Las mascarillas son una de las herramientas cruciales para ayudar a detener la propagación de la enfermedad Covid-19. En entornos donde el uso de la mascarilla es muy elevado, la transmisión del coronavirus en centros escolares es menos del 1%.
La mejor manera de proteger la salud y la seguridad -sobre todo de los que no están vacunados- es usar una mascarilla. Los niños y adolescentes pueden contagiar el SARS-CoV-2 a otras personas aunque no tengan síntomas o presenten síntomas leves e inespecíficos.
Por qué se recomiendan las mascarillas en los colegios
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomienda encarecidamente el uso universal de mascarillas en interiores para todos los profesores, el personal, los estudiantes y los visitantes de las escuelas K-12, independientemente del estado de vacunación. Actualmente, los niños menores de 12 años no pueden recibir las vacunas Covid-19.
La mayoría de las escuelas ofrecerán clases presenciales este año escolar y, en este momento, las unidades de cuidados intensivos (UCI) de todo el país se están llenando. Mientras muchas familias y cuidadores se debaten en la decisión de enviar o no a sus hijos al colegio con mascarilla, las pruebas demuestran claramente que llevarla es la decisión correcta.
Los niños pueden infectarse con el SARS-CoV-2 y transmitir el virus a sus padres, cuidadores, abuelos y otras personas. Los niños y adolescentes pueden contagiar el SARS-CoV-2 a otros cuando no tienen síntomas o tienen síntomas leves e inespecíficos y, por tanto, pueden no saber que están infectados y son infecciosos.
Con un espacio limitado en los hospitales para atender a los pacientes de Covid-19, esto se convierte en un problema. No tenemos el mismo número de trabajadores sanitarios que el año pasado para hacer la misma cantidad de pruebas. Tenemos un problema importante de personal asistencial.
Lo mejor que podemos hacer como comunidad para nuestros trabajadores sanitarios es vacunarnos y usar mascarillas. Lo mejor que podemos hacer, como comunidad, por nuestros trabajadores sanitarios, es vacunarnos y usar mascarillas.
Qué dicen los estudios sobre el riesgo en las escuelas
Las mascarillas han sido identificadas como una de las herramientas cruciales para ayudar a detener la propagación de la enfermedad Covid-19; sin embargo, el debate sobre si funcionan o son necesarias ha sido constante desde el comienzo de la pandemia.
Un estudio del centro de biología computacional Biocomsc de la Universidad Politécnica de Cataluña cuestiona la eficacia de las mascarillas en las escuelas al comprobar que, durante el primer trimestre del curso escolar, la incidencia de covid no fue menor entre los alumnos de Primaria, que deben cubrirse la boca, en comparación a los de Infantil, que están exentos.
El centro de biología computacional ha estudiado la efectividad de las mascarillas en el entorno escolar (Infantil y Primaria) durante el primer trimestre del curso 2021-22. La conclusión es que no hubo «una incidencia o transmisión significativamente menor en los grupos con mascarilla», que son aquellos de alumnos de 6 o más años (Primaria), en comparación a los más pequeños (Educación Infantil), que no se cubren la boca ni la nariz cuando están dentro de la clase o con su grupo estable.
Los investigadores han detectado en cambio que existe una «fuerte dependencia con la edad, que sería el factor más importante para explicar el perfil de transmisión en las escuelas». La investigación concluye que la obligación de las mascarillas en las escuelas «no se asoció con una menor incidencia o transmisión de la covid, lo que sugiere que esta intervención no fue efectiva».
| Aspecto estudiado | Datos del estudio |
|---|---|
| Población | 599.314 alumnos |
| Edad | Entre 3 y 11 años |
| Etapas | Infantil: 3-5 años; Primaria: 6-11 años |
| Periodo | Primer trimestre escolar 2021-22 |
| Factor asociado a la transmisión | La edad sería el factor más importante |
En general, la incidencia fue «significativamente menor en preescolar que en Primaria». Los investigadores comprobaron asimismo que los niños de 3 y 4 años tenían datos inferiores en las diferentes variables de la covid mientras que los de 11 años tenían los valores más elevados.
El estudio se ha elaborado con datos del primer trimestre escolar, que comenzó con la variante delta y siguió con la variante ómicron, que aumentó los contagios escolares hasta cifras récord de toda la pandemia.
