Instalación de clorador salino y ajuste del pH de la piscina

La instalación de un clorador salino y de un regulador automático de pH permite generar cloro a partir de la sal disuelta en el agua y mantener controlado uno de los parámetros fundamentales para la desinfección y el confort del baño. El pH debe mantenerse entre 7,2 y 7,6 para que el cloro actúe correctamente y para reducir el riesgo de irritaciones, corrosión, incrustaciones y proliferación de algas.

Un clorador salino es un dispositivo utilizado en piscinas que permite generar cloro de manera automática a partir de sal disuelta en el agua. A diferencia de las piscinas tradicionales, donde se añade cloro en forma de tabletas o líquido, un clorador salino utiliza un proceso llamado electrólisis para producir cloro de forma continua y mantener el agua limpia y desinfectada.

Es recomendable que el clorador salino siempre vaya acompañado de una bomba peristaltica con sonda de pH, que va a ahorrarnos también mucho tiempo al controlar el pH y dosificar el minorador de pH cuando sea necesario. Tener el pH controlado es fundamental (entre 7,2 y 7,6) para que el agua de la piscina esté equilibrada.

Qué es un clorador salino y cómo funciona

Básicamente, es un aparato que produce cloro a partir de sal. Aparato que se puede instalar en el cuarto de depuración de tu piscina. Puedes ponerlo en cualquier momento, ya que es independiente del resto de componentes. Y la sal la añadimos a directamente al vaso de la piscina.

Según los metros cúbicos de agua que tenga y de los gr/l con los que trabaje el clorador salino, echaremos más o menos kilos de sal. La sal de las piscinas saladas favorece el incremento del pH, así como las consecuencias que conlleva para los bañistas y para la piscina.

El clorador salino convierte la sal en cloro mediante un proceso de electrólisis, manteniendo el agua de la piscina limpia y desinfectada. La electrólisis salina es la alternativa perfecta para desinfectar el agua de su piscina.

Por un lado, un clorador salino utiliza una baja concentración de sal en el agua para producir cloro, que se utiliza para desinfectar y mantener limpia el agua. Este cloro se genera por electrólisis, mediante electrodos colocados en el agua y conectados a un circuito que funciona con electricidad.

El proceso de producción de cloro produce un bajo nivel de sal en el agua, lo que hace que la piscina sea más cómoda para nadar. La principal ventaja de este equipo de desinfección es quitar trabajo al propietario de la piscina para que pueda dedicar ese tiempo a disfrutar de la piscina.

Ventajas y límites de la cloración salina

  • Agua más Suave y Menos Irritante: El cloro generado a partir de sal es más suave para la piel, los ojos y el cabello, lo que mejora la experiencia de los nadadores.
  • Mantenimiento Reducido: Al producir cloro de manera continua, se reduce la necesidad de añadir productos químicos manualmente, lo que simplifica el mantenimiento de la piscina.
  • Menor Olor a Cloro: La producción constante y controlada de cloro reduce la acumulación de cloraminas, responsables del fuerte olor a cloro en las piscinas tradicionales.
  • Proceso Más Natural: El uso de sal en lugar de cloro industrializado es visto como una opción más natural y respetuosa con el medio ambiente.

Lo que no tenemos es acumulación de cloro, pues el clorador salino solo produce cloro mientras está funcionando. El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro y las horas que necesitaremos variarán en función de la temperatura del agua y número de bañistas, pero lo recomendable es que sea al menos de 8 horas diarias.

El único inconveniente que tiene el clorador salino es su tendencia a subir el pH del agua. Por lo que tendremos que vigilarlo de cerca, ya sea de forma manual o automática. Lo más recomendable es la instalación de un regulador de pH y quitarnos un problema de en medio.

Componentes necesarios para la instalación

Las partes con las que debes contar a la hora de instalar un sistema de electrólisis salina son:

  • Central de control del clorador salino
  • Electrodo o célula para la cloración salina

En cuanto al sistema de control del pH se requiere:

  • Central y bomba peristáltica
  • Electrodo o sonda para detectar los niveles de pH del agua
  • Soluciones para calibrar los mínimos y máximos de trabajo de la sonda
  • Depósito de minorador o aumentador de pH
  • Tubo de PVC para la aspiración/dosificación del minorador o aumentador de pH

Un clorador salino y un regulador automático del pH son dos equipos importantes para su piscina. Tal y como acabamos de explicar, un clorador salino y un controlador automático del pH son dos equipos diferentes que, cuando se utilizan en combinación, pueden crear un entorno de piscina seguro para nadar.

