El agua residual blanca es el agua procedente de drenajes o de la escorrentía superficial, principalmente el agua de lluvia. Se caracteriza por presentar aportaciones intermitentes y, en condiciones normales, una carga contaminante menor que la de las aguas negras y las aguas grises.
Su contaminación se incorpora al atravesar la atmósfera y al lavar superficies, calles, tejados, terrenos y otras zonas impermeables. Aunque suele contener menos materia orgánica, puede transportar sedimentos, residuos sólidos, aceites, metales pesados, microorganismos y sustancias acumuladas en las superficies urbanas, por lo que no siempre debe verterse directamente sin control.
Qué es el agua residual blanca
Las aguas residuales blancas son aquellas aguas que proceden de drenajes o de escorrentía superficial. Hace referencia al agua de lluvia y se caracterizan por ser intermitentes y de baja carga contaminante.
Son aguas procedentes de drenajes o de escorrentía superficial, caracterizándose por grandes aportaciones intermitentes y escaso contenido de agentes contaminantes. Las cargas contaminantes se incorporar al agua al atravesar la atmósfera y por el lavado de superficies y terrenos.
Las aguas pluviales son aquellas que se generan al caer la lluvia y que, al transitar por superficies urbanas, recogen contaminantes como aceites, metales pesados, sedimentos y residuos sólidos. Estas aguas, aunque en general de baja carga orgánica, pueden transportar elevadas concentraciones de contaminantes y de objetos debido a la acumulación en superficies impermeables.
En caso de inundación la gestión de este tipo de agua residual es crítico para evitar afectaciones graves en la red de evacuación pública.

Causas del agua residual blanca
La causa principal del agua residual blanca es la precipitación atmosférica. Cuando llueve, el agua se desplaza por la atmósfera y después entra en contacto con tejados, calles, carreteras, patios, aparcamientos, terrenos agrícolas y otras superficies.
La lluvia arrastra los contaminantes presentes en la atmósfera, especialmente en los núcleos urbanos, que llegan al suelo y lo contaminan. La mayor parte de estas aguas terminan en el alcantarillado público, donde se unen con las aguas residuales domésticas o urbanas.
Otra causa importante es la acumulación de contaminantes durante los periodos secos. Polvo, tierra, restos vegetales, residuos sólidos, aceites, combustibles, partículas procedentes del tráfico y materiales depositados sobre el pavimento pueden ser arrastrados por la primera lluvia.
Las aguas pluviales son agua de lluvia que recoge contaminantes al desplazarse por superficies impermeables, carreteras y zonas urbanas.
Superficies que aumentan la contaminación
- Calles y carreteras.
- Aparcamientos y zonas de circulación de vehículos.
- Tejados y cubiertas.
- Patios, plazas y superficies pavimentadas.
- Áreas industriales y comerciales.
- Terrenos agrícolas y zonas de almacenamiento de estiércoles.
- Superficies afectadas por residuos, sedimentos, aceites o combustibles.
La cantidad y la naturaleza de los contaminantes dependen del uso del suelo, de la intensidad de la lluvia, del tiempo transcurrido desde la precipitación anterior, de la acumulación de residuos y del estado de las redes de drenaje.
Características principales del agua residual blanca
La característica más evidente del agua residual blanca es su comportamiento intermitente. A diferencia de muchas aguas residuales domésticas, no mantiene necesariamente un caudal constante, sino que aumenta durante la lluvia y disminuye o desaparece cuando termina la precipitación.
Su carga contaminante suele ser inferior a la de las aguas negras, pero esto no significa que sea siempre limpia o apta para cualquier uso. El agua de escorrentía puede concentrar contaminantes procedentes de la atmósfera y de las superficies por las que circula.
