La desalinización es el proceso mediante el cual se separan las sales de una disolución salobre, como el agua de mar, para convertirla en agua dulce adecuada para el consumo humano, el uso industrial o el uso agrícola.
La desalinización se produce de forma natural durante el ciclo del agua: la evaporación del agua del mar deja detrás la sal y forma nubes que dan lugar a la lluvia. La desalinización por capilaridad imita este principio mediante una superficie capaz de transportar una fina película de agua, favorecer su evaporación y separar las sales sin recurrir a una fuente de energía externa ni a aditivos químicos.
La crisis hídrica impulsa nuevas tecnologías
El agua es uno de los recursos más preciados del planeta y, según la ONU, su escasez afecta ya a más del 40 % de la población mundial.
Dos tercios de la población mundial sufre escasez de agua en algún momento del año.
Las Naciones Unidas cifran en 2.200 millones las personas sin acceso a agua potable gestionada de forma segura.
El planeta Tierra bien podría llamarse planeta Agua. Tres cuartas partes de su superficie están cubiertas por este compuesto de hidrógeno y oxígeno.
Sin embargo, el 97,5% del agua del mundo es salada y, del 2,5% restante, solo se puede acceder fácilmente a un 0,3 % (ya que el resto está congelado o son aguas subterráneas).
Debido al rápido crecimiento de la población y al aumento del consumo de agua, existe una necesidad urgente de recurrir a fuentes alternativas para disponer de agua dulce.
La desalinización es una necesidad creciente a medida que disminuyen las reservas de agua dulce en el mundo.

Qué es la desalinización por capilaridad
La desalinización por capilaridad utiliza la capacidad de ciertos materiales para transportar agua a través de canales muy estrechos. En el nuevo sistema de desalación solar desarrollado por investigadores de la Universidad de Rochester, una superficie metálica tratada con láser absorbe la radiación solar, conduce el agua por capilaridad y facilita su evaporación.
Un nuevo sistema de desalación solar convierte el agua potable del océano en un recurso accesible sin generar residuos ni emplear aditivos químicos, según un estudio publicado en la revista Light: Science & Applications por investigadores de la Universidad de Rochester (Estados Unidos).
El método aprovecha la energía del sol para purificar agua marina real y, al mismo tiempo, extraer casi el cien por cien de las sales disueltas en forma sólida.
Esta superficie arrastra una fina lámina de agua hacia arriba por capilaridad, la calienta y la evapora, produciendo así agua potable.
La desalación solar resulta aquí especialmente eficiente porque el sistema no necesita ninguna fuente de energía externa ni sustancias químicas para pretratarla.
El panel de metal negro tratado con láser
El equipo liderado por el profesor Chunlei Guo desarrolló un panel de metal negro tratado con láseres de femtosegundos que presenta dos propiedades excepcionales: absorbe casi toda la radiación solar y tiene una capacidad de mojado extremadamente alta, lo que se conoce como superwicking.
Las ranuras micrométricas del panel, cuya geometría se optimizó con precisión láser, generan un flujo capilar lo suficientemente potente como para disolver los cristales de sal antes de que obstruyan el sistema.
El agua marina entra en contacto con la superficie activa del panel. La estructura capilar la distribuye en forma de una película muy fina y la mantiene cerca de la zona que recibe la radiación solar.
La superficie negra absorbe casi toda la energía solar disponible, calienta el agua y permite que esta se convierta en vapor.
El vapor queda libre de sales y puede condensarse posteriormente para obtener agua dulce.
El procedimiento reproduce a pequeña escala una parte del ciclo natural del agua: el calor solar evapora el agua, mientras las sales permanecen separadas.

Cómo evita la obstrucción por sales
El principal reto de la desalación solar en agua oceánica -a diferencia de la simulada en laboratorio- es que el agua marina contiene compuestos de magnesio y calcio que cristalizan de forma densa y no porosa, obstruyendo los canales del evaporador.