Un sistema de clorador salino estándar está diseñado para producir cloro únicamente mediante un proceso llamado electrólisis. Utiliza sal disuelta en el agua de la piscina para crear iones de cloro que luego se liberan en la piscina. Este tipo de sistema no regula los niveles de pH automáticamente y requiere la comprobación manual del nivel de pH para mantenerlo equilibrado.

Un clorador salino automatizado con un regulador automático del pH incorporado lleva este proceso un paso más allá al añadir una capa adicional de control sobre el equilibrio químico de su piscina. Este sistema no sólo produce cloro, sino que también mide y ajusta el nivel de pH según sea necesario.

Ubicación de los elementos en el circuito hidráulico

Realiza dos agujeros en el tubo de retorno del agua tras el sistema de filtración que se disponga (ya sea un filtro de arena o de cartucho). Estos dos agujeros deben tener unos 15 - 20 cm de distancia para funcionar perfectamente.

  • Agujero para introducir el corrector de pH
  • Agujero para inyectar el electrodo o sonda de pH

En cualquier caso discrepo con el fabricante en la poscion de la sonda de medida: debes de alejarla lo maximo posible, de la celula de electrolisis y del punto de inyeccion del liquido corrector de pH (minimo 65-70 cm).

Coloca la sonda o electrodo en el agujero realizado para ella en el paso número 1 sin apretar excesivamente. A continuación, sitúa el electrodo de cloración salina en el tubo de retorno del agua para que se pueda hacer efectivo el sistema de electrólisis de sal.

La sonda debe quedar alejada de la célula de electrólisis y del punto de inyección del corrector de pH. Esta separación evita que la medición se realice sobre una zona con una concentración local de producto que todavía no se haya mezclado correctamente con el agua.

Esquema instalación clorador salino piscina

Instalación paso a paso del regulador de pH

1. Colocar el controlador de pH

Coloca en la pared el controlador de pH (puede ser un único aparato que contiene la central y la bomba peristáltica para analizar los niveles de pH e inyectar la cantidad de regulador que necesita el agua de tu piscina).

2. Preparar el depósito de corrector

Emplaza el minorador o aumentador de pH cerca del controlador de pH e introduce el tubo de PVC que succionará el líquido necesario en cada momento. Debes agujerear el tapón del depósito de minorador o aumentador, introducir el tubo y conectarlo a la bomba dosificadora para recibir sus órdenes.

3. Conectar el tubo de salida

Conecta el tubo de salida en el contralodor de pH para que pase la cantidad de minorador o aumentador por la bomba hacia el tubo de retorno del agua. Por ello, deberás conectar el otro extremo del tubo en el agujero creado para introducir el corrector de pH en el paso 1.

4. Calibrar la sonda

Conecta la bomba peristáltica a la corriente para calibrar el electrodo o sonda de pH. Prepara la sonda a la bomba peristáltica ya en marcha:

  1. Introdúcela en la solución patrón pH7 unos segundos y pulsa el botón de calibración
  2. Repite la misma acción con la solución patrón pH9

El controlador automático ajusta el pH del agua de la piscina según sea necesario, garantizando que se mantenga dentro de los niveles saludables y haciendo que nadar sea más agradable.

Instalación del clorador salino

1. Instalar la célula

A continuación, sitúa el electrodo de cloración salina en el tubo de retorno del agua para que se pueda hacer efectivo el sistema de electrólisis de sal. La célula debe quedar integrada en el circuito hidráulico de retorno, después del sistema de filtración.

2. Colocar la central de control

Coloca en la pared y conecta la central del clorador salino con el electrodo para que funcione correctamente. También deberás enchufar la central a la corriente para que empiece a funcionar.

