Filtración de aire en naves industriales: sistemas, contaminantes y criterios de diseño

La filtración del aire en una nave industrial consiste en controlar, capturar y eliminar polvo, humos, vapores, nieblas de aceite, gases y partículas generadas durante la actividad productiva. El sistema debe diseñarse según el contaminante, el proceso industrial, el volumen de la nave, el número de trabajadores y la forma en que se distribuye el aire.

Una filtración eficaz no depende únicamente del filtro instalado. También intervienen la captación en origen, el caudal de aire, los conductos, los ventiladores, la velocidad del aire, la pérdida de carga, la ventilación general y el mantenimiento periódico. Cuando las emisiones son continuas o se concentran en una zona concreta, la extracción localizada debe complementar a la renovación general del aire.

En una fábrica o nave industrial, la filtración del aire es muy importante, ya que el aire puede contener polvo, humos, vapores, nieblas de aceite y partículas generadas durante la producción.

Aunque algunos contaminantes apenas se ven, pueden permanecer en suspensión, desplazarse por las instalaciones y terminar afectando gravemente a los trabajadores, la maquinaria y la calidad del producto.

Por qué es importante filtrar el aire en una nave industrial

Por ello, la filtración del aire no debe considerarse un elemento secundario. Es una parte esencial de cualquier entorno industrial en el que se realicen trabajos de soldadura, mecanizado, lijado, corte láser, manipulación de productos químicos o tratamiento de madera.

Una correcta filtración del aire ayuda a reducir la presencia de contaminantes en las zonas de trabajo. Además, evita que el polvo y los residuos se acumulen sobre máquinas, cuadros eléctricos, superficies o productos terminados.

Trabajar en un ambiente más limpio también facilita las tareas de mantenimiento y mejora la visibilidad en procesos donde se generan humos o partículas.

Un sistema de renovación de aire tiene como objetivo extraer el aire viciado del interior de una nave o espacio industrial e introducir aire limpio del exterior.

Esto no solo contribuye a mejorar la calidad del aire interior, sino que también regula parámetros esenciales como la humedad, temperatura, presión atmosférica y la concentración de contaminantes.

En un entorno industrial, donde la actividad genera partículas en suspensión, calor, gases o incluso compuestos químicos, la renovación de aire es un componente esencial para:

  • Proteger la salud del personal.
  • Mantener procesos productivos estables.
  • Cumplir con las exigencias normativas en seguridad y eficiencia energética.

La ventilación proporciona una mejor calidad del aire interior y beneficios para la salud al reducir los niveles de otros contaminantes interiores, como las partículas (PM), los compuestos orgánicos volátiles (VOC, por sus siglas en inglés), y los contaminantes biológicos (incluyendo los virus respiratorios).

Consecuencias de una filtración deficiente

Cuando no existe un sistema adecuado de aspiración y filtración, los contaminantes pueden extenderse rápidamente por el espacio de trabajo.

A medio y largo plazo, esto puede provocar varios problemas:

  • Mayor exposición de los trabajadores a polvo, humos y aerosoles.
  • Acumulación de suciedad en máquinas, conductos e instalaciones.
  • Incremento de las tareas de limpieza y mantenimiento.
  • Posibles fallos en equipos eléctricos o mecánicos.
  • Pérdida de calidad en determinados procesos y productos.

No conviene esperar a que el ambiente parezca cargado. Muchas partículas finas no son visibles a simple vista y, aun así, pueden alcanzar zonas alejadas del punto donde se generan.

Si no se apuesta por mejorar la calidad del aire, los trabajadores pueden empezar a presentar patologías que afectan al rendimiento, tales como, dolores de cabeza, fatiga, dificultad para concentrarse e irritación de los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones.

La acumulación de polvo y contaminantes también puede afectar a la maquinaria, los cuadros eléctricos, los productos almacenados y las estructuras de la nave.

Contaminantes habituales en las naves industriales

Cada proceso industrial genera contaminantes diferentes. Por ello, el sistema de filtración del aire debe adaptarse a las características de cada sustancia:

  • Polvo de madera, metal, plástico u otros materiales.
  • Humos procedentes de soldadura, corte láser o plasma.
  • Nieblas de aceite y emulsiones de mecanizado.
  • Virutas y partículas generadas durante el lijado o corte.
  • Vapores y gases producidos en procesos químicos.

