Sí, los filtros de agua pueden ser eficaces, pero no existe un filtro eficaz para todas las sustancias ni para todas las situaciones. Su rendimiento debe evaluarse frente a contaminantes concretos, en condiciones de ensayo identificables y hasta un volumen de agua documentado.
Si el agua de la llave no tiene microbios ni sustancias químicas dañinos, podría no necesitar un filtro. Antes de elegirlo, conviene analizar el agua o revisar el informe de calidad del suministro público y seleccionar un sistema que elimine exactamente las sustancias que preocupan.
Qué pueden hacer realmente los filtros de agua
Los filtros de agua pueden mejorar el sabor del agua, la seguridad del agua, o ambos. Distintos filtros de agua tienen distintas funciones. Algunos hacen que su agua tenga mejor sabor, otros eliminan sustancias químicas dañinas y otros eliminan ciertos microbios.
Los filtros no pueden eliminar algunos tipos de sustancias dañinas, por lo que podría considerar otros sistemas de tratamiento del agua. Qué sustancias elimina un filtro de agua dependen del tamaño de los poros del filtro (agujeros), del tamaño de la sustancia y de la carga eléctrica de la sustancia, que determina si se pegará a algunos tipos de filtros.
Ningún filtro puede considerarse eficaz frente a todas las sustancias y en todas las situaciones. Un resultado debe corresponder al producto realmente vendido, no únicamente a un material o a una tecnología genérica.
Filtración y purificación no son exactamente lo mismo
Los primeros eliminan componentes naturales o añadidos, microscópicos, a través de un elemento neutralizador presente en el filtro, normalmente, carbón activo, bolas cerámicas o luz ultravioleta; los segundos atrapan los sedimentos y las impurezas sólidas.
Los sistemas actuales más avanzados, de hecho, utilizan ambas tecnologías: purificación y filtración. Las primeras etapas sirven para ir eliminando lo que pueda acompañar al agua de un tamaño mayor y que se pueda eliminar con métodos baratos antes de que llegue a las membranas de ósmosis, quitándole trabajo y haciendo que dure más.
Qué sustancias puede eliminar cada tecnología
Carbón activado
Los filtros de jarras y los que vienen incluidos en refrigeradores a menudo usan filtros de carbón activado. Su finalidad principal es mejorar el sabor y el olor, en lugar de la seguridad, del agua.
Principalmente se usan para eliminar olores y en el caso del agua potable para eliminar el cloro. Con esto nos quitamos el cloro (carbón) y parte de la dureza del agua (resina).
Estos tipos de filtros mejorarán el sabor y el olor de su agua: certificados para el estándar 42 de NSF y carbón activado.
Filtros de sedimentos
En este caso es un filtro de sedimentos. Para arenilla o granitos de cal que pudiera acompañar al agua. Todo lo que supere las 5 micras de tamaño (0,005 milímetros).
Los filtros de microfiltración, ultrafiltración y nanofiltración eliminarán distintos tipos de microbios según el tamaño de los poros del producto específico.
Ósmosis inversa
Podríamos pensar en un filtro de ósmosis como en un colador con el tamaño de los agujeritos tan finos, que prácticamente sólo deja pasar el agua, quedándose retenidas sales y casi todo lo que acompañe al agua.
Realmente no funcionan exactamente así, se trata de un fenómeno de difusión, un poco más complejo, pero no creo necesario entrar en esos detalles. Una vez que hemos eliminado algunos restos sólidos y el cloro y algunas sales, hacemos pasar el agua por la membrana de ósmosis y ahí eliminamos prácticamente la mayoría de lo que acompañe al agua.
Los filtros de ósmosis inversa eliminan microbios y algunos tipos de sustancias químicas. Estos filtros eliminarán algunos tipos de sustancias químicas del agua, como plomo, cobre, cromo, cloruro y sodio.
Estos filtros también podrían reducir el arsénico, fluoruro, radio, sulfato, calcio, magnesio, potasio, nitrato y fósforo. Revise la etiqueta del filtro para ver las sustancias químicas específicas que puede eliminar.
