En una piscina con cloración salina se producen gases durante la electrólisis, principalmente cloro gaseoso e hidrógeno gaseoso. Estos gases forman parte del funcionamiento normal del clorador, pero su acumulación dentro de la célula puede indicar falta de circulación, entrada de aire, nivel insuficiente de agua o un problema en la instalación.
La electrólisis salina utiliza sal común disuelta en el agua para generar cloro de forma automática. La reacción química puede expresarse así: 2NaCl + 2H2O → Cl2 (gas) + H2 (gas) + 2NaOH. El cloro desinfecta el agua, mientras que el hidróxido de sodio aumenta el pH y el hidrógeno se libera como gas.
Qué gases se producen en un clorador salino
En la electrólisis se producen gases y compuestos muy oxidantes y corrosivos. Cuando el agua salada pasa por los electrodos, la sal -cloruro sódico- se convierte en un desinfectante activo: el hipoclorito sódico, que destruye algas, bacterias y hongos.
El cloro se libera inicialmente en forma de gas, el cual se disuelve rápidamente en el agua, transformándose en cloro libre que oxida las impurezas, eliminando bacterias y algas. El sodio queda en el agua y los elementos generados -oxígeno e hipoclorito- vuelven a recombinarse, pasando de nuevo a ser sal.
| Gas o compuesto | Función o efecto |
|---|---|
| Cloro gaseoso | Se disuelve en el agua y se transforma en cloro libre para desinfectarla. |
| Hidrógeno gaseoso | Se genera durante la electrólisis y debe evacuarse sin acumularse en la célula. |
| Hidróxido de sodio | Aumenta el pH y favorece la formación de cal cuando se combina con agua dura y altas temperaturas. |
| Hipoclorito sódico | Destruye algas, bacterias y hongos. |
Por qué puede aparecer aire o gas en la célula
La presencia de gas en la parte superior de la célula no siempre significa que el clorador esté averiado. El hidrógeno y el cloro se generan durante la electrólisis, pero la circulación continua del agua debe arrastrarlos fuera de la célula.
Si no pasa suficiente agua por la célula, los gases pueden acumularse en la parte superior. Una bomba que aspira aire, un nivel de agua demasiado bajo, un filtro sucio, una válvula mal colocada o una fuga en la instalación pueden reducir el caudal y provocar esta situación.
El encenderse todas las luces intermitentes es señal de que no pasa suficiente agua por la célula y se protege. Deja de producir cloro y como la depuradora no filtra se te pone verde el agua.
Si la bomba coge aire el clorador también. Si te vas doce días, la piscina perderá nivel por evaporación. Si el nivel baja por debajo del skimmer, la bomba puede aspirar aire y el clorador puede detenerse para protegerse.
Relación entre el nivel de agua y los gases
El skimmer debe recibir agua de forma continua para que la bomba pueda mantener un circuito estable. Cuando el nivel desciende demasiado, el skimmer comienza a aspirar aire en lugar de agua, y ese aire llega a la bomba, al filtro y a la célula del clorador.
El problema puede aparecer después de varios días de ausencia, especialmente con temperaturas elevadas y evaporación intensa. También puede deberse a pérdidas de agua por tuberías, juntas, vasos de la bomba o conexiones de la depuradora.
Si te vas a marchar muchos días, llena la piscina todo lo que puedas o deja a alguien encargado de llenarla y darle un lavado al filtro cada 5 o 6 días. Al regresar, comprueba que el nivel esté por encima del skimmer antes de poner en marcha la depuradora y el clorador.
Qué revisar cuando el clorador indica gas o falta de caudal
Comprueba que el nivel de agua esté suficientemente alto y que el skimmer no aspire aire.
Verifica que la bomba eche bien agua.
Revisa que no tengas abierto el bypass del salino, si la instalación dispone de él.
Comprueba que la presión del filtro no sea excesiva.
Haz una limpieza y un enjuague del filtro si está sucio.
Observa si las tuberías se vacían cuando se detiene la depuradora.
Revisa si hay fugas de agua o entradas de aire en las conexiones.
