Agua destilada con alguicidas: usos, medición y precauciones

El agua destilada puede utilizarse para diluir muestras cuando la concentración de cloro de una piscina supera el rango de lectura habitual, pero no sustituye al agua de la piscina ni sirve por sí sola como tratamiento alguicida. Para controlar las algas es necesario identificar el problema, comprobar el pH y el desinfectante, calcular el volumen de agua y aplicar únicamente un producto compatible siguiendo su etiqueta.

Los alguicidas son productos químicos líquidos que sirven para prevenir la aparición de algas en el agua o eliminarlas impidiendo que se reproduzcan y se asienten en las paredes. El agua destilada tiene una función diferente: se emplea principalmente para diluir una muestra y poder medir concentraciones elevadas de cloro con un test adecuado.

Medición de cloro de piscina con agua destilada

Qué relación existe entre el agua destilada y los alguicidas

El agua destilada no es un alguicida y no elimina las algas de una piscina, una balsa de riego o un depósito. Su utilidad aparece sobre todo durante el control analítico del agua, cuando el nivel de cloro es tan alto que las tiras o los reactivos convencionales no ofrecen una lectura fiable.

Para medir concentraciones elevadas de cloro, tendrás que hacerlo con un test especial, como estas tiras de LaMotte que llegan a 50 ppm o bien diluyendo la muestra de agua con cinco partes (o más) de agua destilada. En este caso la lectura de cloro obtenida la multiplicamos por 5 (o más).

Las mediciones de cloro que hemos mencionado arriba son de cloro libre, también llamado cloro activo. El reactivo más común para medir cloro libre es el DPD1. No utilices reactivos que se llaman DPD3 u OTO, ya que éstos miden el cloro total (cloro total = cloro libre + cloro combinado). Estas mediciones no sirven.

Qué es un alguicida

Los algicidas para piscinas son productos químicos en formato líquido que sirven para prevenir la aparición de algas en el agua de tu piscina o eliminarlas impidiendo que se reproduzcan y se asienten en las paredes. La causa de este problema, que puede surgir tanto en verano como en invierno, es la elevada exposición de la piscina a la luz solar y las altas temperaturas.

No obstante, también puede ser debido a un desajuste en los niveles del cloro y del pH de la piscina. Las principales -y más visibles- consecuencias del crecimiento de algas en una piscina son el color verdoso del agua y el carácter resbaladizo de las paredes del vaso, aunque esta circunstancia puede darse incluso antes de que el color del agua cambie.

No todas las manchas verdes o turbideces en el agua se solucionan de la misma manera. Identificar correctamente el organismo que ha invadido la piscina es fundamental para no malgastar producto ni tiempo.

Tipos de alguicidas

Alguicida cuaternario

Sirve para tratar el crecimiento de algas en una piscina. Su uso incorrecto puede provocar la aparición de espuma en el agua.

Alguicida a base de cobre

Sirve para eliminar las algas presentes en la piscina, en especial las de color amarillo. Aplicar una cantidad incorrecta puede generar manchas azules en la superficie del agua de la piscina.

Alguicidas sin cobre y no espumantes

Especialmente recomendados para piscinas con liner o cloradores salinos, ya que evitan manchas y corrosión. Mantienen el agua libre de algas sin dañar los materiales ni los equipos.

Los alguicidas sin cobre reducen el riesgo de manchas asociado a una dosificación incorrecta de productos cúpricos, mientras que los productos no espumantes evitan añadir espuma durante el tratamiento. La compatibilidad debe comprobarse siempre en la etiqueta del producto y en las características del sistema de desinfección.

Tratamiento preventivo y tratamiento de choque

Tratamiento preventivo

Un tratamiento preventivo con algicida de piscina se debe llevar a cabo una vez por semana aproximadamente. No obstante, esta actuación no es imprescindible si nunca has padecido este problema, pero sí que es recomendable cuando utilizas la piscina con frecuencia.

