¿Tengo que filtrar el agua del grifo si es ácida?

Si el agua del grifo presenta un pH ácido, filtrarla puede ser útil, pero un filtro convencional no siempre corrige la acidez. Antes de elegir un sistema, conviene medir el pH con precisión, comprobar la dureza y analizar si el agua puede estar arrastrando metales desde las tuberías.

El pH del agua del grifo es un factor esencial que influye tanto en nuestra vida diaria como en el equilibrio de los ecosistemas. Desde el agua que bebemos hasta el agua que sostiene la biodiversidad de ríos y océanos, su nivel de acidez o alcalinidad puede marcar la diferencia entre un entorno saludable y uno perjudicial.

Entender el pH no solo es relevante para garantizar nuestra salud, sino también para proteger el medio ambiente y mantener procesos clave como la agricultura y el tratamiento de aguas.

Qué significa que el agua sea ácida

El potencial de hidrógeno del agua, generalmente abreviado como pH, es una escala usada para medir la acidez o alcalinidad de una disolución acuosa.

El pH está determinado por la concentración de iones de hidrógeno (𝐻+) en la solución. La “p” en “pH” proviene de la palabra alemana “Potenz,” que significa “potencia” o “potencial.” En química, la “p” se usa a menudo para indicar el logaritmo negativo de una concentración.

Esta propiedad química del agua establece la cantidad de iones de hidrógeno que se encuentran en el agua de una determinada fuente. Más exactamente, pH viene de la expresión en latín: pondus hydrogenii, que se traduce a “cantidad de hidrógeno”, así que pH para referirse finalmente al potencial de hidrógeno, fue acuñado por primera vez por el químico dinamarqués S.L.P Sorensen el 1909.

Ahora bien, esa cantidad de hidrógeno se relaciona directamente con las cantidades de iones de hidróxido, pero ¿qué impacto tienen estos en el agua? Son los responsables del nivel de acidez o alcalinidad del agua.

El pH se mide en una escala de 0 a 14:

Valor de pHClasificaciónSignificado
pH < 7ÁcidoEl agua contiene más iones de hidrógeno (H+).
pH = 7NeutroLa concentración de iones de hidrógeno (H+) es igual a la de iones hidroxilo (OH-).
pH > 7Básico o alcalinoEl agua contiene más iones hidroxilo (OH-).

Como ya mencionamos, los dos polos de esta escala son el nivel de acidez y el de alcalinidad, ahora bien, la escala del pH va desde el número cero al catorce. Siendo así, el 0 el nivel más ácido y el 14 el nivel más alcalino o base.

Al ser una escala logarítmica, el cambio entre cada unidad de pH significa que es 10 veces más ácido que el nivel anterior. Es decir, un pH 6 es diez veces más ácido que el pH 7.

La mayoría de las aguas naturales varían entre 4.5 a 8.5 en la escala del pH, usualmente entre un límite muy estrecho; sin embargo, este límite puede variar ligeramente dependiendo de las condiciones.

¿Cuál es el pH adecuado para el agua potable?

El pH del agua debe estar en un rango de ca 6.5 a 8.5 para mantener una buena calidad del líquido.

Como ya hemos comentado el agua pura tiene un pH de 7. Aun así, los científicos confirman que el pH del agua potable se debería situar entre el 6,5 y el 9,5. Aunque existe una normativa a nivel europeo sobre la calidad del agua destinada al consumo humano en el que se establecen varias normas que debe cumplir el agua potable, la OMS no tiene ninguna directriz sobre el pH del agua potable, si bien recomienda un rango entre 6,5 y 8,5.

Normalmente cuando hablamos de un agua potable, estaríamos hablando de un rango entre 6,5 y 8,5. Sin embargo este rango oscila entre regiones y países y se suele deber a varios factores.

El agua potable debe tener un pH neutro para ser apta y de calidad. Sin embargo, lo más conveniente es que el agua se encuentre dentro de los rangos aptos para el consumo y lo más cercano a la neutralidad.

En resumen, el pH del agua del grifo es un criterio esencial para garantizar agua potable de calidad. Las agencias regionales de salud realizan análisis regularmente para asegurarse de que el agua cumpla con las normas establecidas por el ministerio de salud.

¿Es peligrosa el agua del grifo ácida?

