Qué pasa si le falta sal al clorador salino y cómo solucionarlo

Para que una piscina con cloración salina funcione correctamente, es fundamental mantener el nivel de sal dentro de los valores recomendados por el fabricante. Un nivel insuficiente impide que el clorador produzca la cantidad de cloro necesaria para desinfectar el agua.

Un error común es pensar que basta con añadir sal al inicio de la temporada. Lo ideal es comprobar la sal de la piscina al menos una vez al mes. La frecuencia con la que hay que reponerla depende de la evaporación, las lluvias, los lavados del filtro, las salpicaduras y las posibles fugas de agua.

Qué ocurre cuando falta sal en el clorador salino

Un clorador salino produce cloro mediante la electrólisis del agua salada. Si no tiene suficiente sal, la célula electrolítica no dispone de la concentración necesaria para generar el cloro adecuado.

La mayoría de equipos cloradores no son capaces de producir cloro si la salinidad es muy baja. Sin embargo, hay equipos que funcionan sin añadir sal al agua.

Cuando la concentración de sal es insuficiente, pueden aparecer varias consecuencias:

  • El clorador muestra un aviso o pide añadir sal.
  • La producción de cloro disminuye o se detiene.
  • El nivel de cloro libre baja por debajo de los valores recomendados.
  • El agua puede volverse turbia o verdosa.
  • Pueden aparecer algas en las paredes y en el fondo.
  • La desinfección pierde eficacia.
  • La piel y los ojos pueden irritarse debido al desequilibrio del agua.

A bajas concentraciones de sal, el clorador no puede generar el cloro necesario para la desinfección del agua.

Cuál es el nivel correcto de sal

El nivel adecuado de sal en una piscina con sal oscila entre 2500 y 6000 ppm, siendo lo más habitual entre 3000 y 4000 ppm.

En una piscina de agua salada, la concentración de sal debe situarse entre 4 y 7 g/l (gramos por litro). Esto equivale a decir que tenemos que añadir al agua entre 4 y 7 kilos de sal por cada metro cúbico de agua.

Como norma general, se suele mantener la sal en una concentración de 5 g/l (o lo que es lo mismo, 5kg por m3) y se suelen hacer los cálculos sobre esta medida.

El rango exacto depende del modelo instalado, por lo que siempre hay que consultar el manual del clorador salino.

ParámetroRango recomendado
Salinidad habitual3000-4000 ppm
Concentración general de trabajo4-7 g/l
Concentración orientativa habitual5 g/l
Cloro1-3 ppm
pH7,2-7,6
Alcalinidad80-120 ppm

La mayoría de cloradores del mercado no pueden trabajar por debajo de una concentración de 4 g/l o por encima de 7 g/l. A bajas concentraciones de sal, el clorador no puede generar el cloro necesario para la desinfección del agua y en concentraciones muy altas de sal se corre el riesgo de que las células electrolíticas se estropeen.

La concentración óptima de sal es, al menos en mi sistema, de 4-6 gr/L.

Cómo saber si realmente falta sal

La mejor forma de saber si la salinidad es correcta es utilizando un medidor electrónico específico, que proporciona una lectura precisa en ppm.

Como alternativa más económica, existen tiras reactivas que miden la sal por colorimetría, aunque son menos exactas.

La forma más práctica de medir salinidad es con un test de sal para piscinas, como las tiras AquaChek.

Para medir la concentración de sal necesitáis:

  • Conocer los metros cúbicos (m3) de la piscina.
  • Un test de salinidad.

Para calcular los metros cúbicos que tiene una piscina hay que tener en cuenta la superficie (largo y ancho) y la profundidad media.

Por ejemplo, una piscina de 7 m (largo) x 5 m (ancho) y una profundidad media de 1’50 m, tendrá 52’5 m3 (7 x 5 x 1’50 = 52’50).

Se recomienda medir la salinidad una vez al mes.

Medidor electrónico de salinidad para piscina

Cómo calcular cuánta sal hay que añadir

No basta con medir: también hay que calcular la sal para piscina si los valores son bajos.

La cantidad necesaria depende de tres factores:

  • El volumen total de agua.
  • La salinidad actual.
  • La salinidad objetivo indicada por el fabricante.

Por ejemplo, si al medir con nuestro test de salinidad nos da como resultado que nuestra piscina tiene una concentración de 4 g/l, nos faltaría 1 g/l para llegar a los 5 que queremos.

En ese caso, la cantidad de sal que hay que añadir se calcula multiplicando los metros cúbicos de la piscina por los gramos de sal que faltan por litro.

