Tipos de filtros para mascarillas de tela caseras

Los filtros más adecuados para una mascarilla de tela casera son los materiales tupidos, transpirables y compatibles con un buen ajuste a la cara, especialmente el algodón de alta calidad, la franela y determinados tejidos no tejidos (TNT). La elección no debe basarse únicamente en la capacidad de filtración: también hay que valorar la resistencia al respirar, la posibilidad de desprendimiento de fibras, la impermeabilidad y la forma en que el filtro encaja dentro de la mascarilla.

Las mascarillas caseras pueden ser una opción para la población general cuando existe escasez de mascarillas comerciales o cuando el acceso a ellas no es posible. Sin embargo, no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas o las mascarillas autofiltrantes certificadas, y su eficacia depende tanto del material utilizado como del ajuste de la mascarilla a la cara.

Qué determina la eficacia de una mascarilla de tela casera

El rendimiento en términos de protección depende de dos factores esenciales: el ajuste de la mascarilla a la cara y la capacidad de filtración del material. Las mascarillas tienen una función de filtrado del virus que está en suspensión en el aire, pero sirven también como protección ante salpicaduras de fluidos.

El tipo de tela utilizada, la cantidad de capas y el ajuste a la cara son fundamentales para la efectividad de los materiales de protección confeccionados en casa. Esto se debe a que no todas las telas pueden filtrar las partículas de virus expelidas al estornudar, toser o incluso al hablar y cantar. Y la protección no solo depende del tipo de material, sino también de la cantidad de capas que se utilicen.

Una mascarilla casera debe estar fabricada con un material que capture las partículas virales y permita a la vez una respiración tolerable. Para elegir un filtro adecuado es necesario valorar su capacidad de filtración, la resistencia que ofrece al respirar, la posibilidad de que desprenda fibras y su compatibilidad con la mascarilla de tela.

Algodón: el material más utilizado

Entre los materiales caseros, explica la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), los de algodón «funcionan mejor que otros» ya que no solo tienen una alta capacidad de filtración sino que también, al ser un material flexible, logra una mejor adaptación a la cara. Las mascarillas de tela caseras suelen estar fabricadas con una doble capa de tela de algodón, cuanto más tupido mejor, y con un bolsillo para introducir un filtro que se retirará tras cada uso para poder lavar y desinfectar la tela.

Según esa investigación, las telas de algodón de alta calidad, con 180 hilos o más, y las de tejido apretado e hilo grueso son las que mejor funcionan. Para esos casos, las mascarillas fabricadas con dos capas del material lograron una efectividad en la filtración del 79%.

Las camisetas con 100% de algodón, en tanto, tuvieron una eficiencia en la filtración de bacterias de 69,42%, y ese porcentaje aumentaba a 70,66 si se utilizaban dos capas de tela. La funda de almohada (de 600 hilos) y la camiseta de 100% algodón fueron los materiales domésticos más adecuados para fabricar una mascarilla improvisada, y la opción preferible es la de la camiseta, «ya que proporciona un mejor ajuste» a la cara.

Las telas confeccionadas por algodón y poliéster son algunas de las que mejor funcionaron, con una media de 70,24% de filtración para virus y de 76,60% para bacterias analizadas (similares a al virus de la gripe). Las mascarillas realizadas con una capa de algodón por fuera y franela por dentro también son efectivas.

Franela como capa interior

Se pueden usar telas como el algodón o la franela, teniendo claro que cuanto más número de hilos tenga, mejor protección ofrecerá. La franela puede utilizarse como capa interior junto con algodón, ya que determinadas combinaciones de tejidos pueden mejorar la filtración sin impedir completamente el paso del aire.

Sustituir la gasa de poliéster por seda natural o franela, o simplemente usar una colcha de algodón con guata de algodón y poliéster produjo resultados similares. Los investigadores señalan que las telas apretadas, como el algodón, pueden actuar como una barrera mecánica contra las partículas, mientras que las telas que mantienen una carga estática, como ciertos tipos de gasa de poliéster y seda natural, sirven como una barrera electrostática.

