Para proteger la salud de la gente y la calidad del medioambiente, es necesario que las aguas residuales que se generan sean recogidas y luego depuradas, con el objetivo final de reutilizarlas o, en su caso, dispersarlas sin riesgos en la naturaleza.
Los sistemas de fitodepuración, también se denominan humedales artificiales o fitodepuradoras. Las plantas acuáticas son una excelente opción para la depuración de aguas residuales. Este sistema, inspirado en los humedales naturales, está ganando protagonismo en proyectos de bioconstrucción y arquitectura sostenible.
Qué son las depuradoras de macrofitas acuáticas
Estas macrófitas acuáticas engloban a un grupo funcional de vegetales muy heterogéneo desde el punto de vista sistemático y evolutivo, considerado como elemento clave en las cadenas tróficas de los ecosistemas acuáticos.
Lo componen aquellas plantas que tienen todas sus estructuras vegetativas sumergidas o flotantes. Se define como biorremediación con plantas macrófitas al proceso para retornar un medioambiente alterado por contaminantes a su condición natural.
La fitodepuración es un proceso natural de tratamiento de aguas residuales mediante el uso de plantas acuáticas, grava, arena y microorganismos. Estos elementos reproducen los mecanismos de filtración de los humedales naturales.
En los fitosistemas de tratamiento de aguas residuales, el agua atraviesa capas filtrantes y raíces que eliminan sólidos, nutrientes y bacterias, devolviéndola limpia al entorno o haciéndola apta para riego.
La materia orgánica se degrada por la acción de microorganismos aerobios, que se nutren del oxígeno suministrado por las plantas (degradación aerobia).
La reducción de nitrógeno y fósforo se consigue por absorción directa de las plantas, y por los procesos de nitrificación-desnitrificación generados por la acción variable de las condiciones aerobias y anaerobias, y la adsorción sobre las partículas del suelo, respectivamente.
Por qué es necesario depurar las aguas residuales
La actividad humana genera efluentes líquidos, efluentes gaseosos y residuos. Los efluentes líquidos, llamados también aguas residuales, son esencialmente agua de aporte que ha sido utilizada en diversas aplicaciones: domésticas (incluyendo las comerciales y las de instituciones públicas) o industriales.
Los efluentes líquidos contienen microorganismos, algunos patógenos, nutrientes que estimulan el crecimiento de plantas acuáticas y materia orgánica que se descompone rápidamente y genera olores y consume oxígeno disuelto en el agua.
A la anterior relación puede sumarse el agua de lluvia ya que, en su caída y posterior contacto con el suelo, arrastra y disuelve materiales lo que puede obligar a su depuración para no mermar la calidad de las aguas superficiales que la reciben.
El tratamiento inadecuado de las aguas residuales urbanas supone uno de los grandes desafíos medioambientales del siglo XXI. Gran parte de las aguas domésticas o industriales terminan contaminando ríos, acuíferos y suelos, alterando el equilibrio ecológico y generando riesgos para la salud.
Tipos de aguas residuales
Las aguas residuales domésticas contienen, principalmente, contaminantes orgánicos tanto disueltos como en suspensión.
| Tipo de agua residual | Origen | Características principales |
|---|---|---|
| Aguas grises | Duchas, lavabos, lavadoras | Baja carga orgánica, aptas para reutilización tras tratamiento. |
| Aguas negras | Inodoros y cocina | Alta carga bacteriana y presencia de materia orgánica. |
| Aguas pluviales | Lluvia o escorrentía superficial | Contienen polvo, metales y residuos urbanos. |
El aporte medido diario, por persona, para un consumo de 150 a 200 litros puede cuantificarse en 60 gramos de materia en suspensión, 60 gramos de DBO5 (demanda bioquímica de oxígeno en cinco días), 15 gramos de nitrógeno, 4 gramos de fósforo y 10 11 microorganismos de origen fecal.
