Los residuos electrónicos contaminan el aire y el agua cuando se abandonan, se depositan en vertederos, se queman al aire libre o se reciclan mediante métodos informales. Sus componentes pueden liberar metales pesados y sustancias químicas peligrosas que llegan a las aguas subterráneas, ríos, lagos y arroyos, o que se dispersan por la atmósfera en forma de humos, gases y partículas contaminantes.
Los residuos electrónicos o RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) son todos aquellos dispositivos que, tras acabar su vida útil, se desechan. Desde grandes electrodomésticos como neveras o lavadoras hasta móviles, ordenadores, cepillos eléctricos o juguetes con componentes electrónicos. Este tipo de residuos se caracteriza por su complejidad: contienen materiales valiosos como cobre, aluminio, oro o litio, pero también sustancias peligrosas como plomo o mercurio.
Por qué los residuos electrónicos son contaminantes
El avance tecnológico ha transformado nuestra vida cotidiana, pero también ha generado un problema ambiental creciente: los residuos electrónicos o e-waste. Cada año, millones de dispositivos son desechados sin un manejo adecuado, lo que provoca consecuencias que muchas veces pasan desapercibidas.
Más allá de acumularse, estos residuos liberan sustancias tóxicas que afectan directamente al agua, al aire y al suelo, poniendo en riesgo tanto al medio ambiente como a la salud humana. Los dispositivos electrónicos están compuestos por diversos materiales, incluyendo metales pesados y químicos peligrosos como plomo, mercurio y cadmio.
Cuando estos aparatos no se reciclan correctamente, sus componentes se liberan al entorno, generando distintos tipos de contaminación. Estos desechos son peligrosos, ya que contienen o pueden generar materiales tóxicos si no se tratan debidamente.
Qué contaminan los residuos electrónicos
Contaminación del agua
Uno de los efectos más graves ocurre cuando los residuos electrónicos entran en contacto con la humedad o la lluvia. Esto provoca la filtración de sustancias tóxicas hacia ríos, lagos y mantos acuíferos.
Como consecuencia, se contamina el agua potable, se afecta la vida acuática y se altera el equilibrio de los ecosistemas. La lluvia y el agua los desplazan a través del suelo, creando un líquido tóxico que se filtra hasta las aguas subterráneas.
Infiltración hacia las aguas subterráneas
Los metales pesados se mezclan con el agua de lluvia. Atraviesan las capas del suelo y llegan a las aguas subterráneas que abastecen las ciudades.
Si los residuos electrónicos se depositan en rellenos sanitarios, comienzan a descomponerse mediante una serie de procesos químicos complejos. Los productos principales de la descomposición son los líquidos lixiviados y los gases, y ambos pueden afectar la salud de las personas que viven alrededor de los rellenos.
Los líquidos lixiviados se forman mediante el percolado de líquidos (el paso lento de fluidos a través de materiales porosos) a través de sustancias en proceso de descomposición. El líquido, al fluir, disuelve algunas sustancias y arrastra partículas con otros compuestos químicos.
Los ácidos orgánicos formados en ciertas etapas de la descomposición de contenidos en el lixiviado (como ácido acético, láctico o fórmico) disuelven los metales contenidos en los RAEE, transportándolos con el lixiviado. De esta manera, debido al carácter ácido de los líquidos lixiviados, se disuelven y se transportan los metales que se encuentran en los residuos electrónicos depositados en rellenos sanitarios.
Escorrentía hacia aguas superficiales
Las aguas pluviales transportan toxinas desde los vertederos. Estas llegan a ríos, lagos y arroyos. Esto afecta el agua potable y a los peces.
Los metales y demás compuestos tóxicos pueden lixiviar los suelos y fluir por cursos de agua y acuíferos, y contaminar el ambiente en general. Los elementos tóxicos contaminan ríos, lagos y mares, y emiten gases a la atmósfera que provocan desequilibrios en los ecosistemas.
Persistencia de los contaminantes en el agua
Los metales pesados no se descomponen de forma natural. Permanecen en los sistemas hídricos indefinidamente. Se acumulan con el tiempo.