También deben tenerse en cuenta factores como la temperatura, el tamaño de las partículas, la cantidad de material generado y el número de horas de funcionamiento.

Las emisiones químicas, los humos de producción, la mala ventilación o circulación del aire, la humedad o las fugas de agua provocan que la calidad del aire no sea óptima.

También es importante saber si en la edificación se han utilizado materiales que propicien la presencia de CO2 o radón, ya que afectan directamente al aire.

Polvo industrial

El polvo puede proceder de la manipulación de materias primas, el corte, el lijado, el mecanizado, el tratamiento de madera o la transformación de materiales como cemento, yeso, metal y plástico.

En la industria cerámica, el polvo generado durante la manipulación de materias primas o procesos de atomización obliga a renovar el aire constantemente.

Para esto, es crucial el diseño de sistemas que combinan ventilación mecánica con filtrado en varias etapas, adaptados a altas temperaturas, atmósferas abrasivas o zonas de producción con turnos intensivos.

Humos de soldadura y corte

Los talleres de soldadura y mecanizado deben contar con sistemas de extracción localizada además de sistemas de extracción de aire general.

La extracción eficaz de humos de soldadura en naves industriales mantiene una alta calidad del aire y protege la salud de los empleados.

Los sistemas completos se adaptan a las necesidades específicas de la planta de producción: accesorios como brazos de extracción, campanas extractoras o cabinas insonorizadas se pueden instalar de forma flexible.

En las zonas de soldadura se produce un pico de contaminación que ha de ser eliminado.

Independientemente del sistema que se elija, todos los sistemas de extracción de humos de soldadura deben cumplir con los requisitos legales aplicables, como las Normas Técnicas para Sustancias Peligrosas y la Ordenanza sobre Sustancias Peligrosas.

Nieblas de aceite y emulsiones

La niebla de emulsión es una fina bruma compuesta por gotitas líquidas de hasta 1 micrómetro de tamaño, suspendidas en el aire como gases.

Estas gotitas forman una emulsión, es decir, una mezcla de dos líquidos normalmente inmiscibles.

Este tipo de niebla suele generarse durante procesos industriales como el mecanizado de metales, donde se utilizan emulsiones a base de aceite o agua como refrigerantes.

Los sistemas de extracción ayudan a combatir las emulsiones extrayendo, filtrando y eliminando selectivamente la niebla de emulsión del aire.

Esto mantiene una alta calidad del aire y aumenta la seguridad en el lugar de trabajo y para los empleados.

Diferencia entre ventilación, renovación y filtración

Aunque se usan como sinónimos, ventilación y renovación de aire no son lo mismo.

La ventilación se refiere al movimiento del aire, mientras que la renovación se enfoca específicamente en la sustitución del aire interior por aire nuevo del exterior.

La filtración añade una función diferente: retiene o separa los contaminantes presentes en una corriente de aire antes de devolverla al recinto o expulsarla al exterior.

En entornos cerrados, confiar únicamente en ventilación natural puede no ser suficiente para garantizar una atmósfera saludable y conforme a normativa.

La renovación natural se basa en aberturas pasivas, ventanas, lucernarios o rejillas que permiten el intercambio de aire por diferencia de presión o temperatura.

Si bien es económica, resulta poco fiable y limitada en eficiencia, especialmente en naves industriales.

La renovación mecánica, en cambio, emplea ventiladores industriales, conductos y sistemas de control automatizados que permiten regular el caudal de aire, su filtración, temperatura o humedad.

Esta es la solución más común en instalaciones industriales por su fiabilidad, versatilidad y posibilidad de integración con otros sistemas técnicos.

Cómo funciona un sistema de filtración y extracción

El sistema de extracción funciona mediante un proceso de varias etapas.

Primero, las campanas o aberturas de extracción capturan la niebla directamente en la fuente y, mediante presión negativa, la conducen a través de tuberías hasta el filtro.

Allí, los aerosoles nocivos se filtran del aire hasta que este se purifica y se devuelve a la habitación o al exterior.

Los contaminantes separados se recogen, eliminan o reciclan simultáneamente.

Un sistema de ventilación de una nave industrial consta de puntos de entrada de aire y puntos de salida al exterior.

