Por qué el agua que sale del filtro de la lavadora huele a podrido

El agua que sale del filtro de la lavadora suele oler a podrido porque contiene agua sucia estancada, pelusas, cabellos, restos de detergente, suavizante y materia orgánica acumulada. Cuando el filtro está obstruido, el drenaje no funciona correctamente y se crea un ambiente ideal para la proliferación de bacterias y hongos.

El olor también puede proceder de la goma de la puerta, el cajetín, la manguera de desagüe o el sifón de la instalación. Para eliminarlo, hay que limpiar el filtro, revisar el sistema de desagüe, lavar la goma y el cajetín, y realizar periódicamente un ciclo en vacío a alta temperatura.

Qué significa que el agua del filtro huela a podrido

Si la lavadora huele mal después de limpiarla, el filtro suele ser el responsable. Si tu lavadora huele a huevo podrido, comprueba la toma de agua y las mangueras de desagüe. Descubrirás con rapidez si el olor procede de la entrada de agua o de un bloqueo en el sistema de desagüe.

Cuando el filtro se encuentra saturado de pelusa, cabellos o residuos, impide un drenaje correcto y genera el ambiente ideal para bacterias y hongos. Ese es el punto que más se pasa por alto en una limpieza de rutina, y el que más olores produce.

Un filtro saturado de pelusa, cabellos o residuos bloquea el drenaje y favorece la proliferación de bacterias y hongos. El filtro acumular suciedad que se refleja en el olor y en la calidad de lavado.

Causas principales del olor desagradable

Agua estancada y filtro obstruido

Si tu máquina no desagua a la velocidad correcta, el agua sucia se queda pudriéndose en la base. El culpable suele ser un filtro obstruido.

El filtro es el encargado de atrapar pelusas, hilos y pequeños objetos que no queremos que lleguen a la bomba de desagüe. Si notas que tu lavadora retiene agua después del ciclo de lavado, es probable que el filtro necesite una limpieza.

La acumulación de pelusas, cabellos y objetos pequeños en el filtro de la bomba favorece los malos olores y puede provocar obstrucciones. El agua retenida mezcla residuos orgánicos con detergente y suavizante, y permanece en condiciones húmedas durante demasiado tiempo.

Restos de detergente y suavizante

El exceso de detergente y suavizante forma una película pegajosa dentro del tambor que atrapa suciedad, humedad y bacterias. Los lavados con pequeñas cantidades de detergente a temperaturas bajas conllevan en ocasiones olores desagradables en la lavadora o en la ropa.

El uso excesivo de detergente o suavizante puede dejar residuos pegajosos que, con el tiempo, se convierten en un caldo de cultivo para estos microorganismos. Estos restos pueden llegar al filtro y mezclarse con el agua de desagüe, intensificando el olor a podrido.

Lavados frecuentes a baja temperatura

Los ciclos continuos con agua fría agravan el problema, porque esa temperatura no elimina hongos ni residuos difíciles. Los lavados a bajas temperaturas no se eliminan eficazmente, prosperando en el ambiente cálido y húmedo del tambor y las gomas.

Los lavados a temperaturas bajas, por debajo de los 30 grados, no son lo suficientemente calientes para eliminar bacterias, moho y otros gérmenes que pueden provocar malos olores. Aunque el detergente puede eliminar la suciedad superficial, las bacterias y los restos de jabón se pueden quedar en la lavadora, contribuyendo a la formación de olores.

Moho en la goma y el cajetín

La lavadora huele mal principalmente debido a la acumulación de moho, bacterias y residuos de detergente o suavizante en zonas húmedas como la goma de la puerta, el filtro o el cajetín, así como por la falta de ventilación o el uso constante de programas de baja temperatura.

La goma de la puerta -en lavadoras de carga frontal- acumula agua con restos de jabón en sus pliegues: un foco de humedad constante que pocos revisan con suficiente frecuencia. La goma de la puerta y el compartimento de detergente son áreas que acumulan más humedad debido a su contacto constante con el agua.