Luz ultravioleta
Los primeros eliminan componentes naturales o añadidos, microscópicos, a través de un elemento neutralizador presente en el filtro, normalmente, carbón activo, bolas cerámicas o luz ultravioleta.
La eficacia frente a los microbios depende de la tecnología concreta y de las especificaciones del producto, por lo que siempre hay que revisar la etiqueta y la documentación correspondiente.
Microbios: qué filtro hace falta
La mayoría de los filtros de agua, como los de jarras o refrigeradores, no están diseñados para eliminar los microbios del agua. Estos filtros generalmente usan un filtro de carbón para hacer que el agua tenga mejor sabor o eliminar metales pesados, como el plomo.
Revise para asegurarse de que el tamaño de los poros de su filtro sea lo suficientemente pequeño para eliminar el tipo de microbio, como parásitos, amebas, bacterias o virus, que le preocupa. Los parásitos y las amebas son más grandes que las bacterias que, a su vez, son más grandes que los virus.
Parásitos y amebas
Los parásitos Giardia y Cryptosporidium pueden enfermarlo si los traga. La ameba Naegleria fowleri puede enfermarlo si ingresa en su nariz, por ejemplo, al enjuagarse los senos paranasales.
Estos tipos de filtros eliminarán los parásitos y las amebas del agua: certificados para los estándares 53 o 58 de NSF para la reducción o eliminación de quistes, tamaño absoluto de los poros de 1 micrón o menos, microfiltración, nanofiltración o ultrafiltración y ósmosis inversa.
Bacterias
Estos tipos de filtros eliminarán bacterias, como Salmonella o E. coli, del agua: tamaño absoluto de los poros de 0.3 micrón o menos, ultrafiltración o nanofiltración y ósmosis inversa.
Virus
Estos tipos de filtros eliminarán virus, como el norovirus o la hepatitis A, del agua: nanofiltración y ósmosis inversa.
El tamaño de los poros importa
El tamaño de los poros es el tamaño de los agujeros muy pequeños en un filtro que dejan pasar el agua. Los filtros funcionan como coladores. Cuanto más pequeño sea el tamaño del poro, menos tipos de microbios y sustancias químicas pasan por el filtro.
Si un filtro tiene un tamaño absoluto de los poros de 1 micrón, por ejemplo, cada uno de los poros del filtro es de 1 micrón o más pequeño. Esto significa que todo lo que sea más grande que un micrón será atrapado en el filtro y eliminado del agua filtrada.
Los filtros con un tamaño de los poros nominal o medio de 1 micrón tienen un tamaño de los poros promedio de 1 micrón. Esto significa que algunos poros son más pequeños y otros más grandes que un 1 micrón.
Estos filtros dejarán pasar algunas cosas que son más grandes que un micrón por los agujeros más grandes. Un filtro con un tamaño absoluto de los poros de 1 micrón atrapará un microbio del tamaño de 1 micrón, pero un filtro con un tamaño medio de 1 micrón podría no atraparlo.
¿Mejoran el sabor del agua?
En algunas ciudades el sabor del agua del grifo es fuerte. Principalmente es debido a su dureza (lo que habitualmente se conoce como cal), por lo que mucha gente bebe agua embotellada.
En aguas duras, es decir, que tienen muchas sales disueltas, principalmente de calcio (la que se incrusta) y magnesio, la presencia de cloro hace que tenga ese sabor característico, es una combinación de las dos características.
Por eso las jarras filtradoras, mejoran el sabor. Estos aparatos mejoran su sabor porque tienen filtros de carbón activo y resina, pero harías el mismo efecto con una jarra filtradora.
Una opción mucho más barata y bastante efectiva es eliminar el cloro del agua de manera natural. Y es que si dejas el agua en una jarra abierta, el cloro simplemente se evapora. Y si a continuación metes el agua en la nevera, prácticamente no notarás diferencias de sabor con un agua menos dura.
¿Mejoran la salud del agua?
Para dejarlo claro, los aparatos de ósmosis no mejoran la calidad del agua en general, sólo mejoran su sabor. Porque una reducción de sales no significa una mejora de la calidad del agua.
