La mascarilla en seco se aplica sobre el cabello seco, normalmente antes del champú, como tratamiento prelavado. Al no diluirse con agua, la fórmula actúa de una manera más concentrada sobre medios y puntas especialmente secos, porosos o deteriorados, y además puede funcionar como una barrera protectora frente al champú y el agua.
Sin embargo, no existe un método universal que funcione igual para todas las melenas. La elección depende del tipo de cabello, del estado de la fibra y del resultado que quieras conseguir: hidratar, nutrir, reparar o mantener el color.
Qué es una mascarilla en seco
La mascarilla capilar es un producto clave para preservar visiblemente la salud y belleza de nuestro cabello. Se trata de un producto que no puede faltar en tu rutina de cuidados si no quieres renunciar a los siguientes beneficios:
- Restauración intensa. Sus ingredientes, más concentrados, penetran en la cutícula del cabello para reparar daños y fortalecer la estructura capilar desde dentro.
- La deshidratación es una de las principales causas de problemas capilares tan comunes como la sequedad o el frizz.
- Protección contra daños. Además de reparar, una mascarilla ayuda a que tu pelo sea más fuerte frente a las agresiones diarias.
- Más elasticidad. Es esencial para prevenir la rotura y las puntas abiertas, por ejemplo.
La parte exterior de la fibra capilar está formada por la cutícula, una capa compuesta por pequeñas escamas superpuestas. En el interior se encuentra la corteza, donde se concentra buena parte de la queratina y de la pigmentación del cabello.
Cuando la mascarilla se aplica sobre el cabello seco, el producto no se diluye con el agua. Esto permite que la fórmula actúe de una manera más concentrada sobre las zonas que presentan sequedad, porosidad o daños visibles.
Beneficios de aplicar la mascarilla sobre el cabello seco
Aplicar mascarilla en pelo seco antes del lavado puede ser efectivo con productos oleosos que necesitan tiempo para penetrar. Sin embargo, la mayoría de mascarillas funcionan mejor en cabello húmedo.
“Aplicar mascarilla en seco y antes del champú es muy útil y tiene muchos beneficios, sobre todo, en cabellos que están más resecos”, adelanta Simon Scarano, dermatólogo.
El especialista invita en sus redes sociales (@simon.scarano) a utilizar la mascarilla como un prechampú, un uso que cada vez está más en auge y que actúa como escudo protector del cabello.
“Utilizarla como un prechampú es ideal para proteger el cabello del propio champú y, si tienes el cabello muy seco y el champú te lo reseca más, va a cambiar la forma en la que se ve y se siente tu pelo”, explica el especialista.
La mascarilla en seco ayuda a proteger el cabello del champú y del agua.
Protección frente a la sequedad
La experta parte de la base de que tanto el champú como el propio agua pueden alterar el estado del cabello y, en consecuencia, resecarlo y dañarlo. Por esta razón, asegura que se debe crear una barrera protectora antes de lavarlo.
“Esto se consigue a través de los prechampús, que no solo son con mascarilla, también pueden ser acondicionadores o incluso un aceite de coco”, explica la biocientífica.
Así, queda claro que la función de la mascarilla antes del lavado, además de aportar nutrición, también es una forma de crear una barrera que proteja la fibra capilar de daños externos.
Mayor tiempo de exposición
Al aplicar la mascarilla en seco también aumenta el tiempo de exposición, pudiendo llegar a la media hora.
“Me gusta darles tiempo a los activos para que hagan su efecto. Con la mascarilla en seco, puedes tenerla desde 10 minutos a media hora, cosa que en la ducha no harías”, explica Scarano.
La peluquera María Roberts prefiere aplicar la mascarilla antes de lavarse el pelo y dejarla actuar durante una hora y cuarenta minutos.
“Es importante expandir bien el producto para que penetre bien y no haya excesos”, explica la peluquera.
Nutrición, hidratación y reparación
Estos tratamientos de textura rica y untuosa nutren la fibra en profundidad, reparando y protegiendo tu melena desde el interior.
Además, los beneficios de la mascarilla para el pelo son múltiples, ya que te ayudará a devolverle toda la fuerza y vitalidad a tu cabello.
