Conseguir acceso a agua potable es fundamental para cualquier ruta en la que vayamos a agotar el suministro inicial que llevemos desde casa. Una buena hidratación es un aspecto básico a cuidar a la hora de realizar una actividad de gran esfuerzo en la montaña.
Una persona puede sobrevivir un mes sin alimentarse, pero sólo siete días como máximo sin beber agua en un clima húmedo y dos días en un clima desértico. En una situación de supervivencia, después de tratar a los heridos, la búsqueda de agua suele ser la necesidad más apremiante.
Por qué el agua es esencial durante una aventura
Con la adecuada hidratación evitaremos problemas tan peligrosos como las insolaciones y los golpes de calor. Es muy importante hidratarse antes de la actividad, durante la misma y, algo que algunos olvidan, después de terminarla para volver a recuperar los niveles de líquidos perdidos.
La cantidad de agua que necesitamos depende de la temperatura y humedad ambiental y de la actividad física que desempeñemos, pero nunca será menos de 2 litros diarios. En un desierto necesitaremos 10 o 12 litros para llevar una actividad normal.
La deshidratación no consiste únicamente en perder demasiada agua, sino también cantidades significativas de minerales. Deshidratarse no es solo perder demasiada agua, sino también perder cantidades significativas de minerales.
La hidratación puede llevarse a cabo simplemente con agua, pero puede ser acompañada o sustituida por zumos, bebidas isotónicas o tes. Siempre es bueno, en los viajes, tener a mano un aporte extra de minerales, que nos puede venir realmente bien.
Por qué hay que tratar el agua encontrada
Salir de ruta o acampar implica estar preparado para todo, especialmente en lo que respecta al agua que consumes. Una de las primeras reglas de seguridad es: nunca bebas agua directamente de ríos, lagos o charcos sin tratarla antes.
Aunque parezca limpia, puede contener bacterias, parásitos o químicos que afecten a tu salud. En muchas zonas del globo, especialmente en el tercer mundo, existe un riesgo alto de intoxicación al consumir agua, bien sea por contaminación bacteriana, bien por ingerir parásitos con ella.
También en el primer mundo existe cierto riesgo al consumir agua de arroyos que discurren entre prados sometidos a abonos con purines, altamente contaminantes. Aunque en la montaña es posible encontrar lugares en los que obtener agua potable, la aparente pureza de la misma puede estar contaminada por la presencia de ganado en zonas superiores, por el cuerpo de un animal sumergido, etc.
El consumo de aguas contaminadas puede producir enfermedades como fiebre tifoidea, cólera o disentería, además de otros trastornos provocados por parásitos que podemos contraer no sólo al beber, también al bañarnos en aguas estancadas y contaminadas.
El consumo de agua no potable está totalmente desaconsejado por organismos competentes en materia de salud, como la Organización Mundial de la Salud. Entre otras, las enfermedades que puede provocar beber agua no potable son la anemia, la polio o la disentería.
No son los únicos problemas de salud que el agua insalubre puede ocasionar, y es que la presencia de ciertos contaminantes e impurezas, como los microplásticos, pueden afectar también a nuestro organismos.
Dónde buscar agua en la naturaleza
El primer paso será localizar la mejor fuente de agua, en algunos casos la única, para evitar problemas de intoxicaciones. Para ello, debemos tener siempre un punto de desconfianza en el agua que encontremos, y analizar el entorno antes de rellenar nuestros bidones.
Debemos buscar siempre agua que corra en chorreras o arroyos, y nunca tomar agua estancada de charcos o lagos, dado que en estos últimos se pueden acumular bacterias o parásitos incluso por muy cristalina que se pueda observar.
Dentro del agua que corre, es preferible buscar los manantiales, es decir, la que sale directamente de la roca. Cuanto más cerca de su nacimiento esté, más pura será. El agua de un manantial será más segura que la del río.