La acumulación de sal sobre una superficie evaporadora puede reducir el flujo de agua, bloquear los canales capilares y detener la producción de vapor.
Para evitarlo, el equipo aprovechó un fenómeno cotidiano: el efecto del anillo de café.
Cuando una gota de café se evapora, los sólidos quedan depositados en el borde exterior.
El panel aplica ese mismo principio para empujar las sales hacia las zonas «pasivas» del dispositivo, lejos de la superficie activa de evaporación.
Las sales no se acumulan en el centro de evaporación, sino que son conducidas hacia áreas específicas en las que pueden recogerse.
El flujo capilar también ayuda a disolver los cristales antes de que formen una capa compacta y obstruyan la estructura.
Esto garantiza que la superficie permanezca operativa de forma continua, sin mantenimiento.
Autolimpieza y funcionamiento continuo
La autolimpieza continua es una de las características más relevantes del sistema.
Las ranuras micrométricas del panel, cuya geometría se optimizó con precisión láser, generan un flujo capilar lo suficientemente potente como para disolver los cristales de sal antes de que obstruyan el sistema.
El diseño permite mantener separados el proceso de evaporación y la acumulación de sales.
De esta manera, el material sólido puede recuperarse sin detener el evaporador ni recurrir a limpiezas químicas periódicas.
En pruebas con agua real de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, el dispositivo funcionó durante siete días consecutivos de forma estable, alcanzando una tasa de evaporación media de 1,76 kg por metro cuadrado y hora, con una eficiencia de conversión solar a vapor de alrededor del 74%.
| Parámetro | Resultado |
|---|---|
| Agua utilizada en las pruebas | Océanos Atlántico, Pacífico e Índico |
| Funcionamiento estable | Siete días consecutivos |
| Tasa media de evaporación | 1,76 kg por metro cuadrado y hora |
| Eficiencia de conversión solar a vapor | Alrededor del 74% |
| Recuperación de sales | Casi el 100% |
Las sales dejan de ser un residuo
Frente a los sistemas convencionales que descargan salmuera líquida, este método recoge las sales en estado sólido con una recuperación de casi el 100%.
La salmuera es agua residual con una alta concentración de sal y contaminantes, que en muchos casos se vierte al mar y afecta a los ecosistemas.
Las tecnologías de desalinización convencionales, como la ósmosis inversa o la destilación multietapa, son muy intensivas en energía y generan salmuera, un subproducto con alta concentración de sal que, al verterse al mar, eleva la salinidad y reduce el oxígeno del agua, con consecuencias devastadoras para la vida marina.
Entre los minerales extraídos destacan sodio, magnesio, potasio y calcio, pero también compuestos con alto valor económico como litio, oro, cesio, bromo y uranio.
Manzoor Qadir, coautor del estudio, propone "convertir un problema ambiental en una oportunidad económica".
El litio es especialmente relevante: su extracción minera terrestre es costosa y contaminante, y este sistema podría convertir el agua del mar en una fuente alternativa.
Separación del litio mediante nanopartículas
En un artículo complementario publicado en el Journal of Materials Chemistry A, el mismo equipo demuestra que es posible separar el litio del resto de sales depositando nanopartículas de titanato de hidrógeno en las microranuras del panel.
En pruebas con agua del Gran Lago Salado, lograron extraer alrededor del 50% del litio presente.
Frascos con agua de mar, agua del Gran Lago Salado, sulfato de níquel, aguas residuales con cloruro de cobre y agua desalinizada, junto con sales recuperadas, muestran cómo el nuevo método transforma aguas naturales e industriales en agua dulce y minerales reutilizables.
La recuperación selectiva de minerales puede añadir valor económico al proceso y reducir la cantidad de materiales que se consideran residuos.
Ventajas ambientales y energéticas
La solución en este caso consiste en emplear energías renovables, como la solar, para reducir el consumo de las desalinizadoras.
