Comer al aire libre en Cantabria: terrazas, playas y paisajes para disfrutar de la gastronomía

Comer al aire libre en Cantabria permite combinar la gastronomía local con vistas al mar, playas, bahías, acantilados, bosques y montañas. Las opciones abarcan desde terrazas urbanas y chiringuitos junto a la playa hasta restaurantes rodeados de naturaleza, asadores de pescado a la brasa y espacios gastronómicos de cocina contemporánea.

Sentir la brisa del mar mientras se disfruta de una buena ración de rabas, dejarse cautivar por alguna de las imágenes de postal que regala nuestro paisaje al tiempo que se saborea una carne de Cantabria o un pescado del Cantábrico, alargar la noche con un buen cóctel y una animada conversación. Clásicas, más modernas o de tipo 'chill out', a pie de playa, junto al mar, rodeadas de naturaleza, en el centro de la ciudad. Todo sabe mejor al aire libre.

Por qué comer en una terraza cántabra

La terraza-chiringuito cubierta existe en Cantabria desde en los baretos más humildes hasta los restaurantes de cocina de vanguardia. La necesidad obliga y los cántabros conviven con la lluvia como su gran aliada. ¡Llueve! dicen los recién llegados. ¡Claro! si no lloviera no estarías en Cantabria y no te maravillarías del verde y la naturaleza, de los mariscos, los pescados y las carnes.

El verano ya está aquí y con sus días largos y temperaturas agradables invita a practicar la cultura del terraceo. Una costumbre que, sin duda alguna, conquista el tiempo de ocio de los cántabros con propuestas para todos los gustos: clásicas, tipo 'chill out', urbanas, con actuaciones en directo. Da igual, todas y cada una de ellas, con su estilo personal, son en estos meses el espacio más cotizado de cualquier establecimiento.

Pinchos, raciones, menús variados, cafés, helados, bebidas refrescantes, coctelería, meriendas, cenas. Las terrazas se abarrotan para calmar la sed y disfrutar de la gastronomía más veraniega y sus clásicos como las rabas, los mejillones, el pincho de tortilla, un arroz marinero.

Comer al aire libre en Santander

Café Centro Botín: bahía, Jardines de Pereda y arquitectura

El gran museo de Santander es el Centro Botín, un espectacular edificio proyectado por el premio Pritzker Renzo Piano que tiene unas fabulosas vistas a la bahía desde lo más alto. A ras de suelo, hay otro gancho, el bar-cafetería que regentan Carlos Crespo y el chef Álex Ortiz.

El Café Centro Botín es el espacio gastronómico del Centro Botín, un edificio que se ha convertido en emblema de la ciudad tanto por su alto valor cultural como por su emblemática localización. Y es que se sitúa en un enclave único, con vistas a los Jardines de Pereda y a la bahía, los cuales pueden disfrutarse tanto desde su interior como desde su confortable terraza.

Abierto todo el día, puedes disfrutar de las vistas desde su elegante interior o en su deseada terraza, abierta a los Jardines de Pereda. La suya es una propuesta tradicional con algunos detalles de cocina contemporánea que desarrolla con maestría Francisco 'Chisco' Helguera.

Muelle de Albareda, Paseo de Pereda, s/n. Santander.

La Caseta de Bombas: rabas junto a la bahía

Volviendo a la capital, este asador marinero aterrizó en el 2017 para ofrecer vistas a la bahía de Santander desde un edificio de 1888 situado en el Dique de Gamazo, junto al puerto deportivo. ¿Qué pedir? Sus rabas de calamar con limón de Novales. Sin duda alguna. El local del inquieto empresario y gourmet Carlos Zamora no te defraudará.

La Caseta de Bombas junto a bahía

La Terraza-Gran Casino Sardinero

El Gran Casino del Sardinero es uno de los edificios históricos más selectos e icónicos de Santander. Un lugar que, hasta hace un par de años, estaba solo reservado a banquetes y salones de juego, hasta que la nueva dirección -Grupo Riojano- decidió aprovechar las grandes posibilidades de su terraza para abrir este espacio al público a través de un servicio de comidas y cenas que se desarrollan en este espectacular marco desde el que se disfruta de un acogedor ambiente y de unas vistas inmejorables del Sardinero.

