La potabilización del agua es el conjunto de procesos físicos, químicos y biológicos que se aplican para transformar el agua cruda, es decir, no apta para el consumo humano, en agua potable. Mediante este conjunto de procedimientos, se eliminan agentes contaminantes externos y partículas nocivas.
La potabilización del agua es el proceso por el cual se trata el agua para que pueda ser consumida por el ser humano sin que presente un riesgo para su salud. Se refiere tanto para beber como para preparar alimentos. El objetivo es obtener un agua libre de patógenos, turbidez, olores y sabores desagradables, así como de otros contaminantes que podrían ser perjudiciales.
¿Qué es la potabilización del agua?
La potabilización del agua se refiere al conjunto de procesos y técnicas utilizados para convertir el agua cruda, proveniente de fuentes naturales como ríos, lagos o pozos, en agua potable apta para el consumo humano. Este proceso implica varias etapas que actúan en conjunto para eliminar impurezas, microorganismos y contaminantes químicos.
El agua extraída de los ríos, lagos o aguas subterráneas, para hacerla segura y apta para el consumo humano, pasa por lo que llamamos procesos de potabilización del agua. Entonces, la definición de potabilización del agua es sencilla: es la transformación de un recurso natural en un bien de primera necesidad, libre de patógenos, turbidez, olores y sabores desagradables y de otros contaminantes que podrían ser perjudiciales.
La potabilización consiste principalmente en eliminar sustancias que resultan tóxicas para las personas, como el cromo, el plomo o el zinc, así como algas, arenas o las bacterias y virus que pueden estar presentes en el agua. En definitiva, se trata de eliminar cualquier potencial riesgo para la salud de las personas.
¿Dónde se potabiliza el agua?
La potabilización del agua se lleva a cabo en unas instalaciones específicas conocidas como plantas potabilizadoras. Su nombre técnico es “Estación de Tratamiento de Agua” (ETAP).
Las plantas de tratamiento de agua potable son infraestructuras diseñadas para tratar grandes volúmenes de agua y asegurar su calidad. El proceso comienza con la captación en una fuente natural y termina con el análisis del agua tratada antes de su distribución a la población.
Estas plantas se encuentran en diferentes ubicaciones, generalmente cerca de las fuentes de suministro de agua, como ríos, lagos o acuíferos. En áreas urbanas, las plantas de tratamiento de agua potable suelen estar cerca de las ciudades o comunidades a las que suministran agua potable.
En zonas rurales, donde el suministro de agua puede ser más limitado, pueden existir plantas de tratamiento más pequeñas que atienden a comunidades locales. Una vez que el agua ha sido potabilizada en estas plantas, se distribuye a través de una red de tuberías y sistemas de distribución para llegar a los hogares, empresas y otras áreas donde se necesita agua potable.
¿Por qué es necesario potabilizar el agua?
El agua potable es un recurso esencial para la vida y la salud de las personas. Sin embargo, la mayoría del agua que nos ofrece el planeta de forma natural no es apta para el consumo humano, y debe ser tratada para garantizar que sea segura.
El agua potable es un bien vital escaso. Se estima que tan solo el 0,4 % del agua del planeta es apta para el consumo humano. Por eso, es fundamental invertir en la potabilización del agua, para asegurar que todo el mundo tenga acceso a este recurso vital.
La potabilización del agua es esencial para proteger la salud pública y prevenir enfermedades transmitidas por el agua. Al eliminar bacterias, virus, sustancias químicas y otros contaminantes, se asegura que el agua que llega a nuestros hogares cumpla con los estándares de calidad establecidos.
- Proteger la salud: Este proceso elimina microorganismos patógenos, como bacterias, virus y parásitos, que pueden causar enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea, el cólera y la fiebre tifoidea.
- Eliminar contaminantes químicos: La potabilización del agua incluye procesos de filtración y desinfección que ayudan a eliminar o reducir contaminantes como pesticidas, metales pesados y productos químicos industriales, además de los ya mencionados microorganismos.
- Mejorar el sabor y el olor del agua: Los minerales o compuestos orgánicos del agua cruda pueden afectar al sabor y olor, pero la potabilización del agua ayuda a mejorar estas características.
