Temperatura del agua para la desinfección: rangos, tiempos y métodos seguros

La temperatura del agua para la desinfección depende del material, del microorganismo que se desea reducir, del método utilizado y del tiempo de contacto. En procesos de lavado de vajilla y equipos alimentarios, el agua de desinfección suele encontrarse entre 77 °C y 82 °C, mientras que la temperatura del agua en contacto con la vajilla debe ser de 70 grados centígrados como mínimo.

En situaciones de emergencia relacionadas con agua potable, permita que el agua alcance un hervor constante durante por no menos de un minuto. En lugares que estén a una altitud superior a los 5000 pies (1000 metros), hierva el agua durante tres minutos. Para la desinfección térmica de superficies, el vapor puede salir de la boquilla a 100 °C y más, y las limpiadoras de alta presión de agua caliente pueden trabajar con temperaturas de al menos 65 °C, siempre que se respete el tiempo de contacto indicado para cada aplicación.

Diferencia entre limpieza, desinfección y esterilización

La limpieza es el proceso de eliminar desechos de alimentos o suciedad de las superficies. Por otra parte, la desinfección es el proceso de reducir la cantidad de microbios presentes en los equipos, los utensilios o la superficie de trabajo. La limpieza elimina residuos visibles como grasa, restos de alimentos y suciedad. La desinfección elimina microorganismos que no son visibles.

La limpieza no es propiamente un método de desinfección, pero es requisito imprescindible previo a la desinfección o a la esterilización para garantizar su máxima eficacia. Además de eliminar microorganismos, la limpieza va a retirar sangre u otra materia orgánica cuya presencia reduce la eficacia de los agentes desinfectantes, bien porque provocan su inactivación, bien porque protegen (encapsulan o aíslan) a los microorganismos, incrementando así el tiempo de contacto con el desinfectante necesario para la destrucción de los mismos.

La desinfección supone la destrucción de microorganismos pero no necesariamente de las formas de resistencia como las esporas bacterianas o los agentes biológicos enquistados. La esterilización es el proceso por el que se destruyen completamente todas las formas de vida microbiana, incluidas las esporas bacterianas, que son las más resistentes.

Por qué la limpieza debe preceder a la desinfección

Las superficies en contacto con los alimentos también pueden tener biopelículas, las cuales están formadas por bacterias. La biopelícula combinada con las partículas secas de los alimentos actúa como una capa que protege del entorno y de los desinfectantes, escondiendo a las bacterias debajo de la película.

Las biopelículas son muy resistentes y dificultan el proceso de limpiar y desinfectar. Una limpieza profunda es el primer paso para eliminar esta capa protectora. La limpieza requiere tres componentes principales: agua para lavar y enjuagar, jabón o detergente y energía.

El agua ayuda a despegar los alimentos y otros adheridos a las superficies de la vajilla, los utensilios y los equipos. También transporta el jabón para eliminar estas partículas. Es importante recordar que el agua debe provenir de una fuente confiable para evitar limpiar con agua sucia, debe usarse agua potable para limpiar.

La temperatura del agua debe ser de tibia a caliente según lo recomendado en la etiqueta de las instrucciones del producto de limpieza. La presión y la fricción al fregar ayudan a despegar alimentos, sacar algunos microbios y a romper las biopelículas, lo cual deja sin protección a las bacterias que la forman.

Antes de desinfectar debe lavar toda la vajilla, utensilios o equipo que tenga contacto con los alimentos. Asegúrese de enjuagar todas las superficies durante el proceso de limpieza.

Temperaturas principales para desinfectar

Etapa o aplicaciónTemperatura indicadaCondición complementaria
Lavado inicialAlrededor de 43 °CUso de agua potable, jabón o detergente
EnjuagueMínimo 43 °CEliminación completa de residuos del producto de limpieza
Desinfección en procesos alimentariosEntre 77 °C y 82 °CLos utensilios deben mantenerse en contacto con agua caliente durante al menos 30 segundos
Agua en contacto con la vajilla70 grados centígrados como mínimoVerificación mediante tira indicadora o termómetro para lavaplatos
Aclarado desinfectante en lavadorasMínimo 71ºCDurante 3 minutos y con secado completo de las piezas
Enjuague final de lavavajillasPor lo general 82 grados centígradosLa temperatura puede variar según la máquina
Desinfección con agua caliente a alta presiónAl menos 65 °CTiempo de contacto de un minuto
Vapor de agua caliente100 °C y másAplicación mediante boquilla y desplazamiento lento
Hervido de agua potableHervor constantePor no menos de un minuto; tres minutos a gran altitud

