Mascarillas para sanitarios: tipos, usos y recomendaciones

Para los sanitarios, la elección de la mascarilla depende del riesgo previsto y de la dirección de la protección: las mascarillas quirúrgicas reducen la transmisión de agentes infecciosos por parte de quien las lleva, mientras que las mascarillas filtrantes FFP protegen al usuario frente a la inhalación de contaminantes ambientales, aerosoles y partículas. Cuando se necesita proteger al sanitario y al entorno simultáneamente, pueden utilizarse mascarillas duales que cumplen los requisitos de EPI y de producto sanitario.

Las mascarillas autofiltrantes FFP2 y FFP3 están indicadas especialmente para personal sanitario que atienda casos de infección por coronavirus y para procedimientos que puedan generar aerosoles infecciosos. Las mascarillas quirúrgicas se utilizan principalmente en pacientes sintomáticos, durante la atención sin riesgo de aerosoles y en procedimientos en los que se busca limitar la emisión de gotas respiratorias; su uso debe integrarse con guantes, protección ocular, bata y otras medidas de prevención.

Qué debe valorar un sanitario antes de elegir una mascarilla

El uso adecuado de una mascarilla siempre debe comenzar con una correcta selección del tipo a utilizar, entre las de tipo EPI de protección FFP, quirúrgicas o higiénicas. Para ello, es importante conocer la naturaleza y forma de presentación del contaminante frente al que deben proteger.

En el caso del SARS-CoV-2, con los conocimientos científicos actuales, supuestamente no se transmite por el aire, aunque sí que viaja dentro de gotas de secreciones respiratorias de 5 micras de tamaño. Estas gotas son inerciales y por lo tanto no "flotan" en el aire, si no que van a depositarse.

Consiguen un mayor o menor alcance desde la boca o nariz en las que se generan, en función de que las condiciones de emisión las lancen con mayor o menor fuerza (habla, tos, estornudo) y de las posibles corrientes de aire que se generen en el ambiente en el que se desplazan (ventilación/climatización en ambientes internos y corrientes de aire naturales en ambientes exteriores).

La selección también debe tener en cuenta si el sanitario entra en contacto directo con un paciente, si existe riesgo de salpicaduras, si se realizan procedimientos generadores de aerosoles y si la mascarilla debe proteger principalmente al usuario, al paciente o a ambas partes.

Principales tipos de mascarillas para sanitarios

Mascarillas filtrantes FFP: protección respiratoria del usuario

Las mascarillas con filtro de protección personal (FPP) protegen al usuario ya que están diseñadas para filtrar las partículas, aerosoles líquidos y patógenos presentes en el medio ambiente, impidiendo que sean inhaladas por el usuario. Están diseñadas para trabajar de fuera hacia dentro y se recomienda el uso para procedimientos de aislamiento o con posible generación de aerosoles infecciosos.

Protección respiratoria tipo FFP. Certificado CE conforme a la norma UNE-EN 149:2001 + A1:2010. El ensayo certifica protección en el sentido ambiente exterior - boca y nariz. "Protección de entrada".

En función de su eficacia filtrante, según la norma de la Unión Europea EN 149, se distinguen tres clases: FPP1 (eficacia de filtración 78%, concentraciones ambientales hasta 4 VLA-Valor Límite Ambiental-baja eficacia). FPP2 (eficacia de filtración 92%, concentraciones ambientales hasta 12 VLA-media eficacia). FPP3 (eficacia de filtración 98%, concentraciones ambientales hasta 50 VLA- alta eficacia).

TipoEficacia de filtraciónUso descrito
FFP178%Baja eficacia
FFP292%Media eficacia
FFP398%Alta eficacia

Mascarillas FFP1: se trata de mascarillas autofiltrantes con una eficacia de filtración del 79%. Protegen al usuario frente a partículas y aerosoles líquidos presentes en el entorno.

Mascarillas FFP2: con una eficacia de filtración de un 92% se utilizan como protección frente a aerosoles de moderada toxicidad, como en la prevención del contagio por coronavirus.

