Características del agua potabilizada

El agua potabilizada es aquella que ha sido sometida a tratamientos físicos, químicos y, en determinados casos, biológicos para eliminar partículas, microorganismos y sustancias que podrían representar un riesgo para la salud. Se considera potable cuando cumple los requisitos sanitarios definidos por la legislación y puede utilizarse para beber, cocinar, preparar alimentos, mantener la higiene personal y realizar tareas domésticas sin riesgo para la salud humana.

El agua potable debe ser limpia y segura, incolora, inodora e insípida, no contener elementos en suspensión ni microorganismos patógenos y mantener concentraciones aceptables de sales, minerales, iones, compuestos químicos y sustancias radiactivas. La seguridad no se determina únicamente por la apariencia del agua, sino mediante análisis físico-químicos y microbiológicos que comparan sus resultados con los valores establecidos en la normativa vigente.

Qué significa que el agua sea potable

La potabilidad del agua se refiere a la calidad, característica o condición del agua potable, que es toda agua libre de contaminantes y apta para el consumo humano, ya sea para la ingestión, preparación y producción de alimentos o para la higiene personal. El agua potable es el tipo de agua que cumple con el estándar de potabilidad establecido por la ley y cuyo consumo no representa un riesgo para la salud humana.

El estándar de potabilidad del agua está compuesto por un conjunto de valores permitidos como parámetro de la calidad del agua para consumo humano. El agua potable es el agua que puede beberse o utilizarse para fines domésticos e industriales, sin riesgo para la salud, y que cumple los requisitos sanitarios definidos por decreto.

Puede ser naturalmente potable o someterse a diversos tratamientos para serlo. El agua que encontramos en nuestros vasos puede tener diversos orígenes, pero sea cual sea su procedencia, debe ser de una calidad impecable.

Características principales del agua potabilizada

Aspecto, color y transparencia

Debe ser limpia y segura. Para su consumo y su uso en la producción de otros alimentos no puede presentar ningún riesgo de contraer cualquier enfermedad. Debe ser incolora. El agua potable ha de ser transparente, aunque a veces, por el cloro, pueda parecer blanquecina.

Carecer de elementos en suspensión. El agua potable no puede presentar turbiedad alguna, salvo aquella que provoque la presión de las tuberías. En este caso, deberá desaparecer en un breve lapso de tiempo. Debe ser libre de elementos en suspensión que generen turbiedad.

El color es una propiedad muy importante debido a que afecta a la estética del agua. Las sustancias que afectan directamente al color pueden ser de origen vegetal tales como ácidos húmicos, turba, plancton, o debido a ciertos metales como el hierro, el manganeso o el cobre.

Olor y sabor

Debe ser inodora. No puede incluir nada en su composición que pueda generar olor en ella. Debe ser insípida. No puede tener sabor. Si lo tiene, existe algún elemento en la composición que lo está generando.

El olor no supone un indicativo de que existan sustancias peligrosas en el agua, pero sí puede afectar a su apreciación, que tiene un carácter subjetivo. En las aguas de consumo no debe haber ningún olor en el momento de la muestra ni posteriormente a ella. Algunos olores pueden deberse al ácido sulfhídrico, el cloro o a fenoles principalmente.

El olor y sabor en aguas crudas pueden ser de descargas de desechos industriales o compuestos orgánicos derivados de la actividad de microorganismos y algas. Son el principal motivo de rechazo por parte del consumidor.

Turbidez y sólidos en suspensión

La turbidez es la reducción de la transparencia de una muestra acuosa debido a la presencia de material en suspensión provocada por la presencia de algas, plancton, materia orgánica y contaminantes, resultantes del proceso natural de erosión o descarga de efluentes domésticos e industriales.

Otro factor de rechazo por parte del consumidor son las partículas en suspensión o coloides causantes del agua turbia, es decir, partículas que, por su tamaño, se encuentran suspendidas y reducen la transparencia del agua en menor o mayor grado, no se conocen sus efectos directos sobre la salud, pero afectan la calidad estética del agua.

Cuando existe presencia de sustancias suspendidas en el agua podrían suponer una mala calidad o la presencia de arena o arcilla. Es un factor ambiental de gran importancia, ya que afecta a la penetración de la luz y su aspecto estético, suponiendo un obstáculo en la desinfección o incluso provocando un olor o gusto no aptos para el consumo.

Los sólidos en suspensión hacen referencia a las sustancias suspendidas en el agua y que no están en ella de forma natural. Cuando existen sólidos en suspensión, suelen afectar a otros parámetros como la turbidez o el color.

