Para quitar el filtro de la lavadora, primero desenchufa el aparato, cierra la entrada de agua, coloca una toalla y un recipiente bajo la tapa de servicio, vacía el agua residual y desenrosca el filtro con cuidado.
El filtro de la bomba de drenaje está situado normalmente detrás de una tapa en la parte inferior del frontal, aunque la ubicación exacta puede variar según el modelo y el tipo de lavadora. Retirar y limpiar esta pieza evita obstrucciones, protege la bomba y ayuda a que el agua se evacue correctamente.
Para qué sirve el filtro de la lavadora
Los filtros de la lavadora son componentes esenciales para garantizar el correcto funcionamiento del electrodoméstico. Su función es retener residuos, proteger la bomba y asegurar el drenaje del agua, evitando averías, malos olores y fallos durante el lavado o el centrifugado.
Los filtros de la lavadora bloquean residuos antes de que lleguen a la bomba de desagüe. Esta barrera evita obstrucciones, protege el sistema interno y asegura el drenaje correcto.
Su papel es fundamental porque cada ciclo genera pelusas, partículas textiles y pequeños objetos. Sin filtrado, estos elementos circularían libremente por el sistema.
Beneficios de mantener limpio el filtro
- Protección de la bomba de desagüe: el filtro actúa como barrera frente a monedas, botones o pelusas, evitando bloqueos que podrían dañar uno de los componentes más importantes y costosos del electrodoméstico.
- Mejora del rendimiento del lavado: al permitir una evacuación correcta del agua, el filtro asegura que el ciclo se complete con normalidad y que la ropa salga limpia, sin residuos ni exceso de humedad.
- Prevención de malos olores: al retener la suciedad y evitar su acumulación en el circuito interno, el filtro reduce la proliferación de bacterias responsables del mal olor.
- Reducción del riesgo de averías: un filtro limpio evita sobrecargas en el sistema de drenaje y contribuye a un funcionamiento más eficiente y seguro.
Dónde está el filtro de la lavadora
El filtro principal se encuentra normalmente en la parte inferior frontal, detrás de una pequeña tapa. Esta ubicación permite acceder fácilmente para realizar el mantenimiento sin desmontar el aparato.
En muchas lavadoras, la tapa se encuentra en la parte inferior derecha del electrodoméstico. Si tienes una lavadora integrable, primero tendrás que quitar el zócalo.
Las lavadoras de carga frontal suelen alojar el filtro en la parte delantera inferior, ya sea en el rincón derecho o en el izquierdo. Protegida habitualmente por una pequeña compuerta circular o cuadrada, esta zona está pensada para un acceso rápido y cómodo.
En ciertos diseños más minimalistas, el acceso queda oculto tras el zócalo o embellecedor de plástico que recorre toda la base del aparato. Si al observar el frontal no detectamos ninguna tapa evidente, es muy probable que debamos retirar primero el embellecedor de la propia cocina para trabajar.
En esos casos donde el diseño parece esconder el acceso, es mejor recurrir al manual del fabricante para no forzar ninguna pieza del chasis.
Filtros adicionales
Algunos modelos también incluyen un filtro en la entrada de agua, situado en la conexión de la manguera. Su función es distinta, pero complementaria.
| Tipo de filtro | Ubicación | Función principal | Mantenimiento |
|---|---|---|---|
| Filtro de desagüe | Parte frontal inferior | Bloquea residuos sólidos | Alto |
| Filtro de entrada | Conexión de la manguera | Retiene impurezas del agua | Medio |
El filtro de desagüe es el más importante porque protege directamente la bomba.
Lavadoras de carga superior
Las lavadoras de carga superior presentan una estructura interna distinta. Dependiendo de la antigüedad de la unidad y de su tecnología, podemos encontrar el sistema de filtrado en diversas ubicaciones.
- Dentro del tambor: algunos modelos incluyen un filtro de pelusas extraíble situado en una de las paredes laterales del bombo o bajo el agitador central.
