Las concentraciones de fármacos detectadas en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) muestran que muchos principios activos y sus metabolitos atraviesan los tratamientos convencionales y llegan parcialmente al medio ambiente. Las depuradoras fueron diseñadas fundamentalmente para reducir la materia orgánica biodegradable, los nutrientes y los sólidos en suspensión, pero no para eliminar de forma completa compuestos orgánicos sintéticos como los productos farmacéuticos.
Tras su consumo, los fármacos son parcialmente metabolizados y los principios activos inalterados, junto con sus metabolitos, se incorporan al agua residual. Algunos metabolitos pueden revertir dentro de la propia planta hacia la forma original del fármaco e incrementar su concentración en el efluente tratado, como sucede con la carbamazepina. Por eso, la presencia de medicamentos puede detectarse en aguas residuales, ríos, acuíferos, aguas costeras, aguas superficiales y subterráneas e incluso, en concentraciones muy bajas, en agua del grifo.
Cómo llegan los medicamentos a las depuradoras
Una problemática existente en la actualidad es la utilización de miles de productos químicos sintéticos, incorporados en bienes de consumo, que terminan su ciclo vital en el medio ambiente inalterados. Ello puede presentar, según el caso, ciertos riesgos ambientales. Una problemática concreta concierne a los productos farmacéuticos, cuyo consumo y diversidad va incrementándose año a año.
Los fármacos son consumidos y parcialmente metabolizados. Al final, los fármacos inalterados y sus metabolitos se incorporan en el agua residual que es tratada en plantas de tratamiento. Las principales vías de entrada son:
- Vertidos de aguas residuales urbanas
- Actividad hospitalaria y farmacéutica
- Uso agrícola de lodos y fertilizantes
- Eliminación inadecuada de medicamentos
- Sistemas de depuración insuficientes
Se ha detectado la presencia de fármacos en ríos, en aguas superficiales y subterráneas, en aguas costeras y, a riesgo de parecer alarmistas, incluso en el agua del grifo. Y es que, hasta en el mejor de los casos, aquel en el que el fármaco es excretado (y no vertido directamente por el desagüe), existe una incapacidad manifiesta de eliminarlo por completo.
De hecho, es habitual que muchos de estos restos se acumulen en los lodos de las depuradoras, lodos que se emplean con frecuencia para el abono de las tierras de cultivo, pasando así el fármaco también a los suelos.
Por qué las EDAR no eliminan todos los fármacos
Estas plantas están diseñadas para reducir la mayor parte de la materia orgánica biodegradable, pero no para eliminar compuestos orgánicos sintéticos como es el caso de los productos farmacéuticos. Aunque algunos principios activos se reducen parcialmente, otros atraviesan los procesos biológicos sin degradarse por completo.
Las EDAR actuales no están preparadas para eliminar de forma completa todos los fármacos presentes en el agua residual. Las depuradoras hacen una gran labor para eliminar los fármacos del agua residual, aunque no los eliminen del todo.
Por ejemplo, hay fármacos que se eliminan totalmente, el paracetamol desaparece, y hay otros que no: igual que entran, salen; además, no todas las depuradoras eliminan igual, no existen tratamientos estándar, e incluso dependiendo de la época del año pueden eliminar más o menos, porque al final son las bacterias las que hacen el grueso del trabajo de depuración.
La eficacia depende del compuesto, de sus propiedades fisicoquímicas, del tratamiento utilizado y de las condiciones de funcionamiento de cada planta. Determinados fármacos pueden persistir en el agua, mientras que otros pueden transformarse, acumularse en los lodos o convertirse en productos de degradación.
Fármacos detectados y concentraciones observadas
Los fármacos que más se encuentran tanto en aguas de superficie como en las residuales son antiinflamatorios, reguladores de lípidos, betabloqueantes, antibióticos (como ls fluoroquinolonas y macrolidos, sulfametoxazol y trimetoprim), el diurético furosemida y antihipertensivos.