Un agua dura quiere decir que tiene niveles altos de calcio y magnesio, normalmente en forma de bicarbonatos. Muy posiblemente hayas comprado leche enriquecida con calcio o algún producto alto en magnesio, porque es bueno para los huesos, por ejemplo para tus hijos.
Pero ahora se lo quitas al agua, ¿tiene eso sentido? Un agua de muy baja mineralización sólo es recomendada por los médicos para personas con ciertos problemas de salud, pero para una persona sana no es algo ni necesario ni siquiera beneficioso.
Pero tampoco vas a tener problemas de salud simplemente por beber agua de mineralización débil siempre que consumas los minerales necesarios por otras vías.
El agua del grifo y la seguridad
El agua del grifo no sólo es sana sino que tiene un exhaustivo control de calidad y sus parámetros químicos y biológicos están muy por debajo de los límites máximos permitidos.
Los filtros también eliminan sustancias químicas beneficiosas. Por ejemplo, algunos filtros eliminan sustancias químicas beneficiosas, como el cloro, que elimina microbios en el agua, o el fluoruro, que previene las caries.
Si su agua de la llave ya no tiene microbios ni sustancias químicas dañinos, podría no desear un filtro. El sabor, el olor y la apariencia no siempre son buenos indicadores de la seguridad del agua.
Los microbios y las sustancias químicas dañinos a menudo no cambian la apariencia, el sabor ni el olor del agua. En cambio, sustancias que no son dañinas, como algunas que contienen sulfuro, pueden hacer que el agua tenga mal sabor u olor.
Cómo elegir un filtro eficaz
1. Analizar el agua
Analizar su agua para saber si tiene microbios o sustancias químicas dañinos lo ayudará a elegir un filtro. Si su agua no tiene microbios ni sustancias químicas dañinos, podría decidir que no necesita un filtro.
Si su agua tiene microbios o sustancias químicas dañinos, elija un filtro que los elimine. El primer paso para saber qué filtro de agua necesitamos (si es que realmente necesitamos uno) es conocer a ciencia cierta la calidad del agua que sale por nuestro grifo.
Si no sabemos qué contaminantes tiene, difícilmente podremos acertar en nuestra elección. ¿De dónde procede tu agua? ¿Tu agua está clorada? ¿Viene directa de pozo, río o lago sin tratamiento previo? ¿Tiene nitratos? ¿Plomo? ¿Arsénico? ¿Tiene mal sabor, olor y/o color?
2. Diferenciar el origen del agua
Si obtiene su agua de un pozo privado o un sistema de recolección de agua de lluvia, analice su agua al menos una vez al año en busca de microbios y sustancias químicas dañinos.
Además, considere analizar el agua si ve que hay cambios en el color, el sabor o el olor. Comuníquese con su departamento de salud para obtener consejos sobre qué analizar y cómo encontrar un laboratorio certificado por el estado para que haga el análisis.
Si su agua de la llave proviene de un sistema de agua público, revise el informe de calidad del agua que su empresa de servicios públicos debe proporcionar cada año. El informe le mostrará si hay microbios o sustancias químicas dañinos en el agua.
3. Leer la etiqueta completa
Siempre revise la etiqueta. Antes de obtener un filtro, revise la etiqueta del producto para ver las sustancias específicas que el filtro puede eliminar.
Los filtros que eliminan microbios a menudo no eliminan sustancias químicas, y viceversa. Un porcentaje de reducción solo puede interpretarse si se conocen el contaminante, el protocolo y las condiciones de medición.
4. Elegir el punto de filtración
Los filtros de punto de uso generalmente filtran agua por lotes y la envían a una sola llave, como la de su fregadero. Estos incluyen filtros para poner debajo del fregadero y aquellos que se conectan a su grifo.
Considere filtros de punto de uso solo si necesita filtrar el agua que bebe y con la que cocina, por ejemplo. Los filtros para toda la casa, también llamados filtros de punto de entrada, filtran agua a medida que ingresa en su casa.
