Cómo filtrar el agua de la piscina correctamente

Para filtrar correctamente el agua de una piscina hay que hacerla circular de forma continua por un circuito compuesto por aspiraciones, bomba, filtro y boquillas de retorno, además de complementar la filtración física con un tratamiento químico y una desinfección adecuados. El sistema debe estar bien dimensionado según el volumen de agua, el caudal real de la bomba, la capacidad del filtro y el tiempo de recirculación.

La filtración elimina hojas, insectos, arena, pelo, polvo y otras partículas en suspensión, pero no sustituye a la desinfección. El agua limpia y segura depende de la combinación entre circulación, filtración, limpieza de la piscina, equilibrio químico y mantenimiento periódico de todos los componentes.

Esquema del circuito de filtración de piscina

Qué significa filtrar y depurar el agua de una piscina

La depuración de la piscina puede definirse como el tratamiento del agua para reducir o eliminar la contaminación, sea del tipo que sea. Cuando hablamos de depurar la piscina, entran en juego unos cuantos elementos que debemos tener en cuenta, tales como las conducciones, los elementos empotrados, los de depuración física y química, los filtros.

El sistema de filtración de piscinas es la primera línea de defensa frente al agua sucia, capaz de generar agua cristalina que invite a nadar y genere una experiencia de baño positiva. Así, el sistema de filtración de piscina puede entenderse como los “riñones” de una instalación acuática: se encarga de filtrar el agua continuamente para eliminar residuos, suciedad y microorganismos.

El sistema de filtración es indispensable para depurar el agua de cualquier piscina. Todos los sistemas de filtración trabajan para conseguir un agua clara, libre de impurezas y apta para el baño.

La depuración y la limpieza del agua de una piscina dependen en un 80% del sistema de filtración y tan sólo un 20% de los productos químicos que se usen para tratarla. La filtración física retiene las partículas, mientras que el tratamiento químico desinfecta el agua y ayuda a impedir el crecimiento de algas.

Cómo funciona el circuito de filtración

Para que el agua de una piscina pueda ser filtrada, debe existir movimiento a través del circuito de filtración. La aspiración, filtración e impulsión son las 3 etapas que harán posible que podamos disfrutar de un agua limpia en nuestra piscina.

El sistema de filtración de la piscina funciona en un ciclo continuo para garantizar una calidad óptima del agua. Junto con el sistema de tratamiento de agua y el proceso de desinfección, garantiza una higiene constante en el agua de la piscina y, en última instancia, genera una experiencia de baño segura y agradable.

1. Aspiración del agua

El primer paso del proceso de filtración es la aspiración. El agua es aspirada a través de los skimmers gracias a la succión que realiza la bomba de filtración.

Los skimmers se sitúan en las paredes verticales a unos 3 cm debajo del borde de la piscina y a una distancia nunca inferior de 40 cm de las esquinas. Un skimmer cubre entre 25 m² y 35 m² de superficie de agua, con un flujo que va entre 6 y 10 m³ por hora.

Los skimmers cuentan con una canasta que recoge ramas, hierbas y hojas, entre otros. En algunos casos cuentan con una compuerta que evita que las impurezas puedan volver a la piscina.

El aspirador de la superficie, formado por el skimmer o el rebosadero dependiendo del sistema de la piscina, recoge el agua de la superficie, que es donde se concentra la mayor cantidad de suciedad, bacterias y polvo.

El limpiafondos es la aspiración encargada de recoger la suciedad acumulada por todo el suelo de la piscina. El sumidero de fondo recoge agua de la parte más profunda de la piscina y también se emplea para vaciar el vaso.

2. Circulación mediante la bomba

La bomba, situada en el corazón del sistema, se encarga de hacer circular el agua a través de la unidad de filtración y de devolverla a la piscina. La bomba es el motor de todo el sistema.

Cuando se pone en marcha, el agua pasa por el filtro de arena o vidrio, donde se queda retenida la suciedad. Al motor también se le conoce como bomba de agua, y es la encargada de proporcionar al filtro el caudal necesario para que el agua recircule.

El motor suele llevar acoplado en su propio cuerpo un prefiltro, también llamado cestillo previo, que retiene los residuos más gruesos y duros, como cabellos, piedras e insectos.

3. Filtración de las partículas

El filtro es el componente encargado de atrapar y eliminar partículas y contaminantes del agua. La etapa de filtración es la etapa en la que el agua pasa por nuestra depuradora de piscina para que ésta se encargue de filtrar y retener las partículas de suciedad e impurezas.

En un filtro de arena o vidrio, el agua entra por la parte superior, atraviesa lentamente el lecho de filtración y sale limpia, a falta de recibir el tratamiento químico. La arena de cuarzo, el vidrio, el cartucho, la tierra de diatomeas u otro medio filtrante retienen las partículas suspendidas.

4. Retorno del agua filtrada

Los chorros de retorno son una serie de salidas que devuelven el agua filtrada a la piscina, garantizando una distribución uniforme. Los impulsores o jets de impulsión son los elementos empotrados en el vaso de la piscina que se encargan de retornar el agua limpia tras haber pasado por el filtro.

Cuando el filtro haya hecho su trabajo, el agua debe regresar a la piscina. Para ello, tendrá que circular a través de las boquillas de impulsión, ya sea directamente a la piscina o pasando por una bomba de calor en el caso de las piscinas climatizadas.

