Para hacer urbex, una máscara de gas antigua no debe utilizarse como equipo respiratorio, especialmente si procede de la Primera o la Segunda Guerra Mundial o si se desconoce el contenido de su filtro. Los filtros antiguos pueden contener amianto, mientras que las membranas de goma deterioradas pueden dejar de funcionar y provocar una reacción cutánea.
La opción adecuada para explorar edificios abandonados es una máscara respiratoria moderna, compatible con filtros certificados y seleccionada según los contaminantes previsibles; aun así, ninguna máscara convierte un lugar estructuralmente peligroso en seguro. Las máscaras de gas antiguas deben tratarse como objetos de colección o piezas decorativas, no como protección para respirar.
Qué riesgos puede haber durante el urbex
Las máscaras de gas antiguas son un tipo de equipo de protección que se usó en el pasado para proteger contra agentes químicos, biológicos y radiactivos. Consisten en una máscara que cubre la cara y está conectada a un filtro o bote que elimina las partículas dañinas del aire.
En un edificio abandonado pueden encontrarse polvo, ceniza, fibras, moho, restos de productos químicos y otras partículas contaminantes. La ceniza tóxica proveniente de los volcanes, el gas lacrimógeno y el polvo son partículas contaminantes.
El gas lacrimógeno es en realidad un polvo que se esparce en el aire, mientras que las armas biológicas suelen ser gases. Protegerse completamente de los gases es muy difícil y costoso, por lo que una máscara improvisada o inadecuada no debe considerarse una solución general.

Por qué no conviene usar una máscara de gas antigua
Es importante tener en cuenta que las máscaras antigás de otros países también pueden contener amianto y por tanto se deben tomar las mismas precauciones. No basta con identificar el país de fabricación, el color del recipiente o el aspecto exterior de la máscara para descartar el riesgo.
Según el tipo y la época de fabricación, los filtros antiguos podían incorporar distintos materiales. En Gran Bretaña, entre 1935 y 1942 se fabricaron aproximadamente 25 millones de 'respiradores de servicio general (GSR)' militares, y los producidos después de 1937 contenían crocidolita o filtros de asbesto azul.
Después de 1942 y hasta aproximadamente 1965, se produjeron aproximadamente 3 millones de 'respiradores ligeros (LR)', algunos de los cuales también contenían filtros de crocidolita. Las máscaras antigás civiles que se produjeron entre 1937 y 1942, durante el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, contenían predominantemente filtros de crisotilo o amianto blanco, aunque algunas se produjeron con crocidolita.
Durante este tiempo se produjeron aproximadamente ciento siete millones de máscaras antigás civiles para adultos, niños y bebés. La existencia de modelos diferentes y de variantes nacionales hace que no sea prudente asumir que una máscara es segura únicamente porque el filtro parece intacto.
Amianto en los filtros
Recientemente se pidió a Allium Environmental que probara una máscara antigás de la Segunda Guerra Mundial para detectar amianto que se exhibía en una escuela de Cornwall. El filtro principal de metal se abrió y dentro de la matriz del filtro tipo "algodón" se incrustaron/entrelazaron fibras de crisotilo.
El crisotilo fue el último tipo de amianto prohibido en 1999. En nuestra opinión, las posibilidades de que alguien respire las fibras son absolutamente mínimas debido a los otros filtros no sospechosos a ambos lados del filtro principal.
El filtro principal se volvió a montar de forma segura con pegatinas de advertencia de asbesto adheridas. Allium eliminó la mayor parte, si no todo, el asbesto restante del filtro principal a pedido del cliente.
Esto permitirá a la escuela utilizar la máscara únicamente como "pieza de museo". Recomendamos encarecidamente que nadie vuelva a usar la mascarilla en la cara; no sólo por las posibles fibras que quedan dentro del filtro principal, sino también porque algunas de las membranas de goma están empezando a deteriorarse, ya no funcionan y pueden provocar una reacción cutánea.

Riesgo para la salud
El riesgo que presentan las máscaras no debe tomarse a la ligera: el crisotilo puede causar cáncer de pulmón relacionado con el amianto llamado mesotelioma. La crocidolita es aún más riesgosa, ya que tiene hasta quinientas veces más probabilidades de causar mesotelioma que el crisotilo, y los niños corren mayor riesgo de exposición que los adultos.
