Mantenimiento de mascarillas: limpieza, desinfección, uso y sustitución

Debido a la pandemia sanitaria de la Covid-19, las mascarillas, en todas sus variedades, se han vuelto imprescindibles y vitales en nuestra vida diaria para evitar la propagación de dicho virus. Debemos tener un protocolo de cuidado y mantenimiento especial para que sigan siendo eficaces, para ello, es fundamental una buena manipulación y limpieza, sobre todo de mascarillas de tela.

Las mascarillas de protección respiratoria desempeñan un papel fundamental en la seguridad de los trabajadores expuestos a ambientes con polvo, vapores, gases o partículas peligrosas. En el mundo industrial, el uso de respiradores y mascarillas es fundamental para proteger la salud de los trabajadores, especialmente en entornos donde hay exposición a partículas, vapores y gases peligrosos.

Una mascarilla respiratoria no es un equipo de “ponérselo y olvidarse”. Para que estos equipos de protección respiratoria funcionen de manera óptima, es esencial realizar un mantenimiento adecuado y constante.

Tipos de mascarillas y condiciones de uso

Saber usar las mascarillas es algo más que conocer la técnica para ponerlas y quitarlas, y que las hay higiénicas, quirúrgicas, FFP2, FFP3, reutilizables (llevan la letra R en el envoltorio) y no reutilizables (NR).

Lo primero que hay que mirar, como en cualquier otro producto, es que tengan el marcado CE que indica que cumple con la legislación, aunque en este momento la venta de mascarillas y batas sin esta distinción está permitida. El siguiente dato que interesa es el de la norma de calidad que certifica que está fabricada según un estándar. En las mascarillas quirúrgicas, la referencia a la norma es UNE EN 14683, mientras que en las filtrantes (las más caras y falsificadas) es UNE-EN 149. Hay otras certificaciones válidas temporalmente, que se han recogido en el Boletín Oficial del Estado.

Según un estudio publicado en 2008 en la revista PLOS ONE, las mascarillas protegen en ambos sentidos, aunque las quirúrgicas son más eficientes que las de tela, y los niños son las personas que menos protección reciben en todos los casos. Sin embargo, es muy importante no confundir este tipo de estudios con una garantía de protección, ya que solo las de alta eficacia FFP2 y FFP3 están diseñadas para ello.

Y es lógico, que las personas con discapacidad o según el grado de dependencia pueden estar exentas de utilizar la mascarilla.

Manipulación correcta de la mascarilla

Tus manos impolutas cogen la mascarilla por las gomas y la colocan sobre la cara, tapando bien la nariz y la boca, la melena bien recogida. Ajustas el clip nasal, la tela por debajo del mentón y, solo entonces, te pones las gafas.

Puede que hayas usado la mascarilla para ir a una tienda y a la salida decidas quedarte un rato en la calle. Hace un buen día y, como no hay nadie alrededor, quizá decidas quitártela. No es lo que recomienda el manual de uso. «Lo mejor es no tocarla», opina el portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) José Jonay Ojeda. «Hay que ponerla cuando se sale de casa con la idea de no retirarla hasta volver», añade.

Si no queda más remedio, Ojeda recomienda quitárnosla sin tocar nada más que las gomas -si es con las manos desinfectadas con gel hidroalcohólico, tanto mejor- y doblarla por la mitad, con el interior hacia adentro y sin tocar la parte exterior. Luego se introduce en una bolsa con cierre de tipo zip, como las que se usan para guardar los líquidos en los aeropuertos.

Si uno quiere conservar la mascarilla una vez en casa, puede usar la misma estrategia.

La humedad es un inconveniente serio en el funcionamiento de las mascarillas. «Es mejor no volver a utilizarla, cuando están mojadas disminuye su eficacia», dice Ojeda.

Tiempo de uso y conservación temporal

Según un documento accesible desde la página web del Ministerio de Sanidad, se suele recomendar no usar las mascarillas durante más de 4 horas «por comodidad e higiene».

Ojeda explica que se trata de un periodo de uso continuado (el total puede ser mayor), y que hay que tener en cuenta que, al hacer este tipo de cálculos, «estamos trasladando parámetros de los centros sanitarios a la calle». Por ejemplo, en un hospital, un médico puede llevar una mascarilla mucho más de 4 horas.

El especialista en medicina preventiva y salud pública insiste en que lo correcto sería atender a las especificaciones del fabricante: si se trata de una mascarilla reutilizable debe indicar en qué condiciones.

Los estudios han demostrado que el SARS-CoV-2 puede permanecer activo en superficies hasta tres días, a temperatura ambiente. Un grupo de científicos de la Universidad de Stanford señala que a 22ºC, con una humedad de entre el 40% y el 75%, la carga vírica se reduce significativamente pasados 7 días, un tiempo que se alarga conforme bajan las temperaturas.

