La cloración de tuberías mediante pastillas consiste en introducir un producto clorado en el agua o preparar con él una solución desinfectante que circule por las conducciones durante un tiempo determinado. El objetivo es inactivar o destruir bacterias, virus, protozoos y otros microorganismos patógenos que pueden desarrollarse en tuberías, depósitos, filtros y sistemas de almacenamiento.
Para desinfectar tuberías de agua potable, primero se limpian las superficies y se elimina la suciedad visible; después se introduce una solución de hipoclorito cálcico hasta alcanzar el nivel de cloro residual requerido, se mantiene el contacto durante el tiempo establecido y finalmente se enjuaga toda la instalación con agua potable. En el caso descrito para el saneamiento de tuberías, la solución de CLORICAL debe mantenerse hasta obtener 50 ppm de cloro residual en el extremo opuesto durante 24 horas, tras lo cual se enjuaga bien toda la superficie con agua potable y se realizan análisis bacteriológicos durante los siguientes 5 días.
Por qué se desinfectan las tuberías
El agua es uno de los medios por los que se transmiten microorganismos patógenos que causan enfermedades a los humanos, por lo que su desinfección dentro de su tratamiento para hacerla apta para el consumo es fundamental en la protección de la salud pública. Los microorganismos que pueden encontrarse en el agua suelen ser bacterias, virus, protozoos intestinales y otros microorganismos.
Por eso es necesario extraer, inactivar o destruir los que producen enfermedades. Este proceso es la desinfección. Nos referimos también a “inactivar” porque en una desinfección no siempre es necesario destruir todos los microorganismos; cuando sí es necesario, hablamos de esterilización, que suele restringirse a usos médicos.
El crecimiento de microorganismos como bacterias, levaduras y hongos en instalaciones de tratamiento, almacenamiento y transporte de agua representa un problema significativo. En el mejor de los casos, estos microorganismos y biofilms pueden incrementar la corrosión. En el peor de los casos, pueden poner en riesgo la salud humana y del medio ambiente.
El desarrollo de microorganismos en sistemas de agua suele comenzar incluso antes de la instalación de tuberías, tanques, filtros y accesorios, pero especialmente con su puesta en funcionamiento. Todas las construcciones que transportan agua, donde ésta permanece estancada durante algún tiempo, son especialmente vulnerables.

Qué son los biofilms y por qué dificultan la desinfección
Los biofilms son comunidades complejas de microorganismos que se adhieren a superficies y están rodeados por una capa de mucílago. Se forman rápidamente en sistemas que transportan agua debido a que proporcionan un entorno propicio para el crecimiento microbiano.
Una causa importante del crecimiento de biofilms en sistemas que transportan agua es la presencia de nutrientes. Estos pueden provenir de diversas fuentes, como el suministro de agua en sí mismo, contaminantes del entorno o depósitos en el sistema. Estos nutrientes son utilizados por los microorganismos para crecer y reproducirse.
Otro factor clave es la textura de las superficies de tuberías y conductos. En muchos sistemas que transportan agua, hay depósitos y áreas rugosas que sirven como lugares ideales para que los microorganismos se desarrollen. Una vez que un microorganismo se ha adherido a un lugar así, rápidamente se forma un biofilm a su alrededor.
Además, otros factores como la temperatura, el pH, la calidad del agua y la velocidad de flujo del agua también pueden influir en el crecimiento de biofilms y microorganismos. Por lo tanto, es crucial limpiar y desinfectar regularmente los sistemas que transportan agua para reducir el crecimiento de biofilms y microorganismos, y así mantener la calidad del agua.
Por qué se utiliza cloro
El uso del cloro en el agua es el último paso en el proceso de potabilización. Se usa como desinfectante para eliminar bacterias, virus, protozoos, etc. Su uso viene determinado por sus cualidades, superiores a otras opciones, como su poder desinfectante y su efecto residual.
La presencia de cloro en el agua potable se debe a un tratamiento de desinfección que es el último paso en su potabilización, tras la coagulación, la floculación, la separación de partículas -sedimentación o flotación- y la filtración.
