Las mascarillas caseras pueden ser una opción para la población general cuando existe escasez de mascarillas comerciales o cuando el acceso a ellas no es posible. Sin embargo, no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas o las mascarillas autofiltrantes certificadas, y su eficacia depende tanto del material utilizado como del ajuste de la mascarilla a la cara.
Para elegir un filtro adecuado es necesario valorar su capacidad de filtración, la resistencia que ofrece al respirar, la posibilidad de que desprenda fibras y su compatibilidad con la mascarilla de tela. Una mascarilla casera debe estar fabricada con un material que capture las partículas virales y permita a la vez una respiración tolerable.
Qué determina la eficacia de una mascarilla
El rendimiento en términos de protección depende de dos factores esenciales: el ajuste de la mascarilla a la cara y la capacidad de filtración del material.
Las mascarillas tienen una función de filtrado del virus que está en suspensión en el aire, pero sirven también como protección ante salpicaduras de fluidos.
La fabricación de mascarillas no es un proceso tan sencillo como puede ser el de fabricación de batas. Ya en 1918, en los primeros escritos sobre fabricación de mascarillas, se apuntaba que la eficacia de una mascarilla dependía del número de capas de gasa con la que estaba hecha y de la calidad de dicha gasa.
Desde inicios del sigloxx distintos materiales han sido utilizados en la fabricación de mascarillas, como la celulosa, el algodón, el lino, la fibra de vidrio o la microfibra polimérica.
Actualmente, la evolución tecnológica y de los tejidos hace posible que otras opciones de fabricación sean posibles, aunque la correcta utilización de los filtros adecuados es fundamental para una retención efectiva de partículas.

Tipos de mascarillas y dirección de la filtración
Conviene distinguir 2 grandes grupos de mascarillas.
Mascarillas de protección respiratoria
La utilidad principal de estos equipos es la de protegernos de aquellos agentes que puedan ser perjudiciales para la salud por inhalación, a través de diferentes sistemas de filtración, y de distintos tipos de filtros, según se trate de partículas sólidas o areosoles líquidos, gases o vapores.
Son equipos que trabajan filtrando de fuera a dentro.
Es obligatorio que estén certificados bajo normas europeas y disponer del marcado CE según reglamento. Eso garantiza la calidad del producto y que ha pasado todos los ensayos pertinentes.
La mascarilla de protección respiratoria también es conocida con el nombre de Mascarilla FFP (Filtering Face Piece, por sus siglas en inglés).
Su principal función es proteger contra residuos no tóxicos y no fibrogénicos de aerosoles o polvos. También filtra los olores desagradables.
Mascarillas quirúrgicas o de barrera
Las mascarillas quirúrgicas están especialmente pensadas para usarse en, valga la redundancia, quirófanos.
Con ellas, el profesional de la salud impide que el aire que exhala expanda virus, partículas o bacterias que puedan infectar o llegar hasta las personas que están a su alrededor.
Están diseñadas para impedir la salida de microorganismos de las vías respiratorias, mediante contención, actuando como una barrera, para no infectar a terceros, que trabajan filtrando de dentro a fuera.
Se consideran un producto sanitario y están certificadas como tal, también según reglamento, y también deben estar certificadas conforme a su norma europea de aplicación.
Mascarillas bidireccionales o duales
Por último, existe un tipo de mascarilla, utilizada casi exclusivamente por el personal sanitario que pueda necesitar ambas cosas, tanto estar protegido como garantizar la esterilidad del ambiente donde trabajan con pacientes.
Esas son las llamadas mascarillas bidireccionales, o duales, y están certificadas en base a las dos normas de las anteriores, podríamos decir que es una suma de las dos anteriores, filtrando de dentro hacia fuera (contención) y viceversa (protección).
Mascarillas autofiltrantes FFP
Según la norma UNE para estos dispositivos, se clasifican en FPP1, FPP2 y FPP3 en función de su rendimiento.
| Tipo | Eficacia de filtración | Fuga hacia el interior |
|---|---|---|
| FPP1 | 78% | 22% |
| FPP2 | 92% | 8% |
| FPP3 | 98% | 2% |
Mascarillas FFP1
Mascarillas FFP1: no se recomiendan para uso médico ya que tienen una eficacia de filtración mínima del 78%, y un porcentaje de fuga de hasta el 22%.
