Muertos en la depuradora de Corella: accidente laboral, rescate e investigación

Dos operarios fallecieron en un accidente laboral ocurrido en la estación depuradora de Corella. El suceso se produjo cuando los trabajadores cayeron a un pozo de registro con aguas residuales de unos tres metros de profundidad.

Las víctimas mortales son R.C.G., de 35 años y vecino de Ablitas, y L.G.F., de 54 años y con domicilio en Murchante. Ambos trabajaban en unas obras que se llevaban a cabo en la depuradora municipal.

Depuradora de aguas residuales de Corella

El accidente en la depuradora de Corella

El aviso del accidente se recibió a primera hora de la tarde. SOS Navarra recibió la llamada a las 14.22 horas y movilizó a bomberos, ambulancias y un equipo médico.

El aviso se ha recibido a las 14:20 horas y 20 minutos después los servicios de emergencia sólo han podido certificar el fallecimiento.

El médico de Corella desplazado de urgencia al lugar sólo pudo certificar la muerte de los dos operarios a las 14.43 horas.

Los trabajadores habían caído a un pozo de registro de aguas residuales de unos tres metros de profundidad. Uno de ellos ha accedido al pozo cilíndrico para retirar una tubería provisional que conducía las aguas fecales mientras se realizaban las obras.

Una vez finalizadas éstas, el operario, que realizaba labores de albañilería, se disponía a conectar la conducción ordinaria cuando ha caído al fondo, posiblemente al verse afectado por la escasez de oxígeno debida a las emanaciones de gases procedentes de las aguas sin depurar que contiene el pozo.

El segundo trabajador, empleado de la empresa subcontratada por la propietaria de la depuradora, Nilsa, para el mantenimiento de las instalaciones, ha tratado de ayudarle y también ha caído al fondo.

Aunque la investigación de la Policía Foral se encuentra en una fase inicial, maneja con bastante seguridad la tesis de que fuera uno de los dos trabajadores el que primero cayera al pozo y el segundo, al acudir en su auxilio, resultara también intoxicado.

Quiénes eran los trabajadores fallecidos

TrabajadorEdadLocalidad
R.C.G. / Ricardo Catalán García35 añosAblitas
L.G.F. / Luis González Fernández54 añosMurchante

Los fallecidos son R.C.G, de 35 años y vecino de Ablitas, y de L.G.F, de 54 años y con domicilio en Murchante.

Las víctimas mortales son R.C.G, de 35 años y vecino de Ablitas, y de L.G.F, de 54 años y con domicilio en Murchante.

Las víctimas fueron identificadas posteriormente como Ricardo Catalán García, de 35 años, natural de Zaragoza y vecino de Ablitas, y Luis González Fernández, de 54, y vecino de Murchante.

Un pozo estrecho y con gases peligrosos

El rescate de los cadáveres ha sido muy complicado porque la estrechez del pozo, de apenas un metro de diámetro, dificultaba los movimientos de los bomberos que han accedido a su interior equipados con máscaras y botellas de oxígeno.

Los cuerpos se encontraban en un pozo de apenas un metro de diámetro y la emanación de gases era importante.

Los bomberos del parque de Tudela fueron los encargados de la operación de rescate de los cadáveres, que se completó hacia las 17.45 y que era de riesgo, debido a que los cuerpos quedaron atrapados en una zona de algo menos de un metro de diámetro.

Al encontrarse al fondo, próximos a una tubería de salida de aguas, las maniobras resultaron muy complicadas, indicaron desde el Gobierno foral.

Tras confirmarse el fallecimiento, los bomberos desplazados desde el parque de Tudela acometieron el rescate de los cuerpos, que quedaron en el pozo.

Uno de estos bomberos tuvo que retirarse del operativo al sufrir un mareo del que pudo recuperarse con rapidez.

Un bombero debió retirarse momentáneamente del operativo tras sufrir un mareo, señaló el Gobierno foral, aunque se recuperó con rapidez.

De hecho, uno de los bomberos que han participado en el rescate ha tenido que retirarse del operativo al comenzar a marearse.

Prueba de esta peligrosidad es que una de las dos ambulancias que se habían trasladado hasta el lugar de los hechos ha aguardado hasta que se ha completado el rescate por si alguno de los miembros de emergencias requería atención médica.

Hasta las instalaciones de la depuradora se desplazaron dos ambulancias medicalizadas, y una de ellas permaneció en el lugar hasta que se completó el rescate de los cuerpos ante la posibilidad de que fuera necesaria su intervención para auxiliar a los bomberos que participaban en la peligrosa recuperación de los cadáveres.

Rescate de trabajadores en pozo residual

Hipótesis sobre la causa de las muertes

Desde el Gobierno de Navarra se apunta a que la causa más probable del fallecimiento fuera la inhalación de gases, que habría hecho que los dos trabajadores se desvanecieran y posteriormente se ahogaran.