Habrá que estar pendientes de contaminaciones próximas, como pueden ser excrementos de animales que pastan en la zona. En esos casos, aunque el agua corra, puede estar infectada.
Por cristalina que sea, y por cerca del nacimiento que estemos de un río, procuraremos evitar el agua de lugares con ganado, con algún animal muerto aguas arriba, excrementos, etc.

Indicios de agua en el terreno
El agua siempre desciende, por lo que buscar en los valles suele ser lo más efectivo para encontrar agua cuando ésta escasea. Búsquese donde veamos vegetación verde.
Todos los hábitats poseen plantas que crecen únicamente donde hay agua, conviene conocer las del lugar por donde vamos a movernos. Aunque no veamos agua en estas zonas, probemos a hacer un hoyo, podemos encontrarla a no demasiada profundidad.
Los cúmulos de vegetación en un determinado lugar son indicativos de existencia de agua. Para lugares más áridos o desérticos observaremos dónde se acumula la vegetación y buscaremos en sus alrededores.
Escarbar en los lechos secos de ríos o arroyos da a veces buenos resultados. En las zonas rocosas es más complicado encontrar agua.
En terrenos calizos, si vemos alguna cueva, podemos hallar agua dentro. En zonas volcánicas, las rocas de lava son porosas y permiten aflorar a los manantiales, debemos buscarlos en los valles.
Animales como indicio de agua
También observaremos a los animales, ya que nos pueden llevar a donde ellos beben agua. Los animales también necesitan beber; observar sus desplazamientos a primera hora de la mañana o última de la tarde puede darnos pistas de dónde se encuentra el agua.
No todas las especies animales son buenas indicadoras de la presencia de agua. Entre los mamíferos, los grandes carnívoros obtienen líquido de sus presas, por lo que no necesitan beber con tanta frecuencia y regularidad.
En cambio, los herbívoros siempre se dirigen a beber al amanecer y a la puesta de sol. También las aves granívoras, como los pinzones o las palomas, beben al amanecer y al anochecer, momentos en los que suelen dirigirse a sus fuentes de agua volando en línea recta y bajo.
Fuentes de agua según el entorno
Nieve y hielo
En el caso de parajes nevados lo tendremos más fácil, ya que cualquier nevero en el que observemos que no han pisado cerca, ni humanos ni animales, puede ser apto para recoger nieve o hielo y derretirla.
La nieve o el hielo deberían ser purificadas y potabilizadas tal y como hemos explicado anteriormente, aunque en este caso, al tener que utilizar por fuerza un hornillo para derretirlos, aprovecharíamos el mismo calor para hervirlos durante unos minutos y así conseguir agua potabilizada directamente.
Podemos obtener agua derritiendo hielo o nieve. Es mejor el hielo, ya que nos permite obtener el doble de agua con la mitad del calor.
Si tenemos que derretir nieve, lo mejor es derretir primero una pequeña cantidad e ir echando después pequeñas cantidades de nieve sobre el agua. Si echamos mucha nieve junta, al ser porosa, esta absorberá el agua y quemaremos el recipiente.
El problema de este agua que conseguimos es que no se encuentra mineralizada, por lo que no nos aportaría esa cantidad de minerales necesarios en el cuerpo para el desarrollo de nuestro ejercicio. No nos perjudicaría, pero tampoco nos ayudaría.
En lugares en los que no hay presencia humana cerca, el agua de nieve es una buena opción, aunque suele ser un agua de mineralización muy baja. Esta falta de minerales puede deshidratarnos.
Hay una creencia común por la que el agua de nieve puede consumirse de forma segura, pero no es del todo cierta. Suele ser seguro su consumo en la mayoría de casos porque, normalmente, la nieve se encuentra en la montaña en lugares sin contaminación animal.
Lo que sí hay que tener muy claro es que nunca debemos comer directamente nieve o hielo, ya que el cuerpo necesitaría mucho calor para derretirlos, aparte de producirnos quemaduras en los labios y la garganta.
