Agua filtrada para bonsáis: calidad, dureza, ósmosis y riego adecuado

El tipo de agua que utilizamos para regar los bonsáis tiene vital importancia. Regar un bonsái correctamente es una de las prácticas más esenciales y delicadas en el arte del cultivo de árboles en maceta.

Los bonsáis son árboles vivos que requieren de cuidados específicos, y el riego adecuado es crucial para mantener su salud y vitalidad. El riego es la base del cultivo de un bonsái, ya que afecta directamente a la salud de las raíces y a su capacidad de realizar la fotosíntesis, y por ende, al crecimiento y desarrollo del árbol.

El riego es la herramienta fundamental para alcanzar el éxito en el cultivo de nuestros bonsáis. De nada sirve un perfecto alambrado o estructuración de ramas si no regamos correctamente. Y no sólo nos referimos a la cantidad de agua que aportamos sino sobre todo a la calidad de la misma.

¿Se puede regar un bonsái con agua del grifo?

Pocas frases generan tanta duda como esta: “¿Puedo regar mi bonsái con agua del grifo?”

Para muchos, la respuesta parece ser un no rotundo. La realidad es bastante más matizada. Este es el mito más extendido y, también, el más exagerado.

El bonsái puede vivir perfectamente con agua del grifo, sobre todo si el resto del cultivo está bien ajustado. Aquí está la clave.

El agua del grifo cambia mucho según la zona. En algunos lugares es blanda y apenas da problemas. El agua del grifo es la más utilizada, pero es importante conocer su calidad antes de utilizarla para regar tu bonsái.

Al ser apta para el consumo humano posee una proporción de sales minerales disueltas que no perjudica al árbol.

Regar un bonsái con agua del grifo no es un error automático ni una condena. Para la mayoría de bonsáis domésticos, agua del grifo reposada funciona perfectamente.

Esto no significa que sea tóxica, pero sí que puede dejar residuos con el tiempo. En condiciones normales, no quema raíces ni mata el bonsái.

Cuando hay un problema con el agua dura, suele notarse antes en el sustrato que en el bonsái. Esto no mata al bonsái de golpe, pero reduce la calidad del entorno radicular con el tiempo.

Qué contiene el agua de riego

En cuanto a la física del agua debemos destacar la conductividad.

La conductividad eléctrica es la medida de la capacidad del agua para conducir la electricidad y la resistividad es la medida recíproca. Son indicativas de la materia ionizable presente en el agua.

Es la medida de la capacidad conductora de un líquido, se debe a la presencia de iones -partículas con carga positiva o negativa- disueltos en el agua.

El valor de EC nos da una idea de la pureza del agua: cuantas más sales haya disueltas, más alto será el valor.

Es un indicativo de la cantidad de sales de calcio y magnesio que presenta el agua.

Cloruros, fosfatos, nitratos, sulfatos, metales pesados, y un largo etcétera son sustancias que presenta el agua corriente en mayores o menores cantidades. Y además de esto, sustancias de origen bacteriológico.

Existen estándares de calidad que limitan la presencia de estos compuestos en las aguas de consumo humano, aunque en la mayoría de hogares se termina consumiendo agua embotellada o que ha pasado por filtros para consumo.

Para el riego de plantas en suelo la mala calidad del agua se puede disipar, pero en una maceta de bonsái todo se concentra.

Las dimensiones son reducidas y, si regamos con agua corriente de mala calidad, se irán acumulando sales que irán dificultando el cultivo y empeorando paulatinamente la calidad de nuestros bonsáis.

Conductividad eléctrica, pH y dureza

Un medidor de la conductividad permite conocer la capacidad conductora de un líquido y valorar la cantidad de sustancias ionizadas disueltas en el agua.

El agua dura contiene altos niveles de minerales, particularmente sales de calcio y magnesio.

Estos minerales pueden acumularse con el tiempo en el sustrato de tu bonsái, lo que afecta la absorción de nutrientes, como el hierro, y puede alterar el equilibrio del suelo y aumentar peligrosamente su salinidad, impidiendo que las raíces puedan cumplir su función de absorción.

