Mascarilla para el asma: protección, control de síntomas y uso correcto

Las personas con asma pueden y, en general, deben llevar mascarilla, ya que esta puede protegerlas frente a virus respiratorios, aeroalérgenos y contaminantes capaces de agudizar la enfermedad. La mascarilla no produce asma: si aparece sensación de ahogo al ponérsela, es necesario distinguir entre un episodio de asma, ansiedad u otra causa.

Si usted es asmático, no pida un certificado médico para evitar llevar mascarilla, sino por el contrario intente llevarla el mayor tiempo posible, no solamente será bueno para usted, sino también para los que le rodean. No obstante, la elección de la mascarilla, su ajuste y la valoración de los síntomas deben adaptarse a cada persona y a las indicaciones de su médico.

¿Puede una mascarilla provocar un ataque de asma?

¿Producen las mascarillas asma? La respuesta es que no. Si usted sufre de asma cuando se pone la mascarilla, lo más probable es que la culpa no la tenga la mascarilla, sino su asma, que esté mal controlado.

En ese caso debe ponerse en manos de su especialista, para que le ajusten la medicación del asma, para así obtener un control completo de su enfermedad. El asma se caracteriza por la variabilidad, «que viene definida como la variación o fluctuación de síntomas y de la función pulmonar a lo largo del tiempo, o incluso en un mismo día, más allá de los cambios relacionados con el ritmo circadiano».

Ahogo al ponerse la mascarilla: asma o ansiedad

La primera pregunta que tendríamos que hacernos sería: ¿Es la fatiga que me entra al ponerme la mascarilla, realmente un episodio de asma? Puede que sí o puede que no. Si usted sufre ataques de fatiga, al ponerse la mascarilla, puede que lo que esté sufriendo sean ataques de ansiedad y no de asma.

En estos casos un sencillo medidor portátil de flujos pico (PEF) (por ejemplo, pocketPeak), puede ayudar a diferenciar una condición de la otra, siempre por supuesto bajo la indicación de su médico. Si las mediciones del PEF, no disminuyen durante los ataques de fatiga, casi seguro que se trata de un ataque de ansiedad.

En ese caso lo mejor es respirar a través de una bolsa de papel, hasta que desaparezcan la sensación de ahogo, que normalmente se acompaña de sensación de hormiguéo en las manos, debido a la disminución de CO2 ocasionada por la hiperventilación.

Si por el contrario el PEF, disminuyen más de un 20 % con respecto su PEF óptimo personal, entonces si puede que esté sufriendo un verdadero episodio de asma. En esos casos debe de tomar su inhalador broncodilatador.

Cómo interpretar el flujo espiratorio máximo

SituaciónInterpretación descrita
El PEF no disminuye durante la fatigaCasi seguro que se trata de un ataque de ansiedad.
El PEF disminuye más de un 20 % respecto al PEF óptimo personalPuede tratarse de un verdadero episodio de asma.

Las mediciones del PEF deben realizarse siempre bajo la indicación de su médico. El uso de un medidor portátil no sustituye el diagnóstico profesional ni la valoración de una crisis respiratoria.

Por qué se recomienda la mascarilla en personas con asma

¿Es conveniente que los pacientes con asma lleven mascarilla?¿Por qué? Si. La mascarilla no solamente le va a proteger contra el coronavirus, sino también contra muchos más virus respiratorios, muy comunes en esta época del año, que podrían agudizar gravemente su asma

Además la mascarilla le protege contra los aeroalérgenos que pueda respirar fuera y dentro de su casa, son especialmente útiles las que llevan filtros antialérgenos (como el de las mascarillas Respro). Por último las mascarillas también le protegen contra la polución atmosférica, que también pueden agudizar su asma, incluso de una forma importante.

En este contexto, tanto el descenso en el consumo de combustibles fósiles por una menor circulación en las carreteras como el uso de mascarillas por parte de la población debidos a la pandemia de COVID-19, «parece que son dos circunstancias que redundan en un menor riesgo de sufrir agudizaciones por parte de las personas con asma, aunque es necesaria más investigación en este aspecto.

No obstante, por supuesto que se recomienda el uso de mascarilla en asmáticos», destaca la Dra. Raquel Sánchez Juez, neumóloga de IMQ. Las personas con asma han de seguir con rigor las medidas preventivas, incluyendo el uso de mascarilla, tal y como recomiendan las sociedades científicas.

Mascarilla, virus respiratorios y COVID-19

En el contexto de la celebración del Día Mundial del Asma, la experta recuerda, retomando la postura de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) que «los pacientes asmáticos con COVID-19 no tienen mayor riesgo de ser hospitalizados respecto a los no asmáticos y su riesgo de ser intubados no es mayor al conjunto de pacientes que ingresan por COVID-19.