Para solucionarlo deberíamos utilizar polvos de bebidas isotónicas o bolsas de té, aunque los sabores que le dan al agua puede que no sean de nuestro agrado, de ahí que deberíamos ir probando diferentes marcas hasta encontrar el que más nos guste.
Zonas áridas y desérticas
En las zonas secas y desérticas la cosa puede complicarse más. El agua se condensa sobre las hojas de las plantas y sobre las superficies metálicas.
Una fuente de agua, incluso en los desiertos, es la de la condensación que se produce por las mañanas debido a la oscilación térmica entre las noches frías y los días calurosos.
Podemos recogerla pasando un paño o una esponja, los cuales podemos chupar directamente o escurrirlos sobre un recipiente. En el peor de los casos, existen diversas técnicas para recoger el agua del rocío, de la condensación y de la lluvia.
Costas y agua salada
En las costas no es difícil encontrar agua, la cual, aunque será salobre, no entrañará riesgos para la salud. Buscaremos entre las dunas a ver si hay algún hoyo con agua.
Si no lo encontramos podemos excavar. Si no hay dunas excavaremos en la playa por encima del nivel de la pleamar, durante la bajamar.
El agua dulce flota sobre la salada, así que probablemente, en cuanto hallemos agua, no conviene profundizar mucho el hoyo.
No se debe beber agua salada, su concentración en sal es tan alta que colapsa los riñones y provoca la muerte entre fuertes dolores. El agua del mar, directamente, no se puede beber, ya que su contenido en sal es excesivo.
Se puede beber un pequeño sorbo, sí, y cuenta con propiedades beneficiosas, o incluso se puede usar para cocer alimentos. Pero no para satisfacer nuestra necesidad de hidratación.
Patógenos que puede contener el agua
En líneas generales, son tres los grupos patógenos de los que nos tenemos que proteger, ya que podrían aparecer en el agua recogida:
| Grupo | Características | Problemas asociados |
|---|---|---|
| Parásitos | Los más comunes son los protozoos, las amebas y los gusanos. Sobreviven en aguas frías. | Giardiasis y cryptosporidiosis, con náuseas, diarreas, dolor de estómago, fiebre, dolor de cabeza y flatulencia. |
| Bacterias | Más pequeños que los parásitos. Sobreviven en aguas frías. | Salmonela, cólera, disentería y tifus, con dolor abdominal, dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos. |
| Virus | Puede resistir a la congelación y son muy contagiosos. | Enfermedades como la polio o la hepatitis, con vómitos y diarrea. |
Parásitos
Los más comunes son los protozoos, las amebas y los gusanos. Las enfermedades que causan, como la giardiasis y la cryptosporidiosis, tardan en manifestarse de 2 a 20 días y su sintomatología incluye náuseas, diarreas, dolor de estómago, fiebre, dolor de cabeza, flatulencia, etc.
Los parásitos son los más grandes de los microorganismos. Miden entre 1 y 15 micrones. Amebas, protozoos como Giardia y gusanos también son eliminados por los purificadores físicos.
Bacterias
Las bacterias son más pequeñas que los parásitos. Las enfermedades que causan, como la salmonela, el cólera, la disentería y el tifus, tardan en manifestarse de 2 a 5 días y su sintomatología incluye dolor abdominal, dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos.
Las bacterias miden entre 0’2 y 5 micrones. Escherichia coli, Salmonella y otras bacterias son eliminadas por los purificadores físicos.
Virus
Los virus no suelen encontrarse en las aguas de países desarrollados, sin embargo, son bastante comunes en aguas tropicales. Trasmiten enfermedades como la Polio o la Hepatitis y se manifiestan a las 24 o 48 horas.
Son los microorganismos más pequeños. Miden entre 0’02 y 0’2 micrones. Los de menor tamaño no son eliminados por la mayoría de sistemas físicos de filtrado.
