La coagulación, la filtración con arena y la cloración son etapas complementarias del tratamiento del agua: la coagulación agrupa las partículas finas en flóculos, la filtración retiene los sólidos y la cloración desinfecta el agua frente a microorganismos patógenos. No son procesos equivalentes ni intercambiables.
La filtración mejora las características físicas del agua, como la claridad, el aspecto y la eliminación de sólidos, mientras que la cloración asegura la desinfección microbiológica. Por eso, una combinación habitual para producir agua potable es la coagulación-floculación, la sedimentación, la filtración y la desinfección con cloro.
Cómo se relacionan la coagulación, la filtración con arena y la cloración
El agua captada suele contener sólidos en suspensión de pequeño tamaño y coloides que es necesario coagular, mediante la adición de un producto químico, para después poder retirarlos. La filtración por arena se emplea especialmente después de la coagulación-floculación y decantación. Finalmente es necesario realizar una cloración del agua tratada para eliminar la contaminación microbiológica.
La coagulación es un proceso utilizado para eliminar partículas suspendidas, coloides y otras impurezas del agua. Este proceso implica la adición de ciertos productos químicos, conocidos como coagulantes, al agua cruda.
La filtración rápida de arena es un método completamente físico de depuración de agua potable en el que se consigue una eliminación rápida y eficiente de partículas suspendidas relativamente grandes. Para la provisión de agua potable, estos filtros requieren de un pretratamiento adecuado, generalmente coagulación-floculación, y un post-tratamiento, generalmente desinfección con cloro.
La cloración es un proceso químico que consiste en añadir cloro al agua para eliminar o inactivar microorganismos patógenos como bacterias, virus y parásitos. Su finalidad es garantizar la desinfección y seguridad sanitaria del agua, protegiendo frente a enfermedades de origen hídrico.
| Etapa | Tipo de proceso | Función principal |
|---|---|---|
| Coagulación | Químico | Desestabilizar partículas y coloides para formar flóculos |
| Filtración con arena | Físico | Retener sólidos suspendidos, turbidez y partículas residuales |
| Cloración | Químico | Eliminar o inactivar microorganismos patógenos |
Coagulación: principio y funcionamiento
El objetivo principal es desestabilizar las partículas finas que son demasiado pequeñas para ser eliminadas solo por gravedad. Una vez desestabilizadas, estas partículas se agrupan en agregados más grandes llamados flóculos, que luego pueden ser eliminados más fácilmente mediante sedimentación o filtración.
El principio fundamental de la coagulación reside en alterar las características físicas y químicas de las partículas en el agua. La mayoría de las partículas suspendidas en el agua tienen una carga eléctrica negativa, lo que las mantiene separadas.
Los coagulantes, que son típicamente productos químicos con carga positiva, neutralizan estas cargas negativas. Esta neutralización reduce las fuerzas de repulsión entre las partículas, permitiendo que se agreguen en estructuras más grandes y similares a flóculos.
Neutralización de carga
Los coagulantes neutralizan las cargas eléctricas en las partículas añadiendo iones con carga positiva al agua. Este proceso disminuye la repulsión electrostática que mantiene las partículas separadas.
Aglomeración de partículas
Una vez que las cargas son neutralizadas, las partículas comienzan a atraerse entre sí y a formar grupos más grandes o flóculos. A medida que las partículas comienzan a perder sus cargas repulsivas, comienzan a unirse.
Formación y crecimiento de flóculos
Las partículas neutralizadas se enlazan entre sí, formando grupos más grandes conocidos como flóculos. Los flóculos continúan creciendo a medida que se les unen más partículas.
Este proceso de agregación es facilitado por el coagulante, que une las partículas formando formaciones de flóculos más grandes y visibles. Los flóculos en crecimiento se vuelven lo suficientemente pesados como para asentarse fuera del agua o ser eliminados mediante procesos de filtración.
Adición de coagulantes y mezcla rápida
El proceso de coagulación comienza con la adición de coagulantes al agua cruda. Este paso es crucial para iniciar la transformación de partículas suspendidas en agregados más grandes y removibles.
Coagulantes, como el sulfato de aluminio o el cloruro férrico, se dosifican cuidadosamente en el agua cruda. La cantidad de coagulante añadida se determina en base a factores como la calidad del agua, la concentración de partículas y el tipo específico de coagulante que se está usando.
