El agua de río no debe consumirse directamente, aunque parezca cristalina, porque puede contener sedimentos, microorganismos, virus, bacterias, parásitos y sustancias químicas peligrosas. Para convertirla en agua potable segura es necesario analizar primero su calidad y aplicar una combinación adecuada de pretratamiento, filtración y desinfección.
En una instalación completa, el proceso suele incluir decantación, filtrado de sedimentos, coagulación y floculación cuando la turbidez es elevada, sedimentación, filtración avanzada y desinfección mediante cloro, luz ultravioleta u ozono. Si existe riesgo de pesticidas, fertilizantes, metales pesados, exceso de sales o minerales disueltos, pueden ser necesarias etapas adicionales como carbón activado, precipitación, intercambio iónico u ósmosis inversa.
Por qué es necesario purificar el agua de río
El agua de río, como recurso de agua dulce ampliamente distribuido, es abundante y se utiliza comúnmente como fuente de agua potable. El agua de los ríos se origina a partir de las precipitaciones (lluvia, nieve y granizo) y del deshielo de las montañas.
A medida que fluye, erosiona el entorno geológico circundante, formando cauces y riberas estables. La calidad del agua de los ríos depende de las condiciones locales del suelo y la vegetación.
En comparación con las aguas subterráneas, el agua de los ríos presenta mayor turbidez, con mayor contenido de limo, algas y microorganismos, pero menor cantidad de sólidos disueltos totales (TDS) y menor dureza.
El agua de río tiene una capacidad natural de autopurificación, lo que le permite absorber contaminantes en cierta medida, manteniendo una calidad del agua relativamente estable. Sin embargo, debido al impacto de las actividades residenciales e industriales, el agua de río puede contener sustancias peligrosas como nitrógeno, fósforo, plomo, mercurio, cadmio y materiales radiactivos que superan los límites de seguridad.
El agua de río puede contener diversas bacterias, virus, partículas en suspensión y sustancias químicas tóxicas. Beber agua de río sin tratar puede aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y representar una grave amenaza para la salud humana.
Patógenos comunes como E. coli, Salmonella y Vibrio cholerae pueden causar diarrea, disentería y otras enfermedades. La exposición prolongada a contaminantes químicos en el agua puede dañar el sistema inmunitario e incluso aumentar el riesgo de cáncer.
- Evitar alguna enfermedad por beber agua no potable.
- Ahorrar mucho dinero en comprar agua embotellada (y de paso reducir nuestra huella ecológica).
- Te permite depender menos de fuentes, grifos… ya que casi cualquier agua es susceptible de ser potabilizada.
- Un pasito más hacia la autosuficiencia total.
Características y variaciones del agua de río
Otra característica notable del agua de los ríos es su considerable variación estacional de volumen. Durante el verano, el caudal es abundante, lo que facilita su recolección y uso.
En cambio, en invierno, el volumen de agua disminuye y la turbidez es relativamente menor. El agua proveniente de ríos o embalses suele tener alto contenido en materia orgánica, sólidos en suspensión y bacterias, sobre todo en épocas de lluvia.
El agua captada suele tener partículas sólidas en suspensión, materia orgánica, microorganismos y otros contaminantes, por eso, si no la filtramos previamente puede ocasionarnos varios problemas:
- Obstrucciones en equipos y tuberías.
- Aumento del consumo energético en bombeo y tratamiento.
- Necesidad de usar grandes cantidades de productos químicos.
- Riesgos para la salud y para la eficiencia de procesos industriales.
Filtrar el agua de captación es el primer paso para garantizar que el tratamiento posterior del agua va a ser eficaz, ya sea en estaciones de potabilización (ETAP) o en fábricas e industrias.
Microorganismos que pueden estar presentes
Virus
Son los microorganismos más pequeños. Miden entre 0’02 y 0’2 micrones.
Los de menor tamaño no son eliminados por la mayoría de sistemas físicos de filtrado, pero en la montaña europea, o la de cualquier lugar no humanizado, no son un problema en el agua, como explicaremos en el siguiente punto.