Comprueba que los chorros de impulsión estén correctamente sumergidos.
Verifica que el clorador no esté realizando un proceso de autolimpieza.
Inspecciona la célula y confirma que no tenga incrustaciones importantes de cal.
Para su comprobación hay que asegurarse de que el suelo esté completamente seco. Si hay una fuga, lo normal es que entre aire y salga agua. Si, cuando se detiene la depuradora, se vacían las tuberías es síntoma de que existe un problema, al igual que si los chorros de impulsión no están sumergidos.
En el caso de los filtros de arena, si la junta no está bien, al arrancar la bomba, la presión hace que se asiente y se selle adecuadamente, pero al detenerse se separa y deja entrar el aire.
Qué hacer si el clorador deja de producir cloro
Cuando el clorador detecta aire o un caudal insuficiente, puede detener la producción de cloro como medida de protección. En ese momento el agua deja de recibir desinfección automática y, si la depuradora tampoco filtra correctamente, pueden aparecer algas y turbidez.
Lo primero es restablecer la circulación de agua. Después de corregir el nivel, limpiar el filtro y eliminar el aire del circuito, hay que comprobar si desaparece la alarma. Si el sistema vuelve a funcionar, deben revisarse el nivel de sal, el pH y el cloro antes de permitir el baño.
Mientras se solventa una avería del clorador, puede utilizarse cloro como tratamiento de choque en momentos puntuales. Conviene evitar añadir productos químicos como mantenimiento del agua, es decir que solamente deben utilizarse como tratamiento de choque en momentos puntuales.
Por qué se forman gases durante la electrólisis salina
La cloración salina se basa en la electrólisis del agua salada. Al añadir sal a la piscina, el agua se somete a un proceso de electrólisis cuando pasa por el clorador salino. En este proceso, los electrodos generan una corriente eléctrica que separa los iones de sodio y cloro.
El proceso genera cloro gaseoso, hidrógeno gaseoso e hidróxido de sodio. El hidróxido de sodio es un subproducto de pH muy alto conocido como hidróxido de sodio. El hidróxido de sodio aumenta su nivel de pH.
La generación de gases es, por tanto, inherente al funcionamiento del equipo. Lo anormal no es que se produzcan, sino que permanezcan acumulados porque el agua no circula con el caudal necesario o porque existe aire en el circuito.
La importancia de la circulación del agua
El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro. El agua salada pasa por unas láminas de titanio -electrodos- que se han intercalado en la tubería de retorno del sistema de depuración.
La circulación transporta el agua tratada hacia la piscina y evita que los gases permanezcan retenidos en la célula. Si la bomba se detiene, si el filtro está obstruido o si una válvula desvía el caudal, el clorador puede dejar de funcionar.
El clorador salino solo produce cloro mientras está funcionando. Las horas que necesitaremos variarán en función de la temperatura del agua y número de bañistas, pero lo recomendable es que sea al menos de 8 horas diarias.
Por lo general una piscina con cloración salina en los meses de verano tiene que funcionar entre 8 y 10 horas. A mayor temperatura del agua, mayor probabilidad que proliferen las algas por lo que necesitaremos más cantidad de cloro para desinfectar el agua, mayor número de horas del clorador funcionando.
¿Es mejor hacer funcionar el sistema de día o de noche?
La producción de cloro se ve afectada por la radiación solar y la temperatura del agua. Sobre tu clorador, de noche negativa la filtración, siempre de día y cuando haga sol, mejor. Esas 6 horas, mejor divididas en mañana y tarde, aconsejan los expertos.
La recomendación práctica es dividir el tiempo de funcionamiento entre la mañana y la tarde, teniendo en cuenta las características de la bomba, el volumen de agua, la temperatura y el uso de la piscina. A una persona le va bien con 5 h. y a otra con 8.
El clorador conjunto con la depuradora, se ponga o a primeras horas de la mañana o a últimas horas de la tarde/noche. Para que así, el cloro producido no se degrade con la luz del sol y las altas temperaturas.
