Una mascarilla FFP2 que se ajuste bien es esencial para una protección eficaz contra las partículas en suspensión en el aire. De nada servirá llevar “el Ferrari” de las mascarillas del mercado si se nos va escapando el aire -y los potenciales virus- por los lados.
Una mascarilla FFP2 está diseñada para filtrar al menos el 94% de las partículas en el aire. Si la mascarilla no se ajusta bien, el aire puede filtrarse por los bordes, sin pasar por el sistema de filtración. Esto significa que no obtienes la protección completa que se supone que debe brindar la máscara.
Por qué es tan importante ajustar bien una FFP2
Las mascarillas N95 o FFP2 son las mascarillas diseñadas para evitar tanto que salgan partículas al exterior como para que no entren partículas del ambiente exterior hacia el interior de la mascarilla.
Sus propiedades aislantes dependen de:
- La integridad del material de la mascarilla, ya que si el filtro se daña, más partículas pasan a través de la mascarilla.
- El correcto ajuste de la mascarilla a la cara, ya que si este ajuste falla, deja pasar más partículas entre el espacio que queda entre la mascarilla y la cara.
El problema es que eso deja resquicios por los que los aerosoles, que pueden contener rastros del virus, se cuelan y existe la posibilidad de que se inhalen, llegando la infección por vía aérea.
El profesor Jiménez lo advierte: “Si hay huecos entre cara y mascarilla, al aire le es mas fácil ir por ellos. Un hueco del 2% del area de la mascarilla deja pasar el 50% del aire sin filtrar!!”.
Se calcula que una mascarilla quirúrgica mal ajustada puede dejar escapar hasta el 50 % del aire exhalado sin filtrar.
| Elemento | Importancia |
|---|---|
| Material filtrante | Debe conservar su integridad para retener partículas. |
| Ajuste facial | Debe impedir que el aire pase por los bordes sin filtrar. |
| Clip nasal | Ayuda a cerrar la zona superior de la mascarilla. |
| Vello facial | Impide un buen sellado de la mascarilla en la cara. |
Cómo colocarse una FFP2 paso a paso
1. Elegir una mascarilla adecuada para el rostro
El rostro de cada persona es único, con diferentes contornos, tamaños y formas.
Otro factor podría ser el tipo de mascarilla. Ofrecemos una variedad de mascarillas FFP2, como Mascarilla FFP2 moldeada desechable y Máscara de pescado FFP2.
Cada tipo tiene sus propias características de diseño y algunos pueden ser más adecuados para determinadas formas de rostro que otros.
Si un tipo de mascarilla no le queda bien, pruebe con otro.
Otra opción es que las personas con la cabeza pequeña utilicen mascarillas de tamaño infantil.
2. Colocar la mascarilla cubriendo nariz, boca y mentón
La mascarilla debe cubrir de la nariz al mentón y no debe desplazarse al hablar.
Para conseguir un buen ajuste hay que comprobar posibles zonas de fuga como los laterales de la mascarilla o la nariz.
La mascarilla no debe quedar de pendiente, de collar, de broma, al revés, de cofia, sin cubrir el mentón ni sin cubrir la nariz.
3. Moldear correctamente la pinza nasal
La pinza nasal es una parte importante de la mascarilla que ayuda a crear un sello alrededor de la nariz.
Si la mascarilla tiene una pinza nasal, asegúrese de que esté correctamente ajustada. Moldee suavemente la pinza nasal a la forma de su nariz con los dedos.
Esto puede evitar que entre aire por la parte superior de la mascarilla.
Jiménez sostiene que la clave reside en muchas ocasiones en la barra metálica flexible que cierra la mascarilla en torno a la nariz. Es muy importante hacerlo de forma que se asegure lo máximo posible el cierre por ese flanco de la cara.
José María Lagarón, investigador del CSIC, explica que el “principal error se encuentra en un mal ajuste en la nariz” y que “hay que elegir la talla que mejor se ajusta a tu rostro, evitando la forma de V sobre el puente de la nariz, aplanando la mascarilla al liberarla de su envoltorio”.
Además, comenta que el Gobierno Alemán ha dado un truco muy útil a sus ciudadanos que consiste en “elegir cuál de los dedos se aproxima más al puente de la nariz y, con él, moldear la mascarilla sobre esa falange”.