En la montaña europea, o la de cualquier lugar no humanizado, no suelen ser un problema en el agua. Los virus transmitidos por agua son específicamente humanos, como el de la Hepatitis A, no animales, que es el mayor foco de contaminación de aguas en montaña.
Fuera de lugares densamente poblados con abundantes aguas residuales contaminadas y no tratadas correctamente, no suponen un problema. De manera que es prácticamente descartable la posibilidad de contagio en aguas de alta montaña pirenaica, por poner un ejemplo.
Preparación del agua antes de desinfectarla
Purificar el agua consiste en limpiar y eliminar impurezas que pueda poseer, mientras que potabilizar el agua consiste en desinfectarla para que se pueda consumir.
Si el agua está turbia es conveniente filtrarla previamente al tratamiento de potabilización. Esto podemos hacerlo con un filtro de café, un pañuelo o una camiseta.
Decantar consiste en dejar reposar el agua recogida para que todas las partículas se asienten en el fondo. Posteriormente, se transvasará el agua a otro recipiente evitando mover las partículas del fondo.
La decantación no elimina ningún tipo de parásito, bacteria o virus. Sólo se utilizaría para agua en buenas condiciones para el consumo pero que esté turbia por restos de tierra.
Se recomienda que el agua esté limpia. En caso de agua turbia, la efectividad de los tratamientos disminuye, por lo que puede ser buena idea filtrar o decantar de alguna manera el agua.
Métodos para potabilizar agua
Hervir el agua
Una de las formas más simples de eliminar microorganismos es hirviendo el agua. Consiste en calentar el agua hasta su ebullición, a 100ºC, entre 2 y 5 minutos.
Lo ideal es llevarla a ebullición durante al menos 5 minutos. También se indica que hay que hervir el agua durante unos 10 minutos para potabilizarla.
Es el método más efectivo para eliminar parásitos, bacterias y virus, excepto el de la hepatitis. Al hervir el agua, todos los virus, bacterias y microorganismos desaparecen.
Su ventaja es que se suele aprovechar para posteriormente cocinar pastas, sopas, tés, etc., y que mantiene el sabor del agua. En este caso se puede beber en cuanto enfría.
Lo malo de este método es que requiere de más tiempo, más equipo, consumo de gas y unas condiciones meteorológicas que faciliten el proceso. Además, tendrás que esperar a que se enfríe para poder beberla.
Conlleva cargar siempre con hornillo, gas y cacerola, incluso para una salida corta de día, y tener que hervir cada vez que se nos termine el agua durante la excursión y tengamos que recargar la cantimplora a mitad de la misma.
Sigue siendo un buen sistema para campamento. Si sólo se dispone de nieve o hielo, el calor utilizado para derretirlos puede aprovecharse para hervirlos durante unos minutos.
Filtros portátiles
Los filtros purifican el agua de manera mecánica, no química. Se componen de una serie de membranas que eliminan el 99,9% de bacterias y parásitos.
Los sistemas de purificación física son filtros y membranas de 0’1 a 0’2 micrones de diámetro de poro, que eliminan el 99.9% de bacterias y parásitos, además de los virus de tamaño mayor al del filtro.
Los filtros de agua portátiles disponen de varias capas filtrantes que limpian el agua eliminando las impurezas, los gérmenes y los parásitos. La vida útil de los elementos filtrantes es variable, pero suele ser más de 1000 litros y son reemplazables.
Son eficaces para eliminar parásitos y bacterias, pero no necesariamente todos los virus. Si además cuenta con un filtro de carbón activo, su eficacia será mayor aún.
Los hay tipo “pajita” para beber directamente del agua, otros tipo “bomba”, más adecuados para llenar nuestras botellas, y de tipo “bidón” que no son más que botellas que incorporan el filtro en la boquilla.
