Qué son los agentes floculantes y cómo funcionan en el tratamiento del agua

Los agentes floculantes son sustancias químicas que favorecen la agrupación de las partículas suspendidas en el agua para formar flóculos de mayor tamaño. Estos agregados pueden separarse con más facilidad mediante sedimentación, flotación o filtración, lo que facilita la clarificación del líquido y la separación sólido-líquido.

Actualmente, varios procesos industriales se llevan a cabo usando floculantes, y aunque es conocido principalmente como un compuesto útil para los tratamientos de aguas residuales, su aplicación es mucho más amplia. Estos químicos se pueden utilizar en actividades del sector minero, en la industria papelera, petrolera e incluso en algunos procesos de la industria textil.

Cómo funcionan los agentes floculantes

Los floculantes son agentes químicos también conocidos como “clarificantes”, los cuales reaccionan al agua produciendo la floculación. Es decir, activan un proceso por medio del cual las partículas sólidas presentes en el líquido se adhieren entre sí formando grumos.

Esta conformación de partículas de impurezas produce un resultado visible conocido como “flóculos”, que hace más perceptible a la suciedad y facilita el saneamiento del agua. Dependiendo del peso de este contenido también podría causar la sedimentación, que ocurre cuando la aglomeración de partículas va a parar al fondo del contenido líquido.

La floculación es la etapa que sigue a la coagulación. Aquí, los floculantes, que son polímeros de cadena larga, ayudan a formar flóculos más grandes a partir de las partículas desestabilizadas, permitiendo que su separación del agua sea más fácil, ya sea por sedimentación o flotación.

Diferencia entre coagulación y floculación

La coagulación es el proceso mediante el cual se desestabilizan las partículas suspendidas en el agua, generalmente utilizando coagulantes inorgánicos como sales de aluminio o hierro y coagulantes orgánicos como poliaminas, polydadmacs y derivados de sustancias naturales como los taninos.

Mediante la adición de precipitantes como sales de hierro o aluminio, las sustancias disueltas se desestabilizan y las partículas más finas se convierten en los flóculos más pequeños, llamados flóculos primarios, por acumulación de iones o enlace químico.

Durante la floculación, los flóculos primarios son agregados por floculantes para formar flóculos más grandes y estables, que luego pueden separarse eficazmente mediante procesos mecánicos.

En la mayoría de los procesos de tratamiento convencionales, el objetivo es extraer material orgánico del agua en una forma que se pueda eliminar físicamente, mediante sedimentación o filtración, y esto es lo que logran los coagulantes y floculantes.

ProcesoFunción principalResultado
CoagulaciónDesestabilizar las partículas suspendidasFormación de flóculos primarios
FloculaciónAgrupar los flóculos primariosFlóculos más grandes y estables
SeparaciónRetirar los agregados del aguaSedimentación, flotación o filtración

Qué contaminantes ayudan a eliminar

La floculación y la flotación sirven para eliminar sustancias que no pueden separarse del agua mediante procesos de filtración convencionales.

En el caso de la floculación, se pueden eliminar o concentrar:

  • partículas suspendidas de arcilla, limo y sedimentos;
  • bacterias, virus y otras partículas en coloides;
  • algas y otros tipos de materia orgánica en descomposición;
  • nutrientes, como nitrato y fosfato;
  • metales pesados, como el plomo y el mercurio.

Los floculantes son sustancias químicas que hacen que los materiales en el agua creen copos que pueden llegar a ser lo suficientemente grandes como para depositarse en el fondo. La definición de flocular significa hacer que los materiales se formen en pequeños grumos y masas, que es exactamente lo que estos productos químicos hacen con los materiales que los rodean.

Tipos de agentes floculantes

En la actualidad encontramos una gran variedad de floculantes de diferentes tipos que tienen una excelente efectividad y resultados. En general, los floculantes se clasifican de tres formas:

  • por su naturaleza pueden ser minerales, orgánicos e inorgánicos;
  • por su origen, sintético o natural;
  • por el signo de carga eléctrica se dividen en aniónicos, catiónicos o no iónicos.

Floculantes aniónicos

Los floculantes aniónicos son ampliamente usados en actividades que requieren la clarificación de sustancias. Se categorizan como un tipo de polímero hidrosoluble compuesto a base de poliacrilamidas aniónicas.