Las boquillas de impulsión deben colocarse en la misma dirección que el viento predominante de la zona y frente a los skimmers. Estos componentes se colocan entre 25 y 50 cm de profundidad con una separación entre ellos de al menos 70 cm.

Una mala distribución de los skimmers y las boquillas de impulsión puede crear “zonas muertas” donde el agua no circula correctamente. En esos rincones pueden acumularse residuos y aparecer algas aunque la bomba y el filtro tengan suficiente potencia.

Elementos que forman un sistema de filtración

  • Bomba: hace circular el agua y proporciona al filtro el caudal necesario.
  • Prefiltro de la bomba: retiene los residuos gruesos antes de que lleguen al filtro.
  • Skimmer o rebosadero: aspira el agua de la superficie y recoge residuos flotantes.
  • Sumidero de fondo: recoge agua de la zona profunda y permite vaciar el vaso.
  • Limpiafondos: retira la suciedad acumulada en el fondo.
  • Filtro: retiene partículas y contaminantes según el medio filtrante utilizado.
  • Válvula selectora: permite elegir las funciones de filtración, lavado, enjuague, recirculación, vaciado y cerrado.
  • Tuberías: conectan las aspiraciones, la bomba, el filtro y los retornos.
  • Boquillas de impulsión: devuelven el agua filtrada al vaso.
  • Manómetro: muestra la presión del filtro y ayuda a determinar cuándo es necesario limpiarlo.

Tipos de filtros para piscinas

Un sistema de filtración de piscina de alta calidad ofrece numerosas ventajas, siendo la primera la capacidad de generar agua cristalina gracias a la eliminación de partículas en suspensión. Para maximizar la eficacia en este proceso, es fundamental seleccionar el filtro adecuado para un mantenimiento óptimo de la piscina.

Filtros de arena

Los filtros de arena están basados en un lecho de arena especialmente diseñada para atrapar partículas. En este tipo de filtro, el agua pasa a través de la arena, que captura residuos de hasta 20-40 micras.

El filtro de arena sigue siendo el más habitual en piscinas residenciales. Retiene partículas de tamaño medio y ofrece una solución robusta y estable. Funciona especialmente bien cuando está correctamente dimensionado para el volumen total del vaso y cuando se realizan contralavados en el momento adecuado.

Para piscinas privadas, se ha comprobado la eficacia de llenar los sistemas de filtro de arena principalmente con arena de cuarzo. La arena de cuarzo es el filtro real.

La arena de sílice tradicional funciona bien, pero las nuevas opciones como el vidrio filtrante o la zeolita ofrecen mejor rendimiento. El vidrio filtrante puede durar hasta 10 años frente a los 2-3 años de la arena tradicional y filtra partículas más pequeñas.

La principal ventaja de los filtros de arena es su durabilidad y facilidad de mantenimiento, aunque requieren procesos de retrolavado periódicos para limpiar el medio filtrante.

Filtros de cartucho

Los filtros de cartucho utilizan un cartucho de tela plisada para capturar contaminantes. Son eficientes atrapando las partículas más finas, de 10-15 micras, y se limpian fácilmente con una manguera.

Esta opción no requiere retrolavado en su mantenimiento, lo cual los hace más eficientes en el uso del agua. Su gran ventaja es la facilidad de mantenimiento: se retira el cartucho, se limpia con una manguera y se vuelve a colocar cuando está limpio.

Los cartuchos plisados modernos tienen una superficie filtrante enorme. Un cartucho de tamaño mediano puede tener hasta 5-6 metros cuadrados de superficie filtrante plegada en un espacio reducido.

Los filtros de cartucho son adecuados en piscinas pequeñas o desmontables, aunque los sistemas modulares actuales pueden manejar piscinas de hasta 60-80 metros cúbicos. Requieren

Cómo filtrar el agua de la piscina correctamente

Para filtrar correctamente el agua de una piscina hay que mantener una circulación continua y equilibrada: el agua debe ser aspirada por los skimmers, el sumidero y los equipos de limpieza, pasar por una bomba y un filtro dimensionados de forma compatible, y regresar a la piscina a través de las boquillas de impulsión. La filtración física debe complementarse con el tratamiento químico y la desinfección, porque el filtro retiene partículas, pero no elimina por sí solo todos los microorganismos ni evita el crecimiento de algas.

El procedimiento correcto consiste en calcular el volumen de la piscina, determinar el caudal necesario, elegir un filtro adecuado, hacer funcionar el sistema durante el tiempo de recirculación necesario, controlar el manómetro y limpiar el filtro cuando la presión aumente. También es necesario limpiar los skimmers, el prefiltro de la bomba, las paredes y el fondo, revisar el equilibrio químico del agua y sustituir el medio filtrante cuando pierda eficacia.

Qué función cumple la filtración de la piscina

El sistema de filtración de piscinas es la primera línea de defensa frente al agua sucia, capaz de generar agua cristalina que invite a nadar y genere una experiencia de baño positiva. Así, el sistema de filtración de piscina puede entenderse como los “riñones” de una instalación acuática: se encarga de filtrar el agua continuamente para eliminar residuos, suciedad y microorganismos.

Un proceso vital para mantener la claridad del agua, además de prevenir la proliferación de bacterias y algas que puedan resultar dañinas. A su vez, conseguir agua limpia es esencial para la salud de los bañistas, al reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua e irritaciones de la piel.