Su ventaja es la rapidez. Sus inconvenientes son el precio, el espacio que ocupa en la mochila y el mantenimiento que necesitan.
Filtros tipo pajita
Son pequeños, eficaces y no excesivamente caros. Son perfectos si lo que buscas es la ligereza y el minimalismo, por ejemplo para competición.
Podríamos decir que son una evolución de los “chupacharcos” que salieron hace pocos años. Siguen siendo un sistema excelente para beber sobre la marcha.
Filtros tipo bomba
Los filtros tradicionales sirven para abastecer rápidamente a una o más personas, según tamaño. Puede encontrarlos para beber directamente del agua, para atornillarlos a la boca de las botellas o bien con una bomba manual para llenar tu cantimplora.
Los filtros tradicionales son más completos que los sistemas de bidón: muchos de ellos son duales, y no sólo filtran, sino que eliminan la turbidez del agua, el mal sabor y olor del agua, etc.
Botellas con filtro integrado
Las botellas con filtro integrado son una solución práctica para obtener agua potable durante tus aventuras al aire libre. Estas botellas permiten recoger agua de fuentes naturales y filtrarla mientras bebes, ofreciendo comodidad y eficiencia.
Es muy práctico llevar botellas que cuenten con filtros integrados. Permiten filtrar una gran cantidad de agua, tras lo que simplemente se debe reemplazar el filtro.
Precauciones con los filtros
Los sistemas de bidón son más frágiles que los sistemas tradicionales. Debemos tener cuidado al limpiarlos como indica la marca, porque pueden dañarse y, a pesar de que siguen potabilizando y filtrando, obtendremos menor caudal de agua.
En condiciones de mucho frío, si se hiela el agua del filtro, dejará de poder utilizarse hasta que deshiele. Y además al helarse y dilatar puede dañar el filtro.
Pastillas potabilizadoras
Las pastillas tienen la ventaja de ocupar poco espacio y ser bastante seguras y baratas. Son una solución clásica, ligera y muy efectiva para desinfectar agua cuando estás en la montaña, acampando o en una situación de emergencia.
Realizan diferentes procesos químicos para liberar oxígeno, que es el que produce el efecto desinfectante de bacterias y virus, aunque el único que desinfecta los parásitos es el dióxido de cloro.
También hay pastillas que liberan iones de plata y acaban con los gérmenes, previenen de nuevas infecciones y no producen daño alguno aunque se rebase la dosis.
Las tabletas de cloro pueden potabilizar un litro de agua en 30 minutos y son efectivas contra contaminantes biológicos, como bacterias, protozoos y virus.
Las pastillas con iones de plata dejan menos sabor en el agua y permiten que el agua potabilizada dure mucho más. Su precio, eso sí, es más elevado.
Las pastillas de cloro para grandes volúmenes están destinadas a potabilizar muchos litros de agua. Una sola pastilla potabiliza entre 150 y 200 litros de agua.
Sus ventajas son el muy bajo precio, el nulo peso y espacio y la eliminación de virus en los lugares muy humanizados en los que esto pueda ser un problema.
Sus inconvenientes son que debes esperar un tiempo a que haga efecto, dejan un sabor fuerte a cloro en el agua y requieren planificación. No sirven para abastecerse de agua sobre la marcha.
Para bacterias y virus la espera suele ser de 30 minutos, pero en algunos casos, como para eliminar Giardia, puede ser de hasta 2 horas. Con agua fría, como la que habitualmente encontraremos en la montaña, la eficacia disminuye.
Es importante seguir al pie de la letra las instrucciones, en las que se detallan las dosis y tiempos exactos según tipo, temperatura y cantidad de agua.
En caso de agua turbia, su efectividad disminuye, por lo que puede ser buena idea filtrar o decantar de alguna manera el agua. Aunque no ocupan nada, podemos llevar en nuestras incursiones en la montaña siempre alguna pastilla.