Características físico-químicas

pH

El pH es el logaritmo de la concentración de iones hidrógeno en una muestra, expresado en mol/L y su determinación se puede realizar con pHmetros portátiles. El pH es un parámetro importante en los sistemas químicos y biológicos de las aguas naturales.

El control del pH es una de las referencias más importantes para el control de agua apta para el consumo. Los parámetros de pH considerados aceptables para el consumo humano deben estar entre 6,5 y 9,5.

Se puede producir alcalinidad y suele elevar el PH del agua por encima de los valores adecuados. Además, la acidez proporciona un descenso de este. Ambos, controlan la capacidad de taponamiento del agua y puede regularse mediante el sistema carbonato.

Alcalinidad

La alcalinidad total del agua viene dada por la concentración de hidróxidos, carbonatos y bicarbonatos, expresada en términos de Carbonato de Calcio. Se puede decir que la alcalinidad mide la capacidad del agua para neutralizar los ácidos, siendo de fundamental importancia durante el proceso de tratamiento del agua, pues es con base en su contenido que se establece la dosificación de los productos químicos utilizados para los sistemas de tratamiento.

Dureza

La dureza es uno de los parámetros de calidad del agua más analizados se calcula como la suma de las concentraciones de iones de calcio y magnesio en el agua, expresado como carbonato de calcio, y representa la capacidad del agua para precipitar el jabón.

El agua que contiene sales duras no forma espuma en presencia de una solución jabonosa, ya que las sales forman precipitados insolubles con los aniones de la solución jabonosa.

Conductividad y sólidos disueltos

La conductividad determina la capacidad que tiene el agua de transportar la corriente eléctrica y, dependiendo de las especies iónicas, la conductividad variará llegando a influir en este proceso la temperatura a la que se encuentra el agua.

Los sólidos disueltos son todos los elementos que no son ni agua ni gases y que pueden estar en forma disuelta o en suspensión, presentándose como sólidos volátiles o no volátiles. Los sólidos disueltos influyen en la salinidad o la conductividad.

Temperatura y densidad

La temperatura es un parámetro importante debido a los efectos que puede tener en la solubilidad del oxígeno, la velocidad del metabolismo o las reacciones químicas y bioquímicas. Cuando las temperaturas son muy elevadas pueden suponer una putrefacción del agua o alteraciones en valores DBO o el oxígeno disuelto.

La densidad es de vital importancia en las aguas de alta salinidad para poder convertir las medidas de volumen en peso, ya que los resultados de las muestras analizadas se suelen expresar en medidas de peso/volumen.

Oxígeno disuelto

El oxígeno disuelto es la concentración de oxígeno (O2) contenida en el agua, siendo dependiente de la temperatura, la cantidad de sales presentes y la presión atmosférica. La determinación de la concentración de OD es de fundamental importancia en la evaluación de la calidad del agua, ya que el oxígeno está involucrado en prácticamente todos los procesos químicos y biológicos.

El oxígeno disuelto es una sustancia necesaria para los peces y organismos acuáticos porque de ella depende su vida. Posee una solubilidad media y está condicionada por factores como la salinidad, la temperatura, la turbulencia o la presión atmosférica.

Características químicas y sustancias que deben controlarse

Los múltiples compuestos químicos disueltos en el agua pueden ser de origen natural o industrial y serán benéficos o dañinos de acuerdo a su composición y concentración. Las aguas naturales están en contacto constante con diferentes agentes de la naturaleza como el suelo, el aire o la vegetación incorporando parte de los mismos por disolución, arrastre o incluso, en el caso de ciertos gases, por intercambio.

En lo que respecta al agua dulce, y teniendo en cuenta los procesos biológicos producidos por un gran número de seres vivos existentes en el medio acuático que consumen y desprenden distintas sustancias, se pueden encontrar compuestos que dependen de diferentes factores como las características del terreno o la concentración de gases, entre otros.

De este modo, es posible hallar carbonatos, bicarbonatos, nitratos, sulfatos y cloruros junto con otros constituyentes minoritarios como lo pueden ser los fosfatos y silicatos. Al igual que también pueden encontrarse metales utilizados como elementos de traza y gases disueltos como el nitrógeno, el oxígeno o el dióxido de carbono.

Grupo de parámetrosQué controla
Físico-químicospH, temperatura, conductividad, dureza, iones, cloruros, potasio y sulfatos.
OrganolépticosColor, sabor, olor, claridad y aceptabilidad del agua.
MicrobiológicosVirus, bacterias, parásitos y microorganismos indicadores de contaminación.
Sustancias indeseablesNitratos, nitritos, pesticidas y otros compuestos que pueden causar problemas de salud.
Sustancias tóxicasArsénico, cianuro, cromo, níquel, selenio e hidrocarburos.
RadiactividadElementos naturales y productos de descomposición radiactiva.