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Procedencia | Drenajes, lluvia y escorrentía superficial. |
| Caudal | Intermitente y dependiente de la precipitación. |
| Carga orgánica | Generalmente baja, aunque puede aumentar en zonas urbanas o industriales. |
| Sólidos | Puede contener sedimentos, residuos sólidos y partículas arrastradas. |
| Contaminantes | Aceites, metales pesados, sustancias atmosféricas, microorganismos y productos acumulados en superficies. |
| Riesgo principal | Arrastre rápido de contaminantes hacia alcantarillados, ríos, lagos, mares y suelos. |
Componentes físicos, químicos y biológicos
Los componentes de las aguas residuales pueden ser físicos, químicos y biológicos.
Los componentes y parámetros físicos son el color, el olor, los sólidos y la temperatura.
Los componentes químicos más comunes son los compuestos orgánicos, los compuestos inorgánicos y determinados gases. Entre los compuestos orgánicos se encuentran carbohidratos, grasas animales, aceites, pesticidas, fenoles, proteínas, contaminantes prioritarios, agentes tensoactivos y compuestos orgánicos volátiles.
Entre los componentes inorgánicos aparecen la alcalinidad, los cloruros, los metales pesados, el nitrógeno, el pH, el fósforo, los contaminantes prioritarios y el azufre. Los gases pueden incluir sulfuro de hidrógeno, metano y oxígeno.
Los componentes biológicos más habituales son animales y plantas.
Diferencias entre aguas blancas, grises y negras
En función de sus características composicionales, podemos diferenciar tres grandes grupos de aguas residuales: aguas blancas, aguas grises y aguas negras. Cada uno de ellos requerirá un tratamiento especializado.
| Tipo de agua | Origen | Características principales |
|---|---|---|
| Aguas blancas | Lluvia, drenajes y escorrentía superficial. | Intermitentes y generalmente de baja carga contaminante. |
| Aguas grises | Duchas, lavabos, lavadoras, lavaplatos y limpieza. | Contienen detergentes, grasas, materia orgánica y sólidos, pero normalmente no contienen residuos fecales. |
| Aguas negras | Inodoros y mezcla de vertidos domésticos, urbanos, industriales, agrícolas y comerciales. | Mayor carga orgánica, sólidos y microorganismos patógenos. |
Aguas residuales grises
Este concepto engloba todas aquellas aguas procedentes de actividades domésticas como la higiene personal o la limpieza, incluidos lavaplatos y lavadoras. En principio presentan poca carga contaminante y con tratamientos simples pueden reutilizarse fácilmente.
Las aguas grises son las que se generan en lavaderos, duchas, lavabos y cocinas. Aunque presentan menor carga orgánica que las aguas negras, pueden contener detergentes, grasas y sólidos en suspensión.
Hoy en día, se debe prestar especial atención a la contaminación emergente que puede aparecer en este tipo de agua y que tiene su origen en el empleo de determinados compuestos de limpieza, medicamentos y otro tipo de sustancias consumidas que pueden contener contaminantes importantes tanto desde un punto de vista cualitativo como cuantitativo.
Aguas residuales negras
Las aguas negras provienen principalmente del inodoro y pueden contener excrementos, orina, papel higiénico y otros desechos sólidos orgánicos. Su elevada carga orgánica y presencia de patógenos exigen un tratamiento intensivo.
Las aguas residuales negras son aquellas cuya calidad se ve afectada por la actividad humana, y se clasifican en urbanas, domésticas e industriales, según su procedencia.
Son las consideradas como aguas residuales urbanas. Están compuestas de aguas residuales domésticas, industriales, agrícolas y comerciales. Se producen continuamente y la carga contaminante es mayor que las aguas residuales blancas.
Qué contaminantes puede contener el agua residual blanca
La composición del agua residual blanca no es fija. Puede variar de una zona a otra y depende del uso de las superficies, de la intensidad de la precipitación, de la duración de la lluvia y de los residuos acumulados antes del episodio de escorrentía.
- Sedimentos, arena, tierra y partículas minerales.
- Residuos sólidos arrastrados por la corriente.
- Aceites, grasas y combustibles procedentes del tráfico y de aparcamientos.
- Metales pesados acumulados en calles, tejados y zonas industriales.
- Compuestos procedentes de la contaminación atmosférica.
