Auto limpieza del filtro de partículas FAP: cuánto dura y cómo funciona

La autolimpieza del filtro de partículas FAP, también llamado DPF, es un proceso automático que quema el hollín acumulado en el sistema de escape para evitar que se obstruya. Normalmente dura entre 10 y 30 minutos, aunque el tiempo depende del modelo del vehículo, la cantidad de partículas acumuladas y las condiciones de conducción.

Para que la regeneración se complete, el motor y el sistema de escape deben alcanzar una temperatura elevada. En condiciones normales, el vehículo puede iniciar el proceso cada varios cientos de kilómetros; la frecuencia suele situarse entre cada 300 y 1.000 kilómetros, aunque también puede producirse aproximadamente cada 1.000 kilómetros o, según el uso, cada 2 o 3 semanas.

Qué es el filtro de partículas FAP y para qué sirve

El filtro antipartículas es un dispositivo instalado en la línea de escape que retiene las partículas sólidas generadas durante la combustión del gasóleo. Su estructura cerámica porosa permite atrapar gran parte del hollín antes de que llegue a la atmósfera.

El filtro de partículas se encuentra en el tubo de escape entre el silenciador y el catalizador, ya que esta es la pieza por la cual escapan los gases que provienen de la combustión del motor. Al integrarse el filtro de partículas en esta pieza, se filtran las partículas de carbono que vienen con los gases.

El FAP disminuye la emisión de gases y partículas que son perjudiciales tanto para el ser humano como para el medio ambiente. Los coches con filtros de partículas comenzaron a estandarizarse desde el 2006 con la normativa Euro 5. Pero a partir de la normativa Euro 6 es obligatorio que los coches de diésel utilicen el filtro de partículas.

En el filtro de partículas se van acumulando partículas de hollín. Estas partículas se aglutinan formando una capa gruesa alrededor del filtro, que puede llegar a obstruirlo. A medida que acumula residuos, aumenta la contrapresión en el escape y el motor comienza a trabajar con mayor esfuerzo.

Cómo funciona la autolimpieza del FAP

Un filtro de partículas funciona en dos etapas. En primer lugar, filtra las partículas finas y las recoge. En segundo lugar, la etapa de regeneración quema esta capa de partículas finas para destruirlas.

La función del Filtro Anti Partículas, también llamado por sus siglas FAP o DPF -en inglés-, es la de retener partículas de hollín procedentes de la combustión. Regularmente, el vehículo inicia un proceso automático de auto limpieza denominado «regeneración», durante el cual se incrementa la temperatura del FAP.

Este incremento de temperatura consigue quemar por pirólisis el hollín acumulado en el FAP, dejándolo vacío y listo para recibir más hollín. Así el filtro vuelve a quedar limpio y queda preparado para un próximo proceso de regeneración.

La unidad de control eléctrico recibe una señal cuando la cantidad de partículas en el filtro ha alcanzado cierto nivel con el fin de activar el proceso de regeneración. La centralita detecta el nivel de saturación mediante sensores de presión diferencial y temperatura instalados en el escape.

Cuando los sensores captan que se alcanza el 40% de saturación del filtro, el propio coche eleva la temperatura del motor para forzar la regeneración del filtro de partículas. Cuando se alcanza una temperatura de 700 ºC el hollín se quema y sale más depurado a la atmósfera.

Para que se produzca la regeneración, el vehículo debe estar lo suficientemente caliente como para alcanzar casi 600 ºC en el interior del filtro de partículas. Sin esto, los ciclos de regeneración del FAP no pueden comenzar.

El proceso consiste en aumentar la temperatura de los gases hasta aproximadamente 550 ºC a 650 ºC, que es la temperatura cuando ocurre la autoignición de las partículas de carbono. El aumento de la temperatura a unos 900 ºC incinera las partículas de carbono que han quedado retenidas en el FAP y las transforma en dióxido de carbono.

Tipos de regeneración del filtro de partículas

Regeneración pasiva

La regeneración pasiva es la más favorable para la mecánica. Se produce de forma natural cuando el coche circula durante varios minutos a velocidad constante y con el motor suficientemente caliente.

En estas condiciones, la temperatura de los gases de escape supera los 550-600 ºC necesarios para quemar el hollín acumulado. Es habitual que ocurra durante trayectos largos por autovía o autopista.

Los conductores que realizan desplazamientos frecuentes por carretera suelen experimentar menos problemas relacionados con el filtro de partículas que quienes utilizan el vehículo exclusivamente en ciudad. Por eso los expertos recomiendan realizar periódicamente recorridos largos para favorecer la limpieza natural del sistema.

