Jarra de agua con ionizador: beneficios, funcionamiento y opiniones

Una jarra de agua con ionizador combina la filtración doméstica con un proceso de electrólisis destinado a modificar el pH y separar el agua en componentes alcalinos y ácidos. Sin embargo, no debe confundirse una jarra filtrante convencional con una jarra ionizadora: la primera utiliza principalmente carbón activado y resinas, mientras que la segunda necesita corriente eléctrica para ionizar el agua.

La filtración puede mejorar sobre todo el sabor y el olor del agua del grifo, pero sus resultados dependen del cartucho, del contaminante que se quiera reducir y del mantenimiento. Las supuestas ventajas del agua ionizada para ralentizar el envejecimiento, aumentar la energía, mejorar la hidratación o fortalecer el sistema inmunológico no deben darse por demostradas de forma general, y es recomendable consultar con un médico antes de consumirla con regularidad.

Qué es una jarra de agua con ionizador

El agua ionizada es un tipo de agua que se consigue al someter el líquido a un proceso de electrólisis. Este proceso utiliza la electricidad para crear un balance entre los iones positivos y negativos, separando las moléculas de agua en iones alcalinos e iones ácidos.

Este tipo de agua tiene diferentes utilidades y beneficios para la salud y la limpieza, debido a sus propiedades únicas. Aunque sus nombres son similares, no se debe confundir el agua ionizada alcalina con el agua alcalina.

Tipo de aguaObtenciónCaracterística principal
Agua filtradaPasa por un cartucho de filtración por gravedad.Puede reducir cloro, ciertos olores, sabores y algunas sustancias, según el filtro.
Agua alcalinaSe puede obtener simplemente filtrando agua del grifo con una jarra alcalinizadora.Si el pH del agua es mayor a 8.5, se considera alcalina y es apta para consumo humano y preparación de alimentos.
Agua ionizadaRequiere equipos más complejos que involucran corriente eléctrica para separar los iones.Este proceso no solo altera el pH sino que también separa el agua en componentes alcalinos y ácidos.

Cómo funciona una jarra filtrante

La jarra filtrante o jarra purificadora es un sistema de filtración de agua doméstica que se utiliza para mejorar el sabor y la calidad del agua del grifo, reduciendo en mayor o menor medida componentes e impurezas presentes en el agua corriente.

Las jarras purificadoras de agua son dispositivos de uso cotidiano que permiten mejorar la calidad del agua potable sin necesidad de instalaciones complicadas ni grandes inversiones. A diferencia de los sistemas de filtrado bajo mesada o los purificadores conectados directamente a la canilla, estas jarras funcionan de manera totalmente independiente.

Su funcionamiento se basa en un sistema de filtrado por gravedad, sencillo en su mecánica, pero muy efectivo cuando se usa correctamente y con un mantenimiento adecuado. La tecnología de la jarra con filtro se basa en el sistema de filtración por gravedad, a través de un cartucho de lecho filtrante y un proceso de adsorción, generalmente de carbón activado granular.

Las jarras purificadoras tienen un depósito incorporado en su interior donde se coloca un cartucho filtrante. Al rellenar la jarra de agua, pasa a través del cartucho hasta la parte inferior de la jarra, donde se acumula el agua filtrada.

Partes principales de la jarra

El diseño de una jarra purificadora está dividido en 3 partes esenciales: el depósito superior, el filtro central y el contenedor inferior. En el primer compartimento es donde se coloca el agua directamente de la canilla.

Desde ahí, el agua fluye de manera lenta hacia el filtro, ubicado en el centro de la jarra. Una vez que atraviesa el sistema de purificación, el agua se acumula en el inferior.

El cartucho filtrante es el núcleo del sistema. Su construcción puede variar entre marcas y modelos, pero en líneas generales incluye una combinación de materiales diseñados para retener distintas sustancias.