Se ha advertido a los consumidores que seguir utilizando máscaras antigás antiguas que contienen amianto como aparatos respiratorios puede ser peligroso para su salud, incluido el riesgo de desarrollar mesotelioma en el futuro. Símbolo de desafío heroico y valentía, la máscara de gas tiene, no obstante, el potencial de dañar a aquellos cuya curiosidad y deseo de aprender o poseer lo que es un equipo icónico los pone en contacto con él.
El peligro no depende solamente de respirar directamente a través del filtro. La manipulación, la apertura, el deterioro del material filtrante o el desprendimiento de fibras pueden crear situaciones de exposición que no pueden evaluarse de forma fiable a simple vista.
Qué hacer con una máscara antigua
En 2004, el Museo Imperial de la Guerra emitió una guía para su personal en relación con las máscaras antigás antiguas de la Segunda Guerra Mundial y sobre cómo nunca deben usarse, debido a los componentes de asbesto dentro de sus filtros.
El consejo dado al personal fue que los filtros se pueden sellar o que se puede eliminar el amianto. Sin embargo, esto sólo debe ser realizado por un asesor de amianto profesional y cualificado.
Sellar el filtro por cuenta propia no convierte automáticamente la máscara en un equipo respiratorio seguro. Abrirlo, perforarlo, limpiarlo, desmontarlo o intentar sustituir su contenido puede aumentar la posibilidad de liberar fibras y también puede destruir la información necesaria para una evaluación profesional.
Si una máscara antigua ya ha sido utilizada, no debe volver a ponerse para comprobarla. Debe mantenerse alejada de niños y mascotas, evitarse su manipulación innecesaria y solicitarse asesoramiento profesional sobre su identificación, aislamiento o gestión.
Advertencias y restricciones
En 2008, el Ejecutivo de Salud y Seguridad de Irlanda del Norte emitió una advertencia urgente a las escuelas y juntas escolares sobre los peligros que entrañan las máscaras antigás. La advertencia es relevante para todas las escuelas del Reino Unido que tengan una máscara antigás en su poder.
Es ilegal vender y posguerra máscaras, filtros y bolsas si contienen amianto pero, a pesar de la ley, sigue siendo cierto que se comercializan regularmente en eBay y se envían a los clientes a través de servicios postales estándar.
La Comisión Australiana de Competencia y Consumidores ha completado recientemente un estudio sobre la seguridad de los productos de máscaras antigás antiguas. La encuesta encontró que este tipo de máscaras estaban disponibles a pesar de una prohibición permanente.
La prohibición permanente del suministro de máscaras antigás antiguas que contengan amianto está en vigor desde abril de 1991, tras el descubrimiento de fibras de amianto en los filtros compuestos de algunas máscaras de la Segunda Guerra Mundial.
Las máscaras generalmente se venden al por menor en tiendas de eliminación de desechos del ejército y consisten en un protector facial completo, una manguera y un recipiente metálico desmontable que contiene el filtro de amianto. Algunas también se comercializan entre consumidores, particularmente a través de Internet.
La ACCC cree que los consumidores pueden estar usándolos como una alternativa barata para una variedad de propósitos, incluido el pulido con chorro de arena y el uso de aerosoles químicos para el jardín. La ACCC quiere garantizar que los coleccionistas y comerciantes sean conscientes del peligro potencial de respirar a través de dichas máscaras.
Diferencia entre una máscara antigua y un respirador moderno
Las máscaras de gas modernas, por otro lado, son un tipo de equipo de protección personal que se utiliza para proteger contra agentes químicos, biológicos y radiactivos. Consisten en una máscara que cubre la cara y está conectada a un filtro o bote que elimina las partículas dañinas del aire.
Las máscaras de gas modernas generalmente están hechas de materiales y tecnologías avanzadas, y están diseñadas para proporcionar un alto nivel de protección contra una amplia gama de agentes químicos, biológicos y radiactivos. Son utilizados por personal militar, socorristas y otras personas que pueden estar expuestas a materiales peligrosos.
