La cloración salina es un sistema de desinfección del agua de la piscina a partir de sal común. La electrólisis utiliza el cloro natural presente en la sal para mantener el agua libre de bacterias y microorganismos.
El mantenimiento del agua de piscinas públicas y privadas por medio de la electrólisis se ha ido popularizando en los últimos años. La sal que se agrega al agua se reutiliza continuamente, por lo que el sistema puede resultar más sostenible en relación con los métodos tradicionales.
La cloración salina proporciona un agua más agradable, sin olor ni sabor “a cloro”, además de los beneficios de las aguas ligeramente saladas. También puede aportar mayor confort, ahorro en producto químico y un funcionamiento seguro, siempre que la instalación, la regulación y el mantenimiento sean adecuados.

Cómo funciona la electrólisis salina
El proceso de instalación de los equipos de cloración salina consiste en colocar el clorador en la tubería de retorno de la piscina. De esta forma, el agua pasa por la célula y comienza el proceso de electrólisis.
La célula de electrólisis debe quedar instalada en la zona de impulsión, después del filtro, para que el agua filtrada atraviese el equipo antes de regresar a la piscina. Todos nuestros modelos se instalan y programan fácilmente, adaptándose a todo tipo de filtraciones.
La cloración salina no elimina por completo la necesidad de controlar el agua ni significa que nunca se utilicen productos complementarios. La sal es la materia prima del proceso, pero el sistema genera cloro y, por tanto, el nivel de desinfección debe comprobarse periódicamente.
Control del pH y de la desinfección
Para el tratamiento del agua es imprescindible una buena regulación del pH. Por ello, la electrólisis salina con controlador automático del pH es el complemento ideal para la desinfección por cloración salina.
Lo más importante en una piscina es tener el cloro y el pH controlados en sus niveles óptimos. Un clorador salino sin control automático de pH es una porquería. Aun así, deberías medirlo manualmente con cierta frecuencia, al igual que el cloro libre mediante DPD1, por si las sondas no funcionan bien.
La alcalinidad también es un parámetro que se debe controlar. No debe confundirse con la dureza cálcica, que es otro parámetro independiente. La alcalinidad está muy vinculada al pH, por lo que mantenerla en niveles correctos, alrededor de 100 ppm, ayuda muchísimo al control del pH.
Al bajar el pH también puede bajar la alcalinidad, por lo que de vez en cuando hay que corregirla añadiendo bicarbonato sódico. El carbonato sódico debe utilizarse con cautela. Es preferible usar bicarbonato sódico, pues sube poco el pH.
Hay que buscar el equilibrio con los distintos productos químicos empleados. Si se añade hipoclorito sódico para realizar un choque, al tratarse de una cantidad considerable puede subir el pH y quizá ya no sea necesario utilizar carbonato sódico para subir el pH o la alcalinidad.
Parámetros y productos necesarios
Debes tener sal y antical y, una vez llena la piscina, verter la sal en el skimmer y poner a funcionar el clorador salino. La cantidad de sal debe ser la necesaria para mantener la concentración indicada por el fabricante del clorador.
La sal debe medirse con cierta frecuencia. También conviene controlar la dureza cálcica, la alcalinidad, el pH, el cloro libre y el ácido isocianúrico cuando se utilice estabilizante.
| Parámetro o producto | Orientación de mantenimiento |
|---|---|
| Sal | La necesaria para mantener la concentración indicada por el fabricante del clorador. |
| pH | Debe controlarse y ajustarse con frecuencia. |
| Cloro libre | Debe comprobarse manualmente mediante DPD1. |
| Alcalinidad | 100ppm. |
| Ácido isocianúrico | Entre 20-30 ppm; no superar los 30ppm de estabilizante. |
| Dureza cálcica | Es un parámetro distinto de la alcalinidad y también debe tenerse en cuenta. |
| Floculante | En ocasiones necesarias. |
| Alguicida | Es preventivo y no suele surtir efecto cuando las algas ya han aparecido. |
Los productos, mientras estén debidamente autorizados, son tan válidos los de una marca como los de otra. Las marcas de mayor implantación en el sector pueden resultar algo más caras que otras menos implantadas.
El ácido clorhídrico puede comprarse de distintas marcas o incluso en garrafas de 5 litros de aguafuerte. La composición puede variar un poco en su porcentaje de concentración, pero en definitiva se trata de ácido clorhídrico.
Manuel Riesgo es de lo mejor para productos químicos de piscinas.