Tras la dosificación, el agua se mezcla rápidamente en un proceso llamado mezcla rápida o mezcla instantánea. Esto asegura que el coagulante se distribuya uniformemente en el agua y reaccione uniformemente con las partículas suspendidas.
Una mezcla efectiva es esencial para que el coagulante interactúe adecuadamente con las partículas e inicie el proceso de coagulación.
Floculación y sedimentación
Después de la coagulación, a la potabilización del agua le sigue la etapa de la floculación. La floculación no solo se usa para potabilizar el agua, sino para filtrar las aguas pluviales y tratar aguas residuales en plantas de tratamiento de aguas.
El objetivo de la floculación es eliminar las partículas sólidas en suspensión en el agua, ya que alteran el color del agua y llevan impurezas. Una vez se han formado los flóculos a raíz de la coagulación, se añade un polímero al agua con el fin de que la cantidad de partículas fusionadas crezca en tamaño y en resistencia para que no vuelvan a desintegrarse.
Tras la formación de flóculos, se deja que el agua decante en un tanque de sedimentación o clarificador. En este tanque, los flóculos, ahora más pesados que el agua circundante, comienzan a asentarse en el fondo debido a la gravedad.
Este proceso es conocido como sedimentación o decantación. Los flóculos asentados forman una capa de lodo en el fondo del tanque.
El agua clara sobre el lodo asentado se extrae luego para un tratamiento o distribución adicional. El lodo que contiene los flóculos acumulados se elimina periódicamente del fondo del tanque.
La decantación podríamos considerarla como el último de los procesos del tratamiento primario y para ello, se deja el agua en grandes estanques reposar para que la densidad de las partículas nos ayude a la separación, ya que los residuos flotantes quedarán en la superficie y los más pesados bajarán al fondo.
Coagulantes utilizados en el tratamiento del agua
Sulfato de aluminio
El alumbre reacciona con el agua para formar hidróxido de aluminio, que actúa como un agente formador de flóculos. Cuando se añade al agua, el alumbre neutraliza las cargas negativas en las partículas suspendidas, provocando que se agreguen en flóculos más grandes.
- Eficacia: El alumbre es altamente efectivo en una amplia gama de condiciones de agua y niveles de pH.
- Costo-Eficaz: Es relativamente económico y está ampliamente disponible.
- Lodo Residual: El uso de alumbre produce una cantidad significativa de lodo residual, que requiere una disposición adecuada.
- Ajuste de pH: Puede bajar el pH del agua, lo que podría requerir un ajuste adicional del pH.
Cloruro férrico
El cloruro férrico reacciona con el agua para formar hidróxido férrico, que ayuda en la formación de flóculos. Es efectivo en neutralizar cargas en las partículas y facilitar su agregación.
- Versatilidad: El cloruro férrico funciona eficazmente en una variedad de niveles de pH y condiciones de agua.
- Volumen de Lodo Reducido: Generalmente produce menos lodo en comparación con el alumbre.
- Costo Más Alto: Puede ser más caro que el alumbre.
- Naturaleza Corrosiva: El cloruro férrico es más corrosivo, lo que puede aumentar los costos de mantenimiento de los equipos.
Coagulantes naturales
Los coagulantes naturales se derivan de fuentes naturales y ofrecen una alternativa ecológica a los coagulantes químicos tradicionales.
Las semillas de Moringa contienen proteínas coagulantes naturales que pueden desestabilizar eficazmente las partículas en el agua. Cuando se trituran y se añaden al agua, estas proteínas ayudan a agregar las partículas suspendidas en flóculos.
El quitosano se deriva de la quitina, un biopolímero encontrado en las conchas de crustáceos. Actúa como un floculante neutralizando cargas y uniendo partículas.
- Las semillas de Moringa son un recurso renovable y son biodegradables, minimizando el impacto ambiental.
- La efectividad puede variar según el tipo de agua y el método de preparación.
- El quitosano es amigable con el medio ambiente y se descompone de manera natural.
- El quitosano puede ser más caro que los coagulantes químicos tradicionales.
La elección entre coagulantes químicos y naturales depende de varios factores, incluida la calidad del agua, consideraciones ambientales y costo. Ambos tipos tienen sus propias ventajas y limitaciones, y la decisión a menudo implica equilibrar estos aspectos para satisfacer las necesidades específicas de una planta de tratamiento de agua.
