Beneficios del agua ionizada y evidencia científica sobre sus efectos en la salud

El agua ionizada se obtiene mediante un proceso de electrólisis que utiliza electricidad para separar el agua en componentes alcalinos y ácidos. Aunque se comercializa como una bebida con propiedades antioxidantes, mejor hidratación y posibles efectos beneficiosos sobre distintas enfermedades, la evidencia científica disponible todavía es limitada y no permite confirmar la mayoría de estas afirmaciones.

Para la mayoría de las personas, el agua alcalina no es mejor que el agua corriente. A día de hoy, sin embargo, no existen estudios fiables que respalden ninguno de esos supuestos beneficios de consumir agua alcalina o agua ionizada.

Qué es el agua ionizada

El agua ionizada se consigue tras someter a este líquido por un proceso de electrólisis. Con este paso, la electricidad que se genera en el agua produce un balance entre los iones positivos y negativos que hace que estos se unan.

El resultado es la conocida como agua ionizada alcalina, una agua con la misma concentración de minerales alcalinos, como el calcio o el potasio, y de minerales ácidos, como los sulfatos y nitratos. Este proceso utiliza la electricidad para crear un balance entre los iones positivos y negativos, separando las moléculas de agua en iones alcalinos e iones ácidos.

Diferencia entre agua alcalina y agua ionizada

A pesar de que sus nombres se parecen, nunca se debe confundir el agua ionizada alcalina con el agua alcalina. La principal diferencia entre ambos tipos de agua radica en que el agua alcalina no pasa por ningún tipo de proceso para agregar más minerales a su composición, ya que se puede conseguir simplemente filtrando agua del grifo con una jarra alcalinizadora.

Agua alcalina: Se puede obtener simplemente filtrando agua del grifo con una jarra alcalinizadora, sin necesidad de procesos complejos. Si el pH del agua es mayor a 8.5, se considera alcalina y es apta para consumo humano y preparación de alimentos.

Agua ionizada: Requiere de equipos más complejos que involucran corriente eléctrica para separar los iones. Este proceso no solo altera el pH sino que también separa el agua en componentes alcalinos y ácidos.

Tipo de aguaObtenciónCaracterística principal
Agua alcalinaFiltrado del agua del grifo con una jarra alcalinizadoraMayor alcalinidad sin un proceso de electrólisis
Agua ionizadaElectrólisis mediante corriente eléctricaSeparación en componentes alcalinos y ácidos

Qué pH tiene el agua ionizada

Mientras que el agua potable normal tiene un pH neutro de 7 dentro de la escala de pH, el agua ionizada presenta un pH mucho mayor. Por lo general, este agua tiene un pH que varía entre el 9 o el 10, siendo el más común el primero de ellos.

La escala de pH mide el grado de acidez o alcalinidad de las sustancias. La escala va del 0 al 14. Un pH de 7 es neutro. Un pH superior a 7 es alcalino, mientras que un pH inferior a 7 es ácido.

Se trata, por tanto, de un tipo de agua con pH alcalino, perfecto para disminuir y contrarrestar la acidez del agua con pH ácido o de alimentos con un pH inferior a 7. Siempre que sea con moderación, el agua con altos niveles de alcalinidad puede ser consumida sin ningún tipo de problema.

Sin embargo, el pH del agua no determina directamente el pH de la sangre. No es esperable que la ingesta de agua alcalina tenga un efecto directo sobre el pH de los fluidos corporales.

Lo que no es asumible es pensar que el pH del agua determina de manera directa el pH de nuestra sangre. Además, otro tema a tener en cuenta es que los valores de pH no pueden utilizarse de manera directa y única para evaluar el estado metabólico de una persona porque varia también en respuesta a otras muchas cosas, por ejemplo, el ejercicio físico realizado.