El aire del exterior tiene que entrar de manera que empuja al aire viciado hacia su salida.

De esa manera se ‘barre’ el aire viciado, normalmente más cálido, hacia los extractores.

La entrada de aire se da típicamente por rejillas de ventilación y la salida de aire ocurre a través de ventiladores, que pueden ser estáticos o ‘forzados’, impulsados por energía eléctrica.

Esquema de filtración industrial

Captación en origen: la primera medida de control

La forma más eficaz de controlar un contaminante suele ser capturarlo en el mismo lugar en el que se produce.

Gracias a la extracción localizada, el polvo, el humo o la niebla de aceite se aspiran antes de que puedan dispersarse por toda la nave.

Para ello pueden utilizarse brazos de aspiración, campanas, mesas aspirantes o sistemas conectados directamente a las máquinas.

Además, es importante calcular correctamente el caudal y colocar el punto de captación lo más cerca posible del foco.

La ventilación general puede ayudar a renovar el ambiente.

Sin embargo, no sustituye a un sistema de captación localizada cuando las emisiones son continuas o se concentran en una zona concreta.

Hay que tener en cuenta que las naves industriales en las que se realizan actividades que generan altas concentraciones de gases tóxicos o humos necesitan medidas específicas para garantizar una buena calidad de aire.

Por eso, en casos como las zonas de soldadura o similares, deben disponer de un sistema específico de captación de humos, con su elemento captador, campana o similar, situado lo más cerca posible del punto de emisión de gases contaminantes.

Es decir, al sistema de ventilación general de la nave, hay que añadir otro en cada punto donde se generan los contaminantes.

Elementos de captación

  • Brazos de aspiración.
  • Campanas extractoras.
  • Mesas aspirantes.
  • Cabinas de filtración.
  • Sistemas conectados directamente a las máquinas.
  • Torres de filtración móviles.
  • Unidades de extracción individuales.

La extracción eficaz de humos de soldadura en naves industriales mantiene una alta calidad del aire y protege la salud de los empleados.

Los sistemas completos se adaptan a las necesidades específicas de su planta de producción: accesorios como brazos de extracción, campanas extractoras o cabinas insonorizadas se pueden instalar de forma flexible.

Ventilación general y filtración localizada

La ventilación general permite renovar el aire de una estancia completa, reducir la concentración media de contaminantes y evacuar parte del calor, la humedad y los gases acumulados.

La extracción localizada actúa directamente sobre el foco de emisión y evita que el contaminante se disperse antes de llegar al sistema de captación.

En una nave con soldadura, mecanizado, pintura o tratamiento de madera, ambas estrategias pueden ser necesarias.

La ventilación general de la nave no sustituye a la extracción localizada cuando existen focos de contaminación definidos.

Si existen focos de humos en las diferentes estancias, en ese caso hay que hacer uso de sistemas de captación de humos que puedan direccionarse hacia los focos de contaminación.

La ventilación en naves industriales donde existan muchos contaminantes necesita de soluciones específicas y personalizadas a cada lugar.

Tipos de sistemas de filtración y extracción

Sistemas de recirculación

En este proceso, el aire de la sala se hace circular, filtrar y recircular varias veces por hora.

De esta manera, se eliminan eficazmente contaminantes como el polvo fino o el humo.

Los sistemas de extracción de aire recirculado captan el aire contaminado desde su origen, ya sea directamente en el puesto de trabajo, el techo, el suelo o la maquinaria.

Para su limpieza, el purificador de aire captura primero las partículas grandes en un prefiltro antes de que el aire pase por etapas de filtrado adicionales que retienen el 99,995 % de todos los gases y partículas nocivas.

Finalmente, el aire limpio se devuelve a la habitación.

Los sistemas de extracción de aire recirculado también pueden incorporar recuperación de calor, lo que permite ahorrar costes energéticos.

Sistemas de suministro y extracción

En este sistema, se suministra aire fresco mientras se extrae el aire contaminado.

A menudo, se utiliza el principio de ventilación por desplazamiento, en el que el aire fresco permanece cerca del suelo, mientras que el aire de extracción se extrae por el techo de la sala.

Los sistemas de ventilación para naves industriales pueden ser centralizados o descentralizados.

Ambos tipos tienen sus propias ventajas y desventajas, y son adecuados para diferentes aplicaciones.