Esto significa que toda el agua, de cada llave, es filtrada. Considere estos filtros si necesita eliminar una sustancia química dañina, como ciertos compuestos orgánicos volátiles, de toda su agua.
Tenga en cuenta que si instala un filtro para toda la casa que elimina el cloro u otros desinfectantes, más microbios podrían crecer en sus tuberías.
5. Calcular el coste total
Otro error grave es fijarse simplemente en el precio de compra del filtro. Una comparativa realista debería incluir, además del precio de compra, otros factores.
- Gasto de electricidad y de agua de rechazo (en caso de haberlo).
- Gastos de mantenimiento y recambios de cartuchos o medio filtrante.
- Gastos de instalación (en caso de necesitarla).
- Gastos de envío (si compras por internet).
- Reparación de piezas sensibles.
- Extras necesarios (por ejemplo, un grifo de 3 vías, un filtro previo de sedimentos, etc.).
Te recomiendo que compares equipos haciendo un cálculo económico a 5 años vista. El precio puede reflejar el diseño, los materiales, la distribución o los servicios asociados, pero no constituye una prueba de rendimiento.
6. Comprobar el fabricante y los repuestos
Es importante conocer la reputación del fabricante, para saber si nuestro filtro va a cumplir su cometido. Existe mucha publicidad engañosa y muchos “filtros milagrosos” en el mercado.
Saber que es una empresa sólida, con certificaciones de calidad (comprobables), y que nos garantice un suministro de cartuchos y recambios en el tiempo, es muy importante.
En más de una ocasión ha pasado que una empresa desaparece o deja de fabricar un tipo de recambio y los usuarios se quedan “colgados” sin poder usar sus filtros, que además son incompatibles con otras marcas.
Certificaciones y normas NSF
NSF International es una organización independiente que elabora estándares de salud pública para productos. Una manera de averiguar qué elimina un filtro de agua es buscar la certificación de NSF en la etiqueta del filtro.
Puede buscar productos específicos en la base de datos de NSF para ver qué sustancias pueden eliminar del agua según la certificación. Algunos de los estándares de NSF relacionados con el tratamiento del agua son:
| Norma | Alcance indicado |
|---|---|
| Estándar 42 | Sabor y olor |
| Estándar 53 | Reducción de quistes |
| Estándar 58 | Ósmosis inversa |
| Estándar 62 | Destilación |
Busque una certificación NSF en la etiqueta de su filtro para ver qué eliminará el filtro. Una certificación o un análisis solo constituye una prueba útil dentro de los límites precisos de su alcance.
NSF también recuerda que una certificación conforme a una norma determinada no significa que un sistema reduzca todos los contaminantes posibles. Consulte el alcance de las normas NSF y el registro oficial de productos certificados.
Cómo interpretar las pruebas de eficacia
Un filtro de agua no es eficaz en términos absolutos. Debe evaluarse frente a sustancias concretas, en condiciones de ensayo identificables y hasta un volumen de agua documentado.
Para comprobar su rendimiento, hay que buscar resultados relativos al producto en cuestión, identificar los contaminantes analizados, comprender el alcance del protocolo y distinguir entre un análisis, una certificación y una simple afirmación comercial.
| Elemento que debe comprobarse | Qué debe mostrar |
|---|---|
| Contaminante identificado | La sustancia o el microorganismo objetivo debe nombrarse con precisión |
| Producto realmente ensayado | El resultado debe corresponder al filtro evaluado, no solo a uno de sus materiales |
| Protocolo identificable | La concentración, el pH, el caudal y el método dan sentido al resultado |
| Volumen documentado | El momento del ensayo permite evaluar la estabilidad durante el uso |
La eficacia de un filtro debe evaluarse mediante resultados vinculados a un producto, un protocolo y un volumen concretos. La ausencia de pruebas públicas no demuestra que un filtro sea ineficaz, pero impide al comprador verificar el rendimiento anunciado.
Promesa comercial
Presenta un beneficio anunciado: «agua más pura», «elimina los contaminantes» o «filtración potente». Sin un contaminante identificado ni un documento asociado, no permite verificar un rendimiento concreto.