Las plantas de tratamiento de agua no pueden eliminar adecuadamente los metales pesados. Estas toxinas pueden llegar a las personas incluso después del procesamiento del agua.
Estos contaminantes permanecen en los sistemas hídricos durante mucho tiempo. Amenazan la salud pública y la naturaleza en extensas áreas.
Bioacumulación en los ecosistemas acuáticos
El mercurio liberado puede bioacumularse en la cadena alimenticia, especialmente en peces. Así se traslada de los peces más pequeños a los más grandes y llega a ser consumido por los humanos.
La bioacumulación es un problema grave. Los cultivos contaminados entran en las cadenas alimentarias. Los animales consumen estas plantas. Las toxinas se acumulan en sus cuerpos. Concentraciones más altas pasan a la cadena alimentaria.

Contaminación del aire
En muchos casos, los residuos electrónicos son quemados de manera informal para recuperar materiales valiosos. Este proceso libera gases tóxicos, partículas contaminantes y sustancias altamente peligrosas.
Esto contribuye a problemas respiratorios, contaminación atmosférica y riesgos para la salud de las comunidades cercanas. La quema o calentamiento se considera una de las actividades más peligrosas debido a los humos tóxicos que generan.
Qué sustancias llegan a la atmósfera
En otros países del mundo, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos son incinerados. Pero este método libera a la atmósfera metales pesados como plomo, cadmio y mercurio.
Si los dispositivos contienen policloruro de vinilo (PVC) o retardantes de fuego bromados (RFB) (compuestos que se utilizan en los aparatos electrónicos para reducir su inflamabilidad), se liberan dioxinas y furanos.
Estas sustancias químicas son tóxicas y pueden afectar el medio ambiente y la salud de las personas. En sus procesos de producción y si se lo incinera, libera dioxinas y furanos.
Estas actividades se consideran peligrosas para el medio ambiente y la salud humana, ya que liberan contaminantes tóxicos que dañan el aire, el suelo, el polvo y el agua en los lugares de reciclaje y en las comunidades vecinas.
Dispersión de la contaminación atmosférica
Una vez en el medio ambiente, los contaminantes tóxicos procedentes de los desechos eléctricos y electrónicos o producidos a través de actividades de reciclado inadecuadas pueden recorrer distancias considerables desde el punto de contaminación y afectar a la salud de la población de zonas lejanas.
La acumulación de esta basura crea además vertederos tecnológicos que no solo contaminan la zona local, sino que existe el riesgo de que el radio de contaminación se amplíe en caso de incendios o de elementos tóxicos lleguen a circular por el aire.
Los residuos electrónicos son altamente contaminantes para la tierra, el agua y el aire, por la liberación de los metales pesados que mencionamos en el punto anterior.

Cómo llegan los contaminantes al aire y al agua
Los artículos eléctricos y electrónicos contienen muchas sustancias tóxicas diferentes. Aunque la exposición a ellas es poco probable al utilizar los productos que los contienen, su eliminación mediante prácticas y actividades incorrectas puede liberar sustancias tóxicas al medio ambiente.
En los vertederos de desechos eléctricos y electrónicos se han observado varias prácticas que entrañan riesgos: personas que rondan los vertederos para llevarse aparatos desechados; vertidos en tierra o en masas de agua; descarga en vertederos junto con los desechos habituales; quema o calentamiento al aire libre; baños de ácido o lixiviación ácida; descompactación y trituración de revestimientos plásticos; y desmontaje manual de equipos.
- El vertido directo permite que los contaminantes entren en contacto con el suelo, la lluvia y las aguas superficiales.
- La lixiviación arrastra metales y compuestos químicos hacia las aguas subterráneas.
- La escorrentía desplaza sustancias tóxicas desde los vertederos hasta ríos, lagos y arroyos.
- La quema al aire libre libera humos, gases, partículas, dioxinas y furanos.
- Los baños de ácido y la trituración sin controles dispersan contaminantes en el aire, el polvo, el suelo y el agua.
Cada año, millones de toneladas de este tipo de residuos se reciclan con técnicas poco respetuosas con el medio ambiente y, a menudo, se acumulan en casas y almacenes, se vierten, se exportan o se reciclan en condiciones inadecuadas, lo que puede liberar al medio ambiente hasta 1000 sustancias químicas diferentes, algunas de ellas neurotóxicas, como el plomo.