Filtración con arena: definición y objetivo
La filtración es un proceso físico en el que se hace pasar una mezcla sólido-fluido por un medio relativamente poroso, en donde se atrapan los sólidos y se deja pasar el fluido.
La filtración por arena es un proceso que se utiliza frecuentemente en la potabilización de las aguas para conseguir una reducción eficaz de los sólidos presentes, incluso aquellos de menor tamaño, turbidez y microorganismos.
La filtración rápida de arena, en contraste con la filtración lenta de arena, es un proceso de tratamiento puramente físico. A medida que el agua fluye a través de varias capas de arena y grava de grano grueso, las partículas relativamente grandes se retienen con seguridad.
La filtración mediante lecho filtrante sigue siendo el método más efectivo para la reducción de la turbidez y retención de solidos de los caudales a tratar.
El principal objetivo de la filtración física es eliminar sólidos en suspensión. El rendimiento se verá reflejado en la disminución de la turbidez del efluente y de la TSS.
Partes principales de un filtro rápido de arena
Dentro de los filtros rápidos de arena se encuentran la cámara del filtrado, el medio filtrante, el soporte de grava, el sistema de drenaje y las canaletas de lavado.
La cámara de filtrado generalmente está hecha de hormigón armado y está llena de arena y grava que en conjunto tienen una altura aproximada de entre 1.5 - 2 metros.
Por lo general, la arena es el material más empleado como medio filtrante. Es la encargada de retener las partículas sólidas en suspensión, mientras que la función de la grava es servir de lecho donde reposa la arena, así como permitir que el agua filtrada fluya hacia el drenaje.
El tamaño efectivo de la arena de la capa filtrante oscila entre 0.5 y 1.5 mm de diámetro, mientras que el tamaño de la grava de la base puede oscilar entre 35 y 130 mm, dispuesta en capas de menor a mayor grosor.
El agua cruda es alimentada al tanque por la parte superior del filtro y se va filtrando, descendiendo, a través del lecho filtrante de arena hasta que llega al fondo de la cámara donde un sistema de tubos perforados en el fondo drena el agua filtrada.
Para forzar a que el agua se mueva a través del medio filtrante siempre debe mantenerse a un nivel de entre 1.5 a 2 metros de altura de agua sobre la arena.

Filtros abiertos y filtros a presión
La cámara del filtrado puede construirse como un tanque abierto, llamado filtro rápido por gravedad, o uno cerrado, denominado filtro a presión.
- Filtros de gravedad o presión.
- Filtros abiertos o cerrados.
- Filtros continuos o semicontinuos.
- Filtración descendente o ascendente.
- Lechos monocapa o multicapa.
Los filtros monocapa generalmente llevan arena silícea o volcánica. Sobre el falso fondo o brazos colectores, según el equipo, se suele colocar una subcapa de grava.
En los filtros multicapa se colocan capas de diferentes tamaños. En las capas superiores se ubican las tallas efectivas mayores, y en el fondo, las menores.
Con esto conseguimos un ensuciamiento progresivo y homogéneo del lecho. El inconveniente es que en la limpieza debemos fluidizar suficientemente el lecho para movilizar las capas superiores, de mayor tamaño, y que los materiales tengan diferentes densidades.
Mecanismos de retención en la arena
El proceso se lleva a cabo en el medio filtrante donde quedan adsorbidas las partículas sólidas y está determinado por dos principios físicos básicos.
En primer lugar, las partículas suspendidas relativamente grandes se atascan entre los granos de arena cuando pasan por el medio filtrante, es decir, esfuerzo mecánico.
En segundo lugar, las partículas más pequeñas se adhieren a la superficie de los granos de arena causados por el efecto de las fuerzas de van der Waals, o sea, adsorción física.
Además, durante el paso de los sólidos a través del lecho se produce también procesos de sedimentación, acción de fuerzas centrifugas, fenómenos de adsorción física e interacción electrostática.
Todo lo anterior hace que esta retención de partículas sea la más optima, siendo la filtración de arena la llamada filtración en profundidad.
Se puede agregar un coadyuvante químico de filtración, es decir, coagulante o floculante, para estimular que las partículas más pequeñas se unan entre sí, lo que hace posible que se filtren con mayor eficacia.