Regeneración activa

Cuando la conducción habitual no permite alcanzar la temperatura necesaria, la unidad de control del motor inicia una regeneración activa. En ese momento realiza inyecciones adicionales de combustible para elevar la temperatura del filtro y quemar las partículas retenidas.

Si el filtro no alcanza por sí solo la temperatura suficiente, el motor hará su propio ciclo de regeneración inyectando más combustible para aumentar la temperatura de gases de escape y así quemar las partículas que se han acumulado en el filtro.

Durante este proceso pueden aparecer algunos síntomas:

  • Aumento temporal del consumo.
  • Ralentí ligeramente más elevado.
  • Funcionamiento continuo del electroventilador.
  • Desactivación temporal del sistema Start/Stop.
  • Olor a metal caliente o gases más intensos.

Cuánto dura una regeneración del FAP

Normalmente entre 10 y 20 minutos de conducción continua, aunque depende del modelo y del nivel de saturación. El sistema de autolimpieza o regeneración del filtro de partículas tiene una duración de entre 15 y 30 minutos.

Por término medio, el hollín se destruye una vez cada 2 ó 3 semanas, y el proceso dura sólo de 3 a 5 minutos. Estas diferencias dependen de las condiciones de funcionamiento, del tipo de regeneración y del grado de saturación del filtro.

La regeneración no ocurre constantemente, sino de manera periódica aproximadamente entre 400 y 800 kilómetros. Este proceso depende del uso del vehículo.

Una interrupción ocasional no suele generar problemas. Sin embargo, hacerlo repetidamente puede provocar la obstrucción progresiva del filtro.

Cómo saber si el FAP está regenerando

Muchos vehículos no muestran ningún aviso específico durante la regeneración. Sin embargo, existen algunas señales bastante habituales:

  • El consumo instantáneo aumenta sin motivo aparente.
  • El ventilador permanece funcionando tras apagar el motor.
  • El ralentí sube ligeramente.
  • El sonido del escape cambia.
  • El Start/Stop deja de funcionar temporalmente.

Cuando esté conduciendo, no notará realmente ninguna diferencia cuando se inicie el procedimiento, pero notará que el consumo instantáneo de combustible aumenta durante la operación y que puede verse humo en el tubo de escape.

El sistema se regenera de forma automática cada 1.000 km aproximadamente, lo notarás cuando el ralentí cambia y pasa de las 900 rpm a las 1.500 rpm.

Si detectas estos síntomas, lo más recomendable es continuar circulando durante unos 15 o 20 minutos por carretera para permitir que el proceso termine correctamente. Bajar la velocidad o apagar el motor en pleno proceso de regeneración ayuda a que se acumule más carbonilla en el filtro.

Cómo hacer una regeneración circulando

Para limpiar el filtro de partículas mientras conduce, tiene que conducir. La autopista es ideal para este ejercicio, pero las carreteras sencillas también sirven.

Mantenga el régimen del motor a un mínimo de 3.000 rpm. Esto se debe a que la temperatura del FAP está indirectamente correlacionada con lo caliente que está el motor.

La regeneración del filtro de partículas ocurre cuando el motor va a más de 2.000 rpm, de 2.500 a 3.000 rpm, es decir, conducir en cuarta o quinta y a más de 60 km/h durante por lo menos 20 minutos.

Si su coche tiene caja de cambios automática, cambia de marcha en modo manual, aumentando el número de revoluciones. Sin embargo, no es necesario llegar hasta el limitador de revoluciones, ya que no servirá de nada.

Conduce en este modo durante al menos 30 minutos. Esto activará un ciclo de regeneración y su FAP se limpiará. Esta operación debe repetirse con regularidad, idealmente una vez cada quince días.

Otra recomendación es circular durante unos 20 minutos con el motor revolucionado entre las 2.000 rpm y 2.500 rpm. Para ello, es preferible utilizar una carretera y no el interior de la ciudad.

Tanto si se trata de un filtro de partículas BMW como de un FAP Peugeot, la operación sigue siendo exactamente la misma.

Por qué la ciudad y los trayectos cortos obstruyen el FAP

Un coche que se utilice principalmente para trayectos urbanos cortos no podrá alcanzar la temperatura mínima necesaria para iniciar un ciclo de regeneración. Esto puede provocar una obstrucción progresiva del FAP.

