La turbidez y la conductividad son dos parámetros importantes para evaluar la calidad del agua de una piscina, aunque proporcionan información diferente. La turbidez indica la presencia de partículas suspendidas y afecta a la transparencia, la filtración y la eficacia de la desinfección, mientras que la conductividad refleja la cantidad de sales y otras sustancias iónicas disueltas.
En España, el valor de turbidez establecido para el agua del vaso es de ≤ 5 UNF; cuando supera los 20 UNF, debe cerrarse el vaso hasta la normalización del valor mediante medidas correctoras. En el caso de la conductividad, el parámetro que debe controlarse es principalmente el incremento respecto al agua de llenado, porque las sales se acumulan por el uso de la piscina, los productos químicos, el ambiente y la propia composición del agua de aporte.
Qué parámetros deben controlarse en el agua de piscina
Mantener la piscina libre de bacterias es esencial para preservar la salud y la seguridad de los bañistas. En este artículo vamos a ver los parámetros del agua de piscina importantes a controlar para que la calidad del agua sea la adecuada.
El agua es un sistema dinámico en el que intervienen diferentes parámetros químicos y físicos que están estrechamente relacionados entre sí. pH, cloro libre, cloro combinado, potencial Redox (ORP), alcalinidad, dureza, salinidad y temperatura influyen en la calidad del agua y en la eficacia del tratamiento.
Comprender qué mide cada parámetro es importante, pero todavía lo es más entender cómo interactúan entre ellos. Por ejemplo, disponer de una concentración adecuada de cloro libre no garantiza por sí solo una desinfección eficaz.
- pH.
- Cloro libre.
- Cloro combinado.
- Potencial Redox u ORP.
- Alcalinidad total.
- Dureza cálcica.
- Salinidad.
- Temperatura.
- Ácido cianúrico o isocianúrico.
- Conductividad y sólidos disueltos.
- Turbidez y transparencia.
- Calidad del agua de aporte o de llenado.
- Parámetros microbiológicos.
Los valores adecuados pueden variar según el tipo de piscina, el sistema de desinfección, la temperatura, el uso de la instalación y, especialmente en piscinas públicas, la normativa vigente aplicable. Por eso, no existe una única tabla de valores válida para cualquier piscina.
Turbidez del agua de piscina
La turbidez del agua de piscina se debe a la presencia de partículas en suspensión, que son demasiado pequeñas para quedar atrapadas en el sistema de filtración. Al entrar la luz en el agua, choca con estas partículas y se dispersa en diferentes direcciones, lo que impide ver a través del agua de forma clara.
Un agua correctamente tratada debe mantener una transparencia adecuada. Idealmente, desde el exterior de la piscina debe ser posible ver claramente el fondo en su punto más profundo.
Mantener cristalina el agua de la piscina no solo es importante por razones estéticas, sino también por la seguridad y la salud de los usuarios. El agua turbia compromete la eficacia de los procesos de desinfección, tanto químicos, como el cloro u otros biocidas, como físicos, como las radiaciones UV.
A mayor turbiedad mayor particulado en suspensión en el agua, lo que aumenta la posibilidad de refugio de bacterias, virus y protozoos patógenos y la disminuye la eficacia de los desinfectantes.
Valores de turbidez y condiciones de cierre
En España, el Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas, establece para el parámetro Turbidez un valor de ≤ 5 UNF.
Cuando los valores de turbidez del agua de la piscina superan los 20 UNF debe cerrarse el vaso hasta la normalización del valor mediante la aplicación de medidas correctoras.
La turbidez en piscina no debe superar los 5 UNF, cuando supere los 20 UNF se cerrará el vaso hasta normalización del valor.
| Parámetro | Valor paramétrico | Unidades | Condición de cierre |
|---|---|---|---|
| Turbidez | ≤ 5 | UNF | Cierre si excede 20 UNF |
| Transparencia | Visible el desagüe de fondo | Cierre si no se distingue el desagüe o disco de Secchi |
En un entorno de piscina pública o comercial, el personal encargado del mantenimiento del agua, como los operadores de piscinas o los técnicos de mantenimiento, suelen utilizar unos dispositivos llamados turbidímetros para medir la turbidez del agua como parte de su rutina de monitoreo de la calidad del agua, con el objetivo de garantizar que la piscina cumple con las normativas de salud y seguridad.