Para qué sirve el agua ionizada

El agua ionizada tiene varias utilidades, y es que sirve tanto para su consumo por el ser humano como para su uso como producto de limpieza. Este tipo de agua, si tiene un pH ácido, es eficaz contra un gran número de bacterias y virus, no es tóxica y reduce costes al disminuir la necesidad de usar otros productos de limpieza más caros.

Las propiedades antimicrobianas del agua ionizada ácida han favorecido su utilización en la desinfección de superficies y alimentos. Con un pH alcalino es apta para el consumo humano, con lo que nuestro organismo puede beneficiarse de sus múltiples propiedades.

Electrólisis del agua ionizada alcalina

Beneficios atribuidos al agua ionizada

Tomar agua ionizada puede tener diversos beneficios para nuestro organismo, de los que te hablamos de forma detallada a continuación. Incluir agua ionizada en nuestra dieta puede aportar múltiples beneficios para la salud y la energía.

  • Ralentización del envejecimiento celular: El agua ionizada ayuda a ralentizar el proceso de envejecimiento a nivel celular.
  • Rica en antioxidantes: Contiene una alta concentración de antioxidantes que combaten los radicales libres.
  • Mejora del sistema circulatorio: Mejora la circulación de la sangre y ayuda a regular la temperatura corporal.
  • Reducción de la acidez corporal: Al tener un pH más alto que el del agua corriente, ayuda a disminuir la acidez del organismo.
  • Pérdida de peso y aumento de energía: Facilita la pérdida de peso y aumenta los niveles de energía.
  • Regeneración celular y fortalecimiento del sistema inmunológico: Contribuye a una mayor regeneración celular, fortaleciendo el sistema inmunológico.
  • Mejora de la hidratación: Hidrata más eficazmente que el agua corriente, lo que la hace popular entre los deportistas.

El agua ionizada se ha puesto de moda como complemento entre quienes practican ejercicio físico y, especialmente, entre los influencers deportistas, que aseguran que contribuye a mejorar el rendimiento deportivo. Entre otras proclamas saludables, indican que tiene un alto contenido en minerales y que contribuye a la recuperación muscular después de la actividad física.

La realidad es que nada de todo esto está realmente demostrado. El nutricionista deportivo Luis Frechoso, vicesecretario del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y presidente del Colegio de Dietistas-Nutricionistas del Principado de Asturias (CoDiNuPA), se muestra rotundo sobre los efectos del agua ionizada: “Más allá de que esté de moda por parte de empresas o famosos, a día de hoy no hay evidencia científica al respecto que explique o demuestre sus características y/o supuestos beneficios”.

Qué muestran los estudios sobre el agua alcalina ionizada

Actualmente existen varios estudios que apoyan los efectos beneficiosos para la salud del consumo de agua alcalina. No obstante, en algunos casos, la validación del efecto del agua alcalina sobre el organismo se ha buscado en la identificación de cambios en el pH de los fluidos corporales.

Por otra parte, otros estudios presentan importantes limitaciones dado que al haberse realizado solamente in vitro, es decir, fuera del contexto general del organismo, no podemos estar seguros de hasta qué punto los resultados son realmente aplicables a este. Esto no quiere decir que sean incorrectos, sino que es necesario complementarlos con otros estudios.

Los estudios realizados hasta la fecha apoyan en general la idea de que consumir agua alcalina puede ser beneficioso para la salud y no existen estudios que demuestren efectos nocivos. Dicho esto, es cierto que queda mucho por hacer para entender hasta qué punto, cómo y por qué es beneficioso.

Tracto digestivo y reflujo

Diversos estudios muestran que el consumo de agua alcalina reducida (ARW) e ionizada (AIW) favorece una mejoría en la salud del tracto digestivo y como el estreñimiento, diarrea, hiperacidez gástrica y dispepsia (Koseki et al., 2007; Vorobjeva, 2005).

El agua alcalina puede suponer un complemento eficaz en el tratamiento del reflujo laringofaríngeo (RLP) favoreciendo la inactivación de la pepsina y neutralizando el ambiente ácido (Koufman and Johnston, 2012).