Problemas en el desagüe

El desagüe puede concentrar residuos en la manguera o en el sifón y enviar olores directamente hacia el tambor. Las tuberías de desagüe emiten gases residuales.

Para evitar que estos gases suban por la manguera y entren al tambor, la lavadora huele mal cuando el sifón, la curva en forma de «U» de la tubería, se queda sin agua. El agua estancada en esa curva actúa como un tapón natural.

Si has estado semanas sin usar la máquina o la manguera está mal instalada, es decir, demasiado recta o introducida muy al fondo del tubo de la pared, el olor a desagüe invadirá tu lavadora.

Cómo localizar el origen exacto del olor

Para atajar el problema del mal olor, es necesario actuar como un detective y localizar la fuente exacta. Una inspección visual y táctil de las diferentes partes de tu lavadora te dará las pistas necesarias.

Empieza por el área más evidente: la goma de la puerta. Es un lugar propenso a acumular agua, moho y suciedad, por lo que debes doblarla y revisar cada pliegue.

Continúa con el cajetín del detergente, que a menudo se descuida y puede albergar restos de jabón y moho. No olvides el filtro de la bomba de desagüe, que recoge pelusas, cabellos y pequeños objetos, y puede ser un foco de olores muy desagradables si no se limpia con regularidad.

  • Inspecciona minuciosamente la goma de la puerta, doblando sus pliegues en busca de moho, suciedad o agua estancada.
  • Verifica el estado del cajetín del detergente y suavizante, extrayéndolo si es posible para ver si hay restos secos o moho.
  • Revisa y limpia el filtro de la bomba de desagüe, ubicado generalmente en la parte inferior frontal de la lavadora.
  • Comprueba si el tambor tiene restos de suciedad, cal o una capa viscosa en sus paredes.
  • Revisa la manguera de desagüe y el sifón para comprobar si el olor procede de la instalación.
  • Asegúrate de que la puerta de la lavadora se ventile correctamente después de cada ciclo, dejándola ligeramente abierta.

Cómo limpiar el filtro de la lavadora

Preparación

El filtro se encuentra en la zona más baja de la lavadora y a veces puede estar cubierto por una tapa. Busca una pequeña trampilla en la parte inferior derecha del frontal de la máquina.

Coloca una bandeja de horno plana o toallas gruesas debajo. Al abrirlo, siempre sale agua.

Antes de manipular el filtro, desconecta la lavadora y consulta las instrucciones del aparato si no tienes claro cómo acceder a él.

Extracción y vaciado

Desenrosca el filtro principal girando en sentido contrario a las agujas del reloj. Retíralo, elimina los restos acumulados y límpialo bajo el grifo con agua y jabón.

Al sacarlo, es normal encontrar monedas, pelos, botones y una masa viscosa que huele a demonios. Vacía todos los objetos atrapados y comprueba que no queden residuos en la cavidad del filtro.

Lavado del filtro

Para limpiar el filtro de la lavadora, lávalo bajo el grifo con agua caliente y un cepillo. También puedes utilizar una mezcla de bicarbonato de sodio o vinagre blanco, ya que estos productos naturales son excelentes desinfectantes y desodorizantes.

Después vuelve a colocarlo en su sitio, asegurándote de que quede bien enroscado. Vuelve a enroscarlo asegurándote de que quede perfectamente apretado para evitar fugas.

El filtro debe revisarse y limpiarse cada 2-3 meses para eliminar pelusas y objetos que puedan causar obstrucciones y malos olores. Si la lavadora se utiliza con mucha frecuencia o desprende olor, conviene revisarlo antes.

Limpieza de la goma de la puerta

La junta de goma gris que sella la puerta es el lugar número uno de acumulación de residuos. Su diseño en forma de fuelle retiene pequeños charcos de agua después de cada ciclo.

Tira suavemente del labio interior de la goma. Probablemente encuentres pelusas viscosas, un charco oscuro y manchas negras incrustadas.