Los floculantes aniónicos llevan cargas negativas, por lo que son especialmente adecuados para flocular partículas con carga positiva. Actúan principalmente formando puentes entre las partículas y mejoran la aglomeración de los flóculos primarios.

Su principal ventaja es la rapidez de acción, ya que facilitan la formación de flóculos por medio de la coagulación. Además, al producir un aumento del volumen de las partículas aglomeradas, mejora el ritmo de sedimentación.

Los polímeros aniónicos se utilizan ampliamente en el tratamiento de aguas residuales en la industria alimentaria y de bebidas, en la industria del papel y la pasta y en la industria textil. Favorecen la separación de sustancias orgánicas y facilitan la eliminación de sólidos.

Floculantes catiónicos

Los floculantes catiónicos tienen cargas positivas y son ideales para tratar partículas con carga negativa. Debido a la atracción electrostática, se combinan con las partículas de las aguas residuales, lo que conduce a la formación de flóculos más grandes y estables.

Este tipo de floculante también agiliza la formación de los flóculos incrementando su volumen una vez que causa su reacción inicial.

Además, estos polímeros hidrosolubles suelen ser aplicados en los procesos de deshidratación para la separación del fango. También son útiles a nivel industrial para promover el espesamiento del lodo facilitando su acondicionamiento. Esto ayuda considerablemente a lidiar con este residuo dependiendo de la necesidad.

Estos floculantes se utilizan con frecuencia en las industrias de procesamiento de metales y galvanoplastia, así como en el tratamiento de lodos, donde la eliminación de metales pesados y sustancias inorgánicas es el objetivo principal.

Floculantes no iónicos

Los floculantes no iónicos no llevan carga eléctrica, por lo que son especialmente adecuados para la floculación en aguas residuales con valores de pH fluctuantes o partículas que no tienen carga específica. Su efecto se basa principalmente en la formación de puentes y la adhesión física a las superficies de las partículas.

En su mayoría son copolímeros de acrilamida, poliamidas y acrilato de sodio que establecen enlaces de hidrógeno o electrostáticos para grupos carboxílicos.

Se utilizan en la industria petroquímica, la producción de papel y en procesos con altas cargas orgánicas, ya que ofrecen una solución versátil para aguas residuales con diferentes composiciones.

Floculantes orgánicos naturales

Se trata de polímeros producidos con elementos naturales. Es muy común utilizar alginatos o almidones de granos vegetales en su desarrollo. También se pueden aprovechar ciertos derivados de la celulosa para crear este tipo de floculante.

Estos floculantes son polímeros fabricados con productos naturales como las algas, las gomas, los almidones de granos vegetales y los derivados de la celulosa.

Los floculantes orgánicos y naturales, como el quitosano y la goma guar, son biodegradables y sostenibles.

Usualmente, los alginatos se usan en combinación con sales férricas; se extraen de las algas marinas, particularmente del género laminaria, para extraer el ácido algínico que se utiliza en tratamientos de agua potable en todo el mundo gracias a su origen natural.

Con la apuesta de los floculantes sostenibles a base de alginatos, ha aumentado el foco hacia la floculación natural para la recuperación del agua potable. En algunas partes del mundo se aprecia como una alternativa más asequible.

Floculantes orgánicos sintéticos

También conocidos como floculantes sintéticos, son polímeros que logran aglomerar las partículas suspendidas en el agua para crear grupos más visibles o para promover su asentamiento.

Los floculantes sintéticos se elaboran a partir de polímeros sintéticos de monómeros poliacrilamidas y poliaminas que se usan para clarificar los lodos. Estos, a su vez, se clasifican en función del número de monómeros, su carga, contenido iónico y reticulación.

Las poliacrilamidas son polímeros sintéticos disponibles en diversas formas iónicas: aniónicas, catiónicas y no iónicas. Ofrecen una gran flexibilidad de aplicación y son especialmente eficaces en la formación de flóculos grandes y estables por floculación en puente.

Los más comunes son las poliacrilamidas, que combinan la acrilamida con otros monómeros. La combinación con monómeros catiónicos o aniónicos, además de darles carga iónica, les confiere propiedades específicas al polímero.

Estos floculantes permiten mayor densidad en los flóculos, aumentan la velocidad de sedimentación y recuperación de aguas residuales o industriales, de modo que se puedan volver a usar sin la necesidad de volver a extraer el líquido vital.

