Argumentos a favor del uso de la mascarilla

La información científica sobre el uso de mascarillas ha ido cambiando desde su invención, especialmente tras la pandemia de la COVID-19, y seguirá haciéndolo en el futuro, por lo que es esencial recalcar que las recomendaciones también lo harán.

Esto no significa que sean erróneas, sino que se adaptan a la información disponible en cada momento.

De forma sencilla, se pueden esquematizar los argumentos más utilizados a favor del uso de las mascarillas.

Prevención de la transmisión de virus respiratorios

La eficacia de las mascarillas para prevenir la propagación de virus respiratorios, incluido el SARS-CoV-2, está ampliamente respaldada.

Actúan como barreras físicas que reducen la emisión de aerosoles y gotas por individuos infectados, tanto sintomáticos como asintomáticos, lo que es esencial para prevenir la transmisión aérea.

El virus que causa la COVID-19 se trasmite principalmente por el aire cuando una persona tose, estornuda, canta, habla o respira.

Las partículas del virus pueden flotar en el aire y ser inhaladas, especialmente en lugares concurridos con poca ventilación.

Se sabe que el COVID19 se transmite a través de gotitas respiratorias, que tienen un tamaño de 5-10 micras, de personas infectadas, al hablar o toser y que estas gotitas que tienen un alcance aéreo en distancia limitado de 1-1.5 metros, luego pueden depositarse en superficie siendo fuente de contagio.

El germen está suspendido en una gota o partícula acuosa de >5 micras de diámetro, que es expelida al toser, hablar, estornudar o al hacer procedimientos como broncoscopia.

Es el principal mecanismo de transmisión para los virus respiratorios, especialmente adenovirus, rinovirus, influenza y coronavirus.

Son partículas de menos de 5 micras.

La diferencia con las gotitas es que permanecen más tiempo flotando en el aire, con lo que pueden llegar a más distancia.

Las gotas y los aerosoles se mantienen más tiempo en suspensión, si el ambiente es seco.

Hay que tener en cuenta que actualmente hay cada vez más evidencias que demuestran que no solo las personas enfermas “sintomáticos”, que serían la punta del iceberg, son los que transmiten el virus, sino también los “pre-sintomáticos” (1-2 días antes de presentar síntomas) o los denominados “portadores asintomáticos” pueden ser transmisores del virus.

Existen pruebas de que las personas con síntomas leves o asintomáticas contribuyen a propagar el Covid-19.

La transmisión se produce en cualquier fase de la infección (tanto en una fase inicial, en personas asintomáticas, como en aquellas con síntomas) y algunos estudios muestran que las personas infectadas tienen una alta capacidad de transmisión en los primeros días de infección, con una alta carga viral en el tracto respiratorio alto.

Precisamente para hacer frente a esa población potencialmente contagiosa que pasa desapercibida, se debe usar indiscriminadamente las mascarillas quirúrgicas o higiénicas y maximizar las precauciones y medidas que hemos comentado anteriormente.

Cuando las usa una persona que tiene un virus, las mascarillas pueden reducir las probabilidades de que lo propague a otras personas.

Cuando las usa una persona infectada, las mascarillas reducen la propagación del virus a otras personas.

Generalmente, las mascarillas pueden ayudar a actuar como un filtro para reducir la cantidad de microbios que inhala o exhala.

mascarilla filtrando gotas respiratorias

Protección de quien usa la mascarilla

Además de prevenir la propagación de virus, las mascarillas también ofrecen cierta protección al usuario al filtrar partículas del aire circundante.

Aunque la evidencia a este respecto es más limitada, es particularmente importante en entornos abarrotados o con una alta prevalencia de infecciones.

Las mascarillas también pueden proteger a quienes las usan contra la inhalación de partículas infecciosas provenientes de personas que las rodean.

Distintas mascarillas ofrecen distintos niveles de protección.

Las mascarillas difieren en su capacidad para filtrar el aire y ajustarse a la cara.

Su eficacia puede variar frente a distintos virus, por ejemplo, según el tamaño del virus.

Hay muchos tipos distintos de mascarillas, y su eficacia para bloquear los virus depende de su diseño y de lo bien que se ajusten a la cara.

Tipos de mascarillas y niveles de protección

Existen diferentes tipos de mascarillas según su grado de protección y su ámbito de uso.

