El Peugeot 4008 diésel utiliza un motor de Mitsubishi y equipa un filtro antipartículas, también denominado FAP o DPF, que necesita determinadas condiciones de funcionamiento y un mantenimiento adecuado. El principal riesgo aparece cuando el vehículo se utiliza casi siempre en trayectos urbanos cortos, porque el motor y el escape no alcanzan la temperatura necesaria para completar las regeneraciones.
El gasóleo puede acabar mezclándose con el aceite cuando las regeneraciones se interrumpen repetidamente, aunque no se trata de una característica básica exclusiva del motor Mitsubishi. El problema está relacionado con el funcionamiento de los sistemas anticontaminación de los diésel modernos, por lo que conviene vigilar el nivel y el olor del aceite, respetar el mantenimiento y actuar rápidamente si aparecen avisos, pérdida de potencia o regeneraciones incompletas.
Qué es el filtro antipartículas del Peugeot 4008
El filtro de partículas, también conocido como DPF (Diesel Particulate Filter), es un dispositivo que captura y almacena las partículas de hollín y otras sustancias contaminantes producidas por los motores diésel. Su función principal es reducir la cantidad de emisiones nocivas liberadas al medio ambiente.
El filtro de partículas (también llamado FAP o DPF -las siglas en inglés de Diesel Particle Filter- es un dispostivo que se ubica en el tubo de escape. Su misión es retener las partículas sólidas generadas por los motores que salen junto a los gases, para bajar el nivel de gases contaminantes.
El filtro retiene estas partículas y, cuando se acumulan en exceso, se activa un proceso de regeneración que las quema a altas temperaturas. El DPF permite que los vehículos diésel cumplan con las normativas de emisiones, pero, con el tiempo, el filtro puede bloquearse si no se mantiene correctamente, lo que puede generar problemas de rendimiento.
Con la normativa Euro 5, los fabricantes de automóviles se vieron obligados a reducir de manera significativa las emisiones de partículas sólidas emitidas a la atmósfera, especialmente elevadas en los motores diésel. Esto impulsó la implementación de los filtros antipartículas (FAP o filtros DPF), primero en los vehículos diésel.
El filtro de partículas es necesario para conseguir que los diésel cumplan con la normativa de emisiones pero, para lograr realizar su función, requiere que cada cierto tiempo el motor gire a unas determinadas vueltas de tal modo que las partículas atrapadas en el filtro se limpien.
Cómo funciona el FAP o DPF
Los gases de escape atraviesan un sistema de filtrado que se encuentra en el escape, y que se encarga de retener esas partículas sólidas tan peligrosas para la salud. El filtro de partículas retiene las partículas sólidas, dehando salir a través de sus paredes los gases.
El filtro de partículas propiamente dicho está formado básicamente por una estructura de «rejillas». El hollín queda retenido en sus paredes porosas mientras los gases continúan su recorrido por el sistema de escape.
Un sistema de control de emisiones está compuesto de diferentes piezas:
- Una sonda lambda: Se trata de un sensor que mide la concentración de oxígeno, para comprobar la calidad de una combustión y que envía los datos a la unidad de control.
- Un catalizador: consigue que los gases emitidos sean menos contaminantes, gracias a una reacción química (catálisis, de ahí su nombre) que se produce con los materiales catalizadores de los que está fabricado.
- El filtro de partículas propiamente dicho, formado básicamente por una estructura de «rejillas».
- Sensor de control de presión diferencial: mide la presión de los gases entre dos puntos.
- Sonda de temperatura: un dispositivo que transmite la temperatura del emisor.
Es el sensor de presión diferencial el que indica, a la unidad de control, que se ha alcanzado un nivel de partículas retenidas elevado, que podría provocar la obstrucción del filtro. Ha llegado el momento de la regeneración.
La unidad de control de motor sabe cuándo está lleno el filtro porque lleva un sensor que mide la diferencia de presión entre la entrada del filtro y la salida. De esta forma, si la presión a la entrada y a la salida es la misma significa que el filtro está defectuoso.
Si la presión a la entrada es mayor que a la salida, el sistema funciona correctamente hasta un determinado valor. Si la diferencia de presión entre la entrada del filtro y la salida es mayor de un índice, la ECU inicia su protocolo de regeneración.
| Elemento | Función |
|---|---|
| Filtro de partículas | Retener las partículas sólidas producidas durante la combustión. |
| Sensor de presión diferencial | Medir la presión de los gases entre dos puntos del filtro. |
| Sonda de temperatura | Transmitir la temperatura del sistema de escape. |
| ECU | Activar y controlar el protocolo de regeneración. |
Qué es la regeneración del filtro de partículas
Cuando la cantidad de partículas retenidas en el filtro llega a un determinado nivel, el sensor de presión diferencial envía una señal a la ECU del coche para activar el proceso de regeneración.