4. Ajustar las correas de manera uniforme
La forma en que se usa la mascarilla también puede contribuir a un mal ajuste.
Lo primero que puedes intentar es ajustar las correas de la mascarilla. La mayoría de las mascarillas FFP2 vienen con correas ajustables que se pueden apretar o aflojar.
Asegúrese de que las correas estén ajustadas uniformemente en ambos lados de la cabeza.
Si la mascarilla está demasiado floja, apriete las correas gradualmente hasta que sienta un ajuste cómodo alrededor de la cara.
Destacar que las mascarillas que se sujetan por las orejas tienen un peor ajuste que las que lo hacen por la cabeza y nuca.
En nuestros estudios la mayoría de estos tipos de mascarillas no pasan el test de ajuste.
Cómo comprobar si la FFP2 está bien sellada
Comprobar el movimiento del material al respirar
El truco para saber si llevamos las mascarillas FFP2 bien puestas es muy sencillo: no hay más que fijarse en sí el material actúa a modo de bolsa y se hincha y deshincha con nuestra respiración.
Comprobar si se empañan las gafas
Otro método muy fácil para saber si las mascarillas están correctamente colocadas, ya sea una FFP2 o una quirúrgica, es válido si llevamos gafas: si se empañan, están mal puestas y deberíamos ajustarlas mejor.
Revisar los bordes y las posibles fugas
Es recomendable invertir un tiempo en comprobar el ajuste de la mascarilla “sealing test”.
Como siempre, el punto más importante, en este caso, es garantizar un buen ajuste, comprobando posibles zonas de fuga como los laterales de la mascarilla o la nariz.
Para comprobar si esta mascarilla está puesta correctamente, el científico propone, además de unas sencillas comprobaciones mediante unos movimientos de cabeza, leer el “pasaje del arcoíris” con el que se explica a los niños cómo se crea este fenómeno atmosférico.
El vello facial y el sellado de la mascarilla
El vello del rostro, barba o barba estilo rastrojo, impide un buen sellado de la mascarilla en la cara.
La Agencia Ejecutiva para la Salud y Seguridad de Reino Unido ha publicado una guía con consejos sobre las pruebas de ajuste de los equipos de protección individual (FFP2, FFP3) y su conclusión, que coincide con una publicación en la revista científica Nature, es clara: el vello facial (barba o barba estilo rastrojo) hace que sea imposible sellar bien la mascarilla en el rostro.
Qué hacer si la FFP2 queda grande o floja
Utilizar un extensor detrás de la cabeza
Para muchas personas, llevar mascarilla durante muchas horas es sinónimo de dolor, rozaduras y molestias en el rostro.
El extensor ajustable a la coronilla tiene diferentes nombres: hook, salvaorejas… pero todos ellos hacen referencia al mismo objeto.
Antes que nada, para conseguir el ajuste óptimo las mascarillas FFP2 siempre se deben poner con un extensor tras coronilla.
La función principal del extensor es ofrecer una protección FFP2 junto a las mascarillas con este mismo certificado. Tan solo de este modo se podrá conseguir una protección y ajuste óptimos.
El extensor ajustable Proveil tiene diferentes puntos de ajuste para mejorar la adaptabilidad de la mascarilla y su colocación es muy sencilla e intuitiva.
Llevar la mascarilla durante muchas horas, puede acabar provocando molestias en las orejas.
En lugares poco ventilados y/o con aglomeración de gente. En este caso, el uso del extensor ajustable a la coronilla junto a la mascarilla FFP2 es la única manera de garantizar una protección con certificación FFP2.
Sin embargo, las técnicas de ajuste deben valorar siempre la comodidad, la respirabilidad y el sellado real que consigue cada persona.
Hacer un nudo detrás de las orejas
Hacer un pequeño nudo detrás de las orejas puede conseguir un mejor ajuste reduciendo el espacio que queda en los laterales.
Otra opción para mejorar el ajuste es hacer un nudo tras orejas, no delante, para reducir la longitud de las gomas y que la mascarilla se pegue más al rostro.
Existen también clips de plástico o de silicona a modo de “pinza corredera” para realizar este ajuste.
Usar un ajustador de mascarilla
Un ajustador de mascarillas es un accesorio que se puede utilizar para mejorar el ajuste de una mascarilla.
Es un dispositivo circular que se aplica en torno a la boca, sobre la mascarilla y abarcando también la nariz, respetando la anatomía.