Un tratamiento de acondicionamiento profundo como una mascarilla capilar, especialmente una fórmula altamente nutritiva apta para todo tipo de cabellos, es la solución ideal para reparar, suavizar y devolverle la vida al cabello seco.
El cabello seco y sin brillo suele ser consecuencia del uso excesivo de calor, ya sea por el secador, la plancha o incluso por largas jornadas bajo el sol. Este daño también se lo podemos atribuir al uso de productos inadecuados que provocan la pérdida de los aceites naturales del cabello.
Cuándo conviene utilizar una mascarilla en seco
La aplicación sobre el cabello seco se utiliza normalmente como tratamiento previo al champú. Es una técnica menos frecuente, pero puede resultar especialmente interesante cuando la fibra necesita un cuidado más intenso.
Este método puede ser adecuado para:
- Cabellos dañados por herramientas térmicas.
- Melenas muy secas o deshidratadas.
- Cabellos decolorados y con alta porosidad.
- Puntas ásperas o quebradizas.
- Cabellos rizados con tendencia al encrespamiento.
- Tratamientos intensivos realizados antes del lavado.
También es una opción útil cuando el cabello está expuesto a factores que aumentan la sequedad y la porosidad.
La playa, el sol, el sudor, el cloro. Lo quieras o no, tu cabello lo nota, y después del verano, a nuestro pelo le cuesta volver a la normalidad.
Por eso, es importante añadir a nuestra rutina de belleza ciertos tratamientos que le aporten un extra de hidratación, nutrición y defensas que lo protejan y que lo ayuden a recuperar su aspecto bonito, brillante y natural.
Cómo usar una mascarilla en seco paso a paso
Antes de aplicar la mascarilla, comprueba que la fórmula permita utilizarla sobre el cabello seco. No todas las mascarillas están diseñadas para utilizarse como tratamiento previo al lavado.
- Cepilla suavemente el cabello para eliminar los nudos.
- Divide la melena en varias secciones.
- Aplica la mascarilla sobre los medios y las puntas.
- Insiste en las zonas más secas o deterioradas.
- Distribuye el producto con un peine ancho.
- Déjalo actuar durante el tiempo indicado.
- Lava el cabello con champú.
- Aclara completamente y termina la rutina habitual.
Para aplicar la mascarilla correctamente, divide el cabello en varias secciones y distribuye la mascarilla sobre los largos, evitando el cuero cabelludo salvo que el producto esté formulado específicamente para esa zona.
Utiliza un peine de púas anchas para repartirla y deja que actúe durante el tiempo recomendado.
Cubrir el cabello con un gorro puede ayudar a mantener el producto en su sitio durante el tratamiento. Sin embargo, no es necesario aplicar calor adicional salvo que las indicaciones de la mascarilla lo recomienden.
Dónde aplicar la mascarilla
Aplica la mascarilla de medios a puntas, sin tocar el cuero cabelludo.
La mayoría de las mascarillas están pensadas para los medios y las puntas. Aplicarlas directamente en la raíz puede aumentar la sensación grasa, reducir el volumen o dejar residuos.
Solo deben utilizarse sobre el cuero cabelludo cuando la fórmula lo indique expresamente.
Si tienes el pelo corto valdrá con que utilices apenas una almendra de producto, si es más largo, piensa en una nuez.
Con una cantidad de producto no más grande que una avellana, dos si tu cabello es muy largo, extiende tu mascarilla de medios a puntas con los dedos.
Cómo repartirla de forma uniforme
Intenta que se distribuya bien por todo el pelo. Puedes ayudarte de un peine de púas.
El producto debe distribuirse de forma homogénea. Aplicarlo únicamente sobre la parte exterior de la melena puede hacer que las capas interiores no reciban el mismo cuidado.
“Es importante expandir bien el producto para que penetre bien y no haya excesos”, explica la peluquera.
Cuánto tiempo dejarla actuar
En este tipo de tratamiento, el periodo de exposición suele ser superior al de una aplicación convencional y puede situarse entre veinte y treinta minutos.
El tiempo exacto depende de la fórmula y de las indicaciones del fabricante. Cada mascarilla tiene unas características, por lo que te recomendamos que leas detenidamente las indicaciones antes de aplicarlas.
Por lo general, el tiempo que debes dejar una mascarilla en el pelo son unos tres minutos, incluso si tienes el pelo largo.
