La contaminación atmosférica de Pekín y otras ciudades chinas ha abierto un lucrativo mercado: el de respirar aire limpio. Desde las convencionales mascarillas o purificadores de aire hasta ofertas más pintorescas como la de vender latas de aire puro, el abanico de opciones para mitigar los efectos de la contaminación se está ampliando en un sector en pleno apogeo.
China es ya el mercado perfecto para la venta de aire limpio, con ciudades descomunales con problemas importantes de contaminación, y una concienciación creciente de la clase media que ya cuenta con suficientes ingresos para la compra de productos. Esta mezcla de factores ha dado como fruto un nuevo sector económico vinculado al aire limpio.

La contaminación convierte una necesidad básica en oportunidad económica
Picos de contaminación como el que sufre Pekín desde este sábado, que ha obligado a decretar la segunda alerta roja por contaminación -la máxima- en la historia de la ciudad, han disparado la demanda de estos productos. Fue el 8 de diciembre del año pasado cuando un mensaje de texto del Gobierno municipal de Pekín invitaba a sus residentes a no salir de casa por la ola de polución que ahogaba a la ciudad en una nube tóxica.
Mientras tanto fabricantes y vendedores de mascarillas, purificadores y medidores están experimentando incrementos explosivos en sus negocios, sobre todo cuando la contaminación se dispara. La calidad del aire de Pekín se sitúa a menudo en valores perjudiciales para la salud pero el pasado 12 de enero se elevó a 755 puntos, el más alto que se recuerda.
El máximo, considerado "muy peligroso", es de 500. El impacto psicológico de la polución del aire en los residentes de las grandes urbes chinas es inmenso, manejando un pekinés con una gran soltura la escala de AQI (Air Quality Index), que mide la contaminación ambiental.
Los habitantes saben que una cifra por debajo de 100 es aceptable, en torno a 300 significa que es mejor quedarse en casa, y por encima de 500 se encuentran en un panorama parecido a un invierno nuclear. Precisamente es en ese momento es cuando acuden a enchufar el purificador.
Las nocivas partículas en suspensión causan unas 4.000 muertes por día en el país asiático. Según investigadores estadounidenses, la contaminación del aire provoca unas 4.000 muertes por día en China, y los ciudadanos están dispuestos a adquirir cualquier producto que les proteja del problema.
Purificadores de aire: el segmento más rentable
Las mascarillas faciales se han convertido en un icono de la lucha diaria contra la contaminación de quienes residen en la potencia asiática, aunque otro producto resulta más rentable: el purificador de aire, un aparato diseñado para espacios cerrados que limpia el aire de partículas contaminantes.
Las ventas de purificadores de aire en China ascenderán al término de 2015 a 6,77 millones de unidades y generarán unos ingresos de 15.350 millones de yuanes (2.400 millones de dólares, 2.200 millones de euros), según las estimaciones de Askci, una firma local de estudios del consumo.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Ventas estimadas de purificadores en China | 6,77 millones de unidades |
| Ingresos estimados | 15.350 millones de yuanes |
| Posición entre los electrodomésticos más demandados | Segundo tipo, sólo por detrás de los exprimidores |
| Marcas fabricantes en China | Más de 3.000 |
Los purificadores de aire son ya el segundo tipo de electrodoméstico más demandado en el gigante asiático, sólo por detrás de los exprimidores, reveló una encuesta elaborada por la empresa de análisis de tendencias de consumo CNRS-TGI.
El analista de la consultora Daxue Thibaud Andre considera, en declaraciones a Efe, que es un momento "crucial" para entrar en este mercado y posicionar una marca. "El Gobierno ahora informa con menos filtros sobre el asunto de la contaminación, algo que es nuevo y que podemos esperar que incremente enormemente la concienciación de los consumidores sobre los purificadores de aire", asegura Andre.
Cada vez más empresas se deciden a fabricar purificadores, incluso las especializadas en productos que en principio tienen poco o nada que ver con la contaminación. La tecnológica china Xiaomi, conocida por sus teléfonos inteligentes, sorprendió el año pasado al poner a la venta un purificador de aire, meses después diseñó uno de agua y el pasado 24 de noviembre, una nueva versión del de aire.