- Restos de fertilizantes, pesticidas y herbicidas en zonas agrícolas.
- Materia orgánica y restos vegetales.
- Microorganismos y otros agentes biológicos.
- Contaminantes procedentes de instalaciones industriales, comerciales o ganaderas.
Las aguas residuales industriales pueden contener metales pesados, productos químicos tóxicos, grasas, aceites y compuestos orgánicos e inorgánicos. Por esta razón, cuando la escorrentía atraviesa zonas industriales, su composición puede ser muy distinta de la del agua de lluvia recogida en una zona residencial.
Las aguas residuales agrícolas pueden estar contaminadas con pesticidas, fertilizantes, materia orgánica, patógenos y otros químicos usados en la agricultura. Un ejemplo son las aguas de escorrentía que arrastran residuos de fertilizantes y pesticidas desde los campos de cultivo hacia cuerpos de agua adyacentes.
La primera escorrentía y el aumento de la carga contaminante
La primera escorrentía es el flujo inicial que aparece cuando comienza una lluvia después de un periodo sin precipitaciones. Durante ese periodo, los contaminantes se acumulan sobre las superficies y pueden ser arrastrados de forma concentrada al inicio del episodio de lluvia.
La contaminación puede ser especialmente relevante cuando la lluvia es intensa, cuando las superficies son impermeables o cuando la red de drenaje recibe un caudal superior a su capacidad.
En las zonas urbanas, la combinación de lluvias intensas, superficies pavimentadas y redes unitarias puede provocar que las aguas pluviales se mezclen con aguas residuales domésticas e industriales.
¿Es necesario tratar el agua residual blanca?
El tratamiento depende de la calidad del agua, del lugar donde se haya recogido, del uso previsto y del destino final. Una escorrentía con baja carga contaminante puede requerir medidas de retención, separación de sólidos y control del vertido, mientras que el agua recogida en zonas urbanas, industriales o agrícolas puede necesitar procesos físicos, químicos o biológicos más completos.
Las aguas residuales pueden provenir de diversas fuentes o actividades y por razones de salud pública no pueden desecharse en lagos, mares o corrientes convencionales sin previo tratamiento.
Antes de ser vertidas a los océanos, mares y lagos, estas aguas deben ser tratadas de una forma especial que modifique sus condiciones físicas, químicas y microbiológicas en las plantas de tratamiento de aguas residuales. De esta manera, se pueden evitar desastres medioambientales tanto en la flora como en la fauna.
El tratamiento de aguas residuales se puede definir como el conjunto de procesos físicos, químicos y biológicos que forman parte de la depuración de aguas residuales y cuyo objetivo es la eliminación parcial o total de los contaminantes presentes en las aguas resultantes de procesos industriales, de abastecimiento, residuales o naturales obteniendo efluentes con las características adecuadas en función de su destino final.
Tratamiento del agua residual blanca
El tratamiento de aguas residuales, o depuración de aguas residuales, consiste en una serie de procesos físicos, químicos y biológicos que buscan eliminar los contaminantes presentes en el agua resultante del uso humano o de otros usos.
El agua que entra en las plantas se somete a procesos de tipo físico, químico y biológico con la finalidad de eliminar los contaminantes presentes en el agua. Normalmente se distribuyen en 4 etapas: tratamiento preliminar o pretratamiento, tratamiento primario, secundario y terciario.
1. Prevención y gestión en origen
La gestión comienza evitando que los residuos lleguen a las superficies de escorrentía y manteniendo limpios los sistemas de drenaje. La retirada de sólidos, sedimentos, aceites y residuos reduce la carga contaminante que puede ser arrastrada por la lluvia.
En caso de inundación la gestión de este tipo de agua residual es crítico para evitar afectaciones graves en la red de evacuación pública.
2. Pretratamiento
El tratamiento preliminar, o pretratamiento, es la etapa que da comienzo a la depuración de las aguas residuales y sirve para prepararlas para su purificación durante las siguientes etapas.