La diferencia entre los diferentes tipos de mascarillas es su complejidad que repercute directamente en el coste.

TipoCaracterísticasUso o protección
Mascarillas médicasSon holgadas y desechables.Están diseñadas para protegerlo de las gotas y salpicaduras, como la mucosidad de un estornudo.
Mascarillas quirúrgicasTambién denominadas mascarillas médicas son las más simples.Proporcionan una barrera que evita la transmisión de un agente infeccioso entre el personal sanitario y el paciente, para controlar la propagación de las gotas respiratorias.
Mascarillas higiénicasFabricadas con tela u otro material como papel; pueden ser reutilizables y contar con certificado de calidad.Se han destinado al uso en la comunidad para evitar el contagio por gotas.
FFP2 y FFP3Son respiradores diseñados para bloquear casi todas las partículas de virus presentes en el aire.Protegen al usuario de la exposición a contaminantes durante los procedimientos que generan aerosoles.
N95, FFP2 y KN95Deben cumplir estándares específicos.Los respiradores aprobados en los EE. UU. se denominan N95; los respiradores europeos se denominan FFP2 y los respiradores de China se denominan KN95.

Mascarillas médicas y quirúrgicas

También denominadas mascarillas médicas son las más simples.

Proporcionan una barrera que evita la transmisión de un agente infeccioso entre el personal sanitario y el paciente, para controlar la propagación de las gotas respiratorias.

Impiden el paso de partículas mayores a 0,6 micras y, por lo tanto, evitan que penetren viriones (incluido el SARS-CoV2) y bacterias causantes de enfermedades transmitidas por el aire.

Las mascarillas médicas son holgadas y desechables.

Están diseñadas para protegerlo de las gotas y salpicaduras, como la mucosidad de un estornudo.

Las mascarillas médicas, que también se conocen como mascarillas quirúrgicas, filtran las partículas grandes presentes en el aire cuando inhala.

Las mascarillas médicas vienen en un tamaño más grande, que suele utilizarse para adultos, y en un tamaño más pequeño, que puede utilizarse para niños.

Mascarillas higiénicas

Fabricadas con tela u otro material como papel, no están destinadas para su uso en entornos de atención médica o por profesionales sanitarios.

En éstas estarían las “mascarillas higiénicas” con estructura fibrosa, con certificado de calidad, que pueden ser reutilizable, y que se han destinado al uso en la comunidad para evitar el contagio por gotas.

Las mascarillas de tela en general les ofrecen niveles más bajos de protección a los usuarios, las mascarillas quirúrgicas o desechables suelen ofrecer más protección.

Respiradores FFP2, FFP3, N95 y KN95

Las FFP2 y FFP3 protegen al usuario de la exposición a contaminantes durante los procedimientos que generan aerosoles.

Pueden tener válvulas de exhalación o no.

Las mascarillas denominadas respiradores deben cumplir estándares específicos y están diseñadas para bloquear casi todas las partículas de virus presentes en el aire.

Entre estas mascarillas se incluyen las N95, FFP2, KN95 y otros tipos.

Los respiradores aprobados en los EE. UU. se denominan N95.

Los respiradores europeos se denominan FFP2 y los respiradores de China se denominan KN95.

Este tipo de mascarilla puede estar disponible en diferentes tamaños y está diseñada para ajustarse a la cara.

Estas mascarillas tienen piezas nasales y bandas o tiras ajustables.

Muchas mascarillas se pueden utilizar más de una vez.

Reemplace la mascarilla si se moja, se ensucia o se daña.

comparación mascarillas quirúrgica FFP2 N95

La importancia del ajuste correcto

Las mascarillas son más eficaces si se ajustan bien a la cara.

Use mascarillas que tengan tiras nasales plegables y tiras o bandas para las orejas.

Esto ayuda a ajustar la mascarilla perfectamente a su cara para que el aire y la respiración circulen por la mascarilla y no alrededor de los bordes.

Los espacios pueden dejar que entre y salga aire.

Determinar cuán bien se ajusta.

Revisar si hay espacios al colocar sus manos en forma de cuenco alrededor de los bordes externos de la mascarilla.

Cuando exhala, debe sentir que sale aire caliente por la parte delantera de la mascarilla.

No debería sentir que la respiración sale por debajo de los bordes de la mascarilla.

Para que las mascarillas médicas se ajusten mejor, anude las tiras detrás de las orejas donde se unen a la mascarilla.