Este estudio es consistente con lo observado en un ensayo clínico (Zalvan et al., 2017) donde no se pudieron ver diferencias significativas al comprar el tratamiento del RLP utilizando el tratamiento farmacológico estándar (inhibidores de la bomba de protones) frente al consumo de agua alcalina y una dieta rica en vegetales mostrando que se pueden obtener un control eficaz de los síntomas de reflujo laringofaríngeo utilizando un enfoque dietético, evitando así también los riesgos de la interacción entre fármacos y su toxicidad.

Riñón y litiasis

La utilización de agua alcalina se ha propuesto también como un complemento eficaz en el tratamiento de las enfermedades renales. En un ensayo clínico se observó que en pacientes con enfermedad renal en etapa terminal, el consumo de agua alcalina durante el tratamiento de hemodiálisis, produjo una disminución del estrés oxidativo que es un efecto adverso común en este tratamiento (Huang et al., 2003).

Se ha demostrado beneficiosa en el tratamiento de la litiasis úrica, pudiendo llegar incluso a la disolución de la litiasis por la alcalinización de la orina (Millán Rodríguez et al., 2009).

Diabetes y metabolismo de la glucosa

La diabetes se caracteriza por presentar niveles elevados de glucosa circulantes favoreciendo una situación de estrés oxidativo. El consumo de agua alcalina se ha propuesto como beneficioso en el tratamiento y prevención de la diabetes.

En un estudio realizado con un modelo de ratones de diabetes tipo 1 se observó que el consumo de agua alcalina ionizada puede tener efectos supresores de la apoptosis en las células B-pancreáticas, reduciendo el avance y síntomas de la diabetes en estos ratones (Li et al., 2011).

En diversos estudios se ha observado que el consumo de este tipo de agua favorece una disminución significativa de la concentración sanguínea de glucosa, colesterol, triglicéridos y peroxidación lipídica (Jin et al., 2006; Kim and Kazuhito, 1997).

Esta disminución en los niveles de glucosa circulante se ha propuesto que puede deberse a una estimulación de la actividad de la enzima hexoquinasa, central en el metabolismo de la glucosa (Warnholtz et al., 1999; Watanabe et al., 1997). Los efectos antidiabéticos del agua alcalina se han relacionado también con un posible papel antioxidante (Jin et al., 2006).

Estrés oxidativo y antioxidantes

Existen varios estudios que sugieren que el agua alcalina y el agua electrolizada posee propiedades antioxidantes, favoreciendo la eliminación o reducción de los radicales libres (Hanaoka et al., 2004).

El mecanismo de acción no ha sido aún determinado, aunque se ha propuesto que pueda deberse a un aumento en la actividad superóxido dismutasa como consecuencia del aumento de H2 disuelto en el agua reducida (Hanaoka, 2001).

Esto podría derivar en efectos protectores de la integridad del material genético (ADN) (Hanaoka et al., 2004; Shirahata et al., 1997) lo que se ha relacionado con un potencial efecto beneficioso sobre el envejecimiento (Magro et al., 2016) y actividades de estimulación del crecimiento y del metabolismo (Watanabe, 1995), entre otros.

Metabolismo lipídico y salud cardiovascular

Varios estudios apoyan también que el agua alcalina ionizada podría actuar sobre la regulación del metabolismo lipídico favoreciendo una disminución en los niveles de triglicéridos y colesterol (“Effect of Mineral-induced Alkaline Reduced Water on Sprague-Dawley Rats Fed on High-fat Diet,” n.d.; Jin et al., 2006; Kim and Kim, 2006).

Proponiéndose incluso un efecto anti-obesidad y protector de enfermedades coronarias como la aterosclerosis habiéndose observado que el consumo de agua alcalina ionizada estimula la síntesis de una enzima esencial en la homeostasis y eliminación del colesterol mediada por la enzima colesterol 7a-hidroxilasa (Pullinger et al., 2002).