Variables de diseño de la filtración con arena
Las principales variables para el diseño de estos equipos de lecho son las características del material filtrante, la granulometría, la forma de los granos, la friabilidad, la geometría del lecho, las características del agua a tratar y la velocidad de filtración.
Material filtrante y granulometría
El material granular más usado es la arena silícea, aunque también se emplean arena volcánica, antracita y granate.
El tamaño determinará el paso de los intersticios. Se caracteriza mediante el tamaño efectivo, d10, y se puede estimar en un diámetro de poro de 1/7 parte de d10.
La uniformidad, Cu, estima la relación entre los diferentes tamaños. La forma de los granos puede ser angular, cuando se trata de material triturado, o redonda, como en la arena de cantera.
La friabilidad es la capacidad del lecho para que la acción del lavado forme el menor número de finos posible por desgaste.
Geometría y altura del lecho
El espesor del lecho tiene una altura mínima, y una altura a partir de la cual ya no mejora la calidad del filtrado.
La superficie necesaria de filtración y la definición final del sistema más adecuado dependen del tipo de agua que se tiene a la entrada y de la calidad que se necesita a la salida.
Características del agua y velocidad de filtración
La principal característica del agua a tratar son los sólidos en suspensión, TSS, el tamaño y distribución de las partículas y la consistencia de los flóculos.
El caudal del agua a filtrar debe estar relacionado con la superficie de filtración disponible para obtener los rendimientos adecuados. Se define la velocidad de filtración como la relación entre el caudal a filtrar y la superficie filtro en m3/m2/h, m/h.
Las filtraciones más frecuentes oscilan entre 4 m/h y 50 m/h. La filtración rápida de arena alcanza una velocidad de filtración de 4 000 - 12 000 litros por hora por metro cuadrado de superficie.
Rendimiento y calidad del agua filtrada
La filtración rápida de arena es muy eficaz para eliminar la turbidez, generalmente <0.1-1 NTU, unidades de turbidez.
Cuando estos filtros operan de forma efectiva reducen la turbidez a menos de 1 NTU y, a menudo, menos de 0.1 NTU.
Igualmente, los sólidos formados durante el pretratamiento, es decir, cuando se usa la coagulación-floculación, se filtran.
La filtración con arena mejora la claridad visual del agua al retirar partículas suspendidas que contribuyen a la opacidad. Sin embargo, por sí sola no garantiza que el agua sea segura para beber.
La filtración rápida de arena no es efectiva para eliminar bacterias, virus, fluoruro, arsénico, sales, olores y materia orgánica. Por ello requiere tratamiento previo y posterior.
La filtración no elimina microorganismos de manera efectiva, pero sí prepara el agua para etapas posteriores, como la cloración o la desinfección por otros medios.
Lavado a contracorriente y mantenimiento
A medida que sigue el proceso, se van acumulando más y más partículas en el medio filtrante. Esto causa un incremento en la obstrucción de los filtros y, con ello, una disminución del rendimiento.
El rendimiento inicial del filtrado se puede volver a recuperar tras una limpieza del lecho filtrante. Esto, generalmente, se lleva a cabo mediante un lavado a contracorriente o retrolavado.
Es decir, el flujo de agua es invertido haciendo que el agua tratada fluya hacia atrás a través del filtro. La arena se vuelve a suspender y la materia sólida se separa en el agua superficial.
Con frecuencia, se inyecta aire para favorecer el proceso de limpieza en el retrolavado. Tan pronto como la mayoría de las partículas acumuladas en el filtro se eliminan por lavado y el agua que fluye hacia atrás queda clara, el filtro se puede volver a poner en funcionamiento.
El proceso completo puede tomar unos 15 minutos aproximadamente. El proceso de limpieza requiere de una interrupción del proceso de purificación de un período de 5 a 10 minutos por lecho filtrante.
El período entre retrolavados depende de la calidad del agua de alimentación y, normalmente, se encuentra entre 24 y 72 horas de funcionamiento del filtro.
El proceso de retrolavado debe observarse cuidadosamente; en particular, la velocidad de flujo debe controlarse para evitar la erosión del medio filtrante.
El agua para el lavado a contracorriente y el lodo necesitan tratamiento. Claramente, se generan cantidades relativamente grandes de lodo a través del retrolavado y requieren de algún tipo de tratamiento antes de su descarga al medio ambiente.