Luego, doble y coloque el material sobrante debajo de los bordes.

Además, asegúrese de presionar la pieza flexible de la nariz si la mascarilla la tiene.

Esto crea un ajuste perfecto sobre el puente de la nariz.

Uso de la mascarilla en situaciones de riesgo

Se debe usar mascarillas ante cualquier situación que no se pueda mantener la distancia entre 2 personas de al menos 2 metros como puede ser en transportes públicos u otras situaciones.

El uso de mascarillas en espacios cerrados, como el transporte público, comercios o lugares de trabajo, puede tener beneficios, pero su obligatoriedad en exteriores no abarrotados no se sostiene.

El estudio concluye que lo que sí podría considerarse es el uso mascarillas en espacios cerrados y concurridos, como tiendas, centros comerciales o cuando se utiliza el transporte público.

Use una mascarilla si tiene síntomas de enfermedad, si está cerca de otras personas enfermas o si se encuentra en un espacio interior concurrido.

Esto tiene especial importancia si las tasas de COVID-19 en su zona son elevadas.

También es distinto la recomendación que hay que hacer a las personas que tienen una infección respiratoria.

Son ellas las que deben mantener un cierto grado de distanciamiento social, incluso quedándose en casa durante los días que tengan síntomas (sobre todo tos y estornudos).

Deben extremar la higiene de manos y llevar mascarilla en caso de tener que salir de casa (si van a tener contacto estrecho, sería absurdo sin van a pasear solos).

Las personas de edad avanzada o que tienen enfermedades o tratamientos crónicos, y los convivientes, deben de aumentar las medidas de higiene.

Las personas sanas deben llevar una vida normal.

La mascarilla como medida complementaria

Las mascarillas forman parte de un conjunto de medidas preventivas, como el distanciamiento social y el lavado de manos.

Utilizadas en conjunto, aumenta su potencia para el control de la propagación del virus por encima de la suma de su eficacia individual.

Otras revisiones sistemáticas y ensayos clínicos primarios han mostrado que se puede conseguir una reducción de la transmisión de virus respiratorios combinando una serie de medidas basadas en la higiene de manos, otros métodos de barrera y el aislamiento o distanciamiento de casos sospechosos o infectados.

Una de las barreras que es clave para evitar el contagio, además de la limpieza de superficies, la limpieza de manos, el alejamiento social o evitar tocarse la cara, la nariz, los ojos y la boca, es el uso de mascarillas.

El uso debe considerarse sólo como una medida complementaria y no como un sustituto de las medidas preventivas establecidas, por ejemplo, el distanciamiento físico, el protocolo respiratorio, la higiene meticulosa de las manos y la evitación del contacto con la cara, la nariz, los ojos y la boca.

Todas las estrategias de prevención pueden ser útiles para reducir el riesgo.

El principio de precaución y la salud pública

El uso generalizado de mascarillas por parte de la ciudadanía para reducir la transmisión comunitaria del coronavirus está justificado, teniendo en cuenta la alta transmisibilidad del SARS-CoV-2 (especialmente en las fases iniciales y en las personas asintomáticas), la capacidad de las mascarillas de bloquear la emisión de gotas infectadas y los datos indirectos que muestran la eficacia de usar mascarillas.

En la actual situación de pandemia, se plantea desde diferentes ámbitos si es adecuado implantar el uso generalizado de mascarillas en la comunidad como una medida complementaria al resto de estrategias de aislamiento y confinamiento, para reducir la transmisión generalizada del virus SARS-CoV-2.

La valoración del impacto de medidas como el uso generalizado de mascarillas por parte de la población solamente puede basarse en proyecciones y / o modelaciones.

Algunas muestran que el uso por parte de la mitad de la población de máscaras con una eficacia del 50% podría tener un impacto en el factor de reproducción del nuevo coronavirus, reduciéndolo de un R0 2.4 global al 1.35 tras implantar la medida (o pasar de una propagación inicial de 100 casos a más de 30000 en un mes a poco menos de 600 tras implantar la medida).

Con estos datos, los autores de la revisión concluyen que existen datos suficientes en favor del uso generalizado de mascarillas para reducir la transmisión comunitaria del coronavirus, y que la planificación de políticas en este sentido debería aplicar un principio de precaución que apoya la adopción de medidas preventivas cuando existe alguna amenaza para la salud pública aún y ante la ausencia de pruebas científicas sólidas.