Combinaciones de algodón con seda, poliéster o gasa

Un estudio publicado en «ACS Nano» desvela la mejor combinación: algodón con seda natural. Una capa de una sábana de algodón bien tejida combinada con dos capas de gasa de poliéster-spandex filtró la mayoría de las partículas de aerosol (80-99%, dependiendo del tamaño de partícula), con un rendimiento cercano a la de un material de máscara N95.

La seda natural y determinadas telas sintéticas pueden aportar una barrera electrostática, mientras que el algodón proporciona una barrera mecánica gracias a la densidad de su tejido. Esta combinación puede resultar útil siempre que las capas no hagan que la mascarilla sea demasiado rígida o difícil de respirar.

Pero no son infalibles: cuando las mascarillas no estaban correctamente ajustadas a la cara, la eficiencia de filtrado caía a la mitad o más, lo que enfatiza la importancia de mantener este elemento en su correcta posición.

TNT o tejido no tejido

En el llamado TNT (tejido no tejido) es un tejido económico y con las garantías del Ministerio como un tejido, que dependiendo del gramaje de la tela y de las capas que usemos, puede actuar bien como filtro para mascarilla de tela reutilizable o bien como mascarilla TNT no reutilizable.

Las mascarillas quirúrgicas y las de alta filtración están fabricadas todas ellas de tres capas, aunque alguna de ellas puede ser doble. Una primera capa, en contacto con la cara, que está realizada normalmente de TNT de polipropileno o de celulosa.

La capa central, encargada de la mayor parte del filtrado, está realizada también de polipropileno. Por último, la capa exterior está compuesta de polipropileno o celulosa.

Filtros de café

Los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan por ejemplo la utilización de un filtro de café entre las telas. Este tipo de filtro puede colocarse en un bolsillo interior de la mascarilla, de modo que pueda retirarse después de cada uso.

La incorporación de una capa adicional no siempre mejora la protección si impide que la mascarilla se ajuste correctamente o dificulta la respiración. Lo que puede dificultarse si la tela es muy gruesa o tiene muchas capas.

Bolsas de aspiradora y paños de cocina

Según el estudio, de todos los materiales probados, los que mejor funcionaron para filtrar tanto virus como bacterias fueron la tela con la que se confeccionan las bolsas de las aspiradoras y los paños de cocina. Aunque en esos casos, la rigidez y las dificultades que puedan dar al respirar, hacen que no sean los más aconsejables.

Los expertos se apoyan en estos datos, que indican que el algodón es el mejor tejido para las mascarillas caseras, seguido de las bolsas de aspiradora y los trapos de cocina, que también demuestran cierta eficacia para filtrar el aire.

Materiales menos adecuados

Se debe evitar, en tanto, materiales que «a simple vista parecen más porosos», como puede ser la lana. Las bufandas, el lino, y la seda, en tanto, son los que menos evitan las transmisiones.

En el caso de las bufandas, con solo un 48,87% de efectividad para filtrar el virus estudiado. Las mascarillas realizadas con algodón ligero o con solo una capa, no tuvieron una buena filtración, en algunos casos llegando solo a evitar la salida de un 1% de las partículas.

Las telas nuevas son preferibles a las viejas y desgastadas. Al decidir qué tela usar, un método sencillo para poder detectar qué tan poroso es un material, es colocarlo hacia la luz y cuanta menos pase, mejor filtración tendrá.

Capas recomendadas y equilibrio con la respiración

La tela de algodón de alta calidad con 180 hilos o más y tejido apretado ofrece mejores resultados cuando se utiliza en dos capas. Una mascarilla puede combinar algodón por el exterior y franela por el interior, o incorporar un filtro extraíble en un bolsillo.

Más allá de que el grosor de la tela y la cantidad de capas influye en la protección, se debe tener en cuenta que, para que la mascarilla cumpla su función, debe quedar bien ajustada a la cara y cubrir hasta debajo del mentón. Y claro, debe permitir la respiración con normalidad.

Material o combinaciónDato de filtración indicadoObservaciones
Camiseta de 100% algodón69,42% para bacterias70,66% con dos capas y buen ajuste
Algodón de alta calidad, 180 hilos o más79% con dos capasTejido apretado e hilo grueso
Algodón y poliéster70,24% para virus; 76,60% para bacteriasCombinación de tejidos
Bufanda48,87% para el virus estudiadoMenor capacidad de filtración
Algodón, seda o gasa combinados80-99% según el tamaño de partículaEl ajuste incorrecto reduce notablemente la eficiencia

Filtros internos de las mascarillas de media y alta filtración

Las mascarillas de media-alta filtración están compuestas de 4 o 5 capas, tres de las cuales, que se sitúan en medio de las otras dos, hacen las labores de filtro. Normalmente estos tejidos internos que hacen de filtros están hechos de una capa fina de fibras de polipropileno spunbond densamente unidas.