Cuando el pH del agua es demasiado alto o demasiado bajo, el agua se vuelve corrosiva y reactiva.

Si el agua es corrosiva, la corrosión acelerada en tuberías o recipientes puede provocar la liberación de metales tóxicos, compuestos orgánicos volátiles, cloro y algunos pesticidas.

Si hablamos de un pH por debajo del rango, es decir, ácido causado por la corrosión de tuberías, aumentando la presencia de metales como cobre y plomo, puede traer consecuencias graves para nuestro organismo.

Tanto las aguas demasiado ácidas como las demasiado alcalinas pueden desembocar en problemas de salud. En términos de salud, un agua demasiado ácida o demasiado básica puede causar molestias.

Demasiado ácida: las irritaciones gástricas o erosiones dentales suelen ser los problemas más comunes en este tipo de aguas.

Además, un agua demasiado ácida puede provocar irritaciones y desbalances en su sistema digestivo.

Por el contrario, un agua demasiado alcalina puede afectar la digestión y la absorción de nutrientes.

Si el pH del agua es demasiado alto, puede causar irritación en los ojos y la piel, además de cambiar el sabor del agua.

Estas consecuencias no significan que cualquier medición ligeramente inferior a 7 haga que el agua sea automáticamente peligrosa. El riesgo depende del valor del pH, de la capacidad corrosiva del agua, de la dureza, de los metales presentes y de la calidad microbiológica.

Por qué el agua del grifo puede ser ácida

Son varios los factores que influyen directamente en el pH, haciendo que el agua sea más alcalina o más ácida.

Geología y minerales

Geología: nos referimos a la composición del suelo. Si hablamos de suelos más calcáreos, estos harán que suba la alcalinidad en el agua, al contrario ocurrirá con los suelos ácidos, por ejemplo lo que provienen de origen volcánico, este tipo de suelos suele tender a disminuir el ph.

Los minerales disueltos, por ejemplo, juegan un papel importante: cuanto más calcio o magnesio haya, más básica puede ser el agua.

En el caso de los factores naturales, el pH está influido por la composición geológica de la fuente en la cual se encuentra, es decir, las rocas y minerales por los que fluye o se encuentran en ella, estos pueden liberar iones que alteran el nivel del pH.

Algunas rocas calcáreas, como la caliza, tienden a aumentar el nivel del pH, haciendo que el agua aumente su alcalinidad.

Lluvia y dióxido de carbono

Precipitaciones: La lluvia normal ya de por sí tienen un ph ácido, entre 5 y 6 debido al CO2 de la atmósfera.

El CO2 disuelto en el agua forma H2CO3, ácido carbónico, lo que también reduce el ph del agua.

La lluvia ácida es otro portador de gases ácidos de la atmósfera y dióxido de carbono que pueden también disminuir el pH del agua superficial y subterránea.

Si a esto añadimos el fenómeno denominado como lluvia ácida, con óxido de azufre y nitrógeno, vemos que las precipitaciones tienden a reducir significativamente el ph de las aguas superficiales.

Materia orgánica y actividad biológica

Flora y actividad biológica: tanto la descomposición de seres vivos como la respiración de organismos acuáticos por fotosíntesis hacen que disminuya el nivel de ph en el agua.

En otros casos, tenemos la presencia de materia orgánica, como la descomposición de hojas, plantas y otros materiales orgánicos que pueden liberar ácidos fúlvicos y húmicos, lo cual, a la inversa que lo anterior, acidifica el agua.

La presencia de algas o microbios dentro del agua pueden tener efectos en el pH del agua debido a su proceso metabólico, por un lado, la fotosíntesis aumenta el valor del potencial de hidrógeno y la respiración lo disminuye.

Tratamiento del agua y tuberías

Los tratamientos del agua, destinados a hacerla potable, también pueden modificar su pH.

La fuente de agua: dependiendo de dónde provenga el agua, esta contará con un ph u otro, aquí intervendrían todos los factores que hemos mencionado anteriormente como la geología, las precipitaciones.

Tratamiento de aguas: al ser un agua potable, esta ha debido pasar por un tratamiento. Dependiendo del método y los químicos a las que haya sido sometida esto altera también el rango de ph.