Precisamente el principio de precaución es el argumento que justifica el uso generalizado de mascarillas de acuerdo con un reciente análisis publicado en la revista BMJ.

En este artículo de discusión se argumenta que en una situación en la que la COVID-19 se extiende entre la población, que no dispone de inmunidad y sin tratamientos eficaces para la enfermedad, es importante analizar la validez externa que puedan tener estudios elaborados en otras situaciones para decidir si se pueden trasladar los beneficios observados (aunque sean mínimos) a la situación actual.

Uno de los argumentos finales que justifican esta postura es que la búsqueda de las pruebas científicas ideales puede llegar a ser un enemigo de la implantación de buenas políticas para la salud pública.

Se destaca que, ante las pruebas disponibles, diferentes instituciones proponen acciones diferentes que pueden llegar a contradecirse.

La necesidad de estudios de mejor calidad que aborden estas cuestiones es innegable.

No obstante, en Medicina trabajamos habitualmente con probabilidades, sobre la incertidumbre y la posibilidad de que las recomendaciones cambien en el futuro con el surgimiento de nuevos datos.

Resultados de revisiones y estudios

Durante epidemias anteriores de gripe y durante la pandemia del COVID-19 se han realizado estudios de la efectividad de las mascarillas.

Una revisión rápida de la literatura ha evaluado el uso de cualquier método para cubrirse la boca y nariz (mascarillas médicas, mascarillas de elaboración casera, u otros métodos) para reducir la transmisión comunitaria de virus respiratorios o el desarrollo de síntomas respiratorios debidos a un contagio por estos virus.

La revisión realizó una búsqueda exhaustiva de estudios controlados primarios (31 estudios, de los cuales 12 fueron ensayos clínicos, tres cohortes y cinco estudios de casos y controles) de los que solamente se evaluó el riesgo de sesgo de los ensayos clínicos, y se evaluó la calidad de la evidencia a partir del conjunto de sus resultados.

  • Los resultados de tres ensayos clínicos (incluyeron más de cinco mil participantes) ofrecieron resultados de baja calidad sobre una reducción no significativa del 6% de la posibilidad de presentar síntomas similares a los de la gripe al llevar una mascarilla (OR 0.94, IC95% 0.75 a 1.19).
  • Dos ensayos clínicos (en casi mil participantes) ofrecieron información de muy baja calidad sobre una reducción no significativa del 5% de la posibilidad de que si una persona con síntomas similares a los de la gripe lleva mascarilla contagie a las personas que viven con ella (OR 0.95, IC95% 0.53 a 1.72).
  • En el caso que solamente las personas sanas llevaran la mascarilla, la reducción de la posibilidad de contagio sería del 7% aunque también de manera no significativa (OR 0.93, IC95% 0.68 a 1.28).
  • Dos ensayos clínicos (en más de dos mil participantes) ofrecieron información de baja calidad sobre la posibilidad de reducir de manera no significativa del 19% de desarrollar síntomas similares a los de la gripe cuando portan mascarilla tanto la persona infectada como las personas que conviven con ella (OR 0.81, IC95% 0.48 a 1.37).

En términos generales, los resultados del resto de estudio no aleatorizados reforzaron estos resultados, mostrando incluso diferencias significativas entre usar o no usar mascarillas.

En otra revisión se han actualizado los resultados de una revisión sistemática Cochrane que inicialmente se elaboró para evaluar el impacto de las medidas de barrera (protección ocular, mascarillas o distanciamiento físico) durante el brote de SARS-CoV-1.

Esta actualización solamente se ha focalizado en ensayos clínicos, incluyendo siete (todos ellos considerados en la revisión sistemática comentada más arriba) en participantes que no fueran profesionales sanitarios.

La revisión no ofrece datos desagregados para los estudios en profesionales sanitarios o el resto de personas en la comunidad, pero los resultados de nueve ensayos clínicos muestran que entre las personas que llevan mascarilla se observan reducciones no significativas del 7% de desarrollar sintomatología similar a la gripe (RR 0.93, IC95% 0.83 a 1.05) y del 16% de tener un diagnóstico de gripe confirmado en laboratorio (RR 0.84, IC95% 0.61 a 1.17) comparado con las personas sin mascarilla.