La regeneración tiene lugar de forma periódica en intervalos de 400-800 km en función del tipo de conducción. El proceso de regeneración, que el coche realiza cada 500 - 1.000 km, varía mucho en función de la conducción realizada.
Consiste en aumentar la temperatura de los gases de escape hasta la de autoignición de las partículas de carbono (550ºC). Este incremento de temperatura quema las partículas retenidas en el filtro transformándolas en CO2.
Según el fabricante y los modelos, la temperatura que debe alcanzar el sistema para limpiarse ronda los 900ºC. Esta regeneración del FAP es, por tanto, una incineración del hollín acumulado.
Durante la regeneración, la unidad de control puede ajustar los ciclos de inyección, regular la alimentación de aire en admisión, desactivar la recirculación de gases, elevar el régimen del motor o adaptar la presión de sobrealimentación para aumentar la temperatura de los gases de escape.
En el proceso de regeneración del fiiltro de partículas la temperatura de los gases de escape aumenta hasta alcanzar en torno a 600 grados, que es la temperatura de combustión del carbono, que se convierte en gas y de este modo el filtro se vacía.
La regeneración no elimina por completo los residuos acumulados en el filtro, porque siempre quedan cenizas y restos sólidos. Por eso, aunque las regeneraciones se realicen correctamente, el filtro puede acabar obstruyéndose con el paso de los kilómetros.

Cómo reconocer una regeneración en marcha
Cuando se está produciendo la regeneración el coche suele avisar. En otros casos, puede no aparecer ningún mensaje específico en el cuadro de mandos.
También se consume más carburante durante la misma, en torno a un 15% más, ya que con una mezcla con menos aire aumenta la temperatura. Es algo normal.
También lo puedes notar si después de aparcar el coche y de parar el motor, los ventiladores siguen girando. Esto es debido a que el motor había empezado ya a sobrecalentar las gases de escape.
El primer síntoma de que el filtro empieza a saturarse es que se desactiva el sistema Start&Stop. Esto lo hace la centralita del coche para intentar aumentar la temperatura y para que, si comienza la regeneración, no se llegue a interrumpir.
Es importante no apagar el motor durante el proceso. Si ocurre una vez no ocurrirá nada, pero si se repite varias ocasiones es entonces cuando tendrás que acudir al taller para realizar la regeneración.
Cómo facilitar la regeneración del Peugeot 4008
El especial funcionamiento de los filtros antipartículas requiere que el motor circule a un ritmo relativamente alegre de un modo más o menos habitual. No significa esto que tengamos que ir haciendo carreras con el coche, bastará con circular a unas 2.500 vueltas durante un rato cada cierto tiempo.
Una buena forma de forzar la regeneración del FAP es conducir a un régimen elevado y una velocidad constante. Por ejemplo, podemos circular durante una media hora -15 minutos al menos- a 100 km/h, en tercera marcha.
El motor girará a unas 3.000 rpm y consumirá algo más de combustible, pero con toda seguridad tu filtro de partículas se regenerará. Ahora bien, puede que esté demasiado obstruido y el problema persista.
Sal de vez en cuando a carretera. Circular sólo por ciudad provoca que el filtro acumule demasiadas partículas sólidas. Además, como el escape trabaja a poca temperatura, el motor se ve obligado a realizar regeneraciones activas cada poco tiempo.
Por eso, es recomendable que, cada 800 ó 900 km, circules media hora por autopista a esas 3.000 rpm que comentábamos para forzar una regeneración.
Circular por autovía al menos 30 minutos cada 1.000 km, a unas 2.500 rpm asegura una correcta regeneración del filtro de partículas.
Si el coche ha comenzado el proceso de regeneración, lo recomendable es no detenerlo y continuar circulando. El proceso suele durar unos minutos, y algunos coches avisan con algún indicador en el cuadro de mandos.
Por qué los trayectos cortos pueden provocar problemas
La conducción en trayectos cortos impide que el filtro alcance las temperaturas necesarias para regenerarse automáticamente. Si conduces principalmente en viajes cortos o en ciudad, el motor no alcanzará la temperatura necesaria para realizar una regeneración completa del filtro de partículas.