Cloro y cloruros

El cloro es un gas amarillo-verdoso altamente soluble en agua. El cloro reacciona fácilmente con sustancias nitrogenadas y cuando permanece en agua tras su tratamiento, se convierte en cloro residual.

El cloro libre residual es común en obras que involucran redes de distribución de agua para consumo humano, ya que este se utiliza en su desinfección. Debido a la inestabilidad y rápida degradación del cloro residual libre, su determinación debe realizarse en campo, antes de recolectar las demás muestras.

Los cloruros pueden producir un sabor desagradable o corrosión en las canalizaciones y depósitos. La presencia de cloruro en el agua potable se debe al agregado de cloro en las estaciones de tratamiento como desinfectante.

Fluoruros

Un elemento esencial para la nutrición del ser humano es el Fluoruro, pero en cantidades adecuadas, en concentraciones muy altas podría dañar la estructura ósea. Los fluoruros normalmente son los que se forman con cationes monovalentes y son solubles en el agua. En cambio, los que se forman con cationes divalentes no lo son.

Nitratos, nitritos y compuestos nitrogenados

Debido a la descomposición de la materia orgánica y los fertilizantes utilizados las concentraciones altas de nitratos generalmente se encuentran en el agua en zonas rurales, el ion nitrito es menos estable que el ion nitrato.

Es muy reactivo y puede actuar como agente oxidante y reductor, por lo que solo se encuentra en cantidades apreciables en condiciones de baja oxigenación. En el agua natural se pueden encontrar compuestos inorgánicos nitrogenados que contienen nitrógeno amínico o amídico que suelen provenir de la disolución de rocas.

También minerales, descomposición de vegetales, animales, procesos industriales e incluso de fertilizantes o abonos. Todos deben tenerse en cuenta de cara al proceso hídrico.

Aluminio, hierro, cobre, plomo y mercurio

El aluminio es un componente natural del agua, el problema sería la alta concentración de aluminio que confiere al agua un pH bajo. El mercurio es un componente muy dañino para el ser humano, es un metal pesado muy toxico, un contaminante no deseado en el agua.

El plomo podría detectarse en aguas subterráneas, en aguas superficiales tendría que provenir de vertidos industriales también podría ser de instalaciones antiguas de tuberías de plomo.

El hierro, en proporciones muy bajas se encuentra en aguas naturales, no produce transtornos en la salud, pero afecta en la turbidez y color del agua, también podría causar obstrucciones en las redes de distribución.

En el agua potable puede existir cobre por la corrosión de las cañerías en las viviendas o para controlar las algas en plantas de potabilización. Los compuestos formados por mercurio o cadmio son los más comunes y los que mayores efectos pueden ocasionar.

El mercurio es muy tóxico, mientras que el cadmio se presenta en forma divalente. Los sulfuros, carbonatos e hidróxidos de cadmio pueden presentar una baja solubilidad. Mientras que los iones de cadmio disminuyen el incremento del PH y son muy tóxicos cuando se presentan de forma acumulativa.

Sulfatos y fósforo

Cuando los sulfatos se presentan en la forma oxidada del azufre son muy solubles en el agua, pero cuando se trata de sulfatos de bario, plomo o estroncio no se produce esta solubilidad. Los sulfatos son útiles como fuente de oxígeno para las bacterias convirtiéndose en sulfuro de hidrógeno.

No es común encontrar fósforo en la naturaleza, pero otros compuestos como ortofosfatos, metafosfatos, polifosfatos, pirofosfatos o fosfatos unidos de manera orgánica sí son más comunes en aguas residuales y naturales. El fósforo está considerado un macronutriente esencial porque es acumulado por una gran variedad de organismos vivos.

Materia orgánica, DQO y DBO

La materia orgánica es posible encontrarla de forma disuelta en partículas y pueden diferenciarse dos grupos dependiendo de su biodegradabilidad. Para realizar su medición se utilizan los parámetros de demanda química de oxígeno (DQO) y demanda bioquímica de oxígeno (DBO).

La demanda química de oxígeno (DQO) evalúa la cantidad de oxígeno que es consumido por cuerpos reductores que están presentes en el agua, pero sin que intervengan organismos vivos. Ayuda a determinar el contenido de materia orgánica oxidable que es biodegradable.

La demanda bioquímica de oxígeno (DBO) hace referencia a la cantidad de oxígeno que se necesita para descomponer la materia orgánica para la acción bioquímica aerobia. Facilita averiguar qué cantidad de materia orgánica es biodegradable.