Aunque existen otros métodos de desinfección, el cloro ha sido responsable del aumento de la esperanza de vida en Europa durante el pasado siglo XX, donde la mayoría de los países lo usan como desinfectante. Anteriormente, incluso hace cinco siglos, se usaban otras formas de desinfección más rudimentarias, como hervir el agua.
El químico más usado suele ser el cloro por una serie de ventajas. Es económico, es fácil de encontrar en el mercado, tiene un efecto residual en el agua y mejora la calidad del agua al reaccionar con el amoníaco, el hierro, el manganeso y sustancias que causan olores y sabores.
Cómo actúa el cloro sobre los microorganismos
El efecto del cloro sobre los microorganismos patógenos es que, por oxidación, altera física, química y bioquímicamente la membrana o la pared de sus células, destruyendo su protección y terminando sus funciones vitales.
El proceso de cloración del agua, incluida el agua potable, es sencillo: consiste en introducir productos clorados -en formato de pastillas, líquido, lejía, etc.- en el agua y mantenerlo en ella un tiempo determinado, unos 30 minutos, tras el cual, el agua se considera potable ya que el cloro al mezclarse con ésta quema -oxida- la materia orgánica contenida en ella y termina con la mayor parte de los microorganismos patógenos.
En función de cómo esté almacenada el agua, el cloro tendrá más o menos efecto remanente, manteniendo el agua potable durante horas o días sin tener que volverla a clorar. El efecto residual resulta especialmente importante en las redes de distribución, porque el desinfectante continúa actuando mientras el agua circula por las tuberías.
Pastillas de hipoclorito cálcico
Los productos de la familia del cloro que se usan más habitualmente para desinfectar el agua son el cloro gaseoso, el hipoclorito sódico -lo que conocemos como lejía- y el hipoclorito cálcico.
El hipoclorito cálcico es un producto reconocido y aceptado mundialmente como desinfectante para el tratamiento de aguas. Es un producto eficaz, de fácil manejo y sencilla aplicación.
Las pastillas de hipoclorito cálcico pueden utilizarse para el tratamiento de aguas destinadas a consumo humano, depósitos, conducciones, pozos, instalaciones de emergencia y distintos sistemas de saneamiento. Si se almacenan correctamente, permanecen químicamente estables, conservando el mismo contenido en cloro durante largos periodos de tiempo.
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Presentación | Sólido granular o en tabletas |
| Color | Blanco |
| Contenido en cloro útil | 65% |
| Composición | Hipoclorito de calcio Ca(CIO)2: 650 g por 1.000 g |
| pH a 100 ppm de cloro disponible | 9,7 |
Para asegurar que el agua es bacteriológicamente aceptable, es necesario asegurarnos que tenemos un residual de cloro suficiente en el agua, por lo que deben realizarse análisis regularmente para determinar este contenido.
Procedimiento general para clorar tuberías mediante pastillas
1. Limpiar previamente la instalación
Antes de aplicar el desinfectante, deben eliminarse los sedimentos, depósitos, incrustaciones y restos visibles que puedan proteger a los microorganismos. Las sustancias en suspensión, las algas y los depósitos pueden dificultar el contacto entre el cloro y las superficies contaminadas.
Hay factores que influyen en el proceso de cloración, como la resistencia al desinfectante de los microorganismos si se encuentran rodeados de materiales en suspensión, algas, etc., o incrustados en ellos, ya que son más inaccesibles al producto químico.
Si las sustancias son oxidables, el desinfectante será menos efectivo porque quedará menos cantidad disponible para oxidar el resto de microorganismos. Por ello, la limpieza física debe preceder a la desinfección química cuando exista suciedad acumulada o biofilm.
2. Preparar la solución desinfectante
Las pastillas no deben utilizarse de forma improvisada ni dosificarse únicamente por volumen de la tubería. La cantidad necesaria depende de la capacidad del sistema, la calidad del agua, la demanda de cloro, la presencia de materia orgánica, el tiempo de contacto y la concentración de cloro residual que deba alcanzarse.