3. Conectar eléctricamente los equipos

Si te refieres a las conexiones eléctricas, tanto la bomba dosificadora/regulador de pH como el clorador salino los tienes que conectar en paralelo con la bomba de filtrado. Es decir, los dos cables que salen del guardamotor hacia la bomba, los tienes que llevar también al clorador salino y al regulador de pH.

El clorador salino y el regulador de pH deben funcionar coordinados con la depuradora, porque el clorador solo produce desinfectante cuando hay circulación de agua. La conexión eléctrica debe realizarse respetando el esquema del fabricante y las condiciones de seguridad de la instalación.

La instalación eléctrica y las conexiones hidráulicas deben ejecutarse con la alimentación desconectada y respetando las instrucciones específicas del equipo. La colocación de la célula, la sonda y el punto de inyección debe comprobarse antes de poner el sistema en marcha.

Cómo instalar un clorador salino Gre

Puesta en marcha de la piscina salina

1. Limpiar y llenar la piscina

Antes de encender el clorador salino, asegúrate de que la piscina esté completamente limpia. Elimina hojas, suciedad y cualquier residuo que pueda haberse acumulado durante el invierno o el periodo en que la piscina no se utilizó.

Es recomendable realizar una limpieza a fondo del fondo y las paredes con un cepillo adecuado. Una vez limpia, procede a llenar la piscina. Asegúrate de que el nivel de agua sea el adecuado, de acuerdo con las recomendaciones del fabricante del clorador salino y el sistema de filtración.

2. Comprobar el sistema de filtración

Comprueba el estado del filtro de arena o cartucho para que sea efectiva su función. Con la sal disuelta y el sistema de filtración en funcionamiento, es momento de calibrar el clorador salino.

El mantenimiento de una piscina con clorador salino es una excelente opción para disfrutar de un agua más natural y suave, sin los inconvenientes del cloro tradicional. Sin embargo, para asegurar un funcionamiento óptimo y duradero, es fundamental seguir ciertos pasos tanto en el arranque inicial de la piscina como en su mantenimiento regular.

3. Calcular y añadir la sal

Añade sal marina pura al agua. Necesitarás entre unos 3 y 4 kg por m3 de agua. La sal debe ser específica para la cloración salina, es decir, sin aditivos que dañen todo el sistema de desinfección.

La concentración ideal de sal en el agua debe ser de 3,000 a 4,000 partes por millón (ppm). Consulta el manual de tu clorador salino para conocer la concentración exacta que recomienda el fabricante.

La fórmula básica para calcular la cantidad de sal que necesitas añadir es:

Cantidad de sal (kg) = ((Nivel de sal deseado (ppm) − Nivel actual de sal (ppm)) × Volumen de agua (litros)) / 1.000.000

Distribuye la sal uniformemente por la piscina y deja que se disuelva completamente antes de encender el clorador. Recircula el agua hasta que la sal se haya disuelto totalmente con el sistema de electrólisis salina no conectado.

ParámetroRango o referencia
Sal3,000 a 4,000 ppm
Sal en instalaciones según fabricantehabitualmente entre 3 y 6 g/l
pH7,2 y 7,6
Alcalinidad80 y 120 p.p.m.
Dureza cálcica200 y 400 ppm

Evita añadir sal sin medir previamente su concentración. La evaporación, las lluvias intensas, los lavados del filtro o las reposiciones de agua pueden alterar la salinidad.

4. Equilibrar el agua antes de producir cloro

Revisa y equilibra los niveles del agua para un máximo control:

  • El pH debe estar entre 7,2 y 7,6
  • La alcalinidad debe tener un baremo entre los 80 y 120 p.p.m.

*p.p.m.: partes por millón. Mantén la alcalinidad entre 80 y 120 ppm para estabilizar el pH.

El TAC o Alcalinidad total también es muy importante, porque hace que el pH fluctúe sin control desequilibrando el agua. La alcalinidad es la cantidad de componentes alcalinos (carbonatos, bicarbonatos e hidróxidos) que se encuentran presentes en el agua e interfieren en los posibles cambios que puede sufrir el pH.