Dato del fabricante
Una ficha técnica puede describir la composición, el caudal, la capacidad anunciada o el rendimiento del filtro. Puede ser exacta y útil, pero su alcance depende de los métodos y justificantes a los que remita.
Análisis realizado por un laboratorio independiente
Mide una muestra o un producto en condiciones definidas. La independencia del laboratorio refuerza la trazabilidad de la medición, pero no garantiza por sí sola que el protocolo cubra todos los usos o toda la vida útil.
Certificación
Comprueba la conformidad con una norma de referencia y unas declaraciones determinadas. Hay que identificar la norma, el titular, la referencia certificada y los rendimientos efectivamente cubiertos.
No se trata de una jerarquía automática. Una documentación sólida suele combinar varios elementos coherentes.
Cómo leer un informe de ensayo
Identificar el producto ensayado
El informe debe permitir localizar la referencia del filtro, su configuración y, cuando proceda, el número de elementos filtrantes utilizados. Un nombre genérico o la simple mención de un material no bastan para establecer una correspondencia con el producto vendido.
Localizar el contaminante y su concentración inicial
La sustancia buscada debe estar identificada y su concentración antes de la filtración debe ser legible. Este nivel inicial influye directamente en el cálculo del porcentaje de reducción y en el alcance del resultado.
Comparar los valores antes y después
El porcentaje anunciado debe poder relacionarse con las concentraciones medidas. Un valor inferior al límite de cuantificación no significa necesariamente una ausencia total, sino que el método no cuantifica por debajo de ese umbral.
Leer las condiciones del protocolo
El pH, el caudal, la temperatura, la composición del agua y el método analítico pueden modificar los resultados. Por tanto, dos porcentajes similares no son automáticamente comparables si proceden de condiciones diferentes.
Buscar el volumen ya filtrado
El informe debe indicar si la medición se realizó al inicio, en un punto intermedio o después de un volumen importante. Esta información permite situar el resultado dentro de la vida útil del filtro.
Identificar el laboratorio y los límites del documento
El nombre del laboratorio, la fecha, la referencia del informe y el método utilizado deben poder localizarse. Una acreditación es un indicador útil, pero también hay que comprobar si cubre los ensayos o métodos correspondientes.
Por qué el volumen, el caudal y el pH modifican el resultado
Un resultado puede ser exacto sin constituir una garantía universal. Describe lo observado para un producto, en condiciones definidas y en un momento concreto de su uso.
Un agua con poca carga y otra con una concentración más elevada no exigen lo mismo al filtro. El pH también puede modificar el comportamiento de determinadas sustancias y su interacción con los medios filtrantes.
Según la tecnología utilizada, el tiempo durante el cual el agua permanece en contacto con los materiales puede influir en la reducción observada. Un resultado obtenido con un caudal determinado no debe trasladarse automáticamente a todas las condiciones de uso.
Un ensayo realizado al inicio informa sobre el rendimiento inicial. Las mediciones intermedias o próximas a la capacidad anunciada permiten evaluar si ese rendimiento sigue documentado durante el uso.
La reducción de un contaminante controlada después de un volumen importante no demuestra automáticamente que todos los demás rendimientos evolucionen de la misma manera. La estabilidad debe leerse sustancia por sustancia y según los ensayos disponibles.
Señales de alerta en la información del producto
- Un porcentaje sin un contaminante identificado: «Hasta el 99,9 %» no permite ninguna comprobación si no se especifican la sustancia, la concentración inicial y las condiciones de medición.
- Un gráfico sin un informe accesible: una infografía puede resumir un resultado, pero no sustituye al documento que permite identificar el laboratorio, el método y sus posibles límites.
- El logotipo de un laboratorio sin referencia: el nombre o el logotipo de un laboratorio no demuestra por sí solo qué se ensayó.
- Una mención NSF® sin norma ni declaración: la presencia del distintivo no indica si la certificación se refiere al producto completo, a un componente, a la seguridad de los materiales o a una reducción determinada.
- Una vida útil sin un volumen de ensayo correspondiente: una capacidad anunciada describe una duración de uso prevista, pero no demuestra automáticamente que todos los rendimientos se hayan controlado hasta ese volumen.