Mascarillas FFP2
Mascarillas FFP2: poseen una filtración mínima del 92% por lo que sí están recomendadas para sanitarios.
Su eficacia es del 92% y la posibilidad de fuga se reduce al 8%.
También amplía su capacidad de protección hacia agentes fibrogénicos e impide la inhalación de aerosoles, humos o polvo.
Mascarillas FFP3
Mascarillas FFP3: con una filtración mínima del 98%, son las más recomendadas para los trabajadores médicos ya que el porcentaje de fuga es solo del 2% como máximo.
Hasta el 98% de efectividad de filtración y solo un 2% de fuga.
Su actuación evita el contacto con agentes venenosos y tóxicos, aerosoles y humos. Protege de bacterias, virus y esporas de hongos.
Mascarillas N95
Mascarillas N95: son otro tipo de mascarillas autofiltrantes que tienen una filtración mínima del 95% y que están avaladas por la Organización Mundial de la Salud.
La nomenclatura N95 es la que se utiliza en Estados Unidos y muchas de las mascarillas que se están produciendo en el mundo actualmente cumplen con los criterios de seguridad impuestos por las autoridades norteamericanas.
Materiales de las mascarillas comerciales
Las mascarillas quirúrgicas y las de alta filtración están fabricadas todas ellas de tres capas, aunque alguna de ellas puede ser doble.
Una primera capa, en contacto con la cara, que está realizada normalmente de TNT de polipropileno o de celulosa.
La norma UNE española apunta a que esta capa debe ser del 100% polipropileno spunbond de 20g/m2.
El polipropileno se utiliza debido a su capacidad hidrófuga y de absorción, por lo que asegura un ambiente confortable en la zona de la cara.
La capa central, encargada de la mayor parte del filtrado, está realizada también de polipropileno, que según la norma UNE debe estar compuesta de una doble tela de polipropileno spunlance de 44g/m2.
El tejido spunlance es un TNT fabricado con chorros de agua de alta presión que van enredando fibras y fabricando así el tejido.
Concretamente, la norma UNE establece que este tejido debe ser de 80% poliéster y 20% viscosa.
Por último, la capa exterior está compuesta de polipropileno o celulosa.
En este caso, la norma UNE establece dos capas de 100% polipropileno spunbond, como en la capa interna, pero en esta ocasión de un gramaje de 40g/m2.
Filtros internos de las mascarillas de media-alta filtración
Por su lado, las mascarillas de media-alta filtración están compuestas de 4 o 5 capas, tres de las cuales, que se sitúan en medio de las otras dos, hacen las labores de filtro.
Normalmente estos tejidos internos que hacen de filtros están hechos de una capa fina de fibras de polipropileno spunbond densamente unidas.
Filtros de electreto
Estas mascarillas también pueden usar fibras de electreto.
Estas fibras son usadas a modo de filtro, entre dos capas de tela de polipropileno.
Se ha demostrado que los filtros de electreto capturan la mayoría de las partículas biológicas suspendidas en el aire.
Se trata de fibras cargadas eléctricamente y que pueden atrapar partículas y microrganismos mediante atracción electrostática.
Una ventaja de este tipo de filtros es que son menos densos que los convencionales, sin perder eficiencia.
Sin embargo, pierden eficiencia con el tiempo, sobre todo si son expuestos a aerosoles.
Nanofibras compuestas
En los últimos años empiezan también a aparecer estudios que indagan sobre la capacidad de nuevos materiales para la filtración de partículas bacterianas, como las nanofibras compuestas, basadas en poli-ácido láctico reforzadas térmicamente.
Estos nuevos materiales, que suponen una filtración que puede variar desde unos pocos nanómetros hasta cientos de nanómetros, no se pueden fabricar mediante técnicas tradicionales y son capaces de filtrar de manera efectiva mediante mecanismos como el del movimiento browniano.
En el estudio realizado por Suen et al. las mascarillas de nanofibra de alta filtración demuestran tener la misma capacidad de filtración y mejor permeabilidad (menor resistencia al aire) que una mascarilla de alta filtración de una marca comercial reconocida con la que se realizó el estudio comparativo.
