Mascarillas FFP2 en mal estado: cómo reconocerlas y cuándo sustituirlas

Ante el aumento significativo de los casos de gripe, muchas comunidades autónomas han hecho recomendaciones y, en algunos casos impuesto la obligación, sobre la necesidad del uso de mascarillas en centros de salud y centros sociosanitarios.

Es por ello recomendable que revisemos la fecha de las mascarillas que tenemos en casa. Y es que pasado el tiempo las mascarillas pueden perder su utilidad.

Las mascarillas FFP2 tienen una vida de hasta 3 años, pero las quirúrgicas entre 1 y dos años. Muchas personas aún conservan mascarillas desde la pandemia, aunque no todas mantienen su eficacia.

Por qué una mascarilla FFP2 puede quedar en mal estado

La caducidad de las mascarillas no es un mero formalismo, sino una cuestión de funcionalidad y seguridad.

Las mascarillas caducan principalmente por la degradación de los componentes de la misma. Con el tiempo, algunos componentes como la correa y la espuma de la zona de la nariz se pueden degradar, lo que puede afectar la calidad del ajuste y del sellado.

El principal motivo de su degradación radica en los materiales poliméricos y elásticos que las componen. Con el paso del tiempo, estos materiales pueden sufrir alteraciones físicas y químicas.

La efectividad de una mascarilla se relaciona directamente con su capacidad de filtrar y con un ajuste adecuado al rostro. Sin embargo, con el paso del tiempo hay algunos componentes que aseguran esta protección que pueden perder efectividad.

Deterioro del material filtrante

Muchas mascarillas utilizan en su composición fibras con carga electrostática, que ayudan a atrapar pequeñas partículas, incluyendo los virus respiratorios.

Además, las fibras no tejidas que forman la capa filtrante, especialmente en las FFP2, pueden perder su carga electrostática, que es crucial para atrapar partículas diminutas. Esta pérdida de carga reduce drásticamente la eficiencia de filtración de aerosoles.

Las mascarillas FFP2 están hechas con múltiples capas de tela no tejida que trabajan juntas para atrapar partículas.

Deterioro de gomas, bandas y espuma nasal

La degradación de los componentes elásticos de las gomas o cintas que sujetan la mascarilla puede provocar que pierdan su elasticidad, resultando en un ajuste deficiente.

Además del filtro, otros elementos como las gomas o bandas elásticas y pinzas nasales con el tiempo tienden a deformarse y perder su firmeza. Estos cambios afectan al ajuste en el rostro, un factor clave para garantizar la eficacia de la mascarilla.

Una mascarilla holgada no proporcionará un buen sellado, lo que significa que las partículas pueden pasar fácilmente por el filtro e ingresar al sistema respiratorio.

Influencia del almacenamiento

Las condiciones en las que se guardan las mascarillas también afectan a su duración.

La exposición prolongada al calor, humedad, luz solar o productos químicos puede acelerar el deterioro del material, incluso si el producto no se utiliza.

Las mascarillas deben guardarse en un lugar fresco y seco, lejos de la luz solar directa y de fuentes de calor.

La exposición a altas temperaturas puede hacer que los materiales de la mascarilla se degraden más rápidamente, mientras que la humedad puede promover el crecimiento de moho y bacterias.

Mascarilla FFP2 deteriorada con gomas dañadas

Cuánto dura una mascarilla FFP2

Dependiendo del modelo y los materiales de fabricación, estos dispositivos de protección pueden caducar en un plazo que oscila entre uno y tres años desde su fecha de producción.

Por ejemplo, las mascarillas FFP2, reconocidas por su elevada capacidad de filtración de partículas, suelen mantener sus propiedades intactas durante un periodo de hasta tres años.

En general, las mascarillas FFP2 suelen durar unos tres años, mientras que las mascarillas quirúrgicas tienen un tiempo de uso más corto, que va de uno a dos años.

Tipo de mascarillaVida útil indicadaCaracterísticas principales
FFP2Hasta 3 añosFiltra al menos el 94% de las partículas en el aire.
QuirúrgicaEntre 1 y 2 añosDiseñada principalmente para proteger a los demás de las gotas respiratorias del usuario.

Las FFP2 deben especificar en su etiquetado si son reutilizables o no. En el caso de serlo, indicarán el número de lavados que soportan antes de dejar de ser efectivas.