Además, muchos procesos de desalinización requieren calentar el agua, presurizarla o ambas cosas, lo que tiene un elevado coste energético.
La desalinización de agua no es una técnica libre de impactos.
Estos dependen en gran medida de la tecnología utilizada, pero se dividen fundamentalmente en dos: los impactos derivados de la energía consumida y la forma en que fue producida esa energía y los impactos en el medioambiente de la liberación del agua sobrante del proceso, con una concentración salina muy elevada.
Si no se toman medidas para reducir sus efectos, la salmuera descartada por las plantas desaladoras puede dañar las comunidades de seres vivos que viven en el fondo del mar (al tener más sal, pesa más, y tiende a hundirse).
El sistema capilar solar aborda estos dos problemas mediante el uso directo de la radiación solar y la recuperación de las sales en forma sólida.
La ausencia de productos químicos de pretratamiento también reduce la dependencia de reactivos y evita incorporar aditivos al agua de alimentación.
Comparación con los sistemas convencionales
La destilación, consistente en hacer hervir el agua de mar en un alambique, recoger el vapor y condensarlo para obtener agua dulce, es el método más evidente para eliminar la sal, pero no el más efectivo ya que consume grandes cantidades de energía.
Dentro de los procesos de evaporación, encontramos las siguientes técnicas: Evaporación Instantánea Multietapa (MSF) y Destilación Multiefecto (MED).
El principio básico de todos los procesos de evaporación consiste en aportar calor al agua de entrada, consiguiendo su evaporación, para posteriormente lograr su condensación en forma de agua.
La Evaporación Instantánea Multietapa consiste en evaporar el agua de mar en varias cámaras o etapas sucesivas (típicamente 15 ó 25) con presiones y temperaturas decrecientes en cada una de ellas.
El agua es precalentada mediante condensadores en cada una de estas etapas.
Al pasar a la siguiente etapa y tener ésta una menor presión, se provoca la evaporación del agua, quedando las sales en el fondo del depósito.
El principio de la Destilación Multiefecto es similar al anterior ya que está formado de cámaras o efectos sucesivos operando a una presión progresivamente más baja.
Las plantas de Destilación Multiefecto están formadas por tubos verticales u horizontales que contienen vapor caliente y sobre los que se pulveriza el agua de entrada para que actúe como intercambiador térmico.
El vapor se condensa dentro de los tubos y como consecuencia del intercambio térmico sobre las paredes del tubo hace posible que el agua de entrada del lado exterior de los tubos se evapore.
Ese vapor libre de sales, pasa al siguiente efecto y calienta la parte interna de los tubos mientras se condensa en forma de agua desalada.
Este proceso se repite sucesivamente en una serie de efectos (típicamente entre 5 y 20).
Ósmosis inversa
La desalación por Ósmosis Inversa consiste en aplicar una presión mecánica para contrarrestar la presión osmótica natural, y lograr así filtrar el agua a través de membranas semipermeables que permiten el paso de las moléculas de agua, pero no el de las sales disueltas en ella.
Es el proceso más usado y consume menos energía que el resto al basarse en el uso de membranas semipermeables que dejan pasar el agua, pero no la sal.
“Pero el uso de la ósmosis inversa está mucho más extendido, representa cerca del 70% de la producción mundial. En España, en Chile o en Israel, todas las plantas funcionan con ósmosis inversa, porque es mucho más eficiente”, añade.
“La ósmosis inversa, sobre todo, tras la aplicación de los dispositivos de recuperación de energía permitió reducir mucho el consumo energético durante el proceso de desalación. Se convirtió en una alternativa mucho más eficiente y sostenible”, resalta el investigador.
“Si lo ponemos en cifras, la ósmosis inversa consume, en promedio, 3 kilovatios hora de electricidad por metro cúbico de agua, es decir, por cada mil litros de agua.
La ósmosis inversa necesita una fase de preparación del agua y una gestión específica de la salmuera.