Un análisis de los datos de salud de Suecia publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias en febrero de 2021 mostró que mantener las escuelas abiertas con solo precauciones mínimas, incluida la ausencia de mascarillas, hacía que fuera un 17% más probable que los padres de niños en la escuela fueran diagnosticados con COVID-19 que aquellos con niños que estaban aprendiendo a distancia.
Una serie de estudios de septiembre de 2021 de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos mostró que los distritos escolares que no tenían políticas universales de enmascaramiento tenían más probabilidades de tener brotes de COVID-19.
Dicho esto, el uso de mascarillas se trató como una de las muchas medidas de mitigación, incluyendo la vacunación y el distanciamiento social, lo que complica las cosas cuando se trata de evaluar la efectividad de las mascarillas en las escuelas.
El riesgo también depende de la transmisión en la comunidad. Si los casos de COVID-19 aumentan y las tasas de hospitalización aumentan, es posible que sea necesario volver a usar el enmascaramiento como método de mitigación en las escuelas.
Los contagios de Covid-19, en la situación actual, son más probables en el ámbito familiar que en los colegios. Cuando se está en familia, se baja la guardia frente al SARS-CoV-2, olvidando la distancia social y retirando la mascarilla.
No obstante, pese a que la seguridad es alta en los colegios, no hay que olvidar que pueden ser un lugar de contagio y transmisión. Por lo tanto, es imprescindible ser constantes en las recomendaciones sanitarias, tales como usar la mascarilla, limpiar las zonas comunes, cumplir con la distancia social y lavarse las manos.
Mascarillas y salud mental infantil
Las pruebas que tenemos nos indican que las mascarillas no afectan negativamente la salud mental. No hay pruebas de que el hecho de que un niño lleve una mascarilla provoque depresión o ansiedad.
Estamos viviendo una crisis de salud mental, además de una pandemia, y para los niños puede ser aún más duro. Es un hecho que los niños están más ansiosos y deprimidos en este momento.
Los padres quieren hacer todo lo posible para reducir esa ansiedad y depresión. Sin embargo, hay que recurrir a los datos. No hay pruebas de que el uso de mascarillas por un niño provoque depresión o ansiedad.
A los estudiantes no les gusta sentirse diferentes de sus amigos. Una de las preocupaciones sobre un entorno en el que un niño hace algo diferente a los demás es que podría llevar a algunos niños a sentirse ansiosos.
Una de las ventajas de que todos los niños usen mascarillas es que todos están en condiciones iguales. El uso generalizado evita que un estudiante se sienta señalado por llevar protección.
Las clases presenciales son de gran importancia para la formación de las habilidades cognitivas, físicas y sociales de los niños, crean oportunidades y equilibran las desigualdades sociales, pues no solo se basan en la instrucción, sino en la socialización y gestión de conflictos.
En las aulas se desarrollan las relaciones y ganan importancia los afectos. También aprenderán las nuevas pautas de convivencia, lo que hará que se adapten mejor a los cambios.
Los padres y docentes son los encargados de dar una adecuada información y proteger a la población infantil del estrés de noticias alarmistas. Hablar sobre cómo pueden evitar enfermarse o transmitir un virus a sus amigos y seres queridos puede ayudar a darle al niño una sensación de control y aliviar la ansiedad.
El dióxido de carbono y la respiración
Circula información errónea de que los niños respiran dióxido de carbono cuando llevan mascarillas. Cuando uno exhala, exhala moléculas de dióxido de carbono.
Afortunadamente, las moléculas de dióxido de carbono son diminutas y más pequeñas que los poros de nuestra mascarilla. Por eso, las preocupaciones que se han planteado sobre la acumulación de dióxido de carbono en una mascarilla y que provoque la retención de dióxido de carbono en los niños, o en otras personas, son afortunadamente sin fundamento.
La investigación realizada por el proyecto Utah Hero descubrió que los niños tienen mucho éxito llevando mascarillas todo el día, mientras participan en actividades escolares normales, y en un entorno donde se promueve el uso de mascarillas.
Cómo elegir y utilizar una mascarilla infantil
Los niños pueden usar las mascarillas con seguridad durante todo el día. Sin embargo, el ajuste y el material son importantes.
- Busque mascarillas con varias capas.
- Elija mascarillas cómodas y que se adapten a la cara de su hijo.
- Si hay huecos en los laterales, elija otra talla.
- Si hay una mascarilla KN95 disponible para su hijo, es la mejor opción.
La mascarilla higiénica y quirúrgica sirven para evitar transmitir el virus a otras personas. Disminuyen al máximo las secreciones respiratorias que contienen la saliva y la mucosidad y que se producen cuando se habla, se tose, se canta o se estornuda.