- Cumplir con los estándares de calidad: Estos garantizan que el agua sea segura para el consumo y se ajuste a los parámetros establecidos.
La fuente de agua determina el tratamiento
Los procesos de potabilización pueden variar en función de la fuente de agua. La potabilización varía dependiendo de dónde viene el agua, de la fuente que la irriga.
- Agua superficial: procede de ríos, lagos o embalses y requiere mayor tratamiento por la cantidad de sedimentos y materia orgánica.
- Agua subterránea: procede de pozos, manantiales o acuíferos y suele ser más pura, pero puede contener sales o minerales que deben corregirse.
- Agua con sales o metales pesados: necesita tratamientos más complejos y costosos por el riesgo que suponen estos elementos.
- Agua de mar: necesita desalinización, un proceso más costoso y complejo que habitualmente emplea técnicas de ósmosis inversa o destilación.
Si la fuente del agua es superficial, como un río o un lago, el tratamiento consiste en un proceso de separación de ciertos componentes del agua natural. Luego se continúa con la eliminación de impurezas, la filtración y la desinfección con cloro u ozono.
En regiones costeras o con escasez de recursos hídricos, se recurre a la desalinización como método para obtener agua potable. La desalinización se realiza a través de tecnologías como la ósmosis inversa o la destilación, que permiten separar las sales y obtener agua apta para el consumo humano.

Etapas principales del proceso de potabilización
Para saber cómo se potabiliza el agua debemos entender las diferentes etapas que se realizan de forma encadenada dentro de una planta potabilizadora. En estas plantas se transforma el agua natural, proveniente de ríos, lagos o pozos subterráneos, en un agua segura cumpliendo estrictamente las normativas sanitarias de potabilidad.
Potabilizar el agua se hace a través de etapas controladas. Cada una de estas fases tiene un objetivo específico: remoción de partículas grandes, eliminación de microorganismos invisibles, etc. Y su combinación asegura que el agua final sea de alta calidad.
1. Captación y pretratamiento
La captación es la primera fase del proceso de potabilización, donde se extrae el agua de las fuentes naturales. Estas fuentes pueden ser ríos, embalses, lagos o acuíferos. La captación se realiza a través de canales, pozos o embalses, y su calidad depende de la fuente de origen.
Lo primero es captar el agua de su fuente natural y realizar un pretratamiento en el cual se eliminan los sólidos, como ramas, piedras y suciedad. Se colocan unas rejas al principio de la tubería de captación para retener sólidos de gran tamaño.
Una vez que el agua es captada, pasa a la fase de pretratamiento, donde se eliminan los sólidos más grandes que puedan estar presentes, como hojas, ramas, y sedimentos gruesos. Para esta tarea, se utilizan tamices y rejillas, que actúan como un primer filtro para evitar daños a los sistemas de bombeo.
El agua entra en la planta potabilizadora y pasa por rejas más pequeñas y filtros desarenadores, donde se eliminan las partículas de tamaño medio. En ocasiones, se emplean unos aparatos llamados desarenadores, que ayudan a que la arena y la grava se vayan al fondo por su propio peso.
El pretratamiento elimina los sólidos de gran tamaño, aplica una predesinfección y separa la arena del agua para no dañar las bombas de la ETAP. El agua es sometida a una predesinfección, donde se aplican pequeñas cantidades de cloro o ozono para eliminar microorganismos y evitar la proliferación de bacterias durante el almacenamiento del agua antes de ser tratada.
2. Coagulación y floculación
El agua cruda contiene partículas suspendidas muy pequeñas que no se pueden eliminar fácilmente. Para solucionarlo, se realiza la coagulación, que añade sustancias químicas llamadas coagulantes para neutralizar la carga eléctrica de estas partículas y hacer que se agrupen.
Durante la coagulación se añaden sustancias químicas con carga positiva al agua. Estas cargas positivas neutralizan las cargas negativas de la suciedad y otras partículas disueltas en el agua. Estas partículas pueden estar compuestas de grava, arena, limo, bacterias, arcilla, etc.
A lo largo de esta reacción, las partículas se fusionan con los compuestos químicos, de forma que se generan partículas más grandes llamadas flóculos. Las sustancias químicas que vierten en el agua se denominan coagulantes, y pueden ser orgánicos o inorgánicos.