Otra de sus aplicaciones comunes es generar la reducción de la demanda bioquímica de oxígeno en los efluentes industriales. Es capaz de facilitar la eliminación de múltiples contaminantes orgánicos con gran rapidez.

Floculantes inorgánicos

Los floculantes inorgánicos son agentes químicos que en su composición contienen elementos tales como hierro, aluminio o incluso polímeros de silicio.

Suelen estar compuestos de sales metálicas, normalmente de aluminio o hierro, siendo el sulfato de aluminio, el sulfato de hierro y el cloruro de hierro los más utilizados.

El sulfato de aluminio es uno de los compuestos más utilizados dentro de esta categoría, principalmente en la potabilización de agua. Su mecanismo de acción está asociado con la neutralización de las cargas eléctricas negativas presentes en las partículas suspendidas; gracias a esto produce la formación de flóculos grandes.

Incluyen precipitantes como el cloruro férrico, el sulfato de aluminio y la cal, que se utilizan no sólo para la coagulación, sino también como floculantes. Los floculantes inorgánicos aumentan la densidad de los flóculos y mejoran las propiedades de sedimentación y filtración.

Se utilizan a menudo en la eliminación de fosfatos en la industria alimentaria y en la eliminación de metales pesados en galvanoplastia, ya que aglutinan sólidos poco solubles y favorecen la sedimentación de flóculos.

Floculantes minerales

Los floculantes de origen mineral, como el hidróxido de calcio o cal hidratada, son asequibles, dan excelentes resultados y permiten trabajar en aplicaciones con pH alcalino.

Se recomiendan especialmente para la precipitación de metales pesados como el arsénico, el cadmio y el zinc, entre otros que se encuentran suspendidos en la solución.

Además, estos floculantes reaccionan con la materia orgánica, bacterias y microorganismos, por lo que eliminan los olores, al tiempo que ayudan a eliminar incrustaciones en tuberías o equipos, ya que la cal también reacciona con sales de calcio, magnesio y silicatos.

Otro floculante mineral es la bentonita, que es un tipo de arcilla que se usa como agente de carga en agua de bajo contenido de turbidez y mineral. Esta se une con el flóculo para hacerlo más pesado y que se asiente con mayor rapidez.

Las arcillas, el carbonato de calcio precipitado, el carbón activado y la arena fina son los floculantes minerales más comunes.

Floculantes según su carga eléctrica

Los polímeros sintéticos se dividen de acuerdo con el carácter iónico en:

  • Polielectrolitos no iónicos: en su mayoría son copolímeros de acrilamida, poliamidas y acrilato de sodio que establecen enlaces de hidrógeno o electrostáticos para grupos carboxílicos.
  • Polielectrolitos aniónicos: son iones negativos que permiten la adsorción y aumentan la extensión de las cadenas de polímeros.
  • Polielectrolitos catiónicos: son de cadena eléctrica larga positiva gracias a la presencia de grupos amino, imino y amonio cuaternario.

Presentaciones comerciales de los floculantes

Floculantes en polvo

Los floculantes en polvo, aunque ampliamente utilizados, requieren una preparación extensa antes de su aplicación. Estos productos suelen disolverse en agua antes de ser dosificados, lo que implica tiempos de preparación prolongados y la necesidad de equipos especializados.

Floculantes en emulsión

Los floculantes en emulsión se presentan en una fase líquida oleosa, lo que permite una disolución más rápida que los floculantes en polvo.

Sin embargo, presentan limitaciones importantes debido a su alta viscosidad, lo que dificulta su manipulación y requiere equipos de dosificación más sofisticados y costosos.

Floculantes en dispersión acuosa

Los floculantes en dispersión acuosa, como los de la serie HIMOLOC, ofrecen claras ventajas sobre las otras opciones. Esta tecnología innovadora destaca por su baja viscosidad y ausencia de disolventes, lo que la hace más respetuosa con el medio ambiente y mucho más fácil de aplicar.

Uso de coagulantes como coadyuvantes

En el tratamiento de coagulación de aguas residuales, a veces un solo floculante no logra un buen efecto de coagulación, por lo que suele ser necesario añadir agentes auxiliares para mejorarlo. Estos agentes auxiliares se denominan coagulantes.

Entre los coagulantes más utilizados se encuentran el cloro, la cal, la sílice activada, la gelatina, el alginato de sodio, el carbón activado y diversas arcillas.