Las aguas residuales industriales, por su parte, varían de una instalación a otra. Pueden contener sustancias tóxicas de naturaleza orgánica e inorgánica, metales pesados e hidrocarburos.
Pueden ser depuradas en plantas municipales pero, en ocasiones, su composición obliga a un tratamiento previo en la propia instalación industrial antes de que puedan ser evacuadas al colector municipal.
Las aguas de lluvia, finalmente, contienen sustancias disueltas y materiales en suspensión. Las sustancias disueltas son ácidos generados a partir de gases presentes en la atmósfera, compuestos orgánicos, tanto de origen atmosférico como presentes en los materiales con los que contactan en su arrastre (tejados, muros, pavimentos), metales pesados e hidrocarburos.
Una duda habitual es si la fitodepuración sirve para cualquier tipo de agua. La respuesta es que no: es más eficaz para aguas grises domésticas, aunque puede adaptarse a aguas negras con etapas adicionales de filtrado biológico o sedimentación.
Cómo funciona una depuradora de macrofitas
Los tratamientos llamados “naturales” combinan mecanismos físicos y biológicos y pueden conseguir agua depurada de similar calidad a la conseguida en depuradoras convencionales, con tratamiento avanzado incluido.
Los elementos de soporte cumplen con la función de facilitar, la unión de las raíces y rizomas para conseguir la formación del filtro vegetal flotante.
El agua atraviesa un sustrato formado por materiales como grava, arena, tezontle o arcilla, mientras entra en contacto con las raíces, los rizomas y las comunidades microbianas asociadas. De esta manera se combinan sedimentación, filtración, adsorción, absorción vegetal y degradación biológica.
Etapas generales del tratamiento
El primer paso en una depuradora biológica es el pretratamiento, una fase crucial para garantizar el buen funcionamiento de las etapas posteriores.
Esta es la etapa central del proceso, donde los microorganismos se encargan de descomponer la materia orgánica presente en las aguas residuales.
Tras el tratamiento biológico, el agua pasa al sedimentador, donde ocurre la decantación.
En esta etapa se busca garantizar que el agua tratada cumpla con los estándares de calidad más altos para su reutilización o vertido en el medio ambiente.
El funcionamiento de una depuradora biológica es un proceso meticuloso que combina tecnología avanzada y principios naturales para tratar eficazmente las aguas residuales. Cada etapa desempeña un papel esencial para garantizar que el agua tratada sea segura y cumpla con las normativas ambientales, mientras se minimiza la generación de residuos y se maximizan las oportunidades de reutilización y sostenibilidad.
Tratamientos primario, secundario y terciario
En el tratamiento primario, se suele emplear la sedimentación para eliminar materiales sedimentables y flotables.
En el tratamiento secundario, se emplean procesos biológicos para eliminar la mayor parte de la materia orgánica.
Finalmente, en el tratamiento terciario, se afina la eliminación de materia en suspensión con el fin de desinfectar y eventualmente se desalinizar el agua.
En el diseño de una planta depuradora es muy importante elegir una combinación de tratamientos que permita conseguir que no se superen los límites establecidos en la autorización de vertido, para cualquiera de los parámetros incluidos en ella y que el coste de operación sea asumible, tanto en términos de energía, como en términos de mantenimiento y amortización.
Plantas utilizadas en la fitodepuración
Las plantas acuáticas pueden eliminar una amplia gama de contaminantes, incluyendo materia orgánica, nutrientes, metales pesados y bacterias.
Entre las especies empleadas en los humedales artificiales se encuentran los juncos, las eneas, los lirios de agua y otras plantas acuáticas enraizadas o flotantes.
En el paisaje, cuando se las encuentran, son un buen indicador biológico porque se consideran buenos referentes de la calidad del agua, y proporcionan un valor indicador a medio y largo plazo.
Las plantas macrófitas acuáticas son sensibles a variaciones físico-químicas e hidromorfológicas en las masas de agua, como por ejemplo la concentración salina, la eutrofización, el régimen de inundación, etc.