En general, las máscaras de gas vintage y modernas son tipos de equipos de protección que se utilizan para proteger contra agentes químicos, biológicos y radiactivos. Las máscaras de gas antiguas ahora se consideran artículos de coleccionistas, mientras que las máscaras de gas modernas se utilizan para la protección personal en una variedad de situaciones y entornos.
Para el urbex, la diferencia práctica es esencial: una máscara antigua puede tener valor histórico o estético, pero no ofrece una base fiable para elegir filtros, comprobar el sellado o conocer el estado de sus materiales. Un respirador moderno permite utilizar componentes compatibles y sustituibles, aunque la protección real depende del filtro, del ajuste y del contaminante.
¿Sirve una máscara casera para hacer urbex?
Independientemente de que quieras defenderte de un apocalipsis o de los gases lacrimógenos que lanza la policía, tener tu propia máscara de gas te protegerá de cualquier químico aeróbico que puedas encontrar. Si bien las máscaras de gas profesionales son mucho más confiables, hacer una casera será una manera sencilla de mantenerte a salvo.
No te protegerá de todo, pero puede brindarles protección a tu cara y pulmones durante una emergencia. La ceniza tóxica proveniente de los volcanes, el gas lacrimógeno y el polvo son partículas contaminantes.
Una camiseta puede protegerte de las partículas grandes, tales como el polvo o gas lacrimógeno, aunque no lo hace a la perfección. Procura crear el sello más perfecto posible utilizando ambas manos para hacer que la camiseta te cubra la nariz y la boca.
Los pañuelos, las toallas y las mantas proporcionarán una protección similar en caso de emergencia. Un pedazo de tela puede salvarte la vida contra la contaminación por polvo o ceniza a causa de una erupción volcánica.
Estas medidas sólo deben entenderse como recursos de emergencia y no como equipo de protección para explorar edificios abandonados. Una tela no ofrece un sellado fiable, no protege los ojos y no permite conocer qué sustancias atraviesan el material.
Limitaciones de un filtro de carbón activado
El carbón activado absorbe los gases del aire, proporcionando así una barrera. Si bien no es perfecto, el carbón puede filtrar el cloro y los químicos a base de carbón.
El carbón activado absorbe los químicos y la humedad, por lo que queda inservible después de que se ha llenado. Después de cada uso o exposición prolongada al aire, es necesario que lo reemplaces con carbón nuevo.
Debido a que el carbón puede absorber la humedad del aire, lo que lo vuelve inservible, solo retira la tapa del filtro cuando sea necesario. No debe asumirse que un filtro de carbón activado sirve para cualquier gas, vapor, polvo, fibra o producto químico presente en un edificio abandonado.
La eficacia de un filtro depende de la sustancia concreta, su concentración, el tiempo de exposición, la humedad, el estado del filtro y el ajuste de la máscara. Un filtro de partículas y un filtro para gases no cumplen necesariamente la misma función.

Construcción descrita para una emergencia
Con la ayuda de una hoja de afeitar, corta aproximadamente 2,5 cm (1 pulgada) de la base y deséchala. Utiliza un marcador para dibujar una “U” en la parte delantera de la botella, con el lado de la tapa boca abajo.
Es necesario que encaje bien en tu cara, deteniéndose aproximadamente a la altura de las sienes y debajo del mentón. Asegúrate de dejar unos 12,5 a 15 cm (5 a 6 pulgadas) de espacio entre la base de la botella y tu mentón.
Corta a lo largo del contorno con la ayuda de un cúter. Comienza cortando una menor cantidad de la que creas necesitar, pues siempre podrás cortar más después. La botella debe encajar a la perfección en tu cara para evitar que el gas ingrese hacia tus ojos.
Pega 2,5 cm (1 pulgada) de aislante hecho con espuma de goma en los bordes de la máscara de gas con la finalidad de crear un sello. Esto evitará que el aire contaminado ingrese hacia tus ojos y nariz.
Tómate tu tiempo en este paso y pruébate la máscara varias veces con la finalidad de asegurarte de que encaje a la perfección en tu cara. Puedes comprar espuma de goma en línea o en la ferretería.
Si no puedes conseguir este material, utiliza varias capas de cinta adhesiva alrededor de los bordes o incluso tiras de tela sacada de una camiseta vieja. Recórtalas cerca de la base, pues las necesitarás para fijar la máscara a tu cara.