Su propuesta es, al tiempo que atractiva, accesible, ya que está diseñada para que el comensal pueda repetir con cierta frecuencia. En ella, la clientela puede identificar la línea gastronómica del Grupo Riojano, con algunas de sus elaboraciones más populares, a las que se unen otros bocados, acordes a las tendencias actuales y que conforman una cocina cosmopolita, urbana y atractiva, con platos de mercado en los que se observan toques de fusión y de autor, siempre respaldados por materias primas de la máxima calidad y presentaciones sugerentes.

Plaza de Italia, El Sardinero, Santander.

Balneario de la Concha

Como si de un cuadro se tratase, los ventanales de este restaurante de la capital nos muestran un paisaje apacible de las olas de la playa del Sardinero. Pide su producto, cómo no, marino. Perfecto para compartir y con unos interesantes arroces como protagonistas.

El Serbal: gastronomía frente al mar

Este icono gastronómico cántabro abría sus puertas en el céntrico barrio de Puertochico, en Santander, hace algo más de dos décadas y lucía desde 2003 una estrella Michelin en su fachada. En 2021 decidió mudarse a mirar directamente al mar.

Enmarcada por la belleza del Sardinero, la cocina del chef José Ramón Bustamante también luce aquí el galardón con un baile que invita a alternar la mirada entre el plato y el cristal mientras el paladar presenta sus respetos a los grandes productos de Cantabria. Además, en la planta baja espera un espacio más informal, tipo bistró, llamado Querida Mar.

Las Olas, en Monte

Llevan 29 años satisfaciendo paladares desde un enclave magnífico en la playa de la Maruca. Con vivero propio, aquí se viene a comer pescado de parrilla, uno de sus hits, junto a mariscadas y un inolvidable pudin de Cabracho.

Chiringuito El Puntal Tricio

Pescados salvajes, carne cántabra y picoteo en un enclave al que solo se llega en barco ya suena de por sí apetecible. Súmale atardeceres en una de las terrazas más populares del verano cántabro, medio siglo de existencia a sus espaldas y varios galardones.

Al Chiringuito El Puntal Tricio solo puedes llegar en lancha desde Santander o andando por la playa desde Somo… y la manera de llegar ya lo convierte en todo un planazo. El plan de 10 es pasar el día en la playa y acabar comiendo o cenando frente al mar.

En verano también ponen mesas fuera y la verdad es que nos imaginamos que tiene que ser una auténtica maravilla, sobre todo ir a cenar al atardecer. Pedimos gambas de Huelva (22€), media de croquetas (10,50€), anchoas (28€) y un escalope con patatas y ensalada de tomate (22€).

Playa del Puntal, Somo.

Destino Street Food Café

En el Paseo de Pereda se ubica Destino, conocido por tener las mejores vistas frente a la bahía y una decoración selvática única. Este establecimiento cuenta con dos terrazas en una. Con parte cubierta y parte exterior, y es famosa también por la multitud y variedad de eventos que en ellas se celebran.

El mejor plan para los amantes Street Food Style, que buscan el equilibrio perfecto entre calidad y precio. Destino es un establecimiento para cualquier hora del día. La cocina de este establecimiento se distingue por su máxima calidad y por el cariño con el que se seleccionan los ingredientes de sus propuestas, todas ellas caseras, que componen una amplia carta.

Entre otros: hamburguesas 'gourmet' elaboradas con carne fresca de tudanca, nachos caseros, batidos artesanos únicos que son un espectáculo, también sus postres únicos. Capítulo aparte merece su espectacular despliegue de copas y coctelería premium.

Paseo Pereda 20, Santander.

Taberna La Prensa, en Monte

Caracterizada por su estilo marinero, La Prensa es un local en el que la parrilla -a la brasa con carbón de encina o sarmiento- se ha integrado tanto en el diseño que forma parte de la decoración, a la que completa. La cocina, marca de la casa, recoge la esencia del estilo tradicional aunque innova con toques de autor.

Destaca la variedad de la carta con más de 60 platos y productos de temporada y una amplia selección de raciones con deliciosos platos de carnes y pescados a la parrilla, pescados al horno, mariscos del cantábrico y postres caseros.

Cuenta con una zona de terraza con cristalera presentada con unos cenadores privados y también con un espacio con calefacción. El marco se completa con unas zonas ajardinadas.

Barrio La Torre 86, Monte, Santander.