Nanofiltración y electrodiálisis
La desalación por nanofiltración tiene un principio muy similar al de la Ósmosis Inversa.
Es un proceso que emplea membranas de nanotubos de mayor permeabilidad que las de la ósmosis inversa, lo que permite procesar más agua en menos espacio usando menos energía.
La desalación por electrodiálisis consiste en el paso de iones bajo el efecto de una corriente eléctrica continua a través de una serie de membranas permeables selectivas catiónicas y aniónica que permite la separación electroquímica de los iones.
Se colocan entre dos electrodos las membranas separadas entre sí unos milímetros para que circule el agua de entrada.
Pretratamiento en las plantas de ósmosis inversa
El agua del mar se capta y se le añaden productos químicos que ajustan las propiedades para facilitar el tratamiento.
Las membranas de ósmosis inversa están diseñadas para eliminar los componentes disueltos en el agua, específicamente los iones inorgánicos.
Con una toma de agua de mar abierta las membranas estarían expuestas a diferentes tipos de contaminación: algas, metales precipitados, materia orgánica, hidrocarburos, partículas, turbidez, etc.
El pre-tratamiento elimina la materia orgánica y el material en suspensión presente en el agua de mar.
Este proceso de pre-tratamiento mantiene las membranas en buen estado por más tiempo, por lo que no es necesario limpiar las membranas tan a menudo.
Esto es importante, ya que es preferible evitar la limpieza química frecuente.
Cribado, desinfección y ajuste del pH
El proceso de cribado utiliza rejillas o mallas para retener objetos flotantes, plantas y otros desechos de gran tamaño, evitando que ingresen a los equipos de pretratamiento y causen daños o bloqueos.
La desinfección por cloración se aplica para prevenir el crecimiento biológico que causa el ensuciamiento de filtros y membranas.
Cuando se usa cloro como desinfectante, el cloro residual presente en el agua de alimentación tiene el potencial de dañar las membranas de ósmosis inversa.
El pH del agua de mar es siempre alcalino debido a la presencia de sales, las cuales provocan la formación de incrustaciones en las membranas de ósmosis inversa.
Ajustar el pH también es beneficioso para la eliminación de algas y del carbón orgánico total (TOC).
El rendimiento de las membranas de ósmosis inversa es óptimo con valores de pH bajos, por lo que es necesario mantener el pH del agua entre 5,5 y 6,0 mediante la adición de ácido sulfúrico, u otro tipo de acidificante que optimice la formación de flóculos.
Coagulación, floculación y flotación
El objetivo principal del proceso de coagulación y floculación es la eliminación de turbidez y sólidos.
Para ello, se agrega un coagulante al agua que neutraliza las partículas cargadas negativamente.
El tipo de coagulante y su cantidad óptima se deciden llevando a cabo una prueba de jar-test al agua.
Los coagulantes más utilizados son los compuestos de aluminio y las sales férricas, como el sulfato férrico y el cloruro férrico.
Las células de las algas deben desestabilizarse completamente para permitir que el tratamiento alcance su máxima eficiencia.
La flotación por aire disuelto se aplica a partículas cuya densidad es menor que la del líquido en el que se encuentran.
Un sistema DAF separa las partículas, las células de algas, el aceite y la grasa que no pueden eliminarse por sedimentación.
También se eliminan los flóculos producidos en la etapa de coagulación-floculación.
Debido a la naturaleza flotante de las algas, los sistemas DAF son cada vez más utilizados en el pretratamiento de agua de mar.
La flotación por aire disuelto (DAF) se lleva a cabo antes de enviar el agua de mar a la planta de ósmosis inversa.
Filtración avanzada
Aunque es menos común, algunas plantas desalinizadoras aplican técnicas de filtración avanzadas como son las membranas de microfiltración (MF) y las membranas de ultrafiltración (UF) durante la fase de pretratamiento.
La tecnología de membranas es la más eficiente para eliminar algas, bacterias, virus y otros microorganismos presentes en el agua.
