Filtración de agua entre ventana y fachada: causas y soluciones

La filtración de agua entre la ventana y la fachada suele producirse por un sellado perimetral deteriorado, una instalación incorrecta, grietas en el revestimiento, problemas de impermeabilización, desagües obstruidos o una pendiente inadecuada del vierteaguas. Para solucionarla de forma duradera, primero hay que localizar el punto exacto de entrada, reparar el soporte y después renovar el sellado o impermeabilizar la zona afectada.

La filtración de agua por ventanas es un problema muy frecuente que muchas veces pasa desapercibido hasta que la mancha de humedad en la pared ya es visible. El agua entra por el perímetro del marco, por el cristal o por la junta entre la ventana y la pared, y se acumula en el interior antes de manifestarse. Lo más habitual es que el problema no esté en la ventana en sí sino en el sellado perimetral, que con el paso del tiempo se deteriora y deja de cumplir su función.

Cómo se produce una filtración entre ventana y fachada

Las filtraciones de agua en paredes se producen cuando la impermeabilización y el aislamiento de la vivienda en estas superficies no es efectiva. En este sentido, lo más habitual en este tipo de problemáticas es que la entrada de agua se produzca desde el exterior del edificio.

El agua puede acceder por la junta entre el marco y la fachada, desplazarse por el interior del revestimiento y aparecer en un punto diferente al de entrada. Por eso, el lugar donde se observa la mancha no siempre coincide con el origen real de la filtración.

Cuando la ventana está situada entre dos plantas, el forjado puede limitar el recorrido vertical del agua, pero no garantiza por sí solo la estanqueidad del cerramiento. Si la humedad es muy grande, también conviene descartar el origen en una bajante, una tubería empotrada o cualquier otro elemento de la fachada.

Principales causas de filtración de agua entre ventana y fachada

Sellado perimetral deteriorado

Es la causa más frecuente. La silicona o el sellador que rodea el marco de la ventana por el exterior se deteriora con el tiempo por la exposición al sol, las lluvias y los cambios de temperatura. Cuando se agrieta o se desprende el agua entra directamente por ese punto.

El sellado es la primera barrera frente al agua. Utilizar materiales de baja calidad o no compatibles con el soporte -aluminio, PVC o madera- puede provocar fisuras, pérdida de adherencia y filtraciones con el paso del tiempo.

Si el sellado entre el marco y la pared no está bien realizado o se ha deteriorado con el paso del tiempo, el agua puede encontrar un punto de entrada. Una ventana mal colocada es una ventana condenada a tener filtraciones.

Grietas y fisuras en la fachada

Las grietas y fisuras pueden proporcionar una vía fácil para que el agua se filtre hacia el interior de la estructura, causando daños adicionales. Examina cuidadosamente la fachada en busca de grietas y fisuras, especialmente aquellas que estén asociadas con manchas de humedad.

Las causas de la aparición de fisuras y grietas son extraordinariamente diversas.

  • Retracción de materiales: El fraguado y secado rápido del mortero o revoque puede generar microfisuras. Esto suele ocurrir cuando se seca prematuramente por alta temperatura o por falta de curado adecuado.
  • Dilatación térmica y humedad: Los cambios de temperatura y humedad hacen que los materiales se expandan y contraigan. En ausencia de juntas de dilatación o revestimientos flexibles, estas variaciones provocan fisuras.
  • Asentamiento y movimientos estructurales: Desplazamientos en la estructura del edificio -asentamiento desigual del terreno, vibraciones por tráfico, pequeños sismos, sobrecargas, etc.- pueden causar grietas en la fachada exterior más profundas.
  • Diferencia de materiales: Las uniones entre materiales distintos, por ejemplo, entre un pilar de hormigón y una pared de ladrillo, son zonas propensas a fisuras.
  • Otros factores: La pérdida de adherencia del revoque al muro provocado, por ejemplo, por humedad o contaminación del soporte.

Defectos en el revestimiento exterior

Uno de los principales factores que pueden causar humedades por filtración en la fachada son los defectos en el revestimiento exterior del edificio. Estos defectos pueden incluir grietas, fisuras, agrietamiento del revestimiento, o falta de sellado adecuado alrededor de ventanas, puertas o elementos estructurales salientes como balcones o cornisas.