También fármacos como la glibenclamida (para el tratamiento de la diabetes), y la metronidazola. Entre los fármacos que puede detectar hay muchos de uso común. Entre ellos, analgésicos y antiinflamatorios como el ibuprofeno o la codeína; fármacos de psiquiatría como el diazepam o la fluoxetina; antihistamínicos como la loratadina; antibióticos como el cloranfenicol o la ciprofloxacina; betabloqueantes como el pindolol o el propanolol.
| Grupo o fármaco | Presencia o relevancia observada |
|---|---|
| Antiinflamatorios | Se encuentran entre los compuestos más habituales en aguas residuales y superficiales. |
| Betabloqueantes | Presentan presencia habitual en efluentes urbanos y baja tasa de eliminación en sistemas convencionales de depuración. |
| Antibióticos | Incluyen fluoroquinolonas, macrólidos, sulfametoxazol, trimetoprim, cloranfenicol y ciprofloxacina. |
| Carbamazepina | Determinados metabolitos pueden revertir hacia el fármaco original e incrementar su concentración en la salida del efluente. |
| Metformina y guanilurea | La metformina y su subproducto de degradación, la guanilurea, mostraron una presencia muy predominante en las muestras de 2025. |
| Propanolol | Detectado en menor concentración en las muestras de 2025. |
| Clindamicina | Antibiótico detectado en menor concentración en las muestras de 2025. |
| Climbazol | Antifúngico detectado en menor concentración en las muestras de 2025. |
| Fluoxetina | Detectada también en agua residual en las muestras de 2025. |
En el grupo de fármacos, las muestras tomadas en las EDAR y en el medio receptor muestran la presencia muy predominante del antidiabético Metformina y su subproducto de degradación la Guanilurea. Se han detectado también, aunque en menor concentración, el Propanolol, el antibiótico Clindamicina y el antifúngico Climbazol, y, en agua residual, también el antidepresivo Fluoxetina.
En el grupo de los pesticidas el único detectado ha sido el insecticida Fipronil y en el grupo de los agentes de protección solar, el Octisalato. Los productos industriales derivados del caucho PPD y PPD-quinona no se detectaron en ninguna muestra.
Las concentraciones detectadas en el río aguas debajo de la depuradora son menores que en la salida de las EDAR. Esta diferencia indica una reducción de la concentración entre el efluente tratado y el medio receptor, aunque no implica necesariamente la eliminación completa de los compuestos.
Resultados de estudios en depuradoras
El estudio preliminar se ha presentado en la III Jornada sobre el Ciclo Integral del Agua y el Medio Ambiente de la Universidad Católica de Murcia. En esta edición, la temática central han sido los 'Problemas y soluciones medioambientales en el ciclo del agua'.
En ese marco, José Javier Padilla, profesor del Grado de Ingeniería Civil e investigador del Grupo de Ingeniería del Agua, Marítima y Medioambiental de la UCAM, ha presentado el 'Estudio preliminar de fármacos en EDARs (Estación Depuradora de Aguas Residuales) de la Región de Murcia'.
Este estudio se ha realizado en doce depuradoras de la provincia murciana, analizando la presencia de cuatro tipos de fármacos (carbamazepina, ketoprofeno, naproxeno y dioflenaco) tanto en el agua que entra en la depuradora como en el agua que sale una vez tratada. Nueve de las doce depuradoras tenían presencia de fármacos en el agua depurada.
El profesor Padilla comentó en su ponencia que "los fármacos no se eliminan totalmente aunque es cierto que con los datos que tenemos ahora mismo parece que no son cantidades preocupantes para el ser humano". Además remarcó que "estamos ante un estudio preliminar. Hay que realizar nuevas líneas de investigación y seguir trabajando para obtener datos definitivos y proponer soluciones concretas".
Detección simultánea de hasta 75 fármacos
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) y del Instituto Catalán de Investigación del Agua (ICRA) ha desarrollado una metodología para detectar y cuantificar simultáneamente la presencia en el agua de hasta 75 fármacos.
El sistema, que se ha desarrollado en los laboratorios del hasta hace poco Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona (actualmente, Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua), es un avance importante para el control de la contaminación en las aguas residuales y de superficie, como ríos o lagos.