La dosis necesaria de cloro en el agua para su desinfección se determina con lo que se llama “demanda de cloro”, es decir, cuánto cloro consumen los microorganismos presentes en el agua antes de que aparezca el cloro residual, compuestos clorados como la cloramina.
El producto puede disolverse previamente en agua para obtener una solución de concentración conocida y facilitar una distribución uniforme por la tubería. La solución debe prepararse y manipularse de acuerdo con la ficha técnica del producto y con las condiciones concretas de la instalación.
3. Introducir el desinfectante en la tubería
La solución se introduce mediante un dosificador, una bomba de inyección o el sistema previsto para la instalación. Cuando se trata de una tubería en servicio, debe mantenerse una corriente de agua a presión mientras se inyecta la solución de CLORICAL al 1% de cloro disponible, 15 g. por litro aproximadamente.
La solución debe avanzar por toda la conducción hasta que el desinfectante llegue al extremo opuesto. Es importante comprobar la presencia de cloro residual en distintos puntos, porque la concentración puede variar a lo largo de la tubería.
4. Mantener el tiempo de contacto
Continúe inyectando esta solución hasta que se obtengan 50 ppm de cloro residual en el otro extremo de la tubería. Este residual de cloro debe mantenerse durante 24 horas.
El proceso de cloración del agua consiste en mantener los productos clorados en contacto con el agua durante un tiempo determinado, unos 30 minutos en determinados tratamientos. Sin embargo, el saneamiento intensivo de tuberías puede requerir concentraciones y tiempos de contacto diferentes, como el mantenimiento de 50 ppm durante 24 horas indicado para esta aplicación.
El tiempo y la concentración no deben confundirse con los valores de mantenimiento ordinario del agua potable. Cada procedimiento debe aplicar los parámetros correspondientes al objetivo de la operación: desinfección inicial, saneamiento de una tubería, tratamiento de un depósito o mantenimiento de una red.
5. Enjuagar la tubería
Una vez terminado el tiempo de contacto, se enjuaga bien toda la superficie con agua potable. El enjuague debe continuar hasta eliminar el exceso de desinfectante y alcanzar las condiciones de uso previstas para el agua.
La tubería no debe ponerse en servicio para consumo humano mientras permanezcan concentraciones de desinfectante superiores a las establecidas para el uso previsto. El agua de enjuague debe evacuarse de forma controlada y conforme a las condiciones de seguridad de la instalación.
6. Verificar la desinfección
Deben tomarse muestras de agua y hacer análisis bacteriológicos durante los siguientes 5 días, para asegurarnos que la desinfección es completa.
La comprobación del cloro residual permite saber si la instalación mantiene una protección suficiente, pero no sustituye a los análisis microbiológicos cuando se trata de poner en servicio una tubería de agua potable o de verificar la eficacia de una desinfección completa.
Dosificación para el saneamiento de tuberías y conducciones
Para el saneamiento de tuberías y conducciones de agua potable, rocíe completamente la sección a desinfectar. Mantenga la corriente de agua a presión mientras inyecta la solución de CLORICAL al 1% de cloro disponible, 15 g. por litro aproximadamente, continúe inyectando esta solución hasta que se obtengan 50 ppm de cloro residual en el otro extremo de la tubería.
| Fase | Parámetro indicado |
|---|---|
| Preparación | Solución de CLORICAL al 1% de cloro disponible |
| Concentración aproximada de preparación | 15 g. por litro |
| Comprobación de llegada | 50 ppm de cloro residual en el otro extremo |
| Tiempo de mantenimiento | 24 horas |
| Después del tratamiento | Enjuague con agua potable |
| Verificación posterior | Análisis bacteriológicos durante los siguientes 5 días |
Estos valores corresponden al procedimiento descrito para el saneamiento de tuberías y conducciones de agua potable. No deben trasladarse automáticamente a otros usos, como piscinas, depósitos de agua, pozos, aguas residuales o superficies en contacto con alimentos.
Tratamiento de depósitos conectados a tuberías
Los tanques de agua deben ser desinfectados regularmente para prevenir el crecimiento de bacterias, algas, hongos y otros microorganismos, y así mantener la calidad del agua.