Cuando solamente se realizan trayectos cortos, como los que se hacen en ciudad, los gases de escape no alcanzan la temperatura adecuada y la regeneración no se realiza correctamente o incluso el proceso es interrumpido.
Si conducimos abusando de las marchas largas, o nuestro coche solo hace desplazamientos urbanos cortos, además de no darse las condiciones óptimas para la regeneración del FAP, estaremos provocando que nuestro motor genere mucho más hollín de la cuenta.
Evita los trayectos cortos. En ellos, el motor no suele alcanzar su temperatura ideal de funcionamiento… y el filtro tampoco, por lo que se satura con más facilidad y el motor necesitará iniciar un ciclo de regeneración cada poco tiempo, incluso cada menos de 1.000 km.
La conducción urbana frecuente acelera la obstrucción y reduce la vida útil del filtro. Ir a bajas revoluciones constantemente puede ser un quebradero de cabeza económico, gastando al final más dinero que el que pensabas ahorrar apostando por ese combustible.
Problemas habituales del filtro antipartículas
El filtro de partículas puede presentar una serie de problemas si no se le realiza un mantenimiento adecuado. Los principales problemas incluyen la obstrucción del filtro, la pérdida de eficiencia en el sistema de regeneración y fallos en los sensores.
Si este proceso no se realiza nos encontramos con un filtro obstruido que ocasionará problemas en el comportamiento de la mecánica.
Aunque la regeneración del filtro de partículas se haya realizado a rajatabla y sin incidencias, con el paso de los kilómetros acumula en su interior partículas sólidas procedentes del humo de la combustión que comienzan a obstruirlo.
Válvula EGR defectuosa
La válvula EGR (recirculación de gases de escape) es un componente clave en el control de las emisiones del motor. Si esta válvula falla, los gases de escape no se recirculan adecuadamente, lo que puede aumentar la acumulación de partículas en el filtro, causando bloqueos y una regeneración ineficaz.
Aceite incorrecto
El uso de aceite de motor incorrecto o de baja calidad puede aumentar la cantidad de cenizas generadas, lo que puede causar una acumulación más rápida de residuos en el filtro de partículas.
Los modelos con filtro de partículas suelen emplear aceites Low Saps, preparados para soportar la contaminación que se produce por aumentar la temperatura del escape para realizar una regeneración.
Este aceite es bajo en cenizas, fósforo y azufre. Es capaz de soportar la suciedad que se produce cuando se inyecta más carburante del necesario durante la regeneración.
Inyectores defectuosos
Los inyectores de combustible son responsables de la correcta atomización del combustible para la combustión. Si los inyectores están defectuosos, el combustible no se quema correctamente, lo que aumenta la cantidad de hollín y partículas que van al filtro de partículas, provocando obstrucciones.
Turbo defectuoso
El turbo ayuda a aumentar la eficiencia del motor, pero si está defectuoso, puede afectar al flujo de aire y a la combustión. Esto puede resultar en una mayor cantidad de residuos generados y una obstrucción más rápida del filtro de partículas.
Sensores o sistema de regeneración defectuosos
El filtro de partículas puede presentar fallos en los sensores. Si el sensor de presión diferencial o la sonda de temperatura transmiten información incorrecta, la unidad de control puede no iniciar la regeneración o hacerlo en condiciones inadecuadas.
Síntomas de un FAP obstruido o averiado
Los síntomas más comunes incluyen una pérdida de potencia en el motor, aumento del consumo de combustible, luces de advertencia en el panel de control y emisiones excesivas de humo negro.
Los síntomas habituales de un fallo en el FAP son el testigo de “Check engine” y una pérdida de potencia provocada por el taponamiento del filtro.
- Luz de advertencia: cuando el filtro de partículas presenta un problema, la luz del motor o una luz específica de DPF en el panel de instrumentos se ilumina.
- Pérdida de potencia: si notas que tu coche no acelera como antes o le cuesta subir cuestas, podría ser un síntoma de un filtro de partículas obstruido.
- Aumento del consumo: un filtro de partículas obstruido puede hacer que el motor trabaje más para expulsar los gases de escape.
- Humo excesivo: las emisiones excesivas de humo negro o la aparición de humo blanco o grisáceo pueden indicar un funcionamiento incorrecto del filtro.
- Olor a combustible: las regeneraciones incompletas pueden permitir que parte del combustible utilizado durante el proceso acabe en el cárter.