Filtración diaria y producción de cloro
Tienes que depurar de 8 a10 horas diarias y hacer que el clorador esté produciendo cloro en su máximo nivel. Después de depurar, comprueba el cloro y el pH al menos 2 veces por semana.
Si baja el cloro, hay que comprobar si el clorador produce al máximo. El pH debe vigilarse del mismo modo y, si baja, se debe añadir elevador de pH. Es muy importante mantener ambos parámetros controlados para evitar la aparición de algas.
En cuanto a la producción de cloro, si el clorador está algo sobredimensionado para la piscina, sería lo deseable, pues a veces se instalan cloradores que se quedan cortos. En esas condiciones debería ser suficiente la producción de cloro para mantener la piscina correctamente desinfectada.
Después de varias horas de funcionamiento, especialmente si hay estabilizador en el agua de la piscina, debería poder medirse el nivel de cloro. Si el cloro se evaporara nada más producirse, el sistema no cumpliría su función.
Cuando hay jornadas de mucho calor o un uso intenso de la piscina, es muy recomendable apoyar la producción del clorador salino con la aportación de un poco de lejía.
Estabilizante y ácido isocianúrico
El estabilizante ayuda a conservar durante más tiempo el cloro en el agua de la piscina. Debe utilizarse en la cantidad justa para favorecer el mantenimiento, sin superar los 30ppm de estabilizante.
Un nivel de ácido isocianúrico situado entre 20-30 ppm está bien, casi mejor hacia 20ppm. Si el agua contiene ácido isocianúrico en un nivel correcto, no es necesario añadir más estabilizante por separado.
Para poner en marcha una piscina con un clorador salino, lo normal hubiera sido clorar previamente con lejía apta para la desinfección del agua o con hipoclorito sódico más concentrado. También debe comprobarse si se ha añadido previamente tricloro o cloro choque, como el dicloro, antes de incorporar el estabilizante.
Choques de cloro y oxígeno activo
Los choques se realizan si aparecen problemas de algas o para eliminar las cloraminas. Si el agua no está verde, todo debería estar correcto con los parámetros adecuados y, en principio, no habría que hacer otro choque.
Se pueden hacer choques con lejía, pero además de tener que usar más cantidad, la piscina quedará sin uso durante unos días hasta que el cloro baje a niveles de 5-4 ppm.
Para eliminar posibles cloraminas, es también muy recomendable dar cada cierto tiempo un choque preventivo de oxígeno activo, monopersulfato potásico, a razón de 20gr/m3.
Con el oxígeno activo, después de 12 horas de filtración continua, la piscina estará estupenda y lista para ser usada. De hecho, el oxígeno activo se inventó para evitar tener que dar choques con hipoclorito sódico y dejar la piscina sin uso varios días.
Qué significa el aviso de falta de corriente
En una instalación con una célula de cloración, la presencia de aire puede provocar que el sensor bloquee el funcionamiento. Si la célula aspira burbujas y se enciende continuamente el led de “no hay corriente”, el equipo puede dejar de generar cloro como medida de protección.
La cantidad de burbujas que hay en el circuito debe ser de consideración como para que el sensor de la célula bloquee el funcionamiento. Aunque se observen muy pocas burbujas, el sensor puede detectar que el flujo de agua no es suficiente o que la célula no está completamente inundada.
Antes de atribuir el fallo a la propia célula, conviene describir la instalación y comprobar el recorrido hidráulico. En el caso de una célula instalada después del filtro, puede existir una T a modo de bypass con una válvula antirretorno desde la que llega el agua proveniente de una bomba de calor.
Si la bomba de calor está apagada y tiene una instalación independiente del circuito de aspiración e impulsión, el bypass climático debe mantenerse cerrado durante la prueba para que toda el agua atraviese la célula por el recorrido principal.

Prueba para localizar la entrada de aire
La idea es que la bomba aspire por un solo punto y retorne por un solo punto. Para comprobarlo, realiza las siguientes pruebas:
- Coloca abierta la válvula de los skimmers. Sólo esta. Ninguna más en la zona de aspiración.
- Verifica que el flujo de agua desde el filtro hasta la piscina esté libre y pase por la célula.
- Si tienes un bypass para la bomba de calor, mantenlo cerrado.
- Pon en marcha el equipo de filtración y observa si aparecen burbujas.
- Si aparecen burbujas, repite la prueba cerrando la válvula de los skimmers y dejando abierta la toma de fondos.