Principales sustancias peligrosas de los residuos electrónicos
| Sustancia o componente | Presencia o uso | Riesgo ambiental o sanitario |
|---|---|---|
| Plomo | Tubos de rayos catódicos y distintos componentes electrónicos | Puede contaminar el suelo, el agua y el aire; causa daños cognitivos en los niños y afecta el sistema nervioso, reproductivo y circulatorio en los adultos. |
| Cadmio | Baterías recargables, contactos eléctricos y switches | Tiene la capacidad de acumularse en el ambiente y es muy tóxico; afecta principalmente a riñones y huesos. |
| Mercurio | Monitores de pantalla plana y pilas primarias | Puede afectar el sistema nervioso central, el sistema cardiovascular, el sistema pulmonar, los riñones y la vista. |
| Litio | Baterías | Puede lixiviarse fácilmente a los mantos acuíferos y ocasionar afecciones en el sistema nervioso, fallas respiratorias y náuseas. |
| PVC | Cables, alambres, circuitos, conectores y carcasas | Al incinerarse libera dioxinas y furanos persistentes y tóxicos. |
| Retardantes de fuego bromados | Teléfonos celulares y computadoras | La exposición permanente puede provocar problemas de aprendizaje y memoria e interferir con la tiroides y el sistema hormonal del estrógeno. |
| Cromo hexavalente | Cubiertas de metal | Es altamente tóxico y cancerígeno. |
| Níquel | Baterías | Produce efectos sobre el sistema pulmonar y respiratorio, alergias e irritación en los ojos y la piel. |
| Berilio | Interruptores, transmisores y conectores | Persiste en suelos y puede causar enfermedades pulmonares; está clasificado como cancerígeno. |
Plomo
El plomo es una de las sustancias que se liberan con frecuencia al medio ambiente al reciclar, almacenar o verter incorrectamente estos desechos, como sucede cuando se queman al aire libre.
La exposición al plomo que contienen los tubos puede causar daños cognitivos en los niños y afectar el sistema nervioso, reproductivo y circulatorio en los adultos. Los desechos eléctricos y electrónicos contienen múltiples sustancias de las que se sabe que son neurotóxicas, entre ellas el plomo y el mercurio.
Mercurio
El mercurio puede afectar el sistema nervioso central, particularmente en etapas tempranas de desarrollo, el sistema cardiovascular, pulmonar y provocar daños en los riñones y la vista. Es tóxico incluso en dosis muy bajas.
Los desechos eléctricos y electrónicos contienen múltiples sustancias de las que se sabe que son neurotóxicas, entre ellas el plomo y el mercurio, que pueden alterar el desarrollo del sistema nervioso central durante el embarazo, la infancia, la niñez y la adolescencia.
Cadmio
El cadmio tiene la capacidad de acumularse en el ambiente y es muy tóxico. Afecta principalmente a riñones y huesos.
Las baterías de litio contienen metales pesados y sustancias químicas nocivas. Se filtran al suelo y a las aguas subterráneas si se desechan incorrectamente.
PVC, dioxinas y furanos
El policloruro de vinilo (PVC) es usado en productos electrónicos como aislante en cables, alambres, circuitos, conectores y carcasas de plástico. En sus procesos de producción y si se lo incinera, libera dioxinas y furanos.
Estos químicos son persistentes en el ambiente y muchos son tóxicos, incluso a muy bajas concentraciones. Si los dispositivos contienen policloruro de vinilo (PVC) o retardantes de fuego bromados (RFB), se liberan dioxinas y furanos.
Consecuencias para el suelo, los cultivos y la cadena alimentaria
Cuando los residuos electrónicos se depositan en basureros o se entierran, liberan sustancias que contaminan la tierra. Esto provoca pérdida de fertilidad del suelo, contaminación de cultivos y transferencia de toxinas a la cadena alimentaria.
El impacto en el suelo es silencioso, pero puede durar años. Los materiales tóxicos no se descomponen rápidamente. Limpiar el suelo es costoso y lleva mucho tiempo.
