Una mascarilla de vidrio puede referirse a una pantalla facial o visor transparente que cubre el rostro, especialmente los ojos, y que se utiliza como protección frente a salpicaduras, residuos y otros riesgos. Sin embargo, una pantalla facial no suele ser suficiente por sí sola para proteger frente a partículas pequeñas de virus suspendidas en el aire, por lo que puede ser necesario combinarla con una mascarilla que cubra la nariz y la boca.
La elección de la protección depende del entorno, del riesgo existente, del estado de salud de la persona y del tipo de interacción con otras personas. No todas las mascarillas ofrecen la misma protección ni sirven para todas las situaciones.
Qué es una pantalla facial y para qué sirve
Las pantallas faciales, es decir, visores de plástico de protección facial total que ofrecen protección ocular frente a salpicaduras o residuos, no son generalmente adecuadas como única defensa frente a partículas más pequeñas del virus en suspensión. Si necesitas protección facial total y protección frente a la COVID-19 en el trabajo, puede que sea necesario combinar una pantalla con algún tipo de mascarilla (nariz y boca).
Las pantallas de protección facial y cobertores son también un elemento fundamental en materia de seguridad laboral, sobre todo para los empleados que vuelven a su lugar de trabajo. Su función principal es crear una barrera delante de los ojos, la nariz y la boca frente a gotas, salpicaduras y residuos que puedan alcanzar directamente el rostro.
En entornos donde existe riesgo de exposición a agentes biológicos, como virus, bacterias u hongos, como en hospitales, laboratorios o centros de atención médica, es necesario utilizar mascarillas para prevenir la inhalación de microorganismos patógenos. En estas situaciones, la pantalla facial puede utilizarse como protección complementaria, pero no sustituye necesariamente a la protección respiratoria.

Características de seguridad de una mascarilla de vidrio
Una protección facial transparente debe cubrir adecuadamente el rostro y mantenerse estable durante el uso. Las pantallas faciales ofrecen protección ocular frente a salpicaduras o residuos, pero su eficacia depende de que se utilicen en el entorno adecuado y junto con otros equipos cuando exista riesgo respiratorio.
La protección facial total puede ser necesaria en determinadas actividades laborales, aunque la pantalla no debe confundirse con una mascarilla filtrante. Una pantalla protege principalmente contra impactos, gotas y salpicaduras directas, mientras que una mascarilla respiratoria está diseñada para filtrar el aire inhalado.
Las pantallas faciales no suelen sellar el perímetro del rostro. Por este motivo, el aire puede entrar y salir por los laterales, por la parte superior o por la inferior, de modo que no ofrecen por sí mismas una protección equivalente a la de una mascarilla autofiltrante correctamente ajustada.
Cuándo combinar la pantalla con una mascarilla
Si necesitas protección facial total y protección frente a la COVID-19 en el trabajo, puede que sea necesario combinar una pantalla con algún tipo de mascarilla (nariz y boca). Esta combinación es especialmente importante cuando existe riesgo simultáneo de salpicaduras y de inhalación de partículas o aerosoles.
Las mascarillas son una de las principales protecciones frente al coronavirus para determinados sectores laborales, y a medida que avanza la pandemia, la recomendación de su uso generalizado en la población para frenar los contagios parece ir ganando peso. Pero atención, no todas las mascarillas son iguales ni todas sirven para todo.
Se ha demostrado científicamente que llevar algún tipo de pantalla protectora sobre la nariz y la boca en espacios públicos es una medida de protección que ayuda a reducir las tasas de contagio de enfermedades infecciosas. Los expertos médicos han especificado claramente que llevar un cobertor facial adecuado reduce de manera considerable el riesgo individual de contraer y transmitir el virus.
Tipos de mascarillas que pueden utilizarse junto a una pantalla
Mascarilla autofiltrante o media máscara filtrante contra partículas
Su finalidad es proteger a las personas que las llevan frente a la inhalación de sustancias peligrosas, como partículas/aerosoles sólidos y líquidos. Se clasifican como EPI y, por lo tanto, deben cumplir con el Reglamento (UE) 2016/425.