Las grietas y fisuras pueden permitir que el agua penetre a través del revestimiento y se filtre hacia el interior del edificio durante eventos de lluvia o humedad ambiental elevada. Por otra parte, si el sellado alrededor de las aberturas de la fachada no está bien mantenido o es deficiente, el agua puede infiltrarse a través de estas áreas vulnerables.

Estos defectos en el revestimiento exterior pueden ser el resultado de diversos factores, como el envejecimiento natural del material, movimientos estructurales, asentamientos del suelo, cambios climáticos extremos o incluso errores durante la construcción inicial.

Instalación incorrecta de la ventana

Si la ventana no se instaló correctamente o el espacio entre el marco y la pared no se rellenó bien, hay huecos por donde el agua puede entrar. Este problema es más frecuente en ventanas antiguas o en sustituciones mal ejecutadas.

Una ventana mal colocada es una ventana condenada a tener filtraciones. Si el sellado entre el marco y la pared no está bien hecho, el agua siempre encontrará el camino.

También puede ocurrir que el sistema de drenaje esté mal diseñado o que haya una filtración de agua por el riel de la ventana debido a una pendiente incorrecta o a la falta de evacuación.

Juntas de estanqueidad desgastadas

Las ventanas tienen juntas de goma en el interior del marco que garantizan la estanqueidad entre el cristal y el perfil. Con el tiempo estas juntas se endurecen, se agrietan o se desprenden y dejan de sellar correctamente.

Con el paso del tiempo, las juntas pierden eficacia y los cierres pueden dejar de ajustar correctamente, lo que facilita la entrada de agua en días de lluvia intensa.

Vierteaguas con pendiente incorrecta

El vierteaguas es el elemento que cubre la parte inferior exterior del marco y que dirige el agua de lluvia hacia fuera. Si está mal ejecutado, roto o no tiene la pendiente adecuada el agua se acumula y acaba filtrándose hacia el interior.

El vierteaguas exterior tiene como función ayudar a evacuar el agua de lluvia hacia el exterior. Por ello, es importante comprobar que se encuentra en buen estado y que su pendiente favorece la correcta evacuación del agua.

Una pendiente incorrecta puede provocar que el agua se acumule o se dirija hacia zonas donde puede terminar filtrándose. Por eso, ante una entrada de agua, conviene revisar también los elementos exteriores que participan en la evacuación de la lluvia.

Desagües y canales obstruidos

Aunque no es la causa principal, si los canales de drenaje están obstruidos por polvo o restos, el agua se acumula y acaba filtrándose. Mantenerlos limpios ayuda, pero si aun así sigue entrando agua, el problema es estructural.

Los canales y desagües de la ventana deben mantenerse libres de polvo, hojas y otros restos que puedan impedir la correcta evacuación del agua. La acumulación de suciedad en los canales de drenaje, el deterioro de juntas o burletes y el desgaste de determinados elementos pueden favorecer la aparición de filtraciones.

Condensación confundida con una filtración

En algunos casos lo que parece una filtración es en realidad condensación que se acumula en el interior del marco y gotea hacia la pared. Es más frecuente en ventanas de vidrio simple o en habitaciones con mucha humedad.

Si la ventana tiene muchos años se pueden producir humedades por condensación, obviamente por la diferencia de temperaturas entre dos superficies. La condensación se origina por la humedad propia dentro del hogar, y aparece sobre todo en las duchas, los baños, el lugar de la plancha o en la cocina.

La condensación suele aparecer en días fríos sin lluvia, mientras que la filtración exterior aparece durante o después de episodios de lluvia. Diferenciar ambos fenómenos evita aplicar un sellado exterior cuando el problema real está relacionado con la humedad interior o con el aislamiento térmico.

Rotura de bajantes o tuberías

Las filtraciones de agua en paredes pueden deberse a una rotura de bajantes o de tuberías empotradas en la pared. Si la humedad aparece incluso sin lluvia o aumenta de manera constante, hay que considerar esta posibilidad.