Inflamación

El agua alcalina también podría tener efectos antiinflamatorios pudiendo actuar sobre la respuesta inmune local, disminuyendo los niveles de IL-10 y TNF-α, consumida tanto de forma oral (Lee et al., 2009) como utilizada de forma tópica en baños (Yoon et al., 2011) aunque estos estudios son aún muy preliminares.

Huesos y osteoporosis

Entre otros beneficios propuestos para las terapias alcalinizantes pero que no se han testado con agua alcalina están los efectos sobre la osteoporosis.

Basándose en la relación entre los ambientes ácidos y la pérdida de calcio en el hueso (Arnett, 2003; Bushinsky and Frick, 2000; Meghji et al., 2001), se ha evaluado el efecto de la administración de bicarbonato observándose resultados positivos sobre la resorción ósea (Dawson-Hughes et al., 2009).

Algunos estudios también sugieren que el agua alcalina podría ayudar a hacer más lenta la pérdida ósea. No está claro si el calcio añadido en el agua puede mejorar algunos huesos.

Cáncer

Dado el pH ácido que caracteriza el ambiente en el que se encuentran las células tumorales, se ha evaluado el tratamiento oral con bicarbonato de sodio en ratones con cáncer de mama metastásico, observándose una disminución en la formación de metástasis (Robey et al., 2009).

Este resultado se obtuvo con bicarbonato de sodio y en animales, por lo que no demuestra que el agua ionizada prevenga o trate el cáncer en seres humanos. Algunos dicen que el agua alcalina puede ayudar a prevenir enfermedades, como el cáncer y los accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, es necesario hacer más investigaciones para comprobar estas afirmaciones.

Estudios preclínicos sobre agua alcalina ionizada

¿Puede el agua alcalina ionizada ayudar a mejorar el escenario de estrés oxidativo? Esta cuestión supuso el punto de inicio de los estudios y con ellos, los primeros resultados.

Tras tres meses de estudio, los ensayos preclínicos realizados mostraron que con la ingesta de agua alcalina ionizada los marcadores de daño eran menores.

De este modo se analizó su eficacia en ensayos preclínicos en diversos tumores, hipertensión y en la microbiota intestinal. Los resultados fueron claramente positivos en los estudios preclínicos dirigidos por el grupo de la doctora en el CSIC-UAM.

En una investigación en colaboración con la Universidad de Vigo se pudo observar que, tras solo 2 meses de tratamiento con esta agua filtrada, los ratones diabéticos presentaron una disminución de parámetros relacionados con el estrés oxidativo como la catalasa y la peroxidación lipídica a nivel pancreático además de una disminución significativa de los niveles de triglicéridos en sangre.

Estos resultados son consistentes con estudios previos, sugiriendo que el consumo de agua alcalina ionizada obtenida a partir de las jarras Alkanatur es beneficioso para la salud, pudiendo retrasar o mejorar el desarrollo de enfermedades como la diabetes en roedores diabéticos (“Estudio realizado en la Universidad de Vigo sobre la diabetes tipo 1 y el agua alcalina,” n.d.).

Los estudios preclínicos pueden detectar mecanismos y efectos iniciales, pero sus resultados no equivalen a una demostración de eficacia clínica en personas. Por ello, se necesitan investigaciones de mayor calidad, con grupos amplios de participantes y seguimiento suficiente.

Agua ionizada, alimentación y enfermedades metabólicas

El consumo de la dieta occidental, caracterizada principalmente por ser rica en grasas de origen animal y azucares simples así como pobre en fibra, frutas y verduras, se ha relacionado con un aumento en la incidencia de diferentes enfermedades en la población (Cordain et al., 2005; Remig et al., 2010).

La utilización de fármacos para aliviar o paliar el desarrollo de estas enfermedades no consigue en la mayoría de los casos, una recuperación completa y puede acarrear otros efectos secundarios. Por ello, es recomendable realizar, como primera línea de actuación, cambios en la alimentación que mejoren el estado general del organismo.