Un agua dura, la que nos encontramos en la mayoría de las comunidades de nuestro país, puede provocar problemas de capilaridad en nuestro árbol ya que, al contener una alta mineralización, puede llegar a obturar los capilares de las raíces y, por tanto, reducir la capacidad de absorción de la humedad y el oxígeno.

Otros problemas resultantes del uso de este tipo de agua pueden ser la modificación del pH del sustrato y la dificultad para la absorción de nutrientes, provocando una carencia nutricional.

La dureza del agua se refiere a la cantidad de minerales, principalmente calcio y magnesio, que contiene disueltos en ella.

En el uso doméstico del agua, la dureza es causante de incrustaciones de cal en tuberías y electrodomésticos.

Es un valor que nos indica la acidez o alcalinidad del agua.

El pH permite saber si el agua es ácida o básica. Se consideran valores buenos los comprendidos entre 6 y 6,5.

Si el valor se aleja mucho de 7 tanto por arriba como por abajo habrá que ir con cuidado.

Consecuencias de un agua excesivamente dura

  • Estos minerales pueden acumularse con el tiempo en el sustrato de tu bonsái.
  • La acumulación puede afectar la absorción de nutrientes, como el hierro.
  • El agua dura puede aumentar el pH del sustrato, haciéndolo más alcalino.
  • Un pH más alcalino puede impedir la disponibilidad de algunos minerales para los bonsáis, como por ejemplo el hierro.
  • La alta mineralización puede llegar a obturar los capilares de las raíces.
  • La salinidad puede aumentar peligrosamente e impedir que las raíces puedan cumplir su función de absorción.
  • La acumulación de calcio y magnesio puede causar manchas blancas en la superficie del sustrato o en el tronco del árbol.

La aparición de manchas blancas es un indicativo de exceso de minerales.

El agua embotellada se percibe como más “pura”, pero no siempre lo es. Usarlas sin revisar su composición puede generar los mismos problemas, solo que más caros.

Muchos cuidadores cambian de tipo de agua constantemente buscando la opción perfecta. Cuando algo falla, el agua suele ser el primer sospechoso.

Los mitos alrededor del agua generan más miedo que soluciones.

Tipos de agua para regar bonsáis

Agua del grifo

El agua del grifo es la más utilizada, pero es importante conocer su calidad antes de utilizarla para regar tu bonsái.

Al ser apta para el consumo humano posee una proporción de sales minerales disueltas que no perjudica al árbol.

Si vives en zonas donde el agua del suministro doméstico es blanda puedes utilizarla para el riego de tu bonsái.

Para muchos bonsáis domésticos, el agua del grifo reposada funciona perfectamente.

Agua de lluvia

Otra opción es el uso de agua de lluvia, aunque no es el método más práctico ya que debes recogerla y almacenarla, y llevar un control para evitar su putrefacción.

El agua de lluvia puede ser una alternativa cuando se dispone de un sistema adecuado para recogerla y conservarla.

Agua embotellada

El agua embotellada se percibe como más “pura”, pero no siempre lo es.

Usarlas sin revisar su composición puede generar los mismos problemas, solo que más caros.

La calidad del agua embotellada depende de su composición mineral, por lo que no debe elegirse únicamente por el hecho de estar embotellada.

Agua destilada

Este tipo de agua ha sido purificada y eliminado el 100% de los minerales, lo que no es nada bueno ya que, al carecer de los minerales, su poder disolvente extraerá incluso los minerales del interior del árbol.

Suave, sin minerales, lo que la convierte en una excelente opción para cualquier tipo de bonsái.

No uses agua destilada nunca.

Estas afirmaciones describen propiedades distintas: el agua sin minerales puede parecer una opción suave, pero también puede carecer de los elementos minerales y presentar un poder disolvente elevado.

Agua filtrada y agua de ósmosis inversa

La ósmosis inversa permite mejorar la calidad del agua destinada al consumo humano y al riego.

Con la ósmosis inversa se desaliniza, se reduce la dureza y se descontamina el agua.

Se consigue invertir el sistema simplemente aplicando presión sobre la solución concentrada y, de esta manera, atraviesa la membrana de ósmosis consiguiendo agua pura.

Es cierto que tiene un “pero” y es que para conseguir agua pura hay que “tirar” agua de residuo.