Extracción centralizada

Los sistemas de extracción centralizados son ideales para grandes naves de producción con numerosos puestos de trabajo.

Capturan eficazmente los humos, el polvo y los vapores de soldadura, transportándolos mediante un sistema de tuberías hasta la unidad de filtración.

Estos sistemas ofrecen ventajas como una gestión eficiente del aire de escape y la capacidad de recuperar energía térmica.

Entre sus desventajas se incluyen mayores costes de inversión, mayores requisitos de espacio y una instalación compleja.

Extracción descentralizada

Los sistemas descentralizados ofrecen máxima flexibilidad y, por lo tanto, son la solución ideal para entornos de producción dinámicos.

Las torres de filtración móviles o las unidades de extracción individuales pueden desplegarse y utilizarse en diferentes ubicaciones.

La ventaja de las unidades más pequeñas radica en su facilidad de instalación, si bien el mantenimiento suele ser más complejo que en los sistemas centralizados, ya que a menudo se utilizan varias unidades simultáneamente.

Ventilación natural, eólica y forzada

El modelo de ventilación para la industria más básico consta de dos elementos:

  • Rejillas de entrada de aire.
  • Ventiladores de salida de aire.

A partir de esta estructura, dependiendo de otros factores, encontramos tres tipos de ventilación industrial:

La ventilación estática o natural consiste en abrir ventanas u otro tipo de cerramientos para que se produzca una renovación del aire interior causada por el viento o por gradientes térmicos.

Es una ventilación incontrolada, con ineficiencia térmica y que además no permite el filtrado del aire entrante.

La ventilación eólica utiliza ventiladores que se mueven exclusivamente por la fuerza del viento.

Este sistema en la práctica presenta los mismos inconvenientes que la ventilación natural.

La ventilación forzada emplea extractores eléctricos para forzar la salida del aire.

Para la mayoría de naves logísticas o de almacenaje, basta con constar de extractores estáticos o naturales.

Estos utilizan la presión atmosférica para extraer el aire de forma natural.

En naves situadas en lugares cálidos y con mucho viento puede ser interesante la instalación de extractores eólicos.

Estos extractores dan vueltas gracias a la fuerza del viento y ayudan a salir al aire caliente del interior.

Son bastante populares ya que no requieren energía eléctrica.

Ventilación forzada o dinámica

Se consigue mediante extractores eléctricos que fuerzan la salida del aire para garantizar la temperatura deseada en la nave.

En naves diáfanas estos suelen ser de tipo helicoidal.

Suelen causar bastante ruido pero algunos modelos también pueden servir de extractores estáticos o naturales cuando no están encendidos.

Se recomiendan cuando el aire se vicia mucho o cuando hay que garantizar unas temperaturas concretas acorde con la RITE, que no se podrían conseguir solamente con la ventilación natural o estática.

La ventilación forzada o dinámica para naves industriales resulta interesante por sus prestaciones para instalarla en las naves industriales.

Su principal inconveniente es que algunos modelos suelen generar demasiado ruido.

Extractores axiales o helicoidales

Los extractores axiales o helicoidales tienen una gran potencia y capacidad para mover grandes volúmenes de aire.

Trabajan con pérdidas de carga mínimas, lo que permite que estas instalaciones prescindan de conductos, aspiración y descargas libres.

Para la entrada de aire se usan rejillas, normalmente ubicadas en las puertas.

Es la solución perfecta para naves diáfanas.

En la ventilación en naves industriales es habitual el uso de extractores helicoidales, muchos de ellos de tipo mural en paredes.

Son más ruidosos, pero tienen menores pérdidas de carga, que es lo que interesa en entornos industriales donde es imprescindible el intercambio de aire.

Extractores centrífugos

Los extractores centrífugos aprovechan la fuerza centrífuga para generar presión al aire y renovarlo.

Los extractores se ubican en una caja protectora de metal, la cual actúa como aislante acústico.

Este sistema de ventilación industrial trabaja con pérdidas de carga elevadas.

Como permite la extracción por conductos, está recomendado para naves divididas en distintas estancias.

En cambio, si la nave tiene diferentes estancias, la extracción tiene que darse a través de conductos con un extractor centrífugo.