La contaminación del suelo por residuos electrónicos genera problemas que van más allá de los vertederos. Cuando materiales tóxicos llegan a zonas agrícolas, afectan el crecimiento de las plantas y la seguridad de los cultivos.
Las plantas absorben estas sustancias nocivas a través de sus raíces. Las toxinas se convierten en parte de la planta.
Los cultivos contaminados entran en las cadenas alimentarias. Los animales consumen estas plantas. Las toxinas se acumulan en sus cuerpos. Concentraciones más altas pasan a la cadena alimentaria.
Esto afecta la seguridad alimentaria de la fauna silvestre y de los seres humanos. Las comunidades agrícolas cercanas a las zonas de eliminación de residuos electrónicos se enfrentan a grandes riesgos.
Qué prácticas provocan mayor contaminación
Depositar los aparatos en la basura común
El problema se encuentra en que es una basura muy contaminante y dañina, que puede llegar a permanecer en el entorno durante muchos años, incluso miles de años.
Los productos electrónicos no deben mezclarse con los residuos domésticos porque sus componentes requieren procesos específicos de desmontaje, recuperación y tratamiento.
Abandonarlos en vertederos o basurales
En Argentina, los RAEE en general terminan en basurales o rellenos sanitarios. Los líquidos lixiviados se forman mediante el percolado de líquidos a través de sustancias en proceso de descomposición.
Los metales y demás compuestos tóxicos pueden lixiviar los suelos y fluir por cursos de agua y acuíferos, y contaminar el ambiente en general.
Quemarlos al aire libre
La quema o calentamiento se considera una de las actividades más peligrosas debido a los humos tóxicos que generan. En otros países del mundo, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos son incinerados.
Pero este método libera a la atmósfera metales pesados como plomo, cadmio y mercurio. Si los dispositivos contienen PVC o retardantes de fuego bromados, se liberan dioxinas y furanos.
Reciclaje informal y baños de ácido
Entre los métodos ilícitos destaca el llamado “reciclaje informal”, que consiste en usar productos tóxicos al aire libre y baños de ácido.
Las actividades de reciclaje de este tipo de residuos pueden tener varios efectos adversos en la salud humana, y los niños y las mujeres embarazadas son especialmente vulnerables a ellos.
Exportación inadecuada
Además, los países industrializados también suelen exportar sus RAEE hacia los países en vías de desarrollo. Pero este procedimiento viola frecuentemente el Convenio de Basilea, el tratado ambiental global que controla el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos y su eliminación.
De esta forma, trasladan el problema de la gestión de los residuos electrónicos a los países más pobres. Aunque hay normativas internacionales para controlar el transporte de estos desechos de un país a otro, se siguen transportando a través de las fronteras hacia países de ingresos medianos y bajos, a menudo de forma ilegal.
Impacto sobre la salud humana
La contaminación del aire y del agua causada por los residuos electrónicos también puede afectar a las personas. Esa misma liberación puede además entrar en los organismos de los seres vivos y provocar la aparición de diferentes enfermedades.
Además, una vez que entran en el cuerpo, los metales pesados no pueden eliminarse. Se sospecha que diversos de estos materiales tóxicos son nocivos para la salud de las personas y ya se ha demostrado que muchos de ellos son muy perniciosos.
El reciclado deficiente de estos desechos constituye una amenaza para la salud y la seguridad públicas. Estas actividades liberan contaminantes tóxicos que dañan el aire, el suelo, el polvo y el agua en los lugares de reciclaje y en las comunidades vecinas.
Niños y mujeres embarazadas
Las embarazadas y los niños son especialmente vulnerables a estas sustancias por estar expuestos por vías específicas y por su estado de desarrollo. Los niños y las mujeres embarazadas son especialmente vulnerables a los efectos de los contaminantes peligrosos que se liberan al reciclar estos desechos sin controles oficiales.
Los niños y las mujeres embarazadas están más expuestos que los adultos a los contaminantes liberados a través de las actividades de reciclaje no oficiales de desechos eléctricos y electrónicos, debido a que presentan características que los hacen más vulnerables.