El estado de las tuberías: muchas tuberías antiguas tienen composición de minerales como el plomo o el cobre lo que aumenta el nivel de ph.

La mezcla de fuentes naturales con aguas residuales debido a desechos industriales y domésticos también pueden afectar el potencial de hidrógeno del agua.

Y por último, la agricultura por medio de pesticidas y fertilizantes puede alterar químicamente el agua, al igual que la contaminación industrial por los vertidos de fábricas que trabajan con ácidos o álcalis, que puedan modificar el pH de fuentes naturales.

¿Hay que filtrar el agua del grifo si es ácida?

No existe una respuesta única: depende de qué se quiera eliminar y de la causa de la acidez.

Un filtro de sedimentos puede eliminar partículas, arena, óxido o suciedad, pero no necesariamente neutraliza el pH. Un filtro de carbón activado puede mejorar el sabor y reducir determinadas sustancias, pero no está diseñado por sí solo para corregir de forma fiable un agua ácida.

Si el problema es un pH bajo acompañado de corrosividad, puede ser necesario un sistema de neutralización o un filtro alcalinizante. Si además existen metales, microorganismos u otros contaminantes, se necesita un análisis específico y un tratamiento adecuado para cada contaminante.

Si estás considerando el agua potable que llega a tu hogar, recuerda que esta ha sido debidamente tratada y no necesitaría mayor ajuste que el de un filtro o purificador de agua para eliminar cualquier sedimento o alteración que haya tenido en su viaje por las tuberías o los tanques en los que se encuentre almacenada.

Sin embargo, si el agua llega con un pH claramente fuera del rango recomendado, tiene sabor metálico, manchas azuladas o verdosas, olor extraño o provoca corrosión, no conviene limitarse a instalar un filtro sin investigar primero la causa.

Cómo comprobar si el agua realmente es ácida

¿Conocer los datos de su localidad no es suficiente y desea saber el pH exacto del agua de su grifo? Entonces, ¿cómo saber si el agua del grifo en su casa es ácida, neutra o básica?

Tiras reactivas

Bandeletas de prueba: fáciles de usar y asequibles, las bandeletas de prueba cambian de color según el pH del agua.

Tiras reactivas: se sumergen en el agua y sacan una tonalidad que se comparará con otra que se toma como patrón y marca el ph correspondiente a la tonalidad.

Para una medición aproximada del pH puede usarse el papel de tornasol, el cual al introducirlo en el agua cambia de color según una escala de colores que va impresa en el exterior del embalaje y cada color indica el pH con bastante exactitud.

Medidores digitales

pH-metros electrónicos: más precisos y reutilizables, estos pequeños dispositivos electrónicos le proporcionan una lectura digital del pH.

Medidores digitales ph: cuentan con un sensor que nos marca de manera casi exacta en un 100% el nivel del ph del agua. Estos son mucho más precisos aunque también más costosos.

El potencial de hidrógeno del agua se mide con varios instrumentos como el medidor de pH. Estos medidores de pH están compuestos de electrodos de pH y una sonda, que se inserta en el líquido, genera una medida del pH que se muestra en una pantalla.

Kits y análisis de laboratorio

Kits de prueba: estos kits generalmente incluyen soluciones reactivos y escalas de colores para comparar los resultados.

También pueden usarse los Kit para Piscinas que dan un valor bastante aproximado y su precio es bajo.

Por lo general, para tener una medida certera del nivel de pH se acude a un estudio de laboratorio y se mide en distintos puntos de muestreo.

En caso de tener serias dudas sobre el pH del agua en tu hogar, lo mejor es acudir a laboratorios que puedan hacer un estudio profundo.

Procedimiento básico de medición

  1. Preparación: antes de comenzar, asegúrese de que su muestra de agua esté a temperatura ambiente.
  2. Muestreo: tome un vaso limpio y enjuáguelo varias veces con el agua que va a probar.
  3. Medición con tiras reactivas: sumerja una tira de prueba en el agua durante el tiempo indicado en el paquete.
  4. Medición con un medidor de pH: introduzca el electrodo del medidor de pH en el agua y espere unos segundos para obtener una lectura estable.
  5. Anote el resultado mostrado.

Realice varias mediciones en distintos momentos y, si es posible, en diferentes puntos: directamente del grifo, después de dejar correr el agua y después de pasarla por el sistema de filtración.