En esta fase se añaden productos químicos, conocidos como coagulantes, que provocan la aglutinación de pequeñas partículas suspendidas en el agua, formando flóculos. El sulfato de aluminio es el coagulante más utilizado, aunque también se pueden emplear sales de hierro.
La floculación es la fase posterior, en la que el agua se agita suavemente para que estas partículas, ahora llamadas flóculos, se unan en aglomeraciones más fáciles de remover. En la floculación, los flóculos formados se agitan a baja velocidad para favorecer su crecimiento.
Este proceso puede durar entre 10 y 30 minutos y se realiza en tanques de floculación. En algunos casos, se utiliza polímero orgánico como floculante para mejorar la aglomeración de partículas.
Ya dentro de la potabilizadora, se incorporan los componentes que potabilizan el agua y se ajusta el pH del agua, el parámetro que mide la alcalinidad o acidez de una disolución. En esta etapa del proceso de potabilización se ajusta el pH añadiendo ácidos y agentes coagulantes.
3. Decantación o sedimentación
Una vez que los flóculos se han formado, el agua se pasa a grandes tanques de sedimentación donde, por gravedad, los flóculos caen al fondo del tanque, dejando el agua más limpia en la parte superior.
En esta fase, el agua se deja reposar en grandes tanques para que los flóculos, resultantes de la etapa anterior, se asienten en el fondo por efecto de la gravedad. El decantador separa las partículas en suspensión más densas que porta el agua.
Los sedimentos nocivos más densos se quedan en el fondo, donde se eliminan. Los menos densos continúan disueltos en el agua decantada. Este proceso permite que la mayor parte de los sólidos suspendidos se eliminen.
Los tanques de sedimentación pueden ser de forma rectangular o circular. En algunas plantas, el proceso de sedimentación se mejora mediante la aplicación de floculadores mecánicos para acelerar el proceso.
El tiempo que el agua pasa en estos tanques es clave para una sedimentación efectiva, y suele ser de 1 a 2 horas dependiendo de la carga de partículas suspendidas. El agua pasa al siguiente proceso muy limpia, pero no del todo, ya que aún quedan las partículas más pequeñas por filtrar, las que apenas se ven a simple vista.
4. Filtración
La filtración en la potabilización del agua consiste en hacer pasar el líquido a través de un lecho de materiales porosos, por lo general, arena y grava. Este lecho en la filtración actúa como un tamiz que retiene las impurezas restantes.
El agua decantada de la superficie atraviesa filtros de arena, grava o carbón activado, que eliminan las partículas más finas. Es una etapa fundamental para eliminar toda la suciedad del agua y dejarla completamente limpia.
La filtración es el proceso en el que el agua pasa a través de capas de arena o carbón activado para eliminar las impurezas más pequeñas que no han sido eliminadas en las fases anteriores. En plantas grandes, los filtros pueden ser de tipo multicapa, donde se combinan distintas capas de materiales como arena, grava y carbón para optimizar la eliminación de impurezas.
Durante el filtrado, el agua limpia atraviesa filtros de diferentes tamaños y materiales. Cada uno de estos tipos de filtros cierne el agua de partículas disueltas como gérmenes, polvo, agentes químicos, parásitos, bacterias y virus, así como malos olores.
Los sistemas de filtración pueden utilizar arena, carbón activado y otros medios filtrantes para retener las impurezas. Los filtros pueden ser abiertos y funcionar por gravedad, o cerrados y trabajar a presión.
La velocidad de filtración es de aproximadamente 5 a 10 metros por hora, lo que permite que el agua pase lentamente a través de las capas filtrantes. Esta fase puede efectuarse con filtros lentos, filtros rápidos, en medios porosos, granulares, con flujo ascendente, descendente y mixto.
Filtración con arena
La filtración del agua con arena es un proceso ampliamente utilizado en la potabilización del agua. Consiste en el paso del agua a través de un lecho de arena, que actúa como medio filtrante, removiendo partículas y sedimentos presentes en el agua.
A medida que el agua pasa a través de los poros y espacios entre los granos de arena, las partículas más grandes quedan atrapadas en la capa superficial, mientras que las partículas más finas son retenidas a medida que el agua atraviesa la profundidad del lecho de arena.