- Ruidos o vibraciones: un filtro dañado o suelto puede generar ruidos metálicos o vibraciones en el sistema de escape.
- Desactivación del Start&Stop: la centralita puede desconectar este sistema para aumentar la temperatura y evitar que una regeneración se interrumpa.
- Ventiladores funcionando después de apagar: puede indicar que se había iniciado un ciclo de regeneración y que los gases de escape habían alcanzado una temperatura elevada.
Gasóleo en el aceite: por qué puede ocurrir
Si las regeneraciones no se completan, el combustible inyectado para este proceso puede acabar en el cárter del motor, mezclándose con el aceite y generando un olor a gasóleo.
Esto es muy peligroso, ya que diluye el aceite y reduce su capacidad lubricante. El aceite contaminado puede dejar de proteger correctamente los componentes internos del motor y aumentar el riesgo de daños mecánicos.
No llenar el depósito hasta el tope, y comprobar el nivel del aceite son dos buenos hábitos. Si el nivel del aceite sube en lugar de bajar o aparece un olor claro a gasóleo, el vehículo debe ser revisado antes de continuar utilizándolo con normalidad.
Qué hacer cuando aparece el testigo del FAP
Cuando el filtro de partículas presenta un problema, la luz del motor o una luz específica de DPF en el panel de instrumentos se ilumina. Esto indica que el filtro está obstruido o que hay un fallo en el sistema de regeneración.
Si esta luz aparece, es fundamental que se revise el filtro lo antes posible. Si el filtro se avería, la factura será mucho mayor.
Si notas síntomas de fallo en el filtro de partículas o se enciende la luz de advertencia, puede ser necesario realizar una regeneración forzada, limpiar el filtro o sustituirlo.
- Comprobar los testigos y los síntomas del vehículo.
- Verificar el nivel y el olor del aceite.
- Realizar un diagnóstico del sistema de escape y de los sensores.
- Determinar si el filtro puede regenerarse.
- Valorar una limpieza profesional si existe una obstrucción acumulada.
- Sustituir el filtro cuando esté dañado o no pueda recuperarse.
Regeneración forzada: cuándo y cómo se realiza
Si el vehículo no puede regenerar el filtro de partículas automáticamente, puede ser necesario forzar la regeneración en un taller especializado.
En el taller también es posible forzar la regeneración para eliminar esos residuos. Es un proceso para el que es necesario conectar el vehículo a una máquina de diagnosis, de modo que aumente la temperatura del motor y con ella la de los gases que se desprenden del tubo de escape.
Mediante el calor que se produce dentro del tubo de escape, las partículas de hollín se queman y el filtro queda limpio. Han de realizarlo profesionales en un entorno controlado.
Durante el proceso aumenta la temperatura de los gases y también la emisión de gases contaminantes, además de poder provocar un incendio.
Limpieza del filtro de partículas
En ocasiones, una limpieza del filtro es suficiente para recuperar sus prestaciones, hasta en un 95%, si bien en otras, el filtro está tan obstruido que la única solución es la sustitución.
Si el filtro está bloqueado, puede ser necesario limpiarlo con productos especializados. Sin embargo, si el filtro está muy obstruido, lo mejor es llevarlo a un taller especializado para realizar una limpieza o regeneración forzada.
Limpieza química
Se desmonta el filtro y, tras tapar todos los orificios, inyectan un líquido similar a un descarbonizante. Es un proceso lento, pues ha de ir atravesando las rejillas, que además están obstruidas.
Luego se deja unas 12 horas antes de lavarlo con agua a presión. Luego hay que montarlo cuanto antes y circular con el coche para que los gases calientes sequen bien el filtro y pueda volver a funcionar con normalidad.
Limpieza por ultrasonidos
Tras desmontarlo, el filtro de partículas se sumerge en una lavadora de ultrasonidos. Mediante vibraciones se desprenden los restos de hollín y sedimentos.
Cuando el proceso finaliza se lava también con agua a presión.
Aditivos químicos
Hay líquidos especiales para limpiarlo, pero no son demasiado efectivos si la obstrucción es muy grande.
Regeneración forzada en taller
La regeneración forzada eleva la temperatura del filtro para quemar las partículas atrapadas. Es una operación diferente de la limpieza física y debe realizarse después de comprobar el estado del filtro y de los componentes que intervienen en la regeneración.
Cuándo es necesario sustituir el filtro antipartículas
El proceso de cambiar filtro de partículas no es tan sencillo como reemplazar un filtro de aire o de aceite. Se trata de una pieza integrada en el sistema de escape, que requiere herramientas específicas y conocimientos técnicos.