Por el contrario, si son mascarillas desechables, no se deben lavar.

Durante un uso normal, y en el caso de ser mascarillas desechables, deben cambiarse entre 4 u 8 horas, dependiendo también del fabricante.

Cómo saber si una FFP2 está caducada

La primera y más obvia señal es la fecha de caducidad impresa en el envase o en la propia mascarilla.

La forma más obvia es comprobar la fecha de vencimiento impresa en el empaque de la mascarilla.

Como cualquier otro producto, las mascarillas FFP2 tienen una vida útil y su uso después de esta fecha puede comprometer su eficacia.

Si esta fecha ha pasado, la mascarilla debe desecharse, independientemente de su apariencia.

Estas normas además indican que las mascarillas, a partir de su día de fabricación, tienen fecha de caducidad. Debes comprobar la caja del producto para conocer la caducidad antes de su uso.

Si se ha perdido el embalaje o la fecha está borrosa, todavía hay otras formas de saber si una mascarilla ya pasó su mejor momento.

Señales de deterioro físico

Se deben buscar signos de degradación como la pérdida de elasticidad de las gomas, que pueden estar estiradas o rotas.

  • La pérdida de elasticidad de las gomas.
  • Gomas estiradas, rotas o deformadas.
  • Decoloración o manchas.
  • Desgarros, agujeros o deshilachado.
  • Separación de las capas.
  • Deformación o aplanamiento de la mascarilla.
  • Espuma nasal endurecida o desintegrada.
  • Olor inusual.

También hay que observar si el material de la mascarilla presenta decoloración, manchas, desgarros o si las capas se han separado.

La espuma nasal, si la tiene, no debe estar endurecida ni desintegrada. Un olor inusual también puede ser un indicio de deterioro.

Si ve algún signo de daño, como rasgaduras, agujeros o deshilachado, en el material del filtro, es una señal de alerta.

Estos daños pueden crear huecos en el sistema de filtración, permitiendo el paso de partículas.

Deformación y pérdida de forma

La forma de la mascarilla también puede darte pistas sobre su estado.

Las mascarillas FFP2 están diseñadas para mantener una forma específica para garantizar un ajuste adecuado y una filtración eficaz.

Si nota que la mascarilla se ha deformado o aplanado, es posible que no pueda formar un sello hermético alrededor de su cara.

Esto puede suceder si la mascarilla se ha almacenado incorrectamente, como por ejemplo si se ha aplastado o doblado durante un período prolongado.

Qué ocurre cuando una FFP2 no ajusta bien

Con el tiempo, las correas elásticas pueden perder su elasticidad, lo que dificulta que la mascarilla se ajuste correctamente a la cara.

Un ajuste inadecuado permite que el aire no filtrado se escape por los bordes, anulando la barrera protectora.

Los espacios pueden dejar que entre y salga aire.

Además, es clave ponerse bien la mascarilla. De nada sirve tenerla debajo de la nariz, algo muy común.

Y un buen ajuste resulta vital.

Para revisar si hay espacios se recomienda colocar sus manos en forma de cuenco alrededor de los bordes externos de la mascarilla.

Si la mascarilla se ajusta bien, sentirá que ingresa aire caliente por el frente de la mascarilla y quizá pueda ver que el material de la mascarilla se mueve hacia dentro y hacia fuera con cada respiro.

Colocación correcta y ajuste facial de mascarilla FFP2

Diferencias entre mascarillas quirúrgicas y FFP2

Las mascarillas sanitarias se han convertido en un elemento omnipresente en nuestra sociedad, especialmente tras la pandemia de COVID-19. Sin embargo, no todas las mascarillas son iguales, y su eficacia varía considerablemente.

Principalmente, distinguimos entre las mascarillas quirúrgicas y las mascarillas filtrantes, como las FFP2 o N95.

Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para proteger a los demás de las gotas respiratorias del usuario, actuando como una barrera de fuente.

Por otro lado, las mascarillas filtrantes, como las FFP2, ofrecen una protección bidireccional, filtrando tanto el aire exhalado como el inhalado, gracias a su material filtrante electrostático y a un ajuste facial más sellado.

Estas últimas son las más recomendadas para protegerse de la inhalación de partículas virales.

