Cuando se usa adecuadamente y dentro de los límites regulatorios, el polifosfato en el agua potable generalmente se considera seguro. Sin embargo, la seguridad depende de la concentración utilizada, la pureza del producto, el tipo de instalación y el cumplimiento de las normas aplicables.
El polifosfato se utiliza comúnmente en el tratamiento del agua, particularmente para prevenir la acumulación de sarro y la corrosión en tuberías y aparatos. Los niveles de polifosfato en el agua potable suelen ser muy bajos, a menudo por debajo de 1 mg/L, y estas concentraciones bajas están muy por debajo de los niveles que podrían representar riesgos para la salud.
Qué son los polifosfatos y para qué se utilizan
Los polifosfatos son compuestos químicos que se utilizan ampliamente en el tratamiento de aguas para controlar la dureza y prevenir la formación de depósitos minerales. Actúan como agentes secuestrantes y dispersantes, evitando que los iones de calcio y magnesio se adhieran a las superficies de las tuberías y equipos.
Existen varios tipos de polifosfatos utilizados en el tratamiento de aguas, como el tripolifosfato de sodio, el polifosfato de potasio y el hexametafosfato de sodio. Cada uno de estos compuestos tiene propiedades específicas, aunque su función principal es prevenir la formación de incrustaciones y asegurar la eficiencia del sistema.
La calcificación es un problema común en el tratamiento de aguas, especialmente en zonas con aguas duras. La acumulación de minerales como el calcio y el magnesio en las tuberías y equipos de tratamiento reduce la eficiencia y aumenta los costos de mantenimiento.
Cómo actúan en el agua
La calcificación ocurre cuando el calcio y el magnesio presentes en el agua reaccionan para formar carbonatos insolubles que se adhieren a las superficies. Este proceso puede reducir el flujo de agua, causar bloqueos y disminuir la vida útil del sistema.
Los polifosfatos actúan en tres frentes para evitar esta calcificación:
- Secuestración de iones: Los polifosfatos se combinan con los iones de calcio y magnesio, formando complejos solubles. Esto impide que los minerales se precipiten y se adhieran a las superficies.
- Dispersión de partículas: Al dispersar pequeñas partículas de minerales, los polifosfatos evitan que se acumulen y formen incrustaciones en el equipo.
- Inhibición de la cristalización: Los polifosfatos alteran el proceso de cristalización, reduciendo la formación de compuestos insolubles. Esto evita la acumulación de sedimentos y reduce el riesgo de obstrucciones.
Los polifosfatos sódicos poseen la propiedad principal de englobar dentro de la molécula otros iones tales como Ca, Mg, Fe, Mn, Cu etc formando complejos solubles que los enmascaran. De esta forma se inhiben los procesos de reacción que originan su precipitación y en consecuencia se evita la formación de costras insolubles formadas por cristalización de los carbonatos cálcicos, hidróxidos magnésicos y los óxidos e hidróxidos de hierro.
El polifosfato, al disolverse en el agua, evita la formación de incrustaciones de cal al impedir que el calcio y el magnesio se unan y cristalicen. El tratamiento con polifosfato no reduce la dureza total del agua y, cuando se utiliza durante mucho tiempo, crea una fina película protectora en las superficies, evitando la corrosión y disolviendo los depósitos existentes.
¿El agua tratada con polifosfatos es potable?
Los polifosfatos están aprobados para su uso en agua potable por organismos reguladores como la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) y la Unión Europea. Las concentraciones generalmente se controlan para garantizar que permanezcan dentro de límites seguros para el consumo humano.
Los polifosfatos utilizados en el tratamiento del agua deben ser de calidad alimentaria o cumplir con estándares específicos de agua potable para garantizar que estén libres de contaminantes dañinos.
Por tanto, el agua puede beberse cuando el producto empleado es apto para agua de consumo humano, la dosificación se mantiene dentro de los límites establecidos y el sistema se instala, conserva y controla correctamente. La utilización de un producto destinado exclusivamente a usos industriales no permite asumir que el agua resultante sea adecuada para beber.
Posibles efectos sobre la salud
Algunos estudios sugieren que, aunque los polifosfatos en sí mismos no representan riesgos directos para la salud, una exposición excesiva a los fosfatos podría afectar potencialmente la química del agua, lo que podría llevar a niveles más altos de fósforo en el agua, lo que podría tener impactos ambientales, como la eutrofización, si no se controla cuidadosamente.
Otras fuentes, sin embargo, lo reportan como un producto que interfiere con la digestión. Se debe consumir muy moderadamente o se debe evitar. Los polifosfatos causan problemas digestivos al bloquear muchas enzimas.
En dosis regulares o altas: muchas disfunciones metabólicas son posibles porque los fosfatos juegan un papel importante en el metabolismo general. Su acción sería perturbadora de la relación entre el calcio y el fósforo en el cuerpo, entre el calcio y el magnesio (osteoporosis), de la asimilación de los minerales, el calcio, el magnesio y el hierro, posibilidad de descalcificación.