El turbidímetro funciona emitiendo un haz de luz a través de la muestra de agua y midiendo la cantidad de luz que se dispersa, debido a la presencia de partículas suspendidas en el agua. La unidad de medida de la turbidez es el NTU (Nephelometric Turbidity Unit).

Causas habituales de la turbidez
La turbidez puede estar causada por algas, pH desequilibrados y partículas en suspensión. También puede aparecer por filtración insuficiente, precipitación de minerales, materia orgánica o proliferación de microorganismos.
En muchos casos la turbidez del agua de la piscina está relacionada con el crecimiento microbiológico. Los expertos británicos establecen tres posibles causas para este problema:
- Un nivel bajo de cloro libre residual.
- Fallos en la bomba de recirculación del agua.
- Un pH del agua demasiado alto.
Un nivel bajo de cloro libre residual puede estar asociado a diversas causas, entre otras, a fallos en el sistema de dosificación del cloro, baja calidad del biocida debido al envejecimiento del producto o a condiciones inadecuadas de almacenamiento, o una carga excesiva de bañistas para la capacidad de la piscina.
Las piscinas necesitan recircular correctamente la totalidad de su masa de agua para mantenerse en adecuadas condiciones de higiene. La recirculación continua garantiza que toda el agua del vaso se somete a los procedimientos de filtrado y desinfección, permite una dispersión homogénea del desinfectante en el vaso y elimina la contaminación superficial aportada por los bañistas y el medio.
Si el sistema de circulación del agua falla, el agua no se está filtrando y desinfectando correctamente. Cuando el pH es demasiado alto, el agua de la piscina se enturbia y el cloro pierde el poder desinfectante.
Cuando el origen de la turbidez del agua no es el crecimiento microbiológico, las causas pueden ser otras:
- Un exceso de aire en el sistema, que a menudo está relacionado con alguna entrada de aire en el sistema de filtración.
- Áreas localizadas de pH alto en el agua, a menudo causadas por la dosificación manual de un químico alcalino en un lugar de la piscina, pueden provocar la precipitación de incrustaciones.
- No disolver eficazmente los productos químicos sólidos o en polvo antes de agregarlos al agua de la piscina puede enturbiar el agua.
- Usar materiales de limpieza que no son compatibles con el tratamiento del agua puede causar turbidez y destruir la floculación.
- Los cambios repentinos en la temperatura del agua también pueden precipitar incrustaciones.
- La dureza excesiva del agua puede ser problemática, especialmente si el agua está desequilibrada.
- La turbidez también puede estar causada por el crecimiento de algas.
- La filtración inadecuada del agua puede provocar turbidez.
El retrolavado de los filtros a una velocidad incorrecta puede provocar fallos en el sistema de filtrado, provocando canalizaciones en el filtro que pierde así efectividad. Las tasas de filtración incorrectas o los filtros de tamaño insuficiente también pueden ser origen del problema.
Por último, un tiempo de recirculación del agua excesivo, a menudo relacionado con una gran cantidad de bañistas y una filtración deficiente, es malo en todos los aspectos pero sobre todo en lo que respecta al agua potencialmente turbia.
Relación entre turbidez y equilibrio químico
El desequilibrio químico es una de las razones más habituales de la turbidez en el agua de piscina. Cuando el pH sale del rango 7.2-7.6, el cloro pierde eficacia y se facilita la presencia de bacterias, algas y otros microorganismos.
| Parámetro | Rango ideal | Efecto si está fuera de rango |
|---|---|---|
| pH | 7.2-7.6 | Reduce eficacia del cloro, precipitación de cal |
| Cloro libre | 1-3 ppm | Proliferación de bacterias y algas |
| Alcalinidad total | 80-120 ppm | Residuos calcáreos, agua lechosa |
| Dureza del agua | 200-300 ppm | Obstrucción del filtro, depósitos blancos |
El pH bajo crea un medio ácido, irrita ojos y piel, y acelera la corrosión de los equipos. El pH alto, superior a 8.0, favorece la precipitación de cal, genera depósitos blanquecinos y puede obstruir el filtro.
En la práctica, el ácido isocianúrico acumulado por el uso continuado de pastillas puede bloquear la acción desinfectante aunque los niveles de cloro parezcan correctos. Por eso conviene medir todos los parámetros químicos: pH, cloro libre, alcalinidad y dureza.