Como el lanzamiento de su último modelo de purificador coincidió con una densa capa de ‘smog‘ en el norte de China, Xiaomi agotó sus existencias (que se vendían a 699 yuanes -alrededor de 110 dólares, 100 euros- la unidad) en menos de una semana.
Teniendo en cuenta estas oportunidades de mercado, hasta el fabricante de teléfonos móviles Xiaomi se ha lanzado al mercado de los purificadores con uno que cuesta 100 euros y cubre 48 metros cuadrados.
Medidores y dispositivos para controlar la calidad del aire
En todo caso, no son el único aparato relacionado con la contaminación que está generando negocio. Origins, una empresa fundada en enero del año pasado en Pekín, vende a 360 yuanes (algo más de 55 dólares, 50 euros) un dispositivo que mide el nivel de contaminación y que ha conseguido popularidad suficiente como para terminar sus existencias.
‘Cuando se declaró la primera alerta roja (la semana pasada) no podíamos esperar que habría tanta demanda, por eso nos hemos quedado sin existencias y hasta el mes que viene no podremos atender las peticiones que nos lleguen‘, señala a Efe Jessica Lam, cofundadora de la compañía.
Lam explica que el consumo de este tipo de productos es muy volátil y que puede cambiar según sople el viento y se lleve, o no, la contaminación. "Cuando la gente ve que el aire es malo, quien ya está concienciado de que es un problema, se decide a comprar algo para tratar de solucionarlo", explica esta emprendedora.
Quien provocó la sacudida de este mercado fue Origins con el huevo láser, que es capaz de proporcionar mediciones inmediatas de la calidad del aire en un ratio de varios metros. Según el CEO de la compañía, “hubo mucho trabajo desde cero, pruebas y experimentación. Usamos un ‘hardware’ existente e intentamos que fuera más exacto a través del ‘software”.
El resultado final es un dispositivo ovalado que cabe en la palma de la mano, que pesa 285 gramos y que con apretar un botón satisface una necesidad compulsiva en Pekín: una medición inmediata y precisa del AQI. Y a un precio de 70 euros.
Mascarillas: protección, diseño y consumo masivo
Aunque las ventas de purificadores de aire marchan viento en popa, sin duda alguna son las mascarillas las reinas del consumo de medidas para salvaguardar los pulmones de las nocivas partículas en suspensión.
Al principio de su comercialización eran desechables, pero su uso se extendió hasta tal punto que las firmas empezaron a fabricarlas de tejidos más resistentes y duraderos. Aún más, los diseñadores ya ofrecen modelos estampados de diferentes tejidos, formas y colores, hasta con dibujos para los niños, y se han llegado a organizar pasarelas con desfiles de modelos.
Asimismo otro sector y de gran competencia para los purificadores es el de las mascarillas, con una gran mayoría de empresas extranjeras que ofrecen una amplia gama de desechables o duraderas, a las que periódicamente se les debe cambiar el filtro.
Para informar a los habitantes, la Asociación de Consumidores de China elaboró hace dos años un estudio donde comparaban 37 modelos diferentes. El resultado fue que la mejor fue la de 3M, con factores que tienen muy en cuenta los consumidores, como su diseño.
Como apunto Harry Cole, fundador y presidente del fabricante británico de mascarillas, Respro, “nuestras ventas en el país se ha incrementado en un 800% los últimos dos años”. De hecho el factor psicológico es importante en las pautas de consumo, ya que a mayor contaminación, más pánico y ventas.
Fue ese mismo año cuando los residentes de Beijing adquirieron la sexta parte de las mascarillas vendidas en China a través de Alibaba.
El comercio electrónico transforma el mercado
A finales de diciembre, un informe de AliResearch, la división de investigación del gigante del comercio electrónico Alibaba, señalaba que el consumo en Internet de productos relacionados con la salud en China había crecido un 62,5% en 2014.
Para los estándares occidentales, el crecimiento de China está siendo descomunal. El país dejó 2012 con un crecimiento del PIB del 7,8% en comparación con el 2,2% de la primera economía mundial, Estados Unidos.