Para asegurar que los microorganismos no proliferen, conviene aplicar una dosis de recuerdo cada siete días, reforzando la protección tras un uso intenso o jornadas de calor extremo. Debe hacerse semanalmente y de forma continua para evitar la aparición de algas, sobre todo al inicio de la temporada de baño, después de lluvias intensas o cuando las temperaturas ambientales son muy altas.

Todo ello se puede evitar con un mantenimiento regular del agua de la piscina y se puede remediar con un tratamiento de choque. Además de mantener el agua limpia, tiene un menor impacto químico y económico a largo plazo.

Tratamiento de choque

Se usa cuando la aparición de algas ya es visible y el preventivo no da resultado. Es un tratamiento más potente cuya función es eliminar por completo la infestación en un tiempo de 24-48 horas.

Cuando la piscina ya presenta un brote de algas, se aplican tratamientos de choque con alguicidas de acción rápida y concentrada. Estos eliminan las algas visibles y facilitan que el cloro recupere su efectividad.

Se recomienda realizarlo al atardecer, ya que la luz solar puede restar eficacia a algunos componentes químicos. En caso de infestación de algas, es aconsejable tratar la piscina con una alta concentración de cloro, también conocida como cloro de choque o tratamiento de choque.

Comprobaciones antes de aplicar un alguicida

Es necesario detectar la causa del problema antes de realizar cualquier tratamiento. Por este motivo, no debes emplear productos químicos como los algicidas de piscina sin haber supervisado previamente los niveles de cloro y del pH para conocer de forma exacta qué ha ocurrido para que las algas hayan aparecido en tu piscina.

Antes de emplear un producto antialgas en la piscina es necesario analizar de qué clase de algas se trata, puesto que hay algicidas de piscinas especiales para los diferentes tipos de algas que existen. Según el estado de tu piscina, necesitarás un tratamiento u otro.

Control del pH

Mantén el pH entre 7.2 y 7.6. Asimismo, es fundamental controlar periódicamente el pH (7,2 - 7,6) para que el producto actúe con la máxima eficacia.

Este mantenimiento debe coordinarse con un control óptimo del cloro, ya que el alguicida actúa como el complemento ideal para potenciar la desinfección. Para mantener una piscina limpia y desinfectada debemos de tener este procedimiento.

Control del cloro

El cloro se utiliza a menudo para combatir las algas en las piscinas. Gracias a sus fuertes propiedades oxidantes, puede eliminar eficazmente las algas y las bacterias.

Si te descuidas y el nivel baja, las esporas de las algas comienzan a germinar, y en 12-24 horas puedes tener la piscina verde. Este fenómeno se denomina floración de algas.

Si tienes el agua verde, eso significa que las algas se han adueñado de tu piscina. Cuando las hayas quitado, si quieres que no vuelvan a aparecer, lo mejor es que mantengas siempre un nivel de desinfectante adecuado (1-3 ppm de cloro, ó 2-4 ppm si utilizas bromo).

Control de la alcalinidad y del ácido isocianúrico

Lo primero es tomar medidas de alcalinidad y ácido isocianúrico. La alcalinidad «blinda» al pH, para que no vaya pegando bandazos, y un nivel adecuado de pH es necesario para que el cloro haga efecto.

El ácido isocianúrico evita que el cloro se fulmine con los rayos UV del sol, pero en concentraciones superiores a 50 ppm comienza a anular seriamente los efectos del cloro. Si tienes el pH fuera de control, o el ácido isocianúrico muy alto, el cloro no hace efecto y las algas florecen a las primeras de cambio.

Por lo tanto, primero mide la alcalinidad, y si está por debajo de 80 ppm debes agregar bicarbonato sódico para corregirla. Si está alta podemos continuar con el proceso de supercloración, pero debes corregirla después.

Mide el ácido isocianúrico, y si está por encima de 50 ppm vas a tener que vaciar la piscina y rellenarla con agua nueva hasta que llegue a los 50 ppm o menos. Por ejemplo, si tienes 100 ppm de ácido isocianúrico deberás vaciar la mitad de la piscina. NOTA: el valor ideal de ácido isocianúrico es 30 ppm.