Cómo eliminar la turbidez
Para la eliminación de la turbidez podemos limpiar el filtro y, si no es suficiente, añadir productos químicos como floculantes o coagulantes.
Cuando aparece agua turbia, el tratamiento funciona mejor si sigue un orden preciso: primero se corrige la química del agua, después se aplica un tratamiento de choque, luego entra el floculante y, al final, se retiran los sedimentos.
- Retirar hojas, insectos y suciedad de la superficie antes de dosificar cualquier producto.
- Analizar pH, cloro libre y alcalinidad con un kit fiable para calcular la dosis correcta.
- Corregir el pH hasta situarlo entre 7.2 y 7.6.
- Aplicar el tratamiento de choque al anochecer.
- Mantener la filtración en marcha durante 24 horas.
- Aplicar floculante cuando el cloro ya ha hecho su trabajo.
- Detener la bomba entre 12 y 24 horas para que el material coagulado sedimente.
- Aspirar el fondo en modo desagüe, nunca en recirculación.
- Mantener la filtración continua al menos otras 24 horas.
En episodios de agua turbia por partículas muy finas, un clarificador puede servir como apoyo. No sustituye al floculante cuando hay sedimentación importante, pero sí ayuda a mejorar la claridad del agua en menos tiempo.
En casos severos, eliminar el agua turbia por completo puede llevar hasta 72 horas.
Conductividad del agua de piscina
La conductividad se define como la capacidad del agua para conducir una corriente eléctrica a través de las sales, o iones, disueltas en ella. Es por tanto, una medida indirecta de la carga química, sales y otros compuestos, que presenta el agua, es decir el Total de Sólidos Disueltos o TDS de una disolución.
La conductividad eléctrica del agua está relacionada con la cantidad y naturaleza de las sustancias iónicas disueltas. Los TDS (Total Dissolved Solids) representan la cantidad total aproximada de sólidos disueltos.
Este parámetro, per se, no representa un riesgo para la salud de los bañistas. La razón por la que se limita este parámetro es porque se pretende reducir la cantidad de sales o sólidos disueltos acumulados en las piscinas.
De dónde procede el aumento de conductividad
El origen del incremento de estas sales y de la conductividad es múltiple:
- Sales aportadas por los propios bañistas a través del sudor.
- Productos químicos de tratamiento del agua, como desinfectantes, reguladores de pH, alguicidas y floculantes.
- Aporte ambiental, como brisa marina y lluvias.
- Agua utilizada para llenar o reponer la piscina.
- Sal añadida en piscinas con electrólisis salina.
Un aumento progresivo puede producirse por la acumulación de diferentes sustancias que entran o se añaden al agua. Por eso, la conductividad y los TDS pueden aportar información complementaria sobre la evolución del agua, aunque no sustituyen las mediciones específicas de pH, cloro, ORP o salinidad.
Conductividad del vaso y agua de llenado
Resaltamos por tanto que el parámetro a limitar es el INCREMENTO de conductividad respecto al agua de llenado, no el valor absoluto del parámetro del agua del vaso de la piscina.
Un agua con bajo incremento de sales es indicador de un agua de calidad, poco contaminada o alterada sobre el agua de origen.
El Decreto 85/2018 promulgado por la Generalitat Valenciana establece que mensualmente se analizará este parámetro, cuyo valor en el vaso no superará en 1000 µS/cm el valor respecto al agua de llenado; en caso de piscinas de hidrólisis salina, este incremento se permite hasta 8000 µS/cm.
Este parámetro es pues analizado por el laboratorio que realiza la analítica mensual de cada vaso de piscina, tomando una muestra tanto del vaso de la piscina como del agua de llenado y calculando la diferencia.
| Muestra | Qué se determina | Interpretación |
|---|---|---|
| Agua de llenado | Conductividad y nitratos | Establece las características del agua de origen |
| Agua del vaso | Conductividad y otros parámetros | Permite valorar la acumulación de sales y sustancias disueltas |
| Diferencia entre vaso y llenado | Incremento de conductividad | Indica la alteración del agua respecto a su origen |
La normativa establece que cuando se superen estos valores, se deben corregir, pero no se requiere cerrar el vaso hasta su normalización; es decir, se puede permitir el baño aunque se deben tomar acciones correctoras al respecto.