Es recomendable instalarlo dentro de una caja con aislamiento acústico, ya que generan muchos ruidos.

Climatizadores evaporativos

El climatizador evaporativo tiene una doble función: ventila y mantiene el interior a la temperatura deseada de forma estable.

Es un tipo de instalación muy interesante para naves en las que, por el tipo de actividad o las condiciones, se trabaja a muy altas temperaturas.

También son elevadas las necesidades de ventilar porque se generan gases y sustancias nocivas.

Ventilación por capas y otros métodos de distribución

Los sistemas de extracción de aire para naves industriales utilizan diversas tecnologías para mejorar la calidad del aire.

Por lo tanto, según los requisitos y la aplicación, los sistemas se pueden configurar individualmente.

Desde brazos y campanas extractoras hasta intercambiadores de calor y suministro de aire fresco, existen diferentes métodos de distribución y captación.

Ventilación mixta de empuje y extracción

Las boquillas de largo alcance impulsan el aire purificado hacia el techo de la sala, mientras que las boquillas de extracción en el lado opuesto capturan los contaminantes.

Esto permite una mezcla eficiente del aire, a menudo cálido y cargado de contaminantes, en la parte superior de la sala.

Ventilación de empuje y extracción mejorada

Una mejora del sistema clásico de empuje y tracción consiste en instalar unos chorros de aire adicionales a nivel del suelo que favorecen el ascenso del aire contaminado.

Esto permite dirigir el aire al sistema de extracción y filtrarlo aún más rápido.

Ventilación por desplazamiento

El método recomendado por la IFA introduce aire fresco a través de rejillas de ventilación en el suelo.

Debido a los efectos térmicos, el aire, que transporta los contaminantes, asciende y se extrae por el techo de la sala.

De este modo, los contaminantes se eliminan de forma selectiva, capa por capa.

Ventilación de capas inversas

A diferencia de la ventilación por desplazamiento, la ventilación de desplazamiento invertido introduce aire fresco desde la parte superior y extrae el aire contaminado desde la parte inferior.

Este método es especialmente adecuado para naves donde se generan muchos contaminantes cerca del suelo.

Ventilación y filtración en naves de gran volumen

Cada edificio industrial presenta retos únicos.

Un centro logístico difiere por completo de una planta de soldadura.

Elegir entre los distintos sistemas de ventilación para naves industriales define el confort térmico, el consumo energético y la seguridad laboral.

La tecnología HVLS soluciona los problemas térmicos graves en centros logísticos y naves muy altas.

El calor se estratifica y se acumula en las zonas superiores del techo.

Los ventiladores HVLS mueven masas gigantes de aire a baja velocidad.

En verano, operan en modo extracción para empujar el aire caliente hacia arriba.

En invierno, operan en modo impulsión.

Empujan el aire caliente acumulado en la cubierta hacia abajo y homogenizan el ambiente térmico.

El flujo constante suprime la humedad y elimina el estrés térmico de los trabajadores.

Los ventiladores HVLS no solo mejorarán la calidad del aire interior a través de un movimiento masivo de aire, sino que también ayudarán a ahorrar.

Cómo dimensionar la renovación y la filtración

La renovación del aire de una estancia se mide a través del caudal de aire.

El caudal de aire será proporcional a la sección del conducto, el volumen de la nave industrial y el flujo del aire.

Teniendo el volumen exacto de la nave industrial solamente falta saber el flujo del aire.

Esto se puede hacer con un tubo de Pitot, o con un anemómetro o hilo caliente.

Utilizamos la unidad de medida de renovaciones por hora para dimensionar correctamente los equipos.

La tasa de cambios de aire por hora, ACH, mide cuántas veces se renueva el volumen de aire total de un espacio en una hora.

Condición o zonaRenovación orientativa
Zonas generales de producción3 a 6 ACH
Áreas con alta carga contaminante8 a 15 ACH o más
Centro de almacenamientoUnas cuatro renovaciones por hora
Instalación con alta densidad de humoDiez renovaciones por hora

Estos valores pueden variar según el tipo de proceso, la ocupación y la legislación autonómica o sectorial específica.

La tasa de circulación de aire indica el grado de filtración y limpieza del aire de la habitación.

La tasa de circulación de aire recomendada es de al menos 4 a 6 renovaciones por hora.