Cloración: función y características
La cloración es el método más utilizado, puesto que es una tecnología bien establecida, más barata que la radiación UV o la desinfección con ozono, y con la ventaja de que el cloro residual permanece en el efluente del agua prolongando su efecto desinfectante.
La cloración asegura la desinfección microbiológica, protegiendo la salud de los usuarios. Se utiliza habitualmente en agua potable de redes municipales, piscinas, torres de refrigeración e instalaciones industriales con riesgo microbiológico.
El cloro residual permanece en el agua y prolonga su efecto desinfectante. Sin embargo, el cloro es un compuesto tóxico, corrosivo e inestable a altas concentraciones.
Por ello es vital seguir las indicaciones u obligaciones de las autoridades sanitarias, como el RD 1620/2007 por el que se establece el Régimen Jurídico de la Reutilización de las Aguas Depuradas.
Por qué la filtración y la cloración no se sustituyen
La filtración mejora las características físicas del agua, como la claridad, el aspecto y la eliminación de sólidos. La cloración asegura la desinfección microbiológica, protegiendo la salud de los usuarios.
Si solo filtras, tendrás un agua clara pero no necesariamente segura para el consumo o el baño. Si solo cloras, el agua puede estar desinfectada, pero seguirá teniendo turbidez, restos sólidos o mal aspecto.
La filtración prepara el agua, eliminando partículas y mejorando su aspecto. La cloración completa el proceso, garantizando la seguridad microbiológica.
En instalaciones bien diseñadas, la combinación de ambos asegura un agua cristalina, segura y lista para su uso.
Secuencia habitual del tratamiento
- El agua cruda entra en la instalación con partículas suspendidas, coloides y otros contaminantes.
- Se dosifican coagulantes y se realiza una mezcla rápida para distribuirlos de forma uniforme.
- Las partículas pierden estabilidad, se aglomeran y forman flóculos.
- Los flóculos se separan mediante sedimentación o decantación.
- El agua pasa por un lecho de arena para retener partículas residuales y reducir la turbidez.
- El filtro se limpia mediante retrolavado cuando aumenta la obstrucción o la pérdida de carga hidráulica.
- El agua filtrada recibe cloración para eliminar o inactivar microorganismos patógenos.
Dependiendo de la calidad con la que se recibe el agua, se precisarán más o menos tratamientos, aunque los esenciales suelen ser coagulación y floculación, decantación, filtración y desinfección.
Control de la coagulación y de la filtración
El control efectivo de la coagulación es esencial para optimizar el proceso de tratamiento de agua y asegurar que la calidad del agua cumpla con los estándares de seguridad.
La cantidad de coagulante añadida al agua debe ser precisa. Muy poco coagulante puede resultar en una agregación inadecuada de partículas, mientras que demasiado puede llevar a una producción excesiva de lodo y mayores costos.
El pH del agua impacta significativamente en el proceso de coagulación. Los coagulantes operan mejor dentro de rangos de pH específicos.
La temperatura del agua puede afectar la velocidad de coagulación y la formación de flóculos. Las temperaturas frías pueden ralentizar estos procesos, mientras que las temperaturas más altas podrían aumentar la tasa de reacciones.
La medición en continuo de la turbidez, los sólidos suspendidos totales o la pérdida de carga hidráulica permite determinar en qué momento debe procederse a la limpieza del equipo.
La supervisión especializada es esencial, por ejemplo, para el control de flujo y la dosificación de desinfectante. La construcción y la operación de los filtros rápidos de arena requieren trabajadores calificados.
Ventajas y limitaciones de la filtración rápida de arena
Ventajas
- Muy eficaz para eliminar la turbidez, generalmente <0.1-1 NTU.
- Alta velocidad de filtración, de 4 000 - 12 000 litros por hora por metro cuadrado de superficie.
- Requiere de una pequeña superficie de terreno.
- No presenta limitaciones con respecto a los niveles de turbidez inicial, siempre que el coagulante o floculante esté disponible y se aplique correctamente.
- El lavado a contracorriente sólo lleva varios minutos y los filtros pueden volver a ponerse en funcionamiento al instante.
- Puede tratar directamente el agua cruda, es decir, no se necesita un almacenamiento preliminar.
Limitaciones
- No es efectivo para eliminar bacterias, virus, fluoruro, arsénico, sales, olores y materia orgánica.
- Presenta altos costos de capital y de mantenimiento.