- Si de nuevo aparecen burbujas, deja abierta la toma del aspirador de fondos.
De este modo puedes separar el tubo o los tubos que tengan problemas de estanqueidad. Al probar individualmente las tres tomas, se puede identificar si la entrada de aire está vinculada a los skimmers, a la toma de fondos o al aspirador.
Interpretación de los resultados
Si probando individualmente cualquiera de las tres tomas la entrada de aire persiste, entonces el problema está “puertas adentro”. Es decir, desde las válvulas y hasta la salida de la bomba hacia el filtro hay un poro por el que el vacío generado al succionar la bomba fuerza la entrada de aire en el circuito.
La zona de aspiración trabaja en depresión. Por ello, un poro o una unión defectuosa puede introducir aire sin que necesariamente se observe una fuga de agua hacia el exterior.
Si al abrir una de las válvulas de aspiración entra aire solamente en esa válvula, hay que revisar muy bien esa válvula. Si estuviera en perfectas condiciones, puede existir una rotura en el tubo que viene de la piscina hasta esa válvula.
Desde la salida de la bomba, pasando por el filtro y hasta la piscina, es prácticamente imposible que entre aire por un poro, ya que esa zona está presurizada y cualquier poro se traduciría en un chorro de agua.
Agua verde después de un fallo del clorador
Si el clorador deja de producir cloro durante varios días, especialmente durante las vacaciones, la piscina puede ponerse verde por la proliferación de algas.
En una piscina de 23 m3 se corrigió el problema inicial utilizando un bote de 500 gr de Choc rapid de Quimicamp. Tres días después, el agua seguía blanca, aunque poco a poco podía verse el fondo.
El agua blanca después de un tratamiento de choque puede indicar que las partículas y los restos de algas están suspendidos en el agua. La filtración continua ayuda a retirar progresivamente esos residuos y permite que el fondo se vuelva visible poco a poco.
Los alguicidas son preventivos y, cuando aparecen las algas, ya no surten efecto. Para evitar que vuelvan a aparecer, es fundamental mantener un buen nivel de desinfección.
Lecturas Redox y producción de cloro
El valor Redox no es una medición directa del cloro. Dependiendo del valor de las corrientes, los microprocesadores del controlador son capaces de discernir tanto el nivel de pH como el de desinfección Redox, que no es lo mismo que el nivel de cloro.
Por eso, aunque el controlador muestre un valor Redox adecuado, conviene comprobar manualmente el cloro libre. La lectura Redox sirve para controlar la capacidad desinfectante del agua, pero no sustituye necesariamente la medición directa del cloro.
Si el clorador está funcionando durante varias horas, el agua contiene estabilizador en un nivel adecuado y el sistema está correctamente dimensionado, debería poder medirse cloro. Si no aparece cloro, hay que revisar la producción del equipo, el flujo de agua, la sal, la célula, el sensor y la posible presencia de aire.
Mantenimiento periódico de la célula y la instalación
A pesar de que la cloración salina sea un proceso de limpieza del agua que funciona de forma continua y no requiere mantenimiento constante por parte de un experto, hay elementos de la electrólisis que se deben controlar con cierta frecuencia.
- Comprobar que la célula esté completamente llena de agua.
- Observar si aparecen burbujas durante el funcionamiento.
- Revisar que el led de falta de corriente no permanezca encendido.
- Verificar que el bypass de la bomba de calor esté cerrado cuando no se utilice.
- Confirmar que la sal se encuentre en la concentración indicada por el fabricante.
- Medir el pH y el cloro libre al menos 2 veces por semana.
- Revisar periódicamente la alcalinidad y la dureza cálcica.
- Controlar el ácido isocianúrico y no superar los 30ppm de estabilizante.
- Limpiar la célula cuando sea necesario.
- Mantener una filtración diaria de 8 a10 horas.
Un clorador salino sin control automático de pH requiere una vigilancia manual más frecuente. El control automático facilita el mantenimiento, pero no elimina la necesidad de comprobar los valores con equipos de medición independientes.
Porque en mi piscina salen burbujas en los retornos como checarlos que estén funcionando bien
La solución de un problema de falta de producción de cloro debe comenzar por comprobar el flujo de agua y localizar la entrada de aire. La prueba de aspiración por puntos independientes permite separar los tubos y válvulas implicados, mientras que la revisión de la zona presurizada ayuda a descartar o confirmar fugas de agua.
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