La conducción por ciudad, con continuos cambios de marcha, es uno de los grandes motivos de avería en este dispositivo. El hecho de no alcanzar un número alto de revoluciones de manera continua, sumado a circulaciones lentas con acelerones y frenazos, produce unos niveles superiores de hollín.

La autolimpieza del filtro de partículas se realiza bajo unas condiciones muy estrictas y que, por norma general, no se dan en la circulación en ciudad. Si no se dan dichas condiciones, porque por ejemplo el vehículo solo haga recorridos cortos en ciudad, el proceso pudiera no iniciarse, con la consecuente saturación.

Si nuestro uso diario del coche se basa en circulación lenta por cualquier tipo de población debemos ser conscientes de que estamos creando un mayor número de impurezas que van a parar al filtro directamente.

Principales causas de saturación del FAP

Limpiezas interrumpidas

Si mientras el FAP se está auto limpiando el conductor apaga el motor, el proceso de limpieza se interrumpirá. Si el proceso se interrumpe siempre, el FAP nunca podrá limpiarse, y terminará saturándose.

Interrumpir repetidamente estas regeneraciones puede provocar acumulaciones de hollín cada vez mayores y acelerar la aparición de averías.

Inyectores sucios

Cuando los inyectores no pulverizan bien, la combustión es deficiente, y la cantidad de hollín generada es más elevada. No hablamos de un inyector que falla de forma importante, sino de un inyector ligeramente sucio, a menudo imperceptible durante la conducción.

Admisión sucia

Si los colectores de admisión, la parte por la que el motor toma aire del exterior, están sucios, la combustión también será deficiente, provocando las consecuencias comentadas en el punto anterior.

Combustible inadecuado y consumo de aceite

Un combustible de baja calidad genera más residuos al quemarse, que, a su vez, saturan antes el FAP. Si el motor quema aceite, aunque no sea excesivo, además de acortar la vida útil del FAP también puede provocar saturación temporal.

Es importante utilizar un aceite de motor adecuado para el FAP, y escoger uno que se queme lo menos posible. Un aceite de motor que se queme en exceso acortará inevitablemente la vida del FAP.

Conductos y sensores obstruidos

Otro problema común es la obstrucción de los conductos que conectan la entrada y salida del filtro. Esto afecta el sensor de presión diferencial y hace que el coche haga más regeneraciones de lo debido o que simplemente no las realice.

Acumulación de cenizas

Poco a poco, el FAP va acumulando un tipo de residuo que no puede “auto limpiar”. Es el caso de algunos residuos originados por el quemado de aceite de motor y de otros que se forman durante el proceso de regeneración.

Este tipo de residuo reduce la capacidad del FAP para retener hollín, lo que propicia que se sature con más facilidad. Cuando la cantidad de este tipo de residuo es muy elevada, habrá llegado el momento de reemplazar el FAP por otro nuevo, ya que el FAP habrá perdido su capacidad para retener una cantidad razonable de hollín antes de saturarse.

Cómo saber si el FAP está obstruido

Hay varias señales de que el filtro de partículas de su coche puede estar obstruido. Pueden presentarse todos, o sólo algunos.

  • Pérdida de potencia: el motor ha perdido su capacidad de aceleración y recuperación.
  • Encendido del testigo de emisiones: es el síntoma más frecuente. Cuando se enciende, es importante llevar el coche a un taller para obtener más información.
  • Modo degradado: el motor ya no entrega su potencia, da tirones y funciona en modo degradado debido a los atascos.
  • Consumo excesivo de combustible: el consumo de combustible de su coche aumenta considerablemente.

La pérdida de potencia del motor es la principal llamada de socorro que nos está mandando nuestro automóvil. La cantidad de partículas acumuladas en el dispositivo ahoga a nuestro coche al tratar de adelantar o subir una pendiente.

Otro de los avisos visuales que nos hacen percatarnos de un problema en el filtro es la expulsión de humo oscuro a través del tubo de escape. También pueden aparecer el testigo de avería encendido, tirones, calados del motor y una sensación de que el coche se ahoga.

Cuándo es necesario forzar la regeneración

La regeneración forzada suele convertirse en la última alternativa antes de desmontar o sustituir el filtro. Normalmente es necesaria cuando la saturación supera aproximadamente el 75 % y el vehículo ya no puede completar por sí solo una limpieza automática.

En estos casos aparece el testigo del filtro de partículas en el cuadro de instrumentos y, en ocasiones, el coche entra en modo de emergencia reduciendo la potencia disponible.

A menudo es posible forzar un ciclo de regeneración en un garaje, pero no hay nada como una eliminación convencional y regular. La regeneración forzada se realiza mediante una máquina de diagnosis conectada al puerto OBD.