Los pacientes asmáticos con COVID-19 no tienen mayor riesgo de ser hospitalizados respecto a los no asmáticos y su riesgo de ser intubados no es mayor al conjunto de pacientes que ingresan por COVID-19 en un hospital. No obstante, las personas con asma han de seguir con rigor las medidas preventivas, incluyendo el uso de mascarilla, tal y como recomiendan las sociedades científicas».

Contaminación ambiental y asma

Existe una creciente evidencia con respecto a la importancia de la contaminación ambiental, en cuanto a su relación con la aparición de asma y la presencia de agudizaciones. La exposición a niveles elevados de material particulado (partículas diésel), ozono, anhídrido sulfuroso y óxido nitroso pueden precipitar la aparición de síntomas, por lo que aumenta el número de consultas y hospitalizaciones por agudización de la enfermedad.

La exposición a niveles elevados de material particulado (partículas diésel), ozono, anhídrido sulfuroso y óxido nitroso pueden precipitar la aparición de síntomas, que se reflejan en un aumento del número de consultas y hospitalizaciones por agudización de la enfermedad.

Si donde vives la polución es alta, las mascarillas con filtro con carbón activado, pueden ser muy útiles (por ejemplo las mascarilla Respro, con filtro antisustancias químicas). La protección frente a contaminantes no sustituye las medidas destinadas a reducir la exposición ni el tratamiento prescrito para el asma.

Mascarilla con filtros frente a polución

Mascarilla y aeroalérgenos

Además la mascarilla le protege contra los aeroalérgenos que pueda respirar fuera y dentro de su casa, son especialmente útiles las que llevan filtros antialérgenos (como el de las mascarillas Respro). Los aeroalérgenos pueden irritar las vías respiratorias y contribuir a la aparición de síntomas en personas susceptibles.

Esta patología se encuentra condicionada en parte por factores genéticos, y por exposición ambiental a sustancias y partículas inhaladas que pueden irritar las vías respiratorias. «Estos factores genéticos actualmente están adquiriendo una gran relevancia, en cuanto al comportamiento de la enfermedad a lo largo de la vida».

El asma y sus síntomas principales

El asma se considera actualmente una de las principales enfermedades no transmisibles en el mundo. Es un síndrome que incluye diversos fenotipos clínicos que comparten características clínicas similares, pero de origen diferente.

«Hasta no hace mucho se consideraba como una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, en la que están involucrados distintos tipos de células y mediadores de la inflamación, que producen una obstrucción variable al flujo aéreo, total o parcialmente reversible. Esta obstrucción de la vía aérea es el final común al que conducen diversos cambios fisiopatológicos y es el origen de la mayoría de los síntomas, siendo los principales la tos, la fatiga y las sibilancias o ruidos respiratorios», detalla la Dra. Sánchez Juez.

Diagnóstico y control de la enfermedad

La experta aboga por realizar un diagnóstico preciso lo más precoz posible. «Para ello debemos sospechar la enfermedad basándonos en la historia clínica del paciente cuando tenemos síntomas compatibles, lo que nos lleva a realizar una espirometría, que es la prueba diagnóstica de primera elección.

Además, la variabilidad excesiva de la función pulmonar a lo largo del tiempo, es importante para el diagnóstico y el control del asma». El objetivo principal del tratamiento del asma es lograr y mantener el control de la enfermedad lo antes posible y prevenir agudizaciones, que es lo que puede poner en peligro la vida del paciente.

Tratamiento del asma e inhaladores

Para ello, actualmente se dispone de un arsenal terapéutico muy variado, con el que se individualiza y ajusta el tratamiento en cada paciente, de modo continuo. «Los fármacos para tratar el asma se administran habitualmente por vía inhalada, y se clasifican como de control o mantenimiento, y de alivio, o también llamados “de rescate”.

Los fármacos de mantenimiento deben ser administrados a diario durante largos períodos de tiempo y a las dosis pautadas por el neumólogo. Y los de alivio se deben usar a demanda, según los síntomas que noten los pacientes, pero en ningún momento deben sustituir a los de mantenimiento.

Una de las principales causas de mal control del asma está relacionada con la mala adhesión al tratamiento de mantenimiento y a la técnica inhalatoria», destaca la neumóloga de IMQ. Si la sensación de falta de aire aparece de forma repetida con la mascarilla, es importante revisar tanto el control de la enfermedad como la técnica de uso del inhalador.

Inhaladores de dosis medida y cámaras de inhalación

Estos inhaladores consisten en una bombona presurizada que contiene el medicamento y que se coloca en una boquilla de plástico con forma de bota. En la mayoría de los inhaladores de dosis medida, el medicamento se libera al empujar la bombona hacia la boquilla.

Algunos tipos de inhaladores de dosis medida liberan el medicamento automáticamente cuando se inhala. Otros tienen incorporados contadores de dosis para que sepa cuántas dosis quedan.