Yodo
Para desinfectar el agua con tintura de yodo usaremos unas 10 gotas por litro. Debemos dejarlo actuar durante al menos 30 minutos.
El yodo elimina bacterias y virus. La coloración tarda un rato en desaparecer, pero también deja un mal sabor en el agua.
Las mujeres embarazadas y las personas con problemas de tiroides no deben utilizarlo. Lo podemos encontrar en tabletas de hidroperyoduro de tetraglicina o bien con cristales de yodo.
Lejía apta para potabilizar
La lejía, también conocida como lavandina, agua de Jane o simplemente cloro, puede utilizarse para desinfectar agua, pero debe ser apta para consumo humano.
No es válido cualquier tipo de lejía, hay que buscar una específica para potabilizar agua. No debe contener ningún producto añadido, como detergente o aromas.
La cantidad de gotas depende de la concentración de cloro que tenga y suele venir especificada en la etiqueta. Se debe dejar que haga efecto durante al menos 30 minutos.
La lejía elimina bacterias y parásitos, pero deja un sabor poco agradable en el agua. Por eso, fuera de casa, es mucho más seguro y cómodo emplear pastillas potabilizadoras.
Radiación ultravioleta
Los sistemas de potabilización mediante rayos ultravioletas utilizan luz ultravioleta para destruir virus, bacterias y protozoos en el agua.
Un pequeño aparato de apenas 140 gramos elimina de forma no química el 99.9 por ciento de bacterias, parásitos y virus, y avisa con una luz LED cuando el agua está lista para beber.
La mayoría de estos sistemas requieren 90 segundos de actuación por litro. Funcionan con pilas o con una batería interna que se recarga mediante USB.
El inconveniente es que no filtran los residuos que floten en el agua. Podremos beber el agua, pero si la cargamos directamente, no filtrará los sedimentos.
El segundo inconveniente es el problema para grandes cantidades. Purifica, según modelo, de 1 litro a 4 litros cada vez.
El tercero es el uso de batería. Algunos modelos permiten pilas AA recargables, otros cargan por USB con batería interna.
Para solucionar el problema del filtrado existe un prefiltro con adaptador que elimina totalmente los sedimentos. Se acopla perfectamente a los bidones de boca ancha de 1 litro y permite cargar el agua eliminando cualquier sedimento.
Cuidado con el prefiltro: es una válvula de succión, y el agua que haya quedado dentro del prefiltro y la válvula no estará potabilizada. No debe usarse posteriormente para beber de la forma habitual.
Desinfección solar
La radiación solar también puede utilizarse para desinfectar agua. En el año 1984, el Profesor Aftim Acra, de la Universidad Americana de Beirut, descubrió las propiedades de desinfección de agua que tenía la radiación solar.
Este sistema puede ser difícil de utilizar en la naturaleza y en situaciones de movilidad, pero es una alternativa que conviene conocer.
Cómo elegir el método adecuado
Por tanto, según las condiciones en las que se encuentre el agua que recojamos, tendremos que usar uno u otro método, o incluso la combinación de varios.
Para un agua en buenas condiciones sólo utilizaríamos la decantación, si se encuentra algo turbia. Para agua de la que podamos dudar, podríamos utilizar cualquiera de los otros métodos: filtros, ebullición, pastillas, yodo o lejía.
Para lugares donde el agua esté en muy malas condiciones, la ebullición o las pastillas son los mejores métodos. Si el agua contiene sedimentos, conviene eliminar primero las partículas y después aplicar un tratamiento de desinfección.
| Situación | Opción adecuada |
|---|---|
| Agua clara y sólo con tierra en suspensión | Decantación o filtrado previo |
| Agua dudosa durante una ruta | Filtro portátil o purificador ultravioleta |
| Agua muy contaminada | Ebullición o pastillas potabilizadoras |
| Agua turbia | Filtro, pañuelo, camiseta o decantación antes de desinfectar |
| Viaje con poco espacio disponible | Pastillas potabilizadoras |
| Campamento con hornillo disponible | Ebullición |
Cómo obtener agua de la lluvia, el rocío y la condensación
El agua de lluvia es, en general, apta para el consumo, pero dado que puede contaminarse a su paso por el aire o el suelo, puede ser interesante hervirla o potabilizarla.