Mascarillas FFP3: recomendadas en casos de exposición al COVID-19 u otros virus. Su eficacia de filtración es de un 98% y se utilizan comúnmente frente a aerosoles de elevada toxicidad.

Las mascarillas filtrantes pueden presentar diferentes diseños: cónica, horizontal (pico-pato) y vertical. El material filtrante está constituido por un entramado de fibras plásticas el cual retiene al contaminante.

El tipo de mascarilla a utilizar se determina en función de la toxicidad del contaminante y de la concentración ambiental presente. Esta clasificación basada en grados de eficacia se establece a partir de los resultados de los ensayos de conformidad efectuados con la norma UNE-EN 149:2001+A1:2010.

Los ensayos a valorar contemplan, entre otros, los siguientes parámetros: Fuga de partículas hacia el interior: los ensayos se realizan para comprobar el grado de protección que otorgan a los usuarios; miden las fugas por el ajuste de cara, fuga por la válvula de exhalación si existe y penetración a través del filtro.

Compatibilidad con la piel: se comprueba la irritación o cualquier otro efecto adverso que pueda provocar el material de la máscara. Inflamabilidad: las mascarillas no deben ser altamente inflamables y no deben continuar quemándose pasados 5 segundos tras apartarse de la llama.

Contenido de dióxido de carbono: el contenido de CO2 en el espacio libre entre la cara y la mascarilla tras inhalación, no debe ser mayor del 1% de promedio en volumen. Ensayo de obstrucción: es obligatorio para las mascarillas reutilizables y opcional para el resto.

Se mide la obstrucción provocada en la mascarilla tras la exposición a un aerosol de partículas estandarizado (con dolomita). Ello también implica hacer un ensayo de resistencia a la respiración, que no debe ser superior a los rangos establecidos para cada tipo de mascarilla.

Ensayo de ajuste: la pieza facial es hermética y debe hacerse un ensayo de verificación del ajuste.

Mascarillas FFP con válvula de exhalación

Algunas FFP2 y casi todas las FFP3 disponen de válvula de exhalación, cuyo objetivo es facilitar la respiración del usuario, disminuyendo la resistencia a la salida del aire durante la exhalación. La existencia de dicha válvula no invalida la protección "de entrada" ofrecida por la mascarilla.

Las mascarillas autofiltrantes pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración del usuario y evitar la condensación.

Las que contienen válvula son más cómodas, pero no evitan la transmisión de enfermedades, solo protegen al usuario. En el caso de mascarillas con válvula no se deben colocar a pacientes con procesos respiratorios infecciosos, ya que al no filtrar el aire exhalado por el usuario, podrían ser una fuente de transmisión del COVID-19.

Cabe destacar que este tipo de mascarillas, cuando tienen válvula de exhalación no deberían ser utilizadas por personas infectadas por el COVID-19, dado que el aire exhalado sería emitido sin ningún tipo de retención y se favorece la difusión del virus.

Mascarillas quirúrgicas: protección frente a la emisión de gotas

Las mascarillas quirúrgicas (MQ) se deben poner a las personas que presentan síntomas respiratorios, mientras que las mascarillas con filtro de protección personal (FPP) tienen por objeto proteger a la persona que las lleva de la inhalación de contaminantes ambientales.

Las MQ tienen como finalidad evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que la lleva. Están diseñadas de dentro a fuera para evitar la diseminación de microorganismos normalmente presentes en la boca, nariz o garganta.

Mascarilla quirúrgica. Certificado CE conforme a la norma UNE-EN 14683:2019 + AC. El ensayo certifica protección en el sentido ambiente boca y nariz - ambiente exterior. "Protección de salida".

La mascarilla quirúrgica no es un accesorio, es una barrera sanitaria esencial en múltiples entornos donde hay contacto estrecho con personas o riesgo biológico.

Está diseñada para retener las gotas respiratorias que se emiten al hablar, toser o estornudar, evitando así la contaminación del campo quirúrgico o del paciente. También protege parcialmente al usuario de fluidos externos, dependiendo del tipo de mascarilla.