Fija las bandas elásticas a la altura de los ojos de modo que puedas mantener la máscara en tu cara sin usar las manos. Este será el dispositivo de filtración.
Filtro improvisado con botellas
Utiliza un cúter para cortar la parte superior de la botella, dejando así un cilindro abierto. Puedes utilizar cualquier botella de plástico, pero una de 2 L suele ser grande y difícil de manejar.
Utiliza un cúter o una navaja para hacer agujeros en la base del filtro y dejar que el aire ingrese. Si lo dejas al descubierto, el carbón activado absorberá la humedad del aire, lo que lo volverá inservible, así que haz los agujeros únicamente cuando necesites el filtro.
La manera más sencilla de conectar el filtro a la máscara de gas es utilizando una manguera vieja de aspiradora. Límpiala con agua y jabón para luego unirla a los extremos del filtro y la máscara de gas con la ayuda de cinta americana.
Coloca la mascarilla de hospital, de preferencia, una mascarilla N95, en la base de la máscara de gas. Sella el borde de la mascarilla en la botella utilizando pegamento con la finalidad de impedir que el aire pase a través de ella.
Póntela asegurándote de que no haya agujeros en el aislamiento que permita el ingreso del aire hacia tu cara. Asegúrate de haber quitado la tapa de la botella y respira el aire limpio.
Si bien este sistema no es tan potente como la máscara de aire militar, puede filtrar algunas toxinas así como todos los contaminantes a base de partículas, tales como el gas lacrimógeno.
La máscara casera descrita no debe emplearse como sustituto de un respirador certificado durante una exploración urbana. La propia advertencia es clara: esta máscara casera no es un sustituto de una máscara de gas comercial o de uso militar, y su eficacia es limitada.
Comprobaciones y mantenimiento del filtro improvisado
Asegúrate de que la máscara, el filtro y la manguera estén sellados lo más fuertemente posible para evitar la inhalación del aire contaminado. No olvides reemplazar el carbón activado después de cada uso, pues una vez que absorba los químicos quedará inservible.
Puedes remojar un pañuelo en vinagre para obtener una protección rápida contra el gas lacrimógeno, aunque algunos científicos dudan de su eficacia. No debe confundirse una medida improvisada con una protección verificada frente a sustancias desconocidas.
La máscara casera no protege de todos los gases, no garantiza un ajuste estanco y no sustituye la evacuación de una zona contaminada. En urbex, abandonar el edificio ante olores irritantes, polvo intenso, síntomas físicos o señales de contaminación sigue siendo imprescindible.
Qué hacer si aparecen síntomas
Si tú o alguien que conoces tienen síntomas de mareos, náuseas, convulsiones o pérdida de conciencia después de inhalar un químico, anota el tipo que es y comunícate de inmediato con un centro toxicológico.
Averigua el número de un centro toxicológico de tu país. Si la víctima puede moverse, llévala lo antes posible a un lugar con aire fresco.
Mantente alejado de la fuente de los químicos. A esto se le conoce como “posición de recuperación”.
Gira a la persona inconsciente sobre un lado utilizando la pierna superior para evitar que quede boca abajo. Asegúrate de que la boca esté orientada hacia debajo de modo que pueda expulsar lo que sea que tenga en ella.
Espera a que lleguen los servicios de emergencia y sigue sus indicaciones.
Reglas prácticas para elegir protección en urbex
- No utilices una máscara de gas antigua como aparato respiratorio si no estás seguro de que no contiene amianto.
- No abras, perfores, lijes, limpies ni desmontes un filtro antiguo.
- No confíes en el aspecto exterior del recipiente para determinar su seguridad.
- Utiliza equipos modernos y compatibles con filtros certificados cuando exista un riesgo respiratorio conocido.
- Ten presente que una máscara de gas no protege frente a derrumbes, falta de oxígeno, incendios ni todos los contaminantes posibles.
- Abandona el lugar ante síntomas, irritación, olor desconocido, polvo intenso o deterioro estructural.
- Mantén las máscaras antiguas como piezas de colección sin colocarlas sobre la cara.
La normativa para manipular residuos de amianto evita importantes riesgos para la salud
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