Una de ellas es el contacto con sustancias químicas tóxicas que pueden atravesar la placenta y contaminar la leche materna, como el mercurio. Además, son muy vulnerables a muchos de los contaminantes emitidos al reciclar estos desechos porque su organismo se está desarrollando rápidamente; por ejemplo, lo están haciendo sus sistemas respiratorio, inmunitario y nervioso central.
Efectos en el desarrollo infantil
La exposición a este tipo de desechos puede causar los siguientes efectos en la salud del feto, los lactantes y los niños: resultados neonatales adversos, incluido el aumento de las tasas de mortinatos y nacimientos prematuros; problemas de neurodesarrollo, aprendizaje y comportamiento, causados sobre todo por el plomo liberado a través de las actividades no oficiales de reciclaje de este tipo de desechos; y reducción de la función pulmonar y respiratoria y aumento de la incidencia del asma, que pueden estar relacionados con los altos niveles de contaminación del aire propios de muchos lugares de reciclaje de este tipo de desechos.
Las alteraciones de los sistemas en desarrollo de los niños provocadas por estos residuos pueden causar daños irreparables y afectarles para el resto de sus vidas.
Muchos niños hurgan en los contenedores, queman desechos eléctricos y electrónicos o desmontan manualmente los componentes de los aparatos eliminados. En algunos países, se encarga a los niños que desmonten los objetos más pequeños porque el tamaño de sus manos se lo facilita.
Estos niños reciben a cambio un salario pírrico por exponerse directamente a altos niveles de sustancias químicas peligrosas y a la posibilidad de sufrir lesiones. Dedicarse a recuperar desechos es muy peligroso, hasta el punto de que la OIT lo considera una de las peores formas de trabajo infantil.
Magnitud del problema
Los desechos eléctricos y electrónicos son los residuos sólidos que más aumentan en el mundo. Su incremento es tres veces superior al de la población mundial.
Se estima que en 2019 se produjeron 53,6 millones de toneladas de estos desechos en todo el mundo, pero solo el 17,4 % se registró oficialmente como material recogido y reciclado.
Actualmente, más de 50 millones de toneladas de basura electrónica son generadas anualmente. De mantenerse estas tendencias, la ONU estima que podríamos alcanzar los 120 millones de toneladas de chatarra electrónica en 2050.
| Dato | Cifra o situación |
|---|---|
| Residuos electrónicos generados en 2019 | 53,6 millones de toneladas |
| Reciclaje registrado oficialmente en 2019 | 17,4 % |
| Proyección para 2050 | 120 millones de toneladas de chatarra electrónica |
| Niños que trabajaban en el sector industrial en 2020 | 16,5 millones |
Se sabe que menos de una cuarta parte de este tipo de desechos generados en el mundo en 2019 se recicló de manera oficial. No obstante, en muchos casos estos artículos pueden reciclarse y reutilizarse para aprovechar los recursos valiosos y finitos que contienen.
La industria de la monitorización de la cadena de frío desecha más de 80 millones de registradores de datos de plástico cada año. Estos dispositivos contienen materiales tóxicos.
Estos dispositivos de vigilancia dañan el medio ambiente de varias maneras: sus baterías de litio contienen metales pesados y sustancias químicas nocivas, las cajas de plástico permanecen en los vertederos durante cientos de años y las piezas internas contienen plomo, mercurio y otros materiales peligrosos.
Qué tipos de aparatos se convierten en residuos electrónicos
Cada año, millones de aparatos eléctricos y electrónicos se desechan porque se rompen o se quedan obsoletos. Algunos de los desechos eléctricos y electrónicos más habituales son los ordenadores, los teléfonos móviles y los grandes electrodomésticos, así como los equipos médicos.
- Grandes electrodomésticos.
- Pequeños electrodomésticos.
- Equipos de informática y telecomunicaciones.
- Aparatos electrónicos de consumo y paneles solares.
- Herramientas eléctricas o electrónicas.
- Dispositivos médicos, juguetes electrónicos, instrumentos de control, etc.
En la Unión Europea, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se agrupan en seis grandes categorías: equipos de intercambio de temperatura; pantallas y monitores; lámparas; grandes aparatos; pequeños aparatos; y equipos de informática y telecomunicaciones pequeños.