Volumen de la piscinaSalinidad objetivoCantidad orientativa
50 m3 de agua3000-4000 ppm150-200 kg de sal
52’5 m3 de agua5 g/l262’5 kg de sal

Por ejemplo, para 50 m3 de agua, serán necesarios unos 150-200 kg de sal para lograr una salinidad de 3000-4000 ppm.

Como referencia, para alcanzar una concentración de 5 g/l en una piscina de 52’5 m3, la cantidad total teórica sería de 262’5 kg de sal, siempre que el agua no contuviera sal previamente.

Si el agua ya tiene una determinada concentración, no hay que añadir la cantidad total, sino únicamente la diferencia hasta alcanzar el nivel objetivo.

Cómo añadir sal correctamente

La sal debe añadirse poco a poco, dejando circular el agua para que se disuelva correctamente.

Cuando te llegue a casa tu sistema de cloración salina (te lo enviamos en un par de días aproximadamente), o bien si ya lo tienes, debes de añadirle sal al agua y que se disuelva perfectamente.

Añade entre 2 y 3 Kg por metro cúbico que tenga tu piscina.

Nosotros recomendamos en la primera puesta poner menos cantidad de sal de lo que indica el manual para que no se pasen, porque si no tocaría vaciar la piscina, medir el nivel que hay, volver a llenarla y echar de nuevo sal.

Encender la depuradora durante 10-12 horas para que la sal se mezcle y disuelva bien.

Habiendo disuelto bien la sal en el agua, es el turno de encender nuestro clorador.

Después de varias horas de circulación, hay que volver a medir la salinidad para comprobar que se ha alcanzado el nivel previsto.

No hay que poner en marcha el clorador antes de que la sal se haya disuelto correctamente, ya que una concentración desigual puede provocar lecturas incorrectas y un funcionamiento inadecuado.

Qué tipo de sal utilizar

Debes de emplear una sal pura 99,8%.

También puedes hacer uso de sal suavizante en pastillas.

Hay que elegir un producto compatible con piscinas y evitar sales que contengan aditivos, colorantes o impurezas innecesarias.

Por qué puede bajar la salinidad

La sal no se evapora ni se gasta como el cloro.

No es necesario añadir sal con frecuencia, ya que la sal no se evapora ni se gasta como el cloro.

Sólo hay que reponerla cuando se pierde agua por salpicaduras, limpieza del filtro o pequeñas fugas, y siempre midiendo antes la salinidad.

Normalmente con uno o dos aportes de sal por temporada es suficiente.

Si se pierde agua y se repone únicamente con agua dulce, la concentración de sal disminuye. Esto puede hacer que el clorador indique falta de sal aunque el agua se vea aparentemente normal.

Un lavado del filtro, una fuga, las salpicaduras producidas por los bañistas o una evaporación intensa pueden modificar el volumen de agua, aunque no todos estos fenómenos afectan de la misma manera a la salinidad.

La evaporación elimina principalmente agua y deja la sal en la piscina; en cambio, cuando se pierde agua y después se repone con agua sin sal, la concentración disminuye.

Cómo distinguir una evaporación de una fuga

Si el clorador pide sal constantemente, no hay que añadir sacos de forma automática sin comprobar antes la concentración real del agua.

Un gresite a la semana es más o menos el volumen de agua que se evapora.

Como bien comenta FrancsicoPS, 1 gresite en una semana es por evaporación. No tienes ninguna fuga.

Sin embargo, una pérdida importante de agua puede reducir la salinidad con rapidez y obligar a reponer sal.

He cerrado el llenado automático durante 1 semana y el nivel ha bajado 1 gresite (2 - 2,5 cm).

Si has tenido que añadir 150kg en un mes, es un tercio de la cantidad total necesaria... por algun sitio debe haber una fuga.

Creo que tu manera de enfocar el tema es el adecuado , cierra y busca la fuga... será tu unica opción.

La comprobación debe hacerse con el llenado automático cerrado y comparando la pérdida de agua con la evaporación habitual de la zona, teniendo en cuenta la temperatura, el viento, la exposición solar y el uso de la piscina.

¿Qué hacer si el clorador pide sal pero el medidor indica un nivel correcto?

Si el clorador te está pidiendo sal constantemente, ese equipo esta defectuoso.

Antes de considerar que el equipo está averiado, hay que comprobar varios elementos:

  1. Medir la salinidad con un instrumento independiente.
  2. Verificar que el volumen de la piscina esté bien calculado.
  3. Comprobar que la sal se haya disuelto completamente.
  4. Revisar que la bomba y la depuradora funcionen correctamente.
  5. Confirmar que el caudal de agua sea suficiente.
  6. Inspeccionar la célula y sus conexiones.
  7. Consultar el rango de salinidad específico del fabricante.