Freiduría El Rinconcito

La Freiduría El Rinconcito es un establecimiento de estilo y ambiente andaluz donde los simpáticos cucuruchos de rabas, chipirones, gambas fritas o rebozadas, chopitos, salmonetes, tacos de bacalao o boquerones fritos conquistan la barra y las mesas de la terraza.

Concretamente dispone de dos terrazas totalmente resguardadas con una capacidad para unas 80 personas. Dispone de barra para un picoteo más informal con raciones y pinchos.

Algunas de sus recomendaciones son la chacinería de bellota, el jamón cortado a cuchillo, las tortillitas de camarón, la fritura variada de pescaditos, las gambas blancas frescas de Huelva, el cazón en adobo (bienmesabe), y otras propuestas semanales según los proveedores del sur.

Calle Aviche 3, Monte, Santander.

Parrilla Ginés, en El Sardinero

Parrilla Ginés es un clásico de El Sardinero, frente al Parque Mesones, donde los clientes pueden aparcar cómodamente. Tiene una amplia y acondicionada terraza, rodeada de jardín, donde se permite fumar, y en la que se puede disfrutar de todos los servicios que ofrece el restaurante.

El equipo de cocina elabora platos tradicionales con productos de calidad y con una cuidada presentación. Como especialidades destacan las parrilladas de carne y de verduras; el chuletón de vaca vieja, los pescados de temporada, una amplia carta con 30 raciones de picoteo, hamburguesas y pinchos.

Los platos de cuchara son otra seña de identidad en esta casa, y especial mención merecen el cocido montañés y lebaniego. Y al salir de la playa, un buen gin tonic en la terraza.

Avenida de Castañeda 15, El Sardinero. Santander.

Hipódromo de Suso, en Mataleñas

Ubicado en uno de los lugares más bellos de la ciudad, el Hipódromo de Suso es un restaurante caracterizado por su decoración de acabado en madera salpicada de fotos antiguas de Santander así como de los deportes practicados en la capital desde su inauguración.

El comensal puede disfrutar de una propuesta variada de picoteo con raciones y pinchos. Y por supuesto su famosísimo arroz marinero caldoso (bogavante, almejas, mejillón y calamar), callos de wagyu, hamburguesa de tudanca de Cantabria, los mejores pescados y mariscos y ricos postres caseros.

En la terraza tiene capacidad para 90 personas y en los comedores para 200 comensales.

Avenida del Faro s/n, Santander.

Terrazas frente al mar en Cantabria

Hotel Restaurante Joseín, en Comillas

En plena playa de Comillas se encuentra el Hotel Restaurante Joseín, creado por María Luisa y Joseín, sin duda un referente en el municipio y también en la región desde que abrió sus puertas en 1967. El Joseín cuenta entre sus instalaciones con una terraza con vistas al mar y al puerto única y un porche cubierto con techo, con un estilo de decoración que se puede definir como desenfadado a la par que elegante.

Joseín es un lugar en el que disfrutar de la excelente y diversa gastronomía tradicional. Su cocina basada en el producto tiene entre sus especialidades: rabas de calamar fresco, almejas extra, bocartes, bonito y otros pescados de lonja. Destacan los chipirones y los callos. No te puedes perder sus tartas caseras.

No te sorprenderá ver clientes que acaban de cabalgar las olas de las playas de Comillas: es un must entre los surferos, que recalan aquí para hacerse con una de las mejores olas del norte.

Calle Manuel Noriega 35, Comillas.

Terraza del Hotel Joseín en Comillas

El Nuevo Balneario, en Suances

Aunque el edificio tiene más de 100 años, el restaurante que nos ocupa abrió sus puertas en 2015 tras un proceso de reforma. Sin embargo, por sus envidiables vistas a la playa en Suances no ha pasado el tiempo. Marídalas con arroces y pescados del Cantábrico.

El Mirador de Suso, en Suances

Sobre la playa de Los Locos, frente a la isla de Los Ratones y a lo lejos los Picos de Europa, El Mirador de Suso contempla uno de las paisajes más atractivos de la costa cántabra. La terraza de este restaurante de cocina tradicional con toques de autor, con una carta de productos en los que abundan los mariscos y pescados en constante evolución, domina un impresionante acantilado.

Cuenta con una capacidad para más de 200 comensales y parking privado. Además, dispone de un menú del día a un precio de 16,50 euros que, el fin semana, se establece en 23.00. Pinchos, raciones, picoteo, son otras opciones.

