El agua osmotizada es agua purificada mediante ósmosis inversa, un proceso que hace pasar el agua por una membrana semipermeable capaz de retener sales, impurezas y determinados contaminantes. Puede mejorar el sabor y reducir la concentración de minerales disueltos, pero no debe considerarse un tratamiento para las enfermedades renales ni una solución universal para prevenir los cálculos.
Para el riñón, lo más importante es mantener una hidratación suficiente y seguir las indicaciones del urólogo o nefrólogo. En personas con antecedentes de piedras, el tipo de cálculo, la composición de la orina, la dieta, la cantidad de sodio y la predisposición individual suelen tener más importancia que elegir exclusivamente agua osmotizada.
Qué es el agua osmotizada y cómo se obtiene
El agua osmotizada es agua que ha sido purificada mediante un proceso de ósmosis inversa. Este método consiste en hacer pasar el agua a través de una membrana semipermeable. Este retiene impurezas, sales y contaminantes, dejando solo agua pura.
La ósmosis es un proceso físico natural de intercambio de líquidos que el Diccionario médico define como la “difusión de un fluido a través de una membrana semipermeable por la que la diferencia de concentración [salina] entre ambos lados de la membrana tiende a igualarse”. Sucede en el intercambio de fluidos que realizan las células de los seres vivos.
La base de este proceso se repite en la versión artificial de ósmosis inversa. Según diferentes empresas fabricantes de dispositivos, esta se usa para filtrar el agua de sustancias como sales minerales, cloro o partículas e impurezas.
Podríamos pensar en un filtro de ósmosis como en un colador con el tamaño de los agujeritos tan finos, que prácticamente sólo deja pasar el agua, quedándose retenidas sales y casi todo lo que acompañe al agua.
Qué elimina un sistema de ósmosis inversa
El proceso de ósmosis inversa ayuda a eliminar del agua contaminantes como el cloro, el plomo, el mercurio y otros metales pesados. Estos elementos están presentes en pequeñas cantidades en el agua del grifo y, a largo plazo, pueden tener consecuencias en tu salud.
Los filtros de ósmosis inversa pueden destruir bacterias, virus y otros microorganismos que pueden entrar en el agua potable en determinadas circunstancias. La ósmosis inversa elimina entre el 90% y el 99% de los minerales disueltos, incluyendo calcio, magnesio, sodio y nitratos.
El proceso de filtrado de agua por ósmosis da lugar a un agua de gran pureza, sin sabor ni olor, y con unas propiedades de lo más interesantes. El agua que se obtiene tras pasar por un equipo de osmosis tiene las siguientes características:
- Agua de mineralización muy baja.
- Sin cloro.
- Gran pureza, se trata de un agua sin olor ni sabor.
- No contiene plomo.
- Agua sin bacterias perjudiciales para la salud.
La ósmosis inversa no debe utilizarse para convertir en potable un agua cuya seguridad no esté garantizada. Los sistemas domésticos están diseñados para tratar agua potable de la red, no agua de un pozo cuya calidad microbiológica o química se desconoce.
Cómo funciona un equipo doméstico
Los aparatos de ósmosis inversa que te venden para tu casa, de esos que se ponen debajo del fregadero y de los que se saca un pequeño grifo, tienen un funcionamiento bastante sencillo. Normalmente te hablan de un filtro de 4 etapas o de 5 etapas.
Las primeras etapas sirven para ir eliminando lo que pueda acompañar al agua de un tamaño mayor y que se pueda eliminar con métodos baratos antes de que llegue a las membranas de ósmosis, quitándole trabajo y haciendo que dure más.
- Primera etapa: en este caso es un filtro de sedimentos para arenilla o granitos de cal que pudiera acompañar al agua. Todo lo que supere las 5 micras de tamaño queda retenido.
- Segunda y tercera etapas: se utiliza carbón activado, normalmente en grano y en bloques, para eliminar olores y cloro. Algunos cartuchos incorporan también una resina de intercambio catiónico que reduce parte de la dureza del agua.
- Cuarta etapa: el agua pasa por la membrana de ósmosis, donde se elimina prácticamente la mayoría de lo que la acompaña.
- Depósito: como el proceso puede ser lento, el equipo acumula el agua tratada para que esté disponible cuando se necesite.
- Quinta etapa: después del depósito suele colocarse otro pequeño filtro de carbón activado para dar un tratamiento final.
El equipo se conecta al desagüe para expulsar el caudal desechado. Esto es importante, no todo el volumen de líquido que entra y se filtra es aprovechado, para obtener un litro de agua osmotizada hay que procesar varios del agua potable de la red.