Además, con la mascarilla evitamos que nuestras manos toquen la zona de la boca y la nariz. Por otro lado, es muy importante aprender a colocar la mascarilla correctamente a los niños para que les proteja de forma adecuada.
Edad y excepciones al uso de mascarilla
Como las mascarillas son un elemento fundamental para protegernos frente al coronavirus Sars-CoV-2 su uso es obligatorio a partir de los 6 años.
Menores de 3 años no deben utilizarla de forma general; está contraindicada en los menores de 2 años por riesgo de asfixia. A partir de los 3 años, se puede empezar a inculcar el uso de la mascarilla y tratar de que la lleven puesta el máximo rato posible.
A partir de los 6 años, es importante que siempre utilicen la mascarilla, dentro de los colegios y fuera. De hecho, en muchas comunidades es obligatorio su uso en los centros educativos.
En muy pocas ocasiones los niños están exentos de usar la mascarilla atendiendo a las excepciones que recoge la ley y tras el informe pertinente del médico responsable.
- Menores de 3 años.
- Niños con dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de mascarilla.
- Niños con discapacidad o en situación de dependencia que les impida ser autónomos para quitarse la mascarilla.
- Niños que presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización.
- Cuando la propia naturaleza de la actividad resulte incompatible con el uso de la mascarilla, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias.
Que el alumno presente en el centro el informe del médico responsable en el que se exponga de manera clara la enfermedad o dificultad respiratoria que puede verse agravada por el uso de la mascarilla.
Tras la recepción del informe médico el centro debe intensificar el resto de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud con este alumno y con el resto de personas de la comunidad educativa.
Esta situación sobrevenida no puede interferir en su derecho a una educación presencial.
Medidas para un alumno que no puede llevar mascarilla
Se aconseja que el alumno sin mascarilla acceda al centro manteniendo en todo momento la distancia física de al menos 1,5 metros, unos 3 pasos de separación, con el resto del alumnado y el personal del centro educativo en todo el trayecto de acceso. E irá directo al aula asignada en su horario.
En el aula, el alumno sin mascarilla ocupará el sitio más ventilado, si es posible cerca de la ventana. Se debe garantizar que en todo momento mantenga la distancia de seguridad con el resto de los compañeros y el profesor.
A su alcance se debe asegurar que disponga de pañuelos desechables, papelera con tapa y solución hidroalcohólica. Se debe insistir que este alumno cumpla la etiqueta respiratoria: al toser o estornudar cubrirse la boca y la nariz con el codo y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.
El alumno sin mascarilla podrá compartir todo tipo de material con el resto de compañeros y personal del centro realizando higiene de manos antes y después de cada uso y desinfectando el material entre cada uso.
El alumno sin mascarilla, cuando se tenga que desplazar por el centro educativo, ir a otra clase, salir al recreo o ir al comedor, y tras la finalización del horario lectivo, saldrá del aula en último lugar y siempre manteniendo la distancia de seguridad.
En el recreo, el alumno sin mascarilla se ubicará en las zonas más ventiladas manteniendo en todo momento la distancia de seguridad con el resto de alumnos y personal del centro. El retorno a clase después del recreo lo hará también en último lugar.
En el comedor, el alumno sin mascarilla también debe mantener la distancia de seguridad con el resto de sus compañeros. En este momento son especialmente importantes las medidas de prevención porque el resto de compañeros tendrá que retirarse la mascarilla para ingerir alimentos o bebidas y el riesgo de contagio es mayor.
Mascarillas en Infantil, recreo y Educación Física
En Educación Infantil no es obligatorio el uso de la mascarilla en clase y se mantiene el “Plan de Contingencia” sin modificaciones, aunque se agradece a los padres y madres de E.I.- 5 años la labor realizada con sus hijos para que usen la mascarilla de modo natural.
La Orden 168/2022 publicada en el BOCM el 10 de febrero modifica el uso de las mascarillas en los colegios en los siguientes términos: “La obligación del uso de mascarilla no será exigible en los centros docentes durante los periodos de recreo y en el desarrollo de otras actividades siempre que se realicen en espacios abiertos”.
Durante las cinco clases diarias de la jornada escolar se realiza un esfuerzo en mantener aislados a los grupos de convivencia estables (GCE), usar la mascarilla, la ventilación cruzada en las clases y sitios individuales para los alumnos.