Se trata de dispositivos con aspecto circular que, respetando la anatomía, se aplican alrededor de la boca, sobre la mascarilla, abarcando también la nariz.
Para su sujeción el dispositivo suele contar con unas gomas que se enganchan generalmente a las orejas.
Existen numerosos modelos, desde los que se realizan por impresión 3D hasta los realizados íntegramente con un material elástico.
La gran ventaja es que, sin duda, pueden mejorar de forma significativa el ajuste de la mascarilla quirúrgica o higiénica.
Haciendo esto probablemente consigas un ajuste más alto.
Las fugas se redujeron notablemente cuando se superponía un ajustador de mascarilla.
Los ajustadores son piezas elásticas que se adaptan al contorno del rostro y a la cabeza, sellando los bordes de la mascarilla.
Los experimentos mostraron que el uso del ajustador de mascarillas permite lograr eficacias de filtración cercanas a la eficacia de filtración real del material, es decir, por encima del 90% en el caso de higiénicas y quirúrgicas.
Los ajustadores duplicaron la eficacia filtrante.
El inconveniente es que el ajustador es un elemento adicional para desinfectar, es decir, otro posible fómite, y además puede aumentar la presión sobre nuestras ya sufridas orejas.
Una vez más añadimos otro elemento que limpiar y desinfectar.
Con respecto a su uso en la población en general, mi opinión es que, siempre que sea posible, es más adecuado que empleemos mascarillas que nos ajusten por sí mismas.
Yo lo que te recomiendo es que vayas a lo práctico y fácil, y te pongas una mascarilla que se pueda ajustar bien por sí misma.
Técnicas que pueden mejorar o empeorar el ajuste
Mascarillas con clip nasal
Los clips nasales, generalmente metálicos, se ubican en el borde superior de la mascarilla “abrazando” la nariz e impidiendo que el aire se escape por la parte de arriba.
Es recomendable evitar las mascarillas que no tienen clip nasal, especialmente aquellas con costura vertical en las que no se produce el ajuste a la nariz y la zona de alrededor queda holgada haciendo “efecto chimenea”.
Totalmente recomendable. Lo mejor es quedarse con las mascarillas que tienen clip nasal.
Cruzar las gomas en forma de X
Cruzar las gomas a ambos lados de las mejillas en forma de equis no solo no consigue un mejor ajuste facial, sino que lo empeora ya que forma una bolsa a cada lado por donde el aire escapa fácilmente.
Lo que sí se desaconseja completamente es cruzar las gomas de la mascarilla o retorcerlas, porque empeoran el ajuste y generan más huecos laterales, lo que disminuye la protección.
Usar una mascarilla de tela sobre otra
Superponiendo una mascarilla de tela sobre una quirúrgica es muy probable que se consiga un mayor ajuste.
El inconveniente es que, al añadir la segunda capa, empeora la respirabilidad.
Además de los posibles efectos colaterales de respirar peor, también es posible que ocurra algo tan sencillo como que empecemos a sudar y, como consecuencia, se humedezca la mascarilla y pierda eficacia.
Por otro lado, cuando uno está incómodo y no respira bien... ¿qué hace? Intenta recuperar su comodidad.
Es probable que acabemos tocándonos la mascarilla más de la cuenta para ajustarla o incluso quitándonosla para coger aire.
Una vez más, recordemos que si llueve lo ideal no es usar dos chaquetas de punto, sino un solo impermeable que nos cubra bien.
Usar una media de nylon sobre una quirúrgica
Es una de las propuestas que lanzaron la semana pasada desde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Al igual que comentábamos en el punto anterior, con esta técnica se conseguiría mejorar el ajuste, pero con la ventaja de que en este caso no empeoraría significativamente la respirabilidad.
Es probable que con este pequeño truco consigamos un mejor ajuste.
Para muchas personas puede ser una buena opción.
El inconveniente es que la mascarilla se “abomba” reduciendo su superficie y que para algunas personas puede quedar pequeña o resultar más incómodo.
Hacer nudos y remeter los bordes
En el estudio de los CDC, las mascarillas quirúrgicas con nudos en las gomas y los bordes doblados bien remetidos mejoraron notablemente el ajuste y la protección.
No obstante, hay que ser muy cuidadoso con esta última configuración, ya que frecuentemente los nudos en las mascarillas empeoran el ajuste formando unos huecos laterales más grandes.