El sistema de filtración es indispensable para depurar el agua de cualquier piscina. Todos los sistemas de filtración trabajan para conseguir un agua clara, libre de impurezas y apta para el baño. Para que el agua de una piscina pueda ser filtrada, debe existir movimiento a través del circuito de filtración.

La aspiración, filtración e impulsión son las 3 etapas que harán posible que podamos disfrutar de un agua limpia en nuestra piscina; y es que tener muy poca circulación del agua producirá agua estancada, un riesgo absoluto para el crecimiento de algas y áreas llenas de microbios y bacterias.

Hay que tener en cuenta que la depuración y la limpieza del agua de una piscina dependen en un 80% del sistema de filtración y tan sólo un 20% de los productos químicos que se usen para tratarla. La filtración física atrapa hojas, insectos, arena, pelo y todo lo que pueda caer en la piscina, mientras que la desinfección se ocupa de otros riesgos que la filtración por sí sola no elimina.

Esquema del circuito de filtración piscina

Cómo funciona el circuito de filtración

El sistema de filtración de la piscina funciona en un ciclo continuo para garantizar una calidad óptima del agua. Junto con el sistema de tratamiento de agua y el proceso de desinfección, garantiza una higiene constante en el agua de la piscina y, en última instancia, genera una experiencia de baño segura y agradable.

Una unidad de filtro elimina las impurezas visibles del agua mediante la circulación y el filtrado. Asegura que el agua de la piscina se succione continuamente de la piscina y que el agua limpia y filtrada regrese.

Con la ayuda del filtro o la bomba de circulación, el agua de la piscina se aspira a través del skimmer o el canal de desbordamiento y de ventosas de superficie y fondo. A continuación, se transporta a la unidad de filtro.

Después de la filtración y demás pasos de tratamiento (como la desinfección o la ozonización), el agua purificada se bombea de nuevo a la piscina a través de boquillas de entrada.

1. Aspiración del agua

El primer paso del proceso de filtración es la aspiración. El agua es aspirada a través de los skimmers gracias a la succión que realiza la bomba de filtración.

Los skimmers se sitúan en las paredes verticales a unos 3 cm debajo del borde de la piscina y a una distancia nunca inferior de 40 cm de las esquinas. Un skimmer cubre entre 25 m² y 35 m² de superficie de agua, con un flujo que va entre 6 y 10 m³ por hora.

Los skimmers cuentan con una canasta que recoge ramas, hierbas y hojas, entre otros. En algunos casos cuentan con una compuerta que evita que las impurezas puedan volver a la piscina.

El aspirador de la superficie, formado por el skimmer o el rebosadero dependiendo del sistema de la piscina, se encarga de aspirar el agua de la superficie, que es donde se concentra la mayor cantidad de suciedad, bacterias y polvo.

El limpiafondos es la aspiración encargada de recoger la suciedad acumulada por todo el suelo de la piscina. El sumidero de fondo es el elemento que se encarga de recoger agua de la parte más profunda de la piscina y también se emplea para vaciar el vaso.

2. Bombeo y prefiltro

La bomba, situada en el corazón del sistema, se encarga de hacer circular el agua a través de la unidad de filtración y de devolverla a la piscina. El motor es el elemento que hace recircular el agua.

Al motor también se le conoce como bomba de agua, y es la encargada de proporcionar al filtro el caudal necesario para que el agua recircule en base a lo estipulado por la normativa. El motor suele llevar acoplado en su propio cuerpo un prefiltro (cestillo previo) que retiene los residuos más gruesos y duros (cabellos, piedras, insectos).

La bomba es el motor de todo el sistema. Sin ella, el filtro es básicamente decoración. Por ello, revistar su filtro con frecuencia es importante para eliminar cualquier residuo y garantizar su correcto funcionamiento.

A su vez, los protocolos de mantenimiento también deben incorporar una inspección regular de la bomba para detectar fugas o ruidos inusuales, que pueden ser indicativos de la necesidad de reparaciones o reemplazo de piezas.

3. Filtración del agua

El filtro es el componente encargado de atrapar y eliminar partículas y contaminantes del agua. Cuando se pone en marcha, el agua pasa por el filtro de arena o vidrio, donde se queda retenida la suciedad.

El filtro de arena o vidrio es en realidad un bombo, generalmente circular, que está relleno de arena de sílex o de vidrio especial para filtros. El motor hace que el agua pase por el filtro.

Entra por la parte superior, atraviesa lentamente el lecho de filtración, y sale el agua limpia, a falta de recibir el tratamiento químico. Para piscinas privadas, se ha comprobado la eficacia de llenar los sistemas de filtro de arena principalmente con arena de cuarzo.

4. Retorno del agua filtrada

Los chorros de retorno son una serie de salidas que devuelven el agua filtrada a la piscina, garantizando una distribución uniforme. Los impulsores o jets de impulsión son aquellos elementos empotrados en el vaso de la piscina que se encargan de retornar el agua limpia tras haber pasado por el filtro.

Cuando el filtro haya hecho su trabajo, el agua debe regresar a la piscina. Para ello, tendrá que circular a través de las boquillas de impulsión, ya sea directamente a la piscina o pasando por una bomba de calor en el caso de las piscinas climatizadas.