Algunos coagulantes no tienen efecto coagulante por sí mismos, pero contribuyen a que los floculantes produzcan efectos de coagulación ajustando y mejorando las condiciones de coagulación.

Algunos coagulantes participan en la formación de flóculos y mejoran su estructura, lo que puede transformar los flóculos finos y sueltos producidos por floculantes inorgánicos en flores de alumbre gruesas y densas.

Agentes que ajustan las condiciones de coagulación

El proceso de coagulación debe realizarse dentro de un rango de pH determinado. Si el pH del agua cruda no cumple con este requisito, se debe ajustar.

Este tipo de coagulante incluye ácidos y álcalis. Cuando el pH del agua cruda es bajo y la alcalinidad insuficiente, lo que dificulta la hidrolización del floculante, se pueden añadir sustancias alcalinas como CaO, Ca(OH)₂, Na₂CO₃ y NaHCO₃, comúnmente cal.

Cuando el pH es alto, se suele utilizar ácido sulfúrico o CO₂ para reducir el pH del agua cruda.

En aguas residuales con un alto contenido de materia orgánica disuelta, se pueden utilizar oxidantes como el Cl₂ para destruir la materia orgánica y mejorar su eliminación.

Además, cuando se utilizan sales ferrosas como floculantes, se puede emplear cloro para oxidar el hierro ferroso, Fe₂+, a hierro de alta valencia, Fe₃+, y así mejorar la coagulación.

Los agentes alcalinos mencionados anteriormente, el ácido sulfúrico, el CO₂, el cloro y otros productos no desempeñan un papel de coagulación por sí mismos, sino que sólo desempeñan un papel de ayuda a la coagulación.

Coagulantes que aumentan el tamaño y la densidad de los flóculos

El resultado de la coagulación requiere la generación de flóculos de alumbre con gran tamaño de partícula, alta densidad y firmeza, lo que favorece la precipitación y evita que se rompan fácilmente.

Para obtener este resultado, combinado con las características de la calidad del agua, a veces es necesario añadir ciertas sustancias o agentes al agua.

Por ejemplo, en aguas residuales de baja turbidez que contienen impurezas ligeras que no son aptas para la sedimentación, la adición de partículas más gruesas como sílice, carbón activado, arcilla o la restitución de parte del lodo precipitado puede contribuir a agravar y agrandar los flóculos de alumbre.

Cuando se utilizan sales de aluminio y sales de hierro como floculantes, sólo se pueden producir flóculos pequeños y sueltos. Se pueden añadir coagulantes de alto peso molecular como poliacrilamida, sílice activada y gelatina, y sus fuertes efectos de adsorción y puenteo se pueden aprovechar para que los flóculos pequeños y sueltos se vuelvan gruesos y densos.

Los coagulantes no siempre se usan como coadyuvantes en el tratamiento de agua, y se añaden únicamente para acelerar el proceso de floculación.

Aplicaciones industriales de los agentes floculantes

Si bien es cierto que uno de los usos más comunes del floculante es en el tratamiento de las piscinas, está lejos de ser su única aplicación.

La utilización de estos productos se extiende a instalaciones de tratamiento de aguas residuales municipales e industriales y a sectores como la minería, la fabricación de papel, la industria del petróleo, la alimentación, la química, la farmacéutica y la fabricación de pinturas.

Industria minera

Usualmente, en este caso se utilizan los floculantes aniónicos, pues representan una solución eficiente para lograr la rápida separación de sólidos y líquidos. Aunque realmente se pueden utilizar varias presentaciones y tipos de floculantes.

El tratamiento de aguas residuales en espacios mineros también es una necesidad habitual, donde este agente químico actúa con gran eficacia.

Por otro lado, en esta industria muchas veces los residuos están en forma de lodo. En este caso, el floculante también es una buena opción, ya que produce un mayor espesor y facilita el manejo de dichos residuos.

Las poliacrilamidas se utilizan en muchas industrias, como la alimentaria, la química y la minera. Ofrecen una floculación eficaz con un bajo consumo de productos químicos y son adecuadas para aguas residuales con un alto contenido en sólidos.

Saneamiento de aguas residuales

La necesidad de mejorar la condición del agua y lograr su restauración para el consumo ha crecido considerablemente en los últimos años.

Además, también existen ciertos requerimientos exigidos para el vertido del líquido en el medio ambiente, reduciendo los focos de contaminación. En ambos casos, el uso de algún floculante es una buena alternativa.

