Mascarillas respiratorias desechables: tipos, eficacia y uso correcto

Las mascarillas respiratorias desechables tienen como finalidad proteger a la persona que las lleva frente a agentes patógenos o químicos que pueden alcanzarla mediante la inhalación y, en algunos casos, reducir la transmisión hacia el exterior durante la exhalación. La protección real depende del tipo de mascarilla, del contaminante, de la concentración ambiental, del tiempo de exposición y de que exista un ajuste correcto entre el rostro y la mascarilla.

Las mascarillas quirúrgicas actúan principalmente como barrera para limitar la emisión de gotas y microgotas por parte de quien las usa, mientras que las mascarillas autofiltrantes FFP están diseñadas para proteger al usuario frente a partículas, aerosoles y determinadas nieblas. Cuando existen gases, vapores químicos, disolventes o atmósferas peligrosas, normalmente no basta con una FFP y es necesario utilizar una media máscara o una máscara con filtros específicos.

Tipos principales de mascarillas respiratorias desechables

Existen diferentes clasificaciones de mascarillas, atendiendo tanto a su finalidad como al nivel de protección. En relación con la protección respiratoria, las opciones más habituales son las mascarillas quirúrgicas, las mascarillas autofiltrantes FFP, las mascarillas de uso dual y las mascarillas higiénicas.

Mascarillas quirúrgicas

Las mascarillas quirúrgicas se utilizan principalmente por profesionales en quirófanos, durante cirugías y en otros procedimientos. No son efectivas para prevenir todos los contagios, sino que están diseñadas principalmente para evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que las lleva.

Ejercen de barrera al estornudar o toser y filtran las partículas emitidas por el usuario durante la respiración, impidiendo que lleguen al exterior. También protegen al usuario frente a salpicaduras de fluidos biológicos, pero no sellan el perímetro del rostro y, por ello, no retienen todas las partículas presentes en el ambiente cuando se inhala.

Las mascarillas quirúrgicas no se consideran equipos de protección individual, sino productos sanitarios. Su función principal es evitar la transmisión de agentes infecciosos al medio ambiente procedentes de la persona que lleva la mascarilla.

Las mascarillas quirúrgicas son desechables y no deben reutilizarse. Se utilizan en entornos médicos, quirúrgicos y de laboratorio, así como en la industria alimentaria y farmacéutica, donde ayudan a reducir la contaminación cruzada.

Tipos de mascarillas quirúrgicas

Según la norma europea EN 14683, las mascarillas quirúrgicas se clasifican en tipos I y II de acuerdo con su eficacia de filtración bacteriana. El tipo II se divide a su vez según la resistencia de la mascarilla a las salpicaduras.

TipoEficacia de filtración bacterianaCaracterística principal
Tipo I≥ 95%Protección principalmente frente a la emisión de gotas y microgotas del usuario.
Tipo II≥ 98%Mayor eficacia de filtración bacteriana.
Tipo IIRMayor eficacia en comparación con el tipo IResistencia a salpicaduras de sangre y otros fluidos corporales contaminados.

Las mascarillas quirúrgicas tipo I cumplen con las normativas EN14683:2019, EN14683:2005 y ASTM F2100 (USA), así como con la directiva 93/42/EEC sobre dispositivos médicos. Son de tres capas y tres pliegues para ofrecer protección respiratoria de una dirección, ya que capturan el fluido corporal que sale de la nariz y la boca del usuario.

Las mascarillas quirúrgicas tipo II cuentan con una eficacia de filtración bacteriana de al menos el 98 %. Están fabricadas con tres capas de tela no tejida y ofrecen protección respiratoria de una dirección, protegiendo a las demás personas que puedan estar cerca de un posible contagio.

La mascarilla quirúrgica tipo IIR es resistente a las salpicaduras de sangre y otros fluidos corporales que pudieran estar contaminados. El resto de sus características son las mismas que las de los tipos I y II: es desechable, está fabricada con tres capas de tela no tejida y ofrece protección principalmente frente a la transmisión desde el usuario hacia el entorno.