El técnico controla las temperaturas y parámetros del motor mientras la centralita ejecuta un ciclo específico de limpieza. Si el nivel de obstrucción es excesivo, la regeneración electrónica puede resultar insuficiente.

Métodos para limpiar un FAP saturado

Existen diferentes métodos para limpiar un FAP saturado. Si la saturación del FAP es debida a hollín, el tipo de residuo para el que ha sido diseñado, pueden emplearse varios procedimientos.

Regeneración mediante máquina de diagnosis

La máquina de diagnosis puede limpiar el filtro. A través de un tratamiento térmico, la máquina de diagnosis va a controlar todos los parámetros del coche que intervienen en la regeneración del filtro de partículas.

Si el motor está frío, empezará poniéndolo a 2.000 rpm hasta que alcance la temperatura de trabajo óptima, 90 ºC. Cuando esto ocurre, eleva las revoluciones del motor para generar más calor durante el tiempo necesario hasta que la máquina entienda que el filtro ya no está obstruido con hollín.

Esta limpieza permite realizar una regeneración controlada sin desmontar el filtro. Si la potencia de nuestro coche ha bajado y al forzar la regeneración del filtro de partículas no mejora el rendimiento, es necesario revisar el vehículo para encontrar la causa de la obstrucción.

Aditivos catalizadores

Los aditivos también pueden ayudar a favorecer los ciclos al reducir ligeramente la temperatura necesaria para que se produzca la regeneración, optimizando así la vida útil de los dispositivos anticontaminación.

Algunos aditivos para combustible son capaces de reducir la temperatura a la que el hollín empieza a quemarse. De este modo, en lugar de ser necesarios 600 ºC o más para iniciar la limpieza, pueden bastar escasos 400 ºC.

Este tipo de aditivo también acelera la limpieza del FAP, lo que se traduce en más hollín quemado, en menos tiempo. Lo ideal es combinar el aditivo con una orden de regeneración.

Sin embargo, utilizar aditivos químicos no siempre elimina todos los sedimentos y algunos pueden tener efectos adversos sobre el motor. Incluso hay ocasiones en que estos aditivos generan más sedimentos y ayudan a obstruir más el filtro de partículas.

Limpieza por ultrasonidos

La limpieza por ultrasonidos requiere desmontar el filtro. Una máquina de ultrasonidos hace vibrar el propio filtro para limpiar sus componentes y el resultado es bastante bueno.

Después de sumergir el filtro de partículas, las vibraciones son transmitidas al filtro y, en combinación con la temperatura alta a la que llega el agua, los sedimentos implosionan.

En este procedimiento el FAP no corre riesgo, pero no tiene el mismo nivel de efectividad que el procedimiento térmico. Además, requiere un proceso de secado y otra limpieza que pueda requerir varias horas.

Limpieza térmica y lavado a presión

Con este procedimiento se limpia el filtro de partículas sometiéndolo a diferentes tratamientos térmicos. Una forma de hacerlo es cortar el FAP, ponerlo en un horno a altas temperaturas durante varias horas para remover lo que se ha acumulado y volver a soldarlo.

Otra forma es cortar el FAP, sumergirlo en detergente durante por lo menos dos horas, limpiarlo a presión y volver a soldarlo. El gran beneficio de esta técnica es que remueve gran parte de los sedimentos que se han acumulado.

Las paredes del FAP corren el riesgo de dañarse por las elevadas temperaturas. Además, es un procedimiento que puede tardar un poco.

Máquinas específicas para FAP

Las máquinas DPF pueden limpiar cualquier modelo de filtros de partículas como también los SCR y los catalizadores. La máquina se encarga de realizar la limpieza y el secado de FAP en tan solo unos minutos.

Elimina aceites, residuos PM10, cerio y otros. Este tipo de procedimiento puede ser útil cuando se necesita una limpieza controlada del filtro desmontado.

Disolventes específicos

Este tipo de producto se introduce directamente dentro del FAP para disolver el hollín. Requiere de una regeneración posterior.

Es una buena opción cuando el vehículo no puede circular y también cuando además de hollín, también se necesitan eliminar cenizas superficiales.

Qué ocurre cuando el FAP está saturado

Aunque la función del FAP es medioambiental y, por tanto, también de salud, también interfiere en el funcionamiento del vehículo. Si llega a saturarse demasiado:

  • Provocará un reflujo de gases calientes en el escape que afectarán a componentes como el turbo.
  • El consumo de combustible se verá incrementado.
  • La potencia del vehículo puede verse comprometida, debido al “tapón” formado en el escape.
  • Implica un desembolso imprevisto de dinero.