En este sector, Mann asegura que un número reducido de marcas se están haciendo con el 70% u 80% del mercado. En ello coincide el fabricante estadounidense de purificadores de gama alta, Oransi.
Su presidente, Peter Mann, explica que “el mercado ha cambiado mucho en los últimos dos años, y la venta por Internet ha despegado definitivamente. JD y Tmall están llevándose una gran cuota de mercado de las tiendas. Eso es bueno para nosotros. La gente compra en Internet, así que es ahí donde tenemos que estar.”
Bajo un precio de 750 euros, la compañía de purificadores de calidad Origins se ha hecho en sus dos años de vida con un nicho de mercado importante. Para la elaboración de los filtros, la marca cuenta con una fábrica en Suiza, realizándose el ensamblaje en China, un mercado donde Liam Bates explica que “suele haber muchos intermediarios que quieren una comisión, y nosotros hemos intentado hacer las cosas de otra manera, lo que también nos ha complicado la vida”.
Sin embargo, apunta que “el camino que el país está tomando se basa en la transparencia y compras por Internet. Todo el mundo es capaz de encontrar en la red cuánto cuesta fabricar cualquier cosa”.
Una competencia cada vez más intensa
El sector de los dispositivos para paliar la contaminación ha crecido mucho, por lo que Andre, de la consultora Daxue, anticipa una intensificación en la competencia. "En términos de competencia, el mercado va a ser extremadamente feroz. En 2000 había alrededor de un centenar de firmas fabricando ese equipamiento. Hoy la industria china cuenta con más de 3.000 marcas", apunta el analista.
El desarrollo económico como un derecho también condiciona la evolución del mercado. Sin embargo, y a pesar de estos temores, el crecimiento económico no es negociable, no puede remitir porque sigue siendo la máxima prioridad del gobierno.
"Todavía hay cientos de millones de chinos que quieren las llaves de su primer auto, su primer aire acondicionado, incluso su primera nevera. ¿Quién les va a negar su sueño?" explica el corresponsal de la BBC en Pekín, Martin Patience.
Buena parte de la sociedad china avala a las autoridades actualmente por el desarrollo económico del país, boyante en las grandes ciudades. "El gobierno no se puede permitir un gran número de desempleados. Sin crecimiento, las autoridades temerían la inestabilidad política" afirma Patience.
Ello fue también objeto de críticas estos días incluso por los diarios chinos que, alertados por los altísimos niveles, llamaron a la reflexión de las autoridades. En concreto, el People's Daily, portavoz del gobierno chino, publicó un editorial titulado "Una bella China comienza con una sana respiración".
Ello, sin embargo, fue motivo de desprecio en otro artículo para el People's Daily que ve en este negocio post-polución "una fuente de vergüenza por ser un fracaso de los funcionarios y el gobierno en conseguir un crecimiento más sostenible".
Asimismo, el rotativo oficialista criticó duramente el "oportunismo" de los empresarios y el consumismo de los ciudadanos que no se implican individualmente en una solución a largo plazo, como utilizar más el transporte público.
La venta de aire embotellado
Otra forma de hacer caja con la contaminación es la del restaurante de Zhangjiajie, ciudad cerca de Shanghái, donde cobraban 10 céntimos de euro a cada cliente en concepto de ‘aire limpio’, de manera que rentabilizan la inversión en purificadores. Cuando la agencia de noticias Xinhua publicó la historia, las autoridades locales le amonestaron.
Pero debido al goteo incesante de noticias relacionadas con la contaminación, muchos chinos han optado por una vía directa de comprar ‘aire limpio’. Una es Vitality Air, empresa canadiense que vende botellas de oxígeno y aire ‘puro, fresco y limpio de montaña’ a gente que trabaja en entornos cerrados.
Así es como una empresa canadiense, Vitality Air, ha decidido enlatar aire puro de las Montañas Rocosas y venderlo en China, una iniciativa que muestra como pocas que lo que para unos puede ser una asfixia, a otros les puede permitir respirar económicamente tranquilos.