Más allá de la normativa, para que la calidad del aire de una nave industrial sea saludable, se recomienda que se den entre 4 a 10 renovaciones de aire por hora.

Si la nave tiene 20 metros de largo x 10m de largo x 5m de alto, es decir, 1000m3, para que esté ventilada esta tendrá que tener una renovación de aire de 4000m3 por hora.

El caudal de aire, expresado en m³/h, describe el volumen de aire que circula por el sistema por hora.

El volumen de la habitación, expresado en m³, determina la cantidad de aire que debe procesarse para lograr una buena calidad del aire.

Factores que determinan el diseño

Diseñar un sistema de renovación de aire requiere un análisis técnico previo.

Cada espacio tiene particularidades que afectan el volumen de aire a renovar, el tipo de contaminantes y la eficiencia deseada.

El cálculo debe tener en cuenta:

  • El volumen útil del espacio y la altura del local.
  • El tipo de actividad y las fuentes de emisión de contaminantes.
  • El número de operarios y su densidad.
  • Los requerimientos térmicos del proceso productivo.
  • Las condiciones climáticas externas.

No basta con conocer la superficie en planta de una nave, ya que es fundamental calcular su volumen total.

Espacios con techos altos o formas irregulares requieren un estudio más detallado para evitar zonas muertas o falta de renovación en puntos críticos.

Hay que tener en cuenta el tipo de actividad que se va a realizar en cada nave industrial para conocer las necesidades de ventilación.

El tipo de actividad y las fuentes de emisión de contaminantes determinan el sistema de extracción y filtrado adecuado.

Cada proceso industrial genera diferentes cargas contaminantes: polvo, vapores, gases, calor y humedad.

Una línea de esmaltado en cerámica o una zona de envasado en alimentación tendrá requisitos muy distintos a una zona de almacenamiento.

La presencia humana también impacta en la calidad del aire.

El CO₂, el calor corporal y la humedad generada por los trabajadores deben tenerse en cuenta en el cálculo de los caudales.

En zonas con alta densidad de personal, la tasa de renovaciones por hora deberá ser mayor para mantener una atmósfera saludable.

Hay procesos que generan calor, como hornos, maquinaria de extrusión y compresores, y otros que necesitan mantener el ambiente a baja temperatura.

El sistema de renovación debe tener en cuenta estas condiciones para no interferir negativamente en la estabilidad térmica, e incluso colaborar con sistemas de climatización o refrigeración industrial.

No es lo mismo diseñar un sistema en una zona cálida con alta humedad ambiental, que en un entorno seco y frío.

El clima exterior influye en la estrategia de captación de aire, en la eficiencia de los intercambiadores de calor y en la necesidad de incorporar elementos como deshumidificadores o climatizadores.

Distribución de las entradas y salidas de aire

Además, hay que tener en cuenta el modelo de ventiladores que se necesita en función del caudal de aire y, sobre todo, los puntos donde se instalarán la entrada o entradas de aire exterior.

Este es un asunto esencial del diseño de un sistema de ventilación para la industria, porque hay que evitar la recirculación entre el circuito de aire de entrada y el de salida.

También son un elemento clave las rejillas de extracción.

En naves diáfanas necesitarás ventiladores helicoidales o estáticos que no necesitan tuberías.

Esto es porque tienen baja pérdida de carga.

En este caso el aire puede entrar por rejillas junto a las ventanas o puertas.

En el caso de que se trate de una nave industrial sin humos y con unas condiciones comunes, lo más eficaz será utilizar conductos de ventilación que comuniquen con todas las estancias.

Eso siempre que el aire sea de similares condiciones en cada zona y no existan áreas de mayor contaminación.

Para la instalación de estos sistemas, es posible utilizar un ventilador centrífugo que soporte bien las pérdidas de carga y no tenga caídas de rendimiento entre los conductos.

Los ingenieros diseñan zonas de sobrepresión para introducir aire limpio y evitar la entrada de polvo exterior.

También generan zonas de depresión mediante ventiladores para extraer el aire viciado de la nave.

Es necesario estudiar los flujos de aire para evitar las corrientes cruzadas no deseadas que propagan partículas nocivas por toda la instalación.