Mi clorador salino también me pide sal, pero yo ni caso. Yo hago caso del medidor y de la lógica.

Si el medidor confirma que la salinidad está dentro del rango indicado por el fabricante, no conviene seguir añadiendo sal únicamente porque aparezca el aviso del equipo.

Un exceso de sal puede dañar los electrodos del clorador y generar corrosión en elementos metálicos.

Relación entre la falta de sal y la falta de cloro

Un clorador salino produce el cloro a través de la sal, con lo que si no tiene la suficiente sal no podrá clorar.

El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando que es cuando produce el cloro y las horas que necesitaremos variarán en función de la temperatura del agua y número de bañistas.

Todos los fabricantes indican la cantidad de cloro que produce el aparato, los gramos de cloro que produce en una hora (gr/h).

Por ejemplo para una piscina de 6 x 3 necesitamos un clorador que produzca de 10 a 15 gr/h.

Por lo general una piscina con cloración salina en los meses de verano tiene que funcionar entre 8 y 10 horas.

También se recomienda hacer funcionar la depuradora unas 8 horas al día en temporada de baño (primavera-verano).

A mayor temperatura del agua, mayor probabilidad que proliferen las algas por lo que necesitaremos más cantidad de cloro para desinfectar el agua, mayor número de horas del clorador funcionando.

Y lo mismo ocurre con el número de bañistas, cuando aumente el número de bañistas tendremos que aumentar las horas de funcionamiento de la depuradora para que que el clorador salino haga su función.

En general, se recomienda mantener el clorador al 50-70% de su capacidad, y aumentar o disminuir la producción en momentos puntuales (olas de calor, lluvias fuertes, mayor uso de la piscina, etc.)

Qué comprobar si hay poca sal y el agua está verde

Si el agua pierde transparencia o se vuelve verde, puede deberse a falta de cloro, a un pH desajustado o a la presencia de algas.

Hay que comprobar y corregir los niveles de cloro, pH y alcalinidad.

Las algas aparecen cuando el cloro está bajo y encuentran nutrientes para crecer.

Además de ajustar el cloro y hacer un tratamiento de choque, puede ser necesario cepillar las paredes y el fondo de la piscina varias veces para despegar las algas muertas.

Si acaba de instalar el clorador salino, y además ha llenado la piscina con agua nueva, debe de hacerle además un tratamiento de choque con cloro rápido en grano, añadiendo 50 gramos por metro cúbico, y unas 8 horas de depuración seguidas, para clorar el agua.

Si ya lo tenía instalado, pero no con las horas suficientes, hacer el mismo método, y corregir la duración de la cloración.

También se puede prevenir usando productos antialgas regularmente.

El pH también afecta a la desinfección

Mantener el pH y la alcalinidad en los niveles adecuados es fundamental para el buen funcionamiento de la piscina salina.

El rango óptimo de pH está entre 7,2 y 7,6, mientras que la alcalinidad debe situarse entre 80 y 120 ppm.

Independientemente del método de desinfección que usemos, pastillas de cloro, cloro líquido, clorador salino…el agua tiene un grado de acidez que es lo que nos da su pH.

Con pH por encima o por debajo tendremos problemas con la desinfección, aún funcionando bien el clorador salino.

Si los niveles están por encima de lo recomendado (entre 7,2 y 7,6), el agua será alcalina; y si están por debajo, ácida.

Las consecuencias de un pH inadecuado en el agua de nuestra piscina son la formación de algas, pérdida de la efectividad de tratamientos de desinfección como el cloro, corrosión y desgaste de elementos de la piscina como escaleras, tuberías, bombas de filtración, filtros de arena, etc, además de producir problemas en los bañistas (irritaciones de piel y ojos).

El pH tiende a subir con el tiempo en piscinas con sal, pudiendo superar el límite de 7,6.

Además de irritación, un pH alto reduce la eficacia del cloro.

Para bajarlo, se utiliza un reductor de pH (ácido clorhídrico o sulfúrico), añadiendo la cantidad recomendada y dejando reposar unas horas antes de volver a medir.

Lo más recomendado es instalar un regulador de pH automático ya que, con la cloración salina, el pH tiende a elevarse.

La célula electrolítica y la producción de cloro

La célula de sal es el componente principal del clorador salino.

Con el tiempo, puede acumular cal y otros depósitos, reduciendo su eficacia.