De acuerdo con las buenas prácticas en la industria alimentaria es necesario: Lavado inicial: alrededor de 43 °C. Enjuague: mínimo 43 °C. Desinfección: entre 77 °C y 82 °C. Además, los utensilios deben mantenerse en contacto con agua caliente durante al menos 30 segundos para asegurar resultados efectivos.

La temperatura de enjuague final en la desinfección con agua caliente puede variar según la máquina. Revise las instrucciones del equipo, por lo general la temperatura de enjuague final de la máquina es de 82 grados centígrados.

La temperatura del agua en contacto con la vajilla debe ser de 70 grados centígrados como mínimo. No es suficiente sólo observar los indicadores del lavavajillas. Para asegurarse de que el agua está lo suficientemente caliente debe revisarla con una tira indicadora de temperatura o con un termómetro para lavaplatos.

Desinfección térmica en cocinas y servicios de alimentación

La desinfección se realiza una vez que se termina el lavado y el enjuague. Cuando se sirve al público es importante que las superficies en contacto con los alimentos se desinfecten para prevenir enfermedades de origen alimentario.

Existen dos formas de desinfectar la vajilla y los equipos: de forma mecánica con lavavajillas, o de forma manual en un lavado de tres compartimentos. En la desinfección mecánica se pueden usar productos químicos y con la técnica de desinfección por calor a altas temperaturas se usa agua caliente.

Los calentadores de agua industrial se vuelven indispensables, ya que permiten mantener estas temperaturas de forma constante sin afectar la operación. Estos sistemas permiten mantener temperaturas constantes sin interrupciones, algo indispensable en entornos de alta demanda.

Un sistema eficiente debe garantizar: Suministro continuo de agua caliente. Estabilidad en la temperatura. Capacidad para múltiples puntos de uso. Eficiencia energética.

Los calentadores industriales están diseñados precisamente para cumplir con estos requisitos, especialmente en cocinas de alto volumen. Por otro lado, un calentador de gas ofrece una solución eficiente para generar agua con la temperatura necesaria de forma inmediata, optimizando tiempos y consumo energético.

Cómo verificar la temperatura del lavavajillas

Debe revisar la temperatura del agua cuando comienza cada servicio para asegurarse de que la máquina funciona correctamente. Coloque una tira en un plató o en otro elemento plano antes de colocarlo en la máquina.

Si se alcanzó la temperatura correcta la tira se pone de color negro. Estas tiras se usan para verificar si la desinfección se realizó correctamente. Registre las temperaturas del indicador en cada servicio para documentar el funcionamiento correcto de la máquina.

Se pueden colocar otros tipos de tiras reactivas en los dientes de un tenedor y luego colocarlo en la máquina. Si las tiras reactivas no se ponen de color negro significa que la máquina no funciona correctamente y que la desinfección por calor no tuvo lugar.

En este caso se deben tomar medidas correctoras. Recuerde volver a colocar la vajilla de prueba en el lavaplatos para realizar una limpieza y desinfección correcta.

Lavado manual en tres compartimentos

La limpieza manual comienza al poner agua potable con jabón en un lavabo o en una cubeta y finaliza con el enjuague de la superficie de trabajo. Debe cambiar con frecuencia el agua que se usa para limpiar.

Ya que cuando se acumulan más partículas de los alimentos y otras sustancias, el jabón es menos efectivo para eliminar alimentos y otras partículas. Es conveniente cambiar el agua para lavar, como mínimo, antes de cada servicio.

Para garantizar resultados óptimos, recomendamos seguir una secuencia estructurada: Retirar residuos visibles. Lavar con detergente y agua. Enjuagar correctamente. Desinfectar con agua a alta temperatura o solución química. Dejar secar al aire.

Desinfección con vapor

La desinfección térmica es un método de limpieza altamente efectivo para reducir eficientemente el número de gérmenes en superficies duras y exteriores resistentes a la temperatura. Los objetos y superficies a limpiar se calientan con agua caliente y vapor de agua.