Si el motivo es por una rotura de tubería o bajante, habrá que arreglarla con la máxima urgencia. En edificios antiguos, una filtración localizada junto a una ventana no siempre procede exclusivamente del cerramiento.

Cómo identificar el origen de la filtración

Observar cuándo aparece el agua

Cuándo aparecePosible origen
Durante o después de la lluviaFiltración exterior por sellado, fachada o vierteaguas
En días fríos sin lluviaCondensación en el marco o el cristal
Solo con viento y lluviaFallo localizado en el sellado sometido a presión
Siempre en el mismo puntoFallo localizado en el sellado o la junta
Incluso sin lluviaPosible bajante, tubería o instalación interior

Con lluvia sin viento el agua cae verticalmente y el vierteaguas la dirige hacia fuera. Con viento la lluvia golpea horizontalmente contra el marco y ejerce presión sobre el sellado. Si la silicona tiene pequeñas grietas que no son visibles, la presión del viento es suficiente para que el agua entre por ellas.

Revisar el exterior de la ventana

  • Busca grietas o zonas donde la silicona esté desprendida o endurecida.
  • Comprueba el estado del vierteaguas y si tiene la pendiente correcta.
  • Revisa si hay huecos entre el marco y la pared exterior.
  • Examina el revestimiento de la fachada alrededor de la ventana.
  • Comprueba que los canales y puntos de evacuación no estén obstruidos.

Revisar el interior

  • Comprueba el estado de las juntas de goma del marco.
  • Busca manchas de humedad en la pared justo debajo o al lado de la ventana.
  • Observa si el agua aparece en la parte baja del marco o en los laterales.
  • Revisa si la pintura está descascarada o desconchada.
  • Comprueba si hay eflorescencias, moho u hongos.

Uno de los primeros signos más evidentes de las humedades por filtración es la aparición de manchas de humedad visibles en la superficie exterior de la fachada. Estas manchas suelen aparecer cerca de las ventanas, puertas o áreas donde pueden haber grietas en la estructura.

Si notas que la pintura está descascarada o desconchada en ciertas áreas, podría ser un indicio de que la humedad está penetrando desde el exterior y dañando, en consecuencia, la superficie de la fachada.

Otro signo a tener en cuenta es la presencia de eflorescencia, caracterizado por ser un depósito blanco o grisáceo que se forma en la superficie de los materiales de construcción debido a la evaporación del agua.

Si observas este tipo de depósitos en la fachada, podría ser un indicador de que el agua está penetrando a través de la estructura y luego evaporándose en la superficie, dejando atrás minerales.

Por último, además de los signos visibles, también debes estar atento a la presencia de moho u hongos en la fachada. El moho y los hongos tienden a crecer en áreas húmedas y mal ventiladas, por lo que su presencia en la fachada puede indicar problemas de humedad que deben ser abordados.

Qué revisar antes de reparar

Por eso, cuando se detecta una filtración, es importante localizar exactamente de dónde procede antes de aplicar cualquier solución. Una vez localizada la causa preocuparse de subsanarla es lo sensato, meditar sobre si es posible otro origen no dejará de ser una especulación mientras no se repare lo visto y más si no se aporta o dispone de más información.

Las pinturas por sí solas no evitan la humedad, solo la camuflan. Así, en pocos meses la mancha de filtración crecerá por el interior de la pared.

Si no localizas por dónde entra el agua, un especialista en humedades puede encontrarlo mediante una inspección. Si la humedad es muy grande, también conviene averiguar si puede estar producida por alguna bajante.

Cómo reparar una filtración entre ventana y fachada

Renovar el sellado perimetral exterior

En la mayoría de casos la solución es sencilla y se puede hacer sin necesidad de un profesional. La reparación más frecuente y efectiva consiste en renovar el sellado perimetral exterior.

  1. Retira la silicona o el sellador deteriorado con una espátula o herramienta específica.
  2. Limpia bien la superficie eliminando restos del sellado antiguo.
  3. Desengrasa bien la zona con alcohol o limpiador específico.
  4. Aplica cinta de carrocero para proteger el marco y la pared.
  5. Aplica silicona de exterior en todo el perímetro del marco.
  6. Alisa con el dedo húmedo antes de que seque.
  7. Retira la cinta y deja curar mínimo 24 horas antes de que llueva.