Los floculantes para el tratamiento de aguas residuales son esenciales para minimizar el impacto ambiental y permitir la depuración del agua de manera segura y eficiente.

Estos productos químicos especializados desempeñan un papel vital al aglomerar las partículas suspendidas en el agua, facilitando la separación sólido-líquido.

Industria del papel

Este químico es utilizado para mejorar el ritmo de drenaje en la industria del papel. Además, ha tenido participación en la retención de ciertas fibras y de algunos rellenos.

Su aprovechamiento es esencial para reducir costes operacionales.

Los polímeros aniónicos y los floculantes no iónicos se utilizan en la producción de papel y pasta para favorecer la separación de sustancias orgánicas y facilitar la eliminación de sólidos.

Industria textil

Si bien también muestra su uso habitual en el tratamiento de efluentes en este sector, es una gran solución para restaurar la calidad de los colorantes y de ciertos tipos de fibras.

Ayuda a dar con mejores resultados disipando la carga de contaminantes.

Industria alimentaria

La industria alimentaria genera aguas residuales con altos niveles de sólidos en suspensión, grasas y otros contaminantes orgánicos.

Los floculantes se utilizan en el tratamiento de aguas residuales de la industria alimentaria y de bebidas, donde contribuyen a mejorar la separación de sólidos y sustancias orgánicas.

Aplicación en petroquímicas

Tanto en las industrias de combustibles como del gas y del petróleo, el floculante es muy utilizado.

Los floculantes no iónicos se utilizan en la industria petroquímica y en procesos con altas cargas orgánicas, ya que ofrecen una solución versátil para aguas residuales con diferentes composiciones.

Otros sectores

La floculación y la flotación se aplican en varios segmentos de la industria, tales como:

  • pulpa y papel;
  • alimentos y bebidas;
  • industrias químicas;
  • industrias mineras;
  • tratamiento de efluentes industriales;
  • industrias farmacéuticas;
  • petróleo y gas;
  • cosméticos y productos de cuidado personal;
  • pinturas y barnices.

Floculación y flotación: diferencias y relación

La floculación es un proceso de tratamiento de agua que se lleva a cabo mediante la adición de agentes floculantes que aglutinan partículas finas suspendidas en el líquido. De esta forma, forman partículas más grandes llamadas escamas, que se depositan en el fondo del tanque de sedimentación o flotan en la superficie del agua, lo que facilita su eliminación.

La flotación, por otro lado, utiliza reactivos químicos para crear burbujas de aire, que se unen a los desechos y hacen que suban a la superficie del agua. Así, se forma una capa de espuma que se puede retirar con mayor facilidad.

Además de los contaminantes que elimina la floculación, la flotación también permite eliminar:

  • aceites y grasas;
  • sustancias orgánicas volátiles, COV;
  • productos químicos orgánicos, como pesticidas y herbicidas.

Una de las ventajas de la flotación es que se puede utilizar en aguas con una alta concentración de sólidos en suspensión y eliminar partículas incluso más pequeñas que en el proceso de floculación.

Por otro lado, puede resultar más caro, ya que requiere el uso de equipos especiales, como tanques flotantes y sistemas de aire específicos.

Flotación por aire disuelto

En la flotación por aire disuelto, los reactivos de flotación se añaden al agua y el aire se disuelve en ella bajo presión. Luego, la mezcla se libera en una cámara flotante, donde se forma una nube de pequeñas burbujas que se adhieren a las partículas suspendidas y las llevan a la superficie, donde pueden eliminarse.

Flotación por aire disperso

En la flotación por aire inducido, el aire se introduce en el agua a través de un sistema de agitación o turbulencia, creando burbujas de aire que se unen a las partículas suspendidas.

Este método tiende a usarse en aplicaciones de menor escala, como el tratamiento de aguas residuales de laboratorios y pequeñas industrias.

Esquema de coagulación y floculación

Etapas del tratamiento con coagulantes y floculantes

La primera parte de la eliminación de contaminantes orgánicos de las aguas residuales es sacar todas las partículas grandes lo más rápido posible. Esto se hace mediante sedimentación.

Como el material restante está disuelto, no se asentará y no se podrá filtrar. Por lo tanto, se utilizan bacterias para consumir los nutrientes disueltos, lo que hace que crezcan los cuerpos bacterianos en el proceso.