Un filtro obstruido puede provocar problemas en otros componentes del motor. La elevada contrapresión afecta directamente al turbo y al sistema de recirculación de gases.

También puede generar esfuerzos adicionales sobre el sistema de sobrealimentación. De hecho, muchas averías relacionadas con el turbo de geometría variable tienen su origen en problemas de mantenimiento del sistema de escape.

Si no se le realiza un correcto mantenimiento, el FAP puede llegar a taponarse hasta el punto de romperse por completo, obligándonos a cambiarlo por uno nuevo.

Cuánto dura un filtro de partículas

Con un mantenimiento adecuado, un filtro antipartículas puede superar los 200.000 kilómetros sin problemas importantes.

No obstante, la conducción exclusivamente urbana, los trayectos cortos y la interrupción constante de las regeneraciones reducen considerablemente su duración. También influyen otros factores como la calidad del combustible, el estado de los inyectores o la presencia de averías en sistemas relacionados con las emisiones.

La duración real depende de la cantidad de hollín generada, la frecuencia con la que se completan las regeneraciones y la acumulación progresiva de cenizas que no pueden eliminarse mediante la autolimpieza.

Cómo alargar la vida útil del FAP

La mejor estrategia es la prevención. Para que su filtro de partículas dure lo máximo posible, debe realizar estos ciclos de regeneración del FAP con regularidad.

  • Realizar trayectos por carretera con cierta frecuencia.
  • Evitar apagar el motor durante una regeneración activa.
  • Utilizar siempre el aceite homologado por el fabricante.
  • Respetar los intervalos de mantenimiento.
  • Revisar periódicamente el estado de sensores y sistema EGR.

Si el vehículo tiene que moverse la mayor parte del tiempo en ciudad, es importante “sacarlo a carretera” al menos una vez al mes. Para que un FAP se auto limpie, es importante hacer kilómetros en carretera y, a bien ser, revolucionando el motor.

Cada 1.000 kilómetros debemos salir a carretera para quemar todo el exceso de partículas acumuladas en el filtro. Un motor revolucionado se calienta más, y la temperatura es, a fin de cuentas, lo que utiliza el FAP para auto limpiarse.

El mantenimiento del motor juega un papel fundamental, ya que es el gran generador del hollín y la carbonilla que va a parar al filtro. Mantener limpios los inyectores y los colectores de admisión ayuda a reducir la cantidad de residuos producidos durante la combustión.

Los lubricantes con especificaciones ACEA C1, C2, C3 o C4 generan menos cenizas y ayudan a prolongar la vida útil del filtro. Es importante utilizar un aceite de motor adecuado para el FAP.

Los mejoradores de combustible contribuyen directamente a mantener limpios los colectores de admisión, ya que la combustión genera menos residuos. Si existe un problema de consumo de aceite, lo primero sería solucionarlo.

Algunos vehículos, por ejemplo PSA, incorporan un tanque para un aditivo catalizador denominado Eolys. Este aditivo se mezcla automáticamente con el combustible para reducir la temperatura de ignición del hollín.

Cuándo hay que limpiar o sustituir el filtro

Si el FAP está permanentemente dañado, es decir, obstruido, tendrá que ser sustituido. En caso de duda, es necesario revisar el dispositivo anticontaminación para comprobar si está dañado o si todavía puede recuperarse mediante una limpieza.

Si la saturación es debida a cenizas, a menudo la única solución es el reemplazo del FAP. Existen máquinas que con el FAP desmontado pueden eliminar algunas cenizas, pero las que se petrifiquen y fusionen con el FAP no se eliminarán.

Es importante tener en cuenta que a veces parte de lo que los equipos de diagnosis interpretan como cenizas es en realidad hollín. En estos casos, una limpieza con alguno de los productos mencionados anteriormente reducirá la saturación.

Cuando la acumulación de cenizas es muy elevada, la única solución pasa por desmontar el filtro. Las técnicas profesionales permiten recuperar gran parte de la capacidad original del filtro y evitar el elevado coste de una sustitución completa.

No es recomendable forzar la regeneración en casa. La regeneración forzada debe realizarse con equipos de diagnosis adecuados y bajo supervisión profesional.

Iniciar un ciclo de regeneración antes de pasar la inspección técnica puede ser una buena manera de asegurarse unos buenos resultados antes de la prueba anticontaminación.

Regeneración del filtro FAP en carretera

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