La arena utilizada en este proceso debe tener un tamaño y forma adecuados para permitir una filtración eficiente. Además de la filtración de partículas suspendidas, este proceso también puede ayudar a reducir la presencia de organismos microbiológicos, ya que algunos de ellos son capturados en la capa superior del lecho de arena.
Carbón activado y membranas
Esta etapa puede incluir filtros de carbón activo para eliminar compuestos orgánicos, como cloro residual o sustancias químicas que puedan afectar el sabor y olor del agua. La filtración por carbón activado elimina compuestos orgánicos y mejora el olor y el sabor.
Otra de las tecnologías más prometedoras es la de los filtros de membrana, con una capacidad de filtración sin precedentes. La filtración con membranas incluye ultrafiltración, nanofiltración u ósmosis inversa.
Ambas sirven para tratar aguas con alta salinidad o con contaminantes químicos más complejos. Algunas tecnologías imitan los propios mecanismos naturales de filtración de los organismos.
5. Desinfección
Aunque el agua esté completamente limpia, las moléculas de agua pueden contener bacterias y virus, por lo que se aplican tratamientos de desinfección, normalmente con cloro, ozono o radiación ultravioleta para eliminar todo tipo de virus y microorganismos.
En esta fase se eliminan los microorganismos patógenos, como bacterias, virus y parásitos, que no fueron removidos en los pasos anteriores. El objetivo es que el agua sea segura para beber.
La desinfección del agua se realiza normalmente con cloro o dióxido de cloro. Pero también se usa la luz ultravioleta (UV) u ozono. Durante esta fase, se añade cloro, ozono o radiación ultravioleta (UV) para destruir cualquier bacteria, virus o parásito restante.
El cloro es el desinfectante más comúnmente utilizado en las plantas potabilizadoras debido a su eficacia para destruir patógenos. Sin embargo, el ozono es más eficaz en la eliminación de sustancias orgánicas y bacterias resistentes al cloro.
Las plantas más modernas utilizan sistemas de desinfección por UV para eliminar microorganismos sin alterar la composición química del agua. La desinfección también puede realizarse mediante dióxido de cloro, agentes físicos, medios mecánicos o radiación.
6. Cloración y protección durante la distribución
El agua ya está desinfectada y es apta para el consumo. Ahora hay que garantizar que no se vuelva a contaminar en los largos trayectos de tuberías desde la planta potabilizadora hasta nuestros grifos.
Para esto el mejor método es el cloro, se añade una cantidad de cloro muy pequeña, de unos 0,2-0,5 mg/l. El agua con esta cantidad de cloro no es perjudicial para la salud, y garantiza su potabilidad desde que sale de la potabilizadora hasta que llega a nuestros hogares.
La cloración consiste en añadir cloro gaseoso o cloro en compuestos para residualizar la desinfección. La ventaja del cloro residual es que permanece en el agua y prolonga su efecto desinfectante durante la distribución.
7. Análisis y control de calidad
Antes de ser distribuida, el agua pasa por análisis exhaustivos que verifican que cumple con todas las normativas de calidad. Solo entonces es enviada a la red de distribución para llegar a nuestros grifos.
Finalizado el proceso en la ETAP, se analiza el agua para comprobar que el proceso ha sido correcto y cumple la legislación de cada país en cuanto a sus características para considerarla potable.
Una vez finalizadas las etapas anteriores en la ETAP, se realizan diversos análisis del agua para confirmar el éxito del procedimiento. El agua potable debe ser incolora, inodora e insípida y cumplir con la reglamentación vigente de cada país.
8. Almacenamiento y distribución
Una vez que el agua ha sido tratada y desinfectada, se almacena en depósitos o tanques de almacenamiento. Estos depósitos están protegidos para evitar la contaminación del agua tratada.
Después, el agua es distribuida a través de una red de tuberías hacia los hogares, empresas e instalaciones públicas. Se garantiza que el agua se mantenga libre de contaminación durante el almacenamiento y se realiza un monitoreo constante de la calidad del agua distribuida.
El agua ya potabilizada llega a los hogares, empresas y otras instalaciones mediante redes de distribución diseñadas para conservar su calidad hasta el punto de consumo.