Las bacterias convierten gran parte de este material en dióxido de carbono a través del proceso de digestión, de modo que una parte sale del agua en forma de gas.

El residuo, que ahora consiste en cuerpos bacterianos, se puede filtrar y deja agua limpia.

Los floculantes se utilizan primero para hacer que estas bacterias suspendidas se asienten para que se puedan eliminar y enviar a los filtros.

Una vez en el filtro, se añaden los coagulantes para aglomerar el material de modo que el líquido pueda pasar a través del material cuando las prensas de filtro añaden presión.

Ambos se utilizan principalmente para concentrar compuestos en aguas residuales para que se puedan eliminar del agua y dejar agua limpia.

Importancia del control del proceso

La eficacia de los floculantes depende de la composición de las aguas residuales y de las propiedades específicas de las partículas.

El tratamiento de aguas residuales e industriales requiere soluciones eficaces para tener un líquido limpio de residuos y apto para el uso por parte de los humanos, ya sea para procesos en industrias o para el consumo como agua potable.

Ahora bien, al proceso de floculación suelen añadirse coagulantes para mejorar o acelerar el proceso, obteniendo flóculos de sedimentación rápida, que no se rompan durante el mezclado y en menos tiempo cuando la turbiedad del agua cruda es muy baja.

Además, las partículas del floculante se pueden cargar negativamente para que atraigan a los iones de aluminio con baja turbidez, que no suele coagular bien con los procesos convencionales.

Debido a que es un trabajo altamente complejo, es necesario contar con un apoyo especializado para garantizar la máxima eficiencia, tanto en los procesos de floculación y flotación como en las demás etapas del tratamiento del agua.

Limitaciones y gestión de los lodos

Sin embargo, después de todo este complicado proceso, todavía queda un lodo que es entre un 80 y un 90 % agua.

Este lodo se envía a un vertedero o se transporta en camiones para enterrarlo en el suelo o se deja reposar.

La característica principal del proceso de uso de coagulantes y floculantes es la ineficiencia. El proceso de tratamiento de aguas residuales requiere mucha energía, muchos productos químicos, camiones, bombas, aireadores y otros recursos, y, sin embargo, queda una gran cantidad de lodo que no es seguro reintroducir en el medio ambiente.

Los coagulantes y floculantes se utilizan en el tratamiento de aguas residuales como un concepto central para la biotecnología de aguas residuales.

Existen también enfoques que no utilizan coagulantes ni floculantes. Estos procesos introducen bacterias particulares que son mucho mejores para absorber y digerir los materiales disueltos.

También mantienen las bacterias en un biorreactor sobre superficies por las que el líquido pasa sobre ellas las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Todo el contenido de un tanque séptico circula utilizando aire a través de una matriz bacteriana más de 20 veces al día, de modo que todo se consume en el lugar.

No hay sólidos que se deban recolectar o eliminar diariamente. Las bacterias se encargan de este desorden al convertir de manera eficiente el carbono orgánico de los desechos en dióxido de carbono en la atmósfera.

Selección del floculante adecuado

La elección del producto depende de la composición del agua, el tipo de partículas, la carga eléctrica, el pH, la turbidez, el contenido de sólidos y el método de separación posterior.

Los floculantes aniónicos son adecuados para partículas con carga positiva y favorecen la formación de puentes entre partículas.

Los floculantes catiónicos son ideales para partículas con carga negativa y se emplean con frecuencia en el tratamiento de lodos y en la deshidratación.

Los floculantes no iónicos ofrecen una alternativa para aguas con valores de pH fluctuantes o partículas que no tienen carga específica.

Los floculantes orgánicos y naturales pueden utilizarse cuando se busca una alternativa biodegradable y sostenible.

Los floculantes inorgánicos aumentan la densidad de los flóculos y mejoran sus propiedades de sedimentación y filtración.

Las poliacrilamidas ofrecen una floculación eficaz con un bajo consumo de productos químicos y son adecuadas para aguas residuales con un alto contenido en sólidos.

Una dosificación incorrecta puede reducir la eficiencia del tratamiento, generar flóculos débiles o aumentar innecesariamente la producción de lodos. Por ello, la selección y la dosificación deben adaptarse a las condiciones concretas del agua y validarse mediante pruebas especializadas.

Eficacia del sistema de coagulación – floculación en el tratamiento de aguas residuales

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