Cómo corregir una conductividad elevada
Renovando agua. No hay otra fórmula viable.
Existen otros subproductos químicos del tratamiento de las piscinas que se acumulan en el agua y que se ha demostrado nocivos para la salud si sobrepasan los límites: cloro combinado, ácido isocianúrico, plata del floculante, cobre del alguicida.
Y todos estos valores se corrigen, una vez superados los límites, renovando agua. Evidentemente, desde el punto de vista legal debemos cumplir con lo establecido en la norma, y tomar las medidas pertinentes, renovar agua y/o minimizar el aporte de químicos, para controlar la conductividad.
- Medir diariamente la conductividad.
- Analizar la evolución del parámetro junto con el volumen de agua renovado.
- Relacionar los datos con los valores de cloro libre y total.
- Controlar el consumo de corrector de pH y otros productos.
- Considerar el número de bañistas y la temperatura del agua.
- Utilizar únicamente los productos químicos necesarios y en la cantidad necesaria.
- Fomentar la ducha previa al uso de la piscina.
Calidad del agua de llenado
Un parámetro que muchas veces se olvida es la propia composición del agua utilizada para llenar o reponer la piscina. Esto puede variar, por ejemplo, en función de la procedencia del agua y el entorno, como agua de pozo o canal.
El agua de aporte puede contener diferentes concentraciones de calcio, magnesio, bicarbonatos, hierro, manganeso, otros minerales y sales disueltas.
Por eso, dos piscinas idénticas pueden necesitar estrategias de tratamiento diferentes si utilizan aguas de aporte con composiciones distintas. En zonas con aguas especialmente duras, por ejemplo, el control de la dureza adquiere todavía más importancia.
En el análisis del agua de llenado de piscina deben incluirse, entre otros, nitratos y conductividad. La medición de estos parámetros permite conocer la calidad del agua de origen y diferenciar las sustancias ya presentes en el suministro de las que se acumulan posteriormente en el vaso.
Nitratos en el agua de llenado
Los nitratos forman parte de los parámetros que deben contemplarse en el control del agua de llenado. Su determinación debe interpretarse junto con el resto de los resultados del análisis y con las exigencias del decreto aplicable a la instalación.
La comparación entre el agua de llenado y el agua del vaso permite identificar cambios en la composición del agua y valorar si la renovación, el uso de productos químicos o la carga de bañistas están modificando su calidad.
Relación entre pH, cloro, ORP, turbidez y conductividad
No todos los parámetros tienen la misma función ni deben medirse con la misma frecuencia. Comprender la relación entre ellos permite evitar correcciones aisladas que no resuelven el origen del problema.
pH y eficacia del cloro
Es crucial controlar los valores de pH para que el cloro adicionado en piscina sea efectivo, de lo contrario estaremos malgastando cloro y la desinfección no será eficaz.
El pH en piscina debe estar entre 7,2 - 8,0. Si el pH está fuera de estos valores habrá que regularlo con productos químicos específicos.
El pH puede modificar considerablemente la eficacia del cloro, mientras que el ORP aporta información adicional sobre la capacidad oxidante del agua.
Un pH demasiado elevado puede reducir la eficacia desinfectante del cloro y favorecer la formación de depósitos. Un pH demasiado bajo puede aumentar la agresividad del agua y favorecer la corrosión.
ORP o potencial Redox
El ORP (Oxidation-Reduction Potential), también denominado potencial Redox, es uno de los parámetros que más valor aporta a la automatización del tratamiento del agua. Se expresa normalmente en milivoltios (mV) y proporciona información sobre la capacidad oxidante o reductora del agua.
En el contexto de una piscina tratada con cloro, permite disponer de una referencia adicional sobre la capacidad desinfectante del agua.
Cloro libre: ¿Cuánto desinfectante disponible hay en el agua?
ORP: ¿Qué capacidad oxidante presenta el agua?
Dos piscinas pueden tener una concentración similar de cloro libre y, sin embargo, presentar valores ORP diferentes debido a factores como el pH, la temperatura, la carga orgánica o la composición del agua.
Por eso, cloro libre y ORP no deben considerarse parámetros equivalentes. El potencial Redox o ORP es un parámetro fundamental para evaluar la eficacia de la desinfección.