Materiales del cartucho filtrante

El cartucho de una jarra filtradora de agua está compuesto generalmente por una mezcla de carbón activado granular y resina de intercambio iónico. El carbón activado granular, GAC, es una variación del carbón activo que se utiliza en el tratamiento de agua para la adsorción de una amplia gama de compuestos, sobre todo sustancias causantes del mal sabor y olor, como el cloro y otros productos químicos.

El más común de estos materiales es el carbón activado, que tiene una superficie porosa capaz de atrapar compuestos orgánicos, reducir el cloro y eliminar olores y sabores indeseables. A este material se le suelen añadir resinas de intercambio iónico, que capturan metales pesados como plomo, cobre o mercurio.

A diferencia del PAC, carbón activado en polvo, el GAC deja pasar entre los gránulos un mayor número de sustancias sin adsorber. Por eso, su capacidad de filtración es menor que la de otros medios filtrantes.

Algunas jarras también incorporan elementos antibacterianos, como partículas de plata, que ayudan a mantener el filtro libre de crecimiento microbiano. Muchos sistemas filtrantes utilizan sal de plata para impregnar el carbón activado granular con el fin de eliminar y evitar la formación de colonias bacterianas.

Etapas del filtrado del agua

Primera etapa: carbón activado

Cuando se llena el compartimento superior de la jarra, el agua comienza a pasar a través del filtro por acción de la gravedad. En la primera etapa, el carbón activado actúa como una esponja molecular: sus poros microscópicos retienen moléculas de cloro, pesticidas, herbicidas y compuestos orgánicos volátiles.

Esta acción es la responsable de que el agua pierda el gusto a piscina que muchas veces tiene cuando proviene de redes públicas de abastecimiento. El carbón activado granular atrapa el cloro, entre otras sustancias, pero sólo hasta cierto punto, ya que cuando alcanza su capacidad máxima, éste se satura.

Segunda etapa: resinas de intercambio iónico

En la segunda etapa, las resinas de intercambio iónico actúan sobre los iones metálicos disueltos. Por ejemplo, si hay plomo o cobre en el agua, las resinas los atrapan y los reemplazan por otros iones más seguros, como sodio o potasio.

Este proceso contribuye tanto a la seguridad del agua como a la protección de electrodomésticos que usan esa agua, ya que también puede disminuir la formación de sarro. Se les suele añadir también una resina de intercambio catiónico, o sea, el mismo funcionamiento que tienen los descalcificadores de sal, como el que tienes en el lavavajillas.

Esta parte es la que reduce la dureza del agua. Por lo tanto es un cartucho de carbón activo + resina, que es lo que tienen en su interior las famosas jarras filtradoras.

Tercera etapa: elementos bacteriostáticos

En los modelos más avanzados, una tercera etapa incluye algún componente bacteriostático, generalmente plata. Esta no elimina bacterias del agua en sí, pero evita que el filtro se convierta en un foco de proliferación bacteriana con el paso del tiempo, especialmente si no se lo cambia a tiempo.

No obstante, la plata es un metal pesado y puede migrar al agua. Incluso con este material, las jarras no consiguen un efecto bacteriostático suficiente.

Funcionamiento del ionizador

La ionización generalmente requiere equipos específicos. La corriente eléctrica separa el agua en componentes alcalinos y ácidos, alterando su pH y la distribución de sus iones.

La tecnología de ionización del agua fue desarrollada en Japón y ha sido utilizada ampliamente en ese país durante décadas, tanto en hogares como en hospitales. El agua ionizada ácida tiene propiedades antimicrobianas y es utilizada en la desinfección de superficies y alimentos.

Muchos atletas consumen agua ionizada debido a su capacidad de hidratación mejorada y sus efectos energizantes. Sin embargo, estas afirmaciones no permiten concluir que el agua ionizada sea necesaria o superior para todas las personas.