La respuesta es sí. Dicho esto, la mayoría de cloradores salinos tienen células autolimpiables.

La polaridad de la corriente se invierte cada cierto tiempo, para que la suciedad se desprenda de los electrodos de forma natural, gracias al propio efecto de la electrolisis.

Pero en algunos casos la cal u otros minerales se acumulan sobre los electrodos, formando sedimentos que cubren las placas metálicas, disminuyendo la producción de cloro, y el sistema de limpieza automático del clorador no es capaz de limpiar totalmente la célula.

En piscinas con el agua dura, sobre todo si se usa agua de pozo, la cal y otros minerales se adhieren rápidamente a los electrodos de la célula cloradora.

En estos casos hay que revisarla periódicamente y limpiarla cuando sea necesario.

Por lo que limpiaremos la célula según las instrucciones del fabricante, sumergiéndola en una solución ácida.

Es importante intentar limpiarla solamente con agua, para evitar su corrosión.

Si el agua por sí sola no es suficiente, habrá que preparar un recipiente con ocho partes de agua y una de ácido (el líquido reductor de pH es lo mejor), y sumergir la célula durante tres o cuatro minutos.

El ácido atacará rápidamente a la cal, deshaciéndola.

La limpieza con ácido debe hacerse en casos muy puntuales, para evitar que las placas se desgasten.

En el momento que pierdan su baño protector, se dañarán en poco tiempo, y no son nada baratas.

Ahora bien, si haces el limpiado de la célula, y el clorador sigue sin producir cloro, ya deberías plantearte el hecho de que la misma ya ha superado su vida útil.

Cómo comprobar si el clorador produce cloro

Solo tienes que analizar con un test kit una muestra de agua directamente de los chorros de impulsión, y otra en el otro extremo de la piscina.

Asegúrate de que el clorador esté produciendo al 100%.

La diferencia debe ser muy evidente, demostrando que los chorros traen bastante cloro, que corresponde al generado por el clorador.

Si no notamos la diferencia, habrá que comprobar si el clorador está parado o en el momento de medir no estaba produciendo (durante un ciclo de autolimpieza, por ejemplo).

En piscinas muy grandes y con mucho caudal de agua es más difícil ver la diferencia entre las dos muestras.

Básicamente, si todo lo anterior es correcto, la instalación está funcionando correctamente.

Limpieza de la célula del equipo de electrólisis salina de la piscina

Cuándo añadir cloro manualmente

Aunque no es necesario añadir cloro en pastillas o líquido a una piscina con sal, sí que se puede hacer de forma puntual.

Por ejemplo, tras una fiesta o un periodo de lluvias intensas, para hacer un tratamiento de choque si el nivel de cloro libre baja demasiado.

Pero normalmente el clorador ya genera todo el cloro que se necesita.

Sí, no hay ningún problema directo. De hecho, es recomendable hacerlo en momentos determinados, donde el clorador salino no sea suficiente para mantener el nivel de cloro.

Cuándo puede estar averiado el clorador

Si ha comprobado punto por punto todos los apartados anteriores y su clorador salino sigue sin producir cloro, las dos principales causas son las siguientes:

  • La célula o electrodos han llegado al fin de su vida útil, que de media se estima en unas 7.500 horas, o si no fuera el caso, se han deteriorado por el uso, sobretodo si utiliza aguas duras y le ha hecho numerosas limpiezas.
  • El panel de control está dando problemas, y en este caso debería comprobar si las placas electrónicas no tienen una avería.

En este caso, no existe reparación, la solución es sustituir la célula.

Los materiales con los que se fabrican estos electrodos suelen ser de titanio bañadas con derivados del platino.

Las células electrolíticas pueden deteriorarse por el exceso de sal, los depósitos de cal, una limpieza ácida demasiado frecuente o el uso prolongado.

Otros parámetros que conviene controlar

Alcalinidad

Mantener la alcalinidad entre 80 y 120 ppm ayuda a estabilizar el pH y facilita el control de la química del agua.

Dureza del agua

La dureza del agua mide la cantidad de minerales disueltos, principalmente calcio y magnesio.

En piscinas salinas, lo ideal es mantener la dureza entre 200 y 400 ppm.

Aguas demasiado duras pueden causar incrustaciones en la célula de sal y las tuberías.

Nivel de cloro

Aunque el cloro se genera automáticamente, es importante controlar sus niveles.

El rango adecuado está entre 1 y 3 ppm.

Si es necesario, ajustaremos la producción de cloro del clorador salino.

Un exceso puede irritar piel y ojos, mientras que un defecto no desinfectará bien el agua.