Aceites, grasas, hidrocarburos y detergentes

Los aceites y grasas suelen ser compuestos no solubles en el agua, pero sí pueden presentarse de forma saponificada o emulsionada. Estos pueden ser de origen animal, mineral o vegetal, y pueden presentar sabor u olor extraños en el agua, además de un aspecto irisado.

Bajo la denominación de hidrocarburos se encuentran agrupados una serie de compuestos cuya característica común es presentar en su estructura átomos de carbono y de hidrógeno. Pueden distinguirse dos grupos, los derivados del petróleo y los aromáticos policíclicos que son cancerígenos.

Los detergentes son sustancias que tienen grandes propiedades de limpieza y están compuestas por surfactantes y minerales, las cuales son las más comunes porque reducen la tensión superficial del agua.

Fenoles, cianuros, haloformos y pesticidas

Los fenoles pueden afectar a las especies piscícolas por toxicidad directa a los organismos vivos del medio acuático que les sirven como alimento. También pueden disminuir la cantidad de oxígeno disponible.

Los peces y los gérmenes aerobios que se encargan de la depuración son muy sensibles a los cianuros, aunque se encuentren en pequeñas cantidades. Los haloformos son derivados orgánicos de los halógenos y están presentes en el agua. Los más comunes son trihalometanos, tetracloruro de carbono o dicloroetano.

Los pesticidas pueden clasificarse en función de sus características químicas o su uso como los herbicidas o fungicidas. La toxicidad de los pesticidas en el agua depende de la naturaleza y las especies que viven en él. Los herbicidas son menos tóxicos que los insecticidas, mientras que los fosforados son peores para el ser humano.

Características biológicas y microbiológicas

Para que el agua sea destinada a la provisión de agua potable, debe ser tratada para eliminar los elementos biológicos que contiene. Las aguas poseen en su constitución una gran variedad de elementos biológicos, desde microorganismos hasta peces, entre ellos algas, bacterias hongos mohos y levaduras.

El agua potable debe estar libre de microorganismos patógenos que puedan poner en peligro la salud. Para ello se deben realizar análisis exhaustivos sobre la concentración de bacterias coliformes y otras de origen fecal.

Los parámetros microbiológicos permiten comprobar que el agua no contiene gérmenes patógenos, como virus, bacterias o parásitos, que podrían causar enfermedades o incluso epidemias.

Los microorganismos indicadores de contaminación más comúnmente encontrados son los coliformes, cuya contaminación puede ocurrir durante la distribución del agua en el sistema de abastecimiento. Los géneros más comunes de coliformes son Escherichia, Enterobacter, Klebsiella y Citrobacter.

Cómo se analiza el agua potabilizada

Un análisis de agua es un proceso químico en el que se extrae una buena muestra del líquido para analizar. A partir de esa muestra, se determinará su calidad.

Según las Guías para la Calidad del Agua Potable de la Organización Mundial de la Salud, es suficiente identificar ciertos microorganismos que son perjudiciales para la higiene y sanidad humana que son los indicadores bacterianos de contaminación.

Es fundamental hacer un listado con el porcentaje de la cantidad de estas sustancias, porque comparándolas con los valores estandarizados indicados en la normativa de la calidad del agua, ello nos dará la clave para saber cuán contaminado o no está el H2O.

Para verificar la potabilidad del agua, se realizaron análisis de laboratorio de los parámetros físico-químicos, como color, turbidez, conductividad eléctrica, temperatura, pH, alcalinidad y dureza total, y microbiológicos, como coliformes totales y termotolerantes, y aerobios mesófilos.

El agua se considera potable cuando los parámetros analizados presentan valores inferiores a los valores máximos de los parámetros establecidos en la legislación.

ParámetroQué indica
AlcalinidadCapacidad del agua para neutralizar los ácidos.
Cloro libre residualPresencia de desinfectante disponible para mantener la seguridad del agua.
DurezaConcentración de iones de calcio y magnesio expresada como carbonato de calcio.
MicroorganismosPosible contaminación biológica y fecal.
Oxígeno disueltoConcentración de oxígeno contenida en el agua.
pHConcentración de iones hidrógeno y equilibrio ácido-base.
TurbidezPresencia de material en suspensión y reducción de la transparencia.

Alcalinidad, dureza y cloro residual

La alcalinidad se puede determinar usando una bureta digital portátil o el titulador automático. El método más utilizado para la determinación de la dureza, basado en la titulación con solución de EDTA, utiliza la bureta digital portátil o el titulador automático.

La determinación de cloro libre residual debe realizarse en campo, antes de recolectar las demás muestras, utilizando un comparador colorimétrico - método DPD como el Clorimetro, que se utiliza para el análisis de cloro libre y cloro total (DPD) en agua y efluentes.