La presencia de bacterias y otros microorganismos en un tanque de agua puede afectar negativamente la calidad del agua y representar riesgos para la salud, especialmente para personas con sistemas inmunológicos comprometidos, adultos mayores y niños. Los microorganismos también pueden causar un olor y sabor desagradables en el agua almacenada en el tanque.
La acumulación de sedimentos y depósitos dentro del tanque puede llevar a la corrosión y daños a la estructura del tanque a largo plazo. La limpieza y desinfección regulares ayudan a mantener el agua en condiciones higiénicas y prolongan la vida útil del tanque, reduciendo los costos de mantenimiento.
Saneamiento de un depósito vacío
Los depósitos nuevos o recipientes vaciados, deben desinfectarse completamente antes de ser usados. Una vez limpio el depósito, se adicionan 200 grs. de CLORICAL por cada m³ de capacidad y se llena el depósito.
Dejar el agua en contacto unas 4 horas, drenar y ya está listo para su uso. Cuando las capacidades son muy grandes, limpiar bien todas las superficies y a continuación rociarlas con una solución de CLORICAL de 1,5 g. por litro, aproximadamente 1000 ppm.
Cuando estén secas las superficies, enjuague completamente, drene el agua de enjuague y póngase el depósito en servicio de nuevo.
Mantenimiento de depósitos de agua
Con el uso del CLORICAL, pueden controlarse la acumulación de algas en los depósitos de agua. Para ello, debe mantenerse un residual de cloro entre 0,2 y 0,5 ppm.
Puede aplicarse el producto, o bien inyectando una solución a las aguas de aportación antes de entrar al depósito o bien, en casos en que la aportación no sea continua o demasiado pequeña, dosificando el producto directamente sobre la superficie del agua de manera uniforme.
La frecuencia de limpieza y desinfección varía según factores como el tamaño del tanque, el tipo de agua, la frecuencia de uso y las condiciones ambientales. Generalmente, se recomienda realizar una limpieza y desinfección anual para asegurar una calidad óptima del agua, según las recomendaciones de los expertos.
Demanda de cloro y control del cloro residual
La demanda de cloro es la cantidad de desinfectante que consumen la materia orgánica, los microorganismos, los sedimentos y otras sustancias presentes en el agua antes de que aparezca un residual medible.
Si el agua contiene una elevada carga orgánica, una parte importante del cloro se consume rápidamente y queda menos cantidad disponible para desinfectar. Por este motivo, una misma cantidad de pastillas no produce necesariamente el mismo resultado en todas las tuberías o depósitos.
Para asegurar que el agua es bacteriológicamente aceptable, es necesario asegurarnos que tenemos un residual de Cloro suficiente en el agua, por lo que deben realizarse análisis regularmente para determinar este contenido.
El control periódico puede realizarse mediante un kit de análisis o un colorímetro adecuado. La medición permite ajustar la dosificación y evitar tanto la falta de desinfectante como una concentración excesiva.
Las pastillas funcionan si se colocan en la cantidad y frecuencia adecuada, un factor que determina el grado de contaminación del agua. El cloro elimina bacterias y, por oxidación, reduce el color, sabor y olor.
Lo correcto es mantener la cloración, pero es difícil sin una medición técnica; ahí es donde muchos exceden o reducen la dosis, consiguiendo efectos adversos como picazón o daño en tuberías. Es como desinfectar verduras: debes usar la dosis exacta de desinfectante.
Pastillas, solución preparada y dosificación continua
La presentación en pastillas facilita el almacenamiento y permite preparar soluciones de concentración conocida. Sin embargo, una pastilla no debe considerarse una unidad universal de dosificación, porque su masa, concentración de cloro disponible, velocidad de disolución y uso previsto pueden ser diferentes.
Usualmente se aplica por medio de un dosificador que inyecta la solución CLORICAL en el agua conforme ésta pasa por un punto designado. Si el uso o volumen no justifica el empleo de un dosificador, se puede adicionar el producto directamente.