Las modificaciones de estas variables pueden originar cambios en las comunidades de estas macrófitas acuáticas. De ahí su cualidad de indicador biológico.
Ejemplo de combinación de especies
El sistema consistió en tres estanques en serie sembrados con junco (Scirpus americanus), tule (Typha latifolia) y lirio acuático (Eichhornia crassipes).
Se colectaron del Canal Nacional dos especies de plantas acuáticas enraizadas: junco (Scirpus americanus Pers.) y tule (Typha latifolia L.).
Se lavaron con agua potable y sus raíces se fijaron al tezontle, colocando el junco en el primer estanque y el tule en el segundo.
Simultáneamente, del Canal Nacional se colectó una especie flotante de lirio acuático (Eichhornia crassipes (Mart.) Solms), se lavó con agua potable y se adicionó al tercer estanque, cubriendo por completo toda la superficie del agua.
Se decidió colocar Scirpus americanus en la primera etapa del humedal porque sus raíces tienen mayor capacidad de penetración en el sustrato que las de Typha latifolia.
Por ello, se pensó en una secuencia de macrofitas, que permitiera en la primera y segunda etapas, la filtración física y biológica del agua a través un sustrato de tezontle y raíces; mientras tanto, en la tercera, se buscó la disposición del agua en un estanque con plantas flotantes que complementara la depuración química y proporcionara al mismo tiempo, la profundidad suficientemente para su extracción a través de una motobomba de riego agrícola.

Tipos de sistemas de fitodepuración
La elección del sistema depende del espacio disponible, el caudal y el tipo de agua a tratar.
| Tipo de sistema | Descripción | Aplicaciones |
|---|---|---|
| Flujo superficial | El agua circula sobre una lámina vegetal compuesta por plantas acuáticas. | Ideal para aguas grises y climas templados. |
| Flujo subsuperficial horizontal | El agua fluye bajo la superficie a través de grava y raíces, evitando olores. | Uso doméstico o pequeños núcleos urbanos. |
| Flujo subsuperficial vertical | El agua se distribuye de arriba hacia abajo, optimizando la oxigenación y el rendimiento. | Espacios reducidos con alta carga orgánica. |
Flujo superficial
En el flujo superficial, el agua circula sobre una lámina vegetal compuesta por plantas acuáticas. Es ideal para aguas grises y climas templados.
Flujo subsuperficial horizontal
En los sistemas de flujo subsuperficial horizontal, el agua fluye bajo la superficie a través de grava y raíces, evitando olores.
¿La fitodepuración produce malos olores? No, en absoluto. En los sistemas bien diseñados el agua circula bajo la superficie, evitando la fermentación y, por tanto, cualquier emisión de olores.
Este tipo de flujo se denomina subsuperficial, y además previene la proliferación de insectos.
Flujo subsuperficial vertical
En el flujo subsuperficial vertical, el agua se distribuye de arriba hacia abajo, optimizando la oxigenación y el rendimiento. Es apropiado para espacios reducidos con alta carga orgánica.
Cronología de establecimiento y tratamiento
Los sistemas de macrofitas no alcanzan necesariamente su máxima eficiencia desde el primer día. Entre sus principales desventajas figuran el poco conocimiento que aún se tiene en México, tanto acerca de su diseño como de su funcionamiento (incluyendo la complejidad de los procesos biogeoquímicos que intervienen en su interior); se requiere de dos a tres estaciones de crecimiento de las plantas para llegar a la máxima eficiencia.
Diseño y construcción
El sistema de macrofitas se construyó en el Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco (CIBAC), ubicado al margen oriente de la pista olímpica de remo y canotaje Virgilio Uribe y al poniente del Canal Nacional de Cuemanco, México, D. F.
Se excavaron tres estanques de 2 x 1.20 x 0.40 m. Se impermeabilizaron con un plástico calibre 400 y se conectaron entre sí con tubo de PVC de 3" con una pendiente de 2%.