Los virus transmitidos por agua son específicamente humanos, como el de la Hepatitis A, no animales, que es el mayor foco de contaminación de aguas en montaña.
Por sus características no se reproducen por si mismos: requieren de las células vivas de un “huésped” en donde penetrar y producir más partículas virales.
De manera que es prácticamente descartable la posibilidad de contagio en aguas de alta montaña pirenaica, por poner un ejemplo, y sin embargo alguien puede llegar a contagiarse de los escasos virus transmisibles por el agua en una zona densamente habitada con un sistema de tratamiento de aguas residuales y de potabilización inexistente o ineficaz.
Bacterias
Más grandes que los virus, pero más pequeñas que los parásitos. Su tamaño está entre 0’2 y 5 micrones.
Causan cólera, tifus, etc. Escherichia coli, Salmonella, etc. Son eliminadas por los purificadores físicos.
Parásitos
Los más grandes de los microorganismos. Entre 1 y 15 micrones.
Amebas, Protozoos como Giardia, Gusanos. También son eliminados por los purificadores físicos.
Elección del punto de captación
Aunque la vayamos a potabilizar, siempre hay que intentar que el agua que recojamos sea corriente. Evitaremos en todo lo posible el agua de balsas, charcos, etc.
Cuanto más cerca de su nacimiento esté, más pura será. El agua de un manantial será más segura que la del río.
Por cristalina que sea, y por cerca del nacimiento que estemos de un río, procuraremos evitar el agua de lugares con ganado, con algún animal muerto aguas arriba, excrementos, etc.
En lugares en los que no hay presencia humana cerca, el agua de nieve (con el cuidado debido, leed siguiente punto) es una buena opción.
Hay una creencia común por la que el agua de nieve puede consumirse de forma segura, pero no es del todo cierta. Suele ser seguro su consumo en la mayoría de casos porque, normalmente, la nieve se encuentra en la montaña en lugares sin contaminación animal, pero, por poner un ejemplo, son legendarios los problemas estomacales que se adquirían bebiendo agua de nieve, o derritiéndola a temperatura ambiente, en la antigua zona de acampada de Goûter y otros lugares alpinos.
El agua de nieve suele ser segura si no hay presencia humana o animal cerca, sin embargo ten en cuenta que es un agua de mineralización muy baja, por lo que puede no ser suficiente para mantenerte hidratado.
Con muy poca capacidad mineral. Cuidado, esta falta de minerales puede deshidratarnos. Es conveniente añadirle algo, desde una gaseosa a cualquier té o isotónico.
Análisis previo de la calidad del agua
La composición del agua de río varía según el entorno geológico de la región. Por lo tanto, se requieren diferentes métodos para cada sustancia.
El primer paso para tratar el agua de río es comprender su calidad mediante el análisis preciso de indicadores básicos como la turbidez, el pH, los sólidos suspendidos (SS), los sólidos disueltos totales (TDS) y las bacterias.
Esto permite seleccionar métodos de tratamiento precisos y eficaces. Realice pruebas detalladas de la calidad del agua en un laboratorio profesional para comprender el contenido de diversas sustancias y fuentes de contaminación en el agua del río.
Según los resultados de las pruebas, aclare los objetivos del tratamiento, incluidos los estándares de calidad del agua tratada y la capacidad de tratamiento requerida.
Etapas de un sistema de purificación de agua de río
1. Pretratamiento y captación
El agua de río suele presentar alta turbidez y contener partículas grandes como limo, hojas y ramas. El pretratamiento del agua de río reduce eficazmente la cantidad de estas impurezas, disminuye la turbidez y previene daños en las unidades o componentes purificados posteriormente, garantizando así el funcionamiento estable del sistema.
Se puede utilizar un tanque de sedimentación primaria para tratar agua de río con alto contenido de arena, o se pueden emplear cribas y rejillas para capturar ramas y escombros.
El exceso de partículas sólidas o algas en suspensión que pueda contener el agua, es el principal problema de estas fuentes. Siempre es necesario un pre tratado de decantación y filtrado para una eficaz desinfección posterior con ultravioletas.