Agua osmotizada y riñón: qué relación existe
Las piedras en el riñón y el agua que bebemos están directamente relacionadas: el exceso de minerales disueltos en el agua, especialmente calcio y oxalato, es uno de los principales factores que favorecen la formación de cálculos renales.
Los cálculos renales se forman cuando la concentración de ciertas sustancias en la orina supera su capacidad de disolución. Las más frecuentes son el calcio y el oxalato, el calcio y el fosfato, y el ácido úrico.
Los cálculos de oxalato cálcico son los más comunes, ya que representan entre el 75% y el 80% de todos los cálculos. La predisposición genética, ciertas enfermedades metabólicas y algunos medicamentos también influyen.
| Tipo de cálculo | Factores relacionados |
|---|---|
| Oxalato cálcico | Calcio y oxalato; es el tipo más frecuente. |
| Fosfato cálcico | Calcio y dureza del agua. |
| Ácido úrico | Dieta rica en proteínas animales y consumo insuficiente de agua. |
El agua de mineralización muy débil puede ser útil para quienes deben limitar determinados minerales por indicación médica o para quienes viven en zonas donde el agua tiene una dureza elevada. Sin embargo, no se puede afirmar que el agua dura, por sí sola, cause cálculos renales en todas las personas.
El agua dura contiene altas concentraciones de carbonato de calcio y magnesio. Aunque la cal en sí no forma directamente piedras, el exceso de calcio en la dieta y el agua sí puede contribuir a la formación de cálculos de oxalato cálcico, el tipo más frecuente.
Un agua de muy baja mineralización sólo es recomendada por los médicos para personas con ciertos problemas de salud, pero para una persona sana no es algo ni necesario ni siquiera beneficioso. Pero tampoco vas a tener problemas de salud simplemente por beber agua de mineralización débil siempre que consumas los minerales necesarios por otras vías.
Beneficios potenciales del agua osmotizada para el riñón
Menor aporte de minerales disueltos
La ósmosis inversa elimina por filtración de membrana los minerales disueltos en el agua, incluyendo el calcio y el magnesio en exceso. El resultado es agua de mineralización muy débil.
Para una persona a la que su médico haya recomendado reducir la carga mineral del agua, esta característica puede facilitar el cumplimiento de la pauta. El agua osmotizada no añade por sí sola una cantidad elevada de calcio, magnesio o sodio al consumo diario.
Ayuda a mantener una hidratación suficiente
La medida más eficaz para reducir el riesgo de recurrencia de cálculos renales es beber suficiente agua. Beber entre 2 y 3 litros de agua al día diluye la concentración de minerales en la orina, reduciendo el riesgo de cristalización.
El objetivo es producir más de 2 litros de orina diaria, lo que diluye suficientemente los minerales para que no cristalicen. La cantidad concreta debe adaptarse a la situación clínica, al clima, a la actividad física y a las indicaciones médicas.
El sabor del agua puede influir en la cantidad que una persona bebe. El proceso de ósmosis elimina el cloro y otros compuestos del agua, que pueden afectar de forma significativa en su sabor y olor. Gracias a la filtración de esta manera, esta tendrá un sabor mucho más suave y limpio.
Puede resultar útil en aguas con determinados contaminantes
Los sistemas de ósmosis inversa son eficaces “para tratar agua salina, con mal sabor, nitratos o trihalometanos”, siempre que traten agua potable, “nunca directamente de un pozo”. La salinidad, sobre todo el sodio y el potasio, y los trihalometanos se eliminan bien.
La reducción de nitratos, sodio y otros compuestos puede ser relevante cuando el análisis del agua de consumo muestra concentraciones elevadas o cuando existe una recomendación sanitaria concreta.
Puede mejorar la tolerancia al agua en algunos hogares
En algunas ciudades el sabor del agua del grifo es fuerte. Principalmente es debido a su dureza, por lo que mucha gente bebe agua embotellada.
La mejora del sabor puede hacer que algunas personas beban con más regularidad. Esto puede ser especialmente relevante en niños y personas mayores, que a veces rechazan el agua por su sabor o tienen una menor sensación de sed.
Riesgos y limitaciones del agua osmotizada
El agua osmotizada no es un tratamiento renal
El agua osmotizada es una medida complementaria a las recomendaciones de tu urólogo o nefrólogo. No sustituye el seguimiento médico en pacientes con historial de cálculos.
Las piedras en el riñón requieren diagnóstico y seguimiento médico. El tipo de cálculo y las alteraciones detectadas en la orina determinan las recomendaciones más adecuadas.