Controla la dureza del agua. Verifica la dureza del agua (calcio) y ajústala si es necesario para evitar incrustaciones o corrosión. La dureza cálcica ideal debe estar entre 200 y 400 ppm.

5. Añadir los productos químicos de arranque

Aunque el clorador salino se encargará de la mayor parte del trabajo, es importante equilibrar otros parámetros del agua para evitar problemas como la corrosión, formación de algas o agua turbia.

Estabilizador de cloro

Este producto es imprecindible para que el cloro no se evapore. Tengamos en cuenta que el cloro es un gas, y que una vez en contacto con el agua se evapora. Así que la única manera que tenemos para que se quede en la piscina es echando el estabilizador para que se quede un poco dormido y no se evapore.

La concentración ideal es de 30-50 ppm., o sea, de 30 a 50gr. por litro. Cuidado con echar demasiado porque podemos estabilizar tanto el cloro que llegue el punto que no actúe.

Regulador de pH

El pH debe mantenerse entre 7,2 y 7,6. Si está fuera de este rango, ajusta con productos incrementadores o reductores de pH. Como ya hemos dicho, si el pH no está bien, el agua se te pondrá verde porque el cloro deja de actuar por mucho que eches o el clorador produzca.

6. Activar y ajustar la producción de cloro

Ya puedes conectar el sistema de electrólisis salina con el 100% de la producción. Ajuste de la producción de cloro: Enciende el clorador y ajusta el nivel de producción de cloro según las necesidades de tu piscina.

Generalmente, se recomienda comenzar con un ajuste medio y luego monitorear los niveles de cloro. Utiliza un kit de prueba de cloro para asegurarte de que los niveles se encuentren entre 1 y 3 ppm.

Ajuste fino: Si el nivel de cloro es demasiado alto o bajo, ajusta la producción del clorador en consecuencia. Ajusta el sistema de electrólisis con la potencia que requiere tu piscina en función de las necesidades que tenga.

Ajuste correcto del pH

El pH (potencial de hidrógeno) es uno de los parámetros más importantes del agua de una piscina, puesto que revela su nivel de acidez. El valor idóneo de este indicador debe situarse entre 7,2 y 7,6.

Independientemente del método de desinfección que usemos, pastillas de cloro, cloro líquido, clorador salino…El agua tiene un grado de acidez que es lo que nos da su pH. Y en las piscinas el pH debe estar entre 7 y 7,5, para decir que tenemos una agua saludable y apta para el baño.

Para mantener un criterio coherente de ajuste en una piscina con cloración salina, utiliza como objetivo operativo el intervalo de 7,2 a 7,6. Con pH por encima o por debajo tendremos problemas con la desinfección, aun funcionando bien el clorador salino.

Por qué el pH suele subir

Las piscinas con cloración salina suelen experimentar un aumento natural del pH debido al proceso de electrólisis. El único inconveniente que tiene el clorador salino es su tendencia a subir el pH del agua.

La solución a este tipo de problemas es la instalación de un regulador automático de pH, un aparato que mide y regula el valor de este parámetro de forma constante evitando alteraciones para mantener un pH neutro.

Lo normal, es que lo usemos para bajar el pH, ya que, clorador salino tiende a subirlo. El regulador está midiendo constantemente el ph del agua y cuando hay una desviación de los valores que se le han marcado actúa inyectando unas gotas de ácido.

Qué ocurre con un pH alto

Cuando el pH está por encima de 7,5 hablaremos de ph básico y por debajo de 7,5 hablamos de ph ácido. Cuando tenemos el pH por encima de 7,5 el cloro no desinfecta correctamente.

Vemos que el agua no está bien metemos horas de funcionamiento al clorador salino que produce cloro correctamente y el agua no aclara. No es problema del clorador salino, el cloro no hace su función, no desinfecta con pH básicos.

Un pH elevado reduce significativamente la capacidad desinfectante del cloro. Un pH fuera de rango puede provocar:

  • Menor eficacia del cloro.
  • Irritación de ojos y piel.
  • Formación de incrustaciones.
  • Corrosión de equipos y accesorios.

Qué ocurre con un pH bajo

Aunque es menos frecuente, un pH demasiado bajo puede provocar corrosión y deterioro prematuro de la instalación. Los pH ácidos; Cuidado en estos casos, vamos a tener un agua «super» clara muy limpia.