Las boquillas de impulsión deben colocarse en la misma dirección que el viento predominante de la zona y frente a los skimmers. Estos componentes se colocan entre 25 y 50 cm de profundidad con una separación entre ellos de al menos 70 cm.

Para crear el circuito de filtración, el agua debe circular por tuberías adaptadas al volumen de la piscina. Además, la dimensión de su diámetro también está relacionada con la distancia que hay entre la piscina y la sala técnica en la que está la bomba de filtración.

Otros factores que pueden influir en el tipo de tuberías será la topografía del lugar. Asimismo, se deben evitar el número de curvas tanto como sea posible para que el agua pueda circular mejor.

Cómo calcular el caudal y el tiempo de filtración

Antes de elegir un filtro, es imprescindible calcular el volumen total de agua, determinar el tiempo óptimo de recirculación, comprobar la potencia real de la bomba instalada y valorar la carga orgánica habitual, como hojas, polvo y polen.

El proceso de filtrado que se suele tomar como referencia es el que tiene una duración de 6 horas. El tiempo recomendado por Tugaro para una piscina residencial es de 6 horas, mientras que en temporada alta también se contempla un tiempo óptimo de recirculación entre 6 y 8 horas.

El volumen de agua es la cantidad total de agua depositada en el vaso de la piscina en m³ o litros. Para una piscina rectangular, el cálculo es el siguiente:

Volumen (m³) = Longitud (m) x Anchura (m) x Profundidad media (m)

Para una piscina rectangular de 10 x 5 metros, con una profundidad media de 1,5 metros:

Volumen (m³) = 10 m x 5 m x 1,5 m = 75 m³ (75.000 litros)

La capacidad de bombeo mínima necesaria se obtiene dividiendo el volumen de la piscina entre la duración del filtrado:

Capacidad de bombeo mínima necesaria= Volumen de piscina / duración de filtrado

Una piscina de 75m3 de volumen que deseamos procesar en un tiempo de 6 horas necesita la siguiente capacidad de bombeo:

75 m3/6 h= 12,50 m3/h o 12.500 l/h

En este caso lo ideal será fijarnos en bombas que tengan una capacidad de bombeo o caudal superior a 12,50m3. Cualquier bomba que tenga una capacidad inferior a esta cifra no será eficiente o necesitará de un mayor proceso de filtración.

El caudal indica la cantidad de agua que circula por el circuito hidráulico en un periodo de tiempo (hora). La unidad de medida utilizada en piscinas es de m³/h.

Es importante asegurarse que el dato de caudal facilitado por el fabricante de la bomba esté calculado a 10 m.c.a. (metros de columna de agua en una instalación típica con la bomba no demasiado alejada de la piscina, sin muchos metros de tubería y sin grandes diferencias de altura entre ambas).

Compatibilidad entre bomba y filtro

Además de la capacidad de bombeo de la propia bomba, debemos tener en cuenta que el filtro y la bomba deben ser compatibles en cuanto a rendimiento para que la filtración sea correcta para evitar percances en el futuro.

Para obtener una buena compatibilidad debemos tener en cuenta el caudal de bombeo de la bomba, que debe ser igual o menor al caudal de filtración que admita el filtro, siempre manteniendo valores similares.

Si tenemos una capacidad de bombeo superior al caudal de filtración del filtro, el agua que se bombea por hora no cabrá en el filtro por lo que ambos elementos trabajarán forzados, disminuyendo el rendimiento de filtración y produciendo problemas técnicos a medio/largo.

En el caso que el bombeo sea inferior a la capacidad de filtración del filtro, la filtración se hará correctamente, pero estaremos desaprovechando parte del filtro y por lo tanto, necesitando más tiempo para filtrar cuando podríamos reducir este y mejorar el rendimiento.

El tamaño del diámetro del filtro estará siempre determinado por el tamaño y potencia de la bomba. Recordemos que el caudal de la bomba y el del filtro tendrán que ser siempre equivalentes.

Ejemplo de cálculo de una instalación

Con el ejemplo práctico anterior, vamos a determinar los componentes adecuados que necesita la depuradora de una piscina de 10 x 5 x 1,5 m. El caudal calculado es de 12,50 m³/h.

La velocidad de filtración es el caudal de agua que circula por el filtro por cada m² de su superficie. Para calcularla solo hay que dividir el caudal de la bomba (m³/h) por la superficie del filtro (m²).

El valor recomendado para optimizar la calidad de la filtración en un filtro de arena es de 40 m³/h/m². No se recomiendan velocidades superiores a 50 m³/h/m² ya que el agua pasaría por el filtro con demasiada fuerza, evitando una correcta retención de la suciedad.

Superficie filtro (m²) = π (3,1416) x Radio filtro (m) ^ 2

Para el ejemplo, un filtro de 600 mm de diámetro tiene un radio de 300 mm (0,3m):

Superficie filtro (m²) = π (3,1416) x 0,3² = 0,2827 m²

Velocidad filtración (m³/h/m²) = Caudal bomba (m³/h) / Superficie filtro (m²)

Velocidad filtración (m³/h/m²) = 12,50 (m³/h) / 0,2827 (m²) = 44,22 m³/h/m²

En conclusión, para el ejemplo utilizado de la piscina de 10 x 5 x 1,5 m, la combinación de filtro y bomba seleccionada sería la siguiente:

  • Filtro de arena ICE 600 mm (con arena o vidrio como carga filtrante).
  • Bomba con un caudal de 12,50 m³/h.