Los gérmenes que causan enfermedades en las personas no pueden sobrevivir por encima de los 70 ° C. Casi todos los gérmenes, virus y bacterias dañinos o peligrosos son sensibles a la temperatura y se pueden eliminar de este modo.

Las limpiadoras a vapor y las aspiradoras a vapor producen vapor de agua caliente, que sale de la boquilla a 100 ° C y más bajo alta presión. Con esto, incluso tiempos de contacto extremadamente cortos son suficientes para matar o inactivar bacterias y virus de forma totalmente fiable.

De este modo, un laboratorio independiente pudo demostrar que, con una velocidad de desplazamiento lenta de 30 cm por segundo, las bacterias y los virus quedan desinfectados: para las bacterias en un 99,999% *, para los virus en un 99,99% **.

Por lo tanto, la desinfección térmica con vapor caliente demuestra ser un medio fiable y de fácil aplicación de inactivación o destrucción de microorganismos sin la ayuda de desinfectantes químicos. El vapor caliente puede penetrar además, sin esfuerzo, en puntos de difícil acceso, como grietas o juntas, y limpiarlos a fondo.

Solo se debe eliminar la suciedad más gruesa con anticipación, ya que los gérmenes podrían esconderse debajo.

Desinfección con vapor en superficies

Aplicaciones del vapor

La desinfección térmica con limpiadoras de vapor y aspiradores de vapor no solo es extremadamente eficaz, sino que también le impresionará por su aplicación extremadamente fácil. Como solo se requiere agua para el saneamiento con vapor y no se necesitan aditivos químicos, este tipo de desinfección de rutina es especialmente adecuada en cualquier lugar donde el enfoque esté en los alimentos.

  • En el procesamiento de alimentos y la industria alimentaria.
  • En hostelería y restauración, en comedores y cocinas industriales.
  • En supermercados para congeladores, mostradores de delicatessen o estanterías.
  • En hospitales, residencias de ancianos, consultorios médicos, escuelas y guarderías.
  • En instalaciones deportivas y en el sector del bienestar.
  • También es posible el saneamiento de plásticos para la limpieza interior de vehículos.

Desinfección con agua caliente a alta presión

Las limpiadoras de alta presión con agua caliente alcanzan sin esfuerzo las temperaturas del agua de al menos 65 ° C que se necesitan para la reducción, inactivación y eliminación completa de virus, bacterias y gérmenes.

Incluso con tiempos de contacto de menos de un minuto con agua caliente, las superficies contaminadas se desinfectan de forma demostrable, completamente sin aditivos químicos. Las limpiadoras de alta presión con agua caliente son, por tanto, muy adecuadas para la desinfección en zonas exteriores y grandes superficies.

Cuando se introduce agua caliente a temperaturas de 85-100 °C para limpiar con una hidrolimpiadora de alta presión, se produce una reducción drástica de las colonias de bacterias.

Un laboratorio independiente lo confirma: incluso a 65 ° C y un tiempo de contacto de menos de un minuto, las limpiadoras de alta presión con agua caliente eliminan eficazmente los virus envueltos, como el coronavirus, de las superficies contaminadas; a partir de los 75 ° C, los virus no envueltos también son efectivamente reducido e inactivo.

Para ello, la lanza y la boquilla correspondiente simplemente se conectan a la limpiadora de alta presión con agua caliente y la temperatura del agua se ajusta al máximo para que el agua salga por la salida de la caldera a aprox. 90-98 ° C. Finalmente, la superficie a desinfectar debe tratarse con movimientos lentos.

Ventajas y límites de la alta presión con agua caliente

  • Acelera la limpieza hasta en un 40% en comparación con el uso de agua fría con un efecto adicional reductor de gérmenes.
  • Completamente sin aditivos químicos, por lo que es ideal para desinfectar áreas exteriores.
  • Sin residuos de desinfectantes en las superficies tratadas.
  • No es necesario un enjuague que requiere mucho tiempo.
  • Evita que los patógenos desarrollen tolerancia.
  • Tiempos de secado rápidos.
  • Especialmente eficaz incluso con suciedad albuminosa.

El agua caliente no es suficiente para llevar a cabo la desinfección, a pesar de que puede reducir el recuento de bacterias generalmente con el suficiente tiempo de exposición y temperatura. Es necesario finalizar el protocolo de limpieza con un desinfectante.

En general, las temperaturas de 85-100°C permitirán rápidamente una reducción drástica de las colonias de bacterias, aunque sólo temperaturas cercanas a los 155°C eliminarán muchos gérmenes por completo. Por lo tanto, deberá subir las temperaturas de limpieza a los niveles máximos para comenzar el proceso de desinfección.

Deje secar las superficies antes de permitir el paso de nuevo de animales o de personas por razones de higiene o de seguridad.

Desinfección química como alternativa o complemento

Existen dos métodos principales de desinfección: Desinfección por calor. Utiliza agua o vapor para eliminar microorganismos. Desinfección química. Utiliza sustancias como cloro o amonio cuaternario.

La desinfección por calor no deja residuos químicos, es segura y eficiente y reduce riesgos de contaminación. La desinfección química es útil en superficies específicas y complementa procesos térmicos.

El proceso de desinfección química consiste en tres pasos básicos: la limpieza previa del material que se va a desinfectar, la elección y uso de un desinfectante asegurándose de que la cantidad y las condiciones de uso del mismo son las recomendadas (concentración, temperatura, tiempo de contacto) y el aclarado completo para la eliminación de todo residuo de desinfectante.

La desinfección química debe usarse con un objetivo concreto y no como un procedimiento de rutina. No es un sustituto de la esterilización. La desinfección, por definición, no garantiza la esterilidad de los productos.

Los desinfectantes químicos pueden ser: tóxicos, inflamables o corrosivos, pudiendo producir efectos perjudiciales para la salud de los trabajadores que los manipulan. Se deben escoger desinfectantes que, cumpliendo el objetivo previsto, sean lo menos peligrosos posible.

Concentraciones y control de los productos químicos

Existen tres tipos de agentes químicos que se usan en el área de servicios de comidas para desinfección: amonio cuaternario, cloro y yodo. Estos agentes no son iguales. Cada uno tiene características diferentes y requieren una concentración distinta para ser efectivos.

La concentración del cloro debe ser de 50 a 100 partes por millón y la del yodo de 12,5 a 25 partes por millón. La mejor forma de comprobar la efectividad de un desinfectante es mediante el uso de una tira reactiva, existen tiras reactivas específicas para cada tipo de agente químico.

La tira reactiva debe cambiar de color cuando se coloca en la solución durante al menos diez segundos. Compare el color de la tira con el parámetro del envase para determinar la concentración del desinfectante.

Es importante revisar la concentración, ya que los desinfectantes se vuelven menos efectivos con el paso del tiempo. Eso no significa que más es mejor, ya que si la concentración es muy alta, existe un riesgo de toxicidad.

La efectividad del desinfectante también disminuirá cuando haya partículas de los alimentos en la solución. La mayoría de los desinfectantes son efectivos durante unas dos horas, pero luego deben cambiarse.

Los productos para limpiar y desinfectar deben almacenarse en lugares diferentes. Si el detergente se mezcla con un desinfectante la solución resultante no es muy efectiva.

Temperatura del agua y control de Legionella

La Legionella es una bacteria presente en el agua, que una vez entra en los conductos de las redes de distribución del agua, puede afectar la salud de las personas, si no se controla su proliferación que puede llegar a producir la legionelosis.

La inhalación de microgotas contaminadas por las especies Legionella puede producir la legionelosis que presenta variaciones en cuanto a su gravedad, pues incluye desde afecciones leves que cursan con fiebre hasta algunas formas de neumonía potencialmente mortales.

Sabemos que hay una relación directa entre la temperatura media del agua de las instalaciones y su efecto en el crecimiento de la Legionella.

Temperatura del aguaComportamiento de LegionellaEntornos indicados
Entre 10 y 20ºCLa Legionella se encuentra en estado latente. No se reproduce, pero sobrevive.Red de agua fría, humidificadores y condensadores evaporativos.
Entre 20 y 45ºCLa Legionella se encuentra en estado de multiplicación. Son las temperaturas ideales para su reproducción.Spas, jacuzzis, torres de refrigeración, grifos y duchas.
Entre 55 y 65ºCLa Legionella no se multiplica.Instalaciones de agua sanitaria.
Entre 70 y 100ºCLa Legionella se elimina progresivamente.Sistemas de calefacción y humidificadores de vapor.

Con el nuevo Real Decreto 487/2022 y su posterior modificación en el RD 614/2024, por el que se establecen los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis se desarrollan una serie de medidas para la prevención y control de Legionella en instalaciones de agua.

Una de las medidas definidas es la temperatura en los circuitos de agua caliente y fría y se establece una temperatura mínima de 60°C en los acumuladores y de 50°C en los puntos terminales (grifos y duchas) y en el retorno.

Nuevos estudios de mediados del 2024, realizados en hospitales donde hay una mayor cantidad de personas de riesgo, concluyen que el aumento de 5˚C de la temperatura en los puntos terminales de los circuitos de agua caliente podría reducir notablemente los casos de legionelosis.

Es decir aconsejan que el agua de distribución a la red de agua sanitaria sea a 55ºC en los puntos terminales.

Prevención en hospitales y hoteles

Los hospitales son entornos especialmente sensibles a la Legionella. Cuentan con extensas redes de agua caliente sanitaria (ACS) y sistemas de climatización.

La bacteria puede proliferar en los grandes depósitos de agua caliente, en los circuitos de tuberías con tramos de poco flujo o en equipos médicos que usan agua (p.ej. nebulizadores, respiradores).

Además, los pacientes hospitalizados suelen ser personas vulnerables (inmunodeprimidos, ancianos o con enfermedades crónicas), por lo que una infección de legionelosis en este entorno puede tener consecuencias muy graves.

Los hoteles comparten muchos de los riesgos de los hospitales en cuanto a sistemas de agua, aunque el perfil de los usuarios es distinto. Un riesgo característico es la ocupación variable: algunas habitaciones o alas del hotel pueden permanecer sin usar durante días o semanas, lo que provoca estancamiento de agua en esas tuberías y un enfriamiento que sitúa al agua en la franja de temperatura ideal para la Legionella (20-45 °C).

Las técnicas habituales incluyen la desinfección térmica, la desinfección química, los filtros y otros sistemas, la limpieza y el mantenimiento físico. El personal de mantenimiento recorre periódicamente habitaciones y zonas poco ocupadas para hacer correr el agua por los grifos y duchas, evitando el estancamiento prolongado.

Desinfección de agua potable mediante calor

En una situación de emergencia, en que el servicio de agua habitual está interrumpido, es posible que las autoridades locales recomienden consumir solo agua envasada, hervida o desinfectada hasta que se restablezca el servicio de agua habitual.

Las siguientes instrucciones le muestran cómo hervir y desinfectar agua para eliminar la mayoría de los microorganismos que causan enfermedades y que pueden estar en el agua. Sin embargo, al hervir o desinfectar el agua, no se eliminan otros contaminantes, como los metales pesados, las sales y la mayoría de otras sustancias químicas.

Solo use agua que haya sido desinfectada en forma adecuada para beber, cocinar, elaborar cualquier bebida preparada, lavar los platos y cepillarse los dientes.

Hervido del agua

Hierva el agua, si no tiene agua embotellada, Hervirla será suficiente para eliminar bacterias patógenas, virus y protozoos (OMS, 2015).

Si el aspecto del agua es turbio, permita que se asiente y fíltrela haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café. Permita que el agua alcance un hervor constante durante por no menos de un minuto.

En lugares que estén a una altitud superior a los 5000 pies (1000 metros), hierva el agua durante tres minutos. Deje enfriar en forma natural y guárdela en recipientes limpios y con tapa.

Para mejorar el sabor soso del agua hervida, agregue una pizca de sal por cada cuarto de galón o litro de agua, o vierta el agua de un recipiente limpio a otro varias veces.

Desinfección química del agua

Desinfecte el agua con lejía de uso doméstico si no puede hervir agua. Solo use productos a base de lejía de cloro sin olor que sean aptos para desinfección e higiene, según se indica en la etiqueta.

La etiqueta debería indicar que contiene 6 u 8,25 % de hipoclorito de sodio. No use lejía con aroma, para ropa de color ni con limpiadores agregados.