En instalaciones de mayor tamaño, la dosificación continua ayuda a mantener un residual más estable. En instalaciones pequeñas o durante una desinfección puntual, puede prepararse una solución y distribuirla de manera uniforme, siempre que se controle la concentración y el tiempo de contacto.
Seguridad en el manejo de pastillas de cloro
El cloro gaseoso, el hipoclorito sódico y el hipoclorito cálcico son difíciles de manejar, por lo que debe hacerlo personal especializado, ya que son tóxicos, inflamables y corrosivos.
El hipoclorito cálcico puede agravar un incendio: es comburente. Es nocivo en caso de ingestión, provoca irritación ocular grave, puede irritar las vías respiratorias y es muy tóxico para los organismos acuáticos, con efectos duraderos.
En contacto con ácidos libera gases tóxicos. No debe utilizarse junto con otros productos, porque puede desprender gases peligrosos, incluido el cloro.
- Utilizar equipos de protección adecuados durante la preparación y aplicación.
- Evitar el contacto del producto con ácidos y otros productos químicos.
- No mezclar las pastillas con productos incompatibles.
- Mantener el producto protegido de la humedad, el calor y la luz directa.
- Conservarlo en su envase correspondiente y en un lugar ventilado.
- Impedir el acceso de personas no autorizadas y mantenerlo alejado de niños y animales.
- Evitar la descarga directa de soluciones concentradas al medio acuático.
La degradación con la luz y el tiempo es uno de los inconvenientes del hipoclorito sódico. En el caso del cloro gas, son necesarias instalaciones específicas para evitar fugas.
Cloración de tuberías con pastillas frente a otros desinfectantes
Decantarse por un producto químico u otro para la desinfección suele depender de que éste reúna una elevada capacidad de desinfección, no interfiera con otras propiedades del agua, no forme subproductos que puedan representar un potencial peligro para la salud, tenga un tiempo de reacción idóneo, tenga efecto residual, sea fácil de obtener y manejar, permita su dosificación con un margen de seguridad adecuado y tenga un coste bajo.
Como suele ocurrir siempre, no hay ninguna opción que reúna absolutamente todos los requisitos, pero el cloro reúne la mayoría de ellos.
El principal inconveniente es la formación de algunos subproductos que pueden ser perjudiciales para la salud, aunque los estudios hasta la fecha no son suficientes como para poder confrontar el riesgo de contraer una enfermedad por la cloración y el riesgo de consumir agua contaminada por microorganismos patógenos.
Además, dependiendo de la calidad del agua a desinfectar, puede generar algún problema de olor y de sabor, como ocurre cuando bebemos agua de determinados sitios y de otros, desinfectada con el mismo componente.
Oxígeno activo y peróxido de hidrógeno
También existen pastillas para la desinfección de agua de consumo en base a oxígeno activo. Se trata de un desinfectante rápido y de amplio espectro antimicrobiano para sistemas de agua potable mediante oxígeno activo, de fácil aplicación y disolución.
Es un producto sólido en formato pastilla ausente de cloro y dióxido de cloro. Es apto para la desinfección de agua de consumo humano y animal y cumple la norma UNE EN 12678.
Las sustancias peroxigenadas estabilizadas pueden disolverse rápidamente en agua fría y caliente. Su elevado potencial de oxidación puede restituir la transparencia y cristalinidad del agua y eliminar el biofilm que recubre la superficie de depósitos y tuberías.
Entre las características indicadas para este tipo de producto se encuentran que el pH del agua no le afecta, no modifica la dureza del agua, no produce cloritos, cloratos, percloratos, cloraminas ni ningún subproducto tóxico, y tampoco origina olores irritantes.
Los desinfectantes con peróxido de hidrógeno estabilizado y potenciado pueden penetrar profundamente en las estructuras del biofilm, separarlos y combatir los microorganismos liberados. Después de la desinfección, el peróxido de hidrógeno potenciado se descompone prácticamente al 100% en agua y oxígeno.
Ozono, dióxido de cloro y radiación ultravioleta
Otros desinfectantes, como el ozono, pueden reducir los subproductos generados por la desinfección y tienen un poder desinfectante incluso mayor que el cloro, aunque los costes de sus instalaciones y su mantenimiento son superiores.