Antes de decidir el cambio, un taller especializado debe revisar si el filtro puede regenerarse o limpiarse. Muchas veces no es necesario sustituirlo, ya que se puede realizar un proceso de limpieza química o forzada.
La sustitución suele ser necesaria cuando el filtro está demasiado dañado, cuando la obstrucción no puede eliminarse o cuando la acumulación de cenizas ha reducido de forma permanente su capacidad de filtrado.
También puede ser necesario cambiarlo si la estructura interna está rota, si existen daños físicos o si el sistema continúa registrando una presión diferencial excesiva después de una limpieza correctamente realizada.
Señales que pueden indicar la necesidad de cambio
- El testigo del filtro o del motor permanece encendido después de una regeneración.
- La pérdida de potencia continúa.
- La regeneración forzada no consigue reducir la obstrucción.
- El filtro presenta daños internos o roturas.
- La presión diferencial continúa siendo demasiado elevada.
- El vehículo tiene un kilometraje elevado y acumula los síntomas anteriores.
La vida útil de un filtro de partículas suele oscilar entre los 100.000 y los 250.000 kilómetros, dependiendo del modelo del coche, el tipo de conducción y el mantenimiento.
En general, un filtro bien cuidado puede durar entre 150,000 y 250,000 kilómetros. La conducción urbana frecuente, las regeneraciones interrumpidas y las averías de EGR, inyectores, turbo o sensores pueden reducir esa duración.
Cómo se cambia el FAP del Peugeot 4008
- Diagnóstico previo: antes de decidir el cambio, un taller especializado debe revisar si el filtro puede regenerarse o limpiarse.
- Extracción del filtro: el vehículo se eleva en un elevador para acceder al sistema de escape y retirar el DPF con cuidado.
- Instalación del nuevo filtro: se coloca la pieza de repuesto en la posición correcta, verificando juntas y sensores.
- Reprogramación de la centralita: en la mayoría de modelos, la ECU debe actualizarse para reconocer el nuevo filtro y resetear los parámetros.
El tiempo depende del modelo de coche, el kilometraje, el estado de la pieza y la complejidad del sistema, pero en promedio, cambiar el filtro antipartículas en un taller puede llevar entre 1 y 3 horas.
Esto incluye la extracción, instalación y las comprobaciones necesarias en la centralita.
¿Se puede cambiar el DPF en casa?
En teoría podrías intentar cambiar el filtro antipartículas por tu cuenta, pero no es recomendable. Además de necesitar un elevador, requiere conocimientos técnicos, herramientas específicas, medidas de seguridad y eliminación de residuos de manera correcta.
Hacerlo mal puede dañar la línea de escape, anular la garantía o incluso causar un mal funcionamiento del motor.
Si tu coche está en periodo de garantía, no intentes sustituir el filtro fuera de un servicio oficial. La manipulación del DPF por un tercero puede suponer que la marca rechace reparaciones futuras relacionadas con el sistema de emisiones y escape.
Precio de cambiar el filtro de partículas
El precio no es fijo, ya que cambia mucho según la marca y modelo del coche. También influyen el tipo de recambio, la dificultad de acceso, el estado de los sensores y la mano de obra.
| Operación | Referencia económica |
|---|---|
| Limpieza del filtro | Entre 100 y 200 euros. |
| Filtro de partículas no original, completo | De unos 400 euros a 900. |
| Recambio original | Aproximadamente de 800 euros a 1.500 euros. |
| Cambio en talleres oficiales | Entre 300 y 2.500 euros, incluyendo cambio de la pieza, dificultad en la reparación y mano de obra. |
Es importante valorar si realmente hace falta sustituirlo o si una limpieza profunda es suficiente. Un taller de confianza debería informarte de ambas alternativas antes de proponer una reparación tan costosa.
Mantenimiento preventivo del filtro antipartículas
El mantenimiento adecuado del filtro de partículas es clave para evitar problemas y prolongar su vida útil. La vida útil de un filtro antipartículas depende de muchos factores, pero el principal es el uso que se le da al vehículo, sobre todo si se trata de un motor diésel.
- Respeta el mantenimiento: sigue el plan de mantenimiento que indique el fabricante, prestando atención al tipo de aceite motor.
- Utiliza aceite Low SAPS: los modelos con filtro de partículas suelen emplear un aceite bajo en cenizas, fósforo y azufre.