Tipos de filtros para piscinas

Un sistema de filtración de piscina de alta calidad ofrece numerosas ventajas, siendo la primera la capacidad de generar agua cristalina gracias a la eliminación de partículas en suspensión. Para maximizar la eficacia en este proceso, es fundamental seleccionar el filtro adecuado para un mantenimiento óptimo de la piscina.

Filtros de arena

Los filtros de arena están basados en un lecho de arena especialmente diseñada para atrapar partículas. En este tipo de filtro, el agua pasa a través de la arena, que captura residuos de hasta 20-40 micras.

Es un sistema conocido por su durabilidad y facilidad de mantenimiento, que requiere de procesos de retrolavado periódicos para limpiar el medio filtrante. El filtro de arena sigue siendo el más habitual en piscinas residenciales.

La arena de cuarzo es el filtro real. El agua fluye en el filtro de arriba abajo y la arena mantiene las partículas flotando en el agua.

Cuanta más suciedad se acumule en la arena del filtro, menor será el rendimiento de limpieza. Para mantener el rendimiento del filtro constantemente alto, debe limpiarse con regularidad, al menos una vez por semana.

En los últimos años, el vidrio filtrante ha ganado terreno. Retiene partículas más finas, reduce la proliferación bacteriana y necesita menos agua en los ciclos de limpieza.

El vidrio filtrante puede durar hasta 10 años (frente a los 2-3 años de la arena tradicional) y filtra partículas más pequeñas. La arena suele necesitar reemplazo cada 3 a 5 años, aunque el material del filtro también debe reemplazarse aproximadamente cada dos o tres años para garantizar la higiene del agua de la piscina a largo plazo.

Filtros de cartucho

Los filtros de cartucho utilizan un cartucho de tela plisada para capturar contaminantes. Son eficientes atrapando las partículas más finas (10-15 micras) y se limpian fácilmente con una manguera.

Esta opción no requiere de retrolavado en su mantenimiento, lo cual los hace más eficientes en el uso del agua. Son adecuados en piscinas pequeñas o desmontables, pero requieren una disciplina de mantenimiento constante.

Los cartuchos plisados modernos tienen una superficie filtrante enorme. Un cartucho de tamaño mediano puede tener hasta 5-6 metros cuadrados de superficie filtrante plegada en un espacio reducido.

Los sistemas modulares actuales pueden manejar piscinas de hasta 60-80 metros cúbicos sin problemas. Sin embargo, con el tiempo, el medio filtrante pierde eficacia para capturar los residuos y los cartuchos suelen necesitar reemplazo cada 1 o 2 años.

Los cartuchos deben retirarse y enjuagarse con una manguera. Una limpieza química cada 2-3 usos es necesaria para mantener el rendimiento, porque el agua a presión elimina la suciedad visible, pero no los aceites corporales, cremas solares y otros contaminantes que se adhieren a las fibras.

Filtros de tierra de diatomeas

Los filtros de tierra de diatomeas (DE) requieren retrolavados y reposiciones de tierra. Pueden atrapar partículas de hasta 5 micras y ofrecen una filtración de 2-5 micras.

Las diatomeas son fósiles microscópicos de algas marinas que forman una superficie filtrante increíblemente fina y porosa. Cuando se cubren las rejillas del filtro con esta tierra de diatomeas, se crea una barrera que atrapa hasta las partículas más pequeñas.

Para piscinas de alta gama, hoteles o instalaciones donde la calidad del agua es prioritaria, los filtros de diatomeas ofrecen una filtración especialmente fina. El mantenimiento es más complejo y requiere más conocimientos técnicos.

Cada vez que se hace un contralavado, se pierden las diatomeas y hay que añadir una nueva dosis. El polvo de tierra de diatomeas debe reponerse después de cada retrolavado.

Filtros regenerativos

Los filtros regenerativos utilizan medios filtrantes especializados, como la perlita, para capturar las partículas. Las partículas quedan atrapadas mediante tubos flexibles recubiertos con este medio filtrante especializado.

Al saturarse, el filtro se somete a un proceso de autorregeneración mediante vibración, que se encarga de limpiar el medio filtrante de forma eficaz. Este proceso destaca por su capacidad de ahorro de energía y agua, además de reducir el uso de productos químicos.

Los filtros regenerativos constituyen una opción avanzada para instalaciones que priorizan la sostenibilidad y la conservación del medio ambiente. También contribuyen a reducir el consumo de agua y energía durante el mantenimiento.

Comparación de los principales filtros

Tipo de filtroRetención indicadaMantenimiento principalUso del agua
Arena20-40 micrasRetrolavado periódicoRequiere agua para la limpieza
Cartucho10-15 micrasLimpieza con manguera y sustituciónNo requiere retrolavado
Tierra de diatomeas2-5 micrasRetrolavado y reposición de tierraMayor complejidad de mantenimiento
RegenerativoMedios filtrantes especializadosAutorregeneración mediante vibraciónAhorro de agua y energía

Qué filtro elegir según la piscina

Elegir el sistema de filtración ideal para una piscina implica tener en cuenta varios factores clave. Entre ellos, el tamaño de la piscina y el uso previsto son factores importantes, ya que las piscinas más grandes o las de uso frecuente requieren sistemas de filtración más grandes, capaces de gestionar mayores volúmenes de agua y partículas.