Aún y estos resultados, los autores de la revisión consideran que en un contexto de pandemia en que la transmisibilidad del virus es alta los datos son consistentes y apoyan el uso de mascarillas.

Beneficios frente a otros problemas respiratorios

Las mascarillas han servido para mejorar algunas patologías respiratorias muy frecuentes entre la población como la alergia.

Entre las principales ventajas que han traído las mascarillas destaca que su uso ha disminuido el consumo de medicamentos de rescate y visitas a urgencias de las personas con alergia.

Estos fueron los resultados de un estudio realizado por el Comité de Expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que concluyó que el uso de mascarillas homologadas reducen hasta un 80% las partículas de pólenes y polvo en el aire inhalado.

De hecho, especialistas de la organización señalan que las personas con alergia al polen, incluso, pueden necesitar usar mascarillas durante casi todo el año.

Y ya de cara al otoño e invierno que vienen, con la experiencia del año pasado, es un hecho estadístico, por el año pasado, que el uso generalizado de mascarillas entre la población provocó un descenso acusado en las afecciones respiratorias más comunes que se constata ya en diferentes sectores sanitarios.

Hay menos resfriados y para atestiguarlo nada mejor que la prueba del algodón, las propias farmacias.

“No estamos vendiendo antigripales, ni antitusivos, ni fármacos para curar el resfriado común. Es así. Ahora, al tener una mascarilla que nos protege, esos contagios están disminuyendo. Nosotros en la farmacia lo notamos”, manifiesta la farmacéutica Sandra Pérez, en un medio de comunicación nacional.

“Yo la mascarilla no me la quito más en la vida, a esta hora ya habría pasado por dos catarros”, confesaba una persona mayor a una enfermera en su centro de salud.

Alemania lo ha llegado a constatar ya en cifras: Según el Instituto Robert Koch (RKI), en la temporada 2020/21 no se registró una ola gripal, ni en Alemania ni en otros países europeos.

También la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma esa tendencia.

Otras enfermedades contagiosas fueron igualmente menos frecuentes.

Por ejemplo, el RKI reportó que las enfermedades infecciosas registraron una disminución del 35 por ciento entre marzo y agosto de 2020.

La reducción más pronunciada se produjo en los males ocasionados por patógenos que se propagan por las vías respiratorias.

En el caso del sarampión el retroceso fue del 85 por ciento, y en el de la tos convulsiva, de un 63 por ciento.

En parte se redujeron también los contagios de virus que afectan el sistema gastrointestinal.

Pero las razones de estas cifras son complejas y específicas para cada agente patógeno.

persona usando mascarilla contra polen contaminación

Protección frente a la contaminación

Sobre la contaminación, Germán Peces Barba, vicepresidente neumólogo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) manifestó en una publicación médica oficial que la mascarilla «filtra las partículas y va a suponer que se inhalen muchas menos del ambiente contaminado».

«Lo único es que deberíamos llevar muchos años la mascarilla porque la contaminación no es como un virus, es algo lento, progresivo y acumulativo«, añade.

Beneficios sociales y comunitarios

Use una mascarilla para garantizar que su comunidad pueda mantener a sus hijos sanos en la escuela.

La mejor manera de que los niños estén seguros en la escuela, es asegurándose que el nivel de COVID-19 en su comunidad esté muy bajo.

La forma más rápida de reabrir la economía y las escuelas, es manteniendo el virus bajo control.

A medida que más de nuestros condados avancen a las fases 2 y 3, y más personas estén fuera de casa, tenemos que asegurarnos de que el virus no se propague.

Use una mascarilla de tela para proteger los negocios de nuestra comunidad.

Sea un gran ejemplo para los demás en su comunidad.

Cuide de los demás y muéstreles cómo hacerlo.

Usted no le tosería a alguien ni le estornudaría en la cara.

Ahora tenemos un nuevo germen que se puede transmitir a otros al hablar, cantar o respirar.

¡Cúbrase la cara para mantener sus gérmenes consigo!

Nuestros trabajadores esenciales se han arriesgado a seguir trabajando para tenernos alimentados y mantener funcionando todos los servicios con los que contamos.

Agradézcales protegiéndoles su salud cubriéndose la cara.

Muchas organizaciones sin fines de lucro están vendiendo mascarillas para recaudar dinero para organizaciones con fines benéficos, y algunas incluso, igualarán la compra de su mascarilla al donarlas a las personas que las necesitan.