Pero es MUY PELIGROSA, al agua ácida se come el revestimiento de las piscinas y no es apta para el baño; NO SE PUEDE USAR LA PISCINA CON PH ÁCIDOS, irrita las mucosas, mucho cuidado.

Un nivel bajo de pH tiene consecuencias tanto en el estado de la instalación como en la salud de los usuarios, ya que puede llegar a provocar daños en el sistema de filtración y en el revestimiento, además de la corrosión de las partes metálicas de la piscina (barandillas, escaleras…).

También disminuye la capacidad desinfectante del cloro, lo que fomenta la proliferación de algas y otros microorganismos. El peor de los efectos adversos que produce un pH inferior a 7,2 es la irritación en la piel y los ojos de los bañistas.

Cómo subir el pH de una piscina salina

A pesar de que el pH de la piscina tiende a subir de manera natural en las piscinas de sal, otros factores pueden provocar su disminución, por lo que es importante saber qué necesitas en ese momento para subir pH piscina cloración salina.

Los fenómenos meteorológicos como la lluvia, el empleo de producto químicos de desinfección y la evaporación del agua son algunos de los factores que fomentan la reducción del pH en una piscina salada.

Otra de las causas que disminuyen el valor del pH es la corrosión generada por el cloro que produce el clorador salino a partir de la sal.

El carbonato de sodio es un producto utilizado en los sectores de la limpieza y la industria, pero también es el más adecuado para aumentar el pH de una piscina salina debido a su naturaleza alcalina, la cual lo convierte en un agente limpiador y desengrasante.

Para conseguir una distribución uniforme del carbonato de sodio en la piscina, favorecer su disolución y asegurar circulación del agua, la aplicación del producto se lleva a cabo de forma gradual y con la depuradora en funcionamiento.

Si el pH no vuelve a situarse en el nivel adecuado en las siguientes seis horas desde la aplicación del carbonato de sodio, será necesario volver a realizar el procedimiento, ya que un pH desequilibrado genera efectos adversos que impide el uso de la piscina.

Si el pH se sitúa habitualmente por debajo de 7,2:

  • Añade incrementador de pH de forma gradual.
  • Comprueba la alcalinidad total y ajústala si es necesario.
  • Evita sobredosificar productos correctores.
  • Revisa periódicamente los sistemas automáticos de dosificación.

Esta desviación del pH podemos solucionarla manualmente, aportando al agua minorador de pH o aumentador de pH, siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante. Esta solución es tediosa y poca precisa.

Cómo bajar el pH y estabilizar la alcalinidad

Lo más cómodo para controlar tanto pH básicos como ácidos es instalar un regulador de pH automático. Un regulador de última generación inyectan de forma proporcional, es decir aportan más o menos ácido en función de las necesidades, según lo que varíe del punto de consigna.

Y cuentan con una alarma de dosificación, que entra en funcionamiento cuando después de haber estado funcionando un tiempo determinado, para el que considera se debía haber alcanzado el ph programado no lo ha hecho, salta, nos avisa y se para.

Con esto nos aseguramos que no haya una sobre dosificación en caso de lectura errónea por posible avería de la sonda que mide el pH.

La alcalinidad es la cantidad de componentes alcalinos (carbonatos, bicarbonatos e hidróxidos) que se encuentran presentes en el agua e interfieren en los posibles cambios que puede sufrir el pH. El nivel idóneo es de 80-140 ppm (partes por millón).

Una baja alcalinidad provoca variaciones en el pH. Sin embargo, se recomienda una alcalinidad ligeramente inferior a la indicada para piscinas con cloración salina, ya que de este modo se evita el aumento del pH.

Algunas formas efectivas de subir la alcalinidad de una piscina con clorador salino es incrementar la producción de cloro o verter bicarbonato de sodio.

Suministrar el bicarbonato de sodio es una tarea sencilla, ya que debes diluirlo en agua, activar la filtración (y dejarla en funcionamiento durante unas seis horas) y echarlo en toda la piscina, igual que con casi todos los químicos.