Según un estudio de la Universidad de Hong Kong, publicado el mes pasado en la revista The Lancet, el virus no era infeccioso en el cristal y los billetes 4 días después de ponerlo en estos materiales, y tras 7 días no estaba presente en el plástico y el acero inoxidable. Sin embargo, alrededor del 0,1% de la carga vírica que inocularon los científicos en una mascarilla quirúrgica permanecía en ella pasada una semana.

No existen unas recomendaciones oficiales, pero está claro que el producto se deteriora con el uso (peor es el caso de las mascarillas quirúrgicas, que pueden estar caducadas en el momento de estrenarlas).

Limpieza de mascarillas reutilizables de tela

El lavado con agua y jabón solo es recomendable en las mascarillas reutilizables de tela.

¿Las de tela se lavan cada día? Si las usas a diario, sí, dice el portavoz de la SESPAS, y apunta que se pueden tener varias por persona, de manera que se vayan guardando las usadas en bolsas cerradas para lavarlas juntas.

Sanidad recomienda seguir las instrucciones de lavado que indique el fabricante en el envase, ya que usar un método distinto puede deteriorar el producto y hacer que pierda efectividad.

Es importante revisar cuantos lavados puede soportar cada mascarilla. Dependiendo del tipo de filtro que tenga pueden durar más o menos tiempo.

Lavado en lavadora

Lavar las mascarillas en la lavadora. Introduce la cápsula o las pastillas Puntomatic, en el bombo de tu lavadora y programa un ciclo de lavado normal con agua a temperatura alta (60-90ºC).

Lavado a mano

Lavar las mascarillas a mano. Llena un cubo de agua, vertiendo por cada litro de agua fría, 28 ml de lejía y deja actuar las mascarillas en su interior durante 30 minutos.

El listado de métodos para lavar mascarillas higiénicas reutilizables incluye dos opciones más. La primera es introducirlas en una disolución de una parte de lejía por cincuenta de agua tibia, durante 30 minutos. Según los investigadores de la Universidad de Stanford, este método no es apto para los modelos N95 (una denominación estándar estadounidense que indica una capacidad de filtrado del 95%, entre una FFP2 y un FFP3 europeas) porque se ha visto que degrada la capacidad de filtrar el aire. Después hay que lavarla con agua y jabón para eliminar la lejía y dejarla secar.

La tercera opción, debido a las circunstancias especiales de la crisis sanitaria, consiste en usar cualquiera de los productos virucidas con actividad de desinfección de superficies autorizados por el Ministerio de Sanidad para PT2 (uso ambiental), recogidos en este listado. «Su uso será de acuerdo a las recomendaciones del fabricante, poniendo especial atención al uso diluido o no del producto y a los tiempos de contacto necesario para la actividad desinfectante.

Métodos de desinfección y sus limitaciones

Antes de comenzar a hablar de los métodos de desinfección de mascarillas higiénicas o cobertor facial comunitario, es importante decir que cuando decidimos llevar a cabo ciertos procedimientos de ‘desinfección’ sobre nuestros equipos de protección somos los únicos responsables de que su eficacia futura pueda verse afectada.

Ahora bien, nuestra recomendación es hacer siempre caso a las recomendaciones del fabricante.

Tratamientos térmicos

La desinfección de mascarillas respiratorias mediante altas temperaturas ha sido una de las más comentadas en los últimos meses. Esta técnica ha sido a la vez que alabada, criticada.

¿A quién se le ocurrió esta idea? Resulta que los equipos de protección respiratoria, según el Reglamento Europeo, se ensayan después de realizar tratamientos térmicos a unos 70ºC.

Mucho cuidado con esta técnica de desinfección, pues las primeras veces que se hace esto, la mascarilla no sufre cambios.

Los científicos de la Universidad de Stanford que estudian los mejores métodos para desinfectar mascarillas N95 advierten de que puede no llegar a las capas internas del tejido y de que no se ha validado con el SARS-CoV-2, aparte de que es perjudicial para los ojos y la piel.

Los científicos de la Universidad de Stanford han evaluado la posibilidad de emplear una combinación de temperatura y humedad para desactivar el virus SARS-CoV-2 en mascarillas N95. En experimentos de laboratorio, es posible a unos 70ºC durante 60 minutos, pero los investigadores advierten de que las condiciones del mundo real (en las que interfieren elementos como las gotas de saliva y las mucosidades) hacen que sus condiciones no puedan trasladarse a nuestro día a día.

Y desaconsejan por completo el uso de hornos, al tiempo que advierten de que tampoco otros electrodomésticos, como los microondas, funcionan.

Alcohol y soluciones hidroalcohólicas

Por otra parte, el uso de soluciones hidroalcohólicas o directamente de alcohol pulverizado puede reducir la retención de partículas.

Esta solución para desinfectar mascarillas no es adecuada en entornos sanitarios.

Soluciones viricidas

La limpieza de mascarillas higiénicas con soluciones viricidas tampoco resulta la opción más efectiva.