Así, el agua se libera de objetos que puedan dañar la instalación o los equipos que se usarán a lo largo del proceso de depuración. Durante esta etapa, primero suele tener lugar un proceso de desbaste, donde se separan los residuos sólidos de gran y mediano tamaño mediante rejas y tamices de diferente grosor.
Posteriormente, se retiran las grasas y las partículas de arena utilizando desarenadores-desengrasadores.
3. Tratamiento primario
El objetivo de esta etapa es eliminar una porción de los sólidos suspendidos. Para ello, el agua queda retenida durante 1 a 2 horas en decantadores para que la gravedad ayude a separar esas partículas.
Otros beneficios de este proceso son la homogeneización de caudal y la eliminación de materia orgánica asociada a los sólidos suspendidos.
También es posible añadir sustancias químicas durante este proceso, como coagulantes y floculantes, para mejorar la sedimentación de los sólidos y eliminar fósforo.
En determinados casos se suelen emplear sustancias básicas o ácidas para neutralizar el pH del agua.
4. Tratamiento secundario
Este proceso tiene como objetivo la eliminación de la materia orgánica del agua, así como de nutrientes tales como el nitrógeno y el fósforo.
En el tratamiento secundario, un tratamiento principalmente biológico, se suele emplear la ayuda de bacterias y microorganismos para degradar y eliminar la materia orgánica y los diferentes nutrientes que contiene el agua.
El tratamiento más extendido es el de los fangos activados, donde el agua a tratar pasa varios días en un tanque, en condiciones variables de oxígeno, condiciones aerobias, anóxicas y anaerobias, según los requisitos de eliminación requeridos.
Tras el proceso biológico es habitual una segunda decantación, o decantación secundaria, donde las bacterias que han crecido en el proceso anterior se precipiten a la parte inferior del decantador, generando una mezcla de agua y sólidos que son lo que se denomina fango biológico.
5. Tratamiento terciario
Durante el tratamiento terciario o químico se busca aumentar la calidad final del agua para poder devolverla al medio ambiente, como el mar, los ríos, los lagos y demás cuencas hidrográficas, y, en algunos casos, emplearla para la actividad humana.
Para ello, se realizan una serie de procesos con el objetivo principal de eliminar agentes patógenos, como bacterias fecales.
Entre las técnicas utilizadas se encuentran la filtración mediante camas de arena u otros materiales o la desinfección, ya sea mediante cloro, habitualmente hipoclorito sódico, o con luz UV, para reducir la cantidad de organismos vivos microscópicos que se han generado en las etapas anteriores.
Procesos específicos para el agua de lluvia
En el caso de las aguas blancas, el tratamiento puede combinar sistemas de drenaje sostenible, retención, sedimentación, filtración y separación de hidrocarburos, según la composición del agua y el destino final.
- Rejas y tamices para retener residuos sólidos.
- Desarenadores para retirar arena y sedimentos.
- Separadores de grasas e hidrocarburos en zonas de tráfico o aparcamiento.
- Decantadores para favorecer la sedimentación de partículas.
- Filtros de arena u otros materiales.
- Depósitos de retención y laminación para controlar los caudales.
- Sistemas de infiltración cuando las condiciones del terreno lo permiten.
- Humedales artificiales y soluciones basadas en procesos naturales.
- Desinfección cuando el uso posterior o la calidad del agua lo requieren.
Entre los principales métodos de tratamiento encontramos el decantador primario, basado en la sedimentación gravitatoria, el flotador por aire disuelto, basado en la separación de partículas en suspensión mediante burbujas, y los tratamientos químicos.
Captacion de Agua de Lluvia
Parámetros para caracterizar el agua residual blanca
La constitución de las aguas residuales puede variar de una zona a otra. Depende, por ejemplo, del grado de consumo de agua de una aglomeración urbana, de las variaciones estacionales de habitantes a las que puede estar sometida dicha aglomeración y de la actividad industrial existente, entre otras causas.