Algunas mascarillas tienen lemas y otros mensajes impresos en ellas.

Use su mascarilla para expresar su libertad de expresión y promover lo que le importa.

Uso correcto para conservar la protección

Si queremos que el uso de mascarillas cumpla su función y no genere una falsa sensación de protección se debe saber cómo se tiene que manipular y usar.

Siga estos pasos para ponerse y quitarse la mascarilla.

  1. Lávese o desinféctese las manos antes de ponerse la mascarilla.
  2. Cubra la boca, la nariz y el mentón con la mascarilla.
  3. Átela detrás de la cabeza o utilice las tiras para las orejas.
  4. Asegúrese de que quede bien ajustada al rostro.
  5. No toque la mascarilla cuando la tenga puesta y, si lo hace, lávese o desinféctese las manos.
  6. Quítese la mascarilla desatándola o sacándose las tiras que van alrededor de las orejas sin tocar la parte delantera de la mascarilla ni la cara.
  7. Doble las esquinas exteriores.
  8. Desheche las mascarillas de un solo uso o guarde su mascarilla reutilizable para lavarla luego.
  9. Lávese las manos inmediatamente después de quitarse la mascarilla.

Desechar la mascarilla cuando esté húmeda y evitar reutilizar las mascarillas de un solo uso.

Desheche las mascarillas de un solo uso después de usarlas o si se ensucian, mojan o dañan durante su uso.

Por cuestiones de comodidad e higiene, se recomienda no usar la mascarilla por un tiempo superior a 4 h.

Quítarse la mascarilla por la parte de atrás, sin tocar la parte frontal, desecharla en un cubo cerrado y lavarse las manos con agua y jabón o con una solución con base alcohólica.

Respiración y tolerancia

Aunque pueda parecer que cuesta más trabajo respirar a través de un respirador o una mascarilla médica, la cantidad de oxígeno que inhala y la cantidad de dióxido de carbono que exhala no varían.

Los adultos sanos pueden experimentar cambios físicos menores, como una pequeña variación en la frecuencia respiratoria, mientras llevan puesta una mascarilla.

Esto es más probable con los respiradores que con las mascarillas quirúrgicas.

Sin embargo, estos cambios no son duraderos ni causan problemas a la mayoría de los adultos sanos.

Con todas las mascarillas, es posible que sienta más calor o humedad debajo de la mascarilla.

Algunas personas refieren malestar, dificultad para respirar u otros problemas asociados al uso prolongado de mascarillas, lo que favorece un uso inadecuado y plantea preguntas sobre la posibilidad de efectos adversos para la salud.

Pero las mascarillas no son seguras para todos.

No le ponga una mascarilla a ninguna persona que tenga dificultad para respirar, que esté inconsciente, o que no pueda quitarse la mascarilla sin ayuda.

Tampoco le ponga mascarillas a niños menores de 2 años.

Mascarillas, piel y comodidad

Las mascarillas han influido y mucho en nuestra salud general, incluida la psicológica; y nos han traído cosas buenas, pero otras no tanto.

El uso de la mascarilla como medida de protección ante la Covid-19 está provocando el empeoramiento entre la población de problemas de la piel, como la rosácea, una patología que según los datos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), padece una de cada diez personas.

Una enfermedad inflamatoria crónica que, como explican los expertos médicos se caracteriza por episodios transitorios de rubor, enrojecimiento, capilares dilatados muy visibles, pápulas y granitos, que recuerdan a los del acné adolescente.

La rosácea es una patología más frecuente en mujeres, principalmente entre los 30 y 50 años de edad.

Afecta sobre todo a la piel del área central del rostro -nariz, mejillas, mentón, frente y entrecejo-, que son las zonas donde se produce más sebo.

En sus formas más severas, puede cubrir toda la cara, incluidos los párpados, y propagarse al cuello.

Además hay factores ambientales que favorecen la aparición de rosácea, como el estrés, la exposición al sol, o determinados medicamentos y alimentos (picantes, por ejemplo).

Si se identifican problemas cutáneos con un tipo concreto de mascarilla, se recomienda usar otra que ofrezca la misma protección, pero fabricada con materiales diferentes.

Extremar el cuidado de la piel.

Si, normalmente, la higiene y cuidado diario de la piel es crucial, el uso de la mascarilla obliga a ser más rigurosos que nunca con los rituales.