Microorganismos, oxígeno disuelto, pH y turbidez

La técnica del filtro de membrana se utiliza para analizar microorganismos indicadores de contaminación. Para oxígeno disuelto en agua, se indica el oxímetro, un equipo portátil y fácil de usar.

La determinación del pH se puede realizar con pHmetros portátiles. La turbidez se determina usando un Turbidímetro.

Proceso de potabilización del agua

La calidad del agua para el abastecimiento a la población comienza en el origen de la misma, es decir, en embalses, ríos y pozos, continúa durante su tratamiento en las estaciones de tratamiento de agua potable y a través de su paso por la red de distribución hasta que llega al consumidor.

El tratamiento de agua potable se realiza en las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) siguiendo la normativa establecida por las diferentes autoridades nacionales e internacionales. El procedimiento de potabilización del agua consiste en una serie de procesos físicos y químicos encadenados que tienen como objetivo eliminar cualquier tipo de organismo orgánico o inorgánico que se encuentre en el agua.

Captación

La captación es el origen del abastecimiento. El agua bruta puede provenir de aguas superficiales, como ríos, lagos, embalses y canales, o de aguas subterráneas, como pozos, manantiales y surgencias.

Cuanta mayor calidad tenga, menores serán los tratamientos de potabilización a los que habrá que someterla. En ocasiones se construyen depósitos de reserva de agua bruta, que aseguran el suministro durante un cierto tiempo en caso de cortes de la fuente de abastecimiento.

El agua se toma por captación en una perforación o un pozo. El suelo actúa como un filtro natural para garantizar la buena calidad del agua. Sin embargo, es necesario un tratamiento para proporcionar agua potable completamente libre de impurezas.

Tamizado y cribado

Al entrar en la planta, el agua pasa por unas rejillas, con huecos de unos 5 cm, que eliminan los residuos más grandes, como piedras, plásticos, ramas y hojas.

El agua pasa a continuación por un tamiz con rejillas mucho más estrechas, lo que permite retener los pequeños residuos, como pequeñas piedras, colillas y ramitas.

A través de un conjunto de electrobombas se colecta el agua y durante su transporte se va filtrando por una serie de rejas de distintos tamaños que van reteniendo los sólidos.

Coagulación y floculación

La coagulación y floculación consiste en forzar la sedimentación de partículas que no se depositan de manera natural. La adición de sustancias como sulfato de alúmina o polielectrolitos permite que partículas con idéntica carga eléctrica, que de manera natural se repelen y no sedimentan, se desestabilicen, coagulen y formen flóculos capaces de sedimentar.

Con este tratamiento se eliminan las algas, el plancton y otros tipos de sustancias. Los productos que se usan en esta fase son los que pueden producir, después, olor y sabor al agua.

Decantación o sedimentación

La decantación separa por gravedad las partículas en suspensión que transporta el agua, consiguiendo un flujo de agua con la menor turbulencia posible, de manera que las partículas más densas decantan y sedimentan en el fondo.

Las menos densas flotan y van a parar a la superficie, de donde se eliminan. La sedimentación elimina los flóculos mediante la acción de la gravedad.

Filtración

Las aguas previamente decantadas se hacen pasar por un medio poroso, quedando retenidas partículas sólidas en suspensión de diferentes tamaños en función de las características del filtro.

En general no consiguen eliminar elementos disueltos como los contaminantes químicos, pero sí muchas sustancias que le dan turbidez al agua, incluso huevos de parásitos.

Los filtros más utilizados en potabilización son los de arena y los de carbón activado, estos últimos además pueden eliminar diversos contaminantes por un proceso químico llamado adsorción.

La filtración elimina los sedimentos menos densos pasando el agua por un medio poroso y reduce la turbidez del agua y los quistes de organismos parásitos.

Ozonización y carbón activado

Las impurezas invisibles se eliminan mediante un gas llamado ozono. Al oxidar todas las sustancias orgánicas, el ozono elimina los pesticidas y los microorganismos patógenos del agua.

El tratamiento de agua mediante generadores de ozono tiene como objetivo eliminar la materia orgánica que se encuentra en el agua, a partir de la capacidad de oxidación que tiene este gas.

El agua ozonizada destruye microorganismos, virus y bacterias, de manera rápida y efectiva, si bien hay que reconocer que su efecto residual es muy limitado.

El agua clarificada pasa por un filtro final formado por granos de carbón activado. Estos granos contienen bacterias que eliminan los componentes tóxicos por absorción.

Desinfección y cloración

La desinfección consiste en la eliminación de los microorganismos patógenos del agua. Es la fase más importante, ya que garantiza la eliminación de los microorganismos presentes en el agua que pueden causar gran número de enfermedades.