Elimina restos del sellador antiguo, polvo, hojas, etc. Seca bien la zona y rellena las fisuras grandes. Aplica el sellador a lo largo de la junta sin dejar huecos y pasa una espátula para que el sellador se adapte a la superficie.

La silicona de exterior debe ser flexible, resistente a la intemperie y compatible con los materiales del marco y de la fachada. Un buen sellado no solo evita la entrada de agua, también mejora el aislamiento térmico y acústico.

Rellenar los huecos entre el marco y la pared

Si hay huecos entre el marco y la pared exterior rellena con espuma de poliuretano y cubre con sellador elástico una vez seca.

Si el espacio entre el marco y la pared no se rellenó bien, la espuma puede ayudar a completar el aislamiento, pero debe quedar protegida mediante un sellador adecuado, porque la espuma expuesta puede deteriorarse con la humedad y la radiación solar.

Sustituir las juntas de estanqueidad

Si las juntas de goma del marco están deterioradas:

  1. Retira las juntas antiguas tirando de ellas con cuidado.
  2. Limpia bien el canal donde se alojan.
  3. Introduce las nuevas juntas del mismo perfil empezando por las esquinas.
  4. Comprueba que quedan bien asentadas en todo el recorrido.

Cuando estos elementos presentan desgaste o deterioro, sustituirlos puede ayudar a recuperar las prestaciones de estanqueidad de la ventana.

Reparar o sustituir el vierteaguas

Si el vierteaguas está roto o mal ejecutado hay que repararlo o sustituirlo. En casos leves se puede sellar con mortero o silicona. En casos graves puede ser necesario sustituir la pieza completa.

El agua siempre necesita una vía de salida. Si los marcos o canaletas no tienen la inclinación adecuada, el agua se acumula y termina filtrándose. Para evitarlo, es imprescindible diseñar correctamente la pendiente, asegurar que el agua fluye hacia el exterior y revisar canaletas y puntos de evacuación.

Limpiar los canales de drenaje

Los canales y desagües de la ventana deben mantenerse libres de polvo, hojas y otros restos que puedan impedir la correcta evacuación del agua. La limpieza debe incluir los orificios de drenaje y las zonas donde puedan acumularse residuos.

Con el tiempo y por las condiciones climatológicas, se acumulan en los tejados hojas, musgos, semillas de árboles, etc. que pueden obstruir los canalones reduciendo la vida útil del tejado. Es importante retirar esta suciedad, especialmente en otoño y después de temporadas de mucho viento, para permitir que el agua pueda fluir correctamente y no se acumule y produzca filtraciones.

Reparar grietas y fisuras de la fachada

Antes de comenzar, conviene señalar que, si no se resuelve el problema en su origen, siempre existe la posibilidad de que las fisuras y grietas se reproduzcan con posterioridad a su reparación de fachadas.

Con el fin de minimizar esta circunstancia, la restauración puede realizarse mediante la utilización de materiales de revestimiento de fachadas con propiedades elásticas, las cuales puedan absorber los movimientos y tensiones generados en el soporte en fisuras inferiores a 2 mm entre labios.

  1. Apertura de los labios de la fisura o grieta en forma de “V”, valiéndose de un paletín o un martillo.
  2. Eliminación de las partes no adheridas, utilizando un cepillo de púas.
  3. Consolidación e imprimación del soporte con pincel, para garantizar la adherencia del relleno y posterior revestimiento.
  4. Aplicación de la masilla o mortero impermeabilizante.
  5. Realización del acabado con una pintura impermeabilizante.

Si se trata de grietas o fisuras, habrá que realizar la adecuación correspondiente y aplicar masilla o mortero para cubrirlas.

Reparar juntas de dilatación

Las juntas de dilatación son una técnica casi imprescindible en aquellas construcciones que van a estar sometidas a fuertes cambios de temperatura.