Importante: No debe confundirse con las mascarillas filtrantes tipo FFP, ya que no filtra partículas del aire inhalado. Su objetivo no es proteger al portador de aerosoles, sino proteger al entorno de la posible contaminación del usuario.

Del mismo modo que los uniformes sanitarios, una mascarilla quirúrgica también es un equipo de protección médica de tipo barrera. Su función principal es evitar que el usuario (habitualmente el personal sanitario) transmita agentes infecciosos al entorno, especialmente durante procedimientos médicos o quirúrgicos.

Tipos de mascarilla quirúrgica según EN 14683

La normativa que regula las mascarillas quirúrgicas es la EN 14683, que establece tres categorías en función de su eficacia de filtración bacteriana (BFE) y su resistencia a salpicaduras.

TipoEficacia de filtración bacterianaPresión diferencialResistencia a salpicaduras
Tipo I≥95<40-
Tipo II≥98<60-
Tipo IIR≥98<60≥16

Tipo I: Eficacia de filtración ≥95%. Uso recomendado para pacientes sintomáticos o personas en entornos no clínicos donde se quiere limitar la propagación.

Tipo II: Eficacia ≥98%. Recomendadas para personal sanitario que no esté en contacto con fluidos potencialmente peligrosos.

Tipo IIR: Eficacia ≥98% + resistencia a salpicaduras. Uso quirúrgico o en intervenciones con riesgo de fluidos (sangre, secreciones, etc.).

De los tres tipos existentes - I, II y IIR -, las tipo I son las destinadas a reducir el riesgo de propagación de infecciones, particularmente en situaciones epidémicas o pandémicas como la actual. Las tipo II o IIR están destinadas a los sanitarios durante las tareas en quirófanos o procedimientos sanitarios parecidos.

Según nos indica la propia norma, las mascarillas de tipo I no están previstas para su utilización por profesionales sanitarios en un entorno de quirófano o entorno médico con requisitos similares. De igual modo, es posible que en determinados entornos quirúrgicos sea más apropiado el uso de mascarillas EPI o dispositivos duales, que cumplen las dos normativas (proteger y protegerse).

Composición habitual de una mascarilla quirúrgica

Composición habitual: Capa externa: hidrofóbica, repele líquidos. Capa intermedia: filtro que bloquea bacterias y virus. Capa interna: absorbente y cómoda para el contacto con la piel.

Las mascarillas quirúrgicas están formadas por 3 capas. Mantienen la asepsia: impiden que los agentes infecciosos del personal sanitario lleguen al paciente.

Protegen frente a salpicaduras y fluidos biológicos. Aislamiento por gotas: (a menos de 1 metro del paciente) o para traslado del paciente.

Mascarillas higiénicas y de barrera

Mascarilla higiénica. Sin Certificado CE. Sin ensayo de certificación de protección en sentido entrada o salida. Fabricada conforme a las Especificaciones UNE; 0064-1 para no reutilizable para adultos, 0064-2 para no reutilizables para niños, y 0065 para lavables para adultos u niños.

Ejercen de "barrera física" que dificulta el contacto con boca y nariz de las gotas de secreciones respiratorias.

Mascarillas higiénicas: no se consideran producto sanitario ni protegen al usuario, el riesgo de infección por coronavirus es prácticamente el mismo que sin esta mascarilla.

Desde el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo de España resaltan que no están diseñadas para proteger de ningún riesgo, aunque el Ministerio de Sanidad no descarta su uso para aquellas personas sanas que no puedan tener acceso a mascarillas con mayor garantía de protección.

Las MH objeto de las especificaciones que ha publicado la Asociación Española de Normalización (UNE) deben: Cubrir nariz, boca y barbilla. Estar fabricadas de un material filtrante adecuado.

Estar confeccionadas con material que permita la respiración. Utilizar materiales que en contacto con la piel del usuario no presenten riesgos conocidos de irritación o efectos adversos para la salud.

Garantizar un ajuste adecuado con la cara. Eficacia de filtración bacteriana (BFE), (%) ≥ 95. Respirabilidad (presión diferencial), (Pa/cm2) < 60.