Aunque percibas una subida del pH, se trata de un aumento temporal que más tarde desaparecerá. Al existir la interrelación entre los parámetros, es importante realizar un ajuste en todos ellos, por lo que tienes que corregir el nivel de la alcalinidad, del pH y del producto desinfectante en dicho orden.

Calibración y comprobación de la sonda de pH

Me haría con un medidor de gotas para confirmar el dato de la sonda, que a veces se desconfiguran si se han quedado secas o tienen algún fallo. Y un test multiparámetro, no son exactos pero sí te dan un indicativo general de como está el agua de la piscina.

La medición manual sirve para contrastar la lectura automática y detectar una posible desconfiguración, un fallo de la sonda o una dosificación incorrecta. La sonda debe calibrarse con las soluciones patrón y mantenerse conforme a las instrucciones del fabricante.

Si cuentas con un regulador automático de pH con líquido incrementador (que es o más habitual), páralo temporalmente y deja que el clorador salino vaya subiendo también el nivel de pH, por si solo.

Control del cloro y del potencial RedOx u ORP

Para completar el buen funcionamiento de la instalación debemos llevar un control de cloro. Hemos dicho que el cloro lo produce el clorador salino solo cuando está funcionando y no se va a acumular en piscinas abiertas, pues tiende a evaporase.

Pero cuando tenemos una cubierta, bien tipo manta de burbuja, persiana, cubierta transitable o cubierta elevada, no se produce evaporación, si a eso le sumamos falta de uso y exceso de temperatura, el cloro que podemos llegar a tener es importante.

Hay una acumulación de cloro y por lo tanto, en ese momento la piscina deja de ser apta para el baño. Comprueba regularmente la concentración de cloro libre.

Como referencia:

  • Piscinas privadas: entre 0,5 y 2 ppm (mg/L).
  • Piscinas públicas: según la normativa vigente.

Un nivel insuficiente puede favorecer la aparición de algas y microorganismos, mientras que un exceso puede provocar irritaciones y aumentar el consumo energético.

Tenemos tres formas de controlar el cloro:

  1. De forma manual, con los clásicos botecitos de comparación de color.
  2. Midiendo el redox. Es un tercer aparato que añadiríamos a nuestra instalación que mide la capacidad de oxidación, no el cloro propiamente, pero de manera indirecta lo usamos de medida de cloro.
  3. Con un aparato que mida el cloro libre y que va integrado en los cloradores salinos de última generación.

Cuando el cloro se aplica al agua de la piscina en forma de pastillas, gránulos o líquido, lleva a cabo una reacción de oxidación (la llamada reacción RedOx u ORP). Este proceso químico consiste en eliminar electrones de otros compuestos presentes en el agua de la piscina.

En concreto, se trata de la materia orgánica y las sustancias nitrogenadas que se encuentran en ella de forma natural. Además, otros materiales como los metales también pueden reaccionar con el cloro si llegan al agua de la piscina.

Una vez que se ha producido esta reacción RedOx, el cloro comienza su proceso de desinfección destruyendo las bacterias y los virus presentes en el agua de la piscina. Así podemos garantizar un entorno seguro para las actividades de natación y baño.

Para asegurarse de que este proceso de oxidación se lleva a cabo correctamente, es importante medir el ORP o el nivel de RedOx en la piscina. Esta métrica indica lo fuerte que es la reacción del cloro y puede utilizarse para calibrar si es necesario añadir más cloro para una desinfección adecuada del agua de la piscina.

El intervalo ideal para un entorno de baño saludable debe situarse entre 650-800 mV (milivoltios). Cualquier valor superior a 800 mV puede provocar irritaciones cutáneas y molestias oculares, mientras que cualquier valor inferior podría indicar una mala calidad del agua.

Ajustes del clorador durante el verano

Resulta fundamental ajustar el funcionamiento del clorador salino durante el verano, para garantizar una excelente calidad del agua durante toda la temporada. Durante los meses de calor, la demanda de desinfectante aumenta considerablemente debido precisamente a las altas temperaturas, la mayor radiación solar y el incremento del número de bañistas.