La decisión de mantener el uso de las mascarillas durante el recreo puede estar relacionada con el bajo porcentaje de alumnos de Educación Primaria con la pauta completa de vacunación y con unos valores de incidencia de pandemia tanto en mortalidad como en contagios todavía elevados.
Durante el recreo se puede considerar que existe un riesgo adicional si se abandonan las medidas aplicadas durante el resto de la jornada. Tal como se venía haciendo, los alumnos se pueden quitar la mascarilla para tomar el desayuno guardando distancia social con los demás compañeros.
Los trayectos de Educación Física se siguen realizando con mascarilla. En el desarrollo de la clase, cuando el ejercicio se realiza manteniendo distancia, los profesores indican a los alumnos cuándo pueden quitarse la mascarilla.
Entradas, salidas y comedor
Es muy importante que los padres, madres o personas autorizadas utilicen la mascarilla en las entradas y salidas de los alumnos. En esos periodos pueden coincidir aproximadamente 200 alumnos y sus familiares, y es muy difícil mantener la distancia social.
La distancia entre personas se ha convertido en una medida preventiva fundamental, pese a que sea complicado cambiar ciertos hábitos sociales. Esta medida también debe estar presente en el patio y en las aulas, favoreciendo un espacio adecuado entre las mesas y donde están ubicados los menores.
La distancia debe cumplirse igualmente en el comedor, donde es todavía más relevante, teniendo en cuenta que los menores se quitan la mascarilla para comer.
Asma, discapacidad y logopedia
Niños con asma
Los niños con asma sí pueden usar mascarilla. Está especialmente indicado porque la mascarilla previene las infecciones respiratorias por virus incluido la COVID-19.
Niños con discapacidad
En niños con discapacidad o situaciones de dependencia que les impida ser autónomos para la retirada de mascarilla está indicada la exención del uso de la misma.
En los casos donde no puede mantenerse la distancia interpersonal el profesor debe utilizar mascarilla quirúrgica o FFP2 según la valoración del servicio de Prevención de Riesgos Laborales.
Clases de logopedia
El Consejo General de Colegios de Logopedas ha emitido un informe para recordar que se deben cumplir en la práctica diaria una serie de medidas.
Los niños sordos usarán las mascarillas transparentes que permiten una correcta lectura labial y reconocimiento de toda la expresión facial. Como todas las mascarillas higiénicas deben estar reguladas cumpliendo los requisitos de fabricación y comercialización vigentes.
En ciertas técnicas específicas en las que es necesario que el niño y el logopeda tengan una mayor visibilidad de la zona oral puede ser útil el uso de las mascarillas transparentes.
Dicha intervención ha de realizarse siguiendo medidas de control adicionales: regulación del tiempo de técnica, ventilación adecuada, distancia de al menos 2 metros y lavado frecuente de manos.
En el documento se detallan las características de las distintas necesidades de protección según las características de la intervención. Estas recomendaciones se redactan con el objetivo de preservar el derecho a la educación del menor y el derecho a la salud del resto del alumnado y personal del centro educativo.
Ventilación, limpieza y actividades al aire libre
Es vital que los centros educativos estén limpios. Las medidas principales son ventilar las clases con frecuencia, limpiar y desinfectar las aulas cada día y desinfectar los aseos, las zonas comunes y las superficies de contacto con asiduidad.
La transmisión del virus en espacios interiores es entre 15 y 20 veces más eficiente que al aire libre, por lo que deben realizarse en el exterior todas las actividades que sea posible, en su totalidad o de manera parcial.
Igualmente, es aconsejable promover las actividades al aire libre porque existe un menor riesgo de contagio del SARS-CoV-2.
Está confirmado que los contagios se producen por el aire mediante la respiración y se considera más seguro realizar los juegos del recreo con la protección de la mascarilla cuando no pueden mantenerse otras medidas de prevención.
Higiene de manos y etiqueta respiratoria
La higiene de manos protege vidas, y por eso debemos inculcarla a los más pequeños. Los niños deben adquirir el hábito de lavado de manos frecuente, que debe hacerse con agua y jabón o con geles hidroalcohólicos o antisépticos apropiados.
También se debe enseñar a los alumnos a usar un pañuelo desechable al toser o estornudar y a no tocarse la cara, especialmente con las manos sucias.
No se aconseja usar guantes porque, si se hace de forma permanente, se puede facilitar la transmisión del virus.
Las precauciones adoptadas en los colegios frente a la Covid-19 no obtendrán resultado si no somos coherentes y responsables, y las mantenemos en nuestro día a día.