Mascarillas autofiltrantes FFP

Las mascarillas autofiltrantes, también denominadas mascarillas desechables, son equipos de protección respiratoria que están libres de mantenimiento. Se utilizan principalmente para proteger frente a polvo, aerosoles, humos y otras partículas peligrosas presentes en el aire.

Las mascarillas autofiltrantes cubren la nariz, la boca y el mentón, y deben garantizar un ajuste hermético con la cara del portador. Se componen principalmente de material filtrante y de un adaptador facial.

Las mascarillas filtrantes contienen un filtro de micropartículas que proporciona protección de fuera hacia dentro en distintos grados. Pueden tener válvula de exhalación, que facilita la respiración y evita la condensación.

Las mascarillas con válvula permiten que el aire exhalado salga directamente sin pasar por el material filtrante. Por esa razón, pueden proteger al usuario, pero no siempre limitan la difusión de contaminantes o agentes infecciosos hacia otras personas.

FFP1, FFP2 y FFP3

La diferencia entre las mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3 está en el nivel de protección y en el tipo de exposición para el que resultan adecuadas. El tipo de clase que debe utilizarse se determina en función de la toxicidad del contaminante y de la concentración ambiental presente.

ClaseEficacia de filtraciónFuga indicadaUso orientativo
FFP178%22%Partículas de baja peligrosidad, polvo no tóxico y tareas ligeras.
FFP292%8%Polvo fino, aerosoles de riesgo medio, madera, cemento, lijado y perforación.
FFP398%2%Partículas finas peligrosas, alta exposición y trabajos más críticos.

El código FFP1 es recomendado cuando estamos en presencia de polvos no tóxicos, cemento, textiles, explotaciones de hierro o acero y trabajos con madera.

El código FFP2 es indicado en presencia de polvos no tóxicos, humo, trabajos con siliconas y aceites. También es muy utilizado en bricolaje, construcción, mantenimiento y trabajos con polvo fino o aerosoles de riesgo medio.

El código FFP3 es utilizado si estamos en presencia de polvos tóxicos, virus y bacterias, así como en trabajos con fibras de asbesto, arsénico, plomo, níquel y aceites. Ofrece un nivel superior de protección frente a partículas finas y exposiciones más exigentes.

Las mascarillas FFP están orientadas a partículas. Una mascarilla FFP protege frente a partículas, pero no sustituye a una máscara con filtros específicos cuando hay gases, vapores químicos, disolventes o atmósferas peligrosas.

Mascarillas N95

Las mascarillas N95 filtran al menos el 95 % de las partículas presentes en el aire, incluidos aerosoles y algunos contaminantes biológicos. Se utilizan en entornos laborales donde existe riesgo de exposición a contaminantes biológicos, como hospitales, laboratorios y centros de atención médica.

También pueden emplearse frente a polvo, humos metálicos y otros contaminantes presentes en determinadas actividades industriales, siempre que la mascarilla sea adecuada para el riesgo concreto y ofrezca un ajuste correcto.

Mascarillas de uso dual

Las mascarillas de uso dual proporcionan protección frente a bioaerosoles a la persona portadora y, al mismo tiempo, reducen la transmisión de agentes infecciosos de esa misma persona al ambiente.

Como tienen una doble finalidad, deben cumplir tanto las disposiciones legislativas aplicables a los equipos de protección individual como las correspondientes a los productos sanitarios.

Mascarillas higiénicas

La mascarilla higiénica no es un equipo de protección individual ni un producto sanitario. Su propósito es meramente higiénico y no sustituye a una mascarilla de protección FFP2 o FFP3 ni a una mascarilla quirúrgica.

Este tipo de mascarilla puede reducir la proyección o recepción en nariz y boca de saliva, secreciones y partículas respiratorias. Sin embargo, no garantiza la protección que ofrecen los productos diseñados específicamente como equipos de protección o productos sanitarios.