ParámetroReferencia indicada
pH7.2 y 7.6
Alcalinidad80-120 ppm
Ácido isocianúrico30-50 ppm
Cloro libre para el bañoPor debajo de 5 ppm

Cálculo del volumen y de la dosis

Asimismo, tienes que calcular la dosis de producto químico que vas a verter en el perímetro de tu piscina en función del volumen de agua que esta contiene. Volumen total del agua (m³): Multiplica el Largo x Ancho x Profundidad Media.

DatoAplicación
Volumen total del aguaMultiplica el Largo x Ancho x Profundidad Media
Dosis de alguicidaAjústala según el volumen de agua y las indicaciones del fabricante
Frecuencia preventivaUna vez por semana aproximadamente
pH recomendado7.2 y 7.6

Cabe destacar, que no todos los alguicidas cuentan con la misma dosificación. Esta depende escencialmente de la marca. Por eso, siempre recomendamos leer las descripciones de los productos antes de aplicarlos.

Antes de realizar cualquier mezcla, consulta antes de nada la etiqueta del fabricante, ya que puede haber variaciones en las cantidades. Para aplicarlo, se debe colocar en un balde con agua (puede ser de la misma piscina), y luego aplicarle la dosis especificada anteriormente.

Cómo aplicar el alguicida

Una vez calculada la dosis, es momento de pasar a la acción. Para que el tratamiento sea efectivo y no queden residuos, es fundamental seguir un orden que favorezca la desinfección y la circulación del agua.

Diluye el producto en un cubo con agua de la piscina. Una vez dosificado, hay que agitar con la mano para que se mezcle bien.

En caso de que las algas ya estén presentes en la piscina, debes incidir en aquellos puntos donde se encuentren. No olvides mantener en marcha la depuradora durante varias horas después de la aplicación, para asegurar una distribución homogénea del producto.

Para mantener la piscina en buen estado, se recomienda añadir alguicida una vez por semana, ajustando la dosis según el volumen de agua. En caso de brote, debe aplicarse un tratamiento de choque combinado con una cloración intensiva.

Limpieza antes y después del tratamiento

La limpieza manual de la piscina es un paso eficaz en la lucha contra las algas. Durante este proceso, puede eliminar mecánicamente las algas y otras impurezas.

Cepillado de paredes y fondo

Cepillado y limpieza: limpiar el fondo y las paredes de la piscina con un cepillo es un paso crucial para eliminar las algas. Los cepillos de limpieza con cerdas de polipropileno son adecuados para todas las superficies de la piscina y son especialmente eficaces para eliminar las algas de las superficies.

Preste especial atención a las esquinas, grietas y zonas sombrías, ya que las algas son especialmente aficionadas a instalarse allí.

Aspiración manual

Aspiración manual: se puede utilizar un limpiafondo manual de piscina para eliminar las algas y otros restos del suelo de la piscina. Esta operación resulta especialmente eficaz una vez eliminadas las algas de las paredes.

Floculación y filtración

Es posible que algunas veces tengas que aplicar un tratamiento con floculante después de utilizar el algicida de piscinas para que las algas afectadas se acumulen en el fondo del vaso de agua.

Un robot limpiafondos y la acción de la depuradora concluirán el proceso de limpieza para conseguir que el agua de la piscina sea cristalina.

Alguicida y cloro: funciones diferentes

El alguicida actúa como complemento de la desinfección, mientras que el cloro mantiene el agua desinfectada y puede eliminar algas mediante oxidación. El alguicida no debe utilizarse para compensar un pH incorrecto o un nivel insuficiente de desinfectante.

La elección de la forma de cloro depende de varios factores, como la extensión de la proliferación de algas, el tamaño de la piscina y el método de tratamiento. El cloro para destruir las algas está disponible en diferentes formas: granulados de cloro no estabilizados o estabilizados (hipoclorito de calcio, dicloro), tabletas de cloro y cloro líquido.