La Dársena de Suances

'La Dársena de Suances', cerca de la playa, donde el salitre, el olor a las algas y a mar -todo es uno- acompañado de una ración de percebes o incluso de las humildes y riquísimas rabas, o del menú del mediodía o la noche, son el broche perfecto a un día de playa, de surf o de SUP.

O sencillamente, a un paseo, con o sin baño. La terraza es agradable.

El Tronky, en Pedreña

Entre Pedreña y Somo, un clásico con más de veinte años mirando a la Playa del Puntal y con una terraza que se cierra y acristala cuando el tiempo lo exige. El olor de las sardinas a la brasa, los mejillones en salsa que hacen historia, el bonito o las navajas animan las cañas o el vino blanco y frío.

Un baño, una de surf con la pandilla o la parada tras una mañana o una tarde de playa, un acierto. Pero si el día es gris y hay chirimiri, la mirada pierde cualquier melancolía mientras saboreas una centolla.

El Tronky es un referente de la buena brasa en la zona de Marina de Cudeyo. Situado junto al embarcadero de Pedreña, frente a la bahía de Santander, su cocina, su servicio y sus vistas hacen de este lugar un auténtico privilegio.

Está especializado en pescados salvajes a la brasa, así como otros pescados frescos del día. También pueden degustar las famosas almejas y navajas de la zona, las rabas, el pulpo a la gallega, gambas, langostinos o percebes.

Además, llevan 30 años sirviendo unas sabrosas y jugosas sardinas asadas y un bonito con su ventresca espectacular, acompañados de refrescantes ensaladas. Pero para sus clientes más carnívoros, El Tronky también dispone de unas magníficas chuletas.

El Muelle s/n, Pedreña. Marina de Cudeyo.

El Paraíso de Berria, en Santoña

Con una larga tradición hostelera, la familia Astuy está detrás de la nueva etapa de este establecimiento ubicado en un lugar privilegiado, a los pies de la playa de Berria. El Paraíso de Berria es un asador marinero con un gran jardín, que ofrece música en vivo una vez por semana, mojitos y gin tonics.

De ambiente surfero, esta playa del municipio está muy vinculada a la práctica del surf, cuenta con tumbonas y mesas. La carta se centra en la parrilla con pescados y carnes a la brasa.

Son recomendaciones de la casa el bonito de costera, sardinas, chicharros, pulpo, costilla de cerdo, entrecot, chorizo criollo, pinchos morunos y paella de marisco. A la plancha las zamburiñas, los chipirones y las navajas.

La cocina está abierta permanentemente, los siete días de la semana. Las paellas y las especialidades elaboradas en parrilla solo se preparan en horario de 13.00 a 16.30 y de 20.00 a 23.30 horas.

Avenida Primera de Berria 8, Santoña.

Parrilla-Asador La Piscina de Isla

Ubicado frente a la playa de El Sable de Isla, este establecimiento es, sin lugar a dudas, un lugar perfecto para disfrutar del verano con amigos o en familia. Uno de sus principales atractivos, además de su relación calidad-precio, es su amplia terraza, con vistas al mar, grandes sombrillas y una zona de juegos para los niños.

Entre sus especialidades, el bonito de costera, las sardinas y otros pescados del día asados a la parrilla; el pollo y las costillas a la brasa con guarnición de verduras, ensalada de tomates de Isla; brocheta de langostinos; chipirones a la parrilla.

A todas estas sugerencias se suma una generosa carta de picoteo con hamburguesas, pizzas y raciones clásicas, como ensaladas, chorizo criollo, pinchos morunos, pulpo y zamburiñas, croquetas, rabas, morcilla, chistorra, patatas fritas, mejillones y caracolillo.

Avenida Juan Hormaechea 4, Isla.

La Ostrería, en San Vicente de la Barquera

Bajo la dirección de Albano Rodríguez y María Villarragut, desde 2021 está en marcha este establecimiento, que no puede tener un mejor emplazamiento: San Vicente de la Barquera. El estilo 'marinero vintage' ha sido el escogido para la decoración de su terraza, cubierta en una parte.

Son impresionantes las vistas, invitando a disfrutar de algunos de los cócteles que allí preparan, alguno de sus cafés o alguna de las cervezas artesanas que son la especialidad de este establecimiento.

Pero la terraza de La Ostrería es también un lugar ideal para disfrutar de la oferta gastronómica del local. Una oferta que parte de la tradición y de una materia prima selecta, y termina con conceptos más actuales con toques de fusión.