Según los puntos anteriores y atendiendo principalmente a los dos últimos, no cumplirían los criterios de MH aquellas mascarillas que son elaboradas de forma casera pues estas no aseguran los criterios de aceptación determinados por la UNE.

Mascarillas higiénicas reutilizables

También podríamos incluir en este grupo las que se rigen por la especificación UNE 0065, en cuyo caso sí podrían ser reutilizables. Para ello, deben ser lavadas y desinfectadas correctamente.

En el caso de las mascarillas higiénicas reutilizables, el lavado y secado de la mascarilla debe ser acorde a las recomendaciones del fabricante. Después de cada lavado hacer una inspección visual por si se detecta algún daño.

Las mascarillas higiénicas no están destinadas para su utilización por profesionales sanitarios. En un entorno asistencial no deben sustituir a una mascarilla quirúrgica o a una mascarilla filtrante cuando el riesgo requiera protección respiratoria.

Mascarillas de tela y de elaboración casera

El uso de las mascarillas de realización casera, normalmente de tela (MT), por parte de los PS, solo debería considerarse como un último recurso para prevenir la transmisión de gotas por parte de individuos infectados y sería mejor que no tener protección. Idealmente deberían usarse en combinación con un protector facial.

Por último, recordamos que las mascarillas artesanales de tela ofrecen una eficacia muy baja y su uso, en ningún caso, debe relajar el resto de medidas para evitar la propagación del virus.

Aunque las mascarillas de tela, no tienen registro sanitario, reducen la emisión de secreciones respiratorias del usuario y por tanto reducen la posible transmisión de la infección.

Es conveniente introducir un filtro de café, de aspiradora o incluso un salvaslip para tener una doble capa protectora. Recuerda hervirla o lavarla a más de 60 grados cada día.

Las mascarillas de tela no deben considerarse equivalentes a las mascarillas FFP2, FFP3 o quirúrgicas certificadas. En los profesionales sanitarios, su utilización solo se contempla como medida excepcional y de último recurso.

Mascarillas duales: protección de entrada y de salida

Existe otro tipo de mascarillas, denominadas "duales" que disponen de marcado CE conforme a las normas UNE-EN 149:2001 + A1:2010 y UNE-EN 14683:2019 + AC. que ofrecen protección tanto en sentido "entrada" como en sentido "salida".

Se trata de mascarillas que cumplen con los estándares y requisitos tanto de los EPI como de productos sanitarios. Cumplen con ambas normativas que les resultan de aplicación y con las normas armonizadas correspondientes para ambos tipos de producto.

Cumplirían con el principio de proteger y protegerse. En su etiquetado deberá incluirse la información descrita anteriormente para cada tipo de mascarilla, teniendo en cuenta que parte del etiquetado e información es común.

Se deberá indicar lo siguiente: Normas armonizadas que cumplen (UNE-EN 14683:2019 AC , UNE-EN 149:2001+A1:2010), Indicarán el tipo de mascarilla: FFP1, FFP2, FFP3; Tipo I, II, IIR, llevarán un marcado CE con indicación del organismo notificado que ha participado en la certificación.

Mascarilla quirúrgica frente a FFP2 y FFP3

CaracterísticaMascarilla quirúrgicaMascarilla FFP2 / FFP3
Protección principalProtege al entornoProtege al portador
Dirección de protecciónDe dentro hacia fueraDe fuera hacia dentro
Aerosoles inhaladosNo ofrece una protección fiableFiltra partículas y aerosoles
NormaEN 14683EN 149
Uso principalUso clínico y quirúrgicoAmbientes contaminados y procedimientos de riesgo

Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas de dentro a fuera para evitar la diseminación de microorganismos normalmente presentes en la boca, nariz o garganta. El papel de las FPP es proteger al usuario frente a la inhalación de contaminantes ambientales tales como agentes patógenos, agentes químicos, antibióticos, citostáticos.