Si el agua está turbia, permita que se asiente y fíltrela haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café.

Use la tabla que está a continuación como una guía para decidir la cantidad de lejía debe agregar al agua; por ejemplo, agregue 8 gotas de lejía de 6% o 6 gotas de lejía de 8.25%, por cada galón de agua.

Duplique la cantidad de lejía si el agua está turbia, tiene algún color o está muy fría. Mezcle y deje reposar durante 30 minutos.

El agua debería tener un olor suave a cloro. De lo contrario, repita la dosis y deje en reposo durante otros 15 minutos antes de usar.

Volumen de aguaCantidad de lejía de 6%Cantidad de lejía de 8.25%
1 cuarto/litro2 gotas2 gotas
1 galón8 gotas6 gotas
2 galones16 gotas (1/4 de cucharaditas)12 gotas (1/8 de cucharaditas)
4 galones1/3 de cucharadita1/4 de cucharadita
8 galones2/3 de cucharadita1/2 de cucharadita

Otros métodos de desinfección del agua

Hipoclorito de calcio granulado. El primer paso es preparar una solución de cloro que usará para desinfectar el agua. Por su seguridad, hágalo en un área ventilada y use protección para los ojos.

Agregue una cucharadita colmada (aproximadamente ¼ de onza) de hipoclorito de calcio (HTH) granulado de alta resistencia a dos galones de agua y mezcle hasta que las partículas se haya disuelto.

Yodo de uso doméstico (o “tintura de yodo”). Es probable que tenga yodo en su gabinete de medicamentos o equipo de primeros auxilios. Agregue cinco gotas de tintura de yodo al 2 % por cada cuarto de galón o litro de agua que desinfectará.

Si el agua está turbia o tiene color, agregue 10 gotas de yodo. Mezcle y deje que el agua repose durante al menos 30 minutos antes de usarla.

Tabletas para desinfección de agua. Puede desinfectar agua con tabletas que contienen cloro, yodo, dióxido de cloro u otros agentes desinfectantes. Siga las instrucciones que aparecen en la etiqueta, ya que cada producto puede tener diferente potencia.

Ozono y temperatura del agua

El ozono es una molécula de carácter oxidante formada por tres átomos de oxígeno. Su uso se ha ido generalizando con el paso del tiempo en la desinfección de aguas, área donde muestra gran eficacia.

Sus principales ventajas son que no deja residuos químicos y no confiere aromas u olores particulares al producto final, como ocurre con otros desinfectantes como el hipoclorito.

No obstante, la presencia de materia orgánica actúa como factor limitante de su efectividad debido precisamente a su carácter oxidante. Su empleo exigiría una imprescindible limpieza previa.

La eficacia es dependiente de la concentración, del tiempo de contacto y de la concentración de materia orgánica. En general, tomando como referencia Escherichia coli como contaminante fecal, la concentración suficiente sería de 9μg O3/L de agua, asegurando esta concentración durante un tiempo de contacto no inferior a 10 minutos.

Los microorganismos esporulados, los mohos y las levaduras son los que manifiestan una mayor tolerancia. En estos casos, la concentración necesaria para reducir 7 logaritmos de recuento deberá ser superior a 100 μg O3/L, en un tiempo de contacto comprendido entre 5 y 10 minutos.

Así, si la temperatura del agua es baja, se favorece especialmente la acción germicida del ozono, ya que a mayor temperatura el ozono se volatiliza o inestabiliza con lo que se pierde la eficacia por disminución de la concentración que puede almacenar el agua de tratamiento.

Factores que modifican la eficacia de la desinfección

El nivel de desinfección obtenido depende de diversos factores entre los que se pueden destacar los siguientes:

  • La cantidad y localización de los microorganismos, sobre todo aquellos que forman o sobreviven en capas (biocapas, biofilm) que se adhieren a las superficies.
  • La resistencia de los microorganismos al método empleado.
  • El tipo y cantidad de materia orgánica e inorgánica presente en el elemento que se va a desinfectar.
  • La concentración del desinfectante.
  • La temperatura y el tiempo de contacto entre el elemento contaminado y el desinfectante.
  • El pH de la solución y la dureza del agua empleada como diluyente.
  • Su peligrosidad para el medio ambiente y para los trabajadores que lo manejan.