- Equipos de intercambio de temperatura: frigoríficos, congeladores, aires acondicionados, bombas de calor.
- Pantallas y monitores: televisores, monitores de ordenador, pantallas LED, portátiles con pantallas grandes.
- Lámparas: tubos fluorescentes, lámparas de alta intensidad y lámparas LED.
- Grandes aparatos (≥50 cm): lavadoras, lavavajillas, hornos, máquinas de fitness, máquinas expendedoras.
- Pequeños aparatos (<50 cm): aspiradoras, microondas, herramientas eléctricas, cámaras, juguetes, dispositivos médicos.
- Equipos de informática y telecomunicaciones pequeños (<50 cm): teléfonos móviles, routers, teclados, tabletas, dispositivos GPS.
Cada uno de estos grupos requiere procesos distintos de desmontaje y recuperación, lo que hace aún más relevante su identificación en origen. Esta agrupación permite identificar y gestionar cada tipo de residuo de manera adecuada, optimizando los procesos de recogida, reciclaje y aprovechamiento de materiales.
Por qué se acumula la basura electrónica
Cuando hablamos de residuos electrónicos, nos referimos a aquellos que se generan debido a la eliminación de objetos que funcionan con electricidad, y que pueden ser analógicos o digitales.
Directamente pensamos en ordenadores o teléfonos móviles, pero van mucho más allá, puesto que la basura electrónica incluye todo tipo de electrodomésticos y cualquier equipo que requiera el uso de la electricidad de alguna manera para funcionar.
- La caducidad programada de los equipos tecnológicos.
- El auge de los productos tecnológicos.
- Gestión inadecuada de los residuos.
El crecimiento de los RAEE no solo se debe al aumento de dispositivos, sino también a la obsolescencia programada y a la tendencia a reemplazar aparatos antes de que fallen.
Cada vez se consumen más aparatos y se sustituyen con mayor celeridad. Cambiar esta tendencia depende tanto del usuario, que debe mostrarse menos permeable a las estrategias de marketing que fomentan el consumo; como de los fabricantes, que cada vez más apuestan por tendencias como el ecodiseño.
Cómo reducir la contaminación del aire y del agua
Reducir
Reducir: Disminuir el consumo innecesario de aparatos electrónicos y optar por soluciones tecnológicas más duraderas.
El consumo responsable, capaz de alargar su vida útil y de frenar el crecimiento de estos residuos, es una de las respuestas al problema. Reducir este impacto implica disminuir el consumo innecesario.
Reutilizar y reparar
Reutilizar: Prolongar la vida útil de los dispositivos mediante la reparación o actualización de componentes.
Los expertos en reciclaje electrónico recomiendan que amigos o familiares hereden los aparatos que todavía funcionan, o que se oferten en el mercado de segunda mano. También existe la posibilidad de donar el producto a una ONG especializada.
Reducir la cantidad de residuos: incentivar la reparación y actualización de dispositivos disminuye la cantidad de aparatos que terminan en vertederos o centros de reciclaje.
Uso eficiente de recursos: al alargar la vida útil de los productos, se aprovechan mejor los materiales valiosos y se reduce la presión sobre la extracción de materias primas.
Reciclar correctamente
Reciclar: Implementar procesos de reciclaje que permitan recuperar materiales valiosos y evitar la contaminación ambiental.
Cuando el producto ya no funciona y no puede ser utilizado por alguien cercano se debe optar por el reciclaje. Una alternativa para el consumidor es entregar el aparato viejo en el establecimiento donde compra el nuevo o a alguna empresa que se dedique al reacondicionamiento electrónico.
El proceso adecuado consiste en separar los dispositivos electrónicos que ya no sirven, almacenarlos sin deterioro y llevarlos a los puntos de recogida autorizados. Desde allí, son transportados a plantas de tratamiento donde se extraen los materiales útiles y se eliminan de forma segura las sustancias peligrosas.
Esta práctica no solo previene daños ambientales, sino que también permite recuperar recursos que pueden volver a utilizarse en nuevos productos.