Las membranas de ultrafiltración muestran una excelente estabilidad y ofrecen una gran calidad en su permeado.
La combinación de un equipo DAF seguido de una membrana UF separa casi el 100% de la contaminación por algas y una gran fracción del contenido bacteriano.
Algunas plantas desalinizadoras han utilizado membranas de microfiltración (MF) y/o ultrafiltración (UF) como un proceso de pretratamiento autónomo.
Este proceso es conocido como pretratamiento avanzado, pero se ha demostrado que no es una solución eficaz, ya que el ensuciamiento afecta a todo tipo de membranas.
El pretratamiento avanzado puede ser parte del pretratamiento convencional, pero no puede ser un pretratamiento independiente.
La ventaja más importante del proceso de pretratamiento convencional es que es un proceso de efectividad probada, que puede ser optimizado mediante tecnologías avanzadas en cada una de sus etapas.
El problema de las floraciones de algas
Las floraciones algales son fenómenos comunes en áreas marinas.
Las floraciones de algas nocivas pueden aparecer en cualquier zona costera y afectar negativamente a las plantas desaladoras.
Además, los subproductos de algas y sus toxinas también pueden penetrar en la red de suministro de agua, afectando así la calidad del agua de red y generando enormes problemas técnicos y de salud.
Los sistemas de membranas utilizados para la desalinización de agua de mar son vulnerables al ensuciamiento y la obstrucción, lo que reduce la vida útil de la membrana y su rendimiento.
El pretratamiento debe diseñarse para enfrentar el peor escenario posible y, aún así, proporcionar una calidad constante en el agua que accede a las unidades de ósmosis inversa, incluso cuando se están produciendo floraciones de algas nocivas.
Para un diseño correcto y óptimo de la planta de pretratamiento de agua de mar es necesario de llevar a cabo un análisis de jar-test con muestras de agua de mar que cubran todo el rango de calidad que pueda esperarse: desde agua de mar menos concentrada hasta el peor escenario dado por episodios de proliferación de algas nocivas.

Desalinización por capilaridad frente a la ósmosis inversa
| Característica | Desalinización solar por capilaridad | Ósmosis inversa |
|---|---|---|
| Fuente principal de energía | Radiación solar | Electricidad y presión mecánica |
| Separación de sales | Evaporación y recuperación sólida | Membrana semipermeable y salmuera |
| Productos químicos de pretratamiento | No necesita sustancias químicas para pretratarla | Puede requerir ajuste del pH, coagulación, floculación y desinfección |
| Subproducto principal | Sales sólidas recuperables | Salmuera líquida |
| Riesgo de obstrucción | Reducido mediante ranuras micrométricas y autolimpieza | Ensuciamiento y obstrucción de membranas |
| Resultado experimental | 74% de eficiencia de conversión solar a vapor | 3 kilovatios hora por metro cúbico de agua, en promedio |
La comparación no implica que una tecnología sustituya automáticamente a la otra en todos los contextos.
La ósmosis inversa es un proceso muy consolidado en el mercado y se utiliza en plantas de gran capacidad.
La desalinización solar por capilaridad se encuentra vinculada a un diseño experimental que busca reducir el consumo energético, evitar la salmuera líquida y recuperar minerales.
La desalinización en el mundo
En el mundo, según el último estudio realizado al respecto por investigadores del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de Naciones Unidas (UNU-INWE) en 2019, hay aproximadamente 16.000 plantas de desalinización operativas -repartidas en 177 países- y en conjunto generan unos 95 millones de m3 al día de agua dulce.
Durante los siglos posteriores, la desalinización del agua del mar se usó sobre todo en barcos y submarinos para proveer de agua dulce a la tripulación durante largas travesías.
La primera se construyó en Chile en el año 1872 y utilizaba un método poco eficiente conocido como destilación solar con el cual producía 22.000 litros de agua dulce al día.