Beneficios atribuidos al agua ionizada

Incluir agua ionizada en nuestra dieta puede aportar múltiples beneficios para la salud y la energía. Entre estos beneficios se encuentran:

  • Ralentización del envejecimiento celular: El agua ionizada ayuda a ralentizar el proceso de envejecimiento a nivel celular.
  • Rica en antioxidantes: Contiene una alta concentración de antioxidantes que combaten los radicales libres.
  • Mejora del sistema circulatorio: Mejora la circulación de la sangre y ayuda a regular la temperatura corporal.
  • Reducción de la acidez corporal: Al tener un pH más alto que el del agua corriente, ayuda a disminuir la acidez del organismo.
  • Pérdida de peso y aumento de energía: Facilita la pérdida de peso y aumenta los niveles de energía.
  • Regeneración celular y fortalecimiento del sistema inmunológico: Contribuye a una mayor regeneración celular, fortaleciendo el sistema inmunológico.
  • Mejora de la hidratación: Hidrata más eficazmente que el agua corriente, lo que la hace popular entre los deportistas.

Es importante mencionar que el agua ionizada no está indicada para todas las personas. Es recomendable consultar con un médico antes de consumirla y hacerlo con moderación.

Beneficios reales de la filtración

Uno de los beneficios más evidentes de estas jarras es que mejoran el gusto del agua casi de inmediato. Al eliminar el cloro y los compuestos orgánicos, el agua filtrada se vuelve más neutra, sin olores ni sabores desagradables.

Esto no solo hace que sea más agradable de tomar, sino que también mejora la calidad del café, té y otras preparaciones que dependen del agua. En algunas ciudades el sabor del agua del grifo es fuerte.

Principalmente es debido a su dureza, lo que habitualmente se conoce como cal, por lo que mucha gente bebe agua embotellada. En aguas duras, es decir, que tienen muchas sales disueltas, principalmente de calcio, la que se incrusta, y magnesio, la presencia de cloro hace que tenga ese sabor característico, es una combinación de las dos características.

Por eso las jarras filtradoras, mejoran el sabor. Los resultados de las pruebas muestran que la mayoría de las jarras hace un buen trabajo con los olores, pero en cuanto a los sabores la historia es diferente.

Ese es el factor que redujo las calificaciones de algunas jarras. Solo una jarra obtuvo una calificación de “Excelente” por reducir el sabor y el olor, y dos jarras obtuvieron “Muy Bien”.

Limitaciones de las jarras filtrantes

Filtración lenta

Las jarras filtrantes funcionan a través de un sistema de filtración por gravedad. Esto quiere decir que es necesario llenar la jarra y esperar a que el agua se filtre a través del cartucho filtrante por acción de la gravedad.

Este tipo de filtros tienen una velocidad de filtración muy lenta y necesitan una gran superficie de filtración. Por esta razón, es muy poco práctica para cocinar o llenar un vaso de agua rápidamente, ya que obtener un litro de agua puede llevarte varios minutos.

Además, los filtros de carbón activado tienen el inconveniente de necesitar más tiempo de contacto con el agua para que el proceso de purificación sea eficaz. La jarra filtradora por el contrario, tiene una velocidad de filtración más lenta y tan sólo filtra 0,25 litros por minuto.

Las jarras de agua con filtro generalmente tienen el mismo aspecto, por lo que podrías pensar que tardan más o menos el mismo tiempo en filtrar el agua. Pero no es así.

Una jarra con un modelo de filtro “a medida que se vierte”, filtró un litro de agua en 1 minuto y 15 segundos. A la otra jarra le tomó casi 15 minutos.

La velocidad del filtrado podría no ser una preocupación si por lo general llenas tu jarra y la guardas en el refrigerador para beber el agua más tarde. Pero si en tu casa hay mucha actividad y se consume mucha agua, definitivamente es un factor importante que debes considerar.