Un primer lote de 500 latas llenas de aire de Banff, una localidad de las Montañas Rocosas, salió a la venta en China el pasado noviembre y se agotó en tan sólo dos semanas, informó la empresa que los distribuye, Vitality Air.
"Estamos recibiendo una gran cantidad de pedidos para nuestro próximo envío. Nos estamos acercando a las 4.000", dijo Harrison Wang, director de operaciones de la marca en China.
Según el catálogo de la empresa, las botellas de aire de Banff tienen un precio, adquiridas a través de su web, de entre 20 y 32 dólares canadienses (entre 13 y 20 euros).
Una botella de 7,7 litros de aire cuesta 20 euros al cambio. La marca recomienda inhalar este aire -no se trata de oxígeno puro- para preparar exámenes, entrenar para el deporte o durante la recuperación de alguna dolencia, pero deja muy claro que el consumo del producto no sirve para "curar, tratar o prevenir" enfermedad alguna.
Sin embargo, los consumidores chinos del producto lo adquieren pensando que les ayudará a mejorar su estado de salud amenazado por el contaminado medio ambiente de ciudades como Pekín o Xian, que especialmente en invierno se ven cubiertas de una densa capa de smog debido al uso masivo de carbón para la calefacción, carbón que, irónicamente, viene también en buena parte de Canadá.
Un negocio que comenzó como una broma
El cofundador de Vitality Air, Moses Lam, revela que la idea de este peculiar negocio le vino a la mente el año pasado después de ofrecer aire atrapado en una bolsa de cierre hermético en eBay y lograr venderla por 99 centavos de dólar (unos 0,60 euros).
"Queríamos hacer algo divertido y perturbador", admite. Poco más que una broma. Pero cuando una segunda bolsa alcanzó en la puja los 168 dólares (109 euros) "vimos que parecía haber un mercado para esto", afirma.
Así que en marzo registraban ya la empresa, que emplea el eslogan "recuerda el día en que la gente se reía del agua embotellada". Lam, quien reside en la ciudad de Edmonton, en la provincia de Alberta, al oeste del país, donde trabaja vendiendo hipotecas, dice que hace el viaje de cuatro horas a Banff, a unos 400 kilómetros al suroeste, en el parque nacional del mismo nombre, dos veces al mes y que pasa allí 10 horas embotellando el aire a presión.
También envasan aire de Lake Louise, otra localidad dentro del espacio protegido. "Lleva mucho tiempo porque cada unidad está embotellada a mano. Estamos tratando con aire fresco, y queremos que sea realmente fresco y no pasarlo a través de máquinas que están aceitadas y engrasadas", señala.
El aire como producto de lujo y recuerdo
Imagínate una película de ciencia ficción. Un futuro distópico en el cual la calidad del aire es tan mala en el planeta que los habitantes se pelean por un puñado de litros de esa sustancia pura, recogida en zonas recónditas del mismo.
Pues bien, esta fantasía hoy tiene un poco menos de ficción, porque ya se hace. Lo que igual a ti y a mí nos parece distópico, a un ciudadano de una megalópolis china no tanto.
Es tan grande el problema de contaminación aérea en China que algunos ciudadanos (spoiler: los más ricos) están dispuestos a pagar hasta 140 euros por aire “limpio”. Por supuesto, la posibilidad de llenar una botella de cristal de la más absoluta nada y exportarla a china como un producto de lujo no ha pasado desapercibida en el mundo “entrepreneur”.
Así es que desde 2015 a ahora no paran de aflorar las empresas dedicadas a embotellar aire a lo largo del mundo.
Este es el caso de Leo De Watts. Quien empezó su negocio en 2015, con un precio de 80 libras por 580 ml de aire de pueblo británico.
Su empresa, que orienta este producto al mercado asiático, especifica que cada botella contiene aire puro sin ningún tipo de tratamiento ni químico ajeno al entorno. Procedente de los pueblos más bellos de Gran Bretaña.
En resumen: aire. En una entrevista, De Watts decía lo siguiente acerca del proceso de manufacturación de su producto: “Ponemos nuestra red en el aire y caminamos o corremos para tratar de llenarla con la mayor cantidad de aire posible. Después se vierten sobre las jarras y se cierra la tapa”.