La presencia de fármacos en las aguas residuales es uno de los retos pendientes en el control medioambiental. Forman parte de los denominados contaminantes emergentes y se encuentran muy extendidos en ríos y lagos, ya que se dispersan a través de las aguas residuales.
Hasta ahora no había legislación para su control. La nueva directiva Marco europea del agua establece el control progresivo de estos contaminantes. Pero para ello se necesitan herramientas y metodologías de análisis que permitan su detección de forma rápida y fiable.
En este contexto se enmarca el nuevo método, basado en la combinación de una fase de extracción en fase sólida, la cromatografía líquida y la espectrometría de masas, todas ellas tecnologías habituales en los laboratorios especializados.
Las principales ventajas de la metodología es la alta sensibilidad, que permite detectar fármacos a concentraciones muy bajas (puede llegar a detectar hasta 0,1 nanogramos de fármaco por litro de agua en los casos más extremos), la selectividad y la fiabilidad de los resultados analíticos.
Pero sobretodo, el hecho de poder detectar hasta 75 fármacos en un solo paso, lo que acelera considerablemente todo el proceso. Los resultados obtenidos con este tipo de análisis deben interpretarse teniendo en cuenta que una mayor cantidad de detecciones puede reflejar una mejora de la capacidad analítica y no necesariamente un aumento real de la contaminación.
Estos resultados, no obstante, no quieren decir que las aguas estén más contaminadas que hace un año, advierten los investigadores, "sino que ahora disponemos de una herramienta que nos permite detectar más fármacos y mejor en un sólo análisis".

Cómo se analizan los residuos farmacéuticos
El proceso incluye:
- Toma de muestras representativas
- Preparación y extracción mediante técnicas avanzadas
- Análisis instrumental (habitualmente LC‑MS/MS)
- Identificación y cuantificación de compuestos
- Interpretación de resultados según límites y guías técnicas
Disponemos de análisis "non target" o "no dirigido" que emplean una estrategia de "barrido" químico que, en lugar de buscar solo los fármacos que ya conocemos, examina de forma amplia todas las sustancias presentes en una muestra de agua.
Gracias a equipos muy sensibles y software especializado, detectamos decenas o cientos de compuestos-incluidos nuevos medicamentos, sus subproductos y metabolitos-sin partir de una lista previa. Esta tecnología es especialmente útil para identificar nuevos contaminantes emergentes y estudiar la transformación de los fármacos en el medio ambiente.
Las matrices ambientales que pueden analizarse incluyen:
- Aguas superficiales
- Aguas subterráneas
- Aguas residuales urbanas e industriales
- Aguas potables
- Suelos y sedimentos
- Lodos de depuradora
Qué riesgos plantean las concentraciones detectadas
Todo ello da lugar a que se detecte la presencia de una diversidad de fármacos en el medio ambiente, alguno de los cuales se ha demostrado que pueden ser nocivos para la vida silvestre. La detección de medicamentos en aguas residuales y su llegada parcial a ríos, acuíferos y ecosistemas plantea un desafío técnico y regulatorio que afecta tanto a la biodiversidad como a la salud pública.
Los fármacos y contaminantes emergentes pueden llegar a ríos, acuíferos, aguas residuales y ecosistemas, generando riesgos para la salud humana y el medio ambiente. Su detección permite evaluar la exposición, prevenir impactos y cumplir con los requisitos regulatorios.
Pueden provocar:
- Resistencia antimicrobiana
- Alteraciones endocrinas
- Impacto en fauna acuática
- Bioacumulación en ecosistemas
- Riesgos sanitarios en exposiciones prolongadas
La contaminación por fármacos es algo que está sobradamente demostrado y es un problema sanitario, por la resistencia que adquieren las bacterias a los antibióticos en las plantas depuradoras.
La preocupación se extiende también en la potabilización del agua para consumo humano, donde cada vez más se detecta la presencia de un cóctel de fármacos a baja concentración (nanogramos por litro), cuyo efecto a la larga se desconoce.