Esquema de filtro de ósmosis inversa

Cómo funciona la ósmosis en las raíces

El fenómeno de la ósmosis no es algo inventado por el hombre, ni mucho menos. Es algo que ocurre en todos los seres vivos, entre sus células.

Ejemplo de ello son las raíces de las plantas. Estas absorben el agua gracias a la ósmosis.

La ósmosis es un fenómeno físico de difusión simple a través de una membrana sin gasto de energía.

El agua menos concentrada difunde a través de la membrana hacia donde está más concentrada hasta que la presión de la solución impide que continúe el movimiento.

En las raíces capilares -aquellas finas y blancas- el agua de riego, menos concentrada, difunde hacia el interior de las células cuya solución interior está más concentrada.

Si regamos con agua de mala calidad, esta tendrá mayor concentración de solutos y, por lo tanto, el agua no se absorberá tan fácilmente.

Estrechamente relacionado con esto está la cantidad de abono que podemos aplicar.

Al añadir abono al agua o al sustrato aumentamos la conductividad y, por lo tanto, dificultamos la absorción del agua.

Cómo elegir el agua según la situación

No todas las aguas son iguales, y algunas pueden ser más beneficiosas que otras dependiendo de la especie de bonsái y el clima.

Por tanto, debemos usar aguas lo más blandas posibles.

Si el agua del grifo es blanda y no deja acumulaciones visibles, puede utilizarse de forma habitual.

Si el agua del grifo es dura y produce acumulación de cal, el agua filtrada o de ósmosis inversa puede ayudar a reducir la entrada de sales y minerales en el sustrato.

La elección también debe relacionarse con el tipo de sustrato, la frecuencia de riego, la fertilización y la capacidad de drenaje de la maceta.

Acidificación del agua

Añadir una pequeña cantidad de vinagre o ácido cítrico al agua puede ayudar a reducir el pH y contrarrestar los efectos de la acumulación de minerales.

La acidificación debe realizarse con prudencia y comprobando el pH del agua, porque el valor final depende de la composición del agua de partida.

Instalación doméstica de ósmosis inversa

Un equipo doméstico de ósmosis inversa puede incluir varias etapas de filtración:

EtapaElemento del sistema
1Filtro de carbón declorador.
2Segundo filtro de carbón activo y de partículas.
3Filtro de sedimentos.
4Membrana de ósmosis inversa.

Por la presión del agua se produce el filtrado.

Existen dos salidas de este filtro.

Los equipos domésticos suelen ir acompañados por depósitos de acumulación de unos 8 litros.

Para nuestros bonsáis necesitaremos un acumulador de mayor tamaño, siempre dependiendo del tamaño de nuestra colección.

El de la imagen es de 100 litros, suficiente para regar sin problemas hasta 50 bonsáis.

Para la extracción del agua podemos instalar un grifo para regar manualmente con una regadera y dentro del depósito instalamos una bomba de extracción.

Depósito de agua de ósmosis para bonsáis

Mantenimiento del filtro

Un último punto que debemos tener en cuenta es la vida de los cartuchos de nuestro filtro de ósmosis inversa.

ComponenteFrecuencia de cambio
Los dos primeros filtros decloradoresCada 6 meses
Filtro de sedimentosCada 6 meses
Membrana de ósmosisHasta los 2 años
Postfiltro de carbón activo1 año

Hay que destacar que el equipo de ósmosis funciona más rápidamente en verano, con el calor, que en invierno.

Almacenamiento y aplicación del agua filtrada

Siempre es preferible regar manual e individualmente con manguera o regadera, pero a veces no tenemos más remedio que recurrir a un programador ante nuestras ausencias.

Es muy importante no confiarnos ni abusar del riego programado, pues seguro que nos encontraremos con algunos de nuestros bonsáis faltos de agua y otros con exceso.

El agua filtrada debe almacenarse en un recipiente adecuado y utilizarse manteniendo el control de su calidad.

La disponibilidad de un depósito permite disponer de agua suficiente para regar una colección, pero la capacidad necesaria dependerá del número de bonsáis.

Frecuencia de riego y calidad del agua

Uno de los aspectos más importantes a la hora de regar un bonsái es determinar la frecuencia adecuada.