Para quitar las algas verdes cuando ya han aparecido solo existe un procedimiento: el de supercloración, un procedimiento apto cuando se utilizan desinfectantes compatibles con cloro (bromo, oxígeno activo, …) en la piscina.

NUNCA USES ESA TÉCNICA DE SUPERCLORACIÓN, excepto si estás seguro que tienes un nivel de concentración de isocianúrico «super-ultra-bajo».

Supercloración y uso del agua destilada para medir el cloro

La supercloración, como su nombre indica, consiste en agregar mucho cloro a la piscina, hasta tener una concentración de unos 30 ppm (partes por millón, o gramos por cada m3 de agua). Esto es «súper», ya que el agua es apta para el baño hasta las 5 ppm.

Para ello vas a utilizar lejía doméstica «apta para desinfección de agua potable». Recuerda, es importante fijarte que la lejía sea apta para desinfección de agua potable, ya que suele haber otro tipo de lejía con aditivos para lavar la ropa que no se puede utilizar en el agua de la piscina.

La lejía (hipoclorito sódico) suele venderse en una concentración del 4%, es decir, 40 gramos de cloro activo por cada litro de lejía. Por lo tanto, necesitamos 0,75 litros de lejía por cada m3 de la piscina (0,75 = 30 / 40).

Como el nivel de cloro es tan alto, tendrás que hacerlo con un test especial, como estas tiras de LaMotte que llegan a 50 ppm o bien diluyendo la muestra de agua con cinco partes (o más) de agua destilada. En este caso la lectura de cloro obtenida la multiplicamos por 5 (o más).

Por ejemplo, si la lectura obtenida después de la dilución es 5 ppm y se han mezclado cinco partes de agua destilada con una parte de muestra, la concentración estimada de la muestra original se obtiene multiplicando la lectura por 5.

Procedimiento de recuperación del agua verde

Preparación

Ya sabemos que tienes prisa por eliminar estos incómodos seres verdes de tu piscina, pero no sirve de nada ir con prisas, y realizar una supercloración, si tienes algunos parámetros de la piscina fuera de control, va a ser una perdida de tiempo y dinero, ya que si es así, vas a volver a tener algas en breve.

Lo primero es apagar cualquier aparato que tengas de automatización de químicos, ya sea clorador salino, bombas de cloro, regulador de pH, ionizador, UV, etc.

Ahora que ya tenemos la alcalinidad entre 80-120 ppm, y el ácido isocianúrico entre 30-50 ppm, vamos a medir el pH. Si es inferior a 7,0 no hacer nada. Esto es porque al añadir lejía el pH va a subir.

Si el pH es superior a 7,0 agregar aguafuerte (también llamado salfumán o ácido clorhídrico diluido). Para distribuir el aguafuerte es mejor que lo diluyas mucho en agua y lo eches poco a poco con la depuradora en marcha en modo filtración.

Día 1

Día 1: por la tarde cuando el sol ya no dé a la piscina (el sol degrada el cloro), pon la depuradora en modo filtración. Añade toda la lejía repartiéndola por el borde de la piscina.

Mantén toda la noche la depuradora encendida.

Día 2

Día 2: durante el día para la depuradora, y haz un contralavado, para limpiar todas las algas que estarán en el filtro. Cepilla paredes y suelo de la piscina si las algas la cubren, rearranca la filtración y espera a que las algas se depositen en el suelo de la piscina.

Entonces para la filtración, y aspira el suelo con el limpiafondos (con la bomba puesta en modo de vaciado para no volver a pasar por el filtro la suciedad del fondo ). Utiliza el limpiafondos que va a la aspiración de la bomba, no el robot limpiafondos.

Por la tarde, igual que el Día 1, volver a agregar lejía. Evidentemente no vas a agregar tanta lejía como en el Día 1, ya que el nivel de cloro de la piscina será muy alto.

Solo tienes que volver a elevar el nivel de cloro a 30 ppm. Para ello necesitarás saber el nivel actual, que debiera estar por encima de 20 ppm; como el nivel de cloro es tan alto, tendrás que hacerlo con un test especial, como estas tiras de LaMotte que llegan a 50 ppm o bien diluyendo la muestra de agua con cinco partes (o más) de agua destilada.