Dónde entregar los residuos electrónicos
Utilizar estos canales asegura que los aparatos se gestionan correctamente, cumpliendo con la legislación y evitando su abandono en vertederos no autorizados.
- Puntos limpios municipales: presentes en la mayoría de ciudades, recogen gratuitamente todo tipo de RAEE.
- Puntos limpios fijos y móviles: espacios designados para la recogida de residuos electrónicos en comunidades y ciudades.
- Tiendas de electrodomésticos: al comprar un nuevo aparato, el establecimiento está obligado a recoger el antiguo (sistema 1×1).
- Pequeños comercios: muchos comercios aceptan pequeños dispositivos sin necesidad de comprar uno nuevo (sistema 1×0).
- Mini puntos móviles o campañas locales: algunas ciudades organizan recogidas itinerantes o campañas educativas en colegios y centros comunitarios.
- Gestores autorizados: recurrir a una empresa autorizada en gestión de residuos electrónicos garantiza que los dispositivos sean tratados según la normativa y de forma segura.
- Redes de recogida de RAEE de productores: los fabricantes tienen la responsabilidad de facilitar puntos de reciclaje, asumiendo parte del ciclo de vida del producto.
Según el Real Decreto 110/2015 sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, todos los establecimientos están obligados a recoger el electrodoméstico antiguo al adquirir uno nuevo.
Además, los establecimientos de más de 400 metros cuadrados deben aceptar pequeños aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) de hasta 25 centímetros, incluso si no se compra un aparato similar.
Beneficios ambientales del reciclaje
El reciclaje de aparatos electrónicos no solo mejora la calidad del medio ambiente, sino que también trae otros beneficios. Permite extraer metales, plásticos y otros componentes que pueden ser reutilizados en la fabricación de nuevos productos.
La extracción de minerales de yacimientos es mucho más cara que la recuperación de los mismos a partir de desechos tecnológicos para la fabricación de nuevos dispositivos. Para obtener minerales como el platino, el cobre o el paladio no solo hace falta excavar y procesar los materiales, sino también emplear ingentes cantidades de agua o energía.
Aquí entra el concepto de economía circular, basado en el aprovechamiento de materiales de productos reciclados y en una menor dependencia de la extracción de recursos vírgenes.
- Recuperación de materiales: permite extraer metales, plásticos y otros componentes que pueden ser reutilizados en la fabricación de nuevos productos.
- Economía circular: fomenta un modelo de producción sostenible donde los residuos se convierten en recursos, impulsando el desarrollo económico y la innovación.
- Oportunidades económicas: el sector del reciclaje genera empleo y abre nuevas oportunidades de negocio, contribuyendo a la creación de mercados de segunda mano y de materias primas recuperadas.
- Reducción de emisiones: al no reciclar, se generan más emisiones derivadas de la extracción y procesamiento de materias primas nuevas.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12 de la ONU indica la necesidad de “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”. Referido a los desechos electrónicos esto supone lograr una gestión ecológicamente racional durante su ciclo de vida, además de reducir la liberación de tóxicos a la atmósfera, el agua y el suelo para minimizar sus efectos negativos en la salud y el medio ambiente.
Medidas de prevención y control
Es fundamental adoptar medidas nacionales e internacionales destinadas a proteger a las comunidades de las peligrosas actividades de reciclado de estos desechos.
- Adoptar y aplicar acuerdos internacionales de alto nivel.
- Elaborar y aplicar legislaciones nacionales sobre gestión de desechos eléctricos y electrónicos que protejan la salud pública.
- Incorporar medidas de protección de la salud a las legislaciones nacionales.
- Vigilar los vertederos de este tipo de desechos y las comunidades circundantes.
- Ejecutar y supervisar intervenciones que mejoren las actividades extraoficiales de reciclaje de desechos eléctricos y electrónicos.
- Proteger la salud pública y garantizar fuentes vitales de ingresos para la comunidad.
- Formar a los trabajadores de la salud en todos los niveles sobre los problemas de salud infantil relacionados con estos residuos.
- Eliminar el trabajo infantil.