Filtración en almacenes y naves logísticas

En áreas de producción general o almacenes logísticos, una renovación de aire adecuada previene:

  • Condensaciones perjudiciales en productos o estructuras.
  • Deterioro de materiales sensibles, como papel, cartón y componentes electrónicos.
  • Acumulación de gases como CO₂, especialmente en zonas poco ventiladas.

La ventilación mejorada de un edificio es clave para mejorar la calidad del aire del almacén y reducir los contaminantes interiores.

Además, también es fundamental para la salud de los empleados y la satisfacción del equipo.

En los meses de verano, el sistema de ventilación ayuda a reducir la acumulación de calor y humedad.

En los meses de invierno es importante vigilar los niveles de monóxido de carbono para evitar intoxicaciones, ya que puertas y ventanas suelen estar cerradas.

La ventilación también es muy importante para eliminar humos dentro de la nave industrial que provocan los vehículos que funcionan con gasolina, como las carretillas elevadoras.

Estas situaciones pueden ser muy peligrosas sin la ventilación adecuada.

Los dispositivos de limpieza de aire son una excelente manera de mejorar los niveles de calidad.

Aparatos como aspiradoras, purificadores de aire o depuradores de aire son fundamentales para garantizar la calidad del aire dentro de una nave industrial.

Filtros, conductos y ventiladores

Un sistema eficaz no depende únicamente del filtro.

También influyen la red de conductos, el ventilador, la campana de captación, la velocidad del aire y la pérdida de carga.

Además, los filtros necesitan revisiones periódicas.

Si están saturados o deteriorados, el caudal disminuye y el sistema pierde capacidad de aspiración.

Entonces, aunque el equipo siga funcionando, puede dejar de controlar correctamente el contaminante.

Por ello, el mantenimiento preventivo, la limpieza de conductos y la sustitución de los elementos filtrantes son fundamentales para mantener un rendimiento estable.

Además de los filtros, los conductos son un componente crucial del sistema de ventilación de una nave industrial.

Su función es transportar el aire contaminado a la unidad de extracción.

Un ventilador radial garantiza que este proceso funcione a la perfección: al actuar como generador de vacío, asegura que el aire se extraiga de forma precisa.

Los sistemas modernos suelen incorporar ventiladores de media presión con amortiguación de ruido, lo que proporciona un funcionamiento silencioso y un alto rendimiento de extracción.

Además, un ventilador radial se caracteriza por su alta eficiencia.

Mantenimiento de los filtros

Los filtros sucios que están llenos de polvo y escombros reducen el flujo de aire y, por ello, el mantenimiento es fundamental para evitar problemas de calidad del aire del almacén.

Los filtros del aire es recomendable cambiarlos de 3 a 4 veces al año y mantener un patrón regular.

La periodicidad puede variar según las condiciones del entorno.

Si las instalaciones están destinadas para servicios médicos o de telecomunicaciones, se deberán reemplazar los filtros con más frecuencia.

El mantenimiento regular, la eliminación segura del polvo de los filtros y la integración de conceptos de flujo de aire eficientes optimizan la eficiencia y la vida útil de los sistemas.

Recuperación de calor y eficiencia energética

La ventilación mecánica con control inteligente permite ajustar los caudales según la ocupación o la actividad.

Los sistemas con recuperación de calor permiten reducir el gasto energético utilizando el calor del aire extraído.

Muchos sistemas de extracción de aire recirculado también incorporan recuperación de calor, lo que permite ahorrar costes energéticos.

La recuperación de calor puede integrarse con sistemas de ventilación, aspiración y refrigeración para mantener un ambiente más saludable y productivo en la nave.

Los sistemas centralizados ofrecen la capacidad de recuperar energía térmica, aunque requieren mayores costes de inversión, mayores requisitos de espacio y una instalación más compleja.

Normativa y calidad del aire

En España, el diseño y mantenimiento de sistemas de ventilación y renovación de aire está regulado principalmente por el Código Técnico de la Edificación y el RITE.

El CTE, en su documento básico DB HS 3, establece los caudales mínimos de aire exterior para garantizar la calidad del aire interior en función del uso del edificio y la densidad de ocupación.

Por su parte, el RITE regula las instalaciones térmicas de edificios y establece exigencias en eficiencia energética, calidad del aire, mantenimiento y control higiénico de sistemas de climatización y ventilación.