Por esta razón, se debe realizar una caracterización de las aguas residuales previa al diseño de una EDAR. En función de los valores de contaminación presentes en dicha agua, se ajusta el diseño de la planta para que el futuro tratamiento sea lo más eficaz y origine las menores interferencias posibles.
Ahora bien, también es necesario llevar un control rutinario de la calidad del agua que pasa por la EDAR una vez que está en funcionamiento.
Temperatura
La temperatura juega un papel fundamental en el tratamiento biológico de las aguas residuales. La bajada de las temperaturas favorece una disminución de la rapidez de estos tratamientos.
La temperatura del agua residual suele ser superior al agua de consumo por el aporte de agua caliente del baño y tareas domésticas de la población.
pH
El pH representa el comportamiento ácido, pH menor que 7, o alcalino, pH mayor que 8, de una sustancia, siendo el pH neutro 7.
No suele presentar problema si el pH se encuentra en el intervalo de 6,5 y 8,5, ya que los microorganimos del tratamiento secundario pueden tolerar ese rango de pH.
Con valores superiores o inferiores, pueden sufrir daños, desestabilizando la capacidad de la planta para depurar el agua.
Sólidos en suspensión
Los sólidos en suspensión representan a las partículas sólidas suspendidas en el agua que no son capaces de atravesar una membrana filtrante de un tamaño determinado.
En el agua residual blanca pueden proceder de la erosión del suelo, del desgaste de pavimentos, de residuos urbanos, de restos vegetales y de partículas acumuladas en calles o terrenos.
Materia orgánica
La DBO5, o demanda bioquímica de oxígeno, se refiere a la cantidad de oxígeno disuelto que necesitan los microorganimos presentes en una muestra de agua para degradar la materia orgánica presente en dicha agua. La duración de este ensayo suele ser de cinco días.
La DQO, o demanda química de oxígeno, mide la cantidad de oxígeno necesario para oxidar químicamente la materia orgánica e inorgánica sin intervención de los organismos vivos.
El COT, o carbono orgánico total, mide tanto carbono total como el carbono inorgánico total de una muestra de agua. Restando estos dos parámetros, podemos obtener el carbono orgánico total.
Nitrógeno y fósforo
El amonio suele ser la forma de nitrógeno que en mayor cantidad entra en la planta depuradora en forma de urea.
Los nitratos son una forma oxidada del nitrógeno que se encuentra en las aguas residuales. Los nitritos son considerados como indicadores indirectos de contaminación fecal, son inestables y es fácil que se conviertan en nitratos.
El fósforo es esencial para el desarrollo de los organismos. Las formas más comunes de encontrarlo en aguas residuales son ortofosfato y polifosfato.
Impacto ambiental del agua residual blanca sin tratar
Los efectos de las aguas residuales sin tratar tienen un impacto considerable tanto en los ecosistemas acuáticos como en la salud humana.
La presencia de contaminantes como metales pesados y productos químicos industriales pueden ser letales para la flora y fauna.
Las aguas residuales no tratadas pueden contaminar cuerpos de agua, afectar la vida acuática, propagar enfermedades y degradar la calidad del suelo y del aire.
Eutrofización
Si hay un efecto notorio e importante que ocasionan las aguas residuales, concretamente debido a los compuestos de nitrógeno y fósforo, es la eutrofización.
La eutrofización es una de las principales causas de contaminación de lagos y embalses. Se produce por el aumento de la concentración de nitrógeno y fósforo en el medio acuático, procedente de detergentes de lavadoras, fertilizantes y otras fuentes.
Este aumento de nutrientes provoca el crecimiento exponencial de algas y plantas en la superficie de lagos, charcas y embalses, impidiendo que la luz atraviese la capa superficial del agua.
Como consecuencia, mueren los organismos fotosintéticos del fondo y, por lo tanto, disminuye el oxígeno disuelto. El resultado es un medio hostil donde muere toda la fauna acuática liberando toxinas.
Riesgos para la salud
Además de los efectos ecológicos, las aguas residuales pueden tener graves repercusiones en la salud humana. La presencia de patógenos, como bacterias, virus y parásitos en las aguas contaminadas pueden causar enfermedades gastrointestinales, infecciones cutáneas y otras afecciones.