También se sospecha que los fosfatos causan hiperactividad en los niños. Si son necesarias para el crecimiento de los niños y el buen funcionamiento del cuerpo, conducen, cuando son excesivas, a graves problemas de comportamiento.
Estas afirmaciones deben interpretarse con cautela, ya que el riesgo depende de la exposición total a fosfatos procedente del agua y de los alimentos, así como de las características de cada persona. Las concentraciones bajas utilizadas correctamente en el agua potable suelen estar muy por debajo de los niveles asociados a una exposición elevada.
Personas que deben tener especial precaución
La información disponible sobre los posibles efectos en la salud del consumo de agua tratada con sistemas domésticos de descalcificación destaca el aumento de la concentración de sales observado en el agua descalcificada, concentración que puede no suponer un riesgo para la salud en población sana pero que podría tener importancia en personas que deben seguir una estricta dieta baja en sal.
En algunos sistemas, el tratamiento del agua puede utilizar cloruro potásico en lugar de cloruro sódico o mezclado con el cloruro potásico. Aunque el potasio podría causar efectos en la salud en individuos susceptibles, la ingesta de potasio a través del agua potable está muy por debajo del nivel al que pueden ocurrir efectos adversos sobre la salud y no se considera preciso establecer un valor de referencia basado en la salud.
Los problemas de salud relacionados con el consumo de agua potable tratada a base de potasio, afectarían sólo a individuos de grupos de alto riesgo, por ejemplo, pacientes con insuficiencia renal u otras enfermedades, tales como cardiopatías, enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes, insuficiencia suprarrenal, hiperkalemia previa; pacientes que toman medicamentos que interfieren con el potasio; y personas mayores o niños.
La guía recomienda que las personas susceptibles acudan al médico para determinar si deberían evitar el consumo de agua, para beber o para cocinar, tratada con descalcificadores que utilizan cloruro de potasio.
En el caso de que en individuos de alto riesgo el asesoramiento médico aconseje evitar una elevada ingesta de potasio a través del agua, la estrategia recomendada es la de utilizar un bypass alternativo al descalcificador para el consumo.
Diferencia entre polifosfatos y descalcificación
La dosificación de polifosfatos no puede entenderse como un tratamiento equivalente al suavizado: las resinas de un suavizador eliminan el calcio y el magnesio del agua, llevando a cabo un verdadero proceso de suavizado en el que realmente se reduce la dureza total.
El polifosfato, por su parte, inhibe la acción incrustante de los carbonatos de calcio y magnesio, haciendo que se descarguen sin crear depósitos, no reduciendo la dureza total del agua.
| Tratamiento | Acción principal | Efecto sobre la dureza |
|---|---|---|
| Polifosfatos | Inhiben la cristalización y la formación de depósitos | No reducen la dureza total |
| Suavizador | Elimina calcio y magnesio mediante resinas | Reduce la dureza total |
El tratamiento con polifosfatos no es adecuado con niveles de dureza elevados: si el agua entrante es muy dura (35°f - 350 ppm de CaCO3 o más), el tratamiento se vuelve progresivamente ineficaz y aparecen algunos depósitos calcáreos.
No ocurre lo mismo con el suavizado, que es eficaz en todos los niveles de dureza. En las aplicaciones domésticas, los suavizadores se ajustan generalmente para reducir la dureza a valores en torno a 10-15 °f.
Debido a esta dureza residual, el dosificador de polifosfato es una buena solución adicional si se coloca a la entrada de la caldera para evitar cualquier precipitación de cal debida al calentamiento del agua.
Condiciones que influyen en la eficacia
La eficacia de la dosificación de polifosfatos depende de la dureza del agua a tratar así como de su pH y temperatura. La estabilidad y eficacia optima del polifosfatos se consigue en aguas con pH neutro o ligeramente alcalino y temperatura inferior a 60 ºC.
La eficacia queda limitada a partir de los 80 ºC debido a inicio de procesos de descomposición o hidrólisis formando ortofosfatos o monofosfatos. Hay casos en los que puede interesar utilizarlos para conseguir una hidrólisis parcial para obtener monofosfato que actuará como anticorrosivo como en redes de agua caliente.
El tratamiento anticorrosivo y antincrustante en aguas de durezas intermedias o ISL próximos a cero se viene solucionando con mezclas de productos en base a monofosfatos y polifosfatos.
Corrosión, incrustaciones y calidad del agua
El Indice de Saturación de Langelier (ISL) clasifica en función de su cálculo la tendencia del agua a ser corrosiva o incrustante. Se obtiene utilizando los valores de temperatura, pH, alcalinidad total, dureza cálcica y la salinidad total.