La mayoría de las mascarillas para el cabello se aplican sobre pelo mojado, no empapado, y los tratamientos específicos para utilizarse en seco pueden necesitar más tiempo de exposición.
Dejarla durante varias horas no garantiza un mejor resultado. Cada fórmula está diseñada para actuar durante un periodo concreto.
Cómo retirar la mascarilla
Después, lava el cabello con champú para retirar cualquier exceso de producto y continúa la rutina habitual.
Para retirarse la mascarilla será tan fácil como lavarse el pelo.
Aclara cuidadosamente hasta que la melena quede suave, pero sin residuos visibles.
Los restos de producto pueden dejar el cabello pesado, opaco o con una sensación grasa.
Mascarilla en seco o mascarilla sobre pelo húmedo
La mayoría de mascarillas para el cabello se aplican sobre pelo mojado, no empapado, para facilitar la distribución y penetración.
Cuando el pelo está mojado, la fibra se hincha ligeramente y la cutícula queda más receptiva. Esto facilita la distribución de determinados ingredientes hidratantes, nutritivos o reparadores.
Aplicar la mascarilla después del champú y sobre el cabello húmedo es el método más habitual, tanto en casa como en los salones de peluquería.
El agua ayuda a distribuir el producto de manera uniforme, mientras que la fibra húmeda facilita que los ingredientes se repartan desde los medios hasta las puntas.
Ventajas del cabello húmedo
Esta técnica es especialmente adecuada para el mantenimiento frecuente del cabello.
Puede resultar una buena opción para:
- Cabellos normales o ligeramente secos.
- Melenas que necesitan hidratación regular.
- Cabellos teñidos que buscan mantener la suavidad.
- Rutinas semanales de cuidado.
- Personas que no presentan daños capilares severos.
Para obtener un mejor resultado, no conviene aplicar la mascarilla sobre el cabello completamente empapado.
Si hay demasiada agua, el producto puede diluirse y deslizarse sin adherirse correctamente a la fibra.
Después del champú, retira el exceso de humedad presionando suavemente con una toalla.
Si va a aplicar mascarilla después del lavado, recuerda escurrir bien el cabello, ejerciendo presión, nunca girando.
En cuanto a la metodología, recomienda escurrir el cabello a toquecitos y ejerciendo presión para eliminar el agua, nunca girando el cabello para no dañar la fibra.
Cuándo elegir el cabello seco
No se trata de decidir qué método es siempre mejor, sino de utilizar cada uno en el momento adecuado.
En una melena seca o dañada se pueden alternar ambos métodos.
Una vez por semana, la mascarilla puede utilizarse sobre el cabello seco antes del lavado para realizar un tratamiento más intensivo.
En otros lavados, puede aplicarse sobre el cabello húmedo para mantener la hidratación y la suavidad.
Cómo elegir el método según el tipo de cabello
Cabello seco y dañado
Para cabello seco necesitas una mascarilla hidratante para el cabello rica en:
- Ácido hialurónico.
- Aceites naturales, como argán, coco o jojoba.
- Manteca de karité.
- Ceramidas.
Las melenas muy secas, decoloradas o dañadas pueden necesitar dos aplicaciones semanales, siempre que el producto sea adecuado y el cabello no quede sobrecargado.
La frecuencia dependerá del nivel de sequedad y de cómo responda el cabello. Si queda pesado o pierde movimiento, será necesario reducir la cantidad de mascarilla o espaciar las aplicaciones.
Cabello graso
Aunque parezca contradictorio, el cabello graso también necesita hidratación, pero en las longitudes.
Cuando el cuero cabelludo presenta tendencia grasa, suele ser preferible aplicar la mascarilla sobre el pelo húmedo y únicamente en los medios y las puntas.
Las raíces grasas pueden convivir con unas puntas secas, por lo que no es necesario renunciar a la mascarilla.
La clave está en evitar la zona del cuero cabelludo, utilizar una cantidad moderada y elegir productos para el pelo graso que ayuden a mantener una limpieza equilibrada sin sobrecargar la melena.
En este tipo de cabello, es preferible reservar el método prechampú para las puntas especialmente secas y utilizarlo solo cuando sea necesario.
Cabello fino
El cabello fino necesita hidratación, pero puede apelmazarse con facilidad.