Si el resultado cambia mucho entre el primer chorro y el agua que sale después de unos minutos, puede existir una influencia de las tuberías interiores o del agua estancada.

Qué hacer después de medir un pH bajo

Lo primero es no confundir acidez con contaminación. El pH es solamente uno de los indicadores químicos utilizados para evaluar la calidad del agua, pero existen muchos otros.

  • Indicadores químicos: el ph, el oxígeno disuelto OD, la demanda biológica de oxígeno DBO, la demanda química de oxígeno DQO, la presencia de nitritos y nitratos así como de metales pesados, el cloro residual y la dureza del agua.
  • Indicadores físicos: las condiciones organolépticas como el sabor, olor y color, así como la turbidez e incluso la temperatura.
  • Indicadores biológicos: sobre todo los que son potencialmente peligrosos como los coliformes totales, los E. coli, contaminación fecal, algas y parásitos.

El pH del agua es un buen indicador de los niveles de contaminación, ya que muchos contaminantes orgánicos pueden disminuir el pH, mientras que otros pueden aumentar el pH.

Un agua puede tener un ph idóneo y estar infestada de bacterias perjudiciales. Es más, un ph demasiado ácido o demasiado alcalino puede representar un hábitat hostil para las bacterias.

Por ello, un resultado ácido debe interpretarse junto con la dureza, la alcalinidad, la conductividad y la posible presencia de metales como cobre o plomo.

Si el agua procede de una red pública y el análisis doméstico indica un valor anómalo, conviene solicitar información a la compañía suministradora o realizar un análisis de laboratorio antes de elegir el tratamiento.

Cómo corregir el pH del agua

El pH del agua puede ajustarse mediante una variedad de métodos, como la adición de ácidos fuertes, álcali, reacciones ácido-base y la filtración.

Filtros alcalinizantes y neutralizadores

Elevar el ph del agua: se usan filtros alcalinizantes que añaden productos como el hidróxido de calcio, los carbonatos de calcio o de sodio, bicarbonato de sodio o lechos filtrantes alcalinos.

En caso de que se desee aumentar el pH del agua, es decir, hacerlo más alcalino, existen filtros alcalinizantes, que usan minerales como el magnesio, potasio y el calcio para aumentar el pH.

Estos sistemas pueden ser adecuados cuando el agua es ligeramente ácida, pero deben dimensionarse según el caudal, la acidez, la alcalinidad y la dureza del agua.

Productos químicos

Reducir el ph del agua: se suelen utilizar ácidos como ácido clorhídrico, ácido sulfídrico o ácido cítrico.

La adición de productos químicos debe realizarse con control y siguiendo las instrucciones del fabricante, porque una dosificación incorrecta puede provocar un pH excesivamente alto o bajo.

Ósmosis y otros filtros

Los sistemas de tratamiento de agua pueden ajustar tanto el pH como la dureza para optimizar la calidad del agua.

Por ejemplo, se pueden utilizar ablandadores de agua para reducir la dureza, y ajustadores de pH para estabilizar el pH.

Sin embargo, tenga en cuenta que los ablandadores de agua convencionales no están exentos de inconvenientes. Presentan riesgos para la salud y tienen un impacto ambiental negativo.

Un sistema de ósmosis puede reducir numerosas sustancias disueltas, pero no debe considerarse automáticamente una solución para la acidez: el agua obtenida puede necesitar una etapa de remineralización o ajuste del pH.

Relación entre pH, dureza y corrosión

La dureza del agua y el pH no son exactamente lo mismo. La dureza depende principalmente de la cantidad de calcio y magnesio, mientras que el pH indica el grado de acidez o alcalinidad.

Sabor del agua: un agua dura, que contiene muchos minerales, puede tener un sabor más pronunciado, a menudo descrito como “mineral” o “metálico”.

Incrustaciones: un agua dura es más propensa a causar depósitos de cal, carbonato de calcio, en las tuberías y los electrodomésticos, lo que puede reducir su eficacia y su vida útil.

Corrosión: por el contrario, un agua demasiado blanda, baja en minerales, puede ser corrosiva, especialmente si el pH es bajo, ácido.