A la hora de justificar su negocio, De Watts hace referencia a que en muchos lugares desean respirar tan puro como se respira en Gran Bretaña. “Solo una pequeña inspiración para estas personas probablemente tendría un efecto diferente. Sería como ser mágicamente transportado a un campo verde abierto, libre de contaminantes con el sol brillando y los pájaros cantando.”
Eso si, también recomienda no abrir el bote. “Ponemos nuestra red en el aire y caminamos o corremos para tratar de llenarla con la mayor cantidad de aire posible. Después se vierten sobre las jarras y se cierra la tapa”
De Watts es uno de los pioneros, pero la saga no acaba aquí. Ante la rentabilidad de este negocio, otros “emprendedores” decidieron tomar el mismo camino (y a precios incluso mayores).
Así, nos encontramos con Vitality Air, que vende a 25 euros la botella de 8 litros de aire de las Montañas Rocosas canadienses. Otra sería Air de Montcuq, de la campiña francesa.
En el ranking de los aires embotellados más caros encontramos a Coast Capture Air. Que vende también de la costa británica a 87 euros la botella.
Pero si piensas que este puede ser el más caro, te equivocas. La startup ganadora del ranking es sin duda Genuine Mountain Air de Suiza. una empresa inglesa que vende el aire de montaña suizo por 167 dólares (138 euros) la botella.
En España también tenemos a nuestro respectivo magnate del aire que, como no, tenía que ser de Ibiza, la tierra del hippismo chick y los ricos sin escrúpulos. Este se trata de Gianluca Pomo, un heladero italiano afincado desde hace años en la isla, el cual ha cambiado el helado por algo más intangible.
"100% aire puro sin aditivos, hecho en España y sin gluten"
En su caso, el aire es enlatado en vez de embotellado. Lo vende como recuerdo de la isla (apelando a lo poético) y no exclusivamente para su inhalación.
Además, el aire de Gianluca es mucho más asequible. Las latas “Aire de Ibiza” se pueden adquirir por un precio que va desde los 3,90 euros hasta los 5,90 euros por unidad.
Cuando le preguntan el por qué de su negocio, habla de la lata “como un concepto” y que “si alguien quiere abrir la lata, es que no ha entendido nada”.
Las características principales indicadas en cada lata son el peso del aire, de 0 gramos, y el contenido: 100% aire puro sin aditivos, hecho en España y sin gluten.
El efecto placebo y los límites del producto
Pero de ello no pueden esperar "más allá de un efecto placebo", opina Shawn Aaron, director de la Red de Investigación Respiratoria canadiense. "Aunque, si los chinos quieren pagar por comprar aire canadiense, ¿por qué se lo vamos a impedir? No les hará ningún daño: no puedes sufrir una sobredosis de aire", añade.
Chris Carlsten, director de la Clínica de Enfermedades Pulmonares en el Hospital General de Vancouver, añade que "el único daño será en el bolsillo".
La marca recomienda inhalar este aire -no se trata de oxígeno puro- para preparar exámenes, entrenar para el deporte o durante la recuperación de alguna dolencia, pero deja muy claro que el consumo del producto no sirve para "curar, tratar o prevenir" enfermedad alguna.
El precedente de Chen Guangbiao
En la misma China ya había precedentes de la venta de aire puro envasado. En 2012, el multimillonario Chen Guangbiao, de 47 años, que logró su fortuna gracias a la industria del reciclaje y es un reconocido filántropo, anunció que abriría tiendas ambulantes en Pekín, Shanghái y Guanzhou para vender aire fresco en latas como una forma de concienciar a la gente sobre los efectos de la contaminación.
"Salgo a caminar durante 20 minutos y me duele la garganta y me siento mareado", denunciaba. El multimillonario y reconocido filántropo Chen Guangbiao repartía la semana pasada "aire puro enlatado", ante el asombro de los transeúntes de una concurrida calle de Pekín.