Las mascarillas autofiltrantes cubren nariz, boca y mentón, y deben garantizar un ajuste hermético con la cara del portador. Se componen principalmente de material filtrante y de un adaptador facial.
Pueden tener válvula de exhalación o no (esta válvula permite que el aire exhalado salga directamente sin pasar por el material filtrante). En el caso de las mascarillas autofiltrantes con válvula de exhalación protegen al personal pero no limitan la difusión del virus puesto que filtran el aire que se inhala pero no el que se expulsa.
Se clasifican en función de su rendimiento:
| Clase | Retención | Fuga |
|---|---|---|
| FFP1 | 78% | 22% |
| FFP2 | 92% | 8% |
| FFP3 | 98% | 2% |
Se clasifican en función de su eficacia filtrante (según la norma de la Unión Europea EN 149) se distinguen tres clases: FFP1 : (eficacia de filtración 78%, concentraciones ambientales hasta 4 VLA -Valor Límite Ambiental- Baja eficacia). FFP2: (eficacia de filtración 92%, concentraciones ambientales hasta 12 VLA-Media eficacia). FFP3: (eficacia de filtración 98%, concentraciones ambientales hasta 50 VLA- Alta eficacia).
Las mascarillas autofiltrantes pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración y evitar la condensación. Pero al no filtrar el aire exhalado de quien las utiliza, no se deben colocar a pacientes contagiados, porque el aire saldría sin ningún tipo de retención y propiciaría la difusión del virus.
Pueden ser de un solo uso (NR) o reutilizables (R), en este último caso sólo se limpia y desinfecta el ajuste con la cara y no el material filtrante, que podría ver alterada su eficacia. No obstante, dada la crítica situación de necesidad, en situaciones de desabastecimiento se puede considerar la posibilidad de la reutilización de equipos desinfectados por tiempo limitado.
Para las mascarillas filtrantes de protección contra partículas existe una norma armonizada: la EN 149:2001+A1:2009 Dispositivos de protección respiratoria. Medias máscaras filtrantes de protección contra partículas. Requisitos, ensayos, marcado.
Mascarilla quirúrgica
Las mascarillas quirúrgicas no se consideran EPIs sino productos sanitarios y, como tal, deben cumplir con los requisitos establecidos en el anexo I de la Directiva 93/42/CEE o, a partir de 26 de mayo de 2020 del Reglamento 2017/745 de Productos Sanitarios.
Su función es evitar la transmisión de agentes infecciosos al medio ambiente procedentes de la persona que lleva la mascarilla. Su tejido recoge las microgotas que podemos exhalar al respirar, pero es más difícil que retenga todas las partículas existentes en el ambiente cuando inhalamos, ya que no sella su perímetro.
Por lo tanto, principalmente reduce el riesgo de que una persona portadora del virus lo propague en el ambiente, particularmente en la situación de pandemia. Las mascarillas quirúrgicas deben cumplir la norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019, que establece sus requisitos de funcionamiento.
Según esta norma, se clasifican en dos tipos I y II de acuerdo a su eficacia de filtración bacteriana. El tipo II se divide a su vez dependiendo de si la mascarilla es resistente(R) o no a las salpicaduras.
Este tipo de mascarillas son desechables y no deben ser reutilizadas. De forma adicional, aquellas con la marca IIR pueden proteger frente a salpicaduras de fluidos contaminados.
Mascarilla de uso dual
Las mascarillas de protección individual y las mascarillas quirúrgicas tienen objetivos diferentes y deben cumplir con distintas disposiciones legislativas. Pero en determinados ámbitos es necesario abordar con una misma mascarilla un doble fin, es el caso de la mascarilla de uso dual.
Esta proporciona protección frente a bioaerosoles a la persona portadora y a la vez reduce la transmisión de agentes infecciosos de esta misma persona al ambiente. Debe cumplir tanto con las disposiciones legislativas de EPI como con las de PS.
La mascarilla dual es la combinación de la mascarilla quirúrgica con un autofiltrante. Proporciona un nivel aceptable de protección frente a la inhalación de partículas si se utiliza de manera correcta.
Mascarilla higiénica
La mascarilla higiénica no es un Equipo de Protección Individual (EPI) ni tampoco un Producto Sanitario (PS). La mascarilla higiénica no sustituye a una mascarilla de protección (FFP2 o 3) ni tampoco a una mascarilla quirúrgica, dado que no garantiza la protección que ofrecen dichos productos.
El propósito de este producto es meramente higiénico. Esta mascarilla se considera una medida de higiene, como también lo es el lavado de manos, al reducir la proyección o recepción en nariz y boca de saliva, secreciones y partículas respiratorias que pueden transmitir la enfermedad.
Pero no se consideran protección frente a virus respiratorios y, en el ámbito laboral, no se debería promover su utilización. La mascarilla higiénica debe cubrir nariz, boca y mentón, y garantizar un ajuste adecuado con la cara para que no haya fugas.
Mascarillas con filtros de partículas
La persona que la lleve puesta está protegida de la inhalación de partículas peligrosas. Dispone de una parte rígida y de filtros desechables.
Según su grado de protección existen tres tipos de filtros: P1, P2 y P3. Son reutilizables.
Las mascarillas respiratoias con filtro se subdividen en diferentes tipos. Las medias máscaras de filtración de partículas, también llamadas mascarillas de polvo o mascarillas FFP, ofrecen una protección confiable contra partículas como polvo y aerosoles.
Otros tipos comunes de mascarillas de respiración son las mascarillas de media cara y de cara completa, que, cuando están equipadas con los filtros apropiados, protegen adicionalmente contra gases y vapores.
Las mascarillas filtrantes no protegen frente a gases o vapores cuando están diseñadas exclusivamente para partículas. Por ello, el filtro debe corresponder al contaminante presente y al riesgo específico del trabajo.
Usos en seguridad laboral
En el entorno laboral, especialmente en aquellos sectores donde la exposición a contaminantes o agentes patógenos es común, el uso de mascarillas adecuadas es fundamental para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores, como parte del vestuario laboral y los equipos de protección individual (EPIs).
Con la variedad de opciones disponibles, es crucial entender los diferentes tipos de mascarillas y sus usos específicos en seguridad laboral. Las mascarillas son una de las principales protecciones frente al coronavirus para determinados sectores laborales.
Exposición a sustancias químicas o partículas
Si el trabajo implica la manipulación de sustancias químicas o la exposición a partículas finas en el aire, como polvo, humo, vapores o aerosoles, se debe usar una mascarilla para proteger las vías respiratorias.
Destinadas a proteger al usuario contra el efecto nocivo de la contaminación del aire en forma de partículas sólidas y/o líquidas que forman aerosoles (polvo, humo y niebla).
Riesgo de contaminación biológica
En entornos donde existe riesgo de exposición a agentes biológicos, como virus, bacterias u hongos, como en hospitales, laboratorios o centros de atención médica, es necesario utilizar mascarillas para prevenir la inhalación de microorganismos patógenos.
Para protegerse frente al COVID-19 utilizaremos las que protegen frente a agentes biológicos. Se recomienda para el personal sanitario que tenga contacto con contagiados el uso de una autofiltrante tipo FFP2 o FFP3, dado que son las mascarillas más seguras tanto para no contagiar como para no ser contagiados.
Trabajo en espacios confinados
En trabajos que implican trabajar en espacios confinados, como túneles, tanques o pozos, donde la calidad del aire puede ser deficiente debido a la acumulación de gases tóxicos o falta de ventilación, se debe usar una mascarilla respiratoria para protegerse contra los contaminantes del aire.
Algunos requisitos para el uso de respiradores con filtro son que es técnicamente posible filtrar las sustancias nocivas, que el contenido de oxígeno del aire es al menos del 17% y que las sustancias nocivas son conocidas y tienen buenas propiedades de advertencia (por ejemplo, sabor u olor).
Operaciones de soldadura o corte
En trabajos que involucran operaciones de soldadura, corte o fundición de metales, se debe utilizar una mascarilla diseñada específicamente para proteger contra los humos metálicos y otros contaminantes generados durante estos procesos.