Por lo anterior debemos instalar antes de la etapa de desinfección algún tipo de decantador (deposito) y uno o varios filtros de sedimentos.
Estos filtros están compuestos por varias etapas, dependiendo de la turbidez del agua, y contarán con al menos un filtro de 5 micras.
En casos de alto grado de turbidez, por exceso de micro partículas sólidas o algas y microorganismos en suspensión, que pueda contener el agua, puede ser necesaria la filtración con arena después de la decantación.
2. Coagulación y floculación
El agua del río contiene muchas partículas suspendidas con carga negativa que se repelen entre sí y permanecen estables.
El proceso de coagulación implica la adición de coagulantes con carga positiva, como sulfato de aluminio o cloruro férrico.
Estos coagulantes neutralizan las cargas negativas, provocando que las partículas finas suspendidas se desestabilicen y se combinen en partículas más grandes.
Para asegurar una mezcla completa del coagulante con las partículas, se suelen emplear métodos de agitación mecánica o de mezcla con bomba.
Próximo, un floculante Se añade al agua. El floculante, un polímero de alto peso molecular, une las partículas más grandes y los coloides, formando flóculos, que son más fáciles de eliminar mediante procesos de sedimentación y filtración posteriores.
El proceso de floculación suele utilizar tanques de floculación con deflectores, tanques de floculación de placas o tanques de floculación de rejilla para aumentar la frecuencia de colisión entre las partículas, formando así flóculos más grandes.
3. Sedimentación y decantación
Antes de entrar al tanque de sedimentación, el agua del río suele contener partículas de gran tamaño.
Para garantizar una sedimentación eficaz y evitar la rotura de los flóculos, es fundamental controlar la velocidad del agua que pasa por el tanque.
El agua del río fluye a una velocidad adecuada a través del tanque, lo que permite que los flóculos se asienten en el fondo por gravedad y se eliminen de allí, mientras que el agua clarificada fluye por la parte superior.
Generalmente, los tanques de sedimentación de flujo horizontal tienen una amplia área de sedimentación y son eficaces para plantas de tratamiento de agua que manejan grandes volúmenes.
Por otro lado, los tanques de sedimentación de placa inclinada aumentan el área de contacto con el agua del río, lo que puede mejorar significativamente la eficiencia de la sedimentación.
4. Filtración de sedimentos y sólidos
Tras la sedimentación, el agua clarificada del tanque de sedimentación pasa a una unidad de filtración donde se eliminan aún más la materia orgánica, los sólidos en suspensión, los coloides y los microorganismos mediante métodos físicos y químicos.
Los medios filtrantes comunes utilizados en filtro multimedia Incluyen arena de cuarzo, carbón antracita y carbón activado.
Los filtros de arena se utilizan generalmente para eliminar impurezas de partículas más grandes y algo de materia orgánica, mientras que los filtros de carbón activado absorben olores, ciertos compuestos orgánicos y metales pesados del agua del río.
Durante el proceso de filtración, las impurezas se acumulan en la superficie del medio filtrante y dentro de los poros de la membrana, lo que requiere una limpieza regular para mantener la eficiencia de la filtración y la estabilidad operativa a largo plazo.
Normalmente, el retrolavado se realiza dirigiendo el flujo de agua en sentido inverso hacia la parte inferior del equipo y observando la claridad del agua descargada por la parte superior hasta que salga limpia.
5. Filtración mecánica para agua de río
Para agua de río o embalse recomendamos los filtros Azud autolimpiantes de dos etapas:
- Malla filtrante para retener los sólidos de gran tamaño.
- Filtración por discos para las partículas más finas, algas y turbidez.
De esta manera protegemos los sistemas de filtración posteriores y mejoramos la calidad del agua para su potabilización o uso industrial.
Una centrífuga automática de aguas residuales Luego se puede utilizar para separar aún más los sólidos suspendidos y los lodos del agua después de la coagulación y la sedimentación.
6. Desinfección
La desinfección es fundamental para garantizar la seguridad del agua de río para consumo humano, eliminando eficazmente microorganismos, bacterias y virus para proteger la salud humana.