Cómo influye el pH en la generación de gases y cal
El pH ideal en cualquier piscina es de 7,2. El indicador al que se hace referencia cuando se habla del equilibrio del agua es el pH. Este ha de situarse siempre entre 7,2 y 7,4.
Independientemente del método de desinfección que usemos, pastillas de cloro, cloro líquido, clorador salino…El agua tiene un grado de acidez que es lo que nos da su pH. Y en las piscinas el pH debe estar entre 7 y 7,5, para decir que tenemos una agua saludable y apta para el baño.
La cloración salina aumenta el pH, y si no se instala un regulador automático, habrá que añadir productos químicos a mano muy a menudo. El cloro producido por la electrólisis es más efectivo en un rango de pH específico, generalmente alrededor de 7.4.
A partir de 7,4 tenemos varios problemas. Las algas empiezan a reproducirse con mayor facilidad. El cloro se produce con mayor dificultad. Cuanto mayor sea el pH, peores serán estos síntomas.
Cuando el pH está por encima de 7,5 el cloro no desinfecta correctamente. Vemos que el agua no está bien metemos horas de funcionamiento al clorador salino que produce cloro correctamente y el agua no aclara.
Por qué el pH alto favorece las incrustaciones
El proceso de electrólisis libera hidróxido de sodio, aumenta el pH y genera calor. Gracias a que dentro de las celdas de sal se produce hidróxido de sodio a altas temperaturas, el nivel del ISL tiende a ser más alto.
El sarro de los minerales en el agua salada ocurre más comúnmente dentro del generador de cloro, principalmente en los ánodos metálicos. Con la acumulación de sarro, se incrementa la presión en las tuberías y por ende la necesidad de mantenimiento para mantener el sistema limpio y eficiente.
El control de la dureza del agua se hace con el TH. Sus valores ideales están entre 10 º f y 35 º f. Si este valor es muy alto, el electrolizador puede contener incrustaciones de cal e incluso alterar la superficie de los electrodos del aparato.
El agua con mucho contenido en cal obliga a aumentar la frecuencia de los lavados, así que es recomendable usar agua con poca cal.
Cómo reducir la acumulación de gas y cal en la célula
Para minimizar el riesgo de la formación de sarro puede dejar la circulación encendida durante 20-30 minutos después de apagar su celda de sal y calentador. Esto permitirá que la celda se enfríe y se elimine el hidróxido de sodio.
Enjuague regularmente con agua fresca. De manera inevitable, por alguna razón u otra, el agua salada se va a salpicar o salir de la piscina a lugares donde no debería. La sal deja un residuo blanco que se endurecerá en las superficies alrededor de su piscina.
La limpieza de la célula debe realizarse solo cuando sea necesaria. Cada vez que se limpia el electrodo con ácido, se elimina una fina capa de metal, así que hay que efectuar los lavados realmente necesarios.
Los materiales con los que se fabrican estos electrodos suelen ser de titanio bañadas con derivados del platino. Dependiendo de la calidad de estos metales, su resistencia será distinta, y por lo tanto también su vida útil.
¿Es normal que se desgaste el electrodo?
Sí. La electrólisis produce sustancias oxidantes y corrosivas, por lo que el electrodo se desgasta con el tiempo. La concentración de sal también influye en la intensidad de la reacción.
Si la concentración de sal es elevada, la reacción en el electrodo es más fuerte, por lo que éste sufre y se desgasta con mayor rapidez. La mayoría de equipos funcionan en un rango de entre 3 y 6g/l.
La mayoría de equipos cloradores no son capaces de producir cloro si la salinidad es muy baja. Cuando la concentración no alcanza el rango necesario, el equipo puede mostrar una alarma, reducir la producción o detenerse.
Qué concentración de sal necesita una piscina
Generalmente, la cantidad de sal necesaria es baja en comparación con el agua del mar, con una concentración de unos 6 gramos de sal por litro de agua. Aproximadamente 6 kilos de sal por cada metro cúbico de agua.