Elimina minerales que pueden formar parte de la dieta
La ósmosis inversa elimina gran parte de las sales disueltas, incluidos minerales como el calcio y el magnesio. Esto puede ser útil en determinadas circunstancias, pero no significa que eliminar todos los minerales sea siempre mejor.
Una reducción de sales no significa necesariamente una mejora general de la calidad del agua. El calcio y el magnesio también son nutrientes presentes en alimentos habituales, y una persona sana no necesita eliminar sistemáticamente estos minerales del agua potable.
Aunque carece de minerales esenciales, estos se obtienen en su mayoría a través de una dieta equilibrada. En algunos casos, incluso se pueden añadir remineralizadores al sistema de ósmosis para recuperar ciertos minerales que se han perdido durante el proceso de ósmosis.
Riesgo de problemas por falta de mantenimiento
Si no se mantiene bien el aparato y se cambian los filtros cuando se debe, no sólo no filtrarán bien, sino que empeorará la calidad del agua.
Según la OCU “hay que hacer lavados periódicos del circuito y del depósito para que funcionen correctamente”, y sobre todo cambiar los filtros de sedimentos y carbón generalmente cada año. La membrana, lo mismo, se debe sustituir pasados dos o tres años.
La ausencia de cloro puede facilitar la aparición de microorganismos si el agua filtrada se almacena durante demasiado tiempo o el depósito no se higieniza correctamente. Dado que en ausencia de cloro los microorganismos pueden aparecer, se recomienda conservar el agua filtrada con cuidado y consumirla pronto.
Puede reducir demasiado el pH
Al eliminar las sales reducimos el pH del agua, por lo que podría corroer metales como grifos u ollas, incorporando ese metal al agua. El pH puede bajar de los límites de la potabilidad.
Por este motivo, el equipo debe estar correctamente instalado, mantenido y, cuando corresponda, equipado con una etapa adecuada de remineralización o ajuste.
Desperdicia parte del agua
Al pasar por el filtro de ósmosis, no toda el agua atraviesa la membrana. Una parte se filtrará, con muy poca concentración de minerales, que es la que tú beberás, y otra parte donde se han quedado todos los minerales, por lo tanto más concentrada, se tirará por el desagüe.
La OCU calcula que “entre el 80% y el 90% del agua que entra en el circuito de filtrado se desaprovecha y termina en el desagüe”. La cantidad depende de la tecnología, la presión de la red, la calidad del agua de entrada y el estado de los filtros.
Este consumo extra debe tenerse en cuenta, especialmente en zonas de escasez hídrica. Algunos equipos modernos reducen la proporción de rechazo, pero ningún sistema doméstico de ósmosis aprovecha todo el volumen de agua que recibe.
¿QUE ES LA OSMOSIS INVERSA? CÓMO FUNCIONA LA OSMOSIS INVERSA? SISTEMA DE FILTRACIÓN DE AGUA RO/OI
¿El agua osmotizada previene las piedras en el riñón?
El agua osmotizada puede contribuir indirectamente a reducir el riesgo de cálculos cuando facilita beber suficiente agua y cuando sustituye a un agua con una concentración elevada de determinados minerales, pero no garantiza que las piedras no aparezcan.
La formación de cálculos depende de múltiples factores: hidratación insuficiente, composición de la dieta, exceso de sodio, proteínas animales, oxalato, enfermedades metabólicas, medicamentos, antecedentes familiares y características de la orina.
La hidratación abundante es la medida más eficaz. La dieta controlada en oxalato, la baja ingesta de sodio y el seguimiento médico también pueden ser necesarios según el tipo de cálculo.
Recomendaciones para reducir el riesgo de recurrencia
- Hidratación abundante: beber entre 2 y 3 litros de agua al día, salvo que el médico haya indicado una restricción de líquidos.
- Dieta controlada en oxalato: reducir el consumo de alimentos ricos en oxalato, como espinacas, remolacha, nueces y chocolate. No es necesario eliminarlos, sino equilibrarlos.
- Baja ingesta de sodio: una dieta alta en sodio aumenta la excreción de calcio por la orina, elevando el riesgo de cálculos.
- Control de proteínas y otros alimentos: la pauta depende del tipo de cálculo y de los resultados de las pruebas médicas.
- Seguimiento especializado: consulta con tu urólogo o nefrólogo si tienes antecedentes de cálculos o episodios repetidos.
¿Qué agua se recomienda si ya existen cálculos renales?
La respuesta depende de la composición de los cálculos, de la función renal y de la pauta indicada por el especialista. En general, el agua de mineralización muy débil, baja en sodio y sin nitratos puede ser una opción razonable cuando se busca reducir el aporte de solutos.