Capacidad de filtración limitada

A diferencia del PAC, el carbón activado granular deja pasar entre los gránulos un mayor número de sustancias sin adsorber. Por eso, su capacidad de filtración es menor que la de otros medios filtrantes.

Su sistema de filtración no es del todo efectiva y existe agua que no llega a tratarse por infiltración entre los espacios vacíos. Además, el reducido tamaño del cartucho dificulta la filtración de elementos como el exceso de minerales o metales pesados.

Parte del agua no llega a tratarse por infiltración entre los espacios vacíos. Las jarras de agua con filtro en cambio, tienen una capacidad de filtración más reducida.

Compuestas por carbón activado granular, este compuesto deja pasar entre los gránulos sustancias sin adsorber, lo que las convierte en menos efectivas habiendo agua que no llega a tratarse por infiltración entre los espacios vacíos que existen dentro del cartucho.

Riesgo microbiológico

Las jarras de agua con filtro tienen un factor de riesgo muy alto de contaminación bacteriológica por ser sistemas de filtración abiertos. El agua estancada en el interior de los cartuchos y en continuo contacto con el carbón activado, favorece la proliferación de bacterias y la contaminación aeróbica, mediante la aireación.

En las jarras con filtro existe riesgo de contaminación por ser sistemas de filtración abiertos. La tercera etapa bacteriostática no elimina bacterias del agua en sí, pero evita que el filtro se convierta en un foco de proliferación bacteriana con el paso del tiempo.

Rendimiento variable

Su calidad no es constante. Hay diferencia entre el primer día y el último día de uso.

El carbón activado en los filtros, que atrapa los sabores y los olores, tiene una capacidad limitada para absorberlos antes de que deje de funcionar. Si notas que el agua fluye lentamente, es probable que el filtro esté obstruido y es hora de reemplazarlo.

Cuando alcanza su capacidad máxima, el carbón activado se satura. Llegado ese punto el agua que pase por él resultaría más contaminada que en caso de no pasar por el filtro.

Mantenimiento y cambio del filtro

Uno de los aspectos fundamentales en el uso de estas jarras es el mantenimiento del filtro. A medida que se utiliza, la capacidad de absorción del carbón activado se va agotando y las resinas pierden eficacia.

Por eso, cada cartucho tiene una vida útil limitada. Los filtros deben reemplazarse cada 4, 6 u 8 semanas, o tras haber filtrado una cantidad determinada de litros, que suele ser entre 100 y 150.

Las instrucciones del fabricante te dirán con qué frecuencia debes cambiar el filtro; por lo general cada dos meses o 40 galones, lo que ocurra primero. Es recomendable seguir esas pautas, porque los filtros taponados con partículas y otros contaminantes simplemente dejan de funcionar.

Algunos modelos incluyen sistemas que te ayudan a recordar el cambio del filtro. Puede ser un pequeño indicador manual que marcás al cambiar el cartucho, o un sistema digital que calcula el tiempo transcurrido desde el último reemplazo.

De cualquier forma, respetar los intervalos de recambio es crucial: usar un filtro vencido no solo disminuye la eficacia del sistema, sino que puede liberar al agua algunas de las sustancias atrapadas, generando un efecto inverso al deseado.

El mantenimiento requiere que cambiemos el filtro cada cierto tiempo, por lo que supone un gasto más. El filtrado del agua no es constante y depende de la calidad del filtro o del tiempo que tenga este.

Jarras filtrantes y contaminantes específicos

Incluso si el sabor y el olor son las principales razones por las que deseas usar una jarra con filtro, es una buena idea averiguar si hay otros contaminantes en el agua del área donde vives que necesiten ser filtrados.

El informe de confianza del consumidor, CCR, de tu proveedor local de agua indicará los niveles de los contaminantes, como metales pesados, pesticidas y microbios. Las tuberías en tu casa o departamento también podrían afectar la calidad del agua.

Una vez que sepas lo que es necesario filtrar, busca la certificación NSF en el empaque de la jarra que indica que filtra esos contaminantes específicos. Ningún filtro lo hace todo.