- Un resultado generalizado a todo el filtro: un ensayo sobre un material, una sustancia o un único punto de control no debe extenderse a todos los contaminantes, a todas las configuraciones ni a toda la vida útil.
Ser prudente no significa acusar. Una información ausente o inaccesible limita la verificación pública; por sí sola, no demuestra que el filtro sea ineficaz.
Los inconvenientes de la ósmosis inversa
Desperdicio de agua
Al pasar por el filtro de ósmosis, no toda el agua atraviesa la membrana. Una aparte se filtrará, con muy poca concentración de minerales, que es la que tú beberás, y otra parte donde se han quedado todos los minerales, por lo tanto más concentrada, se tirará por el desagüe.
Aunque los fabricantes te hablan de proporciones de 1 a 4 (cuatro litros tirados por cada litro filtrado), la cifra suele ser mucho mayor, este sólo es el óptimo y no se alcanza tan fácilmente.
Cifras de 1 a 10 son bastante normales y si no está bien elegido el equipo y la presión de la red no es la adecuada, esta cifra se puede multiplicar por dos o por tres.
La pena es que con esas cifras de eficiencia tan bajas, el agua que estás tirando es prácticamente igual de buena que la del grifo.
Riesgo por mal mantenimiento
Si no se mantiene bien el aparato y se cambian los filtros cuando se debe, no sólo no filtrarán bien, sino que empeorará la calidad del agua.
Necesitará mantener cualquier filtro que use para que siga funcionando de manera adecuada y evitar que se multipliquen microbios. Esto incluye cambiar los filtros regularmente según las recomendaciones del fabricante.
Use guantes mientras cambia los filtros y lávese las manos después para evitar enfermarse. Algunos filtros también requieren tratar el agua antes de que la filtre para proteger al filtro y asegurarse de que funcione bien.
El problema viene cuando nos pasamos de tiempo, ya que podemos favorecer la proliferación de microorganismos y acabar bebiendo un agua de peor calidad, incluso pudiendo tener problemas de salud.
Descenso del pH
Al eliminar las sales reducimos el pH del agua, por lo que podría corroer metales como grifos u ollas, incorporando ese metal al agua. El pH puede bajar de los límites de la potabilidad.
Incluso la reducción del pH del agua puede estar por debajo de los límites legales. Son muchos parámetros del agua que estas cambiando y que no está controlando porque no eres ningún experto.
Necesidad de presión y espacio
Como este proceso puede ser lento, hay un depósito que acumula el agua para cuando la quieras usar y no tengas que esperar. Dependiendo del modelo, los sistemas pueden necesitar una bomba de presión, un depósito, un desagüe y espacio bajo el fregadero.
Filtros de jarras, grifo y punto de uso
El mercado ofrece desde sistemas comunes como jarras de filtrado o accesorios complementarios para grifos a sistemas de ósmosis, que se colocan bajo el fregadero y replican el proceso de las plantas desaladoras que convierte en potable el agua de mar.
Las jarras pueden reducir sustancias que alteran el sabor y el olor del agua como el cloro y la cal. Sin embargo, también tienen problemas de mantenimiento, porque los cartuchos deben sustituirse y la jarra debe conservarse en condiciones higiénicas.
Los filtros conectados al grifo suelen ser adecuados cuando solo se quiere tratar el agua para beber y cocinar. Un sistema para toda la vivienda solo tiene sentido cuando se necesita tratar un contaminante presente en todos los usos del agua.
Filtros y medio ambiente
Dejar de comprar agua embotellada reduce los desplazamientos, el transporte y la generación de residuos plásticos. Disminuye la generación de plásticos al no comprar agua embotellada.
Pero los antiguos equipos de Ósmosis Inversa con depósito derrochan mucha agua, respecto a los nuevos sistemas de Flujo Directo. Tenlo en cuenta.
Hay empresas que reciclan sus propios cartuchos filtrantes. Pregunta a tu vendedor. Y de paso pregúntale dónde te recomiendan depositar los residuos que vayas generando, como cartuchos de carbón, membranas, sedimentos, etc.