La mascarilla higiénica debe cubrir nariz, boca y mentón, y garantizar un ajuste adecuado con la cara para evitar fugas. La materia prima utilizada debe ser un material filtrante adecuado.

Al no tratarse de un equipo de protección individual ni de un producto sanitario, no necesita certificación ni se le puede poner marcado CE. Los potenciales usuarios deben conocer las características del producto y sus limitaciones.

El uso de las mascarillas higiénicas es personal y, una vez utilizadas, deben desecharse si no han sido diseñadas específicamente para ser reutilizables y tratadas según las instrucciones del fabricante.

Eficacia y límites de las mascarillas desechables

La eficacia de una mascarilla no depende únicamente del material filtrante. También influyen el ajuste facial, la ausencia de fugas, la correcta colocación, el estado del producto, la duración del uso y la correspondencia entre la mascarilla y el contaminante.

Para conseguir la mayor efectividad de las mascarillas de protección es importante que exista un buen sellado entre los bordes y la cara. Si falla este sellado, la protección se verá comprometida, ya que el aire contaminado puede filtrarse por cualquier abertura.

Las mascarillas autofiltrantes FFP están diseñadas para partículas, aerosoles y determinadas nieblas. No protegen frente a gases o vapores, por lo que no deben utilizarse como solución única cuando el riesgo principal procede de disolventes, pinturas, barnices, adhesivos o productos químicos volátiles.

Las máscaras completas y medias máscaras son equipos de protección respiratoria más complejos que las mascarillas autofiltrantes y se caracterizan porque se les acoplan filtros de protección. Estos filtros pueden ser contra partículas, gases y vapores.

Las máscaras completas ofrecen protección para toda la cara, incluidos los ojos, mientras que las medias máscaras protegen principalmente la nariz y la boca. Los equipos motorizados y de suministro de aire están diseñados para situaciones que requieren una alta protección, suministrando aire fresco y reduciendo la resistencia a la respiración.

Protección frente a partículas, gases y vapores

Tipo de filtroProtección indicadaColor indicado
P1Partículas clase 1Blanco
P2Partículas clase 2Blanco
P3Partículas clase 3Blanco
AGases y vapores orgánicosMarrón
BGases y vapores inorgánicosGris
EGases y vapores ácidosAmarillo
KAmoníacoVerde

Para partículas, polvo, nieblas y aerosoles se utilizan filtros P1, P2 o P3 según el nivel de protección requerido. Para determinados vapores orgánicos, como algunos disolventes, pinturas o adhesivos, se utilizan filtros de tipo A.

Los filtros B, E y K se destinan, respectivamente, a gases inorgánicos, gases ácidos y amoníaco y sus derivados, según la clasificación del filtro. Cuando existe una mezcla de partículas y gases o vapores, puede ser necesaria una combinación adecuada.

Si no se tiene claro el contaminante, no se debe elegir el filtro “a ojo”. Es necesario revisar la ficha de seguridad del producto, la tarea, la concentración y la recomendación del fabricante.

Cómo elegir una mascarilla respiratoria

Para elegir correctamente la mascarilla, la semimáscara o la máscara de protección, junto con sus filtros, lo primero es identificar el peligro o riesgo.

Una vez identificado el riesgo -polvo, vapores, gases u otros contaminantes- es necesario conocer el contaminante y sus características, como la concentración, la toxicidad y el factor de protección requerido.

Finalmente, después de seleccionar el equipo de protección adecuado para el aparato respiratorio, es necesario colocarlo correctamente y comprobar que el ajuste facial es suficiente para evitar fugas.

Elección según el trabajo o la exposición

Exposición o actividadProtección orientativa
Polvo muy ligeroMascarillas FFP1
Polvo medioMascarillas FFP2
Polvo elevado o indeterminadoMascarillas FFP3
Malos oloresMascarillas con carbón activo
Herbicidas para sulfatarDepende del herbicida; puede ser necesaria una protección A1P3.
Pinturas plásticas y al aguaPuede ser necesaria una máscara con filtro A1P2.
Pinturas con disolventesPuede ser necesaria una máscara con filtro A2P2.