La mayoría de las jarras eliminan los contaminantes que dejan un mal sabor como el cloro, el zinc y el sulfuro de hidrógeno. Pero pocas jarras eliminan el plomo.

Si una jarra filtra el plomo u otros contaminantes, como compuestos orgánicos volátiles, metales pesados, productos farmacéuticos y hormonas, el empaque debe citar una certificación NSF separada para cada contaminante.

Ten en cuenta que si el agua que consumes contiene contaminantes graves, una jarra con filtro puede ser insuficiente para mitigar el problema. Es posible que necesites un sistema de filtración más completo.

Opiniones sobre el agua del grifo y la filtración

El agua del grifo no sólo es sana sino que tiene un exhaustivo control de calidad y sus parámetros químicos y biológicos están muy por debajo de los límites máximos permitidos.

Para dejarlo claro, los aparatos de ósmosis no mejoran la calidad del agua en general, sólo mejoran su sabor. Una reducción de sales no significa una mejora de la calidad del agua.

Un agua dura quiere decir que tiene niveles altos de calcio y magnesio, normalmente en forma de bicarbonatos. Muy posiblemente hayas comprado leche enriquecida con calcio o algún producto alto en magnesio, porque es bueno para los huesos, por ejemplo para tus hijos.

Pero ahora se lo quitas al agua, ¿tiene eso sentido? Un mito muy extendido, y que ya he desmentido otras veces, es que si bebes agua con cal pueden salirte piedras en el riñón.

Eso no es cierto, principalmente son factores hereditarios los que te hacen más propenso a sufrirlas. Las piedras en el riñón, aparato urinario en general, están formadas por calcio, y no piensas que no debas comer queso o leche, teniendo mucho más calcio que el agua.

Un agua de muy baja mineralización sólo es recomendada por los médicos para personas con ciertos problemas de salud, pero para una persona sana no es algo ni necesario ni siquiera beneficioso.

Pero tampoco vas a tener problemas de salud simplemente por beber agua de mineralización débil siempre que consumas los minerales necesarios por otras vías.

Ventajas prácticas de una jarra filtrante

Las jarras filtrantes no requieren instalación. En el caso de otros sistemas exigen una instalación más o menos fija que puede llegar a incomodar a la gente.

Son de reducido tamaño. Se pueden guardar en cualquier sitio, sin sacrificar ningún espacio importante de la cocina y ocupan muchos menos, por supuesto, que las garrafas de agua.

Son portátiles. Se pueden transportar con facilidad, ideales para llevar a una segunda residencia durante el mes de veraneo.

Son económicas. Su precio no es muy elevado, si bien los cartuchos no tienen mucha duración. También son relativamente baratas, por lo general menos de $40.

Otro beneficio es el económico. Aunque implica una inversión inicial y un gasto periódico en filtros, el uso constante de una jarra purificadora puede reemplazar completamente el consumo de agua embotellada, que a largo plazo resulta mucho más costosa.

Además, al reducir el uso de botellas plásticas descartables, también tiene un impacto positivo en el medio ambiente. Son una opción más ecológica ya que no necesitamos comprar garrafas o botellas de agua de plástico en el supermercado.

En términos prácticos, estas jarras se adaptan fácilmente al ritmo del hogar. No requieren instalación ni conocimientos técnicos, se pueden guardar en la puerta de la heladera y su mantenimiento es mínimo.

También son ideales para personas que viven en alquiler o se mudan con frecuencia, ya que se pueden trasladar sin problemas. La propia jarra puede usarse para servir el agua, sin necesidad de gastar en botellas reutilizables.

Desventajas y costes

No son efectivas al eliminar la cal. En zonas de aguas duras, con gran cantidad de cal, las jarras no resultan eficaces para descalcificar.