En estos casos la acción con el cloro es sinérgica, ya que éste aportaría su efecto residual pero el ozono disminuiría la cantidad de cloro requerida para la potabilización.
Otros métodos de desinfección, todavía con tímida implantación, incluyen los rayos ultravioleta, usado como complementario en países como Alemania, Austria, Reino Unido o Finlandia.
Aplicaciones de las pastillas de hipoclorito cálcico
Tratamiento de aguas de pozo
El método más efectivo es introducir CLORICAL en la línea de impulsión de la bomba. Con ello, también se mantiene el filtro libre de fangos.
Si no es posible colocar un alimentador en la línea de impulsión, añadir CLORICAL en la línea de descarga de la bomba. Añadir suficiente CLORICAL para obtener un residual de cloro de 0,2 ppm como mínimo y no más de 0,6 después de un tiempo de contacto de 20 minutos.
Desinfección de emergencia
En algunos casos de desastres naturales o fallos humanos, se pone en peligro el suministro de agua en una comunidad. En estos casos de emergencia es preciso una acción rápida.
Durante las emergencias, CLORICAL debe usarse para clorar suministros de agua que hayan sido contaminados o para purificar las nuevas fuentes de agua. Llegado el caso, se prepara una solución de CLORICAL, aplicándose a través de un dosificador o manualmente.
Tratamiento de aguas residuales
El uso de CLORICAL ha aumentado junto con el crecimiento de nuestra conciencia ecológica y la importancia de mantener los ríos y lagos limpios.
En la actualidad, CLORICAL es ampliamente usado para reducir la Demanda Biológica de Oxígeno, para el control de los olores, el tratamiento de residuos y como ayuda en el proceso de coagulación de residuos.
La cantidad necesaria de CLORICAL para tratar aguas residuales depende del tipo de agua a tratar. Las crudas podrán requerir tanto como 30 ppm de cloro disponible, mientras que las secundarias ya tratadas podrán requerir tan poco como 3 ppm.
Desinfección de plantas de bebidas y alimentos
CLORICAL puede utilizarse en cerveceras, plantas de bebidas gaseosas, viñerías, etc. El uso de CLORICAL impide el crecimiento de bacterias y asegura la pureza y el sabor fresco de los productos.
En las cerveceras se utiliza como agente de saneamiento general, para tuberías, equipos, cubas, etc. En las plantas de bebidas gaseosas, se utiliza tanto para el tratamiento de los abastecimientos de agua como para la desinfección de los tanques de almacenamiento y de llenado, etc.
Las soluciones de CLORICAL controlan el crecimiento de bacterias y microorganismos en las plantas para la preparación de pescado, en las azucareras durante el proceso de refinamiento del azúcar, en los equipos de proceso y plantas de industrias lácticas, en la industria conservera y en las plantas de preparación de carne.
Saneamiento de superficies
Las superficies en contacto con alimentos deben limpiarse con soluciones de CLORICAL de 100 a 200 ppm de cloro, 1,5 - 3 grs. de CLORICAL por 10 lts. aproximadamente, asegurándose que el residual de cloro no baje por debajo de las 50 ppm, y manteniendo un tiempo mínimo de contacto de 10 min.
En superficies sin contacto con alimentos, deben sumergirse los equipos en una solución de CLORICAL de 200 ppm de cloro, 3 grs. de CLORICAL por cada 10 lts. aproximadamente, con un tiempo de contacto mínimo de 2 min.
En cuanto a la desinfección general, con una solución de CLORICAL de 1000 ppm de cloro disponible, 1,5 grs. de CLORICAL por litro aproximadamente, se friegan las superficies a limpiar dejando el producto un tiempo de contacto de 2 min. A continuación, se enjuagan las superficies con agua potable.
En algunos sitios donde la suciedad es más importante, como en los cuartos de baño, se deben rociar las superficies con una solución de CLORICAL de 5000 ppm de cloro disponible, 8 grs. de CLORICAL por litro aproximadamente, con un tiempo de contacto mínimo de 10 min., enjuagando a continuación con abundante agua potable.