El riego de un bonsái depende de varios factores: el tipo de árbol, el sustrato, la maceta, el clima y la estación del año, incluso de la situación en la que se encuentra el bonsái -recién trasplantado, débil o enfermo, etc.-.

Especie de bonsái

Algunas especies, como los pinos, prefieren un sustrato que drene bien y se seque un poco entre riegos, mientras que otras, como los arces, manzanos, hayas, etc., necesitan un seguimiento diferente de la humedad.

Algunas especies, como los pinos, prefieren un buen drenaje y que el sustrato se seque un poco entre riegos.

Otras especies, como los manzanos y los arces, pueden requerir una vigilancia más frecuente de la humedad del sustrato.

Clima y estación del año

En primavera y verano, cuando los bonsáis están en el máximo de actividad vegetativa -fotosíntesis- y el número de horas de sol es máximo, los bonsáis necesitan ser regados con más frecuencia, a veces incluso varias veces al día, especialmente en climas muy secos y en zonas con muchas horas de luz solar.

En invierno, la frecuencia de riego disminuye considerablemente, ya que la tasa de evaporación es más baja debido a la disminución o ausencia de actividad vegetativa, es decir, de fotosíntesis.

Durante las estaciones de máxima actividad vegetativa o de crecimiento, la frecuencia de riego aumenta considerablemente, dependiendo de las condiciones climáticas, la maceta y la especie del árbol.

Tamaño y tipo de maceta

Las macetas pequeñas se secan más rápidamente que las grandes debido a su menor capacidad de almacenamiento de agua en el sustrato, por lo que los bonsáis en recipientes pequeños necesitarán riegos más frecuentes.

Por otra parte, las macetas sin esmaltar pierden más agua a través de sus poros que aquellas que están esmaltadas.

Sustrato utilizado

Si utilizas un sustrato que retiene mucha agua, como la arcilla o la turba, el riego puede ser menos frecuente.

Además de mantener el sustrato bien drenado, es importante asegurarse de que esté aireado.

Con el tiempo, el sustrato puede compactarse, lo que puede limitar la circulación de aire y agua hacia las raíces.

Cómo saber cuándo regar

Para saber cuándo regar un bonsái, lo mejor es observar el estado del sustrato.

  1. Antes de regar, es esencial comprobar la humedad de la superficie del sustrato.
  2. Revísalo visualmente o, si es necesario, manualmente, para ver si está seca o todavía húmeda.
  3. Observa cómo está de húmeda la superficie de la tierra o coloca la mano sobre ella para sentir el grado de humedad.
  4. Si la superficie está seca o comienza a secarse, es momento de regar.
  5. Si aún está húmeda, es mejor esperar a que comience a secarse o se seque la superficie.

Si las hojas del bonsái comienzan a marchitarse o se ven decaídas, es una señal de falta de agua y has tenido un descuido con el riego o la frecuencia de riego no es suficiente.

Cómo regar un bonsái correctamente

  1. Antes de regar, comprueba la humedad de la superficie del sustrato.
  2. El mejor momento para regar un bonsái es por la mañana temprano, a media mañana, a mediodía o al comienzo de la tarde, pero nunca a última hora de la tarde y menos aún por la noche.
  3. Esto permite que el agua penetre adecuadamente en el sustrato y disuelva las sales minerales cuando el bonsái puede captar el máximo de luz solar para realizar la fotosíntesis.
  4. Cuando riegues, asegúrate de hacerlo de manera lenta y uniforme, permitiendo que el agua penetre bien en todo el sustrato.
  5. Una vez que hayas regado y el agua haya penetrado en todo el sustrato, asegúrate de que el exceso de agua pueda salir fácilmente por los agujeros de drenaje de la maceta.
  6. Coloca un plato bajo la maceta para recoger el agua sobrante, pero evita que el bonsái esté en contacto directo con el agua acumulada durante largos periodos.

Un buen drenaje es fundamental para la salud de las raíces de tu bonsái.

Esto evita que el agua quede estancada, lo que podría provocar la pudrición de las raíces.

El riego adecuado está directamente relacionado con la salud del sistema radicular.

Asegúrate de que el bonsái tenga un sustrato bien drenado y no se quede con un exceso de agua durante demasiado tiempo.