En las últimas décadas se han realizado estudios que apoyan los efectos beneficiosos de determinados alimentos como los vegetales, sobre todo si se consumen frescos, así como también de complementos nutricionales de distinto tipo.

La mitad de la población española tiene problemas de hígado. Sí, ¡la mitad! Y una gran parte no lo sabe. El peso o la apariencia no es un indicativo del certero estado de salud.

La alimentación sin embargo sí lo es. La mala alimentación alimenta, valga la redundancia, y agrava los problemas relativos al hígado. La acumulación de grasa en este órgano favorece su irritación, inflamación y como último estado, pudiendo llegar al hepatocarcinoma (cáncer de hígado).

El agua ionizada no sustituye una dieta equilibrada, la actividad física, el diagnóstico médico ni los tratamientos indicados para una enfermedad.

Agua ionizada y deporte: qué se sabe sobre la hidratación

El nutricionista resalta que sí hay consenso sobre la importancia de la hidratación en los deportistas. “Tener una buena hidratación es vital para mantener un estado de atención óptimo y evitar una caída del rendimiento y la fatiga”, resalta, y advierte que “por encima de un 2% de deshidratación ya se pueden producir estos problemas”.

Respecto a cómo lograr esa hidratación óptima, precisa que no suele ser necesario recurrir a ningún tipo de bebida especial. “Por norma general, el principal líquido de bebida ha de ser el agua y no se ha de esperar a sentir el reflejo de la sed para hidratarse”.

En este sentido, apunto que un buen truco para discernir si existe riesgo de deshidratación “es atender al color de la orina: si es muy amarilla se debe beber más”. La cantidad de líquido que hay que beber se debe determinar “de forma personalizada, en función del deporte, momento de la temporada, competición…”.

En situaciones de mayor duración e intensidad del entrenamiento o la competición, así como cuándo la práctica deportiva se realiza en un clima especialmente cálido, “se puede incorporar alguna bebida deportiva que permita mantener los niveles de glucosa al mismo tiempo que repone los electrolitos perdidos a través del sudor o cuyas necesidades se vean aumentadas por la práctica del ejercicio”.

Así, prosigue el experto, “en función de las condiciones externas o condiciones ambientales, tipo de deporte, duración, intensidad, etc. puede ser interesante incorporar bebidas con azúcares y electrolitos que ayuden a mantener el entrenamiento, competición o práctica deportiva”.

Bebidas hipotónicas, isotónicas e hipertónicas

Las bebidas deportivas que se utilizan de cara a la hidratación deportiva pueden clasificarse en tres tipos: hipotónicas, isotónicas e hipertónicas. Tienen distinta cantidad de minerales e hidratos de carbono y cumplen funciones distintas.

Las primeras tienen una cantidad de minerales inferior a la de la sangre, en las isotónicas es igual y, en las hipertónicas, superior. La cantidad de sodio e hidratos de carbono también es superior en las últimas.

  • La idea es consumir las hipotónicas antes del entrenamiento y, cuando se trata de un ejercicio moderado, también después.
  • Las isotónicas son de asimilación rápida y se emplean para la reposición de líquidos y electrolitos (sobre todo, cloro y sodio) y energía (glucosa).
  • Retrasan la fatiga, evitan lesiones por calambres, mejoran el rendimiento y aceleran la recuperación.
  • Finalmente, las hipertónicas no cumplen una función de hidratación, pero son muy útiles después de un entrenamiento o competición de larga duración o de resistencia porque ayudan a optimizar la recuperación energética y de electrolitos.

Posibles riesgos y contraindicaciones

Al igual que ocurre con el agua alcalina, es preciso beber agua ionizada alcalina con precaución y moderación. Debido a su alto pH, un alto consumo de este tipo de agua puede producir algunos efectos secundarios que debemos evitar.