En el peor de los casos, existen diversas técnicas para recoger el agua del rocío, de la condensación y de la lluvia. Podemos recoger el rocío pasando un paño o una esponja por las hojas y las superficies húmedas.
Destilador improvisado en el suelo
En caso de que no encontremos ninguna fuente de agua aún podemos aprovechar la de la condensación que se produce incluso en los desiertos improvisando un destilador.
Necesitaremos un plástico de 2 x 2 m y un cubo u otro recipiente para recoger el agua. Un tubo de plástico para beber sin desmontar el destilador es también muy útil.
Hay que cavar un hoyo en cuyo fondo colocaremos un recipiente que recibirá el agua de la condensación que se produce en las paredes del plástico con que cubrimos este hoyo.
Una piedra en el centro del plástico conducirá las gotas hasta el cubo. El destilador será más efectivo si introducimos plantas en el agujero para aprovechar su humedad.
Con este sistema podemos obtener entre 0,5 y 1 litro de agua al día. Es importante tapar bien los bordes del plástico con tierra.
Cómo obtener agua del mar
El agua de mar se puede someter a un proceso de destilación casero y, una vez desalada, desinfectarla. Es un proceso que lleva tiempo y se basa en la evaporación y condensación del agua.
El agua se evapora con un poco de calor, dejando atrás la sal. Lógicamente, ese vapor debe convertirse otra vez en agua antes de que se integre en la atmósfera.
Destilación con fuego
Para un destilador improvisado se puede utilizar una lata metálica, una botella de plástico, una botella de vidrio, una navaja y cinta adhesiva.
Con la lata llena de agua salada hasta algo más de la mitad, se encaja la botella de plástico después de hacer un agujero del mismo tamaño que el diámetro de la lata.
Después se encaja la botella de plástico con la de vidrio procurando que no se escape el agua. La lata se pone al fuego con mucha precaución para que no se queme el plástico.
El agua se irá evaporando y condensando posteriormente. Del agua que ha quedado sin evaporar, pero que ha estado hirviendo, podemos echar un poco en el agua que ya tenemos destilada para añadir un poco de volumen y una cierta cantidad de minerales.
Destilación solar sin fuego
También se puede utilizar una lata de refresco, una botella de plástico fino, idealmente de 1,5 litros, y una navaja o cualquier objeto cortante.
Se retira la parte superior de la lata, se le retira el culo a la botella y se pliega hacia dentro varias veces. Se llena la lata de agua de mar y se mete dentro de la botella.
Se pone el conjunto al sol. El agua se irá evaporando, condensando y cayendo en el pliegue que se le ha hecho a la botella.
El inconveniente de este sistema es que tarda mucho. La ventaja es que es más fácil y se pueden poner varios a la vez.
Cómo obtener agua de las plantas
Cuando no encontramos agua por otros medios, podemos recurrir al agua que se almacena en algunas plantas. El conocimiento de las especies vegetales útiles y venenosas más comunes de nuestra zona aumentará sobremanera nuestras posibilidades de supervivencia.
Como norma de seguridad básica, han de rechazarse siempre todas las plantas que tengan una savia blanca o lechosa tanto para beber como para comer, ya que existen muchas que son muy tóxicas.
En las selvas, las bromelias, que crecen sobre las ramas de los árboles, acumulan una reserva de agua entre sus hojas. Puede tener restos vegetales e insectos, por lo que será mejor filtrarla.