En este tipo de captación de agua, se hace obligatoria la desinfección del agua por ultravioletas o la cloración. El motivo son las posibles bacterias y parásitos que pudiera contener, sobre todo en época estival.
Entre los métodos de desinfección comunes en las plantas de tratamiento de agua se encuentra la cloración, que consiste en introducir cloro gaseoso en el agua del río.
El cloro reacciona formando ácido hipocloroso, altamente oxidativo, que altera las membranas celulares de las bacterias, provocando la pérdida de su ADN y proteínas, y provocando su muerte.
Además de la cloración, se emplean otros métodos de desinfección como la irradiación ultravioleta (UV) y la desinfección con ozono para mejorar aún más la seguridad del agua.
luz ultravioleta Daña el material genético de los microorganismos, dejándolos incapaces de reproducirse, mientras que la oxidación del ozono reacciona con los contaminantes orgánicos e inorgánicos del agua y los neutraliza.
Durante el almacenamiento y la distribución por tuberías, el riesgo de proliferación bacteriana debido a la oxidación se mitiga manteniendo un nivel de cloro residual en el agua.
7. Tratamientos para contaminantes disueltos
Además de los pasos de tratamiento mencionados, se requieren métodos adicionales para la eliminación de sustancias más complejas, como los metales pesados.
Se utilizan técnicas como la precipitación, el intercambio iónico y la adsorción para abordar eficazmente estos contaminantes.
En el caso del agua con dureza excesiva, se emplean dispositivos de ablandamiento para mitigar el problema.
Si partimos de un agua sin cal con una pureza aceptable, de un arroyo de montaña por ejemplo, y solo queremos una más completa purificación retirando sabores y desinfectando, podemos tratarla como el agua de un aljibe.
Siempre después de una decantación y filtrado. Resumiendo el proceso seria así ; primero decantación, y/o el filtrado, después la desinfección con ultravioletas y como ultimas etapas si se desea, una purificación posterior con carbón activado.
Estas ultimas etapas nos sirven para retirar alguna sustancia no deseada como herbicidas o abonos, y en el caso de querer hacerla realmente potable utilizar la ósmosis inversa.
La ósmosis inversa como etapa final. Siempre se recomienda que el agua de estas procedencias sea tratada por este método.
Como son fuentes de agua superficiales, si se sospecha de la posible presencia de abonos, pesticidas, o cualquier otra sustancia, solo tenemos una alternativa la ósmosis inversa.
Se utiliza como etapa final después de la esterilización ultravioleta, y solo para el agua de consumo.
Nos asegura una mayor pureza del agua por ser el método más efectivo. Al eliminar en un alto porcentaje cualquier sustancia disuelta, se convierte en la mejor opción.
Este sistema se utilizará especialmente si el agua tiene alto contenido en cal y minerales disueltos, por ser el único sistema que los retira.
8. Control final de calidad
Además, el agua del río después del tratamiento se somete a pruebas de calidad para garantizar que cumple con los estándares locales de agua potable antes de ser suministrada para el consumo.
Después de la instalación, monitoree periódicamente la calidad del agua y mantenga el sistema para garantizar el cumplimiento constante con los estándares de tratamiento.
Sistemas de purificación para uso doméstico y municipal
El proceso para potabilizar agua de estas procedencias, tiene que ser lo más parecido al que se sigue en las plantas potabilizadoras. A escala reducida.
Para volúmenes de agua más pequeños en el hogar, considere dispositivos integrados de tratamiento de agua de río, sencillos y económicos, como los sistemas de ósmosis inversa.
Los sistemas de tratamiento convencionales son adecuados para plantas de tratamiento de agua municipales para satisfacer las necesidades de suministro de agua residencial.
Los métodos de tratamiento biológico son efectivos para eliminar impurezas orgánicas, adecuado para ríos con alto contenido orgánico.
Los procesos de oxidación avanzada (POA) se utilizan para tratar contaminantes orgánicos recalcitrantes mediante la generación de radicales libres.
La tecnología de tratamiento de membrana es adecuada para requisitos de agua de alta calidad.