La recomendación médica habitual para personas con historial de cálculos renales es beber entre 2 y 3 litros al día de agua de este tipo. La ósmosis inversa produce agua de mineralización muy débil, pero no todas las personas necesitan ese nivel de filtración.
Si tu médico te ha recomendado remineralizar el agua, puede instalarse una etapa de remineralización adicional. Esta decisión debe basarse en la situación clínica y no únicamente en la publicidad del equipo.
Agua osmotizada para bebés, niños y personas mayores
Las familias con niños pequeños pueden valorar un agua de composición estable y microbiológicamente segura para preparar alimentos y bebidas. Sin embargo, para preparar leche de fórmula deben seguirse las instrucciones del pediatra y del fabricante, además de utilizar agua adecuadamente mantenida.
Durante la infancia, una buena hidratación favorece la energía, la digestión y la concentración. El sabor suave puede facilitar que algunos niños beban más, especialmente cuando rechazan el agua dura del grifo.
En las personas mayores, la disminución de la sensación de sed aumenta el riesgo de deshidratación. Un agua con sabor agradable puede facilitar la ingesta de pequeñas cantidades repetidas a lo largo del día.
Las personas con insuficiencia renal no deben elegir el agua únicamente por su mineralización. La cantidad de líquido, sodio, potasio y otros minerales debe ajustarse a la función renal y a la pauta del especialista.
Agua osmotizada y agua del grifo
El agua del grifo no sólo es sana sino que tiene un exhaustivo control de calidad y sus parámetros químicos y biológicos están muy por debajo de los límites máximos permitidos.
La ósmosis inversa no siempre es necesaria para mejorar la seguridad de un agua que ya es potable. Su principal utilidad puede estar en reducir determinados contaminantes, mejorar el sabor o adaptar la composición del agua a una necesidad concreta.
Los aparatos de ósmosis no mejoran la calidad del agua en general, sólo mejoran su sabor.
Una opción mucho más barata y bastante efectiva es eliminar el cloro del agua de manera natural. Y es que si dejas el agua en una jarra abierta, el cloro simplemente se evapora. Y si a continuación metes el agua en la nevera, prácticamente no notarás diferencias de sabor con un agua menos dura.
Las jarras filtradoras también pueden mejorar el sabor, pero requieren mantenimiento y sustitución periódica de los cartuchos. La elección debe considerar la calidad del agua de partida y el objetivo que se pretende conseguir.
Ósmosis inversa y destilación: diferencias
No. Aunque ambos procesos purifican el agua, la destilación evapora y condensa el agua, mientras que la ósmosis inversa emplea una membrana para filtrar contaminantes.
La ósmosis inversa funciona mediante presión y membranas, mientras que la destilación utiliza un cambio de estado. Ambos métodos pueden reducir minerales y contaminantes, pero no son equivalentes ni tienen las mismas necesidades de mantenimiento y consumo energético.
Cómo elegir y mantener un sistema de ósmosis
Antes de instalarlo, conviene conocer la calidad del agua de entrada, el espacio disponible bajo el fregadero, la presión de la red, la cantidad de agua que se consumirá y el volumen que el equipo desecha.
También es importante comprobar qué contaminantes reduce realmente el modelo, si necesita bomba de presión, cómo se higieniza el depósito y cuál es la periodicidad de cambio de filtros y membrana.
Existen medidores TDS de partículas que comparan la concentración en el agua sin tratar y en el agua tratada, para así comprobar si los filtros funcionan. No obstante, un medidor TDS no sustituye a un análisis microbiológico o químico completo.
El agua filtrada debe almacenarse con cuidado y consumirse pronto. El depósito, los conductos, el grifo y las conexiones deben mantenerse limpios para evitar que el sistema se convierta en una fuente de contaminación.
Cuándo consultar con un médico
Consulta con tu urólogo o nefrólogo si tienes antecedentes de cálculos, dolor intenso en la espalda o el costado, sangre en la orina, fiebre, vómitos, dificultad para orinar o episodios repetidos de cólico renal.
El dolor puede pasar de la espalda y el costado al abdomen y a la ingle, y puede acompañarse de ganas continuas de orinar, orina con sangre, náuseas, vómitos y sudor frío. Estos síntomas requieren valoración médica, especialmente si aparecen con fiebre o mal estado general.
El tipo de agua puede formar parte de una estrategia de hidratación, pero no reemplaza el diagnóstico, la medicación, la dieta prescrita ni las pruebas necesarias para conocer la causa de los cálculos.
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