Se trata de una concentración muy inferior a la del agua marina. El agua del grifo contiene 0,05 gr por cada litro y el mar 33 gr por litro, aproximadamente. Hoy en día encontramos cloradores salinos que trabajan desde 3 gr/l a los de última generación, que trabajan a la salinidad de agua de mar 33 gr/l, siendo lo normal los cloradores que se mueven de 3 a 5 gr/l.
Hay modelos que resisten una salinidad muy elevada, incluso la del agua marina, que es de unos 35g/l. Sin embargo, hay que comprobar siempre las especificaciones del clorador antes de utilizar agua con una concentración de sal tan alta.
Cómo medir el nivel de sal
Los dos métodos más utilizados son las tiras reactivas y los medidores digitales. Los segundos son los más recomendables, aunque son caros, por lo que si no realizas lavados y vaciados regulares, puedes pasar con las tiras reactivas.
Las tiras de AquaCheck son el método más sencillo y rápido. El procedimiento es muy fácil, llena un vaso con al menos un centímetro de agua de la piscina, introduce la tira analítica y espera a que la línea amarilla vire a un color negro.
Retírala del vaso. Comprueba su valor y compáralo con la tabla que aparece en el envase de las tiras. Por último, en función de tu clorador salino deberás calcular una cantidad de sal u otra.
La medición debe realizarse con regularidad y siempre después de pérdidas importantes de agua, lavados del filtro o vaciados parciales. La evaporación elimina agua, pero no sal, mientras que los lavados y las pérdidas de agua sí pueden reducir la concentración.
¿La sal deja manchas blancas?
La sal no deja manchas. Existe la creencia de que en las piscinas con cloración salina se producen manchas por la sal. La concentración de sal es muy baja, y los sedimentos son imperceptibles.
Las manchas blancas son producidas por el óxido de calcio, es decir la cal. Los depósitos de sarro son frecuentes en el agua salada, aunque es fácil confundir la sal seca con sarro.
Si se produjese alguna mancha se elimina con agua. Las superficies salpicadas deben enjuagarse bien con una manguera, no con cubetas de agua de la piscina.
Cloraminas, olor y calidad del aire
Las piscinas de sal siguen teniendo cloro. Gracias a que hay cloro presente, se producirán cloraminas en algún momento. Al igual que en las piscinas de cloro regular, las cloraminas pueden ser muy agresivas y brutales, particularmente con la calidad del aire y la corrosión.
Con la cloración salina, al no haber un exceso de cloro en el agua, se reduce el característico y molesto olor a cloro, lo que hace que el ambiente de la piscina sea mucho más agradable, a cambio tenemos un agua con un sabor salado que recuerda al agua de mar.
La reducción del olor no significa que no exista cloro ni que las cloraminas sean imposibles. Una dosificación correcta, una filtración adecuada y el control del agua son necesarios para evitar acumulaciones de contaminantes.
La corrosión en realidad es peor en las piscinas de sal por al menos dos razones. En primer lugar, la sal en sí misma es corrosiva. En segundo lugar, el agua salada conduce electricidad, por lo que la corrosión puede ocurrir incluso más rápido.
Cómo prevenir la corrosión en piscinas salinas
La conexión incorrecta a tierra permite que la corriente eléctrica viaje a través del agua hasta llegar al metal. Este proceso corroe el metal mucho más rápido de lo normal.
Si está construyendo una nueva piscina y planea usar sal, asegúrese de que su arquitecto, ingenieros, contratista general y electricista sepan unir todo a un terreno común o tierra.
La corrosión puede afectar a bombas, filtros, calentadores, tuberías de metal, sistema de climatización, acero estructural, equipos de cubierta, luces y componentes electrónicos, especialmente en piscinas interiores.
Cloración salina y seguridad
Las piscinas de sal son piscinas de cloro, ya que utilizan un proceso químico para generar cloro a partir de la sal. La cloración salina no elimina la necesidad de controlar el cloro, el pH, la circulación ni la limpieza del equipo.
La cloración salina genera cloro a partir de sal mediante un proceso de electrólisis. A medida que el cloro va desinfectando, se transforma de nuevo en sal. Se trata de un ciclo cerrado en el que sólo habrá que reponer sal en caso de pérdidas de agua.