Entre sus especialidades, las ostras, estrellas de la carta, de variedad rizada-japónica, cultivada en la ría de San Vicente y cuidadosamente depurada y seleccionada para ser degustada en hasta cuatro elaboraciones distintas.

Entre ellas, el equipo de cocina presenta los dos grandes estandartes de la carta, siempre disponibles: la natural con limón de Novales y la ostra en tempura con alioli de soja, wakame y huevas de pez volador.

Tampoco faltan entre sus propuestas los clásicos renovados como las rabas de calamar de aquí con emulsión de lima y jengibre; el tataki de atún con confitura de tomate y jengibre, alga wakame y teriyaki, mariposa de anchoa con pan de algas y arbequina, croquetas cremosas de jamón ibérico o los tacos de maíz azul con pulled pork, piña salteada y cebolla encurtida.

Paseo de La Barquera, San Vicente.

Terrazas rodeadas de naturaleza

La Solana, en Ampuero

¿Quién dijo que hablar de restaurantes con vistas en Cantabria se reducen al mar? El infinito verde de sus pastos, inalterables en el tiempo, rodea esta estrella Michelin.

Ubicada a pocos metros del Santuario de La Bien Aparecida, la venerada patrona de la comunidad, desde los ventanales de La Solana devuelve la mirada una magnífica postal de la montaña cántabra.

En el plato, el savoir faire de Ignacio Solana y una cocina contemporánea de fuertes raíces tradicionales, a caballo entre el mar y la montaña. Especial mención requieren sus verduras de temporada, procedentes de las huertas del Bajo Asón.

Le Hórreo, en Arce

En Le Hórreo, la magnífica terraza del Nuevo Molino -una estrella Michelin-, tienen una atractiva manera de ver estos días de estío. La terraza de Le Hórreo la disfrutas a tu gusto.

Lo único en lo que te afectará es que todo cuanto esté en la carta será de la máxima calidad. Honesto. Es una seña de la casa, como la de adaptarse al cliente, es decir, respetarlo.

Un día, a los que nos gusta comer nos da por chuleta -de vaca tudanca- y otro por mejillones -con salsa de chile y tomates verdes- y rabas -las clásicas con limón-. O todo junto, según vaya surgiendo.

Jamón de bellota, quesos de Cantabria, costilla a baja temperatura, tortilla vaga o nuestra tarta de chocolate, no dejes de probarla.

Barrio Monseñor 18, Arce.

La Abacería de la Sal, en Cabezón de la Sal

'La Abacería de la Sal', en Cabezón, es uno de esos lugares a los que los últimos tiempos le han sentado bien. Cobijado en confortable interior en los meses duros, ahora cuenta con una terraza agradable, donde disfrutar de los pescados y mariscos que se trabajan con ganas siempre.

La llegada de las estufas para exterior, que combaten la humedad de las noches, hace acogedor el espacio, que está en el casco urbano de Cabezón. Una terraza cántabra donde catar buenos pescados y mariscos. Y cócteles.

Coventosa, en Asón

No tiene pérdida porque está en la entrada del pueblecito de Asón, de apenas 30 habitantes. Tiene una excursión imprescindible remontando el río del mismo nombre hasta llegar a su nacimiento: una espectacular pared de más de 50 metros de altura desde donde cae el agua. Cailagua, se llama.

Durante el trayecto hasta la cascada, de poco más de una hora y media y siempre a la vera del agua, atraviesas un bosque mágico, de cuento, de los que ves en las películas. Así que puedes comer en La Coventosa antes de ponerte en marcha para coger fuerzas o a la vuelta, para recuperarlas.

Mis dos acompañantes y yo nos sentamos en su terraza acristalada, con vistas a los bosques colindantes, y probé una degustación de croquetas deliciosas y cremosas, con un rebozado perfecto y unos sabores suaves pero imbatibles, un frondoso plato de rabas tiernas, un par de huevos camperos con jamón y patatas, y un rodaballo a la plancha no muy grande pero sí muy sabroso.

De postre, croquetas de chocolate con crema de mandarina.

Terraza acristalada junto al bosque

El Parque del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo

La cafetería El Parque del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo cuenta con una gran terraza perfectamente acondicionada, con grandes toldos y un mobiliario muy cómodo, amplios jardines con árboles centenarios y la imponente vista del Monte Castillo.