Basado en los valores establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en complementariedad con el Instituto Nacional Americano de las Piscinas (NSPI), el nivel estándar del control de Redox para prevenir bacterias y gérmenes se encuentra en 700 mV (milivoltios).
| Parámetro | Qué mide | Por qué es importante |
|---|---|---|
| pH | Acidez o alcalinidad | Influye en desinfección, confort y equilibrio |
| Cloro libre | Desinfectante disponible | Permite evaluar el nivel de desinfectante |
| Cloro combinado | Cloro unido a compuestos | Puede indicar acumulación de cloraminas |
| ORP / Redox | Potencial oxidante | Ayuda a evaluar la capacidad desinfectante |
| Conductividad | Sales e iones disueltos | Permite valorar la acumulación respecto al agua de llenado |
| Turbidez | Partículas suspendidas | Indica pérdida de transparencia y posible interferencia con la desinfección |
Conductividad y electrólisis salina
En una piscina con electrólisis salina, la presencia de sal hace que la conductividad sea considerablemente superior a la de una piscina de agua dulce.
En una piscina con cloración salina, la sal no es simplemente un elemento añadido al agua para modificar su sabor. Es la materia prima que permite al clorador generar el desinfectante mediante electrólisis.
Una concentración excesiva puede provocar avisos del equipo y aumentar la conductividad del agua. Si un clorador indica que hay poca sal, no siempre significa que haya que añadir sal inmediatamente.
También puede ser necesario comprobar el estado de la célula, la presencia de incrustaciones, el caudal, la temperatura y la medición de salinidad.
Alcalinidad y dureza
La alcalinidad total, habitualmente expresada como TAC, representa principalmente la capacidad del agua para neutralizar ácidos y actuar como sistema tampón. Su función es especialmente importante porque ayuda a evitar variaciones bruscas del pH.
Si la alcalinidad es demasiado baja, el pH puede resultar muy inestable y variar con facilidad. Si la alcalinidad es demasiado alta, el pH puede resultar difícil de ajustar y puede favorecer problemas como incrustaciones y agua turbia.
La dureza indica principalmente la cantidad de calcio y magnesio disueltos en el agua. En piscinas, una dureza excesivamente alta puede favorecer incrustaciones, depósitos de cal, agua blanquecina, precipitación de minerales, depósitos en intercambiadores de calor e incrustaciones en células electrolíticas.
Por otro lado, una dureza demasiado baja puede contribuir a que el agua sea más agresiva para determinados materiales.
El equilibrio entre pH, alcalinidad y dureza es especialmente importante para proteger el sistema de tratamiento y reducir la formación de depósitos que pueden contribuir a la turbidez y al aumento de sólidos disueltos.
Cloro libre, combinado, activo y total
El cloro libre representa la fracción de cloro disponible para ejercer su acción desinfectante y oxidante. Es uno de los valores más utilizados para evaluar el estado de desinfección del agua.
El cloro libre es el cloro que está disuelto en agua, el cual no se encuentra asociado con la materia orgánica. Para realizar su análisis se utiliza el Reactivo DPD 1.
El cloro combinado aparece cuando parte del cloro reacciona con sustancias presentes en el agua, especialmente materia orgánica procedente de los bañistas. Entre ellas pueden encontrarse sudor, cosméticos y restos de productos corporales.
Las cloraminas asociadas al cloro combinado pueden estar relacionadas con el característico olor intenso a piscina y con irritaciones en determinadas condiciones.
El cloro activo es la parte del cloro libre que se encuentra en forma de ácido hipocloroso. Esta es aquella forma del cloro más activa para el proceso de desinfección, pues su nivel de concentración depende de forma directa del valor del pH del agua.
El cloro total se da por la suma del cloro combinado y el cloro libre.
| Parámetro | Valor de referencia | Unidades |
|---|---|---|
| Cloro libre residual | 0,5-2,0 | mg/L |
| Cloro combinado residual | ≤ 0,6 | mg/L |
| Ácido isocianúrico | ≤ 75 | mg/L |
| ORP | 250-900 | mV |
Dependiendo de la situación, pueden ser necesarias medidas como mejorar la renovación del agua, optimizar la filtración, reducir la carga contaminante, revisar el equilibrio del agua o realizar un tratamiento de oxidación o supercloración cuando corresponda.