Resumen de las etapas de potabilización
| Etapa | Objetivo principal |
|---|---|
| Captación y pretratamiento | Eliminar ramas, hojas, plásticos, piedras, arena y otros sólidos de gran tamaño. |
| Coagulación y floculación | Agrupar las partículas pequeñas para formar flóculos más fáciles de separar. |
| Decantación | Separar por gravedad los flóculos y las partículas suspendidas más densas. |
| Filtración | Retener las partículas finas mediante arena, grava, carbón activado u otros medios. |
| Desinfección | Eliminar bacterias, virus, parásitos y otros microorganismos patógenos. |
| Cloración | Mantener una protección residual durante el transporte por la red de distribución. |
| Análisis y control | Comprobar que el agua cumple las normas sanitarias y los criterios de potabilidad. |
| Almacenamiento y distribución | Conservar el agua tratada y llevarla hasta los hogares y demás puntos de consumo. |
Principales criterios de potabilidad
Para asegurar la calidad y seguridad del agua para el consumo humano, se siguen unos criterios de potabilidad del agua. Los estándares y regulaciones específicas pueden variar según el país y las autoridades sanitarias locales, pero todos tienen como objetivo garantizar que el agua que llega a nuestros hogares sea segura para el consumo humano.
- Pureza microbiológica: debe estar libre de microorganismos patógenos que puedan causar enfermedades.
- Contenido de sustancias químicas: el agua debe cumplir con límites aceptables de sustancias químicas, como metales pesados, pesticidas, productos químicos industriales y compuestos orgánicos.
- Turbidez: se refiere a la presencia de partículas en suspensión que afectan la transparencia; el agua potable debe tener una baja turbidez.
- pH: debe estar dentro de un rango específico para garantizar su compatibilidad con el cuerpo humano.
- Olor y sabor: el agua potable debe ser inodora e insípida, sin ningún olor o sabor que pueda indicar la presencia de contaminantes.
- Residuos y subproductos de desinfección: el agua tratada con productos químicos desinfectantes, como cloro, debe cumplir con límites establecidos para los residuos y subproductos de desinfección.
Diferencia entre potabilización y purificación
La diferencia entre potabilización y purificación del agua radica en el alcance y los objetivos del proceso. La potabilización del agua se refiere al conjunto de procesos y técnicas utilizados para convertir el agua cruda en agua potable apta para el consumo humano.
El objetivo principal de la potabilización es garantizar que el agua sea segura y libre de contaminantes que puedan representar riesgos para la salud. Por otro lado, la purificación del agua tiene un enfoque más amplio y abarca diferentes procesos destinados a eliminar una amplia gama de impurezas y contaminantes presentes en el agua.
La purificación del agua se realiza para diversos fines, como uso industrial, agrícola o para aplicaciones especiales, donde los estándares de calidad pueden ser más exigentes que para el consumo humano.
La purificación del agua puede incluir técnicas adicionales más avanzadas, como la desalinización para remover la sal del agua de mar, la ósmosis inversa para eliminar impurezas a nivel molecular, o el uso de sistemas de filtración más sofisticados, como la filtración por membranas.
Métodos de potabilización del agua
Además de las etapas que mencionamos, hay métodos de potabilización del agua que se eligen dependiendo de la tecnología disponible, costos operativos y su fuente. En la selección del procedimiento también influyen los métodos de captación de aguas.
- Cloración: se añade cloro gaseoso o cloro en compuestos para residualizar la desinfección.
- Dióxido de cloro: es más eficaz frente a los microorganismos resistentes al cloro tradicional.
- Filtración por carbón activado: elimina compuestos orgánicos y mejora el olor y el sabor.
- Filtración con membranas: incluye ultrafiltración, nanofiltración u ósmosis inversa.
- Métodos físicos: la radiación UV utiliza luz ultravioleta para destruir organismos patógenos sin añadir químicos.
Potabilización a pequeña escala
Algunas formas de conseguir agua potable son hervir el agua, utilizar cloro, emplear yodo o recurrir a la filtración. Estos métodos no sustituyen necesariamente el tratamiento completo de una ETAP y deben aplicarse de acuerdo con las indicaciones sanitarias correspondientes.
- Hervir el agua: esto eliminará bacterias y otros microorganismos.