Incrementa progresivamente la producción del clorador salino en función de:

  • La temperatura del agua.
  • Las horas de exposición solar.
  • El número de bañistas.
  • La frecuencia de uso.
  • La presencia o ausencia de cubierta.

Como referencia general, muchos equipos funcionan en verano entre el 50 % y el 100 % de su capacidad, aunque la regulación debe basarse siempre en las mediciones reales del agua.

Por lo general una piscina con cloración salina en los meses de verano tiene que funcionar entre 8 y 10 horas. A mayor temperatura del agua, mayor probabilidad que proliferen las algas por lo que necesitaremos más cantidad de cloro para desinfectar el agua, mayor número de horas del clorador funcionando.

Y lo mismo ocurre con el número de bañistas, cuando aumente el número de bañistas tendremos que aumentar las horas de funcionamiento de la depuradora para que el clorador salino haga su función.

Filtración, célula y salinidad

En verano, la filtración debe adaptarse al uso que realicemos de la piscina. A más calor, más horas de filtración.

  • Filtra entre 8 y 12 horas diarias.
  • Divide la filtración en varios ciclos si es posible.
  • Recuerda que el clorador salino solo genera desinfectante mientras la depuradora está funcionando.

Verifica la concentración de sal. La evaporación, las lluvias intensas, los lavados del filtro o las reposiciones de agua pueden alterar la salinidad.

Comprueba periódicamente que la concentración de sal se mantiene dentro del rango recomendado por el fabricante, habitualmente entre 3 y 6 g/l, dependiendo del. modelo y fabricante.

Revisa periódicamente las celdas del clorador para evitar la acumulación de calcio. Si notas incrustaciones, límpialas según las indicaciones del fabricante.

Revisa periódicamente la célula para detectar:

  • Incrustaciones calcáreas.
  • Suciedad acumulada.
  • Signos de desgaste.

Aunque muchos equipos incorporan sistemas de autolimpieza, es recomendable realizar inspecciones visuales periódicas. Aquí tienes más consejos para mantener la célula del clorador salino.

Dimensionamiento y comprobaciones esenciales

Instalar un clorador salino de poca calidad y no dimensionado para nuestra piscina es un error frecuente. En ocasiones, bien por abaratar costes o por falta de información del instalador, encontramos piscinas con cloradores de poca calidad, bajo coste y mal dimensionados.

Todos los fabricantes indican la cantidad de cloro que produce el aparato, los gramos de cloro que produce en una hora (gr/h). Por ejemplo para una piscina de 6 x 3 necesitamos un clorador que produzca de 10 a 15 gr/h.

Esto varía con la temperatura del agua y el número de bañistas. La capacidad del equipo debe relacionarse con el volumen de agua y con la demanda de desinfección prevista.

Si ya tienes la instalación hecha y no eres capaz de controlar el agua de tu piscina:

  1. Comienza comprobando las horas de funcionamiento de tu depuradora, mínimo el clorador salino debe funcionar 8h.
  2. Asegúrate que el clorador salino está bien dimensionado para tu piscina, en cuanto a los gr/h de producción de cloro.
  3. Comprueba el ph del agua, si tienes un pH por encima de 7,5, por muchas horas que tengas funcionando el clorador salino el cloro no actúa.

Si todo lo anterior está correctamente y sigues sin tener el agua perfecta, comprueba la lectura de la sonda con un medidor de gotas y revisa el estado de la célula, la filtración, la salinidad y los parámetros generales del agua.

Automatización del control del agua

Un controlador automático del pH controla y ajusta automáticamente los niveles de pH de la piscina para mantenerlos en un rango óptimo para la seguridad del baño. Si el pH es demasiado bajo o demasiado alto, puede causar irritaciones en la piel y los ojos.

Los cloradores salinos automáticos vienen con sensores que detectan cuando el nivel de pH está desequilibrado y lo ajustan en consecuencia, lo que permite un equilibrio químico más constante en el agua de su piscina.

Esto ayuda a reducir la cantidad de tiempo dedicado a comprobar y ajustar manualmente los niveles de pH. Además, estos sistemas vienen a menudo con características adicionales como alarmas o desconexiones automáticas si el pH se vuelve demasiado alto o bajo, proporcionando una capa extra de protección contra cualquier problema potencial que pudiera surgir de un desequilibrio en el agua de la piscina.