Los antibióticos, utilizados en medicina humana y veterinaria, cuyo uso extensivo plantea desafíos en la monitorización ambiental y el control de resistencias microbianas. Los antiinflamatorios, ampliamente consumidos, presentan alta persistencia en entornos acuáticos y posible impacto ecotoxicológico.
Los antidepresivos, detectados en medios hídricos, son capaces de alterar el comportamiento y la fisiología de organismos acuáticos. Las hormonas naturales y sintéticas son particularmente relevantes por su capacidad de alterar procesos endocrinos en fauna acuática incluso a bajas concentraciones.
Los compuestos con potencial disruptor endocrino tienen una vigilancia prioritaria por su efecto sobre el equilibrio hormonal en organismos vivos. La detección y cuantificación de otras sustancias bioactivas de uso extendido resulta clave para evaluar la presión química sobre los ecosistemas y la eficacia de las estrategias de mitigación.
Prevención en origen y enfoque One Health
Más allá del tratamiento en depuradoras, el análisis del problema exige una visión de ciclo completo. Desde la perspectiva One Health, que integra salud humana, animal y ambiental, la contaminación farmacéutica debe abordarse desde el diseño del medicamento hasta su eliminación final.
El contexto actual exige un trabajo conjunto para optimizar los sistemas de depuración y adaptarse a una legislación ambiental cada vez más exigente, garantizando así la protección del medio ambiente y la salud pública.
El grupo Basque Sustainable Pharmacy & Biotherapy propone medidas como la formación específica en sostenibilidad para profesionales sanitarios, el desarrollo de medicamentos más biodegradables y un mayor peso del impacto ambiental en la evaluación de nuevos fármacos.
También plantean impulsar la ecoprescripción, incorporando alternativas terapéuticas cuando sea posible y fomentando un uso más racional de los medicamentos.
A la hora de eliminar medicamentos hay que hacer uso de los puntos de recogida que hay en las farmacias y no utilizar los inodoros como basureros. La recomendación principal es la prevención en origen. Es más fácil evitar verter el contaminante que tratarlo.
Tratamientos avanzados para reducir los fármacos
Esto obliga al sector a plantear la incorporación de tratamientos avanzados como ozonización, carbón activo o tecnologías de oxidación avanzada para reducir la carga de fármacos en los efluentes tratados.
La Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas obliga a los Estados miembros a adaptar las depuradoras mediante la incorporación de nuevos mecanismos de control de microcontaminantes para reducir drásticamente los vertidos al medioambiente.
Ya no se trata solo de mejorar el tratamiento existente, sino de incorporar un tratamiento extra, el cuaternario, que plantea desafíos como por ejemplo la falta de espacio físico.
En plantas grandes, como la de Vitoria, quizás no exista este problema, pero en las más pequeñas puede ser complicado plantear un sistema de filtros de carbón activo u ozono, porque esto tiene un coste elevado y unos costes energéticos también muy altos.
En un intento de encontrar soluciones plausibles para las más pequeñas, AMVISA ha iniciado varios experimentos al respecto, uno de ellos es un proyecto de investigación a través de humedales artificiales, un tipo de tratamiento con plantas, sostenible (pues no se emplean reactivos químicos), para averiguar si es capaz de eliminar la carga de fármacos.
Hasta ahora, las conclusiones son alentadoras: los fármacos detectados, que entraban en el sistema a través de las aguas residuales, se han eliminado en un 90 %. “Estaríamos cumpliendo la Directiva”, señala Egaña, quien adelanta que desde AMVISA van a potenciar esta experiencia con más muestreos y por más tiempo para sistematizarla.
“Este tipo de tratamiento serían más costo-efectivo que el carbono activo y el ozono, para depuradoras pequeñas sería no solo más sostenible, sino más rentable, y podría ampliarse a otras zonas del mundo donde asumir un tratamiento cuaternario desde el punto de vista económico puede ser complicado”, explica.