Para madera, yeso, pintura seca o pequeñas reformas, una FFP2 puede ser una opción habitual si el riesgo es moderado.

Cuando hay más polvo, partículas finas o exposición continuada, puede ser recomendable subir a FFP3. En trabajos con pintura, barnices y disolventes no basta con elegir simplemente entre FFP2 y FFP3, porque normalmente se necesita protección frente a vapores orgánicos y, cuando corresponda, frente a partículas.

Los humos de soldadura requieren seleccionar muy bien el equipo. Puede ser necesaria protección frente a partículas, ozono u otros contaminantes, y siempre deben revisarse la aplicación, el filtro y la compatibilidad con la pantalla facial.

En espacios confinados, como túneles, tanques o pozos, la calidad del aire puede ser deficiente debido a la acumulación de gases tóxicos o a la falta de ventilación. En estas situaciones, la protección respiratoria debe seleccionarse mediante una evaluación específica del riesgo.

En ambientes con oxígeno insuficiente o atmósferas desconocidas, una FFP no debe utilizarse como solución única. También es necesario valorar si se requiere protección facial completa u ocular además de protección respiratoria.

Uso correcto de una mascarilla respiratoria desechable

La efectividad de la protección de las mascarillas desechables depende de la correcta colocación. Antes de manipular la mascarilla, hay que realizar un lavado adecuado de manos con agua y jabón o, cuando no sea posible, utilizar una solución hidroalcohólica.

Acto seguido, se debe revisar la integridad de la mascarilla, comprobar la fecha de caducidad y asegurarse de que no presenta defectos. Si tiene algún desperfecto, debe desecharse, porque no proporcionará la protección prevista.

Pasos para colocarla

  1. Lavarse las manos adecuadamente con agua y jabón o desinfectarlas con una solución hidroalcohólica.
  2. Comprobar la fecha de caducidad y revisar que la mascarilla no presente defectos.
  3. Sujetar la mascarilla con las dos manos, dejando el clip para la nariz en el borde superior.
  4. Colocar la mascarilla debajo de la barbilla y pasar las dos bandas por encima de la cabeza.
  5. Pasar la banda inferior por debajo de las orejas y la banda superior por la coronilla.
  6. Moldear el clip nasal con las dos manos para que se ajuste a la forma de la nariz.
  7. Asegurarse de que la mascarilla cubre por completo la nariz, la boca y el mentón.
  8. Comprobar que existe un buen sellado entre los bordes de la mascarilla y el rostro.

Al colocarse una mascarilla, hay que asegurarse de que existe un buen sellado entre sus bordes y el rostro. De esta forma, se evita que el aire contaminado se filtre y termine siendo inhalado.

Las cintas o bandas permiten ajustar la mascarilla contra el rostro. Debe quedar suficientemente ajustada para evitar fugas, pero de forma que resulte cómoda durante el tiempo de uso.

También es necesario comprobar que la mascarilla está colocada en la dirección correcta y que los sistemas de filtrado quedan expuestos en la parte exterior de la mascarilla desechable.

Al manipularla, se debe coger la mascarilla únicamente por las gomas o bandas, evitando tocar cualquier otra superficie, salvo cuando sea necesario ajustar la zona de la nariz.

Colocación correcta de mascarilla respiratoria

Cómo comprobar el ajuste

La mascarilla debe cubrir nariz, boca y mentón. Si existen aberturas en la zona de la nariz, las mejillas o la barbilla, la protección real disminuye porque el aire puede circular sin pasar correctamente por el material filtrante.

Al ajustar la pinza nasal, hay que asegurar que quede el espacio mínimo entre el rostro y la mascarilla. El sellado debe mantenerse durante el uso y debe revisarse si la mascarilla se mueve, se deforma o deja de ajustarse correctamente.