- En la zona posterior: en diseños específicos, el acceso se sitúa en la parte trasera del electrodoméstico, cerca de donde se conecta la manguera de desagüe.
- Sistemas de autolimpieza: existen unidades modernas que carecen de un filtro de acceso manual, ya que están diseñadas para enviar los residuos directamente al desagüe general.
Qué necesitas para quitar el filtro
Antes de entrar de lleno en los pasos prácticos, conviene reunir algunos objetos cotidianos que transformarán lo que podría parecer un inconveniente doméstico en una rutina de apenas unos minutos.
- Un recipiente de perfil bajo, un molde de horno, un plato hondo o cualquier contenedor de plástico plano que encaje bajo la abertura del filtro.
- Una toalla o trapo viejo para recoger el agua y proteger el suelo.
- Un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes.
- Guantes de protección, si quieres evitar mancharte.
- Alicates de punta larga, solo si el filtro está muy duro y el manual del aparato permite utilizarlos.
Un cepillo de dientes que ya no se utilice resulta la herramienta perfecta para alcanzar las ranuras más estrechas y eliminar restos de cal o de detergente endurecido.
Medidas de seguridad antes de quitar el filtro
La combinación de agua y electricidad exige actuar con cautela para evitar cualquier tipo de riesgo eléctrico.
Antes de limpiar, apaga la lavadora y desconéctala de la red eléctrica. Cierra también la llave de paso del agua para evitar que entre más agua en el aparato.
Cuando se lava a altas temperaturas, el agua se calienta mucho. Deja que el agua se enfríe antes de entrar en contacto con ella.
Despeja el área alrededor de la tapa del filtro, que normalmente se sitúa en la parte inferior derecha del frontal. Al abrir la pequeña compuerta exterior, descubrirás el tapón del filtro principal y, en ciertos modelos, un tubo de desagüe auxiliar diseñado para facilitar el vaciado previo.
Cómo quitar el filtro de la lavadora
1. Desconecta la lavadora
Desenchufa la lavadora de la corriente eléctrica y asegúrate de que no tiene corriente. Cierra la entrada de agua.
2. Abre la tapa de servicio
Abre y quita la tapa de servicio situada en la parte inferior frontal. En una lavadora integrable, retira antes el zócalo si impide acceder a la compuerta.
3. Coloca una toalla y un recipiente
Coloca una toalla bajo el filtro para evitar que se derrame agua por el suelo. Pon un recipiente bajo la abertura de la bomba de drenaje para recoger el agua residual acumulada.
4. Vacía el agua residual
Una vez que has abierto la tapa, vacía en un pequeño recipiente el agua que queda a través de la manguera de drenaje y vuelve a colocarla en su posición antes de continuar.
Si el modelo cuenta con un pequeño tubo de goma junto al tapón, extrae el tubo, quita su pequeño cierre y deja que el agua caiga de forma pausada en el recipiente que has preparado.
Tira del extremo de la manguera de desagüe sobre el recipiente, retira el tapón de la manguera de desagüe y deja que el agua fluya hacia la bandeja o el recipiente. Es posible que tengas que drenar el agua varias veces.
Si el aparato no dispone de este tubo, gira el tapón principal muy despacio, apenas unos milímetros. De esta forma, el agua comenzará a salir en un hilo controlado que podrás recoger con la bandeja sin desbordamientos.
Si el recipiente se llena antes de que el agua deje de salir, basta con cerrar el tapón momentáneamente, vaciar la bandeja y repetir la operación hasta que el circuito quede totalmente vacío.
Una vez que hayas drenado toda el agua, asegúrate de haber puesto de nuevo el tapón y la manguera de drenaje.
5. Desenrosca el filtro
Desenrosca con cuidado la tapa de la bomba, porque puede salir agua residual. Gira el filtro en sentido contrario a las agujas del reloj hasta que se libere de su anclaje.
En algunos modelos, gira el filtro 180 grados en sentido antihorario para abrirlo, sin retirarlo, y deja que el agua se escurra. Después, gira el filtro en sentido antihorario para retirarlo.