No son efectivas para eliminar exceso de minerales o metales pesados. El reducido tamaño de su cartucho no permite obtener una filtración de estos elementos.

Su precio se eleva si la utilizamos para cocinar. Si bien el precio es razonable cuando se utiliza exclusivamente para beber, éste se puede disparar si también la utilizamos para cocinar, ya que es aquí donde gastamos una mayor cantidad de agua, y la capacidad de filtrado no es tan grande como en otros sistemas.

No cuentan con servicios automáticos de mantenimiento. Normalmente filtros o sistemas de osmosis inversa cuentan con un SAT que recuerda cuándo toca el mantenimiento y presta asistencia los clientes en su domicilio en caso de necesidad.

El costo de los filtros de repuesto se acumula. Entre las jarras que sometimos a prueba, el costo del filtro fue de $30 a $90 al año.

AspectoJarra filtranteJarra con ionizador
Proceso principalFiltración por gravedad mediante carbón activado y, en algunos casos, resinas.Electrólisis para separar iones y modificar el pH.
Objetivo principalMejorar sabor y olor y reducir determinadas sustancias.Obtener agua alcalina e ionizada y agua ácida.
InstalaciónNo requiere instalación.Requiere un sistema eléctrico específico.
Limitación principalFiltración lenta, capacidad limitada y necesidad de cambiar el cartucho.No está indicada para todas las personas y sus beneficios sanitarios no deben darse por demostrados de forma general.

Cómo elegir una jarra con filtro o ionizador

  1. Determina si el objetivo principal es mejorar el sabor y el olor o modificar el pH del agua.
  2. Comprueba qué sustancias reduce realmente el cartucho.
  3. Busca la certificación NSF correspondiente a cada contaminante específico.
  4. Consulta la calidad del agua de tu zona y, si es necesario, analiza una muestra en un laboratorio certificado.
  5. Comprueba la capacidad del cartucho y el intervalo de sustitución.
  6. Valora la velocidad de filtración si necesitas agua para cocinar o consumirla inmediatamente.
  7. Calcula el coste anual de los recambios.
  8. Evita utilizar un filtro vencido o una jarra que haya permanecido con agua estancada durante demasiado tiempo.
  9. Si existe una contaminación grave, utiliza un sistema de tratamiento más completo.

El debate en torno a beber del agua del grifo o comprar mejor embotellada está abierto y depende mucho de la ciudad en la que vivas, pero si prefieres asegurarte de que el agua que tomáis en casa es saludable y no quieres optar por instalar una fuente en casa o cargar con las botellas del súper a casa existen alternativas.

Una de ellas son las jarras con filtro tipo Brita que nos prometen reducir la dureza del agua y eliminar el cloro, evitando así el mal sabor que pueda tener el agua del grifo y aumentando la seguridad de esta.

¿Es mejor una jarra ionizadora que una jarra filtrante?

Una jarra filtrante puede ser suficiente cuando el problema principal es el sabor, el olor o la presencia de cloro, siempre que el agua de entrada sea potable y el cartucho esté certificado para la sustancia que se desea reducir.

Una jarra ionizadora añade un proceso eléctrico que modifica el pH, pero eso no significa que elimine automáticamente contaminantes ni que convierta un agua no potable en agua segura. La ionización generalmente requiere equipos específicos, y el agua ionizada no está indicada para todas las personas.

Los aparatos de ósmosis no son un timo en sí mismos, funcionan. ¿Pero son útiles o necesarios? Ahí ya la cosa cambia.

No creo que se vayan a dar problemas médicos ni intoxicaciones por usar estos aparatos, hay que tener en cuenta que el agua que introducimos ya es un agua potable con todas las garantías.

De hecho, se especifica muy claramente que estos aparatos sólo sirven para tratar agua que ya es potable. No te dan ninguna garantía con agua por ejemplo de un pozo, así que si no estás seguro de la procedencia o calidad del agua, no la consumas ni siquiera con un filtro de estos.

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