El remedio puede ser peor si esto no se sabe hacer correctamente, tal y como aparece en la imagen del estudio.
Este método solo es posible en personas con la cabeza y las facciones pequeñas usando mascarillas de tamaño grande, ya que los nudos y los pliegues reducen la superficie efectiva.
Mascarilla doble: cuándo puede ayudar y cuándo no
El estudio de los CDC muestra que colocar una mascarilla higiénica (o de tela) sobre una mascarilla quirúrgica puede ayudar a mejorar el ajuste, por lo que el riesgo de transmisión disminuye notablemente.
Se recomienda solo en caso de no encontrar mascarillas quirúrgicas que se adapten bien al rostro.
No se trata de añadir más capas filtrantes, sino de mejorar el ajuste.
Los materiales por sí solos, tanto de higiénicas como de quirúrgicas, retienen más del 90% de las partículas, pero si no se ajustan bien, la eficacia filtrante se reduce a la mitad, puesto que deja de depender tanto del material y pasa a depender más del diseño.
La capacidad filtrante de los materiales no aumenta significativamente añadiendo más capas, un filtro extra o una mascarilla sobre otra.
Pero sí empeora la respirabilidad.
Esto puede generar sensación de asfixia y acumulación de humedad, lo que podría reducir aún más el tiempo de uso por debajo de las 4 horas recomendadas.
Cuando una mascarilla está húmeda indica que el material se está saturando y no se garantiza la eficacia, por eso hay que cambiar de mascarilla en cuanto esta se humedece.
Combinaciones desaconsejadas
Dos mascarillas quirúrgicas, dos higiénicas o dos FFP2. Estas combinaciones se desaconsejan.
Primero porque la filtración no mejora significativamente y la respirabilidad empeora, generando sensación de asfixia y acumulándose más humedad reduciendo la eficacia.
Segundo y más importante, dos mascarillas idénticas, una sobre otra, pueden empeorar el ajuste a la cara, consiguiendo lo contrario a lo que se pretende.
También se desaconseja usar las mascarillas quirúrgicas o higiénicas al revés, con la capa de dentro hacia afuera.
La capa de dentro es absorbente, retiene la humedad que acompaña a la respiración.
La capa de fuera es hidrófoba, repele la humedad.
Si se coloca al revés, el riesgo de contagio aumenta, ya que la capa de fuera absorbería las partículas de los demás, y la de dentro no retendría las propias.
Hay que tener en cuenta que el tratamiento hidrófobo que tienen las mascarillas homologadas en la cara exterior sería de poca utilidad si la mascarilla se cubre con otra mascarilla casera textil de algodón o lycra que sí absorben la humedad.
No colocar una mascarilla debajo de la FFP2
La peor combinación de todas es colocar una mascarilla quirúrgica o higiénica bajo una FFP2.
La mascarilla FFP2 suele ser la que mejor se ajusta a la cara, la que ofrece un sellado más hermético.
De hecho, la denominación FFP2 se corresponde tanto al diseño como al material.
Colocar una mascarilla por debajo altera el diseño original e impide el correcto ajuste a la cara, consiguiendo lo contrario a lo que se pretende.
Hay quien ha adoptado esta técnica para supuestamente estirar las 8 horas de uso de las FFP2.
Esto no es correcto.
Las FFP2 son producto sanitario, así que no se debe estirar el tiempo de uso recomendado por el fabricante ni se debe colocar ningún accesorio que se interponga en el contacto directo de la FFP2 con la cara.
Colocar una quirúrgica sobre la FFP2
Hay una excepción a esta norma que habitualmente se observa entre sanitarios: colocar una quirúrgica sobre la FFP2.
Esto se hace para proteger la FFP2 de salpicaduras, que son algo frecuente en la práctica médica.
Si una FFP2 se humedece o salpica, habría que cambiarla inmediatamente por una nueva aunque no hayan pasado las 8 horas de uso.
Colocando una quirúrgica por encima se protege a la FFP2, y en caso de salpicadura solo habría que renovar la quirúrgica.
Esto no afecta al ajuste de la FFP2, pero empeora la respirabilidad y no mejora significativamente la filtración, por eso solo es útil para casos muy concretos.
Resultados de los ensayos sobre el ajuste
Recientemente los CDC (Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos) publicaron un estudio en el que se evaluaron diferentes colocaciones.