Planta de tratamiento de aguas residuales
Los 12 compuestos indicadores de la TARU
La TARU señala 12 nuevos compuestos que deben eliminarse hasta en un 80 % a través de tratamientos cuaternarios efectivos, como sistemas avanzados mediante filtros de carbón activo u ozono.
| Categoría | Compuestos |
|---|---|
| Categoría 1, sustancias que pueden tratarse con mucha facilidad | Amisulprid, Carbamazepina, Citalopram, Claritromicina, Diclofenaco, Hidroclorotiazida, Metoprolol, Venlafaxina |
| Categoría 2, sustancias que pueden eliminarse con facilidad | Benzotriazol, Candesartán, Irbesartán, Mezcla de 4-metilbenzotriazol |
Estos 12 compuestos actúan a modo de indicadores, es decir, se entiende que si la planta de tratamiento ha podido eliminar estos, puede hacer lo propio con muchos otros. De esos 12, las gestoras de agua pueden seleccionar un total de seis.
Regulación europea y responsabilidad del productor
Esta es la razón por la que la EMEA (Agencia Europea de medicamentos), obliga a realizar evaluaciones del riesgo ambiental a los nuevos fármacos que se quieran comercializar.
El marco normativo europeo está comenzando a responder al desafío de los fármacos en depuradoras. La revisión de la Directiva europea sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas introduce por primera vez la presencia de determinados medicamentos como indicador de calidad, marcando un punto de inflexión en la regulación.
Además, la integración del principio de responsabilidad ampliada del productor (RAP) implica que los sectores farmacéutico y cosmético deberán contribuir económicamente a los costes de eliminación de estas sustancias en las plantas depuradoras.
La Directiva sigue el principio de la UE para su política ambiental de “quien contamina, paga”. Así pues, estipula que el 80 % de los costes derivados de la adaptación de las EDAR ha de recaer sobre la industria farmacológica y cosmética.
Esto ha provocado que, por ejemplo, la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) haya manifestado su completa disconformidad porque, señala, la TARU “impone cargas desproporcionadas sobre los fabricantes de medicamentos genéricos”.
Paralelamente, la normativa europea sobre aguas de consumo incorpora la obligación de seguimiento y medición de determinados compuestos farmacológicos, ampliando el control a lo largo de toda la cadena del agua.
Europa avanza hacia un modelo en el que la industria farmacéutica también asume parte del coste ambiental asociado a estos contaminantes emergentes.
Control de contaminantes emergentes
La contaminación farmacéutica en el agua forma parte de un fenómeno más amplio vinculado a los contaminantes emergentes. Son sustancias químicas presentes en el medio ambiente que no están reguladas de forma completa, pero que pueden suponer un riesgo sanitario o ecológico.
Incluyen fármacos, microplásticos, PFAS, productos de higiene personal y otros compuestos de uso cotidiano. El sector del agua se enfrenta así a un doble reto: adaptar infraestructuras existentes para cumplir nuevas exigencias regulatorias e integrar soluciones tecnológicas avanzadas sin comprometer la sostenibilidad económica del sistema.
El avance regulatorio europeo sugiere que la monitorización y eliminación de medicamentos en aguas residuales será una prioridad creciente en la próxima década, reforzando la necesidad de innovación, control analítico y coordinación entre administraciones, industria y ciudadanía.
Además de la TARU, la UE trabaja sobre una nueva Directiva que modificará la Directiva Marco sobre el Agua (DMA), en vigor desde 2000, la Directiva sobre las Aguas Subterráneas y la Directiva sobre Normas de Calidad Ambiental, con el fin de acabar con la contaminación nociva de aquí a 2050.
Revisando y actualizando las listas de contaminantes que afectan a las aguas superficiales y subterráneas, así como las normas de calidad ambiental al respecto, pretende marcar un antes y un después en la protección de la calidad de los recursos hídricos.
Por primera vez, aparecerá una lista de fármacos y ya no en agua residual, sino en aguas superficiales, subterráneas…, de toda la UE. El acuerdo alcanzado hasta la fecha (aprobado por los Veintisiete en marzo de 2026) introduce como sustancias prioritarias, además de los productos farmacéuticos, los plaguicidas, los bisfenoles o las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS).
Los Estados miembros deberán transponer la Directiva a sus respectivas legislaciones nacionales a más tardar en diciembre de 2027.
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