Purificación de agua de río durante excursiones y actividades al aire libre
Conseguir acceso a agua potable es fundamental para cualquier ruta en la que vayamos a agotar el suministro inicial que llevemos desde casa.
Potabilizar y purificar agua en la montaña y la naturaleza es fundamental. Filtros, Steripen, Pastillas, os explicamos como acabar con virus, bacterias y parásitos.
Aunque en la montaña es posible encontrar lugares en los que obtener agua potable, la aparente pureza de la misma puede estar contaminada por la presencia de ganado en zonas superiores, por el cuerpo de un animal sumergido, etc.
Por eso es bueno cargar con elementos de potabilización que nos libren de problemas intestinales que podrían dar al traste con nuestros planes y, lo que es peor, con nuestra salud.
Hervir el agua
Seguro que este sistema te suena. Lo ideal es llevarla a ebullición durante al menos 5 minutos.
Lo malo de este método es que requiere de más tiempo, más equipo, consumo de gas y unas condiciones meteorológicas que faciliten el proceso.
Además, tendrás que esperar a que se enfríe para poder beberla y a veces la situación puede requerir urgencia.
Una de las formas más simples de eliminar microorganismos es hirviendo el agua. Pero eso no es siempre posible, y mucho menos durante la actividad.
Además de que, por su temperatura, hay que esperar a que se enfríe para poder beberla, conlleva cargar siempre con hornillo, gas y cacerola, incluso para una salida corta de día, y tener que hervir cada vez que se nos termine el agua durante la excursión y tengamos que recargar la cantimplora a mitad de la misma.
Sigue siendo un buen sistema para campamento, etc.
Filtros físicos
Estos filtros purifican el agua de manera mecánica, no química. Se componen de una serie de membranas que eliminan el 99,9% de bacterias y parásitos.
Son filtros y membranas de 0’1 a 0’2 micrones de diámetro de poro, que eliminan el 99.9% de bacterias y parásitos, además de los virus de tamaño mayor al del filtro, que son la mayoría.
Los tradicionales son más ligeros, y hay versiones "de bolsillo". Han llegado los sistemas de bidón.
Los hay tipo “pajita” para beber directamente del agua (también conocidos como “chupacharcos”), otros tipo “bomba”, más adecuados para llenar nuestras botellas, y de tipo “bidón” que no son más que botellas que incorporan el filtro en la boquilla.
Filtros tipo pajita
Perfectos si lo que buscas es la ligereza y el minimalismo, por ejemplo para competición. Son pequeños, eficaces y no excesivamente caros.
Este modelo en concreto incorpora una rosca en el extremo para usar con botellas de tapón roscado.
Podríamos decir que son una evolución de los “chupacharcos” que salieron hace pocos años, como el Lifestraw Personal.
Siguen siendo un sistema excelente para beber "sobre la marcha".
Sistemas de bidón
Aparentemente son bidones como cualquiera de los usados por corredores y montañeros pero, en su boquilla, incorporan un sistema de filtrado de 0’1-0'2 micrones, según modelo.
Los llevamos encima en carrera, trekking, etc, y bebemos de ellos como con cualquier otro bidón, pero con la garantía de eliminar bacterias, parásitos, y la mayoría de virus, en el improbable caso de que hubiera.
Nos proporcionan agua potable de forma instantánea y muy cómoda.
¿En qué consisten estos bidones?
El filtro Katadyn Befree, que también se vende por separado, se adapta a cualquiera de los bidones flexibles de 42mm de boca de la marca Hydrapak.
Son más frágiles que los sistemas tradicionales. Debemos tener cuidado al limpiarlos como indica la marca, porque pueden dañarse y, a pesar de que siguen potabilizando y filtrando, obtendremos menor caudal de agua.
Y en condiciones de mucho frío, si se hiela el agua del filtro, dejará de poder utilizarse hasta que deshiele.
Y además al helarse y dilatar puede dañar el filtro.
Filtros tipo bomba
Este sistema de bomba, como ya hemos dicho, facilita mucho el llenado de botellas.
Los filtros tradicionales sirven para abastecer rápidamente a 1 o más personas, según tamaño.