Escuelas sin obligación de mascarilla y familias vulnerables
Si la eliminación de precauciones como las mascarillas en las escuelas puede aumentar el riesgo, el incremento depende de una variedad de factores. El riesgo también depende de la transmisión en la comunidad.
Numerosos estudios han encontrado que las escuelas no ofrecen un riesgo tan alto y no son la causa raíz de la transmisión. No quiere decir que las escuelas estén protegidas, pero tampoco son la fuente número uno de transmisión.
Una escuela sin mascarillas no presenta necesariamente un riesgo muy diferente al de otros entornos de congregación sin máscaras. Cualquier entorno de congregación sin máscaras será similar.
Los niños representan solo alrededor del 19 por ciento de todos los casos reportados de COVID-19 en los Estados Unidos desde que comenzó la pandemia, según la Clínica Mayo. Hasta el 50 % de los niños y adolescentes pueden tener COVID-19 sin síntomas.
Cuando las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York reabrieron para miles de estudiantes en 2020, las escuelas vieron una transmisión de virus notablemente baja en comparación con el aumento de casos en la comunidad, según un estudio de mayo de 2021 en la revista Pediatrics.
El riesgo aumenta cuando se acumulan varios factores: una mayor transmisión comunitaria, más casos de COVID-19, tasas de hospitalización elevadas, ausencia de vacunación y falta de otras medidas de mitigación.
Estás más protegido si todos en tu familia que son elegibles están vacunados contra el COVID-19. Es cierto que ciertos medicamentos o enfermedades pueden ser un obstáculo para los efectos de la vacuna, incluso cierta protección es mucho mejor que ninguna.
Las personas inmunocomprometidas elegibles aún deben vacunarse. Las personas inmunocomprometidas deben asegurarse de que estén vacunadas contra el COVID-19, incluida una dosis adicional para la serie primaria más el refuerzo.
También debes asegurarte de tener todas las dosis recomendadas y los refuerzos de la vacuna COVID-19. Si estás inmunocomprometido, puedes ser elegible para una cuarta dosis de refuerzo cinco meses después de tu tercera dosis.
Cómo hablar con los niños sobre el uso de mascarilla
Los niños pueden tener sus propias opiniones sobre el uso de mascarillas en la escuela. Hablen juntos sobre este tema como familia para decidir los próximos pasos.
Es importante hablar sobre estas decisiones de enmascaramiento con los niños y comprender sus preferencias. Si le vas a pedir a tu hijo que continúe usando una mascarilla, asegúrate de que entienda por qué y averigua cómo se siente al respecto.
También puede ayudar preparar al niño para hablar con otros estudiantes o responder preguntas sobre su mascarilla si es uno de los pocos alumnos que la usan.
Un niño podría decir honestamente: “Mi madre tiene un alto riesgo de COVID-19, así que estoy usando una máscara para ayudar a mantenerla saludable” o “Mis padres quieren que use una máscara porque piensan que es más seguro para nuestra familia y confío en ellos”.
Si recibe rechazo o más preguntas de sus compañeros, podría responder: “Oh, está bien si no quiere usar una mascarilla, respeto su decisión. Sin embargo, mantendré la mía. No es gran cosa, todavía podemos jugar”.
La distancia física no debe significar que no haya acercamientos mediante otras vías. Se puede usar la creatividad para favorecer la cercanía afectiva, enseñando estrategias para suplir el contacto físico y seguir promoviendo la expresión de los sentimientos mediante gestos que configuren un nuevo código de comportamiento en el grupo.
Evaluación del riesgo en cada familia
Las familias deben vigilar la tasa de transmisión de su comunidad, ya que las evaluaciones de riesgo pueden cambiar a medida que los casos aumentan o disminuyen.
Si estamos en un lugar donde los casos están aumentando nuevamente, puede ser necesario cambiar las medidas de protección. Si los casos vuelven a situarse en niveles de 15 a 20 o más por cada 100.000, puede ser el momento de volver a poner mascarillas a los niños.
Habla con tu médico para evaluar tu propio riesgo individual en función de tu condición y los medicamentos que tomas. También es extremadamente importante estar en contacto con el médico para saber si se califica para recibir medidas y tratamientos preventivos.
Las recomendaciones pueden variar según las circunstancias personales, la actividad, la ventilación, la distancia, la edad, el estado de vacunación y las normas de las autoridades educativas y sanitarias de cada comunidad autónoma.

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