Probaron tres escenarios para evaluar la protección de uno mismo (emisor) y de los demás (receptor): mascarilla quirúrgica, doble mascarilla (higiénica sobre quirúrgica) y quirúrgica con el ajuste mejorado con los extremos perfectamente remetidos y nudos en las gomas.
En el experimento de los CDC se utilizaron dos cabezas simuladoras flexibles: emisor y receptor.
La cabeza emisora se programó para expulsar aerosoles (a razón de 15 L/min, la respiración normal de una mujer haciendo trabajo ligero) y la cabeza receptora se programó para inhalar (a razón de 27 L/min, la respiración normal de un hombre o mujer haciendo trabajo moderado).
En cada caso se tomaron medidas tras 15 min de exposición.
| Configuración | Partículas bloqueadas |
|---|---|
| Mascarilla quirúrgica | 56,1% |
| Mascarilla higiénica | 51,4% |
| Mascarilla higiénica cubriendo la quirúrgica | 85,4% |
| Mascarilla quirúrgica remetida y anudada | 77,0% |
El primer experimento mostró que la mascarilla quirúrgica bloqueaba el 56,1% de las partículas de una tos simulada y la mascarilla higiénica bloqueaba el 51,4%.
La combinación de la mascarilla higiénica cubriendo la mascarilla quirúrgica (mascarilla doble) bloqueó el 85,4% de las partículas.
La mascarilla quirúrgica remetida y anudada bloqueó el 77,0%.
| Situación | Reducción de la exposición acumulada |
|---|---|
| Emisor con doble mascarilla; receptor sin mascarilla | 82,2% |
| Emisor con quirúrgica anudada y remetida; receptor sin mascarilla | 62,9% |
| Emisor sin mascarilla; receptor con doble mascarilla | 83,0% |
| Emisor sin mascarilla; receptor con quirúrgica anudada y remetida | 64,5% |
| Emisor y receptor con dobles mascarillas | 96,4% |
| Emisor y receptor con mascarillas anudadas y remetidas | 95,9% |
Cuando el receptor no llevaba mascarilla y el emisor llevaba doble mascarilla (higiénica sobre quirúrgica) o quirúrgica anudada y remetida, la exposición acumulada del receptor se redujo en un 82,2% y 62,9%, respectivamente.
Cuando el emisor estaba sin mascarilla y el receptor llevaba doble mascarilla o quirúrgica anudada y remetida, la exposición acumulada del receptor se redujo en un 83,0% y un 64,5%, respectivamente.
Cuando la fuente y el receptor estaban equipados con dobles mascarillas o anudadas y remetidas, la exposición acumulada del receptor se redujo en un 96,4% y 95,9%, respectivamente.
Limitaciones de estos resultados
Hay que tener en cuenta que este estudio tiene grandes limitaciones.
La principal es que se ha hecho con un único tipo de mascarilla quirúrgica e higiénica, así que no es representativo de todas las mascarillas que se encuentran en el mercado.
Las conclusiones no son extrapolables, es decir, no se puede asegurar que la doble mascarilla o el anudado siempre vayan a mejorar la protección.
El ajuste de las mascarillas es muy variable y también depende de la fisionomía de la cara de cada cual.
Accesorios para mejorar el sellado
En la actualidad se están presentando varias propuestas innovadoras para mejorar la eficacia de las mascarillas, sobre todo atendiendo a su mayor defecto: el deficiente ajuste a la cara.
En este estudio recientemente publicado se evaluó la eficacia de diferentes tipos de mascarilla (de tela de algodón, higiénica y quirúrgica) combinados con accesorios para mejorar el ajuste a la cara.
Los experimentos consistieron en una simulación en un aula en la que tanto alumnos como profesores hablaban y podían contagiarse entre sí.
La simulación se hizo con maniquíes que inhalan y expulsan aerosoles.
Se probaron diferentes mascarillas y accesorios.
El estudio mostró que, incluso siendo cuidadosos con el ajuste de mascarillas a la cara, se producían grandes fugas, entre el 20% y el 80% de los aerosoles salen por los bordes de la mascarilla.
Los investigadores calcularon que incluso si solo hubiera una superficie de fuga de 1 cm2, la mayoría del flujo pasaría por ese hueco en vez de por el filtro.
Probaron dos modelos similares, el badger seal mask fitter y el FTM mask brace.