Los más grandes son grupales, y son más completos que los sistemas de bidón: muchos de ellos son Duales, y no sólo filtran, sino que eliminan la turbidez del agua, el mal sabor y olor del agua, etc.
Pastillas potabilizadoras
Las pastillas tienen la ventaja de ocupar poco espacio y ser bastante seguras y baratas.
Suelen ser combinaciones de Cloro con iones de plata.
Sus ventajas son:
- Muy bajo precio
- Nulo peso y espacio
- Eliminación de virus, en los lugares muy humanizados en los que esto pueda ser un problema (viajes, etc)
Cada tableta tiene la capacidad de potabilizar 1 litro de agua en 30 minutos.
Su precio es muy económico y es efectivo contra contaminantes biológicos (bacterias, protozoos y virus).
Lo ideal es consumir el agua potabilizada en las siguientes 24 horas.
La diferencia fundamental respecto a las tabletas de cloro es que el agua potabilizada dura mucho más (hasta 6 meses) y dejan menos sabor en el agua.
Si lo que necesitas es potabilizar muchos litros de agua, como por ejemplo para depósitos de agua limpia de autocaravanas o camper, lo ideal son pastillas de este tipo.
Una sola pastilla potabiliza entre 150 y 200 litros de agua.
Sus inconvenientes son:
- El agua queda con sabor a cloro (pero puede camuflarse con isotónicos, té, etc)
- En caso de que nos equivoquemos al echar las pastillas y pongamos de más podemos tener algún problema.
- Perjuicio para el organismo en el caso de uso continuado y frecuente.
- El consumo debe ser limitado en el tiempo.
- Exige espera: para bacterias y virus suele ser de 30 minutos, pero en algunos casos, como para eliminar Giardia, puede ser de hasta 2 horas.
- Requiere de planificación, y no sirve para para abastecerse de agua sobre la marcha.
- Con agua fría, como la que habitualmente encontraremos en la montaña, la eficacia disminuye.
Se recomienda que el agua esté limpia. En caso de agua turbia, su efectividad disminuye, por lo que puede ser buena idea filtrar o decantar de alguna manera el agua.
Y algo importante: puesto que se trata de productos químicos, hay que seguir al pie de la letra las instrucciones, en las que se detallan las dosis y tiempos exactos según tipo, temperatura y cantidad de agua, etc.
Sin embargo, y por si acaso, y como no ocupan nada, podemos llevar en nuestras incursiones en la montaña siempre alguna pastilla.
Desinfección ultravioleta
Por último tenemos los sistemas de potabilización mediante rayos ultravioletas, como lo oyes.
La mayoría son la marca Steripen. Funciona con pilas y requieren 90 segundos de actuación por litro.
Un pequeño aparato de apenas 140 gramos que con luz ultravioleta elimina de forma no química el 99.9 por ciento de bacterias, parásitos y virus, y que avisa con una luz LED cuando el agua está lista para beber.
Las ventajas son tan evidentes que ni las nombramos. Es algo verdaderamente eficaz, que sorprende cuando se conoce.
La única pega es que necesita de un recipiente con una boca lo suficientemente ancha para remover el aparato.
Podremos beber el agua, pero si la cargamos directamente, no filtrará los residuos que floten en ella.
El segundo es el problema para grandes cantidades. Purifica, según modelo, de 1 litro a 4 litros cada vez.
Mas que suficiente para la mayoría, pero para un campo base con muchas personas, algo lento.
Y el tercero es el uso de batería. Algunos modelos permiten pilas AA recargables, otros cargan por USB con batería interna.
Para solucionar el problema del filtrado existe un prefiltro con adaptador que elimina totalmente los sedimentos.
Se acopla perfectamente a los bidones de boca ancha de 1 litro del tipo Nalgene, y nos permite cargar el agua eliminando cualquier sedimento.
Cuidado con el prefiltro: como puede verse en la foto, es una boquilla igual que la de cualquier bidón, pero no hay que beber de ella.
Es una válvula de succión: al abrirse y sumergir en agua la botella (o caer el agua sobre ella), se llena automáticamente el bidón, filtrando el agua.