Cuando se va a utilizar durante muchas horas, la comodidad, el ajuste y la resistencia a la respiración son tan importantes como el nivel FFP. Las válvulas pueden reducir la sensación de calor y humedad, aunque no siempre son adecuadas cuando se busca limitar la salida directa del aire exhalado.

Cómo quitarse correctamente una mascarilla desechable

Es probable que la mascarilla utilizada esté contaminada. Para evitar el contacto con los patógenos atrapados en el sistema de filtrado, es necesario retirarla sin tocar la parte delantera.

  1. Lavarse las manos de forma adecuada con agua y jabón o desinfectarlas.
  2. Sujetar la mascarilla por las gomas o bandas laterales.
  3. Evitar tocar la parte delantera, ya que podría estar contaminada.
  4. Retirar la banda inferior sobre la cabeza, sin tocar el respirador.
  5. Retirar después la banda superior.
  6. Sacar la mascarilla hacia delante, manteniéndola alejada de la ropa y de la cara.
  7. Desecharla en el contenedor adecuado.
  8. Lavarse nuevamente las manos.

La mascarilla debe sujetarse por las gomas laterales y sacarse hacia delante, asegurándose de que se mantiene alejada en todo momento de la ropa y de la cara por si hubiese alguna zona contaminada.

Las mascarillas usadas deben depositarse en el recipiente de desechos correspondiente. Después de quitársela y desecharla, hay que lavarse las manos adecuadamente.

Vida útil, sustitución y reutilización

Los respiradores desechables son equipos utilizados como protección para el personal en diversas áreas, por lo que es importante conocer el tiempo de vida útil que tienen.

Las mascarillas desechables reducen el nivel de exposición a sustancias que pueden perjudicar la salud. El material utilizado para elaborarlas está diseñado para retener las partículas que intentan ingresar cuando se inhala el aire.

Mientras más tiempo tenga el respirador desechable, menores pueden ser las probabilidades de que funcione de forma adecuada, especialmente si el material está dañado, húmedo, sucio, deformado o si aumenta la dificultad para respirar.

Las fechas de vencimiento varían según el tipo de respirador. La información sobre la vida útil del producto se identifica con un icono de reloj de arena ubicado en el costado del envase.

El funcionamiento adecuado de las mascarillas desechables no depende únicamente de la fecha de vencimiento, sino también de su almacenamiento correcto. Por ello, es recomendable mantener un inventario actualizado que incluya la rotación del stock.

Las mascarillas desechables, como las mascarillas quirúrgicas o las N95 de un solo uso, deben reemplazarse después de cada uso o cuando estén húmedas, sucias o dañadas. Nunca se debe reutilizar una mascarilla desechable que no haya sido diseñada y autorizada para ello.

Las mascarillas autofiltrantes pueden ser de un solo uso, identificadas como NR, o reutilizables, identificadas como R. En los modelos reutilizables, se limpia y desinfecta el ajuste con la cara, pero no el material filtrante, cuya eficacia podría verse alterada.

En situaciones excepcionales de desabastecimiento se puede considerar la posibilidad de reutilizar equipos desinfectados durante un tiempo limitado, siempre que se sigan instrucciones técnicas específicas y se confirme que el proceso no altera la eficacia del material filtrante.

Los filtros de las medias máscaras y máscaras reutilizables deben reemplazarse siguiendo las instrucciones del fabricante. Independientemente del tipo de mascarilla, es importante inspeccionarla regularmente en busca de signos de desgaste, daños o deformidades.

Almacenamiento de respiradores desechables

Para mantener el producto en condiciones adecuadas durante su vida útil, es necesario aplicar medidas de almacenamiento que protejan tanto el material filtrante como el sistema de ajuste.

  • Acopiar los respiradores en su envase original.
  • Protegerlos de la luz solar y de las temperaturas extremas.
  • Mantenerlos lejos del polvo y de las áreas contaminadas.
  • Evitar el contacto con productos químicos perjudiciales.
  • Protegerlos del exceso de humedad.
  • Mantener una rotación actualizada del stock.