Existen diversos métodos físicos, como el calor, y químicos, como el cloro, el ozono y las sales metálicas, para desinfectar el agua, pero el más utilizado en abastecimiento es la cloración, ya que es barato, sencillo, eficaz, tiene acción residual y fácil determinación.

Se utilizan diversos productos tales como dióxido de cloro, cloro gas, hipoclorito sódico e hipoclorito potásico. Otro sistema de desinfección, aunque menos utilizado, es la ozonificación.

Con frecuencia se realiza una precloración, antes de la decantación, que sirve para oxidar la materia orgánica presente en el agua y disminuir su concentración. Posteriormente se realiza una postcloración que garantice la desinfección y la presencia de cloro en la red de distribución.

El agua de distribución se desinfecta con cloro para garantizar su calidad en su recorrido por las tuberías desde la fábrica hasta el consumidor.

Control final y distribución

Al final de todas estas etapas, el agua tratada es controlada por el Departamento de Aguas de acuerdo con las normas de calidad y seguridad sanitaria definidas para el consumo.

El almacenamiento del agua ya tratada debe realizarse en depósitos protegidos, bien conservados y limpios. Con frecuencia se construyen depósitos elevados para asegurar la distribución por gravedad desde el depósito de almacenamiento de agua tratada.

Las redes de abastecimiento y suministro de agua deben tener las menores pérdidas posibles y circular por el suelo a mayor altura que las redes de aguas residuales, para evitar su contaminación en caso de pérdidas de aguas sucias.

Se realizan análisis químicos y biológicos de diversos parámetros del agua para asegurar su calidad y potabilidad tanto a la salida de la planta como en diversos puntos de la red de abastecimiento.

Esquema de potabilización del agua

Fuentes de agua y necesidades de tratamiento

Las aguas naturales están en contacto constante con diferentes agentes de la naturaleza como el suelo, el aire o la vegetación incorporando parte de los mismos por disolución, arrastre o incluso, en el caso de ciertos gases, por intercambio.

Agua de lluvia

El agua de lluvia no contiene ningún tipo de aditivo, es un agua purificada, pero, si se quiere utilizar en los diferentes usos que tiene el agua potable, debe tener sus elementos de control, ya que en su caída desde la atmósfera, puede arrastrar diversos contaminantes acumulados en las capas bajas de la atmósfera.

Agua de manantial y aguas subterráneas

El agua de manantial procede de aguas subterráneas profundas. No ha sufrido ninguna contaminación ni tratamiento químico y es naturalmente apta para el consumo.

El agua de manantial está sujeta a la misma normativa que el agua del grifo, por lo que debe cumplir todos los criterios de potabilidad. Su composición puede variar con el tiempo, así como su contenido en minerales.

Las aguas subterráneas se mantienen almacenadas en el interior de la tierra, en la corteza terrestre, mediante acuíferos que se instalan en los poros o fisuras de las rocas. Estas aguas tienen una función fundamental en el ciclo hidrológico, en los ecosistemas y en la agricultura.

El agua de pozo debe pasar obligatoriamente por un proceso de potabilización, si queremos que sea apta para el consumo. Este agua es susceptible de contener contaminantes derivados de las actividades agrícolas, ganaderas, industriales o vertederos.

Antes de proceder a su potabilización, primero hay que realizar un análisis del agua de pozo, ya que puede contener sustancias químicas o microorganismos filtrados como plomo, mercurio o patógenos.

Aguas superficiales

Las aguas superficiales incluyen las fuentes de agua dulce como ríos, lagos, embalses y canales, entre otras, que se encuentran en la superficie del suelo. Estas aguas abastecen a la mayoría de los hogares en todo el mundo.

Los procesos de potabilización de las aguas superficiales son muy importantes debido a la cantidad de residuos que arrastran a su paso. El tratamiento de agua de río es muy parecido al que se efectúa en las plantas potabilizadoras.

Agua de mar

Más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua, de la que el 97,5% es salada y solo el 2,5% dulce. En el agua de mar se concentran muchas sales minerales disueltas, 36 gr. de sal por litro de agua, por lo que es necesario realizar un proceso de desalinización para que sea agua apta para el consumo humano.

El proceso de desalación del agua marina consiste en un proceso de tratamiento por el cuál se transforma el agua de mar en agua potable. Suele realizarse en aquellos lugares donde el acceso a agua dulce es realmente complicado, debido a su escasez en los entornos más próximos o alto grado de contaminación.

Tratamientos específicos según el origen del agua

Agua de pozo

Dependiendo de los resultados del análisis previo, la potabilización puede realizarse de diferentes formas: filtración del agua a partir de bombas de pozo para eliminar los sedimentos, dosificación del cloro a través de una bomba para eliminar la presencia de microorganismos patógenos, descalcificación para reducir la dureza del agua y eliminar las sales disueltas y sistemas de ósmosis inversa para eliminar los diferentes contaminantes.

Agua de lluvia

La filtración se puede utilizar tanto para agua potable como no potable, ya que se encarga de eliminar todo tipo de metales oxidados, turbidez del agua, etc. Un buen sistema de filtración elimina más del 99% de los microorganismos patógenos que pueda llevar el agua, la bacteria Legionella, entre ellos.

La esterilización por medio de UV se encarga de eliminar células, bacterias, hongos, protozoos, virus, etc. La cloración elimina las bacterias y parásitos y puede reducir la presencia de hierro disuelto, manganeso, etc.

La ultrafiltración de baja presión trata de eliminar las algas, moléculas poliméricas coloidales, materia orgánica e inorgánica, polen, etc.

Agua de río

La decantación o filtrado reduce y/o elimina las partículas sólidas o algas en suspensión que contenga el agua. La desinfección con ultravioleta o cloración elimina las posibles bacterias o parásitos.

La purificación con carbón activado, en caso del agua para consumo humano, se encarga de secuestrar cualquier tipo de sustancia metálica disuelta en el agua. La cloración residual desinfectante mantiene el agua dentro de los parámetros establecidos hasta el grifo del consumidor.

Agua potable y agua tratada: diferencias

El agua tratada es el agua residual que ha sido sometida a un proceso de purificación para eliminar las características no deseables. El tratamiento variará en función del uso que se le quiera dar y de las propiedades que contenga el agua desde su punto de partida.

El agua tratada puede utilizarse para cualquiera de las diferentes actividades del ser humano, desde lavar la ropa hasta servir de riego para la agricultura. Se utiliza para diferentes actividades humanas, como la agricultura, la ganadería y la industria.

Puede utilizarse para lavar la ropa, regar las plantas, fregar el suelo, etc. No es apta para beber.

La principal diferencia entre agua potable y agua tratada es que la primera es exclusiva para el consumo humano, para beber, en el baño o cocinar los alimentos. Mientras que el agua tratada es aquella que utilizamos para cualquier tipo de actividad, como lavar la ropa, lavar el coche, regar las plantas, llenar la piscina, etc.

Normativa y control de la potabilidad

Los parámetros y valores incluidos en la normativa de potabilidad del agua pueden variar según la legislación de cada país. Aunque la legislación puede variar, la normativa de potabilidad siempre debe garantizar agua segura y libre de contaminación para el consumo.

Cabe destacar la existencia de una normativa que regula la potabilidad del agua, así como la fijación de unos compuestos o sustancias que son aceptables para el consumo. Gracias a estas regulaciones se estipula la calidad del agua potable, estableciendo unos límites en los parámetros para que siempre se cumpla con una calidad admisible en el agua potable.

En aquellos casos en los que se produzca un incumplimiento de estos límites en el control del agua, se debe abrir una investigación para conocer los motivos de su origen y aplicar las medidas oportunas, garantizando siempre la protección de la salud de la población de consumo.

Ejemplos de legislación nacional

En el caso de Brasil, para ser considerada potable, el agua debe cumplir con los parámetros definidos por la nueva ordenanza sobre potabilidad del agua, nº 888 del Ministerio de Salud, de mayo de 2021.

En Colombia, la principal normativa que establece el sistema de protección y control de la calidad del agua para consumo humano es el Decreto 1575 y la Resolución 2115 de 2007.

Para México, el agua para uso y consumo humano se define en la Norma Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021, de mayo de 2022.

En los países que forman parte de la UE, lo concerniente al agua potable, está regulado por la Directiva (UE) 2020/2184 del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de diciembre de 2020 relativa a la calidad de las aguas destinadas al consumo humano y en España se articula por el RD 3/2023.

Cloro residual y valores de referencia

El cloro (Cl2) es un gas muy oxidante que reacciona con muchísimos compuestos. Es uno de los principales elementos que se utilizan para la desinfección del agua potable de posibles bacterias y microorganismos patógenos.

Este proceso se realiza tras la potabilización, desalación o depuración del agua con el objetivo de eliminar aquellos microorganismos que hayan sobrevivido a los procesos de purificación anteriores. El cloro garantiza la limpieza y seguridad del agua durante su recorrido a través de la red de abastecimiento o saneamiento.

ParámetroValorUnidad
Cloro combinado residual2,0mg/l
Cloro libre residual1,0mg/l

El cloro combinado es la porción de cloro que ha reaccionado al mezclarse en el agua y que se ha combinado con los contaminantes y compuestos que se encuentran en el agua. El cloro libre se refiere a la porción de cloro que está disponible para mezclarse con los contaminantes y desinfectar el agua.