No obstante, la autopsia determinará las causas concretas y la Policía Foral investigará también el motivo por el que cayeron al pozo, de unos 3 metros de altura.

Aunque la autopsia es la que determinará la causa de la muerte de forma precisa, la hipótesis que maneja la Policía Foral es que Ricardo Catalán García, de 35 años, natural de Zaragoza y vecino de Ablitas, y Luis González Fernández, de 54, y vecino de Murchante, murieron probablemente después de desvanecerse y caer a este pozo, de unos tres metros de profundidad, donde se ahogaron.

En sucesos similares, la persona fallece asfixiada debido a la concentración de gases tóxicos en el fondo del depósito.

El oxígeno se desplaza a la superficie y, de esta manera, en el interior el aire se vuelve irrespirable, por lo que después del mareo inicial se suele desencadenar un desfallecimiento y sobreviene la muerte.

Las aguas residuales sin tratar, producen gases nocivos para la salud, como el sulfuro de hidrógeno y el monóxido de carbono.

La autopsia y los análisis de la sangre remitidas a Toxicología determinaron que la víctima no presentaba cantidades suficientes como para que la inhalación hubiera producido la muerte, “pero ello no obsta para que la concentración de monóxido fuera lo suficientemente elevada como para que se desvaneciera y que cayera en el interior del pozo, siendo la causa inmediata de su muerte el ahogamiento”.

Las obras de mejora de la EDAR

Durante el año 2018, se consideró necesario el acometimiento de unas obras de mejora de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR).

Para ello se subcontrató a diversas firmas, y de los trabajos de construcción se encargó una empresa en la que el encausado ejercía de jefe de Obra y Recurso Preventivo.

Mientras realizaban las obras de mejora, se acordó la construcción de un pozo para la recogida provisional de las aguas residuales, que se sacaban del pozo con una bomba y se pasaban por un tamiz provisional.

Este pozo, excavado en la tierra y construido a base de anillos de hormigón, tenía un orificio de entrada por el que entraban las aguas residuales sin tratar, teniendo otro orificio frente al mismo que conectaba con la zona que estaba siendo mejorada.

Este orificio estaba cerrado con un tapón de ladrillo y mortero, motivo por el que se utilizaban la bomba y el tamiz provisionales antes mencionados.

El pozo tuvo que ser recrecido, puesto que el lugar donde se había excavado era irregular y se habían sobrado las aguas residuales.

El 27 de julio habían finalizado los trabajos de construcción de la nueva instalación y se estaban realizando las tareas necesarias para que el agua pudiera pasar a su recorrido definitivo y poner en marcha la nueva instalación.

El día 27 de julio, habían finalizado los trabajos de construcción de la nueva instalación de pretratamiento y se estaban realizando las tareas necesarias para que el agua pudiera pasar a su recorrido definitivo y poner en marcha la nueva instalación.

La entrada de aguas residuales en el pozo

Sobre las 14.00 horas, se quitó la tajadera para que las aguas residuales tuvieran acceso al pozo y de allí hacia la nueva depuradora.

Sobre las 14 horas, con la finalidad de dar por finalizada la obra y comprobar su funcionamiento, se quitó la tajadera para que las aguas residuales tuvieran acceso al pozo y de allí hacia la nueva depuradora.

Sin embargo, dado que no había quitado previamente el tapón de ladrillo y mortero que separaba la canalización hacia la nueva instalación desde el pozo, este comenzó a llenarse, sin pasar las aguas residuales hacia la nueva instalación.

En ese momento, el acusado, “ignorando deliberadamente que lo que llenaba el pozo se trataba de aguas residuales sin tratar y del peligro que ello entrañaba”, al considerar que era un trabajo de rápida ejecución, en lugar de colocar la tajadera, vaciar el pozo y romper el tapón, ordenó al trabajador de una firma que estaba en la obra para auxiliar al personal de la empresa encargada de la construcción.

En lugar de proceder como se había hecho ya con anterioridad -volver a colocar la tajadera, vaciar el contenido del pozo y entonces mandar a un trabajador para romper el tapón que permitiera el paso del agua a la depuradora-, ordenó a L. G. F. que bajara al pozo para romper el tapón, proporcionándole un martillo para hacerlo.

La caída al interior del pozo

Así bajó al pozo con un martillo para romper el tapón, “si bien apenas hubo bajado y dado unos 4 o 5 golpes al tapón, comenzó a subir hacia al exterior”.

Así lo hizo, si bien apenas hubo bajado y dado unos 4 o 5 golpes al tapón, comenzó a subir hacia al exterior.

Manifestó que “no se podía estar en el interior del pozo”, y “cuando se encontraba casi en el exterior, se soltó de la escalera y cayó al interior. Murió a los pocos minutos.