Limpieza, filtración y uso de la piscina

Para mantener el fondo y las paredes limpios, es recomendable usar un limpiafondos automático.

Sin embargo, hay que asegurarse de que sea apto para piscinas con sal, ya que algunos equipos convencionales podrían sufrir corrosión.

Los limpiafondos específicos tienen componentes resistentes a la sal.

Un robot limpiafondos aliviará significativamente la tarea de mantener la piscina con sal limpia.

Los modelos específicos para agua salada tienen componentes de titanio o polímeros resistentes a la corrosión.

Además, cuentan con una unidad de control y filtro propios, para no sobrecargar la depuradora.

También hay que limpiar regularmente el cesto del skimmer, los filtros de arena y el fondo con el limpiafondos.

Cuanta más suciedad se elimine, menos trabajo tendrá que hacer el clorador salino.

Exceso de sal y corrosión

Tanto un exceso como una falta de sal perjudican el clorador salino.

Un exceso puede causar corrosión, mientras que un defecto hará que no se genere suficiente cloro.

Si la salinidad está por encima o por debajo del rango 2500-6000 ppm, hay que vaciar o reponer agua hasta ajustarla, y volver a medir tras unas horas.

Si los componentes metálicos o algunas superficies muestran signos de corrosión, puede deberse a un exceso de sal, a un pH muy bajo o a una alcalinidad alta.

Si esto sucede revisaremos y ajustaremos bien estos parámetros, y nos aseguraremos de que sean aptos para agua salada.

Si los equipos y accesorios son aptos para agua salada, no sufrirán daños por corrosión.

Esto incluye la depuradora, las tuberías, las escaleras, la cubierta e incluso los trajes de baño.

Lo que sí puede deteriorarse son algunos elementos metálicos ornamentales, por lo que se recomienda evitarlos o protegerlos.

La sal no deja manchas.

La concentración de sal es muy baja, y los sedimentos son imperceptibles.

¿Cada cuánto hay que añadir sal?

No hay un tiempo fijo: depende de la evaporación, lluvias o lavados de filtro.

Controlar el nivel de sal en la piscina salina es clave para mantener el agua limpia, desinfectada y agradable para el baño.

Normalmente con uno o dos aportes de sal por temporada es suficiente.

La medición mensual permite detectar a tiempo una reducción de la salinidad y evita añadir más producto del necesario.

Preguntas frecuentes

¿Se puede echar sal a una piscina sin clorador salino?

No es recomendable añadir sal a la piscina si no se dispone de un clorador salino.

Sin este equipo, la sal no servirá para desinfectar el agua, ya que no podrá convertirse en cloro mediante electrólisis.

Además, una salinidad elevada podría dañar los componentes convencionales de la piscina.

¿Se puede convertir una piscina de cloro a una piscina con sal?

Sí, es posible transformar una piscina convencional en una piscina con sal.

Lo principal es instalar un clorador salino y añadir la cantidad necesaria de sal según el volumen de agua.

También hay que adaptar el sistema de filtración y limpieza, además de comprobar que todos los componentes y accesorios sean resistentes a la sal.

¿El agua salada sabe o huele a mar?

La duda más común suele ser sobre el olor y sabor del agua, ¿estará salada?

Pues no, el agua no huele ni sabe a sal como ocurre con el agua del mar.

¿La piscina con sal es más suave para la piel?

Es menos agresivo para la piel y para nuestros ojos.

Ya que no se produce esa reacción de la sudor o la crema solar con el cloro.

Entre las más nombradas o más conocidas destacaríamos su fácil mantenimiento, que aporta beneficios a la salud, una gran durabilidad y además un consumo bajo.

¿La sal se evapora?

La sal no se evapora ni se gasta como el cloro.

La salinidad disminuye principalmente cuando se pierde agua y se repone con agua dulce.

¿Qué hacer si hay que vaciar la piscina?

Es peligroso mantener la piscina vacía durante varios días, especialmente en temporadas calurosas.

El sol reseca los materiales de construcción.

La otra causa es la falta de peso.

El peso del agua, sumado al del cemento, hace que el conjunto del vaso llegue a superar las cien toneladas fácilmente.

Al vaciarla, este peso puede disminuir hasta la mitad, o menos.

Si la piscina está construida en una zona con corrientes de agua subterránea, éstas pueden elevarla.

Si tienes que vaciar la piscina, intenta que sea durante el menor tiempo posible, en primavera u otoño, donde las temperaturas son más suaves, y si recibe los rayos directos del sol, coloca una cubierta protectora.

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