Filtros y tuberías: limpieza antes de desinfectar
Existen diversos tipos de filtros de agua, cada uno adecuado para diferentes propósitos y aplicaciones. Los filtros de sedimentos eliminan partículas y sedimentos del agua como arena, lodo y óxido.
Los filtros de arena y grava son filtros de partículas adecuados para grandes volúmenes de agua, como en el tratamiento industrial del agua y en piscinas. Retienen turbidez y sedimentos, especialmente cuando se utilizan floculantes simultáneamente.
Los filtros de ósmosis inversa utilizan una membrana semipermeable bajo alta presión para filtrar contaminantes del agua como sales, minerales, metales pesados y otras impurezas. Los filtros de intercambio iónico remueven minerales y sales disueltas del agua intercambiando iones positivos por iones negativos.
Estos filtros tienen en común que poseen una gran superficie donde pueden acumularse lodos de filtración, que suelen ser ricos en nutrientes y proporcionan un excelente sustrato para la colonización de microorganismos.
Además, muchos filtros son alimentados con agua de manera irregular, lo que puede favorecer una proliferación significativa de microorganismos durante los períodos de inactividad. La limpieza y desinfección regular libera a los filtros de sedimentos y microorganismos, mejora el rendimiento del flujo y optimiza la calidad del agua.
Muchos productos tienen una efectividad más o menos fuerte contra los microorganismos en el agua. Sin embargo, cuando los biofilms comienzan a crecer en un sistema, algunos de estos productos alcanzan rápidamente sus límites.
El popular hipoclorito de sodio tiende a ser en gran medida ineficaz en las superficies de los biofilms. Por otro lado, los productos desinfectantes con peróxido de hidrógeno estabilizado y potenciado pueden penetrar profundamente en las estructuras del biofilm, separarlos y combatir los microorganismos liberados.
Cloración de piscinas mediante dosificadores de pastillas
El dosificador de pastillas es un sistema sencillo, económico y muy fiable diseñado para mantener el nivel de cloro constante en el agua de la piscina sin necesidad de estar reponiendo manualmente pastillas cada pocos días.
Consiste en un depósito de plástico resistente, generalmente instalado en el retorno del sistema de filtración, que se llena con pastillas de tricloro. A través de una válvula manual, se regula el caudal de agua que pasa por su interior, disolviendo gradualmente las pastillas y liberando el cloro al agua.
No deben utilizarse pastillas multifunción en este tipo de dosificadores, ya que sus componentes pueden liberar productos químicos incompatibles con una disolución controlada.
El dosificador se instala en línea, después del filtro y del equipo de climatización, si lo hubiera, antes de que el agua regrese a la piscina.
Dosificadores con instalación
Los dosificadores con instalación requieren una pequeña obra de fontanería para ser incorporados al sistema de depuración de la piscina.
Los dosificadores in-line se instalan directamente en la línea de retorno del sistema hidráulico, justo después del filtro y, si procede, del intercambiador de calor o bomba de calor. Requieren cortar el tubo e insertar el dosificador en línea.
Los dosificadores off-line se conectan mediante accesorios externos, racores y latiguillos, al circuito de retorno, pero sin cortar la tubería principal. Ofrecen una instalación más sencilla y flexible, especialmente en sistemas ya existentes donde no se quiere modificar el circuito.
Siempre es conveniente instalarlo con un bypass, que permite aislar el dosificador para mantenimiento sin afectar el resto del sistema.
Dosificadores flotantes
Los dosificadores sin instalación son los típicos dosificadores flotantes de cloro, fabricados en plástico resistente a productos químicos. Se introducen directamente en el vaso de la piscina con pastillas de tricloro, normalmente de 200 g.
Tienen una rueda reguladora en la base para ajustar la velocidad de disolución. Son ideales para piscinas desmontables, pequeñas piscinas privadas o para propietarios que buscan una solución temporal y sin complicaciones.
Es importante retirar el dosificador flotante cuando se bañe gente, para evitar contacto directo con el cloro concentrado.
Recomendaciones para dosificadores de piscina
- Utiliza únicamente pastillas de tricloro de disolución lenta.