La aplicación sobre el pelo mojado suele ser la opción más práctica, ya que permite distribuir una pequeña cantidad de producto de manera uniforme.
Conviene utilizar texturas ligeras, concentrar la mascarilla en las puntas y aclararla completamente.
Si el cabello pierde volumen después del tratamiento, reduce la dosis o utiliza la mascarilla con menor frecuencia.
Cabello rizado o con mucho volumen
Las melenas rizadas suelen necesitar un nivel elevado de hidratación y nutrición, ya que los aceites naturales del cuero cabelludo tienen más dificultades para recorrer toda la fibra.
En estos casos, la aplicación sobre el cabello seco puede utilizarse como tratamiento previo al lavado para aportar suavidad y facilitar la definición posterior.
También puede aplicarse sobre el pelo húmedo durante la rutina habitual.
Alternar ambos métodos permite adaptar la intensidad del tratamiento al estado del rizo.
Para evitar el encrespamiento y conservar la forma natural, distribuye la mascarilla por secciones y desenreda con los dedos o con un peine de púas anchas.
No frotes el cabello con la toalla después del lavado.
Cabello teñido
Los cabellos coloreados necesitan cuidados que ayuden a mantener la suavidad, la hidratación y el brillo.
La aplicación sobre el pelo mojado suele ser adecuada para el mantenimiento habitual, especialmente cuando se utilizan mascarillas específicas para proteger el color.
También resulta útil incorporar productos para el pelo teñido que ayuden a cuidar la fibra y a conservar el aspecto luminoso de la coloración.
Es importante aclarar con agua templada y evitar lavados excesivamente agresivos que puedan acelerar la pérdida de intensidad del tono.
Si las puntas están especialmente secas, puede realizarse ocasionalmente un tratamiento prechampú localizado, sin aplicar la mascarilla sobre las raíces.
Cabello decolorado
La decoloración puede aumentar la porosidad y hacer que el cabello pierda suavidad, elasticidad y resistencia.
Cuando la melena está muy castigada, una aplicación previa al champú puede ofrecer un cuidado más concentrado sobre las zonas dañadas.
Después del lavado, también puede incorporarse una mascarilla reparadora aplicada sobre el cabello húmedo.
En este tipo de cabello es especialmente importante respetar los tiempos de exposición y no utilizar más producto del necesario.
El exceso de mascarilla no repara más y puede dejar la melena pesada o con residuos.
Ingredientes y tratamientos que pueden ayudar
Hidratar significa devolver agua al pelo, lo que ayuda a evitar la sequedad, el frizz y la falta de movimiento.
Se logra con mascarillas y productos a base de aloe vera, ácido hialurónico o glicerina.
Nutrir consiste en aportar lípidos y aceites que refuercen la fibra capilar.
Así se combate la opacidad, la fragilidad y las puntas abiertas.
Ingredientes como la manteca de karité o el aceite de argán son perfectos para ello.
Aloe vera y aceite de coco
El aceite de coco es profundamente nutritivo y reparador para el pelo seco.
El aloe vera es usado en productos de cuidado del cabello así como para el cuidado de la piel por sus propiedades regeneradoras.
Es una opción genial si utilizas mucho secador o productos que dañen tu pelo como tintes.
Mezcla tres o cuatro cucharadas de gel natural de aloe vera con dos cucharadas de aceite de coco.
Después aplica desde la parte media de la melena hasta las puntas, insistiendo en las puntas.
Deja actuar durante al menos 30 minutos. Enjuaga después con abundante agua tibia y lava el pelo con tu champú habitual.
Aguacate y aceite de almendras
¿Su objetivo? Hidratar y nutrir tu cabello al mismo tiempo que evita el encrespamiento, por lo que es ideal para las personas que viven en climas húmedos.
El aceite de almendras repara el cabello y las puntas abiertas y el aguacate te aportará un extra de hidratación que aumentará el brillo.
Añade una yema de huevo, un aguacate maduro y media cucharada de aceite de almendras.
Mézclalo todo bien y aplícalo de medias a puntas sobre el cabello húmedo.
Aguacate y plátano
Es ideal para el cabello dañado ya que nutre, hidrata y funciona como antioxidante para tu cabello.
Mezcla un plátano y un aguacate maduro hasta que quede bien machacado.
Cuando lo tengas, añade dos cucharadas de aceite de almendra y tres cucharadas de miel.