Filtros de electreto

Estas mascarillas también pueden usar fibras de electreto. Estas fibras son usadas a modo de filtro, entre dos capas de tela de polipropileno.

Se trata de fibras cargadas eléctricamente y que pueden atrapar partículas y microrganismos mediante atracción electrostática. Una ventaja de este tipo de filtros es que son menos densos que los convencionales, sin perder eficiencia.

Sin embargo, pierden eficiencia con el tiempo, sobre todo si son expuestos a aerosoles.

Nanofibras compuestas

En los últimos años empiezan también a aparecer estudios que indagan sobre la capacidad de nuevos materiales para la filtración de partículas bacterianas, como las nanofibras compuestas, basadas en poli-ácido láctico reforzadas térmicamente.

Estos nuevos materiales, que suponen una filtración que puede variar desde unos pocos nanómetros hasta cientos de nanómetros, no se pueden fabricar mediante técnicas tradicionales y son capaces de filtrar de manera efectiva mediante mecanismos como el del movimiento browniano.

En el estudio realizado por Suen et al. las mascarillas de nanofibra de alta filtración demuestran tener la misma capacidad de filtración y mejor permeabilidad (menor resistencia al aire) que una mascarilla de alta filtración de una marca comercial reconocida con la que se realizó el estudio comparativo.

Diferencia entre un filtro casero y un filtro respiratorio certificado

Conviene distinguir 2 grandes grupos de mascarillas. Las mascarillas de protección respiratoria tienen como utilidad principal protegernos de aquellos agentes que puedan ser perjudiciales para la salud por inhalación, a través de diferentes sistemas de filtración, y de distintos tipos de filtros, según se trate de partículas sólidas o aerosoles líquidos, gases o vapores.

Son equipos que trabajan filtrando de fuera a dentro. Es obligatorio que estén certificados bajo normas europeas y disponer del marcado CE según reglamento. Eso garantiza la calidad del producto y que ha pasado todos los ensayos pertinentes.

Las mascarillas quirúrgicas o de barrera están diseñadas para impedir la salida de microorganismos de las vías respiratorias, mediante contención, actuando como una barrera, para no infectar a terceros, que trabajan filtrando de dentro a fuera. Se consideran un producto sanitario y están certificadas como tal.

Las mascarillas bidireccionales o duales filtran de dentro hacia fuera (contención) y viceversa (protección).

Tipos de filtros respiratorios según el contaminante

Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. En rasgos generales, podemos decir que los filtros de mascarillas pueden clasificarse en dos grandes categorías: filtros para partículas y filtros para gases y vapores.

Filtros para partículas

Estos filtros están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles. Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire.

Se suelen identificar con la letra «P», y se utilizan para proteger contra aerosoles sólidos y líquidos. P1: Eficiencia de filtración mínima del 80%. P2: Eficiencia de filtración mínima del 94%. P3: Eficiencia de filtración mínima del 99.95%.

  • P1. Se trata de filtros de baja eficacia, que resultan adecuados para partículas no tóxicas en ambientes de baja concentración de agentes contaminantes.
  • P2. Son los de eficacia media, que se suelen indicar para entornos con partículas de toxicidad moderada, como polvo de madera, metal, plásticos no PVC, nieblas de aceite o fibras sintéticas.
  • P3. Se trata de filtros de alta eficacia, que se suelen utilizar para partículas que pueden resultar altamente tóxicas como metales pesados, maderas duras, polvo de freno, sustancias radiactivas y patógenos, tales como virus, bacterias y esporas.

Los agentes biológicos, como bacterias, virus o esporas, se asocian a los filtros de clase P3. Este tipo de protección es especialmente importante en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.

Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas. P2 o P3 son necesarios dependiendo de la toxicidad de las partículas en el caso de aerosoles líquidos.