En primer lugar, el agua ionizada puede derivar en problemas de potomanía e hiperhidratación, los cuales es necesario resolver cuanto antes para evitar problemas renales.

Si el agua ionizada tiene un pH superior a 10 es muy importante no consumirla en ningún caso, ya que puede originar problemas graves en la piel y en el aparato digestivo.

Por último, un consumo excesivo de agua ionizada alcalina puede provocar náuseas, temblores, espasmos musculares e incluso vómitos.

El uso de agua alcalina se ha relacionado con algunos problemas de seguridad, especialmente si el pH del agua es superior a 9,8. Entre los problemas de seguridad, se incluye la aparición de niveles elevados de potasio en la sangre, lo que se conoce como hiperpotasemia. Esta afección es especialmente arriesgada para las personas que padecen enfermedades renales.

Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo de agua alcalina puede ser peligroso si su pH es demasiado elevado. Un experimento publicado en el International Journal of Experimental Pathology en 2001 en ratas analizó el consumo de agua alcalina de pH 11.2 y pH 12 durante un año.

Según sus hallazgos, dichos roedores perdieron peso o experimentaron retrasos del crecimiento, e incluso sufrieron alteraciones del crecimiento de su pelo o de la mucosa de sus bocas.

Es recomendable consultar con un médico antes de consumirla y hacerlo con moderación. Las personas con enfermedad renal, alteraciones del potasio, problemas digestivos o enfermedades crónicas deben consultar a un profesional sanitario antes de introducir agua con pH elevado de forma habitual.

Cómo hacer agua ionizada en casa

Para ionizar el agua es necesario someterla a un proceso de electrólisis, magnetización u otros procesos químicos. Si quieres saber cómo hacer agua ionizada en casa no te preocupes porque no es difícil.

Para disfrutar de este tipo de agua para su consumo, no tendrás problemas en encontrar máquinas para hacer agua alcalina ionizada. Por el contrario, si lo que deseas es utilizar el agua ionizada con un pH ácido para la desinfección de superficies, tendrás que buscar algo más a fondo para adquirir un dispositivo ionizador.

Aunque el proceso de ionización generalmente requiere equipos específicos, existen métodos caseros para conseguir agua ionizada:

  • Añadiendo bicarbonato de sodio: Añadir media cucharadita de bicarbonato de sodio a un vaso de agua fría o caliente puede aumentar su pH.
  • Hirviendo el agua: Hervir el agua es una forma sencilla de ionizarla. Se recomienda guardar el agua hervida en una jarra metálica o de vidrio para su consumo.
  • Gotas de pH: Existen marcas que venden concentrados de minerales alcalinos. Añadir varias gotas de estos concentrados puede aumentar considerablemente el pH del agua.
  • Filtro ionizador: Se pueden comprar jarras con filtros ionizadores en tiendas de hogar y plataformas online, lo que facilita el acceso a agua ionizada en casa.

Estos métodos no son equivalentes a la electrólisis y aumentar el pH del agua no demuestra por sí mismo que tenga propiedades antioxidantes, que hidrate mejor o que produzca beneficios clínicos.

Qué conviene comprobar antes de consumirla

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Examina las Afirmaciones: ¿Promete resultados demasiado buenos para ser verdad? ¿Utiliza lenguaje sensacionalista?

Consulta a Expertos: Antes de adoptar una nueva moda, especialmente en temas de salud, consulta a profesionales cualificados.

Las afirmaciones que presentan el agua ionizada como tratamiento para el cáncer, la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el envejecimiento o las enfermedades cardiovasculares no están respaldadas por evidencia clínica suficiente.

La conclusión más prudente es que el agua ionizada puede tener características químicas diferentes de las del agua corriente y que algunos estudios experimentales han observado efectos potenciales, sobre todo en modelos animales o investigaciones preliminares. Sin embargo, no se ha demostrado que sea superior al agua corriente para la mayoría de las personas ni que pueda prevenir, tratar o curar enfermedades.

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