Mézclalo todo bien y déjala actuar unos 20 minutos.
Leche y miel
Suaviza el tacto de tu cabello y recupera la hidratación.
Además, esta mezcla repara la fibra capilar desde su interior y potencia el crecimiento.
Mezcla dos cucharadas de zumo de limón, una yema de huevo, una taza de leche y media de miel.
Aplícala de medias a puntas sobre el cabello mojado y déjala actuar unos 20 minutos.
Yogur natural y huevo
Recuperarás el brillo, la hidratación y la fuerza de tu cabello.
Para prepararla tan solo necesitas mezclar 6 cucharadas de yogur natural y una clara de huevo batida a punto de nieve.
Aplícalo de medias a puntas sobre el cabello húmedo y déjalo actuar unos 30 minutos.
Frecuencia recomendada
La frecuencia ideal depende del estado de tu cabello:
| Tipo de cabello | Frecuencia orientativa |
|---|---|
| Cabello sano | 1 vez por semana |
| Cabello normal o ligeramente seco | Una aplicación semanal |
| Cabello seco o dañado | 2-3 veces por semana |
| Cabello muy seco, decolorado o dañado | Dos aplicaciones semanales, si no queda sobrecargado |
| Cabello normal | Un tratamiento profundo cada 10-15 días |
| Cabello teñido o decolorado | Al menos 1 vez por semana |
En cabellos normales o ligeramente secos, una aplicación semanal suele ser suficiente.
También es posible alternar los métodos. Por ejemplo, puede realizarse un tratamiento prechampú sobre el pelo seco una vez por semana y aplicar una mascarilla ligera sobre el cabello húmedo en otro lavado.
La frecuencia debe reducirse cuando la melena pierde volumen, presenta residuos o se engrasa con mayor rapidez.
No es necesario mantener siempre la misma pauta. Las necesidades pueden variar con el clima, las coloraciones, la exposición al sol o la frecuencia de uso de herramientas térmicas.
Errores frecuentes al utilizar una mascarilla en seco
Aplicarla en la raíz
Aplicar la mascarilla directamente en la raíz puede aumentar la sensación grasa, reducir el volumen o dejar residuos.
La aplicación debe concentrarse en medios y puntas, salvo que el producto esté formulado específicamente para el cuero cabelludo.
Utilizar demasiado producto
Aplicar más cantidad no significa conseguir un tratamiento más intenso.
El exceso puede apelmazar la melena, dificultar el aclarado y dejar el cabello sin movimiento.
Lo ideal es empezar con una pequeña cantidad y añadir más únicamente cuando sea necesario.
No distribuirla de forma uniforme
Concentrar todo el producto en una única zona puede producir un resultado desigual.
Seccionar el cabello y utilizar un peine de púas anchas ayuda a repartir la mascarilla desde los medios hasta las puntas.
No respetar el tiempo de exposición
Aclarar la mascarilla inmediatamente puede impedir que actúe el tiempo suficiente.
Por otra parte, dejarla durante varias horas no garantiza un mejor resultado.
Respetar las instrucciones es la forma más segura de aprovecharla correctamente.
No aclarar bien
La mayoría de mascarillas deben enjuagarse para evitar pesadez en el cabello, aspecto graso, acumulación de producto y posible irritación del cuero cabelludo.
Solo las mascarillas “sin aclarado” están diseñadas para quedarse en el cabello.
Aplicar calor sin comprobar las indicaciones
Para maximizar la penetración de tu mascarilla de pelo, puedes aplicar calor con una toalla tibia o usar un gorro térmico.
Sin embargo, no es necesario aplicar calor adicional salvo que las indicaciones de la mascarilla lo recomienden.
Mascarilla en seco y acondicionador
La mascarilla y el acondicionador no cumplen exactamente la misma función.
El acondicionador está diseñado para suavizar la superficie del cabello, facilitar el desenredado y reducir la fricción después de cada lavado.
La mascarilla ofrece un tratamiento más intensivo y suele utilizarse con menor frecuencia.
Dependiendo del producto y del estado del cabello, ambos pueden utilizarse en la misma rutina.
En ese caso, la mascarilla se aplica primero y el acondicionador después, siempre que la melena necesite un paso adicional de suavidad.