En segundo lugar, se deben tener en cuenta las preferencias de mantenimiento. Si se prefiere una opción de bajo mantenimiento, los filtros de cartucho podrían ser la mejor opción, ya que solo requieren una limpieza periódica.

Por su parte, los filtros de arena requieren de procesos de retrolavado de forma regular, una consideración a tener en cuenta. Para aquellas instalaciones acuáticas que buscan priorizar la sostenibilidad y conservación del medio ambiente, es posible optar por opciones que dan preferencia al ahorro de agua y energía.

La elección del mejor sistema depende en gran medida de las necesidades y prioridades de cada instalación, desde opciones de bajo mantenimiento hasta la necesidad de adaptar el tamaño del filtro dependiendo del tamaño y uso previsto de la piscina.

Cómo hacer el retrolavado del filtro de arena

Cuando la arena se satura de suciedad, pierde capacidad de filtración. El retrolavado invierte el flujo de agua para expulsar toda esa suciedad acumulada.

Durante el retrolavado, el agua se transporta en la dirección opuesta, es decir, de abajo hacia arriba. La suciedad que sale de la arena durante este proceso se dirige al alcantarillado.

Las válvulas selectoras o válvulas de seis vías determinan las distintas funciones del sistema de filtración, ya sea la filtración habitual, la limpieza del filtro, el vaciado de la piscina u otras operaciones.

Funciones de la válvula selectora

  • Filtración. Circuito normal de filtración a través del filtro (bomba > válvula > filtro > retorno).
  • Lavado. Limpieza de la arena del filtro a contracorriente (bomba > válvula > filtro en sentido inverso > desagüe).
  • Enjuague. Enjuagado de la carga filtrante a realizar con posterioridad a un lavado (bomba > válvula > filtro > desagüe).
  • Recirculación. El agua circula sin pasar por el filtro (bomba > válvula > retorno).
  • Vaciado. Vaciado de la piscina directamente a desagüe sin pasar por el filtro (bomba > válvula > desagüe).
  • Cerrado. Sin circulación (no activar nunca la bomba en esta posición).

Te suena eso de hacer el «contralavado» cada semana? Pues es más importante de lo que crees. Si no lo haces regularmente, tu filtro se convierte en un cuello de botella.

Después del contralavado, siempre debes hacer un «enjuague» de 30-60 segundos antes de volver a la posición de filtrado. Esto elimina los últimos restos de suciedad y evita que vuelvan a la piscina.

Parar antes la bomba para cualquier operación que se realice con las válvulas o los filtros. Efectuar los cambios de posición de la válvula selectora con la bomba desconectada evita golpes de ariete que podrían dañar los equipos.

Con el objetivo de simplificar el mantenimiento, en el mercado también están disponibles válvulas selectoras automáticas con capacidad para activar los lavados del filtro de forma totalmente autónoma, ya sea por programación o por detección de sobrepresión en el filtro.

Cómo saber cuándo limpiar el filtro

La mayoría de los filtros incluyen un manómetro que indica cuándo es necesario limpiarlos. Si la presión supera el rango normal de funcionamiento, es momento de limpiar o retrolavar el filtro.

La presión del manómetro indica cuándo se necesita hacer contralavado. Cuando sube 0.5-0.7 bares respecto a la presión de filtro limpio, es hora de actuar.

Es importante controlar con regularidad el manómetro que indica la presión que hay en el filtro. Una presión alta es síntoma de presencia de suciedad y será necesario realizar un lavado y enjuague.

Esperar a que el manómetro marque una presión muy alta implica que la bomba está trabajando forzada. Un contralavado en el momento adecuado reduce consumo eléctrico y mejora eficiencia.

Mantenimiento completo del sistema de filtración

Optimizar el rendimiento y la durabilidad del sistema de filtración de piscinas requiere de proactividad. Se trata de seguir una rutina de mantenimiento constante para garantizar que el sistema funcione eficientemente, eliminando posibles bacterias y otros contaminantes y manteniendo una calidad óptima del agua en todo momento.

Seguir buenas prácticas de mantenimiento y tener en cuenta las recomendaciones del fabricante es esencial para evitar reparaciones costosas y, además, lograr prolongar la vida útil del equipo.

Limpieza de skimmers y prefiltros

Limpiar con regularidad el cesto del skimmer y el prefiltro de la bomba, incluso en invierno. Un caso habitual en viviendas rodeadas de vegetación es la acumulación constante de residuos en el skimmer.

Incorporar un prefiltro en el skimmer reduce significativamente la carga que llega al filtro principal y prolonga su vida útil. Este tipo de soluciones sencillas evitan limpiezas constantes y mejoran el rendimiento general del sistema.

Limpieza de la piscina

Limpiar la superficie del agua, cepillar las paredes y aspirar el fondo de la piscina con regularidad reduce la carga del filtro al evitar que entren residuos en el sistema.

Por ello, resulta una operación clave para el mantenimiento, capaz de prolongar el tiempo necesario entre una limpieza del filtro y la siguiente.

Revisión de la bomba

La bomba requiere una inspección regular para detectar fugas o ruidos inusuales. También es importante limpiar el prefiltro y comprobar que el caudal real se corresponde con las necesidades del circuito.