Suponiendo que el problema no se haya agravado, la aplicación de masillas de poliuretano o polímero MS mediante el uso de una pistola para siliconas debería ser suficiente. Una vez el material se ha dejado secar se puede pintar la fachada.

Otros defectos de la edificación pueden terminar deteriorando dichas juntas, las cuales se convierten en una vía de filtración de la humedad hacia el interior.

Reparar hormigón y enfoscados deteriorados

La rotura del hormigón es un problema aún más grave pues la fachada queda totalmente expuesta a la penetración del agua y la humedad. Existen multitud de causas que justifican el deterioro del hormigón armado.

No obstante, la más frecuente es la corrosión de la propia armadura de acero, ya sea por recubrimiento deficiente de la armadura, presencia de poros y fisuras en el hormigón, carbonatación, contaminación con cloruros o sulfatación.

La corrosión del acero provoca un aumento de su espesor, lo que genera tensiones en el hormigón, hasta que finalmente éste se desprende.

  1. Eliminación de todas las zonas defectuosas que hayan perdido adherencia.
  2. Saneamiento de la armadura, procediendo a la pasivación del acero y posterior aclarado.
  3. Aplicación de una imprimación antióxido para proteger la armadura.
  4. Restauración del hormigón, mediante la aplicación con llana o espátula de un mortero reparador impermeable y transpirable.
  5. Imprimación del soporte con rodillo, brocha o pistola.
  6. Aplicación del revestimiento de acabado con una pintura impermeabilizante anticarbonatación.

En los casos más graves, un técnico en edificación deberá llevar a cabo una supervisión.

Impermeabilizar la fachada

Si la causa es una impermeabilización de fachadas deficiente, será necesario repararla retirando la anterior y aplicando una nueva.

Una vez la reparación es efectiva, el siguiente paso es la impermeabilización de fachadas para impedir que la humedad acceda a las paredes frontales. En este sentido, según las características de la fachada se deberá emplear un producto u otro.

La impermeabilización consiste en aplicar una barrera que impida el paso del agua y no solo se hace en tejados, también en terrazas y fachadas.

Cuando la filtración no está en un punto concreto, sino en una superficie más amplia, puede ser necesario impermeabilizar el tejado. Algunas de las soluciones más empleadas son: tela asfáltica, poliuretano líquido, líquido impermeabilizante y láminas impermeabilizantes para tejas curvas, planas o mixtas.

Tratar los materiales porosos

Antes de empezar, es indispensable que el soporte esté totalmente seco y limpio. Para ello, se recomienda la utilización de una hidrolimpiadora y una espera posterior de 3 días.

Las fachadas construidas con materiales porosos sin proceder después a la aplicación de un revestimiento o pintura impermeabilizante permiten que el agua de lluvia y la humedad penetren con extrema facilidad en el interior.

Esto puede deberse a que el grosor de la fachada es insuficiente, cuando se opta por monocapas; el soporte experimenta degradación física o química, algo muy frecuente con la utilización de piedra natural o artificial; o el material utilizado presenta defectos de fabricación, como la cocción deficiente del ladrillo cara vista.

En el caso de ladrillo cara vista o cualquier soporte poroso cuyo aspecto se quiera conservar, pueden aplicarse soluciones hidrofugantes. En el caso de soportes de mortero, puede aplicarse una pintura impermeabilizante con acabado de color.

Cuándo es necesario cambiar la ventana

En la mayoría de casos no es necesario cambiar la ventana. Las filtraciones por ventanas se resuelven renovando el sellado perimetral o las juntas de estanqueidad sin necesidad de sustituir la ventana.

Solo es necesario cambiarla si el marco está muy deteriorado, deformado o si el problema es estructural en la instalación original.

Hay un momento en el que los retoques dejan de servir. Si sigue entrando agua cuando llueve, incluso después de limpiar, sellar o revisar el marco, puede ser necesario cambiar las ventanas.

  • Aparecen manchas de humedad o moho alrededor del marco.
  • Sientes corrientes de aire pese a tener todo cerrado.
  • Oyes más ruido exterior de lo normal.
  • Notas filtraciones de agua por el riel o las juntas.
  • El marco está podrido, deformado o ha perdido su estabilidad.
  • La instalación original presenta defectos que no pueden corregirse mediante un nuevo sellado.