Por eso, elevar el pH sin evaluar la dureza puede no resolver completamente el problema, y ablandar el agua no siempre corrige su acidez.

Efectos en tuberías y electrodomésticos

Un pH inadecuado puede causar problemas de corrosión en sus tuberías y disminuir la eficacia de sus productos de limpieza.

Como en el resto de los casos, tan malo es un ph alto que puede causar acumulación de sólidos e incluso incrustaciones en las tuberías y que afectan a la vida de los electrodomésticos como un ph bajo que puede provocar corrosión u oxidación y también puede acortar la vida de los electrodomésticos.

En otro orden de factores hemos de tener en cuenta que el uso de detergentes y suavizantes, en los casos por ejemplo de las lavadoras o lavavajillas, puede ver mermado su efecto cuanto más alcalina es el agua al tener una mayor dificultad en disolverse.

Un agua ácida puede atacar progresivamente metales, juntas y componentes de calentadores, calderas, lavadoras, lavavajillas, cafeteras y otros aparatos que estén conectados permanentemente a la red.

Un agua alcalina y dura puede formar incrustaciones en resistencias, válvulas, grifos y tuberías.

corrosión de tuberías por agua ácida

Influencia en la piel, el cabello y el sabor

Finalmente, no olvidemos su piel y su cabello. Un pH desequilibrado puede hacer que su piel esté seca e irritada, y su cabello opaco y quebradizo.

pH ácido, inferior a 7: un agua ligeramente ácida puede tener un sabor metálico o agrio.

pH alcalino, superior a 7: un agua ligeramente alcalina puede tener un sabor a bicarbonato o a jabón.

En líneas generales podríamos decir que un agua ácida nos sabrá metálica mientras que un agua más alcalina nos puede resultar más amarga, aunque también dependerá del tratamiento de aguas que se haya aplicado, ya que puede enmascarar el sabor, como por ejemplo el cloro, o de otros factores como si la persona es fumadora o no.

El sabor es una cuestión de costumbre. Desde pequeños consumimos un tipo de agua, lo que haremos es comparar el resto de aguas con la que estemos habituados.

En términos generales, la percepción del sabor puede alertar sobre un cambio, pero no permite determinar por sí sola si el agua es segura.

La filtración no sustituye al análisis

Es importante medir el pH del agua para determinar si es segura para el consumo.

El pH es solamente uno de los indicadores químicos utilizados para evaluar la calidad del agua, pero existen muchos otros.

El cloro es uno de los sistemas más eficaces, sobre todo para niveles de alcalinidad inferiores a 8.

Por ello, tratar el agua con productos como el cloro es importante para eliminar las bacterias. El cloro es uno de los sistemas más eficaces sobre todo para niveles de alcalinidad inferiores a 8.

El mejor ph para evitar proliferación bacteriana y un buen estado de conservación es precisamente el recomendado para el agua potable, entre 6.5 y 8.5, por lo que un agua puede tener un ph idóneo y estar infestado de bacterias perjudiciales.

Un filtro doméstico no convierte automáticamente en potable un agua cuyo origen o composición se desconoce. Si existe sospecha de contaminación microbiológica, metales pesados o sustancias químicas, hace falta un análisis y un tratamiento certificado para el contaminante concreto.

Cuándo conviene consultar a un profesional

  • Cuando el pH se encuentra claramente fuera del rango de 6,5 a 8,5.
  • Cuando el agua tiene sabor metálico persistente, manchas azuladas o verdosas, turbidez u olor anormal.
  • Cuando aparecen signos de corrosión en grifos, tuberías o electrodomésticos.
  • Cuando la vivienda tiene tuberías antiguas de plomo, cobre u otros metales.
  • Cuando el pH cambia rápidamente después de añadir productos correctores.
  • Cuando el agua procede de un pozo, depósito o fuente sin control sanitario regular.
  • Cuando se pretende instalar un sistema de neutralización, dosificación química, descalcificación u ósmosis.

Supervisar y optimizar el pH de su agua del grifo es crucial para su salud y la de sus electrodomésticos.

Si el análisis confirma una acidez leve y el agua cumple el resto de los parámetros, puede bastar con un filtro alcalinizante o un neutralizador correctamente dimensionado. Si la acidez está relacionada con la corrosión, los metales o una alteración de la red, primero debe solucionarse la causa y después seleccionar el sistema de tratamiento.