Cada estanque se llenó en sus primeros 25 cm con tezontle y posteriormente se agregó agua del Canal Nacional hasta completar 5 cm por encima del nivel del sustrato, con un volumen aproximado de 720 litros de agua.
Adaptación de las plantas
Una vez establecidas las plantas, éstas se mantuvieron durante 44 días en contacto con el agua de los estanques, para permitir su adaptación.
Retención hidráulica
Posteriormente, se trató el agua del Canal Nacional a través de un sistema de lote alimentado en cascada.
El agua tuvo un tiempo de retención de 15 días en cada estanque, después del cual circulaba a la siguiente etapa hasta completar un período de 45 días de tratamiento.
Una vez concluido el proceso completo de retención, el agua del tercer estanque fue empleada en las pruebas de germinación dentro del laboratorio.
| Momento | Operación |
|---|---|
| Construcción | Excavación, impermeabilización, conexión y colocación del sustrato. |
| 44 días | Adaptación de las plantas en contacto con el agua. |
| 15 días | Tiempo de retención en el primer estanque. |
| 30 días | Final de la segunda etapa de tratamiento. |
| 45 días | Final del tratamiento completo en los tres estanques. |
| Dos a tres estaciones de crecimiento | Periodo requerido para llegar a la máxima eficiencia. |
Resultados del tratamiento con macrofitas
Todos los parámetros disminuyeron, excepto el ión nitrato (0.60 a 0.82 mg/l) y la conductividad eléctrica (34.4 a 66.4 (mS/cm).
El pH disminuyó de 8.33 a 7.29, así como la DQO (416 a 120 mgO2/l), el ión calcio (6.6 a 0.54 mg/l), el ión cloruro (0.011 a 0.002 mg/l), el nitrito (0.234 a 0.040 mg/l), el amonio (1.451 a 0.0003 mg/l) y el fosfato (10.3 a 2.3 mg/l); Pb y Cd se mantuvieron por debajo del limite permisible.
| Parámetro | Valor inicial | Valor final |
|---|---|---|
| pH | 8.33 | 7.29 |
| DQO | 416 mgO2/l | 120 mgO2/l |
| Calcio | 6.6 mg/l | 0.54 mg/l |
| Cloruro | 0.011 mg/l | 0.002 mg/l |
| Nitrito | 0.234 mg/l | 0.040 mg/l |
| Amonio | 1.451 mg/l | 0.0003 mg/l |
| Fosfato | 10.3 mg/l | 2.3 mg/l |
| Nitrato | 0.60 mg/l | 0.82 mg/l |
| Conductividad eléctrica | 34.4 | 66.4 (mS/cm |
En cuanto a la DQO (mgO2/l), ésta fue reducida por el humedal en un 71 %.
Por otro lado, al analizar la concentración de nutrientes en el agua de riego, se observa que en ésta, los nitritos disminuyeron en un 82 % mientras que los nitratos se incrementaron un 36 %, lo que confirma la existencia de procesos de nitrificación y desnitrificaci...
Las coliformes totales y fecales disminuyeron en cada tratamiento, la reducción final fue de 94.17 % y 91.25 %, respectivamente.
El sistema fue eficiente principalmente en relación con la calidad sanitaria y la reducción de amonio, calcio, fosfato y DQO, pero no en cuanto a la concentración de sales.
Efecto del agua tratada sobre el crecimiento vegetal
Se evaluó la calidad del agua obtenida de humedales artificiales y el efecto del agua tratada sobre las primeras etapas de crecimiento de sorgo (Sorghum bicolor cv. D65) y maíz (Zea mays cv. DK 2002).
En ambos cultivos hubo inhibición radicular significativa: el sorgo creció 1.69 cm con agua tratada, 3.0 y 2.11 cm con agua destilada y no tratada, respectivamente.