También los cactus almacenan agua, pero algunos son venenosos. Hay que ser muy cuidadoso al manipularlos, porque sus espinas, especialmente las más finas, pueden ser muy difíciles de quitar y pueden producir infecciones.
La mejor forma de obtener el líquido de los cactus es seccionarlo por arriba y aplastar la pulpa dentro de la planta para luego recoger el líquido en un recipiente.
El cactus saguaro de América del Norte preserva mucho líquido en su interior, pero es venenoso, así que, para aprovecharlo, tendremos que destilarlo con ayuda de un alambique improvisado.
El cactus cilíndrico, del género Ferocactus, crece en América y guarda agua en forma de una savia lechosa. No es tóxico, lo cual constituye una excepción a la regla anterior.
El cactus barril crece desde el sur de Estados Unidos hasta Sudamérica, puede alcanzar una altura de 120 cm y proporcionar un litro de líquido, que en algunas plantas carecerá de sabor y en otras será amargo.
El cactus Opuntia, también llamado higuera de tuna, tiene unas protuberancias en forma de orejas que producen frutos de color rojo o dorado cuando maduran. Tanto en los frutos como en las orejas retienen agua.
Algunas palmeras, como el cocotero, la birí y la nipa, generan un líquido dulce que se puede beber. Hay que tener cuidado con la leche de los cocos maduros, ya que es un laxante bastante fuerte y puede hacernos perder líquidos.
En las otras palmeras, se doblan los tallos floridos hacia abajo y se corta el extremo para que fluya el líquido. Debemos cortar una rodaja fina del tallo cada 12 horas para que el líquido se renueve, lo que nos permite recoger un cuarto de litro cada día.
También las raíces de algunas plantas almacenan agua. En Australia existen muchas plantas que almacenan agua en sus raíces, pero muchas de ellas pasarán totalmente desapercibidas para nosotros si no nos han enseñado a identificarlas.
Animales y alimentos como fuentes de líquidos
Los animales no suelen ser tan buenos proveedores de agua como las plantas, pero en caso de necesidad, podemos succionar los ojos, que son ricos en líquidos. La sangre de los animales también puede beberse.
Los peces de mayor tamaño contienen una reserva de agua en la espina. Hay que abrirlo en canal, manteniéndolo plano, quitar el hueso del lomo con cuidado y beber el líquido.
Debemos evitar beber los otros jugos de los peces, ya que, al ser muy ricos en proteínas, absorberán el agua durante la digestión.
También podemos recurrir a alimentos que permitan cubrir parte de nuestra necesidad de hidratación. Básicamente, todas las frutas, verduras y hortalizas contienen una gran proporción de agua.
Bebidas isotónicas y aporte de minerales
Con la adecuada hidratación evitaremos problemas tan peligrosos como las insolaciones y los golpes de calor, pero también es necesario recuperar los minerales perdidos durante el esfuerzo.
Se pueden llevar en la mochila unos sobres de sales minerales. Alternativamente, podemos recurrir a remedios más caseros.
Para preparar una bebida isotónica casera se necesita un litro de agua, dos cucharadas grandes de azúcar de caña, una cucharada pequeña de sal, preferentemente yodada, una cucharada pequeña de bicarbonato sódico y el zumo de un limón exprimido.
En el caso del agua obtenida de nieve o hielo, se pueden utilizar polvos de bebidas isotónicas o bolsas de té para aportar minerales y mejorar el sabor.
El agua de cualquier fuente natural debe tratarse según su aspecto, procedencia y posible contaminación, y nunca debe consumirse directamente sólo porque parezca limpia.tags: #como #conseguir #y #potabilizar #agua #es
Publicaciones populares:
- Cómo identificar el conector del filtro de aire Club Peugeot
- Tipos de filtros y sus siglas: guía rápida
- Descubre Foamex: esponja filtrante compacta para acuario
- Guía de elección de clip para mascarilla por tipo de modelo
- Diseño y características del clarificador rectangular de aguas residuales