Una mala distribución de los skimmers y las boquillas de impulsión puede crear «zonas muertas» donde el agua no circula correctamente. Estas áreas favorecen el estancamiento y pueden causar problemas de algas.

Control de la química del agua

Mantener un equilibrio adecuado del agua (pH, alcalinidad y niveles de cloro) ayuda a mantener el filtro y otros equipos libres de incrustaciones y corrosión, clave para la eficiencia de la filtración.

La filtración química entra en juego cuando hablamos de equilibrio del agua. El pH, la alcalinidad y los niveles de cloro afectan directamente a cómo funciona el sistema de filtración.

Un pH demasiado alto (por encima de 7.6) hace que el cloro sea menos efectivo, y el filtro tendrá que trabajar el doble. Para conservar el agua de la piscina limpia y cristalina no es suficiente con la depuradora, también es necesario llevar a cabo un tratamiento químico para su desinfección.

La desinfección cumple dos objetivos: de higiene (destruye virus, bacterias, etc) y de seguridad (impide el crecimiento de algas) por lo tanto el agua debe ser, según normativa, desinfectada y desinfectante.

Reposición del medio filtrante

Con el tiempo, el medio filtrante (arena, cartuchos o tierra de diatomeas) pierde eficacia para capturar los residuos. Por ello, es preciso prestar atención al reemplazo del medio filtrante según sea necesario.

La arena suele necesitar reemplazo cada 3 a 5 años; los cartuchos, cada 1 o 2 años; y el polvo de tierra de diatomeas, después de cada retrolavado.

Reemplazar el material filtrante según las recomendaciones del fabricante. Arena saturada o vidrio envejecido disminuyen la capacidad de retención y obligan a aumentar horas de funcionamiento.

Preparación para el invierno

En los climas más fríos, entre las operaciones para gestionar el cierre de la piscina en invierno, se incluye la preparación del sistema de filtración para el invierno para evitar daños por congelación.

Para conseguirlo, es preciso drenar el agua de la bomba, el filtro, el calentador y demás equipos, y cubrirlos para protegerlos de la intemperie.

Filtración, desinfección y floculación

La depuración química es el complemento necesario a la depuración física. Justo a la salida del filtro debe situarse la acción de tratamiento químico para cerrar el ciclo de limpieza del agua, ya que la filtración por sí sola no eliminará todos los riesgos, debe ser también desinfectada.

El cloro mata bacterias, sí, pero no elimina las partículas que flotan en suspensión. Para eso se necesita la filtración. La filtración física, la química y la desinfección deben funcionar conjuntamente.

Para un mejor rendimiento, las instalaciones más punteras están optando por la floculación: una técnica que emplea un producto especializado capaz de unir las partículas de suciedad, de modo que se facilita su eliminación por parte del sistema de filtración y los limpiadores robóticos.

Se construye así un enfoque combinado capaz de garantizar una calidad óptima del agua y minimizar el impacto ambiental de la instalación acuática.

Principales sistemas de desinfección

  • Cloro líquido. El cloro líquido o hipoclorito sódico es el sistema de desinfección tradicional más empleado.
  • Electrólisis salina. Es un sistema no agresivo para la piel y sostenible con el medio ambiente. La electrólisis es un proceso cerrado en el que la sal se transforma en cloro y este vuelve a transformarse en sal.
  • Ultravioleta. Mediante este sistema se destruyen y eliminan los microorganismos y agentes patógenos. Aunque aporta gran poder de desinfección, debe complementarse con otro sistema desinfectante.
  • Ozono. Se emplea el poder de oxidación de esta molécula para conseguir una gran desinfección del agua de la piscina.

Hay otros sistemas como la hidrólisis y el bromo. En las piscinas particulares suelen usarse de forma habitual las pastillas de cloro, aunque implican un menor control sobre los niveles adecuados y pueden incrementar la dificultad de un óptimo mantenimiento.

Filtración y ahorro energético

La filtración no es solo “pasar agua por un filtro”. Es un proceso hidráulico donde intervienen presión, caudal, velocidad de circulación y capacidad de retención de partículas.

Cuando uno de estos factores no está equilibrado, el sistema empieza a trabajar forzado. Y eso se traduce en más consumo eléctrico, mayor desgaste de la bomba y menor calidad de agua.

No sobrefiltrar: más horas de filtración no siempre significan mejor agua. Ajustar correctamente los ciclos evita desgaste innecesario.

Las bombas de velocidad variable consumen hasta un 70% menos de energía que las bombas tradicionales y permiten ajustar el caudal según las necesidades.

Durante el día, cuando hay bañistas, puedes aumentar la velocidad. Por la noche, reduces la potencia pero mantienes la circulación.

Las bombas tradicionales trabajan siempre a máxima potencia, como si fueras por la autopista siempre con el pie a fondo. Las de velocidad variable permiten adaptar su potencia a la función realizada en cada momento, por ejemplo reduciendo potencia en filtración, para un menor consumo y nivel sonoro.

Un sistema bien ajustado reduce las horas de funcionamiento de la bomba, la necesidad de tratamientos químicos correctivos y el consumo de agua en contralavados.