Tipos de filtros según el contaminante
Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones.
Los filtros se clasifican según su capacidad de filtrado.
Filtros para partículas
Estos filtros están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles.
Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire.
- P1: Eficiencia de filtración mínima del 80%.
- P2: Eficiencia de filtración mínima del 94%.
- P3: Eficiencia de filtración mínima del 99.95%.
Polvo y polen
Son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias.
Humo
Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.
Aerosoles líquidos
Este tipo de filtros protege contra nieblas o aerosoles generados por productos químicos líquidos.
P2 o P3 son necesarios dependiendo de la toxicidad de las partículas.
Ambientes industriales
Procesos como construcción, minería, agricultura y manufactura suelen generar partículas nocivas.
Agentes biológicos
Los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas.
Este tipo de protección es especialmente importante en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.
Filtros para gases y vapores orgánicos
Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos.
Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.
Se recomiendan para tareas donde se manejen sustancias orgánicas volátiles o procesos de síntesis química, donde puedan liberarse gases o vapores que sean peligrosos.
Filtros para gases y vapores inorgánicos
Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire.
Estos filtros son esenciales en entornos donde se emiten gases tóxicos que pueden dañar las vías respiratorias o poner en riesgo la salud.
Amoníaco
Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K (no Tipo B), que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados.
Industria metalúrgica
En procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, se generan gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre.
Los filtros Tipo B son útiles siempre que estos gases estén presentes.
Laboratorios
Los filtros Tipo B protegen contra gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro.
Filtros combinados
Los filtros combinados son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire, incluyendo partículas sólidas y líquidas, gases y vapores.
Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.
Están diseñados para entornos donde coexisten múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos.
En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos.
Filtros para contaminantes radiológicos
Estos filtros son utilizados en plantas nucleares y laboratorios especializados para capturar partículas radiactivas.
Normalmente son de clase P3, ya que ofrecen la máxima eficiencia para partículas finas y tóxicas.
Ambientes con baja concentración de oxígeno
En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos (como en espacios confinados), los filtros convencionales no son suficientes.
En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido (no filtros pasivos).
Materiales para mascarillas hechas en casa
Hay que tener en cuenta que las mascarillas realizadas con materiales caseros pueden ser una opción para la población en general, con el objetivo de que dejen las mascarillas comerciales para uso de los profesionales sanitarios y no contribuyan a incrementar la escasez de este material en situaciones de epidemia, como recomiendan algunos organismos internacionales.
También hay que pensar que en ciertas zonas del mundo el acceso a mascarillas comerciales no es posible de la misma manera que en países occidentales, por lo que su único recurso son las mascarillas fabricadas de manera casera.
Es importante remarcar, no obstante, que se ha demostrado que estas mascarillas no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas en situaciones de virus respiratorios, no solo por el tipo de material y su capacidad de filtrado, sino también por su retención de humedad.
Además, hay que tener también en cuenta que pueden llegar a producir una falsa sensación de seguridad, siendo incluso perjudicial para el usuario que la lleva puesta.
Algodón
Las mascarillas de tela caseras suelen estar fabricadas con una doble capa de tela de algodón, cuanto más tupido mejor, y con un bolsillo para introducir un filtro que se retirará tras cada uso para poder lavar y desinfectar la tela.
Aunque no hay aún estudios específicos para la pandemia del coronavirus, sí los hay para la gripe, un virus con una extensión parecida al SARS-CoV-2.
Por ello, los expertos se apoyan en estos datos, que indican que el algodón es el mejor tejido para las mascarillas caseras, seguido de las bolsas de aspiradora y los trapos de cocina, que también demuestran cierta eficacia para filtrar el aire.
En las últimas semanas, costureras profesionales y aficionadas de todo el país se han puesto manos a la obra para confeccionar mascarillas de tejido 100% algodón, incluso con alegres estampados.
Franela
Por lo tanto, se pueden usar telas como el algodón o la franela, teniendo claro que cuanto más número de hilos tenga, mejor protección ofrecerá.