El primer país en adoptar este proceso de forma masiva fue Australia, un país muy árido donde la llamada Sequía del Milenio, entre 1997 y 2009, causó estragos.
Arabia Saudí es el primer país desalinizador por volumen y le sigue Emiratos Árabes Unidos, ambos países son desérticos y muy dependientes de este proceso.
Otros países de Oriente Medio, como Kuwait y Qatar, también han apostado por esta técnica.
En Estados Unidos, tercero en este particular ranking, hay microplantas de desalinización cerca de casi todas las instalaciones de gas natural para aprovechar el calor residual.
La desalinización es una técnica muy empleada en los países del Golfo Pérsico, como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Arabia Saudí y está también muy implantada en otros países de Oriente Medio, como Israel, y del Magreb, como Argelia y Marruecos.
América Latina es una de las regiones del mundo con mayor cantidad de agua dulce, pero con un acceso al recurso muy desigual, por lo que la desalinización se ha convertido en una herramienta al alza en algunos territorios.
Aplicaciones potenciales y límites del sistema
Las tecnologías emergentes están enfocadas a reducir las necesidades energéticas de la desalinización y a avanzar hacia sistemas más sostenibles.
El sistema desarrollado por la Universidad de Rochester puede resultar especialmente relevante en regiones costeras con elevada radiación solar, escasez de agua dulce y dificultades para acceder a redes energéticas estables.
Su capacidad para recuperar las sales en estado sólido abre una posibilidad adicional: transformar un residuo potencialmente contaminante en una fuente de minerales reutilizables.
La tasa de evaporación media de 1,76 kg por metro cuadrado y hora y la eficiencia de conversión solar a vapor de alrededor del 74% corresponden a las pruebas realizadas con agua real de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico.
La aplicación a gran escala requerirá evaluar la producción total de agua, la condensación del vapor, la durabilidad de los materiales, la recogida de sales, el comportamiento ante cambios meteorológicos y la calidad final del agua.
También será necesario determinar cómo responde el sistema a concentraciones variables de sales, materia orgánica, microorganismos y contaminantes presentes en diferentes zonas costeras.
El diseño debe conservar la separación entre la superficie activa de evaporación y las zonas de acumulación de sólidos durante periodos más prolongados que los siete días de las pruebas publicadas.
La recuperación selectiva de litio y otros minerales dependerá igualmente de la composición del agua de entrada y de la capacidad de las nanopartículas para separar cada compuesto.
Una tecnología distinta del riego capilar con agua de mar
La expresión «desalinización por capilaridad» también puede relacionarse con sistemas de cultivo que utilizan el movimiento capilar del agua de mar sin desalinizarla para suministrar humedad a las plantas.
El Centro de Investigación en Seguridad y Control Alimentario (CRESCA) de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC), en colaboración con la Fundación Aqua Maris, ha desarrollado un sistema que permite regar utilizando agua de mar sin necesidad de filtrarla, desalinizarla ni tratarla, tanto en agricultura como en jardinería.
El nuevo sistema se adapta a plantas ornamentales de jardín así como a vegetales de hoja de los cultivos, prescindiendo completamente del agua dulce.
Este proyecto nació por la necesidad de muchos países de reconvertir terrenos desertizados en cultivables, la gran diferencia es que esta iniciativa utiliza agua de mar sin necesidad de filtrado, tratamiento o desalinización.
El sistema de cultivo es mediante capilaridad.
Hay una entrada de agua que fluye por debajo las plantas y esta se devuelve directamente al mar sin aumento apreciable de la concentración salina y sin generar ningún tipo de contaminación a la tierra.
Sin que la sal afecte a la planta.
Cómo funciona el riego capilar con agua de mar
Para poner en funcionamiento el sistema, es necesario disponer de un punto de captación de agua de mar y un punto de retorno.
El agua de mar se extrae del freático marino mediante la construcción de un pozo revestido.