Las latas amarillas y verdes, que llevaban impresas su caricatura y la frase "Chen Guangbiao es un hombre bueno", contenían aire fresco para que fuera consumido. Chen aspiró el aire de la lata en un intento de mostrar a los compradores una forma alternativa de "respirar" aire limpio.
Su intención, asegura, es criticar la decisión del gobierno y las grandes empresas de "crecer a toda costa, a expensas de nuestros hijos y nietos, y de sacrificar nuestro medio ambiente".
Sin embargo, el gesto de denuncia de crear latas de aire indica la inquietante posibilidad de que un recurso tan básico para la vida se convierta en un bien comercial si no se respetan los límites de contaminación.
La venta se inició a finales de año. Más de ocho millones de latas de aire limpio con la marca Chen Guangbiao es una buena persona se vendieron en apenas 10 días por cinco yuanes (unos 50 céntimos de euro en aquel momento) y el filántropo donó parte de los beneficios a organizaciones benéficas y proyectos de desarrollo en las regiones más pobres del país.
El aire, aseguró el empresario, se recogía en territorios chinos con poca contaminación, como Qinhai, Tibet o Yunnan.
Las latas de Chen fueron repartidas gratuitamente el pasado miércoles pero se venden a 5 yuanes (US$0,8) y el dinero recaudado va dirigido, según Chen, a las regiones más pobres de China.
Las ventas, hasta entonces moderadas, se dispararon tras la reciente racha de contaminación hasta los casi 8 millones de latas en los últimos 10 días, dijo Chen.
La demanda aumenta con cada episodio de smog
Bien recuerda esa fecha el cofundador de Origins, Liam Bates, que asegura que “en dos días vendimos lo mismo que el mes anterior, y en cuatro, duplicamos la cantidad. Nos quedamos un mes sin stock”.
Cuando la gente ve que el aire es malo, quien ya está concienciado de que es un problema, se decide a comprar algo para tratar de solucionarlo.
De hecho el factor psicológico es importante en las pautas de consumo, ya que a mayor contaminación, más pánico y ventas.
El consumo de este tipo de productos es muy volátil y puede cambiar según sople el viento y se lleve, o no, la contaminación.
Una mujer china se cubre con una pañoleta en medio de la contaminación.
Aunque para la mayoría de los residentes en China la mejor opción en los días de contaminación seguirá siendo quedarse en casa o ponerse una mascarilla si han de salir a la calle, no faltan las ideas innovadoras para minimizar las consecuencias de la polución.
Otros negocios vinculados a la polución
Otro sector que se está beneficiando de la crisis ambiental es el de los preservativos: cuando las autoridades recomiendan a los ciudadanos no salir a la calle, sus ventas se incrementan.
Así, la contaminación podría también agravar los problemas demográficos del país, que supera los 1.300 millones de habitantes.
Con la llegada de fechas como el año nuevo chino o el "día de los enamorados" se estima que los productos antipolución se añadan a la lista de regalos de moda.
El aire, los filtros, las mascarillas y los dispositivos de medición han dejado de ser únicamente productos técnicos o sanitarios para convertirse también en objetos de consumo, símbolos de estatus, artículos de diseño y regalos.
Venden aire puro embotellado en China / Yuriria Sierra
Entre la protección inmediata y la solución ambiental
La polución atmosférica está abriendo insospechados nichos de mercado en el país asiático. Donde unos ven un grave problema para la salud y el medio ambiente, otros ven una oportunidad de negocio.
El crecimiento económico no es negociable, no puede remitir porque sigue siendo la máxima prioridad del gobierno. China está pagando un alto precio por su rápido crecimiento: la contaminación de sus ciudades.
Pero, ¿reconocerlo es suficiente? El rotativo oficialista criticó duramente el "oportunismo" de los empresarios y el consumismo de los ciudadanos que no se implican individualmente en una solución a largo plazo, como utilizar más el transporte público.
Pese a las medidas agresivas que se plantean para combatir la contaminación, de momento no parece que el mercado de ‘aire limpio’ vaya a caer a corto plazo, puesto que será difícil encontrar una solución temprana.
tags: #china #negocio #aire #limpio
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