La terraza El Parque dispone de una carta con atractivo picoteo que se completa con pinchos variados, baguettes, sándwiches y platos para veganos. También ofrece servicio de meriendas, momento perfecto para disfrutar de un rico chocolate con churros, tortitas recién hechas, helados caseros y batidos naturales.

En la carpa de los jardines de este gran complejo hotelero, se puede disfrutar de la mejor coctelería, vermuts, aperitivos y gintonics en buena compañía y con la mejor música.

Comer al aire libre en Santillana del Mar

Parador de Santillana Gil Blas

Santillana del Mar tiene rincones chulos donde comer o cenar, como el Parador Gil Blas, que ocupa una casa solariega del siglo XVII y otra de construcción posterior.

En su restaurante, llamado El Jardín de Gil Blas, no esperes cocina de autor de altos vuelos, pero sí un menú de cocina tradicional cántabra con platos como el cocido montañés, el solomillo de ternera tudanca a la parrilla con pisto de verduras y pastel de patatas, la suprema de rodaballo, quesos cántabros y postres caseros como la tarta Santa Juliana y la torrija pasiega con helado de sorbete.

Plaza de Ramón Pelayo, 11. Santillana del Mar.

El Pasaje de los Nobles

Allí elaboran una cocina de producto muy bien presentada en un ambiente recogido y super agradable. Parece que estés en el salón de una casa particular, y no solo por la decoración, sino por el trato de los camareros.

Las anchoas de Santoña con pimientos asados y las zamburiñas a la plancha formaron parte de una cena de las que no me importaría repetir.

Calle de la Carrera, 6. Santillana del Mar.

El Cantón

La mejor manera de acertar en la elección de un restaurante es preguntar a los lugareños por sus direcciones favoritas. Acabé sentado en la recogida terraza interior de El Cantón, a dos pasos el hotel donde me alojé años atrás, La Casa del Marqués, en la calle principal, la que lleva a la colegiata y al antiguo lavadero.

De primero, un intenso cocido montañés con su compango, y de segundo por aquello de compensar tanta gula, un bacalao confitado con tomate y parmentier de patata. Muy bien. De postre, una tarta de queso.

Mis acompañantes pidieron alcachofas fritas con mayonesa de soja y ralladura de lima y ensaladilla rusa de primero, y cachopo con pollo de corral de segundo. También hay un menú asturiano, varios platos de carnes y muchas raciones.

Casa Quevedo

Un establecimiento histórico en un enclave histórico. Su leche y sus sobaos, quesadas y sus bizcochos elaborados siguiendo una receta secreta para que absorban la leche y sigan siendo esponjosos son motivo de peregrinación obligada.

Dicen que la suya es una de las mejores leches de España, y lo mismo habrá que escribir sobre las piezas que salen de su obrador, vistas las colas que se forman frente a su puesto, ubicado junto a la colegiata de Santillana del Mar.

Calle del Río, s/n. Santillana del Mar.

Opciones informales junto al mar

El Recreo, en San Vicente de la Barquera

Llevaba unas pocas semanas abierto (2024) en esa calle algo apartada del paseo marítimo que te lleva a la Torre del Preboste, una de las atracciones de San Vicente de la Barquera, pero parecía que llevara allí toda la vida porque veías a vecinos del pueblo tomando cervezas y charlando de sus cosas.

Detrás hay espacio para el restaurante, con un ventanal con vistas sobre el mar. Allí pedí una selección de quesos cántabros, unas rabas de calamar con allioli de cebollino y lima, unas cremosas croquetas de jamón de Tudanca con mayonesa de ajo y otras de chipirones encebollados con mayonesa de lima y un arroz meloso de nécoras con alliloli de hierbas aromáticas para uno.

Servicio amable y precios amigables.

La Mar, en Santander

El aperitivo, la tarde y la noche cántabras no sería la misma sin este bar, donde las ostras son las reinas, vengan de donde vengan. Y vienen de muchos lugares del mundo, mezclando en la barra con los clásicos cántabros, desde el bocarte al bonito o la navaja.

Su terraza en la acera es larga y movida, en todas las estaciones del año. Pero en verano es la ostra con marcha y con sabor.

La Chata, en Isla

En el barrio del Hoyo, en Isla, este lugar lo tiene casi todo. Un inmejorable producto con una terraza para disfrutar del paisaje exterior, mientras uno se zampa con ganas desde el cocido montañés, a las rabas, el rodaballo o la centolla.