Funda de almohada y tela de camiseta
La funda de almohada o la tela de camiseta se identificaron como los materiales más adecuados para la fabricación de mascarillas debido al equilibrio entre capacidad de filtración y la adaptación a la cara y su resistencia a la respiración, con una capacidad de filtración en torno al 60% en comparación con la de una mascarilla quirúrgica homologada.
El hecho de duplicar las capas de material no parece aportar una ventaja adicional.
Trapo de cocina
En un estudio publicado en 2103, Davies et al. evaluaron los materiales caseros más adecuados para fabricar una mascarilla, concluyendo que, desde el punto de vista de su capacidad de filtración, los mejores materiales son la bolsa de aspirador y el trapo de té (tea towel).
Sin embargo, estos materiales producen mucha resistencia al usuario a la hora de respirar.
Bolsa de aspiradora
La bolsa de aspiradora puede ofrecer una capacidad de filtración elevada, pero también puede generar mucha resistencia respiratoria.
Estos pueden ser efectivos, pero también presentar muchos riesgos, fundamentalmente porque no son respirables y pueden contener fibras dañinas que podrían llegar a inhalarse.
Los expertos desaconsejan utilizar los filtros caseros que se popularizaron en las redes como útiles ante la escasez de material de las primeras semanas de la pandemia (los de aspiradora o café, por ejemplo) y defienden la importancia de comprar filtros homologados.
Filtros de café
En un principio, cuando no se podía acceder tan fácilmente a los filtros, eran muchas las personas que utilizaban filtros de café o de bolsas de aspiradoras.
Los filtros desechables de café de las tradicionales cafeteras se han convertido en otra solución para crear mascarillas caseras sin necesidad de recurrir a la máquina de coser.
Para aprovechar la utilidad de estos filtros de café y conseguir cierta protección podemos elaborar una mascarilla con ayuda de una grapadora, unas gomas elásticas, un poco de cinta adhesiva y un clip.
Elaborar las mascarillas con filtro de café es muy sencillo, solo debes colocar las gomas elásticas en cada extremo del filtro y fijarlas con la grapadora.
Sin embargo, estos materiales pueden presentar muchos riesgos, fundamentalmente porque no son respirables y pueden contener fibras dañinas que podrían llegar a inhalarse.
TNT y tejidos no tejidos
La firma sevillana de invitada Cherubina nos ha enseñado a través de las redes sociales a confeccionar mascarillas higiénicas aprovechando el tejido de los clásicos portatrajes que seguro que todas guardamos en algún armario.
Se trata del material conocido como «tejido no tejido» (TNT), del que también están hechas algunas bolsas y que es el mismo que se utiliza para las mascarillas.
«La única diferencia es que tienen tres capas y estos (los portatrajes) solo una, ya que son bastante gruesos», explican desde la marca.
Materiales de limpieza y bayetas
Este tipo de soluciones aprovechan otro tipo de tejidos sin tejer como son los de las bayetas de limpieza tradicionales.
El grosor de este tipo de papel que se encuentra en casi cualquier cocina también está siendo aprovechado para elaborar mascarillas caseras.
Cartón de tetra-brick
El Instituto Andaluz de Domótica y Eficiencia Energética (IDEE) ha presentado un diseño de mascarilla que impide el contagio en ambas direcciones, elaborada a partir de un cartón de tetra-brick.
Su efectividad es fruto de la combinación de materiales dispuestos en cinco capas: plástico, aluminio y cartón.
Mascarillas caseras con filtro o sin filtro
Según la tela y el proceso de fabricación, una mascarilla casera a veces puede proteger igual que una quirúrgica.
Una buena mascarilla casera debe estar fabricada con un material de densidad suficiente para capturar las partículas virales, pero permitiendo, al mismo tiempo, una respiración tolerable.
Además de la capacidad de filtrar el aire de los materiales, también hay que tener en cuenta la rigidez de los mismos.
Lo mejor es usar dos capas o hasta tres capas de algodón para crear tu mascarilla casera.
Además, recuerda que cuando más rígido sea el material, menos protección puede haber, ya que estos materiales dejan un espacio entre la cara y la mascarilla casera.
Otra de las medidas que se pueden tomar para crear una mascarilla casera es la de apostar por una combinación de materiales o tejidos.