El maíz creció 2.78 cm con agua tratada, 3.05 cm con agua destilada y 3.35 cm con no tratada.
| Cultivo | Agua tratada | Agua destilada | Agua no tratada |
|---|---|---|---|
| Sorgo | 1.69 cm | 3.0 cm | 2.11 cm |
| Maíz | 2.78 cm | 3.05 cm | 3.35 cm |
Además, en otros ecosistemas se ha reportado que la presencia de sustancias tóxicas en el agua de riego impide el crecimiento normal de la raíz y, por tanto su elongación, pudiéndose determinar su efecto luego de un periodo de 72 a 120 h de prueba.
El sistema fue eficiente principalmente en relación con la calidad sanitaria y la reducción de amonio, calcio, fosfato y DQO, pero no en cuanto a la concentración de sales.
Limpieza y mantenimiento de las depuradoras de macrofitas
Los sistemas de tratamiento de aguas residuales basados en plantas requieren poco mantenimiento, centrado en la poda y la limpieza periódica de los filtros.
La limpieza consiste en retirar hojas secas y revisar las entradas y salidas del agua.
Su mantenimiento es anual y no requiere personal técnico especializado.
Aunque requieren un mantenimiento sencillo, necesitan un adecuado y constante seguimiento.
La revisión debe comprobar que el agua conserve el recorrido previsto, que no existan obstrucciones en las entradas y salidas y que el sustrato mantenga sus condiciones de filtración.
La biomasa vegetal actúa como aislante del sedimento, lo que asegura una actividad microbiana en todas las estaciones del año.
No obstante, las pérdidas de volumen por evapotranspiración tienen un consecuente aumento de la salinidad del efluente.
Ventajas ambientales y económicas
Entre sus principales ventajas destacan:
Reducción del impacto ambiental y ausencia de productos químicos.
Mantenimiento bajo y coste de operación reducido.
Integración estética en proyectos de bioconstrucción y biohabitabilidad.
Reutilización del agua tratada para riego o infiltración controlada.
Consumo energético casi nulo.
Fomento de la biodiversidad local (fauna y flora).
Eliminación natural de patógenos.
Larga vida útil, superior a 20 años.
Su eficiencia, bajo mantenimiento y respeto al entorno lo convierten en una alternativa ideal frente a los sistemas convencionales de depuración.
Las depuradoras convencionales, aunque eficaces, requieren infraestructuras complejas, energía y productos químicos. Por eso, muchos arquitectos e ingenieros optan por soluciones naturales y descentralizadas como la fitodepuración, que permiten tratar el agua de manera ecológica y estética.
Los sistemas que utilizan macrofitas acuáticas (humedales) constituyen una alternativa a esta problemática, debido a su elevada capacidad de proliferación y absorción de contaminantes.
Entre sus cualidades se encuentran la nula generación de lodos, el bajo costo de construcción y un mantenimiento sencillo, aunque requieren de un adecuado y constante seguimiento; son sistemas flexibles y poco susceptibles a cambios de caudal y carga del afluente; la biomasa vegetal actúa como aislante del sedimento, lo que asegura una actividad microbiana en todas las estaciones del año; estos sistemas incrementan o mantienen la diversidad ambiental de la zona con la creación de hábitats para la fauna; no producen olores y se integran al paisaje.
Las depuradoras biológicas destacan por su capacidad para combinar eficiencia, sostenibilidad y rentabilidad.
Estas instalaciones aprovechan procesos biológicos naturales que requieren poca energía y reducen significativamente la necesidad de productos químicos costosos.
Con el mantenimiento adecuado, estas depuradoras tienen una vida útil prolongada y ofrecen un rendimiento consistente a lo largo del tiempo.
Las ventajas de las depuradoras biológicas van más allá del tratamiento efectivo de aguas residuales. Estas instalaciones no solo cumplen con los objetivos ambientales al reducir la contaminación y promover la reutilización del agua, sino que también ofrecen beneficios económicos significativos, como el ahorro en costos operativos, el cumplimiento normativo y una larga vida útil.