- Uso de cloro: es un desinfectante comúnmente utilizado en la potabilización del agua.
- Utilización de yodo: el yodo elimina microorganismos, bacterias y virus del agua.
- Filtración: la utilización de sistemas de filtrado es otra forma de potabilizar el agua.
Innovación y nuevas tecnologías
Las propuestas recientes para sanear el agua son innovadoras. Una de las más visibles son las membranas de filtración, o mejor conocidas como ósmosis inversa o nanofiltración.
Además, en varias ciudades del mundo se está integrando la inteligencia artificial y el Internet de las cosas (IoT) en las plantas de tratamiento. Por ejemplo, sensores inteligentes monitorean la calidad del agua en tiempo real.
Con esto logran automatizar los procesos para reducir el uso de energía y hacer el suministro más eficiente. Potabilizar agua con las nuevas tecnologías es una vía para responder al crecimiento poblacional.
Otra de las tecnologías más prometedoras es la de los filtros de membrana, con una capacidad de filtración sin precedentes. Algunas tecnologías imitan los propios mecanismos naturales de filtración de los organismos.
Un ejemplo es el empleo de aquaporinas, las proteínas que permiten a las plantas absorber la humedad del suelo y a los riñones humanos filtrar 170 litros de fluido al día, para procesos de potabilización.
Microplásticos y contaminantes emergentes
A la escasez de agua se añaden otros problemas medioambientales como el crecimiento de contaminantes muy complejos y difíciles de detectar, por ejemplo los microplásticos y sustancias procedentes de la industria farmacéutica.
Los microplásticos son partículas de tamaño ínfimo que pueden acabar en la dieta humana a través del consumo de fauna marina, aunque ya existen tecnologías experimentales capaces de filtrarlos.
Energías renovables
Tanto las ETAP como las desalinizadoras enfrentan otro desafío: alimentarse de una energía eléctrica lo más ecológica y renovable posible.
El binomio potabilización del agua-energía es clave si queremos lograr que este proceso fundamental para la actividad humana también sea social, económica y ambientalmente sostenible.
Una planta desalinizadora tiene un alto consumo eléctrico, necesita nuevas soluciones energéticas que incorporen las fuentes renovables para mejorar el rendimiento de los procesos y al mismo tiempo reducir sus costes y mejorar el impacto ambiental.
Potabilización y acceso universal al agua
La potabilización gana terreno como capacidad estratégica para el futuro de la humanidad debido al aumento de la población en general y urbana en particular, junto con los desafíos del calentamiento planetario, el avance de la desertificación y las sequías.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 reconoce el derecho universal al acceso al agua de calidad y al saneamiento. Según la ONU, 2.200 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura y más de la mitad de la población, 4 200 millones de personas, carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura.
La potabilización del agua es clave en la lucha contra la desigualdad y la pobreza. El acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene representan la necesidad humana más básica para el cuidado de la salud y el bienestar.
El rápido crecimiento de la población, la urbanización y las crecientes necesidades en materia de agua de los sectores agrícola, industrial y energético están provocando un aumento de la demanda de agua.
Potabilización y tratamiento de aguas residuales
Un agua que ya ha sido utilizada en un uso doméstico, industrial o ganadero pasa a llamarse agua residual. Esto es así porque ya no nos estamos refiriendo a un agua limpia, sino que por su uso anterior va a contener residuos, como grasa, detergentes, plaguicidas y residuos industriales, que han deteriorado drásticamente su calidad.
Mediante una estación depuradora se le puede volver a dar una calidad suficiente para que vuelva a ser utilizada. Son muchos los nuevos usos que hoy en día se le otorga a un agua residual urbana previamente tratada: reutilización en agricultura, reutilización con fines municipales y recreativos, reutilización para transporte y lavado, potabilización del agua residual, reutilización para refrigeración industrial y reutilización para producción de biomasa.
Dependiendo de la calidad con la que se recibe el agua, se precisarán más o menos tratamientos, aunque los esenciales suelen ser coagulación y floculación, decantación, filtración y desinfección.
La reutilización de las aguas residuales tiene como ventajas el mantenimiento de los recursos hídricos y la reducción de su contaminación, así como el aprovechamiento de los elementos nutritivos del agua depurada.
Potabilización del agua en Aysa
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