La cantidad de microorganismos y la materia orgánica pueden impedir que el calor, el vapor o los productos químicos lleguen a toda la superficie. Por esta razón, solo se debe desinfectar después de retirar los residuos visibles, lavar, enjuagar y comprobar que el método elegido es compatible con el material.

La desinfección térmica con agua caliente puede ser confiable, pero requiere controlar simultáneamente la temperatura, el tiempo de contacto, la cobertura de la superficie y la resistencia del microorganismo.

Errores frecuentes al desinfectar con agua caliente

  • No alcanzar la temperatura adecuada.
  • Usar equipos insuficientes para la demanda.
  • No mantener el tiempo de contacto necesario.
  • Desinfectar sobre suciedad, grasa o biopelículas.
  • Confiar únicamente en los indicadores del lavavajillas.
  • Secar utensilios con materiales contaminantes.
  • Volver a mezclar vajilla limpia con vajilla sucia.
  • Usar agua de una fuente no confiable.
  • Aplicar calor a superficies o materiales que no resisten la temperatura.

Para evitar volver a contaminar la vajilla limpia debe haber dos personas asignadas en el área de lavado: una para cargar la vajilla sucia en la máquina y otra para sacar las piezas limpias y desinfectadas.

Para evitar que los elementos limpios y desinfectados se vuelvan a contaminar asegúrese de que la vajilla y los equipos estén completamente secos antes de guardarlos. No utilice toallas para secarlos, es más recomendable secarlos al aire.

Para evitar la contaminación cruzada use paños y cubetas diferentes para limpiar y para desinfectar. Controle la temperatura del agua y del lavaplatos o la concentración del desinfectante en cada servicio.

Registre la temperatura del agua o la concentración del desinfectante, la hora y la fecha en la que se midieron. Los desinfectantes en lavados con cubetas deben cambiarse varias veces por día.

Selección del método según el uso

En la elección del método de descontaminación se deben tener en cuenta los siguientes aspectos: el uso al que está destinado el material u objeto, su composición (resistencia al tratamiento elegido) y el riesgo de infección que supone para la persona que lo maneja (tipo de agente y concentración).

Los procesos térmicos son adecuados cuando el material resiste el calor y no se desean residuos químicos. La desinfección química puede ser necesaria en superficies específicas o cuando no es posible aplicar una temperatura suficiente.

La esterilización por vapor se desarrolla en un autoclave y consiste en exponer cada elemento al contacto directo con vapor de agua saturado a la presión y la temperatura requeridas durante el tiempo especificado.

La irradiación, la radiación ultravioleta y las microondas tienen aplicaciones concretas, pero su eficacia depende de la dosis, el tiempo de exposición, la penetración, la temperatura, la humedad, la suciedad y el tipo de microorganismo.

La radiación ultravioleta tiene bajo poder de penetración y su efectividad germicida se ve influenciada por la materia orgánica, la longitud de onda, la temperatura, el tipo de microorganismo y la intensidad.

La temperatura del agua debe establecerse de acuerdo con el objetivo: limpiar, desinfectar, controlar Legionella o potabilizar en una emergencia son procesos diferentes y no deben confundirse.

Desinfección Térmica - Cultivo y Cosecha de Agua

Secuencia recomendada de limpieza y desinfección

  1. Retirar residuos visibles y materia orgánica.
  2. Preparar agua potable, jabón o detergente y los instrumentos de limpieza.
  3. Lavar las superficies, utensilios y equipos.
  4. Enjuagar completamente con agua limpia.
  5. Comprobar la temperatura del agua o la concentración del desinfectante.
  6. Aplicar agua caliente, vapor o la solución química seleccionada.
  7. Mantener el tiempo de contacto requerido.
  8. Dejar secar al aire.
  9. Guardar los elementos secos en una zona protegida.
  10. Registrar la temperatura, la concentración, la hora y la fecha de control.

Recuerde, limpiar y desinfectar es un proceso de dos pasos. El paso uno en la limpieza que implica lavar con jabón o detergente y enjuagar con agua limpia. El paso dos es la desinfección ya sea a altas temperaturas o con productos químicos con un lavaplatos o de forma manual.

Solo mediante una limpieza y desinfección correcta se garantiza el poder servir alimentos seguros.

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