Personas con el sistema inmunitario debilitado
Si tiene el sistema inmunitario debilitado, tiene más probabilidad de enfermarse a causa de microbios en el agua. En particular, el parásito Cryptosporidium podría enfermarlo.
Hable con su proveedor de atención médica y un especialista de desinfección del agua sobre si necesita obtener un sistema de tratamiento del agua. Si decide obtener un sistema, busque uno que elimine Cryptosporidium.
Si tiene el sistema inmunitario debilitado, evite cambiar los filtros de agua usted mismo. Cambiar filtros podría exponerlo a microbios o sustancias químicas dañinos que se encuentran en el filtro.
El engaño del hidrolizador de agua
Para “mostrarte” que el agua del grifo es malísima y llena de impurezas y cosas dañinas, lleva a tu casa un hidrolizador de agua, que no es más que un aparato que hace pasar corriente eléctrica por el agua.
Son dos barras de hierro y se hace pasar una corriente de una a otra. El comercial introduce el aparato en un vaso agua sacada de tu grifo y se empieza a poner de un color marrón negruzco y empiezan a salir unos pizcos negros.
El agua normalmente tiene una cierta cantidad de sales disueltas. La electricidad se transmite por ella, y en una de las dos barras (en el llamado ánodo) se produce una oxidación.
Como hemos dicho que contenían hierro, este se oxida y se disuelve en el agua, y por eso se tiñe el agua de un marrón negruzco. No es lo que lleva el agua, son los óxidos de hierro de la barra que hemos metido nosotros.
En el caso del otro agua, al no llevar apenas sales, no transmite la corriente, no se produce la oxidación y el agua no adquiere tan mal aspecto.
Errores frecuentes al elegir un filtro
- No conocer la calidad del agua de entrada de tu vivienda.
- No haberse informado previamente de las tecnologías de filtrado existentes (y entenderlas mínimamente).
- Dejarse “aconsejar” a ciegas por un agente comercial.
- No tener claras tus necesidades reales.
- No haber hecho un cálculo básico a largo plazo (5 años).
- No haberse informado sobre la empresa que nos venderá el equipo ni sobre el fabricante.
- No tener claro el riesgo que conlleva un mal mantenimiento de tu filtro de agua.
- No conocer tus propias instalaciones interiores.
- Tener motivos poco “serios” para decidir instalar un filtro de agua.
- No tener en cuenta al Medio Ambiente.
Muchas veces el enemigo lo tenemos dentro de casa. Puede ser que nuestra compañía de agua nos esté suministrando un agua de excelente calidad pero que al pasar por nuestras instalaciones interiores, se contamine.
Un ejemplo típico son las tuberías de plomo o los tanques elevados. Incluso la suciedad en las bocas de los grifos puede provocar pérdida de calidad de un agua filtrada.
Por eso es importante la higiene, la limpieza de nuestros grifos (evitar el contacto directo de los grifos con la boca, manos, paños de cocina, mascotas, etc.).
Respuesta práctica: ¿cuándo merece la pena un filtro?
Un filtro puede ser útil si se ha identificado una sustancia concreta que se desea reducir, si el producto demuestra su eficacia frente a esa sustancia y si se respetan las condiciones de instalación, uso y mantenimiento.
Para mejorar únicamente el sabor y el olor del agua potable, suele bastar con una tecnología sencilla, como el carbón activado, siempre que se cambie el cartucho y se mantenga el sistema correctamente.
La ósmosis inversa puede reducir una gama amplia de sales, algunos metales, ciertos microorganismos y otras sustancias químicas, pero implica mayor complejidad, consumo de agua, mantenimiento y control del pH.
Si el agua procede de un pozo privado o de una instalación de lluvia, un filtro doméstico no sustituye al análisis del agua ni garantiza por sí solo que el suministro sea seguro.
La respuesta correcta no consiste en comprar el sistema más caro ni en rechazar todos los filtros, sino en relacionar el problema identificado con una tecnología concreta y con pruebas verificables.

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