Los sistemas de control automático de pH y redox nos permiten:

  • Ajustar la producción de cloro en tiempo real.
  • Mantener parámetros estables.
  • Reducir el consumo energético.
  • Minimizar la intervención manual.

En definitiva, la automatización nos ayuda a optimizar el proceso de desinfección del agua. Mientras que los cloradores salinos de última generación llevan incorporados el controlar de ph y van conectados a una app que bien podemos controlar nosotros en el móvil o el instalador, si así lo preferimos y nos avisa constantemente de los valores de nuestra piscina.

Total control de los parámetros de la piscina desde el móvil y desde cualquier parte. Un clorador salino automático con un regulador automático del pH es una forma estupenda de asegurarse de que su piscina se mantiene limpia y segura sin tener que añadir un esfuerzo adicional en el mantenimiento o la supervisión.

Errores frecuentes en una piscina con clorador salino

Confundir salinidad, pH y cloro

Nada tiene que ver una cosa con la otra, cuando hablamos de salinidad nos referimos a los gramos de sal que contiene un 1l de agua. El agua del grifo contiene 0,05 gr por cada litro y el mar 33 gr por litro, aproximadamente.

Hoy en día encontramos cloradores salinos que trabajan desde 3 gr/l a los de última generación, que trabajan a la salinidad de agua de mar 33 gr/l, siendo lo normal los cloradores que se mueven de 3 a 5 gr/l.

La acidez del agua nos lo va a marcar el pH, valor que es sumamente importe que se encuentre entre los valores correctos por lo que lo vamos a analizar con detenimiento.

Creer que no habrá cloro

Primer error que comete mucha gente «Pensar que por instalar un clorador salino no va a haber cloro en la piscina.» Lo que no tenemos es acumulación de cloro, pues el clorador salino solo produce cloro mientras está funcionando.

Reducir las horas de filtración

Segundo error Pensar que con el clorador salino necesito menos horas funcionando la depuradora. El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro y las horas que necesitaremos variarán en función de la temperatura del agua y número de bañistas, pero lo recomendable es que sea al menos de 8 horas diarias.

No instalar un regulador automático de pH

Cuarto error No instalar un regulador automático de pH. El único inconveniente que tiene el clorador salino es su tendencia a subir el pH del agua. Por lo que tendremos que vigilarlo de cerca, ya sea de forma manual o automática.

La solución de dosificar manualmente puede corregir el agua, pero es tediosa y poca precisa. Un regulador automático mide constantemente el pH y dosifica el corrector cuando detecta una desviación.

Sobredosificar el estabilizador

Si utilizas cloro de apoyo o realizas tratamientos de choque con productos estabilizados, controla la concentración de ácido cianúrico. Como referencia general, conviene mantenerlo por debajo de 50 ppm para no reducir la eficacia del cloro generado.

Mantenimiento habitual

Una vez que tu piscina está en marcha, el mantenimiento regular es clave para mantener el agua en perfectas condiciones.

  • Aunque el clorador salino es automático, es importante verificar regularmente los niveles de pH y cloro.
  • Verifica los niveles de sal y ajusta según sea necesario para mantener el equilibrio adecuado.
  • Revisa periódicamente las celdas del clorador para evitar la acumulación de calcio.
  • Revisa la concentración de sal al menos una vez al mes.
  • Añade más si ha disminuido por lluvias o recambio de agua.
  • Mantén el sistema de filtración funcionando al menos 8-12 horas diarias, especialmente en épocas de mayor uso.

El pH y la concentración de sal deben comprobarse regularmente para asegurar que el sistema funcione correctamente. La célula debe inspeccionarse para detectar incrustaciones, suciedad o desgaste, incluso cuando incorpora autolimpieza.

Un nivel adecuado de pH mejora la eficacia del cloro, protege los componentes de la instalación y contribuye a una experiencia de baño más cómoda. Un control conjunto de pH, alcalinidad, salinidad, cloro y filtración permite que la electrólisis salina funcione de forma estable y segura.

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