Ambas normativas fijan parámetros que deben cumplir las instalaciones industriales, como:

  • Caudales mínimos de ventilación según ocupación.
  • Límites de temperatura y humedad relativa en el ambiente.
  • Criterios de eficiencia energética en los sistemas de ventilación mecánica.
  • Cambios de aire por hora y parámetros exigidos.

En España existe la normativa estipulada por el RD-427, que requiere que el aire de tu nave industrial se renueve ciertas veces por hora por trabajador.

En el caso de que no exista humo de tabaco, la nave debe tener una renovación de 30m3/h por trabajador.

En caso de que haya humo de tabaco en la nave industrial, la renovación tiene que ser de 50m3/h por trabajador.

El cumplimiento de la normativa debe analizarse según el uso real de cada zona, la presencia de trabajadores, el tipo de proceso, los contaminantes generados y las exigencias técnicas aplicables.

El número de trabajadores es importante, pero también lo son el tamaño de la zona industrial, el volumen del recinto y la capacidad de contaminación del proceso.

La regulación existente no tiene en cuenta cómo actuar en cada caso concreto, y lo que es legal podría ser insuficiente para garantizar el confort en el trabajo.

Aplicaciones según el sector industrial

Industria cerámica

En la industria cerámica, el polvo generado durante la manipulación de materias primas o procesos de atomización obliga a renovar el aire constantemente.

El sistema debe adaptarse a altas temperaturas, atmósferas abrasivas y zonas de producción con turnos intensivos.

Industria alimentaria

En la industria alimentaria, además de renovar el aire, se deben evitar contaminaciones cruzadas, olores o humedades no controladas.

Las soluciones incluyen filtración absoluta HEPA, presurización de espacios limpios y control higrométrico para cumplir con los estándares de seguridad alimentaria más estrictos.

Metalurgia, soldadura y mecanizado

Los sistemas de extracción industrial son indispensables durante la soldadura en la metalurgia, la pintura en la industria automotriz o la carpintería.

También se utilizan en la industria química, farmacéutica y textil, así como en el sector del reciclaje.

En la industria eléctrica eliminan eficazmente los humos de soldadura.

Industria química y farmacéutica

Los procesos químicos pueden producir vapores y gases que requieren una captación y filtración adaptadas a la naturaleza del contaminante.

La temperatura, el tamaño de las partículas, la cantidad de material generado y el número de horas de funcionamiento deben incluirse en el diseño.

Industria de la madera

El tratamiento de madera genera polvo y partículas que pueden acumularse sobre las máquinas, los conductos, las superficies y los productos terminados.

La extracción localizada permite capturar el polvo antes de que se disperse por toda la nave.

Lista de comprobación para mejorar la filtración

  1. Identificar las sustancias presentes en el aire y los puntos donde se generan.
  2. Calcular el volumen útil de la nave y el caudal necesario.
  3. Determinar el número de trabajadores y la densidad de ocupación.
  4. Analizar las cargas térmicas, la humedad y las condiciones climáticas externas.
  5. Instalar captación localizada en los focos de polvo, humo, gases o nieblas.
  6. Evitar la recirculación entre la entrada de aire y la salida de aire contaminado.
  7. Seleccionar filtros compatibles con el contaminante y la pérdida de carga del sistema.
  8. Dimensionar correctamente los conductos y los ventiladores.
  9. Revisar periódicamente los filtros, los conductos, las campanas y los ventiladores.
  10. Limpiar o sustituir los elementos filtrantes cuando se saturen o deterioren.
  11. Controlar la temperatura, la humedad, el CO₂ y las partículas cuando sea necesario.
  12. Verificar que la instalación cumple las exigencias normativas aplicables.

Para garantizar la seguridad es clave que el puesto de trabajo esté limpio.

Es importante establecer una rutina para que los trabajadores sean conscientes de la importancia de la limpieza y mantenimiento de las instalaciones.

También es fundamental contar con un servicio de limpieza profesional y los productos adecuados para garantizar la pulcritud y desinfección, ya que todo ello afecta en la calidad del aire del espacio de trabajo.

Una renovación de aire bien planteada mejora la calidad del aire interior, protege la salud del personal, prolonga la vida útil de la maquinaria, reduce la acumulación de polvo y facilita el cumplimiento de los requisitos normativos.

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