La cloración salina puede reducir los excesos de dosificación manual, pero no garantiza por sí sola que el agua sea siempre apta para el baño. Con una cubierta, falta de uso y exceso de temperatura, el cloro puede acumularse y la piscina puede dejar de ser apta para el baño.
Cómo controlar el cloro
Hemos dicho que el cloro lo produce el clorador salino solo cuando está funcionando y no se va a acumular en piscinas abiertas, pues tiende a evaporarse. Pero cuando tenemos una cubierta, bien tipo manta de burbuja, persiana, cubierta transitable o cubierta elevada, no se produce evaporación.
De forma manual, con los clásicos botecitos de comparación de color.
Midiendo el redox. Es un tercer aparato que añadiríamos a nuestra instalación que mide la capacidad de oxidación, no el cloro propiamente, pero de manera indirecta lo usamos de medida de cloro.
Con un aparato que mida el cloro libre y que va integrado en los cloradores salinos de última generación.
Para completar el buen funcionamiento de la instalación debemos llevar un control de cloro. Toma una muestra de agua de los chorros de impulsión en cada uno de los extremos de la piscina.
La diferencia debe ser notable. En caso contrario puede ser porque el clorador esté parado o no produzca porque pueda estar en un proceso de autolimpieza.
Cómo controlar el pH automáticamente
Se puede instalar un clorador salino sin regulador de pH, pero no es nada recomendable. La cloración salina aumenta el pH, y si no se instala un regulador automático, habrá que añadir productos químicos a mano muy a menudo.
El regulador está midiendo constantemente el pH del agua y cuando hay una desviación de los valores que se le han marcado actúa inyectando unas gotas de ácido. Un regulador de última generación inyecta de forma proporcional, es decir, aporta más o menos ácido en función de las necesidades.
El reductor de pH, también conocido como pH-, es un ácido muy potente y corrosivo, y hay que manejarlo con mucha precaución. El dosificador automático evita todos estos riesgos.
Además, estos equipos mantienen el nivel de pH exacto, si lo hacemos a mano podemos pasarnos o quedarnos cortos, y esto puede ser peligroso.
Qué productos químicos pueden ser necesarios
En una piscina con cloración salina solamente hay que usar el ácido reductor de pH. Este ácido puede ser sulfúrico o clorhídrico. La cantidad utilizada es mínima, unos 20 o 25 litros al año.
Manteniendo una limpieza y mantenimiento correctos, no hay que añadir nada más, aparte de la sal, si es que se ha vaciado una parte del agua. Sin embargo, dependiendo de la ubicación y las características del agua, en algunos casos puede ser necesario añadir floculantes, eliminadores de fosfato o algicidas.
La cloración salina no resuelve todos los problemas de manera definitiva. En zonas donde el agua es naturalmente ácida o contiene altos niveles de fósforo, los problemas con algas y otros contaminantes podrían aparecer, a pesar de usar cloración salina.
Gases y mantenimiento en piscinas públicas
Las nuevas tecnologías en cloración salina permiten su implementación en piscinas municipales, colectivas y gimnasios. Un aspecto clave de este tratamiento es su capacidad para cumplir con las normativas más recientes en materia de calidad del agua y aire en piscinas públicas.
En piscinas públicas, la ventilación y el control de las cloraminas son especialmente importantes. La generación de cloro no elimina los contaminantes aportados por los bañistas ni evita por sí sola la formación de compuestos irritantes.
La generación de cloro es más eficiente, reduciendo los costos de mantenimiento. La última tecnología en cloradores industriales permite extender la vida útil de los sistemas hasta 10.000 horas.
Gases y diferencias entre una piscina salina y una piscina natural
Las piscinas de sal no son piscinas naturales. Las piscinas de sal son piscinas de cloro, ya que utilizan un proceso químico para generar cloro a partir de la sal, mientras que las piscinas naturales se depuran mediante plantas y sin productos químicos.
Aunque es cierto que el sistema de cloración salina permite un mejor control sobre la dosificación del cloro, no es un proceso natural. Este proceso no tiene relación con sistemas de depuración natural, como los que utilizan plantas y procesos biológicos para eliminar impurezas sin la intervención de productos químicos.