Errores frecuentes que deben evitarse

  • Instalar filtros pequeños para grandes volúmenes.
  • No considerar el entorno, como árboles, polvo y uso intensivo.
  • Descuidar prefiltros en zonas con alta carga de residuos.
  • Ignorar el mantenimiento preventivo hasta que aparece un problema visible.
  • Utilizar una bomba con un caudal superior al que admite el filtro.
  • No controlar el manómetro ni actuar cuando aumenta la presión.
  • Cambiar la posición de la válvula selectora con la bomba conectada.
  • Limpiar los cartuchos solo con agua a presión.
  • Descuidar el equilibrio químico del agua.
  • Esperar a que el filtro esté completamente saturado para hacer el retrolavado.

El más común es dimensionar mal el sistema desde el principio. Una bomba pequeña trabajará más horas para conseguir la misma recirculación, gastará más electricidad y se desgastará antes.

La regla básica es que el volumen completo de la piscina debe pasar por el filtro en 6-8 horas como máximo. Si tienes 40 metros cúbicos, necesitas una bomba que mueva al menos 5-7 metros cúbicos por hora.

Pero ojo, esto es caudal real, no caudal teórico. Hay pérdidas de carga por tuberías, codos, válvulas, la altura de aspiración y otras condiciones de la instalación.

Los sistemas de filtración se degradan gradualmente. Lo que funcionaba bien el primer año, el tercero puede ser insuficiente.

Filtración en piscinas y jardines

En cualquier jardín o piscina bien cuidada, el agua debería ser sinónimo de claridad, equilibrio y estabilidad. Un sistema de filtrado bien dimensionado y correctamente mantenido no solo mantiene el agua limpia: protege las bombas, reduce el consumo energético, evita averías y alarga la vida útil de toda la instalación.

En sistemas de riego por goteo o microaspersión, la filtración es todavía más delicada. Una partícula microscópica puede obstruir un gotero y alterar completamente la uniformidad del riego.

En muchas instalaciones mixtas (piscina + jardín), integrar correctamente ambos sistemas evita trasvases de sedimentos y problemas recurrentes.

La filtración piscinas jardín es uno de esos elementos que pasan desapercibidos hasta que fallan. Cuando funciona correctamente, el agua se mantiene estable, la instalación trabaja sin sobreesfuerzos y el mantenimiento resulta mucho más sencillo.

¿Cuántas veces hay que filtrar el agua de la piscina?

El tamaño de la piscina, el volumen de bañistas y la frecuencia de uso determinan en gran medida cuál debería ser la frecuencia de la filtración de piscinas.

En el caso de las piscinas públicas, es preciso tener en cuenta los parámetros de calidad del agua establecidos por organismos gubernamentales, mientras que las piscinas que albergan competiciones deben seguir a su vez el reglamento de la federación World Aquatics (antes FINA).

Finalmente, el tiempo de recirculación también debe ser tenido en cuenta, así como la temperatura del agua, entre otros parámetros. La filtración debe ajustarse a estos criterios y a las necesidades de cada instalación, de modo que el número de filtraciones pueden empezar por uno al día, y alcanzar hasta 3 ó 4 filtraciones diarias.

Preguntas frecuentes

¿Qué es lo mejor para filtrar el agua de una piscina?

La elección del mejor sistema depende en gran medida de las necesidades y prioridades de cada instalación. Los filtros de arena ofrecen durabilidad y un mantenimiento conocido; los de cartucho reducen el consumo de agua porque no necesitan retrolavado; los de diatomeas proporcionan una filtración especialmente fina; y los regenerativos destacan por el ahorro de energía y agua.

A día de hoy, destacan los filtros regenerativos como soluciones altamente avanzadas. Basadas en medios filtrantes especializados para capturar partículas, se distinguen a su vez por incluir sistemas de auto regeneración mediante vibración para la limpieza del medio filtrante.

¿Cómo se filtra el agua de una piscina?

Un componente denominado skimmer se encarga de recoger los residuos flotantes en el agua. La bomba del sistema de filtración se ocupa de hacer pasar el agua sucia o contaminada por el filtro.

El filtro se ocupa de atrapar las partículas de suciedad y eliminarlas del agua. Una vez ha pasado por el filtro y ha sido limpiada por él, el agua es enviada de vuelta a circulación gracias a la bomba y los llamados chorros de retorno.

¿Qué hacer si el agua sigue turbia?

Cuando el agua continúa turbia después de añadir cloro, el problema puede estar en que el cloro mata bacterias, pero no elimina las partículas que flotan en suspensión.

Es necesario revisar el dimensionado y el estado del sistema, comprobar la presión del manómetro, limpiar o retrolavar el filtro, revisar la circulación y controlar el equilibrio químico del agua.

Para un mejor rendimiento, puede emplearse la floculación, una técnica que une las partículas de suciedad y facilita su eliminación por parte del sistema de filtración y los limpiadores robóticos.

¿Qué presión indica que hay que limpiar el filtro?

Cuando la presión sube 0.5-0.7 bares respecto a la presión de filtro limpio, es hora de actuar. Una presión alta es síntoma de presencia de suciedad y será necesario realizar un lavado y enjuague.

¿Cuándo hay que cambiar la arena o el cartucho?

La arena suele necesitar reemplazo cada 3 a 5 años; los cartuchos, cada 1 o 2 años; y el polvo de tierra de diatomeas, después de cada retrolavado.

tags: #como #filtrar #agua #de #la #piscina

Publicaciones populares: