Para potabilizar agua en una botella de vidrio puedes hervirla, filtrarla con un sistema adecuado, desinfectarla con tabletas siguiendo las instrucciones del producto o someterla a desinfección solar en una botella transparente. El método más apropiado depende de la contaminación que pueda contener el agua, porque hervirla o desinfectarla elimina la mayoría de los microorganismos, pero no otros contaminantes como los metales pesados, las sales y la mayoría de las sustancias químicas.
Si el agua está turbia, primero debes dejar que se asiente y filtrarla haciéndola pasar por un paño limpio, una servilleta de papel o un filtro de café. Después puedes aplicar calor, un desinfectante autorizado o radiación solar, y conservar el agua tratada en una botella de vidrio limpia, con tapa y protegida de una nueva contaminación.
Qué debes tener en cuenta antes de potabilizar el agua
En una situación de emergencia, en que el servicio de agua habitual está interrumpido, es posible que las autoridades locales recomienden consumir solo agua envasada, hervida o desinfectada hasta que se restablezca el servicio de agua habitual. SOLO USE AGUA QUE HAYA SIDO DESINFECTADA EN FORMA ADECUADA PARA BEBER, COCINAR, ELABORAR CUALQUIER BEBIDA PREPARADA, LAVAR LOS PLATOS Y CEPILLARSE LOS DIENTES.
Sin embargo, al hervir o desinfectar el agua, no se eliminan otros contaminantes, como los metales pesados, las sales y la mayoría de otras sustancias químicas. Por eso, si sospechas que el agua contiene combustible, productos industriales, pesticidas, metales pesados o una sustancia química desconocida, hervirla o añadir un desinfectante no la convierte necesariamente en segura.
Las botellas para purificar agua son una excelente manera de obtener agua potable limpia y segura en los momentos en los que no conoces si el agua es apta para su consumo. El vidrio es un material práctico en muchos sentidos: es reutilizable, tiene una superficie lisa que permite eliminar la suciedad fácilmente, es inocuo, absolutamente seguro para la salud, y reciclable.
1. Hervir el agua en una botella resistente al calor
Hervir el agua es uno de los métodos más antiguos y efectivos para conseguir agua purificada. La ebullición elimina bacterias patógenas, virus y protozoos, por lo que resulta especialmente útil cuando no tienes agua embotellada y necesitas tratar agua para beber.
Simplemente, basta con llenar una botella resistente al calor con agua y colocarla en una fuente de calor. Permite que el agua alcance un hervor constante durante por no menos de un minuto.
En caso de que te encuentres a más de 2.000 metros de altura, es recomendable hervir el agua durante al menos 3 minutos tras reducir la temperatura de ebullición. En lugares que estén a una altitud superior a los 5000 pies (1000 metros), hierva el agua durante tres minutos.
Tras hervir el agua, la dejamos enfriar antes de beberla. Deje enfriar en forma natural y guárdela en recipientes limpios y con tapa.
| Situación | Tiempo indicado |
|---|---|
| Agua a nivel habitual | Por no menos de un minuto |
| Altitud elevada | Al menos 3 minutos |
Para mejorar el sabor soso del agua hervida, agregue una pizca de sal por cada cuarto de galón o litro de agua, o vierta el agua de un recipiente limpio a otro varias veces.

2. Filtrar el agua antes de desinfectarla
Si el aspecto del agua es turbio, permita que se asiente y fíltrela haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café. La desinfección no actúa bien cuando el agua está turbia o tiene color.
Guarde el agua asentada y filtrada en recipientes limpios y con tapa. Después de esta primera filtración, puedes hervir el agua o aplicar otro método de desinfección.
Otra de las formas habituales de purificar el agua en una botella es utilizar un filtro. Podemos encontrar filtros de agua portátiles diseñados para este propósito. También existen botellas con filtros ya incorporados.
Filtro portátil o botella con filtro incorporado
Los filtros portátiles pueden ser útiles durante viajes, excursiones y emergencias, porque permiten tratar el agua al pasarla por un material filtrante. Sin embargo, el resultado depende del tipo de filtro y de los contaminantes que sea capaz de retener.
El carbón activado es un material poroso que se emplea de forma común en los filtros de agua. Cuenta con capacidad para absorber y retener impurezas, contaminantes y químicos presentes en el agua, mejorando su calidad.
Cuando el agua atraviesa el carbón activo, la mayor parte de las impurezas son atraídas por su superficie y atrapadas en sus crestas, sobretodo el cloro que es el principal causante del mal olor y sabor del agua.
Filtro casero de capas
Para fabricar tu filtro de agua casero, empieza por cortar el recipiente de plástico transparente por la parte superior creando una tapa que se pueda abrir y cerrar. Coloca la boca de la botella con su tapa hacia abajo.
Rellena el interior de la botella con capas de algodón o polifill en el fondo y luego el carbón activado en la parte superior. Si decides sustituir el carbón activado por arena y grava, debes colocarlas en el siguiente orden, de abajo hacia arriba: algodón, arena fina, arena gruesa y grava.
Coloca un recipiente hondo de plástico o cristal sobre una superficie plana. Coloca el filtro de agua casero con la abertura original, o boca, hacia abajo y la tapa puesta.
En la parte superior de la botella, previamente cortada, coloca el colador. Comienza a verter el agua a ser filtrada por el colador. Permite que la misma comience a traspasar las distintas capas de carbón activado y algodón.
Cierra la tapa superior cortada y deja reposar el agua por lo menos 15 minutos. Deja el filtro de agua casero siempre en posición vertical.
Al finalizar el tiempo requerido, abre la boca de la botella de la parte inferior y deja que el agua ya filtrada se deposite en el recipiente hondo de plástico o cristal.
Este tipo de filtro puede mejorar el aspecto, el olor y el sabor del agua, pero no debe considerarse automáticamente un método suficiente para eliminar todos los microorganismos. En caso de que el agua no sea de origen seguro, conviene desinfectarla después mediante ebullición o un producto autorizado.
3. Desinfectar el agua con tabletas o productos químicos
En el mercado existen tabletas y productos químicos que están diseñados para desinfectar y purificar el agua. Los productos contienen cloro, yodo u otros desinfectantes que ayudan a matar microorganismos y conseguir un agua más segura para el consumo.
Puede desinfectar agua con tabletas que contienen cloro, yodo, dióxido de cloro u otros agentes desinfectantes. Estas tabletas están disponibles en forma electrónica o en farmacias y en tiendas de artículos deportivos.
Siga las instrucciones que aparecen en la etiqueta, ya que cada producto puede tener diferente potencia. Mezcla el producto con el volumen de agua indicado, respeta el tiempo de contacto y no bebas el agua antes de que haya transcurrido el tiempo establecido.
Desinfección con lejía de uso doméstico
Desinfecte el agua con lejía de uso doméstico si no puede hervir agua. Solo use productos a base de lejía de cloro sin olor que sean aptos para desinfección e higiene, según se indica en la etiqueta.
La etiqueta debería indicar que contiene 6 u 8,25 % de hipoclorito de sodio. No use lejía con aroma, para ropa de color ni con limpiadores agregados.
Busque un gotero limpio del gabinete de medicamentos o del equipo de insumos de emergencia. Busque la lejía líquida que haya estado guardada a temperatura ambiente durante menos de un año.
Si el agua está turbia, permita que se asiente y fíltrela haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café. Duplique la cantidad de lejía si el agua está turbia, tiene algún color o está muy fría.
| Volumen de agua | Lejía de 6 % | Lejía de 8,25 % |
|---|---|---|
| 1 cuarto/litro | 2 gotas | 2 gotas |
| 1 galón | 8 gotas | 6 gotas |
| 2 galones | 16 gotas (1/4 de cucharaditas) | 12 gotas (1/8 de cucharaditas) |
| 4 galones | 1/3 de cucharadita | 1/4 de cucharadita |
| 8 galones | 2/3 de cucharadita | 1/2 de cucharadita |
Mezcle y deje reposar durante 30 minutos. El agua debería tener un olor suave a cloro. De lo contrario, repita la dosis y deje en reposo durante otros 15 minutos antes de usar.
En caso de que el sabor a cloro sea demasiado intenso, vierta el agua de un recipiente limpio a otro y deje reposar durante algunas horas antes de usarla.
Otros métodos químicos de desinfección
Si no tiene lejía líquida, puede usar alguno de los otros métodos de desinfección que se describen a continuación. El hipoclorito de calcio granulado puede utilizarse para preparar una solución de cloro que después se incorpora al agua.
Por su seguridad, hágalo en un área ventilada y use protección para los ojos. Agregue una cucharadita colmada, aproximadamente ¼ de onza, de hipoclorito de calcio (HTH) granulado de alta resistencia a dos galones de agua y mezcle hasta que las partículas se haya disuelto.
De la mezcla se obtendrá una solución de aproximadamente 500 miligramos por litro. Para desinfectar el agua, agregue una parte de solución de cloro por cada 100 partes de agua que está en tratamiento.
PRECAUCIÓN: El HTH es un oxidante muy potente. Siga las instrucciones de la etiqueta sobre la manipulación y el almacenamiento seguros de esta sustancia química.
Yodo y otras sustancias
Es probable que tenga yodo en su gabinete de medicamentos o equipo de primeros auxilios. Agregue cinco gotas de tintura de yodo al 2 % por cada cuarto de galón o litro de agua que desinfectará.
Si el agua está turbia o tiene color, agregue 10 gotas de yodo. Mezcle y deje que el agua repose durante al menos 30 minutos antes de usarla.
El peróxido de hidrógeno, o agua oxigenada, puede ser utilizada para desinfectar el agua. Añade unas gotas al agua y déjalo reposar durante 30 minutos antes de beberla.
El permanganato de potasio se utiliza como desinfectante y oxidante en el agua, si se emplea en pequeñas cantidades. En altas concentraciones puede ser tóxico.
La plata coloidal se trata de una solución de partículas microscópicas de plata que se suspenden en el agua. Cuentan con propiedades antimicrobianas ayudando a eliminar bacterias, virus y otros microorganismos patógenos que se encuentran en el agua.
Estos productos no deben mezclarse entre sí ni utilizarse de forma improvisada. Para tratar agua destinada al consumo, utiliza únicamente un producto cuya etiqueta indique claramente su uso, concentración, dosificación y tiempo de contacto.
4. Desinfección solar en una botella de vidrio
La radiación ultravioleta puede utilizarse para tratar agua mediante dispositivos portátiles o mediante exposición directa al sol. Algunas botellas y dispositivos portátiles utilizan la radiación ultravioleta (UV) para purificar el agua.
Dichos dispositivos emiten luz ultravioleta que destruye los microorganismos presentes en el agua, como pueden ser virus y bacterias, evitando así su reproducción.
La Organización Mundial de la Salud reconoce la desinfección solar del agua (SODIS) como un método viable, eficaz, económico y sostenible, especialmente útil en zonas sin acceso a sistemas centralizados de tratamiento.
Este método consiste en llenar botellas transparentes con agua limpia y exponerlas al sol directo durante al menos 6 horas. La combinación de radiación ultravioleta (UV-A) y calor solar desactiva bacterias, virus y parásitos presentes en el agua, haciéndola más segura para el consumo humano.
Cómo aplicar la desinfección solar
Para este proceso, se debe rellenar de forma parcial una botella con agua y cerrarla herméticamente. Luego, se colocará la botella en un lugar lo suficientemente soleado durante un par de horas.
La radiación solar calentará el agua, provocando que se evapore. Este vapor condensa las paredes internas de la botella, cayendo hacia el fondo y dejando atrás impurezas y contaminantes.
Para aplicar la desinfección solar, utiliza una botella transparente de vidrio limpia y sin daños. Si el agua está turbia, deja que las partículas se depositen y realiza una filtración previa con un paño limpio o un filtro de café.
Coloca la botella cerrada bajo la luz solar directa. El tiempo de exposición debe ajustarse a las condiciones indicadas para el método utilizado, y no debes beber el agua antes de completar el periodo de tratamiento.

5. Agua solarizada en botella de vidrio azul
El agua solarizada azul es, esencialmente, agua potable que se expone al sol durante un tiempo en una botella de vidrio azul. El vidrio es un material estable, no libera partículas tóxicas, a diferencia del plástico, y se puede reutilizar infinitamente.
Sin embargo, el color azul y las afirmaciones sobre frecuencias energéticas, sanación emocional o estructuración vibracional del agua no sustituyen un método validado de potabilización. Para hacer el agua más segura microbiológicamente, lo importante es aplicar un procedimiento de desinfección adecuado y respetar sus condiciones.
Utiliza una botella o garrafa de vidrio azul, ya que este material es el más adecuado para permitir el paso de las frecuencias beneficiosas de la luz solar. Evita siempre el plástico o el metal, pues pueden liberar sustancias no deseadas con el calor.
Llénala con agua potable, idealmente filtrada, y colócala sin tapar bajo la luz solar directa durante al menos 1 hora. Una vez solarizada, cúbrela con un corcho natural o tela limpia, y consérvala en la nevera o en un lugar fresco y protegido.
Si deseas evitar que el polvo o los insectos entren en contacto con el agua durante el proceso, puedes cubrir la boca del envase con una gasa o paño de algodón transpirable.
El tiempo mínimo indicado es de 1 hora con luz solar directa. El tiempo ideal es de 2-4 horas en condiciones óptimas, y en invierno o días nublados puede llegar hasta 5 horas.
Evita dejarla expuesta toda la noche o más de un día, ya que el agua puede perder frescura o contaminarse si no está bien protegida.
6. Carbón activado dentro de una botella de vidrio
Una opción económica y sencilla de purificar el agua es usando un filtro de agua natural, el carbón activo. Este método es tan fácil como añadir en una botella o jarra con agua del grifo, una barra de carbón activo previamente hervida, y dejar que esta purifique y remineralice el agua.
Lo que ocurre cuando colocamos la barra en agua es que, como el carbón es poroso y adsorbente, atrae hacia sí las moléculas de los productos químicos. Bloquea contaminantes, atrapándolos mediante la adsorción, un proceso el cual los líquidos y gases son atraídos por otros líquidos o sólidos.
Para empezar a usarlos debes lavar con agua la barra de carbón activado para retirar los restos de polvo. Hervir la barra durante 15 minutos.
Dejarla enfriar y depositarla en una botella o recipiente con agua potable, por ejemplo, la del grifo. Dejar actuar la barra entre 4 y 8 horas.
Pasado este tiempo, ya tendrás agua lista para beber. Funcionan muy bien para eliminar olores desagradables y mejorar el sabor del agua.
Finalizada la vida útil, que es de unos 6 meses, este filtro casero es 100% biodegradable, así que podemos desecharlo en nuestro compost o en el contenedor de restos orgánicos.
El carbón activado puede reducir determinados olores, sabores, cloro y algunos compuestos químicos, pero no sustituye necesariamente la desinfección cuando el agua puede contener bacterias, virus o parásitos.
Cómo preparar y conservar el agua tratada
Antes de llenar una botella de vidrio, lávala cuidadosamente con agua y lavavajillas. Para eliminar una suciedad ligera, solo debes llenar la botella hasta la mitad con agua caliente, añadir detergente ecológico para lavar platos, cerrar la botella y agitarla vigorosamente durante unos segundos.
Si ves que no puedes eliminar todos los resto de inmediato, deja reposar la botella llena de agua y lavavajillas durante toda la noche. El agua y el detergente suavizan los residuos rebeldes, de modo que todo lo que tienes que hacer a la mañana siguiente es enjuagar la botella de vidrio con agua corriente para eliminar todos los restos.
Para eliminar de forma manual los residuos rebeldes, puedes recurrir a utensilios específicos para limpiar botellas. Están diseñados de tal manera que llegan al fondo de las botellas de vidrio.
Puedes eliminar los residuos de las botellas de vidrio con agua con vinagre y con sal. Para ello, llena la botella con una cucharadita de sal y agua a la que se le haya añadido unos chorritos de vinagre, agítala vigorosamente y luego enjuágala con agua.
Puedes limpiar de manera fácil los tapones de rosca de una botella de vidrio con lavavajillas y agua. Puedes ayudarte con un cepillo de dientes suave para eliminar los depósitos de suciedad de difícil acceso.
Luego, seca bien la botella de vidrio antes de volver a usarla. Lo ideal es secarlas boca abajo sobre una rejilla para que pueda entrar aire y el agua se vaya evaporando.
Para evitar la suciedad persistente en el futuro enjuaga tu botella de vidrio con agua después de cada uso.
Después de tratar el agua, deja enfriar el agua hervida en forma natural y guárdala en recipientes limpios y con tapa. Mantén la botella protegida del calor, del polvo, de los insectos y de cualquier contacto con utensilios sucios.
Qué método elegir según la situación
| Método | Utilidad principal | Limitación importante |
|---|---|---|
| Hervido | Elimina bacterias patógenas, virus y protozoos. | No elimina metales pesados, sales ni la mayoría de sustancias químicas. |
| Filtro | Retiene partículas y puede mejorar el olor y el sabor. | Su eficacia depende del material filtrante y no todos desinfectan. |
| Tabletas o desinfectantes | Ayudan a eliminar microorganismos. | Hay que respetar la concentración y el tiempo de contacto. |
| Desinfección solar | Aprovecha la radiación UV-A y el calor solar. | Requiere agua relativamente clara, sol directo y tiempo suficiente. |
| Carbón activado | Reduce cloro, olores, sabores y algunos compuestos. | No debe considerarse por sí solo una garantía contra todos los patógenos. |
Para agua de origen dudoso, el procedimiento más completo consiste en dejar que los sedimentos se depositen, realizar una filtración previa, hervir el agua o desinfectarla con un producto autorizado y conservarla en una botella de vidrio limpia y tapada.
Si el agua procede del grifo y solo quieres mejorar su sabor u olor, puedes utilizar carbón activado, una jarra filtradora, un filtro de grifo o un filtro por gravedad. Estos métodos permiten reducir determinados residuos, pero debes cambiar los filtros según las indicaciones de uso.
El cuarto método para filtrar el agua del grifo que os presentamos es el filtro por gravedad. Su nombre se debe al proceso de usar la gravedad para filtrar el agua desde la parte superior del sistema hasta la parte inferior.
Lo bueno de estos métodos es que no necesitan conexión a un grifo ni tampoco electricidad para funcionar. Lo podemos colocar en una encimera o mesa y rellenar el recipiente de agua periódicamente.
Método de desinfección del agua: ebullición o hervir
Precauciones esenciales
- No utilices una botella de vidrio que no sea resistente al calor directamente sobre una fuente de calor.
- No cierres herméticamente una botella durante el calentamiento, porque la presión puede aumentar y provocar su rotura.
- No bebas agua que tenga material flotando, color oscuro u olor dudoso sin tratarla previamente.
- No mezcles lejía, yodo, permanganato, agua oxigenada ni otros productos químicos.
- No uses lejía con aroma, para ropa de color ni con limpiadores agregados.
- No consideres que el agua hervida o desinfectada sea segura si existe contaminación química.
- Limpia la botella, el tapón y cualquier utensilio antes de introducir agua tratada.
- Mantén el agua tratada tapada y protégela de una nueva contaminación.
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