Ácido isocianúrico
El ácido cianúrico o isocianúrico se utiliza principalmente para proteger el cloro frente a la degradación provocada por la radiación ultravioleta.
Otro de los parámetros del agua de piscina es el ácido isocianúrico, utilizado como “retardante” en la liberación del cloro en los compactos de cloro, pastillas.
Elevados niveles de ácido isocianúrico disminuyen la efectividad del cloro y pueden ser perjudiciales para la salud de los bañistas.
Una concentración excesiva puede modificar la relación entre la concentración de cloro y su eficacia desinfectante. Por eso, cuando se utiliza estabilizante, no basta con medir únicamente el cloro libre, también es importante conocer el nivel de ácido cianúrico.
El nivel aceptado de ácido isocianúrico es ≤ 75 mg/L.
Parámetros microbiológicos y análisis según decreto
La calidad del agua no se determina únicamente mediante parámetros físicos y químicos. Mantener la piscina libre de bacterias es esencial para preservar la salud y la seguridad de los bañistas.
La normativa exige un control periódico de diversos parámetros físico-químicos y microbiológicos para garantizar que el agua sea segura para los usuarios.
Cuadro 2: parámetros fisicoquímicos y microbiológicos
| Parámetro | Control o referencia |
|---|---|
| pH | 7,2-8,0 |
| Turbidez | ≤ 5 UNF; cierre si excede 20 UNF |
| Conductividad | Debe valorarse respecto al agua de llenado |
| Ácido isocianúrico | ≤ 75 mg/L |
| Dureza total | 200-400 mg/L (CaCO₃) |
| Amonio | Control analítico según el decreto aplicable |
| Aluminio | Control analítico según el decreto aplicable |
| Cobre | Control analítico según el decreto aplicable |
| Nitratos | Control en el agua del vaso y en el agua de llenado |
| Recuento aerobio | Control microbiológico |
| Coliformes fecales | Control microbiológico |
| Escherichia coli | 0 UFC/100 ml |
| NO3 en agua de llenado | Debe incluirse en el análisis del agua de origen |
| Conductividad del agua de llenado | Se utiliza como valor de comparación con el agua del vaso |
Cuadro 3: parámetros microbiológicos específicos
| Parámetro | Referencia |
|---|---|
| Staphylococcus aureus | Control microbiológico |
| Pseudomonas aeruginosa | 0 UFC/100 ml |
| Estreptococos fecales | Control microbiológico |
Escherichia coli tiene un valor paramétrico de 0 UFC/100 ml y se establece el cierre si hay presencia confirmada.
Pseudomonas aeruginosa tiene un valor paramétrico de 0 UFC/100 ml. Se monitorea especialmente en piscinas con sistemas de aerosolización o agua caliente y se establece el cierre inmediato si se detecta presencia.
Frecuencia de control y muestreo del agua
Los niveles de estos parámetros se deben medir al menos una vez a la semana y ajustarse si es necesario.
La turbidez debe ser analizada con una frecuencia mínima de muestreo de al menos 1 vez por día, antes de abrirlas al público.
En base al Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, las piscinas privadas de colegios mayores, de comunidades de propietarios o similares, así como todas las piscinas públicas, tienen la obligación de contar con un Sistema de Autocontrol que durante dos veces al día realizará la rutina diaria, en el circuito y en el vaso, de tomar las medidas de pH, turbidez, transparencia, desinfectante residual y tiempo de recirculación.
El recinto de la piscina debe disponer por escrito de los procedimientos de los métodos de análisis utilizados, y tratar con kits para el análisis del recinto que cumplan con la Norma UNE-ISO 17381.
La frecuencia del control dependerá del tipo de instalación, el número de bañistas y la normativa local.
- pH y cloro: mínimo dos veces al día.
- Turbidez y temperatura: al menos una vez al día.
- Conductividad: puede medirse diariamente para seguir su evolución y debe analizarse según la frecuencia establecida por la normativa aplicable.
- Microbiología: según calendario sanitario o inspecciones puntuales.
En piscinas públicas, estas revisiones son obligatorias. En piscinas privadas, aunque no se exige un registro oficial, se recomienda seguir buenas prácticas para evitar riesgos.