Preguntas frecuentes sobre gases y cloración salina
¿Es normal que haya burbujas en la célula?
Durante la electrólisis se producen gases, por lo que puede observarse cierta formación de burbujas. Si las burbujas son excesivas, la célula queda parcialmente llena de aire o aparecen alarmas, hay que revisar el caudal y la posible entrada de aire.
¿Puede la evaporación causar una alarma de gas?
Sí. Si el nivel de agua baja por debajo de la línea del skimmer, la bomba puede aspirar aire. El aire llega a la célula y el clorador puede detenerse para protegerse.
¿Qué ocurre si la célula se queda sin agua?
El clorador debe protegerse frente a la falta de caudal. No debe mantenerse funcionando si la célula no está completamente atravesada por agua, porque los electrodos pueden calentarse, desgastarse o dañarse.
¿El pH alto significa que hay demasiado gas?
No necesariamente. El pH alto es una consecuencia normal de la electrólisis, porque se libera hidróxido de sodio. Sin embargo, un pH elevado favorece la formación de cal y reduce la eficacia del cloro.
¿Se puede añadir cloro a una piscina de sal?
Sí, no hay ningún problema directo. De hecho, es recomendable hacerlo en momentos determinados, donde el clorador salino no sea suficiente para mantener el nivel de cloro.
Durante el llenado tras vaciar completamente el vaso, hay que añadir cloro para evitar que las algas comiencen a reproducirse antes de poner en marcha el clorador. También puede utilizarse si el clorador no tiene suficiente rendimiento en los días más soleados.
En todo caso, debería ser una solución provisional, porque el problema real estaría en una avería del clorador, o simplemente se ha instalado un equipo de menor potencia de la necesaria.
¿Se puede llenar una piscina con agua de mar?
Sí, pero cuidado. En sistemas de cloración salina, debemos comprobar que el clorador esté realmente preparado para una salinidad tan alta.
Hay que tener en cuenta que el agua de mar no está depurada, igual que ocurre con el agua de pozo o de manantial. Desconocemos la composición química. Algunas sales o metales pueden dar problemas con los cloradores.
También puede resultar más difícil prevenir las algas, si se rellena periódicamente con agua directamente del mar.
¿Por qué no se pueden encender los focos con la piscina vacía?
Los focos subacuáticos están diseñados para que el calor que generan sea disipado a través del agua. Si la piscina está vacía y enciendes los focos, su temperatura subirá rápidamente, fundiendo el plástico de la cubierta, y finalmente dañando la lámpara.
¿Qué hacer antes de dejar la piscina sola varios días?
Si te vas a marchar muchos días, llena la piscina todo lo que puedas o deja a alguien encargado de llenarla y darle un lavado al filtro cada 5 o 6 días. Comprueba también que la depuradora, el clorador, el regulador de pH y los sistemas de protección funcionen correctamente.
Una cubierta puede reducir la evaporación, pero también puede impedir que el cloro se evapore y favorecer su acumulación si la piscina permanece sin uso y con temperaturas elevadas. Por eso hay que controlar el cloro antes de volver a bañarse.
Indicadores que conviene revisar periódicamente
El nivel de sal debe comprobarse al menos una vez al mes en instalaciones comunitarias cuando no exista una empresa encargada de hacerlo.
El pH debe situarse entre 7,2 y 7,4 para mantener el equilibrio del agua.
El TH debe mantenerse entre 10 º f y 35 º f.
La célula debe comprobarse y limpiarse cuando sea necesario.
La depuradora debe programarse durante unas ocho horas diarias.
Las fugas de agua y entradas de aire deben localizarse cuanto antes.
El cloro libre debe medirse especialmente después de periodos de calor, ausencia, cubierta o uso intenso.
La presión del filtro debe mantenerse dentro de los valores normales de la instalación.
Si todos estos indicadores están correctos, la instalación está en óptimas condiciones. Si tienes una piscina de cloración salina, revisa periódicamente todos estos parámetros.

¿Qué es la cloración salina?
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