La goma de la puerta requiere atención manual. Con una mezcla de agua caliente y vinagre, un paño debe recorrer todos los pliegues para retirar cabellos, restos de papel y cualquier residuo adherido.

También puedes limpiar la goma con una mezcla de vinagre y agua para eliminar bacterias, residuos de detergente y olores persistentes. La limpieza de la goma de la puerta debe ser tu nueva religión mensual.

Después de cada lavado, utiliza una bayeta absorbente para secar cualquier exceso de agua y limpiar los residuos que puedan haberse acumulado en sus pliegues.

Limpieza del cajetín y sus conductos

El cajetín es donde colocas el detergente y el suavizante, y es también un imán para los residuos y el moho. Los suavizantes comerciales contienen grasas que, con el tiempo y el agua fría, se petrifican.

Abre el cajetín y presiona la lengüeta central para extraerlo por completo. Sumérgelo en el fregadero con agua muy caliente y un buen chorro de lavavajillas antigrasa.

Usa un cepillo pequeño para limpiar los conductos del suavizante. Si quieres resultados excelentes, ayúdate con un cepillo de dientes para llegar a los rincones más difíciles.

Coge una linterna y mira dentro del hueco donde encaja el cajetín. Verás costras de jabón fosilizado e incluso moho negro en el techo, justo por donde cae el agua.

Usa un paño humedecido en vinagre para limpiar este compartimento interior antes de volver a colocar el cajetín limpio. La bandeja de detergente debe retirarse, lavarse con agua caliente y cepillo, y secarse antes de reinstalarla.

Limpieza del tambor y eliminación del biofilm

El olor a huevo podrido es señal de una acumulación masiva de bacterias anaeróbicas. Se alimentan de una mezcla letal: restos de detergente líquido, grasa corporal, células muertas de la piel y suavizante solidificado.

Esta mezcla crea una biopelícula, o biofilm, viscosa que se adhiere a la cruceta y al tambor exterior, la carcasa de plástico que rodea al tambor de acero inoxidable que tú ves.

Si el tambor de tu lavadora huele mal, puedes usar un programa de limpieza del tambor o un programa de lavado a 90 grados, ya que ambos hacen una limpieza en profundidad del tambor.

Una vez al mes, realiza un ciclo de lavado a 60 °C o más para desinfectar el tambor y eliminar cualquier resto de detergente o suavizante. El primer paso es limpiar el tambor: un ciclo en caliente -entre 60 °C y 90 °C- con una taza de vinagre blanco en el interior y media taza de bicarbonato en el dispensador de detergente elimina bacterias y residuos acumulados.

Una vez que las piezas físicas están limpias, hay que desinfectar el interior de las tuberías y la cuba externa. Vierte medio litro de vinagre blanco de limpieza directamente dentro del tambor vacío.

Añade dos cucharadas de bicarbonato en el compartimento del detergente. Selecciona el programa de lavado más largo que tenga tu máquina y ajusta la temperatura al máximo; 90ºC es ideal, o 60ºC como mínimo.

El agua caliente elimina las bacterias y, por lo tanto, el mal olor. Es recomendable realizar una limpieza con vinagre y bicarbonato una vez al mes.

Cómo limpiar el desagüe

Para el desagüe, la solución es verter agua caliente con bicarbonato y vinagre, dejar actuar 30 minutos y enjuagar con más agua caliente. Esto desaloja residuos de la manguera y repone el nivel del sifón si se había secado.

Revisa que las mangueras no estén rotas ni muy dobladas. Comprueba la manguera de desagüe y el sifón si el olor recuerda a cloaca o alcantarilla, especialmente cuando el filtro está limpio y el tambor no presenta suciedad visible.

Hábitos para evitar que el filtro vuelva a oler mal

Ventilar la lavadora

La ventilación es otro factor: si la puerta permanece cerrada, la humedad se estanca, así que asegúrate de dejarla entreabierta. Dejar la puerta de la lavadora abierta después de usarla también es una excelente manera de prevenir la aparición de malos olores.