Peróxido de hidrógeno

Por último, la desinfección mediante peróxido de hidrógeno. En algún que otro medio, hemos leído diferentes formas de aplicar esta técnica en casa.

Luz ultravioleta

Nueva York se prepara para usar un tipo específico de luz ultravioleta para desinfectar sus autobuses y vagones de metro. En China, además de los vehículos, hay robots que han empleado esta luz ultravioleta, de tipo C (UVC), para desinfectar los suelos de los hospitales.

Los científicos de Stanford que estudian los mejores métodos para desinfectar mascarillas N95 advierten de que puede no llegar a las capas internas del tejido y de que no se ha validado con el SARS-CoV-2, aparte de que es perjudicial para los ojos y la piel.

Mantenimiento de mascarillas y respiradores profesionales

Cada uso de los respiradores y mascarillas requiere una inspección antes y después de su uso para garantizar que estén en perfectas condiciones.

Las mascarillas reutilizables deben limpiarse después de cada uso. Lo ideal es limpiarlas con un paño húmedo o con agua tibia y un detergente suave, asegurándose de no dañar las válvulas o los componentes filtrantes.

La limpieza regular es vital para evitar la acumulación de partículas y otros contaminantes.

Algunos equipos de 3M necesitan someterse a operaciones de comprobación y mantenimiento periódicas para garantizar un rendimiento óptimo y una protección perfecta para el usuario.

Para mantener los niveles de protección, optimizar la vida útil efectiva del equipo y evitar el coste adicional de sustituirlo, es extremadamente importante realizar controles regulares y de mantenimiento en su equipo de protección respiratoria (EPR).

Un mantenimiento adecuado solo es posible si el personal está capacitado para identificar problemas, realizar limpiezas y almacenar los respiradores correctamente.

Inspección de componentes

Los filtros y cartuchos tienen una vida útil limitada y deben reemplazarse de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.

Los filtros de protección respiratoria tienen una vida útil limitada.

Establece un plan de sustitución periódica con fechas claras de recambio.

Ante cualquier signo de desgaste o daño, lo más recomendable es sustituir la mascarilla o los componentes afectados.

Guardar correctamente la mascarilla es tan importante como utilizarla bien.

Las instrucciones de uso y mantenimiento se encuentran siempre en el manual del producto.

Registro y gestión del mantenimiento

Llevar un registro detallado de cada respirador permite programar su mantenimiento y garantizar que los equipos estén en condiciones óptimas.

En España, las empresas están legalmente obligadas a mantener en buen estado los equipos de protección individual (EPI) reutilizables y a realizar un registro de mantenimiento.

A la hora de seleccionar nuevos equipos de protección individual (EPI), no basta con comparar precios. Un EPI económico puede resultar poco rentable si su mantenimiento es complicado, si los repuestos no están disponibles fácilmente o si requiere paradas frecuentes para su revisión.

Mascarillas de terapia CPAP

Para mantener una terapia de calidad y brindar a sus pacientes una experiencia confortable, es importante que tanto los equipos de terapia CPAP como las mascarillas y sus componentes se limpien y se reemplacen con regularidad.

Cada vez que sus pacientes utilizan la mascarilla, su piel deja un residuo de grasa alrededor de la zona de sellado. Con el tiempo, la acumulación de grasa facial puede acelerar el desgaste de la mascarilla del paciente.

Los pacientes deben limpiar su mascarilla diariamente de acuerdo con las instrucciones del manual de usuario, con jabón suave o detergente líquido diluido en agua tibia (30°C/86°F).

Cuándo sustituir una mascarilla

Es importante revisar cuantos lavados puede soportar cada mascarilla. Dependiendo del tipo de filtro que tenga pueden durar más o menos tiempo.

Los filtros de protección respiratoria tienen una vida útil limitada y deben reemplazarse de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.

Ante cualquier signo de desgaste o daño, lo más recomendable es sustituir la mascarilla o los componentes afectados.

No existen unas recomendaciones oficiales, pero está claro que el producto se deteriora con el uso (peor es el caso de las mascarillas quirúrgicas, que pueden estar caducadas en el momento de estrenarlas).

Recuerda que la mascarilla es un método de protección y seguridad frente al COVID-19.

lavado de mascarillas reutilizables

El riesgo es mayor en interiores que si estás al aire libre, como en una terraza», dice Ojeda, quien incide en la idea de que la higiene de manos y el espacio interpersonal son medidas fundamentales.

Si están aseguradas, no es absolutamente necesario ponerse mascarilla, pero ante la duda es mejor pecar por exceso que por defecto: la precaución debe de ser máxima mientras exista el riesgo de contagio comunitario.

Esperamos que os haya sido útil la información de este artículo y una vez más, nos gustaría que sean los técnicos en prevención de riesgos laborales los que hablen. Ellos son quienes tienen que opinar.

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