No debe confundirse una mascarilla quirúrgica con una mascarilla filtrante tipo FFP. Las mascarillas quirúrgicas no filtran de forma fiable las partículas del aire inhalado, mientras que las FFP están destinadas a proteger al usuario frente a partículas, aerosoles y patógenos presentes en el ambiente.

No se encontró ningún estudio que justifique ponerse una MQ al revés para que sirva de protección al usuario que la lleva.

Si se usa adecuadamente, una MQ está destinada a ayudar a bloquear las gotas de partículas grandes, aerosoles o salpicaduras que pueden contener gérmenes, ayudando a reducir la exposición a otras personas de la saliva y las secreciones respiratorias.

Tampoco se han encontrado ensayos clínicos, ni documentación científica que justifique que el usar dos MQ aumente el nivel de protección y tampoco se han estudiado los posibles riesgos de dicha práctica.

Indicaciones según la situación asistencial

Procedimientos generadores de aerosoles

La prioridad más alta de uso de mascarillas filtrantes es para los trabajadores de la salud, que realizan procedimientos generadores de aerosoles (PGA), incluida la intubación traqueal, la aspiración bronquial, la broncoscopia y la inducción de esputo.

El ECDC también enfatiza que tomar un hisopo nasofaríngeo como parte de una prueba para la COVID-19 es un PGA porque puede provocar tos.

En estos procedimientos, la protección respiratoria debe integrarse con protección ocular, guantes y bata, especialmente cuando exista riesgo de salpicaduras o contacto con secreciones.

Atención directa sin riesgo de aerosoles

Si hay una escasez de mascarillas FFP2, FFP3 o N95, (es decir, mascarillas de protección personal) los trabajadores sanitarios que realizan procedimientos en contacto directo con un caso sospechoso o confirmado (pero sin riesgo de generar aerosoles) pueden usar una mascarilla quirúrgica (además de guantes, gafas y bata).

En el mismo informe del ECDC, se indica con respecto a la prioridad de uso de MQ (por orden de prioridad): Uso por casos sintomáticos confirmados de COVID-19. Uso por casos sospechosos. Uso por personas que atienden a pacientes con COVID-19, si no hay otro tipo de mascarillas de protección personal.

Pacientes sintomáticos y personas infectadas

Las mascarillas quirúrgicas son aquellas que evitan la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que las porta. Su uso está recomendado para enfermos diagnosticados con coronavirus ya que disminuirá las posibilidades de que contagien a las personas con las que mantengan algún tipo de contacto.

La mascarilla quirúrgica está indicada para personas con infección por coronavirus o síntomas de infección y personal sanitario o sociosanitario que acompañe a los pacientes a las zonas de aislamiento.

Las mascarillas con válvula de exhalación no se deben colocar a pacientes con procesos respiratorios infecciosos, ya que al no filtrar el aire exhalado por el usuario, podrían ser una fuente de transmisión del COVID-19.

Familiares, personal de limpieza y otros profesionales que entran en aislamiento

Las mascarillas autofiltrantes FFP2 están indicadas para personal sanitario que atienda a casos de infección por coronavirus o personas que entren en la habitación de aislamiento de un enfermo, por ejemplo familiares y personal de limpieza.

Las FFP3 están indicadas para personal sanitario implicado en procedimientos que generen aerosoles.

Otros equipos de protección individual necesarios

Para garantizar una protección sanitaria integral, la mascarilla debe formar parte de un sistema completo de EPI.

  • Guantes de nitrilo, vinilo o látex: Protegen frente al contacto directo con fluidos, fármacos o materiales contaminados. Deben cambiarse entre pacientes o tareas.
  • Gafas de protección o pantallas faciales: Clave en procedimientos con riesgo de salpicaduras o exposición a aerosoles. Protección ocular directa.
  • Batas impermeables o desechables y uniformes sanitarios: Barrera para evitar la contaminación cruzada. Uso obligatorio en zonas de riesgo o durante procedimientos invasivos.
  • Calzado sanitario: Antideslizante, lavable y cómodo. Previene caídas y contaminación de zonas estériles.
  • Gorros, manguitos, cubrezapatos: Refuerzan la higiene en zonas quirúrgicas o laboratorios, evitando que el personal introduzca partículas del exterior.