Día 3

Día 3: lo más normal es que a la mañana siguiente el agua esté bastante decente. Ya no tendrá color verde, aunque seguramente esté un poco turbia.

Como el filtro estará lleno de los residuos de las algas, realiza otro contralavado. Deja todo el día la depuradora funcionando. No se podrá bañar nadie todavía porque el nivel de cloro es demasiado alto.

Día 4

Día 4: el agua debería amanecer ya limpia y cristalina. Si está más turbia de lo que te gusta, puedes utilizar un floculante de cartucho.

Pero puedes aprovechar para ajustar el pH, ya que habrá subido por la aportación de toda la lejía. Corrige el pH con aguafuerte para bajarlo, y mantén la depuradora encendida al menos unas horas más (si puede ser todo el día, mejor).

Día 5

Día 5: si has hecho todo bien, lo más normal es que el agua esté muy bien. Dependiendo de algunos factores, el cloro puede haber bajado lo suficiente o no.

Recuerda que para bañarte debería estar por debajo de 5 ppm. No está de más que tomes las medidas de nuevo de alcalinidad, pH y cloro.

Si hay algo que no esté perfecto, corrige siempre en el orden: primero alcalinidad, segundo pH, y por último el cloro. Y siempre espera un día entre uno y otro.

Lo más normal es que en los días 5 ó 6 puedas ya bañarte. Pero no nos hagas caso, y mide el cloro, por favor.

Qué hacer si las algas reaparecen

Si con el tiempo vuelves a tener episodios frecuentes de algas, y siempre has tenido un nivel adecuado de desinfectante/oxidante (cloro, bromo, etc) porque lo tienes automatizado, y también tienes el pH y el ácido isocianúrico en niveles correctos ¿qué te puede estar sucediendo?

En este caso es posible que tengas un nivel alto de fosfatos. Los fosfatos se utilizan como fertilizantes porque tienen nutrientes vitales para las plantas, y a las algas les encantan.

Lo más normal es que hayan llegado mediante los jardineros, o por el viento (que arrastra las bolitas de abono del césped o plantas de alrededor de la piscina), o con los bañistas que las llevan del césped al agua.

En este caso deberías utilizar un neutralizador de fosfatos, y si la concentración es superior a las 10 ppm lo mejor es primero vaciar la piscina hasta que llegues a ese nivel de fosfatos, y después utilizar neutralizador.

Alguicidas en balsas de riego y piscinas

ALG-EM es un concentrado microbiano especialmente indicado para eliminar la turbidez y los malos olores que se desarrrollan en el agua de las balsas de riego y piscinas, debido a la presencia de algas.

Es un alguicida clarificante ecológico y respetuoso con los peces y el resto de la fauna acuática que evita la eutrofización por exceso de materia orgánica en descomposición.

ALG-EM mejora los parámetros de la calidad del agua como DQO, DBO, Turbidez, sólidos totales, Patógenos (Coliformes, E. coli, salmonella). No produce espuma. Equilibra el PH y el oxígeno disuelto.

Puede revertir situaciones de contaminación de manera natural a través de procesos de fermentación beneficiosas que aceleran la descomposición natural de compuestos orgánicos. Restaura el equilibrio ecológico del sistema trayendo consigo efectos beneficiosos y sostenibles.

Reduce los lodos sedimentarios. Neutraliza la producción de gases nocivos (amoniaco, sulfhídrico y metal mercaptano) así como los malos olores del sistema.

Composición y propiedades

  • Microorganismos anaeróbios mesófilos
  • Melaza de caña
  • Densidad 1,012 Kg/L
  • PH: 3,3

Modo de empleo

Incorporación directa en basas de riego y piscinas.

Incorporación en Dosis: Tratamiento de choque: 1-2 L/m3 de agua a tratar en función del estado inicial del agua. Tratamiento de mantenimiento (en caso de que sea necesario): 0,25-0,5 L/m3 de agua.