La efectividad de estos tres niveles filtros depende también del tipo de mascarilla empleada. Por ejemplo, si utilizamos una máscara completa obtendremos un nivel de protección más alto en comparación con una semimáscara.

Filtros para gases y vapores

Se trata de filtros que han sido diseñados para proteger contra gases peligrosos, que contienen carbón activo tratado de distintas maneras para filtrar los distintos contaminantes que pueden existir en diferentes entornos. Estos se clasifican en función del tipo de sustancia de la que nos protegen.

Gases y vapores orgánicos

Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos. Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.

Son los que vienen marcados con las letras «A» o «AX». La primera se emplea para compuestos con punto de ebullición superior a 65ºC, mientras que las segundas se aplican para aquellos que tengan punto de ebullición inferior a 65ºC.

Gases y vapores inorgánicos

Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire. Estos filtros son esenciales en entornos donde se emiten gases tóxicos que pueden dañar las vías respiratorias o poner en riesgo la salud.

Se pueden identificar fácilmente con la letra «B», y nos protegen contra el cloro, ácido sulfhídrico y ácido cianhídrico. En procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, se generan gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre. Los filtros Tipo B son útiles siempre que estos gases estén presentes.

Otros filtros específicos

Entre ellos, encontramos los etiquetados con la letra «E», que brindan protección contra el dióxido de azufre y el ácido clorhídrico. Los que vienen marcados con la «K» sirven para protegernos frente a vapores de amoníaco. Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K, que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados.

Los «SX» son filtros combinados que brindan protección frente a gases y vapores. Los filtros «NO» protegen contra gases nitrosos y el «Hg» contra vapor de mercurio.

Filtros combinados

Los filtros combinados son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire, incluyendo partículas sólidas y líquidas, gases y vapores. Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.

Están diseñados para entornos donde coexisten múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos. En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos.

Filtros para contaminantes radiológicos

Estos filtros son utilizados en plantas nucleares y laboratorios especializados para capturar partículas radiactivas. Normalmente son de clase P3, ya que ofrecen la máxima eficiencia para partículas finas y tóxicas.

Ambientes con baja concentración de oxígeno

En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes. En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido, no filtros pasivos.

Mascarillas autofiltrantes FFP y N95

La mascarilla de protección respiratoria también es conocida con el nombre de Mascarilla FFP (Filtering Face Piece, por sus siglas en inglés). Según la norma UNE para estos dispositivos, se clasifican en FPP1, FPP2 y FPP3 en función de su rendimiento.

TipoEficacia de filtraciónFuga hacia el interior
FPP178%22%
FPP292%8%
FPP398%2%

Mascarillas FFP1: no se recomiendan para uso médico ya que tienen una eficacia de filtración mínima del 78%, y un porcentaje de fuga de hasta el 22%.

Mascarillas FFP2: poseen una filtración mínima del 92% por lo que sí están recomendadas para sanitarios. Su eficacia es del 92% y la posibilidad de fuga se reduce al 8%.

Mascarillas FFP3: con una filtración mínima del 98%, son las más recomendadas para los trabajadores médicos ya que el porcentaje de fuga es solo del 2% como máximo. Su actuación evita el contacto con agentes venenosos y tóxicos, aerosoles y humos. Protege de bacterias, virus y esporas de hongos.

Mascarillas N95: son otro tipo de mascarillas autofiltrantes que tienen una filtración mínima del 95% y que están avaladas por la Organización Mundial de la Salud.

Código de colores de los filtros respiratorios

Para facilitar la identificación de los filtros de las mascarillas, se suele emplear un código de colores según el tipo de protección que ofrecen a los trabajadores en los distintos entornos y dependiendo del tipo de agente contaminante.

ColorMarcadoProtección
MarrónA, AXVapores y disolventes orgánicos con punto de ebullición mayor o menor de 65ºC
GrisBGases y vapores inorgánicos como cloro, sulfuro de hidrógeno y cianuro de hidrógeno
AmarilloEDióxido de azufre y ácido clorhídrico
VerdeKVapores de amoníaco
RojoHgVapores de mercurio
AzulNOGases nitrosos y dióxido de nitrógeno
NegroCOMonóxido de carbono
NaranjaIYodo radiactivo y sus compuestos

El código de colores es una manera de facilitar la elección de los filtros adecuados dependiendo del tipo de contaminante que esté presente en el ambiente de trabajo.