Prevención de enfermedades infecciosas
En situaciones en las que hay riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, como durante brotes de enfermedades contagiosas o en entornos donde se trabaja en contacto cercano con otras personas, como en el transporte público o servicios de atención al cliente, se debe usar una mascarilla para prevenir la propagación de enfermedades.
Mascarillas respiratorias especiales
Las mascarillas N95 son altamente eficaces para filtrar al menos el 95% de las partículas en el aire, incluidos los aerosoles y patógenos como virus y bacterias. Son ampliamente utilizadas en entornos laborales en los que existe riesgo de exposición a contaminantes biológicos, como hospitales, laboratorios, y centros de atención médica.
Además, son ideales para trabajadores expuestos a polvo, humos metálicos, y otros contaminantes presentes en la industria. En algunos entornos de trabajo extremadamente peligrosos, pueden ser necesarias mascarillas especiales, como las de suministro de aire con motor (PAPR), o las de rostro completo, que proporcionan una protección completa del rostro, los ojos y la respiración.
Estas mascarillas son utilizadas en industrias como la química, la construcción, y la minería, donde los trabajadores están expuestos a contaminantes altamente peligrosos o condiciones extremas.
Los respiradores autónomos son independientes del aire en el ambiente, con aire de respiración que se transporta en cilindros de oxígeno u otros recipientes sellados. Este tipo de protección respiratoria se usa comúnmente en situaciones extremas como el rescate de incendios.
En cambio, los respiradores filtrantes son suministrados para condiciones de aire ambiente. Las sustancias nocivas que tienen el potencial de dañar la salud y que podrían ocurrir (por ejemplo) a través del manejo de productos químicos se filtran de este aire ambiente antes de que llegue al usuario.
Ajuste y colocación segura
Lavarse las manos adecuadamente. Comprobar la fecha de caducidad y que la mascarilla no presente defectos. Colocarse la mascarilla.
Ajustar la mascarilla en el siguiente orden:
- Sujetar la mascarilla con las dos manos, dejando el clip para la nariz en el borde superior.
- Colocar la mascarilla debajo de la barbilla y pasar las dos bandas por encima de la cabeza.
- Pasar la banda inferior por debajo de las orejas y la banda superior por la coronilla.
- Moldear el clip nasal con las dos manos, para que se ajuste a la forma de la nariz.
Las mascarillas autofiltrantes cubren nariz, boca y mentón, y deben garantizar un ajuste hermético con la cara del portador. La mascarilla higiénica debe cubrir nariz, boca y mentón, y garantizar un ajuste adecuado con la cara para que no haya fugas.
Ajuste a cabeza y ajuste a orejas
Las tiras de la mascarilla se ajustan a la cabeza y al cuello. Son recomendadas cuando se necesita protección durante amplios periodos de tiempo ya que son más confortables. Es más fácil ajustarlas.
La mascarilla dispone de dos tiras que se ajustan en las orejas. Durante largos periodos de tiempo con la protección pueden resultar molestas. Deben quedar bien ajustadas para que la mascarilla se adapte bien a la cara del usuario.
Cómo quitar y desechar la mascarilla
Sujetarla de nuevo por las gomas laterales y sacarla hacia delante, asegurándose de que se mantiene alejada en todo momento de la ropa y de la cara, por si hubiese alguna zona contaminada.
Desechar la mascarilla en el contenedor adecuado colocado para tal fin. Tras quitarse la mascarilla, lavarse las manos adecuadamente.
Las mascarillas con la indicación NR no reutilizables, por lo que después de usarla durante el tiempo adecuado se deberá tirar a la basura, concretamente dentro de una bolsa de plástico al contenedor de residuos orgánicos no reciclables.
Reutilización, mantenimiento y reemplazo
Las mascarillas desechables, como las mascarillas quirúrgicas o las N95 de un solo uso, deben ser reemplazadas después de cada uso o cuando estén húmedas, sucias o dañadas. Nunca reutilices una mascarilla desechable.
Para mascarillas respiratorias de media cara o cara completa, así como los filtros de estas mascarillas, sigue las instrucciones del fabricante para reemplazar los filtros según lo recomendado. Los filtros deben ser reemplazados regularmente para mantener la eficacia de la mascarilla.