Almacenamiento y advertencias

Conservar el producto sin exceso de aire en un lugar fresco y protegido de la luz solar. Utilizar el producto en los próximos tres meses desde su apertura. Evitar temperaturas extremas.

Calidad 12 meses después de la fecha de envasado. Manténgase fuera del alcance de los niños. Leer la etiqueta antes de su uso.

No comer, beber, ni fumar durante su utilización. Aunque el producto es seguro, en caso de contacto con mucosas, lavar con agua para evitar los inconvenientes de su PH ácido.

No ingerir. No mezclar con productos de naturaleza alcalina.

Alguicidas químicos en aguas naturales

Las floraciones de cianobacterias son un reto creciente. Estos organismos pueden multiplicarse rápidamente en embalses y generar toxinas peligrosas para el suministro de agua potable.

La potabilización se vuelve más compleja durante estos episodios. El uso de alguicidas químicos aparece como respuesta rápida en muchos casos.

Investigadores de la Universidad de Toledo evaluaron cuatro alguicidas registrados por la USEPA, dos basados en cobre y dos en peróxido. Analizaron cómo afectan al crecimiento de cianobacterias y qué compuestos liberan.

Eficacia de los alguicidas

La acción es rápida en pocas horas. A las 12 horas de aplicación, los alguicidas ya mostraban una reducción notable de células en cultivos de Microcystis aeruginosa.

En dosis bajas de cobre se alcanzaron reducciones cercanas al 70 % en 36 horas. Los de peróxido necesitaron concentraciones medias para sostener resultados estables.

El cobre fue eficaz en dosis bajas, reduciendo células y liberando menos subproductos. El peróxido necesitó dosis medias para un control sin rebrote.

El estudio recomienda 0,2 mg/L de cobre y 6 mg/L de peróxido como niveles operativos seguros. Estas cantidades equilibran eficacia y seguridad.

Liberación de materia orgánica y toxinas

El tratamiento también libera compuestos internos. Al romper las células, se liberan sustancias llamadas materia orgánica algal y toxinas.

El estudio observó picos de carbono orgánico disuelto a las 36 horas. También se detectó un aumento temprano de ficocianina disuelta, indicador del daño celular.

En cultivos puros, hasta un 85 % de las microcistinas pasaron al agua tras aplicar cobre. El producto PAK27, un alguicida comercial a base de peróxido de hidrógeno, liberó el 100 % de las toxinas en dosis altas.

Oximycin, otro alguicida con peróxido, liberó menos toxinas, manteniéndose entre el 70 % y el 80 %. Estos valores refuerzan la necesidad de monitorizar y ajustar la estrategia de aplicación.

Resultados en condiciones reales

El comportamiento cambia en aguas naturales. En muestras del lago Erie, las toxinas disueltas fueron menores, alcanzando solo entre 36 % y 41 %.

La explicación está en bacterias y partículas presentes en el agua. Estas favorecen la degradación o retención de compuestos liberados.

Aun así, la eficacia contra cianobacterias se mantuvo. Pero el control sobre otras algas, como las verdes, fue más limitado.

En campo, los alguicidas requieren apoyo con carbón activado y ozono. Coagulación, carbón activado y ozono siguen siendo claves para reducir riesgos.

Precauciones generales

También debes prestar atención a la manipulación del producto antialgas para piscinas, pues es aconsejable usar guantes de protección en el momento en el que lo vayas a utilizar.

Una vez vertido el algicida de piscina en el agua, tienes que asegurarte de que el envase queda cerrado correctamente para evitar que se evapore.

Manejar todos los químicos con precaución. Leer las etiquetas de cuidados de los productos químicos, y seguir las debidas precauciones.

Sobre todo, cuidado con piel y ojos, y con inhalar los vapores. Por supuesto, durante todo el proceso descrito arriba está prohibido el baño.

No debe haber baños hasta que la concentración de cloro no baje de las 5 ppm. No mezclar productos de naturaleza alcalina con formulaciones que indiquen incompatibilidad química.

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