Sin embargo, las mascarillas de tela apenas mejoraron su eficacia filtrante con el ajustador.
La razón es que los materiales tejidos, como la tela de algodón, no son capaces de retener partículas y aerosoles, porque no tienen el tamaño adecuado ni la inercia química necesaria.
Uso, humedad y sustitución de la FFP2
A medida que el filtro o el ajuste se degradan, menos protegerá la mascarilla, por lo que debes tirar la mascarilla después del uso, a menos que el propio fabricante diga cómo y en qué condiciones reutilizarla.
Además, en este recopilatorio de consejos, la doctora Ana María habla también sobre el tiempo de uso de las mascarillas FFP2 en función de la utilización que se haga de ellas (esporádica o permanente) y del empleo simultáneo de dos mascarillas, una FFP2 y una quirúrgica para intentar maximizar su protección frente al coronavirus.
Cuando una mascarilla está húmeda indica que el material se está saturando y no se garantiza la eficacia, por eso hay que cambiar de mascarilla en cuanto esta se humedece.
Si una FFP2 se humedece o salpica, habría que cambiarla inmediatamente por una nueva aunque no hayan pasado las 8 horas de uso.
Un mal ajuste de la mascarilla hace que su efectividad baje, por lo que si tu mascarilla no se ajusta bien, es mejor tirarla.
Reutilización y desinfección: precauciones importantes
El CDC (Centro de Control de Enfermedades de los EEUU) recomienda guardar las mascarillas individualmente en un envase respirable, como una bolsa de papel, entre uso y uso y esperando varios días antes de reutilizarla, ya que el virus resiste hasta 3 horas en el papel y una semana en la mascarilla a temperatura ambiente.
Lo que no se debe hacer con las mascarillas:
- Utilizar agua y jabón, ya que puede estropear la mascarilla.
- No utilizar alcohol para piel, alcohol isopropílico, alcohol en gel, ni limpiadores con alcohol, ya que puede comprometer la integridad de la mascarilla.
- No utilizar lejía. Según el método escogido han visto que compromete la mascarilla o puede dejar residuos clorados causando problemas a quien la lleva.
- Dejarla una noche en espera, para después ponértela al día siguiente. El SARS-CoV-2 puede sobrevivir varios días en la mascarilla utilizada.
Métodos investigados
- Calor Húmedo: se han propuesto ciclos de tiempos variables, entre los 60-80 grados y 50-80% de humedad relativa.
- Luz Ultravioleta: se utiliza luz del rango ultravioleta C.
- Vapor de agua oxigenada: se utiliza vapor rico en agua oxigenada en un proceso industrial peligroso que debe ser realizado por personal entrenado.
Son métodos que se deben probar en cada modelo de mascarilla, ya que algunas pueden resistir bien el tratamiento, mientras que otras no, dependiendo de la marca, el diseño, los componentes, etc.
Se recomienda contactar con cada fabricante para saber qué se puede hacer con cada mascarilla.
El calor seco no está en la lista.
El aire seco en un horno de convección durante 30 minutos a 75ºC puede ser utilizado en algunas mascarillas sin destruirlas y sin alterar su ajuste, pero no se sabe si realmente sirve para descontaminar la mascarilla.
Es verdad que el coronavirus que está en superficies o tubos de ensayo pueda inactivarse por encima de 56ºC, pero no se ha demostrado que el proceso realmente sea suficiente para matar coronavirus y otros virus y bacterias presentes en el interior de la mascarilla, al que es más difícil de llegar.
Para que te hagas una idea, el calor seco que esteriliza, el que se usa para objetos que no aguantan el vapor, es de 120-180 grados en tiempos cortos.
Menos temperatura puede requerir más tiempo, y debe verificarse que el procedimiento ha salido bien.
Por qué no conviene improvisar en casa
El problema de intentar aplicar estos métodos en casa es que no tenemos el mismo equipamiento, y por lo tanto, no controlamos de la misma manera los tiempos, la temperatura, el vapor, la potencia de la lámpara, etc.
Muchas cosas pueden salir mal, dañando la mascarilla o no acabando de desinfectarla.
No se puede comparar con los que tenemos en nuestra cocina.
Un horno de hogar puede tener fácilmente una diferencia de 10-20 grados entre lo que marca en la pantalla y lo que en realidad sucede en el interior.