Cómo diseñar una mascarilla de tela con filtro

Las condiciones indispensables para que una mascarilla cumpla con los parámetros de seguridad exigidos por las autoridades competentes, son que sea transpirable e impermeable.

Las mascarillas higiénicas son las que se aconseja que usen las personas sanas y sin contacto con la Covid-19. Se componen de una o varias capas de material textil y pueden ser reutilizables o de un solo uso.

Los tejidos transpirables facilitan la respiración, la entrada de aire a través de la mascarilla y con ello la humedad, por lo que es necesario un filtro repelente antisalpicaduras, que haga de pantalla ante los virus. El algodón es transpirable, lavable a temperaturas altas y recomendable para hacer mascarillas reutilizables.

Los tejidos antisalpicaduras o impermeables son repelentes de líquidos, así como la saliva y la sangre. En el llamado TNT, dependiendo del gramaje de la tela y de las capas que usemos, puede actuar bien como filtro para mascarilla de tela reutilizable o bien como mascarilla TNT no reutilizable.

Ajuste de la mascarilla

Nariz, boca y barbilla deben estar siempre cubiertas y garantizar un ajuste adecuado con la cara. Las mascarillas están provistas de un arnés que puede rodear la cabeza o sujetarse en las orejas, y se pueden usar elásticos o cintas para atar.

Para ajustar bien la mascarilla a la cara, es importante sujetarla a la nariz, para ello se usan las llamadas tira twist o pinza nasal, que son unos alambres que se adaptan perfectamente a nuestra forma de la cara.

Otra opción para solucionar el ajuste de la mascarilla a la cara es con la forma de la mascarilla. Podemos optar por una mascarilla tipo concha, o con un pliegue a la hora de coser la mascarilla casera.

Limpieza y sustitución del filtro

Previo a confeccionar la mascarilla, la tela debe lavarse y también luego de cada uso, preferiblemente a una temperatura de 60 grados. El filtro extraíble debe retirarse antes del lavado cuando el material no esté diseñado para ser lavado.

Uno de los errores más comunes que suelen cometer muchos trabajadores es pensar que los filtros de las mascarillas deben cambiarse solo cuando el usuario comienza a percibir el olor o sabor del contaminante. Sin embargo, cuando esto ocurre, significa que la sustancia ya ha pasado a través del filtro y puede estar afectando negativamente la salud del trabajador.

Para garantizar una protección óptima, los fabricantes recomiendan reemplazar los filtros respiratorios después de un período de uso determinado. En general, se aconseja cambiar los filtros después de que hayan pasado de 4 a 8 horas de uso continuo, dependiendo de la concentración de los contaminantes en el ambiente.

También existe una jornada laboral completa, 8 horas, especialmente cuando hablamos de entornos con alta exposición a partículas o gases. Por supuesto, también existen filtros con 50 horas de uso, como en el caso de los filtros Hg P3, que están diseñados específicamente para brindar protección frente a vapores de mercurio.

Las mascarillas de tela caseras no deben utilizarse como sustituto de los equipos respiratorios certificados cuando exista exposición profesional a gases, vapores, partículas tóxicas, agentes biológicos o ambientes con poco oxígeno.

Limitaciones de las mascarillas caseras

Se ha demostrado que estas mascarillas no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas en situaciones de virus respiratorios, no solo por el tipo de material y su capacidad de filtrado, sino también por su retención de humedad.

Además, hay que tener también en cuenta que pueden llegar a producir una falsa sensación de seguridad, siendo incluso perjudicial para el usuario que la lleva puesta. Las mascarillas caseras pueden proteger a los demás de la persona enferma, pero no son tan efectivas cuando la persona está sana y se enfrenta a alguien contagiado.

Según los CDC, en promedio el porcentaje de partículas presentes en el ambiente que se filtran al individuo a través de la mascarilla pueden ser del 33% en el caso de las mascarillas caseras, de 25% para las quirúrgicas y de 1% para las FFP2 o N95.

Así, si bien el uso de mascarillas caseras es recomendable, aclara SESPAS, se trata de «una medida adicional y voluntaria que no sustituye a las otras medidas recomendadas y eficaces», como el distanciamiento.

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