Generalmente, las mascarillas pueden ayudar a actuar como un filtro para reducir la cantidad de microbios que inhala o exhala.

Su eficacia puede variar frente a distintos virus, por ejemplo, según el tamaño del virus.

Cuando las usa una persona que tiene un virus, las mascarillas pueden reducir las probabilidades de que lo propague a otras personas.

Las mascarillas también pueden proteger a quienes las usan contra la inhalación de microbios; las mascarillas que se ajustan mejor, por ejemplo, los respiradores N95 o KN95, suelen brindar este tipo de protección.

Las mascarillas de tela en general les ofrecen niveles más bajos de protección a los usuarios, las mascarillas quirúrgicas o desechables suelen ofrecer más protección.

Qué hacer con una mascarilla FFP2 caducada o dañada

La primera medida es no utilizarla, aunque aparentemente conserve una buena apariencia.

La fecha de caducidad es un factor crítico para ambos tipos.

Si la fecha ha pasado o se detecta cualquier daño físico, la mascarilla debe desecharse y sustituirse por otra que se encuentre dentro de su periodo de uso y conserve un buen ajuste.

Se puede optar por una mascarilla desechable o reutilizable.

Para garantizar que cumplen con las normas sanitarias, deben ser mascarillas FFP2 homologadas, es decir, es necesario que tengan el certificado europeo.

La farmacia comunitaria sigue siendo uno de los principales puntos de acceso para la adquisición de mascarillas y productos frente a infecciones respiratorias.

Uso, manipulación y retirada correctos

Es clave ponerse bien la mascarilla. De nada sirve tenerla debajo de la nariz, algo muy común.

Los espacios pueden dejar que entre y salga aire.

También tenemos que evitar tocar la mascarilla, ni por fuera ni por dentro, tampoco a la hora de quitárnosla.

Para ello debemos recurrir a las gomas laterales, y una vez retirada, desecharla inmediatamente.

Y muy importante. Tener un gel para poder lavarnos las manos lo más posible.

Prácticas que deben evitarse

  • Sobarla para ponérsela.
  • Ponérsela de bufanda.
  • Ponérsela de sombrero.
  • Taparse sólo la boca.
  • Tocarse la cara.
  • No cambiarla ni limpiarla.
  • Compartir la misma con varias personas.
  • Quitársela para hablar.
  • Quitársela para toser o estornudar.
  • Quitársela al entrar a un establecimiento.

Al igual que la cara, también tenemos que evitar tocar la mascarilla, ni por fuera ni por dentro, tampoco a la hora de quitárnosla.

¿Se debe lavar o descontaminar una FFP2?

Las mascarillas FFP2/3 y N95 están concebidas como material “no reutilizable”.

Las recomendaciones sobre descontaminación están basadas en la escasa evidencia disponible y deben ser tomadas con cautela y como medidas excepcionales ante la situación actual de epidemia de COVID-19.

En todos los casos, es muy importante que las mascarillas que se vayan a descontaminar no estén degradadas o rotas y que estén limpias para disminuir la carga bacteriana.

Una FFP2 desechable no debe lavarse.

Los métodos de reesterilización descritos proceden de evaluaciones excepcionales realizadas en un contexto de grave escasez de equipos de protección y no equivalen a una recomendación general para el uso doméstico.

Métodos estudiados en condiciones excepcionales

  • Re-esterilización con vapor de peróxido de hidrógeno con el sistema Bioquell Clarus C.
  • Re-esterilización mediante calor seco en horno de convección, calentando a 70° C durante 30 minutos.
  • Re-esterilización con vapor generado por microondas.
  • Calor húmedo mediante un ciclo a 65ºC durante 30 minutos.
  • Irradiación germicida ultravioleta con lámpara doble, arriba y abajo, 36W y tiempo de exposición de 148 segundos.
  • Re-esterilización con plasma de gas de peróxido de hidrógeno.
  • Re-esterilización con vapor a 121ºC durante quince minutos.
  • Re-esterilización con vapor de agua durante cinco minutos.
  • Re-esterilización con etanol al 99% durante una hora y secado a temperatura ambiente.
  • Re-esterilización mediante la exposición a gas de ozono durante un minuto.

La Food and Drug Administration de Estados Unidos autorizó, con fecha de 30 de marzo de 2020, la reutilización de las mascarillas N95 o similares mediante vapor de peróxido de hidrógeno, denominado sistema de descontaminación Battelle.