Si notas que está algo duro, aplica una presión firme pero constante y evita los tirones bruscos que podrían dañar las pestañas de plástico.
Los filtros están firmemente asegurados y apretados para brindar una protección eficaz contra fugas.
6. Retira los objetos y residuos
Retira los restos que puedas encontrar. El filtro suele retener monedas, botones, pelusas, cabellos o pequeños objetos olvidados en los bolsillos.
También pueden quedar atrapados objetos como aros de sujetador, clips y otros cuerpos extraños. Si el filtro está atascado, puede ser necesario usar un poco de fuerza, pero ten cuidado de no dañar el aparato.
Si utilizas una herramienta, por ejemplo unos alicates, hazlo con cuidado y no ejerzas demasiada fuerza para no dañar los elementos plásticos.
7. Limpia el filtro
Limpia el filtro debajo del grifo con agua tibia. Utiliza un cepillo de cerdas suaves para eliminar la suciedad adherida, las pelusas y los restos de detergente o cal.
Debes prestar atención a cada rendija de la malla para eliminar la película viscosa que suele formarse con el uso continuado.
Si el filtro está muy sucio, puedes limpiar el tapón y el filtro debajo del grifo con un poco de detergente hasta que quede totalmente limpio.
Una vez que hayas limpiado el filtro, enjuágalo nuevamente con agua caliente para asegurarte de que esté completamente limpio y libre de residuos o desechos.
8. Limpia el alojamiento y revisa la hélice
Un error común es limpiar únicamente la pieza extraíble y pasar por alto el hueco donde va insertada. Retira la pelusa y los objetos de la cavidad del filtro.
Limpia el interior, la rosca del tapón de la bomba y la cubierta. El impulsor de la bomba de drenaje debe poder girar.
Verifica cuidadosamente si la hélice se mueve libremente. Usa una cuchara o un palito para probarlo.
Si la hélice no gira, puede que algo se haya quedado atascado en ella.
9. Comprueba el estado del filtro
Antes de volver a colocar el filtro de la lavadora en su lugar, verifica que no haya daños visibles en él.
Si encuentras alguna grieta o rotura, es recomendable reemplazarlo para evitar problemas a futuro que pueden terminar causando daños irreparables a tu lavadora.
10. Vuelve a colocar el filtro
Inserta el filtro nuevamente en las guías especiales girándolo en el sentido de las agujas del reloj.
Vuelve a enroscar el filtro y asegúrate de que queda bien ajustado. El filtro debe quedar apretado correctamente para evitar fugas.
Enrosca la tapa del filtro firmemente en la posición vertical hasta cerrarlo. Vuelve a colocar la tapa de la bomba y enróscala firmemente.
Coloca la tapa de servicio de nuevo, encájala y ciérrala.
11. Haz una prueba
Limpia cualquier agua o residuo que pueda haber caído en el suelo durante el proceso de limpieza o en la parte externa del filtro.
A continuación, puedes abrir el suministro de agua y conectar la alimentación de nuevo.
Finalmente, realiza un ciclo de lavado de prueba sin agregar ropa, solo para comprobar que la lavadora funciona correctamente y que el filtro está completamente limpio.
Qué ocurre si el filtro está sucio o bloqueado
Un filtro obstruido impide la evacuación del agua y reduce el rendimiento del lavado. Esto afecta al centrifugado y puede provocar fallos más graves si no se soluciona a tiempo.
Uno de los primeros síntomas es el agua acumulada en el tambor al final del ciclo. Esta señal indica un problema de drenaje.
Cuando un programa de lavado finaliza y la ropa está excesivamente empapada o todavía queda un pequeño charco en el fondo, el sistema de drenaje está enviando un mensaje directo.
También es frecuente notar mal olor persistente, causado por residuos retenidos durante demasiado tiempo. Los restos orgánicos, las pelusas de los tejidos y los residuos de jabón pueden acumularse en el compartimento del filtro.