Una mascarilla almacenada incorrectamente puede perder propiedades antes de alcanzar la fecha indicada por el fabricante. También debe desecharse si presenta daños, deformaciones, humedad, suciedad o un ajuste deficiente.

Usos profesionales y situaciones de exposición

En el entorno laboral, especialmente en los sectores donde existe exposición a contaminantes o agentes patógenos, el uso de mascarillas adecuadas es fundamental para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores como parte de los equipos de protección individual.

Sanidad, veterinaria y laboratorios

Médicos, enfermeros, auxiliares, veterinarios y pacientes pueden estar en contacto a través del aire con una gran cantidad de enfermedades, por lo que las mascarillas desechables son necesarias en entornos hospitalarios.

En entornos donde existe riesgo de exposición a virus, bacterias u hongos, como hospitales, laboratorios o centros de atención médica, es necesario utilizar mascarillas adecuadas para prevenir la inhalación de microorganismos patógenos.

El Ministerio de Sanidad recomienda que el personal sanitario que atienda casos en investigación, probables o confirmados de infección se coloque una mascarilla FFP2. Las personas que participen en procedimientos médicos que generen aerosoles deberían emplear preferentemente una mascarilla FFP3 de alta eficacia o, en su defecto, una FFP2.

Construcción y obras

Los trabajadores de la construcción, pintores, albañiles y obreros pueden estar expuestos a grandes cantidades de polvo, gases contaminantes y otras sustancias peligrosas para la salud.

Las mascarillas desechables pueden reducir los efectos negativos a largo plazo de la exposición continua al polvo procedente de ladrillos, bloques y cemento. Sin embargo, la utilización y el tipo de mascarilla deben determinarse después de realizar un examen de los riesgos laborales.

Carpintería, cerámica y trabajos con virutas

Los profesionales que manipulan materiales que producen polvo o virutas, como carpinteros, ceramistas o marmolistas, pueden necesitar protección respiratoria específica.

Los carpinteros utilizan mascarillas para evitar verse afectados por las virutas de madera. Dependiendo de la tarea, los riesgos pueden ser muy diferentes, por lo que es necesario realizar un estudio de riesgos laborales que determine la protección adecuada.

Industria química y laboratorios

Los trabajadores de empresas químicas y laboratorios manipulan productos que pueden generar gases, vapores o partículas. En estos sectores, las mascarillas pueden formar parte del equipo de protección individual básico, pero el filtro debe seleccionarse según el producto y su concentración.

Si el trabajo implica manipular sustancias químicas o exponerse a polvo, humo, vapores o aerosoles, se debe utilizar una mascarilla compatible con el contaminante específico.

Pintura, barnizado y adhesivos

Para pinturas plásticas y con base de agua, puede ser suficiente una protección específica frente a partículas cuando el riesgo sea moderado, aunque la elección depende del producto y de la aplicación.

Para pinturas que contienen disolventes, barnices, adhesivos u otros productos con vapores orgánicos, normalmente no basta con una FFP. Puede ser necesario utilizar una media máscara o máscara con filtros de tipo A y, si corresponde, filtros combinados para partículas.

Talleres mecánicos

En los talleres mecánicos pueden inhalarse gases de los vehículos, pinturas, aceites y otros líquidos. Estas sustancias pueden requerir el uso de mascarillas o máscaras de protección respiratoria durante su manipulación, según la evaluación del riesgo y la información de seguridad del producto.

Industria alimentaria

En el sector alimentario, el uso de mascarillas puede ayudar a evitar la contaminación de las materias primas con gotas, secreciones y partículas procedentes del usuario. La finalidad principal en este contexto es proteger los productos y reducir la contaminación del entorno.

Ámbito doméstico

En el ámbito doméstico, las mascarillas pueden reducir las molestias ocasionadas por alergias estacionales y contaminación ambiental, actuando como barrera frente a determinadas partículas presentes en el aire.