- Evita los trayectos cortos: el motor y el filtro necesitan alcanzar su temperatura ideal de funcionamiento.
- Realiza salidas periódicas por carretera: circular durante unos 30 minutos a unas 2.500 rpm permite completar una regeneración.
- No interrumpas las regeneraciones: evita apagar el motor cuando existan indicios de que el proceso está en marcha.
- Repara las averías relacionadas: una EGR, un turbo, unos inyectores o unos sensores defectuosos pueden generar más hollín y bloquear el filtro.
- Comprueba el nivel del aceite: un aumento del nivel o un olor a gasóleo pueden indicar dilución del lubricante.
- Utiliza combustible de calidad: el combustible de mala calidad puede generar más residuos y dificultar la regeneración del DPF.
Tipos de filtros antipartículas
Filtro sin aditivos
El más común, que emplean la mayoría de fabricantes. Se coloca más próximo al motor, ya que los gases que salen de ahí están a una mayor temperatura y facilitan la combustión de las partículas durante la regeneración.
A diferencia de los filtros con aditivo, estos sistemas necesitan alcanzar temperaturas más elevadas, generalmente a través de una inyección adicional de combustible o un aumento de la temperatura de los gases de escape.
Filtro con aditivo
Está más alejado del motor y para alcanzar la temperatura idónea es necesario añadir un líquido al gasoil, no a los gasolina. No se trata del AdBlue, sino que tiene un depósito aparte y dura unos 100.000 km.
Estos filtros funcionan con un aditivo especial, a menudo llamado «Eolys», que se almacena en un pequeño depósito separado. Este aditivo se inyecta automáticamente en el combustible en pequeñas dosis y ayuda a reducir la temperatura de combustión de las partículas de hollín.
La ventaja de este sistema es que la regeneración puede realizarse a temperaturas más bajas, lo que es beneficioso para la conducción urbana. Sin embargo, el aditivo debe rellenarse periódicamente, lo que supone un coste adicional.
Pasado el plazo indicado por el fabricante hay que rellenarlo.
¿Es recomendable un Peugeot 4008 diésel para ciudad?
Dada la fiebre del diésel hay muchos compradores que optan por este tipo de mecánicas aun cuando son totalmente innecesarias por cuanto a necesidades de uso.
Yo suelo aconsejar un diésel cuando se va a llevar el coche muy cargado y se requiere un buen par motor, pero si se trata de hacer recorridos cortos por ciudad y pocos kilómetros anuales la cosa ya no está tan clara.
El especial funcionamiento de los filtros antipartículas requiere que el motor circule a un ritmo relativamente alegre de un modo más o menos habitual, por lo que un vehículo utilizado exclusivamente en ciudad puede sufrir más obstrucciones y regeneraciones incompletas.
Si vas a comprarte el coche para pasear por la ciudad será mejor que optes por un motor de gasolina, ya sea en ese modelo u otro, ganarás en suavidad de marcha y fiabilidad aunque todos los motores, ya sean diésel o gasolina, tienen su mayor sufrimiento justo en dichas circunstancias: recorridos cortos a bajas revoluciones.
Si quieres un SUV para realizar trayectos de todo tipo, cargarlo como permiten sus posibilidades y obtener una buena respuesta sin necesidad de pagarlo cada vez que vas a llenar el depósito, entonces el motor de 150 CV es una muy buena opción.
Qué no debe hacerse con el filtro antipartículas
No se debe anular el filtro de partículas. El coche funciona igual, pero es ilegal y no pasaría la ITV.
La anulación es dañina para el medioambiente, garantizará una ITV desfavorable y podría acarrear una sanción de hasta 3.000 €.
Tampoco conviene reprogramar la centralita sin un diagnóstico y una calibración adecuados. Esta medida pretende que la regeneración se realice de modo más acorde con el tipo y hábitos de conducción del dueño del coche, pero no es eficaz en todos los casos.
Una reprogramación mal realizada puede afectar al funcionamiento del motor y puede perderse la garantía del coche.
¿Conoces el funcionamiento del DPF? - Trataremos de explicarte en que consiste y como cuidarlo
tags: #peugeot #4008 #filtro #antiparticulas
Publicaciones populares:
- Usos de Agua destilada Gilca
- Cómo quitar el tubo del filtro de aire
- Procesos de potabilización y descontaminación del agua
- Guía rápida de antialgas para paredes de piscina antes de llenarla
- Cuándo cambiar el filtro de tu mascarilla desechable: consejos prácticos