No debe usarse posteriormente para beber de la forma habitual, puesto que el agua haya quedado dentro del prefiltro y válvula no estará potabilizada.
Potabilización química
Llegamos a lo más clásico, los sistemas de potabilización por pastillas o gotas.
También hay quien usa lejía apta para consumo, pero fuera de casa, puesto que hay que comprarla a litros y buscar forma de transportar pequeñas cantidades para llevar en la mochila durante la actividad, es mucho más seguro y cómodo emplear pastillas potabilizadoras.
Para viajes sigue siendo un sistema eficaz; en sitios de riesgo, durante los mismos podemos beber agua embotellada, y usar estos sistemas para un apuro, para lavarnos los dientes, en caso de desconfianza de la procedencia del agua, etc.
Desinfección solar SODIS
Potabilizando agua con la luz solar: el método SODIS
Por último, vamos a ver un sistema que, si bien es de difícil uso en la naturaleza y en situaciones de movilidad, pensamos que es bueno conocer y difundir.
En el año 1984, el Profesor Aftim Acra, de la Universidad Americana de Beirut, descubrió las propiedades de desinfección de agua que tenía la radiación solar.
Cómo seleccionar el sistema adecuado
El sistema de tratamiento de agua de río más adecuado para sus necesidades específicas es la mejor solución.
Sin embargo, debido a la complejidad de la calidad del agua de río, seleccionar el sistema de tratamiento más adecuado no es sencillo.
- Realice pruebas detalladas de la calidad del agua en un laboratorio profesional para comprender el contenido de diversas sustancias y fuentes de contaminación en el agua del río.
- Según los resultados de las pruebas, aclare los objetivos del tratamiento, incluidos los estándares de calidad del agua tratada y la capacidad de tratamiento requerida.
- Busque asesoramiento y recomendaciones de expertos u organizaciones profesionales en el campo de la purificación de agua para obtener soluciones personalizadas.
- Con base en el asesoramiento de expertos y considerando las características específicas del agua del río y su presupuesto, elija el sistema de filtración fluvial adecuado.
- Después de la instalación, monitoree periódicamente la calidad del agua y mantenga el sistema para garantizar el cumplimiento constante con los estándares de tratamiento.
| Necesidad | Solución habitual |
|---|---|
| Partículas grandes, hojas, ramas y arena | Cribas, rejillas, decantación y filtros de sedimentos |
| Alta turbidez y coloides | Coagulación, floculación y sedimentación |
| Bacterias y parásitos | Filtros físicos, cloración, UV u ozono |
| Virus | Cloración, UV, ozono o membranas adecuadas |
| Olores y compuestos orgánicos | Carbón activado |
| Metales pesados | Precipitación, intercambio iónico o adsorción |
| Pesticidas, fertilizantes y sales disueltas | Ósmosis inversa y tratamientos específicos |
Recomendaciones prácticas de operación y mantenimiento
Si el agua está turbia es conveniente filtrarla previamente al tratamiento de potabilización.
Esto podemos hacerlo con un filtro de café, un pañuelo o una camiseta.
Evita el agua estancada (charcos, estanques…). Mucho mejor que corra, como en pequeñas cascadas o pasos rápidos.
Cuanto más cerca del manantial mejor, en zonas altas el agua será más segura que en zonas más bajas.
Durante el proceso de filtración, las impurezas se acumulan en la superficie del medio filtrante y dentro de los poros de la membrana, lo que requiere una limpieza regular para mantener la eficiencia de la filtración y la estabilidad operativa a largo plazo.
Debemos tener cuidado al limpiarlos como indica la marca, porque pueden dañarse y, a pesar de que siguen potabilizando y filtrando, obtendremos menor caudal de agua.
En condiciones de mucho frío, si se hiela el agua del filtro, dejará de poder utilizarse hasta que deshiele.
Y además al helarse y dilatar puede dañar el filtro.
Si usamos alguno de los sistemas anteriores de potabilización, es importante seguir una serie de recomendaciones para asegurarnos que obtenemos la mejor calidad de agua posible.

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