Al terminar cualquier ciclo de lavado, la puerta debe quedar abierta al menos una hora. Esa ventilación es suficiente para evitar que la humedad se concentre de nuevo.

Deja también el cajetín ligeramente sacado unas horas después de cada uso. Ventila la zona donde está la lavadora si se encuentra en un espacio cerrado, como un baño o una cocina pequeña.

Retirar la ropa húmeda

Dejar la ropa húmeda dentro del tambor por más tiempo del necesario mantiene la humedad atrapada y acelera la proliferación de hongos. Saca la ropa en cuanto suene el pitido final.

Retira la ropa inmediatamente: saca la ropa de la lavadora tan pronto como termine el programa, ya que dejar la ropa húmeda dentro puede generar un olor a humedad que se impregna tanto en las prendas como en el tambor.

Usar correctamente el detergente

Procura lavar con regularidad a 60° C o más utilizando la dosis correcta de detergente especificada por el fabricante según la cantidad de ropa.

Utiliza la cantidad justa recomendada por el fabricante y opta por detergentes líquidos, que se disuelven mejor. El uso excesivo de detergente o suavizante puede dejar residuos en el interior de la lavadora, generando un ambiente húmedo donde proliferan bacterias y moho.

Revisar los bolsillos y evitar sobrecargas

Homecenter recomienda revisar los bolsillos de la ropa antes de cada lavado, evitar la sobrecarga del tambor y usar detergentes de marca reconocida o recomendada por el fabricante.

Las monedas, botones, papeles y otros objetos pequeños pueden terminar en la goma, la bomba o el filtro, donde se mezclan con agua sucia y producen olores desagradables.

Rutina de mantenimiento recomendada

FrecuenciaTarea
Después de cada lavadoSeca la junta de goma, deja la puerta abierta y retira la ropa inmediatamente.
Una vez por semanaLimpia el cajetín si presenta restos de detergente o suavizante.
Cada 2-3 semanasExtrae y limpia a fondo el cajetín del detergente, eliminando cualquier residuo seco o moho.
Una vez al mesRealiza un ciclo en vacío a alta temperatura o utiliza el programa de limpieza del tambor.
Cada 2-3 mesesLimpia el filtro de la bomba de desagüe y comprueba las mangueras.
Cada trimestreRevisa el sistema de desagüe y el sifón si el olor persiste.

Para mantenerla limpia, simplemente retíralo y enjuágalo bien bajo el grifo con agua tibia, si lo puedes hacer después de cada uso, mejor. Si esto no es posible, asegúrate de realizar este proceso al menos una vez por semana.

Recuerda hacerlo al menos una vez al trimestre para evitar problemas mayores. Para el mantenimiento mensual, un ciclo caliente sin ropa, con vinagre o un limpiador específico para lavadoras, basta para sostener los resultados en el tiempo.

Qué hacer si el olor persiste

Si a pesar de todos estos cuidados, tu lavadora sigue oliendo mal, es hora de una limpieza profunda. Programa un ciclo de lavado con agua caliente y agrega un buen chorro de vinagre blanco en el cajetín.

Si el olor persiste tras una limpieza exhaustiva, podría indicar un problema más serio, como una obstrucción en el sistema de desagüe o un componente dañado. En este caso, te aconsejamos contactar a un técnico cualificado para una revisión profesional.

Has limpiado la goma, has vaciado el filtro, has hervido vinagre en el tambor y has comprobado que el sifón de la pared tiene agua. Si, a pesar de todo, tu lavadora huele a cloaca de forma incesante o muestra códigos de error en el panel digital, es hora de aceptar que el problema escapa al mantenimiento casero.

Puede que la bomba de vaciado esté dañada, que la resistencia esté cubierta de una calcificación extrema o que haya una fuga interna reteniendo agua putrefacta en el chasis.

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