Marcado, normas e información de la etiqueta

Para evitar el uso de mascarillas filtrantes no homologadas, hay que comprobar que estén marcadas con el nombre o la marca registrada y la identificación del fabricante, la identificación del tipo de mascarilla, el marcado CE y la identificación clara de los componentes y partes diseñadas para ser reemplazadas por personal autorizado.

MarcadoSignificado
CELa mascarilla cumple con la legislación aplicable.
UNE EN 14683Cumple con un estándar de calidad para mascarillas quirúrgicas.
NRNo reutilizable.
RReutilizable.
FFP1, FFP2 o FFP3Tipo de mascarilla de protección respiratoria.
P1, P2 o P3Tipo de filtro para partículas.
Tipo I y Tipo IIEficacia bacteriana de una mascarilla quirúrgica.
IIRMascarilla quirúrgica resistente a salpicaduras.

Para las mascarillas filtrantes de protección contra partículas existe la norma armonizada EN 149:2001+A1:2009, relativa a los dispositivos de protección respiratoria, las medias máscaras filtrantes de protección contra partículas, sus requisitos, ensayos y marcado.

Las mascarillas quirúrgicas deben cumplir la norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019, que establece sus requisitos de funcionamiento.

Las mascarillas quirúrgicas se consideran productos sanitarios y deben cumplir los requisitos establecidos en la normativa aplicable a estos productos. Las mascarillas autofiltrantes se clasifican como equipos de protección individual y deben cumplir la normativa correspondiente.

Ventajas y limitaciones de las mascarillas desechables

Las mascarillas desechables pueden ofrecer protección frente al riesgo de contagio o infección cuando se utilizan para el objetivo previsto y se colocan correctamente.

  • Protegen frente a determinados contaminantes, partículas o salpicaduras según el tipo.
  • No necesitan ser lavadas ni esterilizadas cuando son de un solo uso.
  • No requieren almacenamiento después de utilizarse, porque se desechan.
  • Son prácticas y fáciles de utilizar.
  • Existen diferentes niveles de filtración y distintos diseños de ajuste.
  • Pueden utilizarse en sanidad, construcción, industria, talleres, laboratorios y otros entornos laborales.

Estas ventajas no eliminan sus limitaciones. Una mascarilla quirúrgica no sustituye a un respirador autofiltrante cuando se necesita protección frente a partículas, y una FFP no sustituye a una máscara con filtros para gases y vapores.

La utilización de mascarillas debe acompañarse siempre de otras medidas de seguridad, como el lavado de manos, la ventilación adecuada, la reducción de la exposición y el cumplimiento de las instrucciones del fabricante y de la evaluación de riesgos laborales.

5 Media Máscara 6200

Errores frecuentes que reducen la protección

  • Elegir la mascarilla únicamente por el número FFP sin identificar el contaminante.
  • Usar una FFP como protección frente a gases, vapores o disolventes.
  • No comprobar la fecha de caducidad o la integridad del producto.
  • Colocar la mascarilla sin cubrir completamente la nariz, la boca y el mentón.
  • Dejar aberturas entre la mascarilla y el rostro.
  • Tocar repetidamente la parte delantera durante el uso o la retirada.
  • Reutilizar una mascarilla desechable no diseñada para ello.
  • Continuar utilizándola cuando está húmeda, sucia, deformada o dañada.
  • Alargar el uso más allá de la vida útil indicada.
  • Elegir un filtro sin consultar la ficha de seguridad del producto.
  • Usar una mascarilla con válvula cuando sea necesario limitar la salida del aire exhalado hacia otras personas.
  • Almacenar los respiradores expuestos a humedad, calor, luz solar, polvo o productos químicos.

La mejor mascarilla no es necesariamente la de mayor nivel FFP, sino la que se adapta al contaminante, al trabajo, al tiempo de exposición y al rostro de la persona que la utiliza.

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