Las mascarillas podrían usarse hasta 20 veces, con un proceso de descontaminación de 2,5 horas entre cada uso.

Quedarían excluidas las mascarillas que contengan celulosa.

El Documento de posicionamiento de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene indica que cada mascarilla descontaminada mediante este proceso solo podrá reprocesarse un máximo de 2 veces.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo indica que los equipos de protección respiratoria mantienen su eficacia de filtración después de llevar a cabo una desinfección por calor seco a 70ºC durante 30 minutos.

Este método mantuvo el efecto de filtración por encima del 95%.

Un estudio evaluó el efecto de la inactivación del virus de la influenza por calentamiento en mascarillas N95 y quirúrgicas, mediante horneado y secador de pelo.

Los resultados indicaron que el uso del calor seco a 70º durante 30 minutos inactivó eficazmente el virus y no afectó la función protectora de la mascarilla N95 y el efecto de filtración pudo mantenerse por encima del 95%, aunque se desconoce cuántas veces se puede repetir este proceso.

La Universidad Tecnológica Delft realizó un estudio piloto cuyos resultados indican que las mascarillas FFP2 se pueden reutilizar tras la esterilización con vapor de agua a 121º durante treinta minutos.

En otro estudio se comprobó que, después de exponerse las mascarillas durante 5 minutos al vapor de agua, los coronavirus aviares se habían inactivado completamente.

Incluso tras exponer las mascarillas durante 2 horas al vapor de agua, continuaron manteniendo su eficacia bloqueadora.

Dos artículos en preimpresión sugieren dos métodos de re-esterilización.

En el primero se evaluó el efecto de remojar en etanol al 99% durante una hora y secado a temperatura ambiente sobre las propiedades de filtrado de las máscaras de FFP2.

Los resultados muestran que después de seis ciclos de limpieza, las propiedades de filtrado de una mascarilla FFP2 no se alteran significativamente.

Por lo que los autores sugieren el uso de este método para descontaminar, aunque es necesario realizar mediciones adicionales en las mascarillas FFP2 y N95 de diferentes fabricantes para validar este estudio.

En el segundo se utilizó un coronavirus humano como sustituto del SARS-CoV-2 para contaminar las mascarillas.

Tras la exposición durante un minuto al gas de ozono producido por un generador de plasma de descarga de barrera dieléctrica, se consiguió la descontaminación de las mascarillas.

Estos resultados sugieren que se pueden descontaminar las mascarillas contaminadas utilizando el ozono.

Límites y precauciones

La SEMPSPH indica que debe establecerse un número de reprocesados concreto para cada tecnología sugerida y asegurarse de que los FFR son marcados correctamente tras cada reprocesado.

El daño físico varía según el método de tratamiento.

Las gomas deben mantenerse intactas y cerrar bien, controlando el número de veces que se reesterilizan, y no deberían tener más de 2-3 usos.

La información contenida en esta respuesta está en continua revisión, siendo posible que, en un plazo breve, sea actualizada, incorporando una nueva pregunta al Banco de Preguntas.

Algunos de los documentos referenciados son “preprint”, es decir, no han sido revisados por pares.

Por estas razones, cuando una FFP2 está caducada, deformada, rota, húmeda o presenta gomas deterioradas, la opción más segura es sustituirla por una nueva, en lugar de intentar recuperar sus propiedades mediante procedimientos domésticos.

Medidas complementarias frente a la gripe y otras infecciones respiratorias

Si bien el uso adecuado de mascarillas es una herramienta valiosa en la prevención de la gripe, especialmente en situaciones de alta incidencia, no es la única medida ni la más importante.

La vacunación anual contra la gripe sigue siendo la estrategia más eficaz para prevenir la enfermedad y sus complicaciones graves.

Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de vacunarse, especialmente para los grupos de riesgo.

Además de la vacunación y el uso de mascarillas, existen otras prácticas de higiene y comportamiento que son fundamentales para cortar las cadenas de transmisión.

  • Cubrirse la boca y la nariz con el codo al toser o estornudar, en lugar de con las manos.
  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Mantener una buena ventilación en espacios cerrados.
  • Evitar las aglomeraciones, siempre que sea posible.

Explicación de cómo colocarse una mascarilla correctamente

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