La mascarilla quirúrgica es solo una parte de la protección. Los EPI deben complementarse estratégicamente según la función del trabajador y el entorno de riesgo.

El uso de mascarillas siempre debe integrarse con medidas organizativas, protección colectiva, ventilación, higiene de manos, protección ocular, guantes, batas y control de los procedimientos que puedan generar aerosoles.

Cómo ponerse correctamente una mascarilla sanitaria

Antes de colocarse la mascarilla, hay que lavarse las manos con agua y jabón o utilizar una solución hidroalcohólica. También es necesario comprobar que la mascarilla esté en buen estado, que no esté rota y que las bandas elásticas se encuentran ajustadas.

  1. Identificar la parte superior de la mascarilla.
  2. Colocar la mascarilla en la cara.
  3. Si dispone de pinza nasal, ajustarla a la nariz.
  4. Enganchar la mascarilla a las orejas o a la parte posterior de la cabeza, según el modelo.
  5. Bajar la parte inferior de la mascarilla a la barbilla, verificando que cubra la barbilla.
  6. Pellizcar la pinza nasal con ambas manos para ajustarla a la nariz.

Las EPI tipo FFP tienen 2 arneses de cabeza que se han de colocar adecuadamente separados entre sí, y sobre la nuca y coronilla para una buena sujeción; mientras que las quirúrgicas constan de 2 arneses de oreja que han de colocarse correctamente, ejerciendo la tensión precisa para que la mascarilla quede ajustada a la boca y nariz.

Agarrar firmemente la mascarilla y colocarla minuciosamente para que la oclusión sea completa. La mascarilla debe cubrir nariz, boca y barbilla y quedar ajustada a la cara.

El ajuste es especialmente importante en las mascarillas filtrantes, porque las fugas por los bordes pueden reducir la protección frente a partículas y aerosoles.

Cómo utilizar la mascarilla una vez colocada

Una vez ajustada la mascarilla no se debe tocar la mascarilla nunca con las manos, y si se necesita tocar la mascarilla, se deben lavar previamente las manos con agua y jabón o frotárselas con una solución hidroalcohólica.

Evitar tocarla mientras está colocada. Tampoco se debe colocar en una posición de espera en la frente o debajo de la barbilla ni durante ni después del uso.

En el momento en el que estamos expuestos hay que tener claro el concepto de que tanto la mascarilla como los guantes pueden estar contaminados por su zona exterior.

No se debe utilizar una mascarilla húmeda, rota, deteriorada o que haya perdido el ajuste. Si observas que se ha humedecido o que tiene una pequeña rotura, deséchala y sustitúyela por una nueva.

Cómo retirar y desechar la mascarilla

Para retirar la mascarilla, hay que lavarse las manos con agua y jabón o frotarlas con una solución hidroalcohólica. La mascarilla debe retirarse sin tocar la parte frontal.

La retirada de la mascarilla debe ser por la parte de atrás. Para los modelos con gomas, deben tomarse las bandas elásticas; en los modelos con cintas, deben desatarse sin tocar la superficie frontal.

En el momento de la retirada, quitar los guantes en primer lugar. Para ello, pellizcar en la zona de la palma con una de las manos sin tocar la parte interna.

Con la mano limpia, introducir los dedos en la zona interior del otro guante para retirarlo volviéndolo hacia el lado interno. Desechar inmediatamente esos guantes.

Desechar la mascarilla en un contenedor provisto de una bolsa de plástico, preferiblemente con doble bolsa, y a ser posible con tapa y control no manual.

Si es desechable tira la mascarilla a la basura, preferiblemente con doble bolsa. Cuando terminamos el proceso, volver a lavar las manos.

Tiempo de uso, sustitución y reutilización

Una vez seleccionado el tipo de mascarilla a utilizar, para el uso correcto se ha de prestar mucha atención a las instrucciones del fabricante en relación a su colocación y retirada, así como respetar el tiempo de uso máximo.