Por ejemplo, se puede crear un librito de algodón (cuanto más opaco mejor) y, en medio, colocarle un papel de filtro de cafetera, de aspirador o un trapo de cocina.
En internet están circulando varios diseños y patrones para hacer mascarillas de algodón y se pueden fabricar con bolsillo cosido en su interior, para poder meter un filtro que dé una protección adicional, o sin él.
Las mascarillas de tela, bien las compradas en establecimientos o bien las hechas en casa, deben tener un espacio para colocar un filtro de protección desechable.
Los filtros son una especie de tela que debe ponerse en el bolsillo interno de estas mascarillas y tienen que adaptarse a la normativa europea UNE-EN 143:2001.
Es más aconsejable comprar los filtros especiales para estas mascarillas de tela.
Lo importante es asegurarse de que se puedan colocar en una capa intermedia y que tenga algodón por ambos lados del filtro.

Cómo elegir un filtro compatible
Elegir el filtro adecuado para tu mascarilla es esencial para garantizar una protección efectiva frente a los contaminantes presentes en tu entorno.
- Identifica los contaminantes: Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto.
- Consulta la normativa: Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO.
- Elige el nivel de protección necesario: Los filtros se clasifican según su capacidad de filtrado.
- Comprueba la compatibilidad con tu mascarilla: Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas.
- Revisa la vida útil: Los filtros tienen una duración limitada.
Es importante que la mascarilla lleve un filtro situado en una capa intermedia y que el material de sostén permita un ajuste correcto sobre la cara.
Ajuste y colocación de la mascarilla casera
La mascarilla que se compre debe ser lo suficientemente ancha como para cubrirse la nariz y la barbilla y debe ser lo suficientemente ajustada para no crear espacios.
No hay que olvidar nunca que una mascarilla, sea de tela casera, comprada, quirúrgica, etc. es eficaz solo si se coloca de forma adecuada; es decir, que ajuste cómodamente desde la parte superior de la nariz hasta debajo de la barbilla sin dejar espacios.
También es importante que las mascarillas lleven los pliegues en el mismo sentido, y que estos queden mirando para abajo, para evitar que quede polvo en los pliegues, ya que, si estos miran hacia arriba, cualquier mota de polvo quedaría entre ellos almacenada.
Todo el tiempo que se esté con ella no se debe mover de arriba hacia abajo, es mejor quitarla y meterla en un sobre de papel mientras, por ejemplo, estamos tomando un café en una terraza.
Es muy importante que se manipule siempre la mascarilla desde la parte posterior, evitando entrar en contacto con su parte frontal.
¿De qué lado se pone la mascarilla?
Cómo confeccionar una mascarilla casera con bolsillo
Ante la preocupación por la escasez y desabastecimiento de mascarillas desechables, los ciudadanos han tomado la iniciativa y empezado a fabricar sus propios cubrebocas con materiales fáciles de encontrar en sus hogares.
Dentro de las diferentes opciones que circulan por la Red para crear nuestras propias mascarillas caseras, encontraremos ideas más elaboradas, que requieren conocimientos de costura, por ejemplo.
Pero no estamos hablando de confeccionar una pieza de ropa, son implementos que deben protegerte.
Material y corte
Corte un rectángulo de tela de 24 x 32 cm de manera que estire (o dé) en el lado de 24 cm.
Para elaborar una mascarilla casera se pueden utilizar dos capas de tela de algodón y añadir una abertura para introducir el filtro.
Plantilla y costuras
Utilice una plantilla de cartulina.
Luego, abra y aplane la costura (con ayuda de una plancha, con sus dedos o con lo que se le ocurra) y, con puntada de zig zag, sorjete la abertura (ahí entrará el filtro).
Marque las cuatro líneas diagonales, usando la plantilla, en las esquinas.
A continuación cosa con pespunte esas cuatro líneas.
Elásticos y laterales
Recuerde que son dos piezas de elástico de 25 cm cada una.
Estas cuatro costuras (dos por lado) serán las que formen las mascarillas.
Luego de esa costura que se ve en la foto de abajo se cosen las alas.
Fijar los dobladillos con hilo e introducir las tiras elásticas o de tela en el dobladillo más ancho.
Coser el elástico.
Lavado y planchado
Lavado y planchado.