También ciertas sustancias químicas presentes en las aguas residuales pueden tener efectos tóxicos crónicos o agudos, afectando órganos vitales e incluso provocando enfermedades como el cáncer.
Las intoxicaciones agudas se producen cuando una persona ingiere o tiene contacto con agua contaminada de forma puntual. Los síntomas aparecen rápidamente y suelen ser severos.
Las intoxicaciones crónicas son el resultado de la exposición continua a bajos niveles de contaminantes en el agua durante largos periodos de tiempo. Los efectos se manifiestan un tiempo después de la exposición y pueden llegar a producir la muerte en casos extremos, o la degradación de las funciones fisiológicas.
Agua residual blanca en las ciudades
La concentración de la población mundial en las ciudades provoca un progresivo aumento de la complejidad del diseño de las infraestructuras, en particular de las relacionadas con la gestión del agua de la ciudad, tales como el suministro de agua potable, gestión de las aguas residuales y drenaje de las aguas pluviales.
Las aguas urbanas tienen su procedencia en el ámbito doméstico y por aquellas que tienen su origen en la limpieza urbana.
Las aguas residuales urbanas son una mezcla de aguas residuales domésticas, industriales y pluviales, típicas en áreas donde las actividades industriales se encuentran en zonas residenciales. Esto resulta en una combinación de contaminantes tanto de origen doméstico como industrial.
Las aguas residuales urbanas pueden contener tanto materia orgánica biodegradable como productos químicos industriales y metales pesados.
La expansión de las superficies impermeables reduce la infiltración natural y aumenta la velocidad con la que el agua llega a los colectores y cauces. Por ello, el drenaje urbano debe considerar tanto el volumen de agua como la carga contaminante transportada.
Agua residual blanca en zonas agrícolas
Las aguas residuales agrícolas se generan principalmente a partir del riego y del manejo de estiércoles y desechos orgánicos en explotaciones agropecuarias.
Estas aguas pueden contener altos niveles de nutrientes, nitrógeno y fósforo, materia orgánica y, en algunos casos, pesticidas y herbicidas.
La escorrentía agrícola puede arrastrar residuos de fertilizantes y pesticidas desde los campos de cultivo hacia cuerpos de agua adyacentes.
Cuando el agua residual blanca se mezcla con aguas procedentes de explotaciones ganaderas, puede incorporar heces fecales, orines, materia orgánica y microorganismos patógenos.
Agua residual blanca en zonas industriales
Las aguas residuales industriales se originan en procesos industriales y pueden contener una amplia variedad de contaminantes específicos de cada industria.
Las industrias químicas y petroquímicas suelen generar aguas con compuestos orgánicos volátiles, solventes, metales pesados y productos tóxicos.
La industria alimentaria generalmente presenta alta carga orgánica, nutrientes y materia en suspensión.
Las industrias textiles y farmacéuticas pueden incorporar colorantes, reactivos químicos y compuestos de difícil degradación.
La industria metalúrgica con frecuencia genera metales disueltos y partículas abrasivas.
Cuando el agua de lluvia atraviesa áreas industriales, puede recoger parte de estos contaminantes, especialmente si existen fugas, almacenamiento inadecuado de sustancias o acumulación de residuos en superficies exteriores.
Reutilización del agua residual blanca tratada
El proceso de tratamiento necesario para que un agua residual pueda ser reutilizada se denomina generalmente “regeneración” y el resultado de este proceso “aguas regeneradas”.
La reutilización indirecta de las aguas residuales es un componente intrínseco del ciclo natural del agua ya que, mediante el vertido de estos efluentes a los cursos de agua y su dilución con el caudal circulante, han venido siendo reutilizadas tradicionalmente en puntos aguas abajo para su aprovechamiento urbano, agrícola o industrial.