Cuando se encontraba casi en el exterior, se soltó de la escalera y cayó desvanecido en el interior del pozo, sobre las aguas estancadas. Falleció a los pocos minutos.

La autopsia y los análisis de la sangre remitida al Instituto Nacional de Toxicología determinaron que la víctima no presentaba cantidades suficientes como para que la inhalación de estos gases hubiera producido la muerte, “pero ello no obsta para que la concentración de monóxido de carbono fuera lo suficientemente elevada como para producir que se desvaneciera y que cayera en el interior del pozo, siendo la causa inmediata de su muerte sumersión en medio líquido (ahogamiento)”.

Intervención de los servicios de emergencia

La sala de gestión de emergencias de SOS Navarra ha movilizado, además de los bomberos de Tudela y Peralta, al equipo médico de guardia de Corella, que ha certificado la muerte de los trabajadores a las 14.43 horas.

La Policía Foral ha enviado patrullas de Seguridad Ciudadana de la Comisaría de Tudela y unidades de Policía Judicial que se han hecho cargo de la investigación de las causas del accidente.

La Policía Foral envió patrullas de Seguridad Ciudadana de la Comisaría de Tutera y unidades de Policía Judicial, que fueron las que se hicieron cargo de la investigación de las causas del accidente.

Además de Bomberos, Policía Foral y equipos médicos, hasta el lugar de los hechos también se han desplazado agentes de la Policía Municipal de Corella y el alcalde de la localidad, Gorka García, que ha permanecido en el lugar hasta que los cuerpos han sido rescatados y evacuados al Instituto Navarro de Medicina Legal.

También acudieron agentes de la Policía Municipal de Corella y el alcalde de la localidad, Gorka García, que permaneció en el lugar hasta que los cuerpos fueron evacuados al Instituto Navarro de Medicina Legal para que les fuera practicada la autopsia.

Tras conocer el accidente se desplazaron asimismo a las instalaciones varios miembros de Nilsa, entre ellos el gerente, Iñaki Urrizalqui.

Desde esta institución, así como desde el Ayuntamiento corellano, coincidían en el “mazazo” por un suceso tan trágico como el vivido ayer.

Investigación policial y procedimiento judicial

La Policía Foral investiga las circunstancias del siniestro y el motivo por el que los trabajadores cayeron al pozo.

Según indicaron desde este cuerpo policial, las conclusiones acerca de lo ocurrido todavía pueden demorarse algunos días, debido a la recogida de los indicios y al resultado de la autopsia.

El titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Pamplona ha condenado a un año de prisión al jefe de obra de una empresa por el fallecimiento de un trabajador ahogado en la depuradora de Corella el 27 de julio de 2018.

El juez de lo Penal 4 de Pamplona ha condenado a un año de prisión al jefe de obra de una empresa por el fallecimiento de un trabajador de Murchante, Luis González Fernández, de 54 años, ahogado en la depuradora de Corella en 2018.

En el mismo suceso también falleció el ablitense Ricardo Catalán, de 35 años.

La sentencia fue dictada el pasado 6 de marzo tras un acuerdo entre el fiscal y la defensa.

Según consta en la resolución, se ha decretado la suspensión de la pena de prisión con la condición de que el acusado, J. C. A. A., no delinca en dos años.

El hermano del fallecido renunció a las acciones civiles y penales al ser indemnizado.

El hermano del fallecido -único familiar que tenía- renunció a las acciones civiles y penales al haber sido ya indemnizado.

Hasta el juicio han pasado 4 años y 7 meses y se estimó la atenuante de dilaciones indebidas.

Antecedentes de accidentes laborales similares

Según los datos de este sindicato, en 2017 se registraron un total de 54 muertes en el trabajo.

Los anteriores trabajadores muertos en accidente laboral recogidos en el recuento de LAB son un baserritarra de Karrantza de 43 años fallecido el 19 de julio, cuando cayó al río mientras realizaba labores de limpieza agrícola; J.H.Q.C., trabajador de Sistemas Integrales de Edificación fallecido el 16 de julio en Muxika; y un operario que sufrió una caída en la Escuela de Ingenieros de Bilbo y que perdió la vida el 6 de julio.

En Nafarroa, la anterior muerte laboral se registró el 27 de abril, cuando el trabajador de Eulen F.J.P.O, de 48 años, falleció tras una caída en Iruñea.

Hay que remontarse a 1996 para revivir un suceso de características similares, cuando tres jóvenes fallecieron en una fosa séptica en una granja de Tabar.

Realizaban labores de limpieza en una explotación de vacuno cuando uno de ellos se desvaneció por la intoxicación de los gases que emanaban de los purines y los otros dos jóvenes acudieron en su auxilio.

Mediciónes de gases en espacios confinados

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