Toma correcta de muestras
Para obtener resultados fiables, la muestra debe recogerse correctamente. Se debe usar un recipiente limpio, específico para este fin.
El agua debe extraerse a unos 30 cm de profundidad, lejos de los chorros de retorno o skimmers, para evitar zonas de concentración.
Si se van a medir varios parámetros, hay que asegurarse de tomar muestras distintas o seguir el orden adecuado, por ejemplo, el cloro se mide antes que el pH si se usa un solo reactivo.
Se puede solicitar que le realicen el muestreo en el sitio por muestreador.
Métodos e instrumentos de análisis
Estos pueden ser muy simples como tiras de papel o kits rápidos, con los que se puede realizar una comparativa del color, aunque a menudo también se precisa de otros instrumentos que incorporan prestaciones más precisas, como por ejemplo los instrumentos que nos ayudan a medir la turbidez.
- Tiras reactivas: contienen indicadores que cambian de color al contacto con el agua. Son rápidas y económicas, pero menos precisas.
- Reactivos líquidos: requieren mezclar una muestra con gotas de reactivo y comparar el color con una tabla de referencia.
- Fotómetros: dispositivos que leen electrónicamente la intensidad del color de la muestra y dan resultados más exactos.
- Medidores digitales multiparámetro: ideales para instalaciones profesionales, ofrecen lectura directa y simultánea de valores como pH, cloro, temperatura y conductividad.
- Turbidímetros: miden la luz dispersada por las partículas suspendidas y permiten cuantificar la turbidez.
En este grupo encontraríamos kits que miden la calidad de cloro por comparación, los cuales dependen de la interpretación visual de la persona que hace la medida, a diferencia de un colorímetro, el cual proporciona un número preciso.
Los valores de pH del agua, los niveles de temperatura, el Redox y la salinidad pueden medirse con un equipo de laboratorio Tester Multiparamétrico G-PCT5.
A diferencia de la medición de turbidez, el controlador de los niveles de pH y Redox en piscinas activa de forma automática las bombas químicas para la aplicación del desinfectante y ácido, o sosa.
Su activación depende de los requerimientos necesarios para el mantenimiento de los niveles de pH y Redox al mismo tiempo que intervienen otras variables.
Rutina de mantenimiento para prevenir turbidez y acumulación de sales
La filtración piscina es la primera barrera frente a la turbidez. En temporada, la bomba debe funcionar entre 8 y 12 horas al día; si hace mucho calor o el uso es intenso, ese tiempo conviene ampliarlo.
- Control de presión mensual: si el filtro supera 0,5 bar, hay que hacer un retrolavado para recuperar caudal.
- Renovación de la carga filtrante: la arena debe sustituirse cada 2-3 años.
- Limpieza de skimmers: vaciar los cestillos cada semana evita obstrucciones y mejora la filtración.
- Filtración continua tras un tratamiento: después de un choque químico, conviene mantener la bomba en marcha 24-48 horas para evacuar las partículas tratadas.
- Renovación parcial del agua: reduce la acumulación de sales, sólidos disueltos y subproductos del tratamiento.
Una incidencia pequeña en el filtro, detectada a tiempo, evita que la piscina esté turbia o que aparezca agua turbia varios días seguidos. En la práctica, la limpieza periódica del equipo y la revisión del caudal son la base para prevenir acumulación de suciedad.
El mantenimiento preventivo piscina empieza antes de que el agua cambie de aspecto. Revisar cada semana pH, alcalinidad y niveles de cloro permite corregir desajustes antes de que la piscina se ponga turbia.
- Pedir a los bañistas que se duchen antes de entrar reduce la entrada de cremas, sudor y materia orgánica.
- Un tratamiento semanal de choque ayuda a sostener los niveles de cloro, sobre todo en verano.
- Una cubierta protectora limita la entrada de residuos y reduce la degradación del desinfectante por el sol.
- Un dosificador automático mantiene una aportación más estable de producto y evita oscilaciones bruscas en el tratamiento.
- La renovación de agua limita la acumulación de conductividad y de otros compuestos disueltos.
Una vez hecho esto, si la turbidez reaparece de forma repetida, conviene revisar antes de intervenir si hay una causa de fondo: carga filtrante agotada, bomba mal dimensionada, agua dura o un sistema de filtración insuficiente.
Pasos para analizar el agua de una piscina natural
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