Cómo Usar las Tiras Plásticas de pH Hydrion

Otros usos del agua y el pH

Agua de riego

El pH del agua también tiene repercusión en el rendimiento de nuestros cultivos. Debes tener en cuenta que la acidez del agua influye directamente en la capacidad de las plantas para asimilar los nutrientes.

Así, el pH recomendado se encuentra entre el 5.5 y el 6.5. Es importante controlar y vigilar siempre el pH del agua de riego para no enfrentarlos a los problemas que hemos comentado anteriormente.

Si usamos a la hora de regar agua con un pH demasiado alto, por encima de 6,5, haremos que las plantas no puedan absorber los nutrientes correctamente. Por tanto, los cultivos experimentarán una deficiencia de nutrientes.

Si por el contrario usamos un pH demasiado bajo podremos dañar las raíces de las plantas por la acidez y toxicidad de esta agua.

Fuentes ornamentales

Para un correcto funcionamiento de las fuentes ornamentales, y para que los elementos instalados en ellas puedan funcionar durante años sin problemas, es importante usar el agua apropiada para evitar averías y un desgaste rápido de los elementos instalados en la fuente.

Como norma general el agua debe tener las mismas características de limpieza, claridad, acidez y exceso de cal, que el agua potable.

Este dato que normalmente no se conoce y no se le da apenas importancia, siendo el causante en muchos casos de que los artículos usados en el funcionamiento de las fuentes ornamentales, electro-bombas, boquillas, focos, tuberías, etc. sufran una corrosión alta y que en un espacio de tiempo inferior a un año dejen de funcionar correctamente.

En general un valor del Ph superior a 8 produce un agua turbia, incrustaciones en Toberas, tuberías, etc., además de producir irritación en los ojos, orejas, nariz y garganta.

Por ello es conveniente que el agua de las Fuentes Ornamentales sea filtrada como si fuese una piscina, incluyendo para su mantenimiento un Filtro con arena de sílex o similar, que permita filtrar toda el agua diariamente en menos de 4 horas.

Como el volumen total de agua en las Fuentes es pequeño por tener poca profundidad el Depurador a usar será pequeño con un precio mínimo, y sin embargo permitirá disponer de un agua limpia, clara y exenta de impurezas.

Si el agua usada en las Fuentes Ornamentales es dura o muy dura, se producirán depósitos de sales en las luminarias subacuáticas y en consecuencia cada vez iluminarán menos con el mismo gasto energético.

También se producirán depósitos de cal en las roscas de las uniones de las tuberías, Toberas, etc., lo que dificultará su cambio o reposición.

Especialmente estas sales son muy dañinas para el interior de las Bombas, Tuberías, Electroválvulas, etc.

Especialmente es grave en el caso de las electrobombas donde pueden llegar a agarrotar el rotor produciendo su rotura o la de alguno de los alabes del rodete impulsor.

Piscinas

El pH de una piscina debe controlarse con mediciones periódicas y con productos específicos, porque la acidez puede variar por la desinfección, el agua de reposición, la evaporación, la suciedad y el uso.

Los productos correctores pueden ofrecer un efecto temporal si existe una baja alcalinidad total o si continúa entrando agua con características que vuelven a modificar el equilibrio químico.

Por eso, cuando el pH vuelve a cambiar después de pocos días, no conviene seguir añadiendo productos sin medir también la alcalinidad, la dureza y el estado del agua.

Una dosis suficiente para aguas limpias y claras con un pH inferior a 8,0 es de 5 mg de cloro activo/litro de agua, debiendo dejar reposar el agua durante al menos 30 minutos si la temperatura del agua está entre 10º y 18º C (50ºF y 64,4ºF), debiendo incrementar ese tiempo hasta una hora si la temperatura es inferior o superior a los valores indicados.

Estas indicaciones corresponden al tratamiento descrito para aguas limpias y claras y no deben trasladarse automáticamente al agua potable del grifo ni utilizarse para corregir su pH sin conocer la concentración del producto y las instrucciones específicas.

En cualquier caso nunca deben funcionar las luminarias de Led o de Incandescencia si no están sumergidas o los chorros de agua al caer no las refrigeran.

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