Cómo reconocer y comprobar el agua potable

El agua potable debe cumplir una serie de características principales: no debe tener ningún olor, eso puede indicar que algún compuesto está provocando que el agua se pudra o se encuentre en mal estado. No debe tener ningún color extraño, sino que debe ser completamente transparente. No debe presentar ningún sabor cuando la bebemos.

En caso de que no se cumpla alguno de estos factores debemos poner en duda si el agua es apta para el consumo. Sin embargo, la ausencia de olor, color o sabor extraño no demuestra por sí sola que el agua sea segura, porque algunos contaminantes no alteran sus propiedades organolépticas.

La verificación de la calidad del agua es un proceso de alto critério y comprende varios parámetros. El agua potable no debe contener concentraciones nocivas de productos químicos o microorganismos patógenos e, idealmente, debe ser estéticamente agradable en términos de apariencia, sabor y olor.

En el agua se puede encontrar una amplia gama de características y compuestos que afectan su calidad. De esta forma, se verifica la seguridad del agua en términos de salud pública a través de análisis físico-químicos y microbiológicos, y se comparan los resultados con los valores permitidos por la legislación vigente.

Potabilización doméstica en situaciones excepcionales

En caso de que no sea posible encontrar agua potable, existen tratamiento sencillos que están al alcance de todos y que se pueden utilizar para potabilizar esta sustancia. Se trata de hervir el agua antes de consumirla, un proceso asegura la eliminación de los microorganismos patógenos que puedan encontrarse en el agua, como bacterias y virus.

Una vez hervida el agua, se puede beber o usar para lavar alimentos dado que puede considerarse potable.

Importancia sanitaria del agua potabilizada

El agua es un recurso precioso para la humanidad, cuya falta imposibilitaría muchas formas de vida. Si bien es un recurso vital, la calidad y la disponibilidad son una de las mayores preocupaciones en la actualidad, principalmente porque es un recurso cada vez más escaso y expuesto a la contaminación.

Sin agua no hay vida y sin agua potable no hay salud, sin embargo, esto aún no es una realidad para parte de la población. Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para 2021 muestran que solo el 81% de la población mundial tiene acceso a agua potable segura en el hogar, dejando a 1.600 millones sin acceso.

El acceso a agua limpia y saneada es un derecho fundamental para todas las personas, sin embargo, no todos los rincones del mundo disponen de este recurso básico. Hay millones de personas que todos los días se encuentran con graves problemas para tener acceso directo a agua.

Actualmente, el ser humano es quien está poniendo en peligro este escaso recurso mediante la contaminación y el cambio climático. Para asegurar el acceso a agua limpia, es fundamental el tratamiento de las aguas residuales con el fin de eliminar todas las partículas contaminantes y los microorganismos patógenos que puedan poner en riesgo nuestra salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que existe un acceso cuando la fuente de agua potable más cercana se encuentra a menos de un kilómetro de distancia. La OMS también establece que es necesario que se pueda conseguir un mínimo veinte litros de agua diarios por cada componente de una unidad familiar para hablar de un acceso de agua potable.

Tratamientos para la Potabilización del Agua | Aqualia

Control de calidad durante el abastecimiento

El abastecimiento de agua para su uso doméstico comprende una serie de fases: captación, potabilización, almacenamiento, distribución y transporte, vigilancia y control, y usos urbanos domésticos, industriales y públicos.

La desinfección es el tratamiento más importante. El almacenamiento del agua ya tratada debe realizarse en depósitos protegidos, bien conservados y limpios.

La distribución y el transporte requieren redes de abastecimiento y suministro de agua con las menores pérdidas posibles. La vigilancia y el control se mantienen tanto a la salida de la planta como en diversos puntos de la red de abastecimiento.

A la hora de determinar cuáles serán los parámetros de control del agua potable, se deberá tener en cuenta la procedencia, el tratamiento que recibe y cuál será su destino. Cuando se trata de agua potable, los parámetros fisicoquímicos deben seguir unos límites para los tóxicos y no deseables.

  • Temperatura.
  • PH.
  • Materia en suspensión.
  • DBO5.
  • Fósforo total.
  • Nitritos.
  • Fenoles.
  • Hidrocarburos.
  • Amoníaco.
  • Ión amonio total.
  • Cloro residual.
  • Zinc y cobre.

La calidad del agua potabilizada depende de la combinación entre una fuente controlada, un tratamiento adecuado, una desinfección eficaz, una red de distribución protegida y un seguimiento analítico continuo.

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