Si durante la fase de expulsión de agua o en el centrifugado se perciben ruidos metálicos, pequeños golpes secos o un zumbido más intenso de lo habitual, es posible que algún objeto sólido se haya quedado atrapado.
En otros casos, la lavadora no centrifuga correctamente o tarda más en completar el programa. Si el sistema detecta que el agua tarda demasiado tiempo en salir, el programador puede añadir minutos extra para intentar completar el vaciado o detener el funcionamiento mostrando un código de aviso.
Si los filtros de la lavadora se obstruyen, la bomba de drenaje y el motor se someterán a un esfuerzo mayor. Esto hará que tu lavadora necesite más energía para completar un ciclo.
Los filtros obstruidos también pueden provocar fugas o la aparición de moho alrededor de la puerta, la tapa o el tambor.
Con qué frecuencia hay que quitar y limpiar el filtro
La recomendación general es limpiar el filtro cada uno o dos meses. Otras recomendaciones sitúan la frecuencia en cada dos o tres meses o, como mínimo, cada tres meses.
Si el uso es intensivo o sueles lavar prendas muy sucias, conviene revisarlo con mayor frecuencia.
En cualquier caso, el mantenimiento regular mejora el rendimiento, reduce el consumo energético y prolonga la vida útil del electrodoméstico.
Limpiar regularmente el filtro de la lavadora cada 2 - 6 meses tiene varios beneficios a largo plazo, como una mayor eficiencia energética, una vida útil más larga, menos averías y una menor propagación de moho y bacterias.
Cómo evitar que el filtro vuelva a obstruirse
- Revisa los bolsillos antes del lavado: retirar objetos pequeños evita obstrucciones y protege el sistema interno.
- Comprueba periódicamente el filtro: detectar residuos antes de que causen bloqueos evita problemas en el drenaje.
- Utiliza la cantidad adecuada de detergente: esto previene la acumulación de residuos sólidos.
- Limpia también el tambor, la goma y el cajetín: el mantenimiento global mejora el rendimiento y prolonga la vida útil.
- Revisa el filtro de entrada: este filtro puede retener cal y sedimentos del agua.
Revisar la ropa antes del lavado reduce significativamente el riesgo de que monedas, botones, pelusas, cabellos u otros objetos lleguen al filtro.
Qué otros elementos conviene limpiar
Además de limpiar el sistema de filtrado, también es importante limpiar regularmente otras partes de la lavadora.
Para limpiar el cajetín, extráelo y límpialo con jabón lavaplatos o con vinagre para eliminar por completo cualquier suciedad.
El interior de la máquina puede limpiarse pulverizando agua y vinagre en el tambor y limpiándolo con un paño de microfibra.
Añade bicarbonato sódico al tambor vacío e inicia un lavado caliente a 90 grados para eliminar la suciedad y los restos del tambor y la junta.
El vinagre puede utilizarse para limpiar tanto el exterior como el interior de la lavadora. Si se añade a un lavado, también puede utilizarse para evitar la acumulación de cal.
También conviene cuidar la goma de la puerta, limpiar el cajón del detergente, revisar el filtro de suministro de agua, mantener limpio el tambor y las superficies exteriores y descalcificar la lavadora cuando sea necesario.
Cuándo no conviene forzar el filtro
Si el filtro no sale, no ejerzas una fuerza excesiva, porque podrías romper la rosca, las pestañas de plástico o la carcasa de la bomba.
Si entran cuerpos extraños en el filtro, como aros de sujetador, el filtro podría atascarse. Intenta utilizar una herramienta para aflojarlo, pero no ejerzas demasiada fuerza para no dañar los elementos plásticos.
Si después de retirar y limpiar el filtro la lavadora continúa sin evacuar el agua, la hélice no gira o se producen fugas, puede existir una obstrucción en la bomba o en otro tramo del sistema de desagüe.
Si los consejos anteriores no resuelven el problema, es recomendable consultar el manual de instrucciones o solicitar la revisión de un servicio técnico.

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