Ajustes según el clima

Climas secos o con viento frecuente

Riega más a menudo, incluso varias veces al día, sobre todo en primavera y verano, especialmente si el sustrato se seca rápidamente debido a la sequedad del aire o a la exposición al viento.

Climas húmedos

Reduce la frecuencia de riego, ya que la evaporación es menor y el sustrato retendrá más humedad.

Necesidades variables de cada bonsái

Las necesidades de riego del bonsái cambian dependiendo de factores como el clima, la estación del año, el tipo de sustrato y su desarrollo.

También deben considerarse las condiciones particulares del árbol, como que esté recién trasplantado, débil o enfermo.

Agua filtrada, fertilización y drenaje

La cantidad de abono que podemos aplicar está estrechamente relacionada con la concentración de sales del agua.

Al añadir abono al agua o al sustrato aumentamos la conductividad y, por lo tanto, dificultamos la absorción del agua.

El agua de mala calidad y la fertilización pueden contribuir conjuntamente a aumentar la concentración de sales en un recipiente pequeño.

Un sustrato bien drenado permite que el exceso de agua y parte de las sales disueltas salgan por los agujeros de drenaje.

El drenaje debe complementarse con una buena aireación, porque la compactación limita la circulación de aire y agua hacia las raíces.

Señales visibles de problemas relacionados con el agua

  • Manchas blancas en la superficie del sustrato.
  • Manchas blancas en el tronco del árbol.
  • Hojas manchadas de cal.
  • Clorosis.
  • Poco vigor.
  • Dificultad para absorber nutrientes.
  • Reducción de la absorción de humedad y oxígeno.
  • Marchitamiento o decaimiento de las hojas por falta de agua.

Un manzano regado con agua de mala calidad puede mostrar acumulación de cal y signos de clorosis.

Un manzano regado con agua de ósmosis puede presentar una respuesta diferente al uso de agua con alta carga mineral.

Un ficus regado con agua de mala calidad puede mostrar hojas manchadas de cal y clorosis.

Un ficus regado con agua de ósmosis puede presentar una apariencia distinta frente a las consecuencias del agua dura.

En un kaki regado con agua de mala calidad se pueden apreciar las hojas y la maceta manchadas de cal, además de cierta clorosis y poco vigor.

Hojas de bonsái con manchas de cal

Cómo valorar el agua antes de usarla

El agua del grifo puede utilizarse si sus características son adecuadas para el cultivo y si el sustrato no muestra acumulación progresiva de sales.

La conductividad permite comparar la cantidad de sales disueltas en distintas aguas.

El pH ayuda a valorar la acidez o basicidad del agua de riego y su posible influencia sobre el sustrato.

La dureza informa especialmente sobre la presencia de calcio y magnesio.

  • Comprueba la conductividad del agua.
  • Valora su pH.
  • Observa si deja manchas blancas.
  • Revisa el estado de la superficie del sustrato.
  • Controla la respuesta de las hojas y el vigor del bonsái.
  • Ten en cuenta la cantidad de abono que añades al agua o al sustrato.

El valor de EC nos da una idea de la pureza del agua: cuantas más sales haya disueltas, más alto será el valor.

Si el valor se aleja mucho de 7 tanto por arriba como por abajo habrá que ir con cuidado.

Práctica de riego en una colección de bonsáis

Siempre es preferible regar manual e individualmente con manguera o regadera, porque permite comprobar las necesidades particulares de cada árbol.

El riego programado puede ser necesario durante las ausencias, pero no conviene confiarse ni abusar de él.

El riego depende de varios factores y no todos los bonsáis de una colección se secan al mismo ritmo.

Algunos pueden quedar faltos de agua y otros recibir un exceso cuando se utiliza un programa uniforme.

La observación individual del sustrato permite adaptar la frecuencia a la especie, el clima, la maceta y el estado de cada ejemplar.

Regar un bonsái correctamente es una tarea que requiere atención y experiencia, pero con esta guía podrás dominar el equilibrio adecuado entre agua, drenaje y aireación para asegurar la salud y el crecimiento de tu árbol.

Recuerda ajustar la frecuencia de riego según el clima, la estación del año, la especie y la situación en la que se encuentra el bonsái, y no olvides supervisar regularmente la condición del sustrato y las raíces.

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