- Requiere limpieza frecuente mediante lavado a contracorriente, tras un tiempo de funcionamiento de entre 24 y 72 horas.
- Requiere supervisión especializada.
- Requiere un alto aporte de energía.
- Tanto el agua para el lavado a contracorriente como el lodo necesitan tratamiento.
- Se necesita un sistema de alcantarillado o estanques de estabilización.
Aplicación en sistemas de abastecimiento
La filtración rápida de arena requiere instalaciones técnicas complejas, trabajadores calificados para su construcción y operación, así como grandes insumos energéticos.
Por sí sola el agua filtrada no es segura de beber, por lo que se hace necesario acompañarla tanto de un pretratamiento, coagulación y floculación, como de una desinfección, que por lo general es con cloro.
La aplicación de esta tecnología se deja para áreas urbanas donde la superficie disponible es un factor limitante y se tienen suficientes recursos y capacidades.
La filtración rápida de arena es común en países desarrollados para el tratamiento de grandes cantidades de agua donde la superficie disponible es un factor muy limitante y donde se dispone de material, mano de obra calificada y suministro continuo de energía.
Este tratamiento es idóneo para poblados de aproximadamente 2500 habitantes que tengan capacidades y recursos y con disposición óptima de agua para mantener no sólo un suministro continuo del mismo, sino también un alto rendimiento del proceso.
Este escenario es acorde con los sistemas de abastecimiento de agua por gravedad con tratamiento y de abastecimiento comunal por bombeo, con tratamiento, que son idóneos cuando las fuentes son superficiales como ríos y riachuelos o lagos, lagunas y embalses.
Coagulación, filtración y cloración en aguas residuales
Un agua que ya ha sido utilizada, en un uso doméstico, industrial, ganadero, pasa a llamarse agua residual. Esto es así porque ya no nos estamos refiriendo a un agua limpia, sino que por su uso anterior va a contener residuos, grasa, detergentes, plaguicidas y residuos industriales, que han deteriorado drásticamente su calidad.
Mediante una estación depuradora se le puede volver a dar una calidad suficiente para que vuelva a ser utilizada. Dependiendo de la calidad con la que se recibe el agua, se precisarán más o menos tratamientos.
Las aguas residuales, en mayor o menor cantidad, contienen partículas suspendidas y mediante las operaciones de coagulación y floculación se consigue la sedimentación de estas, normalmente mediante adición de químicos como el sulfato de alúmina y polielectrolitos entre otros.
Tras la decantación anterior, el agua se somete de manera forzada a atravesar un medio poroso, como los de arena y carbono activo, para que queden retenidas las partículas sólidas.
Con este barrido, conseguimos eliminar gran parte de la turbidez del líquido y aquellas partículas que no fueron retenidas en la fase previa de coagulación-floculación.
La potabilización de aguas residuales urbanas implica unos rigurosos tratamientos para garantizar la calidad del agua. La reutilización de las aguas residuales tiene como ventajas el mantenimiento de los recursos hídricos y la reducción de su contaminación.
La potabilización del agua como una parte fundamental de la "Gestión Integral del Agua" en Cuenca
Otros medios complementarios
En algunas ocasiones el agua captada presenta exceso de hierro o manganeso. Para retirarlos es necesario realizar una oxidación previa.
Se utilizan decantadores lamelares para retirar los sólidos presentes en las aguas captadas. Es una decantación acelerada que utiliza placas inclinadas, lamelas, dentro del decantador para aumentar la superficie de sedimentación, permitiendo que las partículas sólidas se separen más rápido del agua.
En ocasiones se requiere retirar compuestos como nitratos y dureza, mediante el empleo de resinas, así como eliminar otros que aportar olor o sabor al agua, para lo cual es necesario utilizar una filtración con carbón activo.
El carbón activado puede utilizarse para la adsorción de microcontaminantes. Absorbe de forma selectiva las sustancias orgánicas naturales, las sustancias aromáticas y gustativas, así como residuos microscópicos procedentes de productos farmacéuticos o pesticidas.
A veces se utilizan lechos mixtos de arena de silice y carbón. El carbón activo se debe emplear después de la filtración para que las partículas no colmaten el carbón.
Las tecnologías de filtración por membrana eliminan de forma eficaz partículas, microorganismos y sustancias disueltas en el agua, mientras que la filtración de arena se utiliza principalmente para la prefiltración mecánica.
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