También pueden utilizarse otros índices como el Índice de estabilidad de Ryznar. El índice de Langelier se clasifica en los siguientes valores de intervalos:
| Intervalo del ISL | Comportamiento del agua |
|---|---|
| -2,0<ISL<-0,5 | Corrosión severa |
| -0,5<ISL<0 | Corrosión leve pero sin formación de incrustaciones |
| ISL= 0,0 | Equilibrada pero posible corrosión leve |
| 0,0<ISL<0,5 | Formación leve de incrustaciones y corrosiva |
| 0,5<LSI<2 | Formación de incrustaciones pero no corrosiva |
Cuando un agua tiende a ser agresiva o corrosiva se produce un aumento de concentraciones de hidróxidos y óxidos de hierro en el agua, como producto de la oxidación de las tuberías, principalmente de acero galvanizado, que constituyen numerosas instalaciones de fontanería en edificaciones, que van deshaciéndose poco a poco, con el paso del tiempo.
Entre otros problemas, destacamos por tanto que consumiremos agua coloreada con hierro y lodos, turbidez, además del deterioro añadido de la propia instalación.
Cuando un agua tiende a ser incrustante se produce una precipitación principalmente de carbonato cálcico, en las paredes internas de las tuberías que poco a poco irán eliminando la luz interior y por tanto el caudal de agua.
Entre otros problemas, destacamos que consumiremos agua con un determinado sabor característico de alto contenido en sales de calcio y magnesio, además de la pérdida de caudal de agua y aumento del riesgo de averías.
Uso doméstico y mantenimiento de los filtros
El tratamiento con polifosfato puede utilizarse, por ejemplo, para proteger la caldera y determinados electrodomésticos (lavadora). Los sistemas de dosificación se emplean principalmente para evitar incrustaciones y corrosión en conducciones y equipos, no necesariamente para mejorar las características organolépticas del agua.
El problema podría estar relacionado con el periodo de no utilización: por regla general, los filtros de polifosfato deben utilizarse de forma continua. Si por alguna razón el agua no pasa por el filtro durante cierto tiempo (más de una semana), habrá que cambiar los cristales.
Puede deberse al contacto con agua caliente o tibia. En contacto con el agua, los polifosfatos empiezan a desgastarse: las temperaturas más elevadas aumentan la velocidad de esta disolución, por lo que es esencial que el polifosfato no se exponga nunca a más de 35°C.
Aunque el filtro de polifosfato está protegido por una válvula antirretorno que impide cualquier reflujo de agua caliente, a veces, tras una inactividad prolongada, el agua "estancada" en el interior de las tuberías puede, sobre todo en determinadas latitudes y/o con tiempo caluroso, calentarse hasta valores tales que puede producirse el fenómeno observado una vez reiniciado el flujo de agua.
Los cristales de polifosfato deben sustituirse al menos cada 6 meses, aunque no se consuman por completo. No obstante, hay que remitirse a las instrucciones. En cualquier caso, como norma general, el polifosfato debe sustituirse cuando parezca diferente de cuando se cargó.
Si la carga no se consume, es posible que la boquilla de aspiración del cabezal del filtro esté obstruida. Para limpiarla, desenrosque la boquilla, sáquela con unos pequeños alicates y limpie el orificio con una aguja fina de 0,2 mm de diámetro.
Si el agua aparece lechosa o blanquecina después de instalar un filtro con cristales de polifosfato, debe revisarse el periodo de no utilización, el estado de los cristales y las instrucciones específicas del equipo.
Cuándo evitar el consumo directo
Se desaconsejará enérgicamente el uso de este tipo de filtro para uso familiar y doméstico. Puede utilizarse en la industria donde el agua no está destinada al consumo.
Esta recomendación procede de fuentes que expresan preocupación por una posible exposición excesiva a fosfatos o por el uso de productos cuya aptitud para agua potable no está acreditada. No debe aplicarse automáticamente a todos los sistemas, ya que cuando se usa adecuadamente y dentro de los límites regulatorios, el polifosfato en el agua potable generalmente se considera seguro.
Para beber o cocinar, el agua tratada debe proceder de un sistema que utilice polifosfato de calidad alimentaria o conforme a los estándares específicos de agua potable. Las personas con enfermedad renal, alteraciones del metabolismo mineral, dietas estrictas o tratamientos médicos que puedan verse afectados por el potasio, el sodio o los fosfatos deben consultar con un profesional sanitario.
Aspectos ambientales y control del tratamiento
A pesar de sus múltiples beneficios, el uso de polifosfatos debe manejarse con cuidado para evitar impactos ambientales.
- Dosis adecuada: La cantidad de polifosfato debe ajustarse según el nivel de dureza del agua para evitar efectos adversos.
- Control de residuos: Los residuos de polifosfatos deben gestionarse adecuadamente para prevenir la contaminación del medio ambiente.
- Cumplimiento de normativas: Es importante asegurarse de que el uso de polifosfatos cumpla con las normativas locales y nacionales sobre el tratamiento de aguas.
La elección del sistema depende de la calidad química del agua en origen, de los materiales de las tuberías, de la temperatura y del uso o destino final del agua.
Existen además otros productos anticorrosivos que dependerá de la calidad de agua a tratar puedan constituir una mejor opción, pero como siempre decimos no existen recetas únicas.

Cómo realizar el mantenimiento en un filtro de agua doméstico
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