El tipo de perfil influye directamente en el comportamiento de la ventana frente a la temperatura y la humedad. Los perfiles con rotura de puente térmico son clave para evitar condensaciones y mejorar la eficiencia energética.

Las ventanas más antiguas o fabricadas con sistemas poco eficientes no están preparadas para ofrecer el nivel de aislamiento que hoy se exige, ya que cada vez vivimos lluvias y temporales más intensos.

Sin embargo, si aun después de revisar o sustituir estos elementos sigue entrando agua, el problema puede estar relacionado con el diseño, la instalación o el estado general de la ventana.

Medidas para prevenir nuevas filtraciones

Incluso con una buena instalación, el mantenimiento sigue siendo necesario. Detectar un problema a tiempo evita reparaciones mayores y alarga la vida útil de la instalación.

  • Revisar el estado del sellado perimetral cada 2-3 años.
  • Renovar la silicona al primer signo de deterioro sin esperar a que aparezcan filtraciones.
  • Limpiar los canales de desagüe del marco regularmente.
  • Comprobar el estado de las juntas de goma anualmente.
  • Revisar el vierteaguas tras episodios de lluvia intensa.
  • Limpiar regularmente las canaletas.
  • Revisar juntas y sellos.
  • Sustituir los elementos deteriorados.
  • Inspeccionar las grietas y fisuras de la fachada.
  • Reparar los daños menores de manera oportuna.

Los sellados provisionales o las soluciones caseras solo retrasan lo inevitable. Poner cinta adhesiva, sellar con silicona o improvisar pequeños arreglos puede frenar la gotera unos días, pero no soluciona el problema de raíz.

La mejor protección es contar con una ventana diseñada para ofrecer una elevada estanqueidad al agua y correctamente instalada. Además, es importante mantener limpios los canales de drenaje, revisar periódicamente las juntas y comprobar el estado de los elementos exteriores que ayudan a evacuar el agua.

Si vas a cambiar las ventanas, no basta con elegir carpinterías de altas prestaciones, la instalación profesional es clave. Por muy buena que sea una ventana, si después no se instala correctamente, las filtraciones de agua aparecerán igual.

Para evitar humedades por filtración en la fachada, es fundamental implementar un plan de mantenimiento preventivo que incluya inspecciones regulares de la fachada, limpieza de desagües, reparación de daños menores de manera oportuna, y aplicación de recubrimientos protectores cuando sea necesario.

Sistemas de aislamiento e impermeabilización exterior

El SATE destaca por ser una solución efectiva para prevenir humedades y mejorar la eficiencia energética de un edificio. Este sistema consiste en la instalación de un aislamiento térmico en la parte exterior de la fachada, seguido de un revestimiento protector que actúa como barrera contra la humedad y otros agentes externos.

Al aplicar el SATE, se crea una capa continua de aislamiento que ayuda a reducir la pérdida de calor en invierno y el ingreso de calor en verano, contribuyendo así a un ambiente más confortable en el interior del edificio.

Además, el revestimiento exterior proporciona una protección adicional contra la intemperie y la humedad, evitando que el agua se filtre a través de la fachada y cause problemas de humedades.

Pasos básicos para aplicar un sistema exterior

  1. Preparación de la superficie: Antes de instalar el sistema, es crucial preparar adecuadamente la superficie de la fachada, asegurándose de que esté limpia, seca y libre de cualquier defecto o irregularidad que pueda comprometer la eficacia del sistema.
  2. Instalación del aislamiento: El segundo paso responde a la colocación del aislamiento térmico sobre la superficie de la fachada, asegurándose de cubrir completamente todas las áreas y evitar puentes térmicos que puedan comprometer la eficiencia energética del sistema.
  3. Colocación del revestimiento: Después de instalar el aislamiento, se aplica el revestimiento exterior sobre toda la superficie. Este revestimiento actúa como una barrera impermeable que protege el aislamiento y la estructura del edificio contra la humedad y otros agentes externos.
  4. Sellado de juntas y conexiones: Es importante sellar adecuadamente todas las juntas, conexiones y puntos de penetración en el revestimiento para evitar la entrada de agua y garantizar la estanqueidad del sistema.
  5. Mantenimiento regular: Una vez instalado el SATE, es importante realizar un mantenimiento regular para asegurar su buen funcionamiento a lo largo del tiempo.