Puede también tener zonas de calor y zonas frías: lo notas cuando metes un alimento y sale más quemado de un lado que de otro.
Esto dificulta mucho el control del proceso: puedes quemar o dejar sin calentar la mascarilla con facilidad.
La luz ultravioleta, lo que nos da el sol y nos quema, es casi la utilizada para desinfectar.
La que se utiliza para desinfectar es la luz del rango ultravioleta C, que en la Tierra está bloqueada casi al 100% por la atmósfera.
Uno de los puntos débiles del método es garantizar la energía que llega a la mascarilla, y eso depende fuertemente de la distancia a la lámpara.
“Más lejos” o “más cerca” y la mascarilla no se descontamina.
El vapor de agua oxigenada implica un ciclo controlado de agua oxigenada en fase vapor, no en fase líquida como la que te vendemos en la farmacia o la que puedes conseguir en droguerías.
Intentar obtener vapor de agua oxigenada en el microondas o en el horno puede ser peligroso, dependiendo de la concentración de partida y de la potencia del microondas.
El vapor de agua oxigenada no funciona igual que rociar la mascarilla con agua oxigenada.
No es la misma concentración, ni el mismo nivel de penetración, ni la misma capacidad de desinfección.
Aún no se ha demostrado que empapar una mascarilla con agua oxigenada pueda desinfectar realmente la mascarilla.
Diferencia entre filtración y ajuste
Las mascarillas homologadas disponibles en el mercado español (quirúrgica, higiénica y FFP2) están hechas con un material basado en fibras poliméricas prensadas capaces de retener partículas y aerosoles, primero por tamaño, y segundo y más importante, por inercia química.
Estos materiales han demostrado ser muy eficaces en ensayos de filtración (retención de partículas, gotas y aerosoles) y de respirabilidad (permiten el paso de aire).
Además de unos buenos materiales, el ajuste al rostro también es clave para garantizar la protección.
Con este factor podemos determinar si una mascarilla es apta para protegernos en entornos peligrosos.
FA*: resultado cuantitativo del ajuste de una mascarilla concreta a un individuo específico, siendo el cociente de la concentración de partículas del exterior de la mascarilla con la concentración de partículas en el interior de la misma.
Si existen fugas, provocadas por una mala adaptación de la mascarilla a la cara, que dejan espacios por donde pase el aire contaminado, existe el riesgo de inhalar aerosoles, y como sabemos, el coronavirus se transmite a través de aerosoles.
Recordar que, tanto las mascarillas quirúrgicas como las higiénicas, tienen una eficacia de ajuste muy inferior a las mascarillas autofiltrantes, debido a que no están diseñadas para filtrar el aire inhalado (no son EPIs).
Aunque algo protegen, la eficacia de filtración bacteriana de quirúrgicas e higiénicas no es comparable con la eficacia de filtración de las mascarillas autofiltrantes.
Por tanto, estas mascarillas quirúrgicas e higiénicas se deben utilizar al aire libre o en lugares con buena ventilación, manteniendo las distancias y aforos limitados adecuados.
Recomendación práctica para ajustar una FFP2
- Elige una FFP2 cuya talla y diseño se adapten a la forma de tu rostro.
- Coloca la mascarilla cubriendo por completo nariz, boca y mentón.
- Distribuye las correas uniformemente y evita que queden demasiado flojas.
- Moldea la pinza nasal con los dedos, sin dejar una forma de V sobre el puente de la nariz.
- Comprueba que el material se hincha y deshincha con la respiración.
- Si llevas gafas, verifica que no se empañen.
- Revisa los laterales y la zona superior en busca de fugas.
- Si la FFP2 no consigue un buen sellado, prueba otra talla o modelo.
- Considera un extensor tras la coronilla si las gomas de las orejas provocan molestias o no permiten un ajuste adecuado.
- Cambia la mascarilla si se humedece, se daña o pierde el ajuste.
Ya lo ves, algunas de las técnicas que hemos visto y de los que se está hablando pueden ser eficaces hasta cierto punto.
En resumen: valorada de forma individual, cualquiera de las anteriores técnicas puede ser una buena opción para mejorar el ajuste facial.
Sin embargo, dado que muchas personas debemos llevar mascarillas a diario, por comodidad y practicidad lo ideal es encontrar alguna opción que, por sí misma, sea capaz de ajustar correctamente.

AIR -Prueba de sello presión positiva y negativa
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