- Revisa el nivel de pastillas cada 2-3 semanas, dependiendo del tamaño del dosificador y del uso de la piscina.
- Ajusta la válvula de caudal en función de la demanda de cloro.
- Realiza controles periódicos de cloro libre con un kit de análisis para ajustar la dosificación si es necesario.
- Solo utilizar tabletas de disolución lenta, tricloro o bromo.
- No usar nunca productos en polvo o granulado.
- Controlar los niveles de cloro o bromo en el agua.
- Abrir y revisar el dosificador cada 7-10 días.
El mantenimiento incluye la limpieza periódica del interior para evitar obstrucciones por residuos químicos, la revisión de válvulas y juntas cada pocos meses y la sustitución de componentes desgastados como juntas tóricas si es necesario.
Cloración de agua almacenada en tinacos y depósitos domésticos
Las pastillas funcionan si se colocan en la cantidad y frecuencia adecuada, un factor que determina el grado de contaminación del agua. La cantidad adecuada indicada para un caso concreto es de 1.5 partes por millón de cloro libre residual en el agua, el equivalente a 1.5 miligramos de cloro por litro.
En ese ejemplo, a un tinaco de mil 200 litros hay que agregar tres pastillas de una pulgada cuyo efecto puede durar de 15 a 22 días. La frecuencia para colocar más pastillas depende de qué tan contaminada está el agua, lo cual varía mucho en cada lugar.
Lo correcto es mantener la cloración, pero es difícil sin una medición técnica; ahí es donde muchos exceden o reducen la dosis, consiguiendo efectos adversos. Para esto se recomendó usar un colorímetro.
El cloro elimina bacterias y, por oxidación, reduce el color, sabor y olor. La cloración puede eliminar el mal olor, pero el reto consiste en mantener la concentración adecuada y comprobarla regularmente.
Países que utilizan cloro en la desinfección del agua
La mayoría de los países de la Unión Europea usan cloro en el agua para desinfectarla. La práctica se remonta a finales del siglo XIX o principios del siglo XX.
El ejemplo más antiguo documentado es el que tuvo lugar en Middelkerke, Bélgica, en 1902, donde se añadió lejía al agua.
Sin embargo, su empleo está siendo cada vez más cuestionado, ya que el cloro origina subproductos tras reaccionar con cierta materia orgánica presente en el agua, algo que ha obligado a la Comisión Europea a revisar los parámetros químicos del agua y fijar valores, a tomar en el grifo del consumidor, para determinados subproductos obtenidos de la desinfección.
Como desinfectantes alternativos al cloro, Francia usa el ozono, y Alemania e Italia usan el ozono y el dióxido de cloro como desinfectante primario.
En Reino Unido se usan cloraminas como desinfectante residual en la red de distribución, algo que también hacen España, Finlandia y Suecia, como segunda opción al cloro.
Fuera de Europa, en Canadá y Estados Unidos, recurren al ozono y a las cloraminas, aunque también hay plantas potabilizadoras que usan cloro.
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Cuándo recurrir a personal especializado
La necesidad de limpiar y desinfectar regularmente las instalaciones requiere conocimientos especializados sobre los procedimientos adecuados y productos apropiados.
Cualquier tren de filtración debe ser instalado por un profesional. Cada caso requiere un análisis del agua y un costo de mantenimiento.
Los parámetros para elegir una buena empresa son que realicen un análisis del agua, que ofrezcan capacitación, que detallen los costos de instalación y mantenimiento, que cuenten con referencias comprobables de otros clientes y, sobre todo, que tengan tiempo en el mercado.
En instalaciones de agua potable, una desinfección incorrecta puede dejar microorganismos vivos, producir concentraciones excesivas de cloro, dañar materiales o impedir que el agua cumpla las condiciones necesarias para el consumo.
La combinación de limpieza previa, preparación controlada de la solución, circulación completa, mantenimiento del tiempo de contacto, enjuague, medición del cloro residual y análisis bacteriológico permite verificar de forma ordenada la eficacia de la cloración mediante pastillas.
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