La reutilización directa o planificada, a diferencia de la indirecta, tiene un origen más reciente y supone el aprovechamiento directo de efluentes depurados, con un mayor o menor grado de tratamiento previo, mediante su transporte hasta el punto de utilización a través de una conducción específica.
Una vez tratadas, las aguas residuales pueden utilizarse para reemplazar el agua dulce para riego, procesos industriales o fines recreativos. También pueden usarse para mantener el flujo ambiental, y los productos derivados de su tratamiento pueden generar energía y nutrientes.
Beneficios de la reutilización
- Posibilita un incremento sustancial de los recursos existentes en las zonas en las que los efluentes depurados se vierten al mar.
- Permite una mejor gestión de los recursos al permitir sustituir con aguas regeneradas volúmenes de agua de mayor calidad, que puedan destinarse a usos más exigentes.
- Reduce el aporte de contaminantes a los cursos del agua.
- Evita la necesidad de realizar costosas infraestructuras para transportar recursos adicionales desde zonas alejadas.
- Permite, en el caso de que el destino de la reutilización sea la agricultura, un aprovechamiento de los nutrientes contenidos en el agua residual, lo que reduce la cantidad de abonos a utilizar por los agricultores.
- Garantiza una mayor fiabilidad y regularidad del agua disponible, especialmente en las épocas del año en que los recursos de otras fuentes puedan escasear.
Las crecientes exigencias sanitarias y ambientales sobre la calidad de las aguas continentales y marítimas, junto con los niveles de tratamiento cada vez más estrictos impuestos a los vertidos de aguas residuales han hecho que el agua residual regenerada se convierta en una fuente alternativa económica y segura desde un punto de vista sanitario y medio ambiental.
Tratamiento de los residuos generados
Como subproducto del tratamiento de las aguas residuales se producen ciertos residuos. Destaca principalmente la generación de gran cantidad de fangos, extraídos en los procesos de decantación primaria y secundaria.
En primer lugar, se lleva a cabo una etapa de espesamiento de los lodos cuyo objetivo es la reducción del volumen de agua a tratar con la consiguiente optimización de los procesos existentes aguas abajo.
Posteriormente, estos fangos mixtos se digieren mediante procesos aerobios, con aire, o anaerobios, en un tanque cerrado llamado digestor, para conseguir estabilizar el crecimiento de bacterias y para eliminarlas.
A continuación, tiene lugar un proceso de reducción de la cantidad de agua mediante deshidratación, habitualmente con decantadoras centrífugas.
Estos fangos, una vez que cumplen con los requisitos de sequedad y contenido en metales pesados, nutrientes y patógenos, deben gestionarse con el menor impacto para el medio ambiente.
Importancia de gestionar correctamente el agua residual blanca
El agua es probablemente el recurso natural más importante del mundo, ya que sin ella no podría existir la vida y la industria no funcionaría. A diferencia de muchas otras materias primas, el agua no tiene sustituto en muchas aplicaciones, por lo que debe administrarse cuidadosamente.
Sin embargo, los desechos líquidos y sólidos de una comunidad tienen un potencial considerable para contaminar el ambiente. Con el paso del tiempo, el hombre ha pasado de utilizar las aguas únicamente para consumo, a utilizarlas para su actividad y confort, convirtiendo el agua en un vehículo para la eliminación de los desechos de todo tipo.
Convertir un residuo en un recurso es uno de los principios básicos de la economía circular, algo que es particularmente importante en el problema global, cada vez más preocupante, de las aguas residuales.
Una de las principales ventajas de adoptar estos principios para la gestión de las aguas residuales es que esta recuperación y reutilización agregarían valor a la economía.
La Organización Mundial de la Salud incidió en la necesidad de considerar las aguas residuales como una “fuente sostenible de agua, energía, nutrientes y otros subproductos recuperables, en lugar de una carga”.
La gestión adecuada del agua residual blanca permite reducir el transporte de contaminantes hacia ríos, lagos, mares, suelos y acuíferos, además de disminuir el riesgo de inundaciones y facilitar la recuperación de agua cuando la calidad obtenida lo permite.
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