Convenio de Basilea
El Convenio de Basilea controla el movimiento transfronterizo de los desechos peligrosos y su eliminación. Se trata de un acuerdo ambiental integral que tiene por objeto abordar las cuestiones relacionadas con los desechos peligrosos, incluidos los eléctricos y electrónicos y su manejo.
En 2019 entró en vigor la Enmienda sobre la Prohibición del Convenio de Basilea, que prohíbe transportar desechos peligrosos, incluidos los eléctricos y electrónicos, desde los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), los países de la Unión Europea y Liechtenstein a otros Estados que formen parte del Convenio.
Asimismo, este proporciona directrices a los Estados para distinguir entre los materiales que pueden considerarse desechos y los que no y para regir el movimiento transfronterizo de los desechos eléctricos y electrónicos.
Además, también existen convenios regionales, como la Convención de Bamako y la Convención de Waigani. Ambos convenios regionales se establecieron tras el Convenio de Basilea con el fin de restringir aún más el movimiento de los desechos peligrosos, incluidos los eléctricos y electrónicos, en los países de África y el Pacífico Sur, respectivamente.
Protección de la salud infantil
La Iniciativa de la OMS sobre desechos eléctricos y electrónicos y salud infantil está contribuyendo al desarrollo de una serie de programas internacionales sobre este tipo de desechos y a proyectos piloto en países de América Latina y África.
Estos proyectos piloto están estableciendo marcos para proteger la salud infantil de la exposición a los residuos eléctricos y electrónicos que pueden adaptarse y reproducirse en otros países y entornos.
- Aumentar el acceso a pruebas, conocimientos y concienciación sobre las repercusiones de los residuos eléctricos y electrónicos en la salud.
- Mejorar la capacidad del sector de la salud para gestionar y prevenir riesgos.
- Facilitar el seguimiento de la exposición a los residuos eléctricos y electrónicos y las intervenciones que protegen la salud pública.
En 2021, la OMS publicó su primer informe mundial sobre residuos eléctricos y electrónicos y salud infantil, en el que se pidió emprender acciones más eficaces y vinculantes para proteger a los niños de esta amenaza creciente.
La OMS ha ideado herramientas de formación para el sector de la salud, como el módulo de formación para proveedores de atención de salud, recientemente actualizado, que incluye un conjunto de actividades específicas sobre el plomo y los desechos eléctricos y electrónicos y la salud infantil.
Reciclaje de residuos electrónicos y orgánicos
Alternativas para reducir los residuos electrónicos
Están surgiendo nuevas soluciones para combatir estos problemas ambientales. Las tecnologías de monitoreo sin litio eliminan muchos de los componentes tóxicos presentes en los registradores electrónicos tradicionales.
Las alternativas basadas en papel que utilizan tecnología NFC permiten que los teléfonos inteligentes lean los datos directamente, evitando la necesidad de pantallas electrónicas complejas o conexiones USB que contribuyen a la contaminación.
Los registradores de datos en papel proporcionan una monitorización precisa de la temperatura sin generar problemas de contaminación a largo plazo. La tecnología sostenible puede satisfacer las necesidades de la industria sin sacrificar el rendimiento.
La adopción de soluciones de monitoreo sostenibles ayuda a proteger las fuentes de agua y la salud del suelo para las generaciones futuras, al tiempo que satisface las necesidades empresariales actuales.
Responsabilidad compartida
Una gestión de residuos electrónicos eficiente implica a toda la sociedad: fabricantes, distribuidores, administraciones públicas y, por supuesto, los consumidores.
El manejo adecuado de la basura electrónica es una tarea compartida que exige el compromiso tanto de empresas como de consumidores. Adoptar prácticas de reciclaje y fomentar la economía circular ayuda a reducir el impacto ambiental además de abrir nuevas oportunidades económicas y de innovación.
Gestionar los residuos electrónicos de forma correcta, reciclarlos adecuadamente y saber dónde dejarlos cuando ya no sirven son pasos fundamentales para minimizar su impacto y recuperar los materiales que esconden.
El problema no radica solo en la cantidad de residuos, sino en cómo se gestionan. Reducir el impacto en el aire y el agua implica disminuir el consumo innecesario, alargar la vida útil de los dispositivos y reciclar de forma responsable.
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