Limitaciones y precauciones
Una de las preguntas más comunes es si estos sistemas requieren mucho espacio. En general, no. Para una vivienda unifamiliar bastan entre 6 y 12 m² de superficie, dependiendo del caudal diario y el número de habitantes.
La elección del sistema depende del espacio disponible, el caudal y el tipo de agua a tratar.
La fitodepuración es más eficaz para aguas grises domésticas, aunque puede adaptarse a aguas negras con etapas adicionales de filtrado biológico o sedimentación.
Entre sus principales desventajas figuran el poco conocimiento que aún se tiene en México, tanto acerca de su diseño como de su funcionamiento (incluyendo la complejidad de los procesos biogeoquímicos que intervienen en su interior).
Se requiere de dos a tres estaciones de crecimiento de las plantas para llegar a la máxima eficiencia.
Por otro lado, las pérdidas de volumen por evapotranspiración, tienen un consecuente aumento de la salinidad del efluente.
El sistema fue eficiente principalmente en relación con la calidad sanitaria y la reducción de amonio, calcio, fosfato y DQO, pero no en cuanto a la concentración de sales.
En el diseño de una planta depuradora es muy importante elegir una combinación de tratamientos que permita conseguir que no se superen los límites establecidos en la autorización de vertido, para cualquiera de los parámetros incluidos en ella.
Las aguas residuales industriales pueden contener sustancias tóxicas de naturaleza orgánica e inorgánica, metales pesados e hidrocarburos. En ocasiones, su composición obliga a un tratamiento previo en la propia instalación industrial antes de que puedan ser evacuadas al colector municipal.
Implementación en viviendas y comunidades
Ejemplo práctico: en una vivienda rural o bioclimática, un estanque con eneas o juncos puede depurar naturalmente las aguas grises domésticas, sin necesidad de depuradora mecánica.
Otra duda frecuente es si estos sistemas pueden integrarse en proyectos de bioconstrucción. La respuesta es sí: su diseño flexible y su integración paisajística los hacen ideales para viviendas ecológicas, ecoaldeas o proyectos rurales autosuficientes.
A diferencia de las depuradoras convencionales, los fitosistemas de tratamiento de aguas residuales pueden construirse con materiales locales (grava, arcilla, madera) y se adaptan a cualquier entorno.
Pasos básicos de diseño
Determina si el sistema tratará aguas grises, negras o mixtas.
Calcula la superficie necesaria en función del caudal diario y el número de personas.
Utiliza especies autóctonas como juncos, eneas o lirios de agua.
La limpieza consiste en retirar hojas secas y revisar las entradas y salidas del agua.
Implementar un sistema de fitodepuración no requiere maquinaria compleja, pero sí un diseño adecuado.
Integrar fitosistemas de tratamiento de aguas residuales en viviendas y comunidades es un paso clave hacia entornos más autosuficientes, saludables y en armonía con la naturaleza.
Aplicaciones y usos ambientales
Hay una serie de aplicaciones diferentes para el sistema de depuración mediante plantas acuáticas.
El sistema de depuración mediante plantas acuáticas es una opción viable para una amplia gama de aplicaciones.
Este tipo de sistemas son especialmente útiles en situaciones donde es necesario tratar grandes volúmenes de aguas residuales con una carga orgánica significativa, como en comunidades rurales, industrias agroalimentarias, hoteles o viviendas fuera de las redes de alcantarillado urbano.
En la mayoría de municipios, esta agua se recoge en redes unitarias junto con la que procede de los edificios y se trata en las plantas depuradoras municipales.
El agua tratada puede destinarse a riego o infiltración controlada, siempre de acuerdo con la calidad obtenida y con los requisitos aplicables a cada uso.
Uso del agua tratada en agricultura
Uso de macrofitas acuáticas en el tratamiento de aguas para el cultivo de maiz y sorgo.
Actualmente, uno de los usos más extendidos del agua en esta región es el riego agrícola, pese a los diversos riesgos que esto conlleva, tales como contaminación de hortalizas por organismos patógenos, presencia de metales pesados, eutroficación de las aguas, muerte de la fauna acuática y salinización de las tierras irrigadas.