Antes de instalar SATE es primordial reparar las filtraciones de agua. De hecho, si esto no ocurre, es posible que vuelvan a aparecer.

Sin duda, el SATE es una solución efectiva para prevenir humedades por filtración en la fachada, ya que es capaz de proporcionar aislamiento térmico y protección contra la humedad en una sola aplicación.

Daños que puede causar una filtración no reparada

Si no se repara a tiempo el agua acaba deteriorando el revestimiento interior, la pintura y en casos graves el mortero y la estructura de la pared. Además favorece la aparición de moho que puede afectar a la salud.

El agua que penetra hacia el interior por filtración desconcha las paredes y produce manchas de salitre y moho. El agua se filtra a través de los muros y aparece primero en forma de pequeñas gotitas que pueden llegar a correr por las paredes.

El verdadero problema de las humedades es que en ellas nacen hongos, bacterias y demás microorganismos perjudiciales para nuestra salud, que aún lo son más en caso de padecer alergia. Es decir, más que un problema estético, estamos ante un problema sanitario.

Una filtración prolongada también puede afectar a la pintura, el yeso, el mortero, los elementos metálicos y los materiales de aislamiento. Por ello, cuando aparezca cualquier indicio -manchas, goteras, abombamientos, grietas o moho- hay que repararlo cuanto antes porque será más cómodo y económico.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que cambiar la ventana si hay filtraciones?

En la mayoría de casos no. Las filtraciones por ventanas se resuelven renovando el sellado perimetral o las juntas de estanqueidad sin necesidad de sustituir la ventana. Solo es necesario cambiarla si el marco está muy deteriorado, deformado o si el problema es estructural en la instalación original.

¿Cómo sellar la ventana para que no entre agua?

El sellado entre el marco y la pared debe realizarse correctamente para evitar que el agua encuentre puntos de entrada. Si existe un problema de sellado, lo recomendable es localizar primero el origen de la filtración y valorar el estado del conjunto antes de aplicar silicona u otros productos.

Una intervención sencilla con los productos adecuados puede resolver el problema en la mayoría de casos, pero aplicar más silicona sin retirar el sellado deteriorado o sin reparar la fachada no garantiza una solución duradera.

¿Por qué entra agua por la ventana solo con viento y lluvia?

Con lluvia sin viento el agua cae verticalmente y el vierteaguas la dirige hacia fuera. Con viento la lluvia golpea horizontalmente contra el marco y ejerce presión sobre el sellado. Si la silicona tiene pequeñas grietas que no son visibles, la presión del viento es suficiente para que el agua entre por ellas.

¿La filtración por ventana puede dañar la pared?

Sí. Si no se repara a tiempo el agua acaba deteriorando el revestimiento interior, la pintura y en casos graves el mortero y la estructura de la pared. Además favorece la aparición de moho que puede afectar a la salud.

¿Cómo puedo proteger la ventana de la lluvia?

La mejor protección es contar con una ventana diseñada para ofrecer una elevada estanqueidad al agua y correctamente instalada. Además, es importante mantener limpios los canales de drenaje, revisar periódicamente las juntas y comprobar el estado de los elementos exteriores que ayudan a evacuar el agua.

¿Qué hacer si la humedad aparece en el piso inferior?

Una ventana deteriorada puede originar una filtración que alcance el departamento inferior, especialmente cuando el agua penetra por la fachada, el perímetro del marco o un elemento constructivo conectado entre plantas.

Si la humedad es muy grande intentaría averiguar si también podría ser producido por alguna bajante. Una vez localizada la causa preocuparse de subsanarla es lo sensato, meditar sobre si es posible otro origen no dejará de ser una especulación mientras no se repare lo visto y más si no se aporta o dispone de más información.

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