Independientemente del tipo de mascarilla, es importante inspeccionarla regularmente en busca de signos de desgaste, daños o deformidades. Si una mascarilla está dañada o no ajusta correctamente, debe ser reemplazada inmediatamente.
En el caso de las mascarillas autofiltrantes reutilizables, sólo se limpia y desinfecta el ajuste con la cara y no el material filtrante, que podría ver alterada su eficacia. El INSHT ha publicado información sobre como puede afectar el proceso de desinfección sobre las mascarillas.
La letra R debe aparecer impresa en la mascarilla. Hace referencia a que se podrá volver a usar siempre siguiendo las indicaciones del fabricante.
Marcado y comprobación del equipo
Para evitar el uso de mascarillas filtrantes no homologadas, hay que comprobar que vayan marcadas con el nombre o marca registrada e identificación del fabricante, identificación del tipo de mascarilla, el marcado CE y la identificación clara de los componentes y partes diseñadas para ser reemplazadas por el personal autorizado.
Para las mascarillas filtrantes de protección contra partículas existe una norma armonizada: la EN 149:2001+A1:2009 Dispositivos de protección respiratoria. Medias máscaras filtrantes de protección contra partículas. Requisitos, ensayos, marcado.
Las mascarillas quirúrgicas deben cumplir la norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019, que establece sus requisitos de funcionamiento. La mascarilla higiénica, al no tratarse de un EPI ni de un producto sanitario, no necesita certificación ni se le puede poner marcado CE.
Limitaciones y falsas sensaciones de seguridad
Es importante tener claro las características y limitaciones de cada una, para evitar falsas sensaciones de seguridad. Las mascarillas quirúrgicas son adecuadas para evitar que quien las lleva puestas pueda contaminar a su entorno.
Las mascarillas que son EPI tienen que cumplir unos requisitos específicos para evitar la inhalación de contaminantes (en este caso polvo y microgotas). Estas medidas SIEMPRE deben estar acompañadas con otras como el lavado de manos, etc.
La pantalla facial no debe considerarse un sustituto automático de una mascarilla respiratoria. Su utilidad aumenta cuando se emplea como barrera adicional frente a salpicaduras, mientras que la protección frente a partículas inhalables depende de una mascarilla adecuada y correctamente ajustada.
En cualquier caso, pueden ser una protección extra. Dentro de los tipos de mascarillas, las elaboradas en casa entrarían dentro del grupo de las higiénicas. Ayudan a que no contagiemos a los demás, pero, en cambio, no son útiles a la inversa, para evitar que nos contagien a nosotros.
¿Cómo usar el protector facial de manera correcta?
Recomendaciones según el nivel de riesgo
- Para salpicaduras, residuos o protección ocular, puede utilizarse una pantalla facial como barrera complementaria.
- Para riesgo de inhalación de partículas peligrosas, se necesita una mascarilla autofiltrante o un respirador con filtros adecuados.
- Para reducir la transmisión de agentes infecciosos desde la persona que la lleva, puede utilizarse una mascarilla quirúrgica.
- Para proteger al usuario frente a bioaerosoles y reducir al mismo tiempo la transmisión al ambiente, puede utilizarse una mascarilla dual que cumpla las disposiciones de EPI y PS.
- Para situaciones laborales con contaminantes peligrosos, la mascarilla debe seleccionarse según la toxicidad del contaminante y la concentración ambiental presente.
- Cuando se emplee una pantalla facial junto con una mascarilla, ambos elementos deben permitir una colocación estable y no impedir el ajuste correcto de la protección respiratoria.
Las medidas de protección deben adaptarse al lugar donde se encuentre y a si hay otras personas a su alrededor. Entre los factores que afectan a lo que resulta razonable para una determinada persona se encuentran: el entorno particular en el que vive y trabaja, la salud personal y niveles de riesgo, así como el tipo de frecuencia de las interacciones con otras personas.
En el momento de redactar este texto, las mascarillas para el coronavirus son obligatorias por ley en algunos lugares, profesiones y actividades. Sin embargo, se recomienda encarecidamente su uso en zonas públicas y espacios comunes incluso allí donde no son estrictamente obligatorias.
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