En cabellos finos, esta combinación puede resultar demasiado pesada, por lo que es preferible observar el resultado y adaptar la rutina.
Mascarilla nocturna y mascarilla sin aclarado
Dormir con mascarilla en el pelo solo es recomendable con productos específicamente diseñados para ello.
Las mascarillas nocturnas suelen ser más ligeras y no requieren aclarado.
Las mascarillas nocturnas son ideales para cabello muy seco o dañado.
Úsalas máximo 2 veces por semana y siempre con productos específicamente formulados para uso nocturno.
Dejar mascarilla pelo toda la noche con productos convencionales puede sobrecargar el cabello.
Si utilizas una mascarilla sin aclarado puedes dejarla actuando toda la noche.
Solo tienes que aplicar la mascarilla en el pelo seco sobre medios y puntas todo el tiempo que quieras, aunque te recomendamos que lo hagas toda la noche para despertar con una melena suave y sedosa.
Eso sí, no pongas demasiado producto en el pelo porque irte a dormir con el cabello húmedo podría no ser beneficioso.
Recomendaciones para mantener el cabello hidratado
Mantener el cabello hidratado no se trata solo de aplicar mascarillas o productos de vez en cuando, sino también de cuidar los hábitos diarios y establecer una rutina constante.
- Lava con agua templada o fría: el agua muy caliente abre la cutícula del pelo y provoca mayor sequedad.
- Usa un champú suave: evita fórmulas agresivas con sulfatos fuertes, ya que eliminan los aceites naturales del cabello.
- Aplica acondicionador en cada lavado: sella la hidratación y ayuda a desenredar sin romper el cabello.
- Reduce el uso de calor: planchas, secadores y rizadores resecan el cabello.
- Siempre que los uses, aplica un protector térmico.
- Protege al dormir: utiliza fundas de satén o seda para evitar frizz y la pérdida de hidratación durante la noche.
También habrá que tener cuidado con el tipo de peine o cepillo que utilizamos, ya que lo mejor será aplicar un producto especializado para desenredar.
Siempre habrá que utilizar un peine que tenga las púas anchas y habrá que evitar todos los tirones.
Controlar el secado del cabello: frotarlo produce electricidad estática, lo que genera más frizz.
Tampoco se recomienda secarlo con aire muy caliente. Lo ideal es secar cuidadosamente con una toalla de microfibra y con suavidad.
Preguntas frecuentes sobre la mascarilla en seco
¿La mascarilla en seco funciona para todos los cabellos?
No existe una mascarilla de pelo universal que funcione para todos.
La clave está en identificar las necesidades específicas de tu cabello y elegir el producto adecuado.
En cabellos grasos o finos, aplicar tratamientos muy densos sobre el cabello seco puede hacer que pierda volumen o presente una sensación pesada.
¿La mascarilla en seco sustituye a la mascarilla húmeda?
No necesariamente. La aplicación en seco puede utilizarse como tratamiento prechampú, mientras que la mascarilla sobre cabello húmedo resulta práctica para el mantenimiento frecuente.
En una melena seca o dañada se pueden alternar ambos métodos.
¿Hay que lavar el cabello después de aplicar la mascarilla en seco?
Sí, cuando se utiliza como tratamiento previo al champú.
Después, lava el cabello con champú para retirar cualquier exceso de producto y continúa la rutina habitual.
¿Se puede usar en el cabello teñido?
La aplicación sobre el pelo mojado suele ser adecuada para el mantenimiento habitual, especialmente cuando se utilizan mascarillas específicas para proteger el color.
Si las puntas están especialmente secas, puede realizarse ocasionalmente un tratamiento prechampú localizado, sin aplicar la mascarilla sobre las raíces.
¿Qué ocurre si el cabello queda pesado?
Si queda pesado o pierde movimiento, será necesario reducir la cantidad de mascarilla o espaciar las aplicaciones.
El exceso de mascarilla no repara más y puede dejar la melena pesada o con residuos.

La mascarilla en seco puede ser un recurso útil para proteger, nutrir e hidratar el cabello antes del lavado, especialmente cuando la fibra está seca, porosa, rizada, decolorada o dañada. Su eficacia depende de elegir una fórmula adecuada, aplicarla de medios a puntas, respetar el tiempo indicado y retirar completamente el producto con champú.
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