Se debería aprovechar el cambio de filtro para lavar también la mascarilla de tela, normalmente en la lavadora a 60ºC.
Cuándo cambiar el filtro
Hay que asegurarse de reemplazar el filtro después de cada uso diario, de lo contrario el material puede comenzar a degradarse y la filtración no será tan efectiva.
Una vez retirada la mascarilla, se saca el filtro y se mete en una bolsa cerrada para tirarla a la basura.
Después se introduce el nuevo filtro y se comienza a utilizar con normalidad hasta que termine su ciclo útil de vida y repitamos el proceso.
La vida útil de un filtro respiratorio depende de varios factores, como el tipo de contaminantes presentes, las condiciones de uso y las recomendaciones del fabricante.
Los filtros que protegen contra partículas suelen durar más tiempo que aquellos diseñados para gases y vapores, que se saturan más rápidamente.
Reemplaza el filtro a tiempo: Aunque sigas los cuidados recomendados, los filtros eventualmente perderán su eficacia.
Inspecciona regularmente: Revisa el filtro de manera periódica para asegurarte de que no esté dañado o saturado.
Limpieza, almacenamiento y mantenimiento
Es fundamental que se mantenga una correcta higiene en las manos, ya sea mediante el uso de alcohol isopropílico o utilizando jabón de manos.
Almacena adecuadamente los filtros: Guarda los filtros en un lugar limpio, seco y libre de contaminantes.
Evita el contacto con productos químicos: No permitas que los filtros entren en contacto directo con productos químicos agresivos o contaminantes durante su almacenamiento.
Limpia regularmente la mascarilla: Aunque el filtro no debe ser lavado, la mascarilla o el respirador sí puede limpiarse.
Usa los filtros en condiciones adecuadas: Utiliza el filtro según las condiciones para las que fue diseñado.
Evita la exposición prolongada: Si es posible, trata de no usar el filtro por períodos extremadamente largos.
Lo mejor es conseguir varios modelos de mascarilla casera (Con una camiseta se pueden hacer hasta tres, por ejemplo) y lavarla en la lavadora a 60º tras su uso.
Lo que sí se ha podido demostrar es que los virus se mueven más fácilmente en tejidos húmedos.
Limitaciones de las mascarillas caseras
Como ya hemos comentado, la efectividad y protección de las mascarillas hechas en casa no es tan elevada como las homologadas.
No obstante, el CDC ha querido dejar claro que en ningún momento pueden sustituir a un producto sanitario, ya que las mascarillas caseras no cumplen con una garantía de protección.
Por lo tanto, aquellas fabricadas en casa pueden utilizarse de forma voluntaria como medida higiénica que, junto al lavado de manos, va a favorecer una mayor higiene y barrera contra el virus.
Lamentablemente, desde el punto de vista de protección como EPI, al no estar certificadas bajo norma ni ensayadas, estas aportarán muy poca o ninguna protección.
Para el personal sanitario o altamente expuesto, que, bajo ningún concepto debería trabajar nunca sin un equipo de protección certificado, no son equipos nada recomendables de utilizar.
Pero desde el punto de vista de contención, algunas pueden tener más impacto del que se pueda pensar.
Todas las personas contagiadas emitirán gotículas de sus vías respiratorias al toser, estornudar, o incluso al hablar y exhalar, diferentes estudios ya lo han puesto de manifiesto, cualquier barrera de contención, incluso una mascarilla de tela, contendrá gran parte de esas gotículas.
Aunque ninguna mascarilla es cien por cien efectiva, pueden servir para protegerte a ti y a los demás si se combinan con el distanciamiento social y el lavado regular de las manos.
Medidas complementarias
El uso de mascarillas se recomienda como forma complementaria para evitar contagios, pero no hay que olvidar que las principales recomendaciones frente a la transmisión y propagación de la COVID-19 son quedarse en casa y mantener el distanciamiento social, lavarse bien las manos, así como cuidar la higiene en general, y desinfectar la casa.
Si te vas a poner a coser tu propia mascarilla casera, recuerda que su uso no significa una protección total.
Por ello, los expertos siguen recordando que lo mejor es cumplir a rajatabla las medidas de protección e higiene personal.
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