El tiempo máximo de uso continuado de una mascarilla EPI tipo FFP es de 2 horas, con un descanso de al menos media hora entre usos consecutivos.

Para las quirúrgicas, en la norma UNE-EN 14683:2019 + AC, no se establece un tiempo máximo de uso continuado, recomendándose su cambio cuando estén húmedas o visiblemente sucias.

Las mascarillas quirúrgicas son desechables ya que no es recomendable utilizarlas durante más de cuatro horas.

Es aconsejable no usar la mascarilla durante un tiempo superior al recomendado por el fabricante. En la mayoría de los casos estamos hablando de un material desechable, que no debería ser utilizado en más de un turno de trabajo, salvo las reutilizables.

Los documentos consultados coinciden en que las mascarillas son equipos de protección individual (EPI) de uso único; sin embargo, hay que tener en cuenta la situación epidémica y la disponibilidad de las mismas.

Uso mantenido o extendido

El «uso mantenido o extendido» se define como el uso de la misma mascarilla para atender a distintos pacientes, cuando estos se infectan con el mismo patógeno respiratorio y se colocan juntos en salas de espera o salas de hospital, sin que el PS se la quite entre paciente y paciente.

Reutilización limitada

La «reutilización limitada» se refiere al uso de la misma mascarilla para atender distintos pacientes, pero el PS se la quita y se la vuelve a poner entre paciente y paciente.

En cualquier caso, una misma mascarilla solo debe ser utilizada por un mismo usuario. El uso mantenido o extendido ofrece un menor riesgo de auto-inoculación, en comparación con la reutilización limitada, dado que las manos de los PS, rara vez deben contactar la superficie contaminada de la mascarilla.

Se debe insistir en la necesidad de minimizar el contacto innecesario con la superficie la mascarilla y la estricta adherencia a las prácticas de higiene de manos. Esta es la razón fundamental por la que se debe preferir el uso extendido sobre la reutilización limitada.

Descontaminación excepcional de FFP2, FFP3 y N95

Las mascarillas FFP2/3 y N95 están concebidas como material «no reutilizable». Las recomendaciones están basadas en la escasa evidencia disponible y deben ser tomadas con cautela y como medidas excepcionales ante la situación actual de pandemia de COVID-19.

Tras el proceso de descontaminación o re-esterilización, se deberían evaluar las propiedades de las mascarillas y tener en cuenta que las mascarillas mantienen las propiedades de ajuste y capacidad de filtrado, ya que, si está dañada o el respirador no encaja, no ayudará a reducir la exposición a partículas en el aire.

En todos los casos, es muy importante que las mascarillas que se vayan a descontaminar no estén degradadas o rotas y que estén limpias para disminuir la carga bacteriana.

No es posible lavar las mascarillas, ya que, al mojarlas, el material filtrante de polipropileno pierde la capa hidrófuga.

Los métodos de descontaminación o re-esterilización propuestos incluyen vapor de peróxido de hidrógeno, calor seco, vapor generado por microondas, calor húmedo, irradiación germicida ultravioleta y determinados procesos de plasma de gas de peróxido de hidrógeno.

La re-esterilización con calor seco en horno de convección puede realizarse calentando a 70° C durante 30 minutos; este método mantuvo el efecto de filtración por encima del 95%.

La re-esterilización con vapor a 121º C durante 15 minutos se ha descrito con la indicación de que las mascarillas no deberían tener más de 2-3 usos.

La descontaminación no debe improvisarse ni aplicarse fuera de protocolos validados. La mascarilla debe desecharse si pierde su forma, presenta daños, deja de ajustarse o muestra deterioro del material filtrante.

Identificación y etiquetado de las mascarillas FFP

Las mascarillas EPI descritas deben estar identificadas individualmente de la siguiente manera:

  • Nombre o marca registrada u otros medios de identificación del fabricante o suministrador.
  • El tipo de mascarilla: FFP1, FFP2, FFP3.
  • Al lado del tipo, las letras siguientes según corresponda: NR: cuando es de tipo no reutilizable; R: cuando es reutilizable; D: indica que ha sido sometida al ensayo de obstrucción con dolomita.
  • Referencia a la norma armonizada aplicada: UNE-EN 149:2001+A1:2010.
  • Marcado CE seguido del número del Organismo Notificado encargado de la certificación del producto.