Esto permite evitar, en gran medida, problemas de obstrucción y altos costes de mantenimiento.
El agua de mar extraída del pozo se canaliza hasta la base del jardín o hasta el freático artificial.
Mediante un filtro natural que está en contacto con el agua de mar, y aprovechando sus propiedades de capilaridad, se aporta el agua y la humedad necesarias a los sustratos superiores.
Este filtro permite reducir la conductividad del agua de mar, evitando así la sobresalinización del suelo.
La característica más destacada de este filtro es su capacidad de regeneración.
El agua atraviesa las capas del sustrato desde la parte inferior y llega a las raíces sin que estas entren necesariamente en contacto directo con una concentración elevada de sal.
Cultivos ensayados
Desde sus inicios, hace 8 años, el riego con agua de mar ha funcionado especialmente con cultivos de hoja, sobretodo en acelgas.
También se ha demostrado que el sistema de riego con agua de mar funciona en con cultivos de patatas, zanahorias, tomates, lechugas, jardines, césped .
En el ámbito agrícola, se han realizado ensayos con cultivos como patatas, lechugas, tomates cherry y, especialmente, acelgas.
Las pruebas han demostrado que regar con agua de mar puede reducir el ciclo de los cultivos, como en el caso de las acelgas, que se pueden cosechar en 28 días en lugar de 42, y que los vegetales resultantes tienen un contenido nutricional hasta tres veces superior al de los regados con agua dulce.
Tras analizar las acelgas se midieron las concentraciones de sodio, calcio y potasio.
Todas ellas superiores a la media establecida por el USDA (United States Department of Agriculture).
Según orden mencionado anteriormente los porcentajes serian superiores en un 86%, 32% y 43%.
El cultivo mediante el sistema de riego con agua de mar es viable.
Como prueba piloto, hace seis años que se mantiene en funcionamiento un jardín en el Centre Joan Maragall de Badalona, situado a unos 650 metros de la línea de mar.
El proyecto, con una duración de nueve años (2009-2017), es el resultado de la colaboración entre la Fundación Aqua Maris, el CRESCA de la UPC y el centro de formación ISMET.
Para hacer posible este recorrido, se ha movilizado una inversión global de entre 500.000 € y 700.000 €.
Este sistema de riego capilar no produce agua potable: su objetivo es utilizar agua marina para proporcionar humedad a plantas y cultivos sin desalinizarla previamente.
El sistema solar de desalación capilar, en cambio, evapora el agua y separa las sales para producir agua dulce.
El caso de Almería
Al sureste de la península Ibérica se extiende un mundo de cañones, cárcavas, barrancos y canales donde casi nunca llueve.
Son 280 kilómetros cuadrados de tierras yermas, o 'badlands'.
Allí, plantas y animales adaptados a la sequía conviven con los vestigios de la industria del cine del oeste.
Pero el desierto de Tabernas no es solo arbustos resecos y 'spaghetti western'.
Durante la campaña agrícola 2023/2024, Almería exportó 2.388 millones de kilos de frutas y hortalizas.
El valor total alcanzó los 3.834 millones de euros.
La agricultura intensiva en invernaderos ha prosperado en una de las provincias más soleadas y cálidas de Europa.
La escasez de agua sigue siendo un desafío.
En algunas zonas llueve menos de 200 milímetros al año.
La provincia de Almería cuenta con varias de las plantas desaladoras de mayor capacidad que existen en España, como la de Carboneras, capaz de producir 120 millones de litros de agua dulce al día, o la de Campo de Dalias, 97,2 millones de litros al día, según datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR).
La desalación es una tecnología consolidada en España, que experimentó su mayor auge a finales del siglo XX.
La desalinización puede asegurar el abastecimiento en regiones donde el agua dulce es limitada, pero la elección de la tecnología debe tener en cuenta el consumo energético, la gestión de residuos, la calidad del agua de entrada y la protección de los ecosistemas.
¿Una planta que le quita la sal al agua de mar?
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