El sistema fue eficiente principalmente en relación con la calidad sanitaria y la reducción de amonio, calcio, fosfato y DQO, pero no en cuanto a la concentración de sales.
Creación de hábitats y mejora paisajística
Estos sistemas incrementan o mantienen la diversidad ambiental de la zona con la creación de hábitats para la fauna.
Este sistema, inspirado en los humedales naturales, está ganando protagonismo en proyectos de bioconstrucción y arquitectura sostenible.
Su eficiencia, bajo mantenimiento y respeto al entorno lo convierten en una alternativa ideal frente a los sistemas convencionales de depuración.
Consumo energético, olores y gestión de lodos
En lo referente al consumo energético, hay que tener presente que, como media, la mitad del consumo eléctrico en una depuradora se realiza en la aireación de los tratamientos biológicos aeróbicos.
Las depuradoras pequeñas, con menos recursos para el control de sus operaciones y con un diseño simplificado en comparación con las instalaciones de gran tamaño, tienen un consumo unitario del orden de 50 kWh/habitante y año.
En cualquier caso, cualquier depuradora actual tendrá que mejorar, gradualmente, sus instalaciones para sustituir equipos por otros más eficientes, fundamentalmente, de menor consumo energético, y adicionalmente se deberá invertir en tecnologías más modernas que permitan mayores rendimientos de depuración para lograr, con carácter general, la reutilización del efluente obtenido con el menor coste.
Otro aspecto que deberán mejorar las depuradoras es el control de olores dado que, una elevada proporción de ellas está próxima a viviendas y establecimientos comerciales.
Esto llevará a cubrir las depuradoras, total o parcialmente, para captar y tratar los compuestos volátiles olorosos.
El principal problema de la depuración del agua es la gestión de los lodos (sólidos en suspensión separados del agua en el tratamiento primario, la purga de microorganismos del tratamiento biológico secundario y los sólidos precipitados con la adición de sustancias químicas en tratamientos primarios, secundarios y terciarios).
La estabilización anaeróbica es una alternativa atractiva porque permite obtener energía renovable así como un residuo final que puede valorizarse como abono agrícola.
Otras opciones de valorización pueden ser la deshidratación combinada con una posterior valorización energética mediante incineración o gasificación.
Reutilización y evolución tecnológica
Con el objetivo de reutilizar el agua, hay que tener presente que las tecnologías disponibles para ello incluyen membranas (ultrafiltración, nano filtración, ósmosis inversa, electrodiálisis), adsorción, oxidación avanzada, intercambio iónico y arrastre con aire.
Posiblemente, las membranas sean la opción que logre más aplicaciones por su versatilidad y sencillez de operación.
Las depuradoras de las próximas décadas tendrán que ser capaces de eliminar los contaminantes actualmente regulados y otros que ya apuntan como problemáticos como son los nanomateriales, los micro plásticos y los micro contaminantes (algunos medicamentos, productos de cuidado personal, disruptores endócrinos y compuestos de origen industrial).
Así mismo, las futuras depuradoras tendrán que tener líneas separadas para tratar los retornos de las etapas de gestión de lodos y de otras unidades que, actualmente, se devuelven a cabecera de tratamiento.
Este requisito será, tanto más necesario, cuanto más exigentes sean los límites de concentración en los vertidos.
Las depuradoras biológicas de aguas residuales se han convertido en una alternativa cada vez más relevante en la búsqueda de soluciones sostenibles para el tratamiento del agua.
Este tipo de sistemas, que se apoyan en procesos naturales mediante la acción de microorganismos, son capaces de descomponer y eliminar de forma eficiente los contaminantes presentes en las aguas residuales.
El sistema de depuración mediante plantas acuáticas es una opción sostenible y eficiente para la depuración de aguas residuales.
Descubre como funcionan los humedales
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