Las mascarillas EPI pueden ser de un solo uso o reutilizables. La indicación correspondiente debe figurar en el etiquetado y debe respetarse junto con las instrucciones del fabricante.

Normas y equivalencias internacionales

Una mascarilla «Surgical N95» sería comparable a una mascarilla de uso dual (EPI+PS).

NormaClasificación equivalente a FFP2
EN 149:2001FFP2
NIOSH-42CFR84 (USA)N95, R95, P95
GB2626-2006 (China)KN95
AS/NZ 1716:2012 (Australia)P2
KMOEL - 2017-64 (Korea)Korea 1st Class
JMHLW - Notification 214, 2018 (Japón)DS
NormaClasificación equivalente a FFP3
EN 149:2001FFP3
NIOSH-42CFR84 (USA)N99, R99, P99, N100, R100, P100

La mascarilla filtrante N95, por su parte, tiene una capacidad de filtrado de partículas del 95%.

La Resolución de 23 de abril de 2020 también indica los supuestos para la aceptación de otros EPI sin el marcado CE reglamentario en base a normas armonizadas.

Ahora más que nunca deberían intensificarse los controles de calidad de estos productos validados excepcionalmente, ya sea en frontera o previos a su llegada a los profesionales destinatarios.

Errores frecuentes en el uso profesional

  • Reutilizarlas sin justificación: Aunque estén limpias a simple vista, han perdido eficacia.
  • Guardarlas en bolsillos o superficies sin protección: Se contaminan y pueden transmitir patógenos.
  • Tocarlas con las manos repetidamente: Aumenta el riesgo de contaminación.
  • Utilizarlas como única barrera frente a aerosoles: No sustituyen a las FFP2/FFP3 en entornos de alto riesgo.
  • No desecharlas correctamente: Las mascarillas usadas pueden ser un foco de transmisión si no se eliminan como residuos sanitarios.
  • Usar una mascarilla con válvula en una persona infectada: el aire exhalado no queda filtrado y puede favorecer la transmisión.
  • Utilizar mascarillas antipolen como protección frente al coronavirus: Las mascarillas antipolen no protegen del COVID-19.

El mal uso de una mascarilla quirúrgica no solo reduce su efectividad, sino que también puede generar una falsa sensación de seguridad y aumentar el riesgo de exposición.

Una mascarilla quirúrgica es eficaz solo si se usa de forma higiénica y se reemplaza en el momento adecuado. La protección respiratoria depende del tipo de mascarilla, del ajuste, del tiempo de uso, del estado del material y de la aplicación conjunta de las medidas preventivas.

Medidas complementarias a la protección respiratoria

No debemos olvidar que las mascarillas están recomendadas como una medida más para prevenir la transmisión del virus SARS-COV-2, dándole las autoridades sanitarias el valor de medida complementaria a las medidas de carácter organizativo y de protección colectiva que se deben implantar.

Además, las autoridades sanitarias ponen de relieve una y otra vez que su uso no garantiza evitar el contagio al 100% y que su utilización debe ser completada con el resto de recomendaciones (lavado de manos con agua y jabón, distancia de seguridad, evitar tocar ojos, boca, nariz…) para evitar la propagación del virus.

La utilización de mascarillas solo es efectiva en combinación con las medidas de higiene y distanciamiento social. Asimismo, es fundamental utilizar correctamente la mascarilla para evitar pérdida de eficacia y posible aumento del riesgo de transmisión.

Las autoridades sanitarias recomiendan reservar las mascarillas filtrantes de mayor protección para los profesionales sanitarios que realizan procedimientos de mayor riesgo y para las personas que, por su situación clínica o exposición, necesitan protección respiratoria.

Tipos de mascarillas sanitarias y protección

Mascarillas: cómo poner y retirar paso a paso

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