Los postres, también a destacar. Pero es que, además de restaurante, la terraza te permite darte a las tapas, los vinitos y las cañas. Un acierto para parar y repetir a la vuelta.

Qué pedir para disfrutar de la gastronomía cántabra al aire libre

Las terrazas cántabras permiten probar buena parte de los productos más representativos de la región en formatos muy distintos. En la costa predominan los pescados, mariscos, rabas, ostras, anchoas, sardinas, bonito, navajas, mejillones, zamburiñas y arroces marineros; en el interior aparecen los guisos, las carnes, los quesos y la repostería tradicional.

Tipo de propuestaPlatos y productos destacadosEntornos habituales
Picoteo marineroRabas, anchoas, ostras, navajas, mejillones, zamburiñas y croquetasPlayas, puertos, bahías y paseos marítimos
ParrillaPescados salvajes, sardinas, bonito, chuletas, costillas y carnesTerrazas frente al mar, jardines y asadores
Cocina tradicionalCocido montañés, cocido lebaniego, callos, quesos cántabros y postres caserosPueblos históricos y espacios rurales
Arroces y cocina marineraArroz marinero, arroz meloso de nécoras y arroces con pescados del CantábricoBahías, playas y restaurantes con vistas
ReposteríaSobaos, quesadas, bizcochos, tartas caseras y reinosasPastelerías, cafeterías y centros históricos

Ideas para organizar una ruta gastronómica al aire libre

Una escapada por Cantabria puede combinar visitas culturales, paseos por la costa y comidas en terrazas. Santander concentra propuestas junto a la bahía, el Sardinero, la Maruca y el Dique de Gamazo; Santillana del Mar permite alternar patrimonio y cocina tradicional; Comillas, Suances, Pedreña, Isla, Santoña y San Vicente de la Barquera añaden restaurantes frente a playas y puertos.

En el interior, las terrazas de Asón, Puente Viesgo, Ampuero, Cabezón de la Sal, Penagos o Reinosa permiten comer rodeados de bosques, montañas y paisajes verdes. Esta variedad hace posible elegir entre una comida informal después de la playa, un desayuno con vistas, una merienda, un picoteo al atardecer o una experiencia gastronómica más elaborada.

Si visitas el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, puedes parar a reponer fuerzas en el Café Bar Raquel. Los potajes que te sirven te darán más energía de la de los elefantes, leones, gorilas y osos juntos que habitan a solo tres kilómetros de distancia.

Ahí puedes probar sus garbanzos con bacalao, sus callos con patatas y huevos, sus alubias pintas y su cocido. Todo casero, por supuesto. Contundencia y sabor en la carta, en los platos combinados, en los platos del día y en el menú.

Si buscas un restaurante diferente en Cantabria, hay un sitio que tienes que conocer: La Yerbita. Un lugar auténtico, creativo y con esa cocina canalla que consigue sorprenderte desde el primer bocado hasta el último.

Nos entusiasmó especialmente su propuesta de tapas, donde cada plato tiene personalidad propia y una mezcla de técnica, producto y mucho sentido del humor gastronómico. Entre todas, hay una creación que se queda grabada en la memoria: el Donuco, un bocado brutal con anchoas de Santoña que juega entre lo goloso y lo salino de una manera espectacular.

Mención especial también para el “Lebollito”, ganador del premio al Mejor Bocadillo de España 2024, una auténtica declaración de intenciones de una cocina que no se conforma con hacer las cosas bien, sino que busca emocionar y sorprender.

Y luego está su ya famosa “pipsa”, una locura deliciosa con merengue seco de tomate y boloñesa de bacon, capaz de desmontarte cualquier idea preconcebida de lo que puede ser una pizza. Creatividad sin postureo, sabor puro y diversión.

La lasaña de bogavante merece capítulo aparte: cremosa, intensa y llena de sabor, uno de esos platos que justifican por sí solos la visita. Cocina valiente, producto increíble y una ejecución impecable.

La Yerbita es ese tipo de restaurante al que vas con curiosidad y sales pensando cuándo volver. Perfecto para quienes disfrutan descubriendo sitios con alma, platos inesperados y un punto extra que convierte una comida en una experiencia.

GUÍA COMPLETA ▶ GASTRONOMÍA de CANTABRIA (ESPAÑA) 🇪🇸 🌏 Platos típicos, qué comer, cocina regional...

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