Algunos dispositivos más recientes usan tecnología inalámbrica que le ayuda a contar las dosis porque le permite llevar un seguimiento con una aplicación descargada en su teléfono. Si el inhalador de dosis medida no tiene contador, deberá llevar un registro de la cantidad de dosis que ha usado para saber cuándo le queda poco medicamento al inhalador.

También puede comprar un contador electrónico de dosis por separado para llevar la cuenta. Para algunas personas, como los niños o los adultos mayores, usar un espaciador o una cámara de retención con válvula con un inhalador podría facilitar la inhalación de la dosis completa.

Un espaciador mantiene el medicamento en un conducto entre el inhalador y la boca después de que se libera. Una cámara de retención con válvula es un espaciador especializado con una válvula de un solo sentido para ayudar a controlar el flujo del medicamento.

La liberación del medicamento en el espaciador le permite inhalar más lentamente. Esto aumenta la cantidad de medicamento que llega a los pulmones. Para los espaciadores y las cámaras de retención se necesita una receta médica.

Cámara espaciadora para inhalador

Mascarilla acoplada a una cámara de inhalación

Las mascarillas diseñadas para acoplarse a una cámara espaciadora pueden mejorar la toma de medicamentos que necesitan de la vía inhalatoria. La mascarilla debe quedar ajustada para evitar fugas y facilitar que el medicamento llegue adecuadamente a las vías respiratorias.

Las mascarillas infantiles y de bebé se utilizan, preferentemente, con la cámara correspondiente. La edad es orientativa, y el tamaño debe seleccionarse de acuerdo con el ajuste a la cara y las indicaciones del profesional sanitario.

La cámara antiestática de retención con válvula puede utilizarse con medicamentos por vía inhalatoria. Algunos conjuntos incluyen una máscara pequeña para administrar adecuadamente medicamentos por vía inhalatoria a bebés entre 0 y 18 meses de edad.

Nebulizadores y mascarillas

Un nebulizador transforma el medicamento en pequeñas partículas para tratar afecciones de las vías respiratorias. Está indicado para tratamiento de asma, bronquitis, bronquiolitis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica en niños y adultos.

El compresor eléctrico mezcla el medicamento con el aire comprimido y lo transforma en pequeñas partículas y se pulverizan al entrar en contacto con el deflector para el tratamiento eficaz de las vías respiratorias. El kit puede incluir nebulizador, tubo de aire, boquilla, pieza nasal, mascarilla para adultos, mascarilla para niños, filtro de aire, adaptador y manual de instrucciones.

Se recomienda limpiar las piezas después de cada uso, se puede limpiar con desinfectante químico. Cada pieza tiene una limpieza adecuada, por favor, siga las instrucciones indicadas en el manual.

El nebulizador puede ser usado por profesionales sanitarios, cuidadores o pacientes en instalaciones hospitalarias o en el hogar. Su utilización debe ajustarse al tratamiento indicado por el profesional sanitario.

Qué hacer cuando el asma no está controlada

Existe un pequeño porcentaje de pacientes en los que, a pesar de un tratamiento correcto, no se consigue el control, y que, tal y como señala la Dra. Sánchez Juez, se puede relacionar «con comorbilidades del paciente, tales como obesidad, síndrome de apnea-hipopnea del sueño, rinosinusitis crónica, reflujo gastroesofágico, alergia alimentaria, embarazo, etcétera.

En aquellos en los que se descartan comorbilidades, y que persiste el mal control, disponemos de tratamientos diferentes que se administran por vía endovenosa y que dependen del fenotipo de la enfermedad. Estos fenotipos son dependientes del patrón inflamatorio que presente la enfermedad».

La aparición de síntomas repetidos al ponerse la mascarilla puede ser una señal para revisar el control del asma, la técnica inhalatoria, la adherencia al tratamiento y la posible presencia de factores asociados.

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Mitos frecuentes sobre el asma

  • El asma puede ocurrir a cualquier edad: en niños, adolescentes, adultos y ancianos.
  • El asma no es infecciosa.
  • Las personas con asma bien controlado pueden realizar ejercicio.
  • El asma es controlable frecuentemente con esteroides inhalados en dosis bajas.

Los conceptos erróneos comunes que rodean el asma incluyen: el asma es una enfermedad infantil; el asma es infecciosa; los enfermos de asma no deben hacer ejercicio; y el asma sólo es controlable con esteroides en dosis altas.

Sin embargo, la verdad es que el asma puede ocurrir a cualquier edad (en niños, adolescentes, adultos y ancianos); el asma no es infecciosa; las personas con asma bien controlado pueden realizar ejercicio; y el asma es controlable frecuentemente con esteroides inhalados en dosis bajas.

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