Emplea en tu piel limpiadores sin jabón, que irritan y resecan menos, además de que ayudan a aliviar síntomas como la irritación, el picor y el eritema.

Protegerse de las radiaciones solares.

Aplicar diariamente productos cosméticos con filtros solares con un factor mínimo de 30, con el fin de mitigar el efecto de las radiaciones UVA, UVB e IR-A sobre tu piel.

Consulta en tu farmacia cuál es el protector solar más adecuado para tu trastorno.

Utilizar una mascarilla que se adapte a tu rostro.

Minimizarás las agresiones sobre la piel y reducirás el riesgo de exacerbación o empeoramiento de los síntomas.

Añadir cuidados faciales extra.

En la piel con rojeces sin lesiones inflamatorias (granos), podemos utilizar tratamientos de belleza, como sérums, contorno de ojos…, que miman y cuidan la piel más en profundidad.

El maquillaje como opción.

Los cosméticos pueden ayudarte a camuflar los signos de la rosácea y mejorar el aspecto de tu piel, si esto te ayuda a sentirte mejor.

Huir de los ambientes cargados de humo.

Además, si fumas, reduce o elimina el consumo de tabaco.

Moderar el consumo de bebidas alcohólicas.

No abusar de las comidas picantes.

Evita los alimentos muy picantes o los platos demasiado condimentados, especialmente, cuando están calientes, pues también pueden provocar la vasodilatación de los capilares sanguíneos.

Aprender a relajarse.

Mejora tus técnicas respiratorias y practica regularmente actividades como relajación muscular, meditación, mindfulness o yoga.

Esto te ayudará a manejar mejor el estrés y a reducir la ansiedad u otras emociones negativas, más frecuentes en una época como la actual.

Durante el día aconsejan utilizar fotoprotectores que actúen como barrera entre la piel y la mascarilla.

Estos productos, aseguran que siguen siendo imprescindibles, ya que siguen ejerciendo su función frente a los rayos del sol que siguen llegando a la cara.

En cuanto a la colocación de la mascarilla, indican que no deben usarse aquellas que queden muy ajustadas sobre la cara y, si es necesario, aflojar las gomas.

Limitaciones y condiciones que deben tenerse en cuenta

Cuando decimos que las mascarillas protegen es importante aclarar que no son una barrera infranqueable.

Por ejemplo, el cierre no es hermético y puede pasar el aire por los laterales y a través de la máscara pasa un porcentaje de las partículas.

La eficacia de las mascarillas puede variar según el diseño, el material, el ajuste, el tiempo de uso y la constancia con la que se utilicen.

Algunas mascarillas tienen válvulas que facilitan la respiración.

No obstante, estas mascarillas no filtran el aire que exhala la persona que las usa.

Por este motivo, las mascarillas con válvulas no se pueden utilizar en algunos lugares.

Si queremos que el uso de mascarillas cumpla su función y no genere una falsa sensación de protección se debe saber cómo se tiene que manipular y usar.

Preguntas prácticas sobre su utilización

Durante la pandemia surgieron preguntas relacionadas con la duración y el contexto del uso de la mascarilla:

  • ¿Cuánto tiempo?: ¿Los meses fríos? ¿Cuándo hay epidemia?
  • ¿Quién debería usarla?: ¿Toda la población? ¿Personal sanitario? ¿Los que acuden a centros sanitarios? ¿En los medios de transporte público?
  • ¿Para qué?

Actualmente se recomienda que el personal sanitario debe llevar mascarillas quirúrgicas especialmente cuando haya distanciamiento de menos de 2 metros entre compañeros.

Se ha planteado el uso de mascarillas higiénicas, dado que las mascarillas quirúrgicas deben priorizarse para el personal sanitario y las que están cuidando personas vulnerables.

El uso dirigido durante una epidemia puede tener un mejor balance beneficio-riesgo que el uso generalizado.

La evidencia acerca de la efectividad de las mascarillas es suficiente como para que tengan un papel central en el control de las epidemias de virus respiratorios, incluido el SARS-CoV-2.

La adopción de la medida debe entenderse junto con la ventilación, la higiene de manos, la distancia física, el protocolo respiratorio y el aislamiento de las personas enfermas.

Cuándo ponerse mascarilla en interiores

tags: #argumentos #a #favor #de #la #mascarilla

Publicaciones populares: